Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.


— Diálogo —

"Pensamiento"

*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)


.Capitulo Anterior

Se que suena a excusa barata, que probablemente jamás me creas que es lo que merezco, pero…, necesito que sepas que lo único que quería era que fueras feliz— A pesar de sus lagrimas incontrolables, intentó sonar firme. —Quería que siguieras creyendo en todo aquello que te hacía feliz y egoístamente pensaba que de alguna forma yo hacía que fuera posible. — Volvió a estremecerse entre sollozos — Pero fui un estúpido porque era yo quien en realidad te iba a hacer más daño que nadie—

Eso no es verdad Ren— Dijo firmemente mientras le obligaba a levantar la cabeza y mirarla a los ojos.


.

Capítulo 30

— ¿El que yo quisiera hacerte feliz? —Preguntó Ren asustado, pues si no conseguía que le creyera al menos en eso, jamás conseguiría ser perdonado.

—No me refería a eso…— Kyoko no podía mantener las manos separadas de él necesitaba tocarle, tranquilizarle, por eso acarició sus pelo. —La persona que más daño me ha hecho en esta vida…, he sido yo misma—

— ¿Por creer en mí? —Preguntó horrorizado Ren.

—No, eso no, me refiero a las cosas malas, lo de Sho, lo de mi madre…, todo eso pasó porque me negué a ver la realidad, porque me empeñé en conseguir algo que no podía ser. Y lo hice tan ciegamente que casi me destruyo a mi misma en el camino. Tú mismo lo has dicho, que ya de niña se vía como una de mis mejores cualidades, y como una necia cogí esa cualidad y la quise destruir completamente, la encerré en lo más profundo dispuesta a no dejarla salir nunca más —

—Ah…, ellos no se lo merecían Kyoko, como yo tampoco merezco, claramente, que me perdones—Era evidente el desprecio que sentía por todos ellos, incluido él mismo.

—No te compares con ellos!— Exclamó algo enojada. —Creer en Corn…, es una de las pocas cosas buenas que he hecho por mí Ren, aunque no fuera exactamente como yo creía, no me arrepiento en absoluto de haberlo hecho— Ren la miraba totalmente incrédulo. — Es verdad que deberías habérmelo dicho mucho antes, pero aquí estás cántamelo todo ahora, puedo sentir tu pena Ren y lo mucho que guardar ese secreto te ha dañado a ti también…, así que ni puedo ni quiero hacer otra cosa más que perdo…—Fue interrumpida

—¡Espera! —Ren se levantó dando un salto hacia atrás, dejando vacios los brazos que hasta ahora le cobijaban, había dejado de llorar, pero todavía era visible su tristeza—Todavía hay más, más cosas que tengo que contarte y necesito que escuches todo antes de…— Ofreció una mano a Kyoko para ayudarla a levantarse, estaba muy nervioso y necesitaba moverse.

"¿Qué más puede haber?". Kyoko aceptó la mano que le tendía y tras incorporarse, le siguió por el jardín, alejándose aun más de la fiesta.

Caminaron unos minutos entre los arbustos y encontraron una zona muy protegida de miradas indiscretas en la que había algunas mesas y sillas de jardín, donde Ren insistió en sentarse.

—Kyoko… ¿recuerdas el día que aquel bufón de cantante te quitó la piedra? —Preguntó.

—El Beagle? Sí lo recuerdo, y lo que dijo también, ¿por qué? —

—Porque tenía razón. —Sentenció ante la mirada confusa de Kyoko. —Cuando nos separamos de niños fue porque tenía que regresar a EEUU con mis padres, ya te había dicho que no podía superar la figura de mi padre, ¿recuerdas?—

—Sí, no podías volar libre porque sus enormes alas te lo impedían— Recordó Kyoko.

—Bueno sí…. —Se ruborizó una vez más mortificada por las cosas que la dejó creer. —Yo…, quería ser como mi padre, poder llegar a alcanzarle, pero en realidad era actuando Kyoko, eso es lo que hace mi padre él es actor, y uno muy bueno la verdad. —Se detuvo para dejarla tiempo para asimilar todo lo que iba escuchando.

—Vale…, continua— Pidió.

—Bueno pues…, comencé en la actuación porque realmente me apasionaba, pero las cosas fueron muy mal. Me daban pequeños papales por ser el hijo de quién era y esperaban, por esa misma razón, mucho de mí. Pero yo…, no podía ser como mi padre y ellos se enfadaban y me menospreciaban.

—Claro que no podías se como tu padre, el era un adulto y tú estabas empezando, aprendiendo! — Le defendió Kyoko verdaderamente enojada.

—Bueno…, ellos no lo veían de ese modo. Además todo el mundo se burlaba de mí por mi aspecto, no te lo he dicho nunca, pero no soy japonés, no del todo al menos. — La miraba esperando alguna reacción, de rechazo o, como mínimo, de sorpresa, pero ella le miraba exactamente igual que siempre. —Mi madre es americana.

—Siempre lo he pensado Ren, que no podías ser sólo japonés—. Le sonrió dulcemente. —Eres demasiado alto—

—Muchas veces me atacaban por ser diferente, me insultaban llamándome cosas horribles. Un día comencé a defenderme y en algún momento…, me perdí completamente Kyoko. —Confesó muy apenado.

—¿Cómo te perdiste? —Susurró ella.

—Pues sin darme cuenta pase, de defenderme, a ser yo quien atacaba. El niño que tu tanto querías desapareció, dejando en su lugar a un adolescente lleno de odio e ira hacia todo y todos, sobre todo hacia sí mismo — Respiraba agitadamente ante los recuerdos. —Después de unos años conocí a una persona que realmente se convirtió en un gran amigo, Rick. Él intentaba hacerme razonar…— Susurró su nombre con pena.

—…—

—Pero yo no pude dejar mi odio a un lado, a pesar de sus esfuerzos y un día…—Cerró los ojos llenos de dolor. — Me metí en una pelea muy fea y él…, él corría detrás de mí intentando detenerme y el coche…— Abrió los ojos, que nuevamente se habían llenado de lágrimas y la miró a la cara. — Murió! ¡Murió por mi culpa! ¡Yo maté a Rick!— Gritó agonizante.

—¿Tú atropellaste a Rick? — Preguntó Kyoko no juzgando, sino preocupada.

—No, yo iba corriendo, había cruzado la carretera un segundo antes, él solo quería detenerme pero el choché salió de la nada, el conductor no le vio y…—

—Ren…—Susurró realmente apenada, cogió sus manos por encima de la mesa.

Ren soltó un suspiro lleno de inquina hacia sí mismo. —Así fue como el presidente me encontró, totalmente destruido, incapaz de relacionarme con nadie, ni siquiera con mis padres, él insistió en que cambiara de aires…—

—…ah…—

—Así que me vine a Japón y comencé a actuar— "Y ahora la última mentira" — Quería comenzar de cero, así que cambié mi aspecto, corte toda relación con mi pasado y me convertí en Tsuruga Ren—

—¿Te convertiste? —Preguntó insegura.

—Deje de usar mi verdadero nombre… Mi verdadero nombre es Kuon, Hizuri Kuon— La miró directamente, temeroso de su próxima reacción.

—Kuon…, claro no entendí bien tu nombre, como me pasó cuando…, espera…¿Hizuri…? ¿Eres el hijo de padr…, digo de Hizuri Kuu? — Preguntó anonadada.

—Sí, lo soy. Siento mucho no habértelo contado, no fue porque no confiara en ti, créeme, es solo que no estaba preparado para volver a ser el hijo que ellos tanto querían, porque yo seguía odiándome…— Se lamentó.

— ¿Y ya…, ya no? —

—Durante todos estos años, mantuve oculta esa parte de mí, pero nunca desapareció. Kuon seguía ahí encerrado pero dispuesto a salir en cualquier momento, por eso evitaba ciertas situaciones— A cada palabra que decía iba notando un ligero alivio, por poder por fin sincerarse con ella.

—¿Qué situaciones? — Kyoko no era capaz de hilar más que preguntas sueltas.

—No me relacionaba mucho con la gente, no íntimamente al menos, y evitaba ciertos papeles que podrían ser problemáticos para mí—Cambió sus manos de posición, pasando a ser él quien sostenía las de Kyoko y no al revés. — Papeles como el de Bj.

—¿Y por qué lo aceptaste entonces? —"No lo entiendo".

—Porque descubrí que había alguien capaz de controlarnos a ambos, a mí y a Kuon, quiero decir. — Una triste sonrisa se formó en sus labios ante la cara de Kyoko. "No lo sabe…, no se ha dado cuenta". —Tú Kyoko, tú eras capaz, y no sólo de controlarnos, gracias a ti…, digamos que nos reconciliamos él y yo, mi pasado y mi presente, por primera vez desde que…— Su cara volvió a contraerse debido al auto desprecio. — Desde que mi amigo murió y dejé a una mujer viuda incluso antes de que pudieran siquiera casarse—

—Oh Ren…, puede que fuera debido a tus actos, pero no culpa tuya, el dolor por lo ocurrido no te deja ver con claridad, pero fue un accidente, yo no creo que fuera tu culpa. Y estoy segura que allí donde esté Rick ahora…, el tampoco lo cree, pues está claro que él te quería, y seguro que ha perdonado todo lo ocurrido. — Kyoko hablaba muy despacio, intentando que la escuchara realmente.

—Ya…, ahora empiezo a perdonarme. —

—¿Si? — Preguntó ella esperanzada.

—Sí, y también te debo eso a ti— Continuo hablando a pesar de la cara de sorpresa de Kyoko. — Me di cuenta cuando conseguiste traerme de vuelta en aquella habitación, cuando era Cain. El era igual que tú Kyoko, siempre dispuesto a ver lo mejor de las personas, para sacar lo mejor de ellas.—

—Ah?... —

—¿Recuerdas aquel plato espantoso que preparé? —Preguntó Ren.

—Sí, estaba asqueroso…—Confesó Kyoko sonrojada.

—Lo sé, esa era la intención, aunque no pretendía que tú lo comieras—Añadió rápidamente. — Fue mi forma de decirle a Rick que lo había comprendido por fin, el siempre me decía que por muy malos que fueran, si tenías a alguien especial, esa persona haría que los malos tragos pasaran mejor—

—¿Yo hago eso? —"¿Desde cuándo?"

—Sí, eso es lo que tú haces, eres como una brillante luz capaz de iluminar el camino de vuelta de mi oscuridad, lo hiciste por primera vez cuando tuve el accidente grabando Drak Moon— Dijo Ren claramente.

—Ah… ¿fui yo?— Dijo sin saber que decir.

—Sí, de no ser por ti, cero que me habría perdido para siempre. Y ahora…, ya lo sabes todo Kyoko, toda la verdad— *No todo…* "Lo sé, pero no ahora, necesita asimilar todo lo que la he dicho".

—¿Ya puedo hablar? —Preguntó seriamente, recordando el momento en el que él la mandó que callar.

—Eh…, sí— Confirmó Ren temeroso.


Continuará…

Muchísimas gracias por vuestros comentarios.