Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Capítulo 32
— ¿Qué?— Preguntó Kyoko en estado de shock.
—Que te quiero Kyoko— Repitió Ren.
— ¿De verdad?— Fue una pregunta claramente esperanzada.
"No puede ser…, ¿pregunta esperando que sea cierto?" *Sí! Continua amigo, díselo todo* . —Te me fuiste metiendo tan adentro que al principio ni siquiera supe reconocer lo que sentía por ti…Jajaja, un peculiar amigo fue quien me hizo darme cuenta, y desde ese momento, lo único que he hecho ha sido quererte más y más cada día—
—Entonces sí que era yo…, cuando…—Dijo aliviada mientras sus ojos se perdían en recuerdos.
—¿Quién eras tú? ¿Cuándo qué…? —Preguntó Ren confuso, la cogió de los hombros fuertemente, pues veía que Kyoko se estaba perdiendo en su mente.
—Pues que…, ¡yo soy el pollo Ren! — Confesó histéricamente. —Fue a mí a quien le contaste todo eso. ¡Lo siento, lo siento! —Se inclinó hasta tocar la mesa con la nariz. —Yo solo quería ayudarte con tu papel y sabia que nunca podría hacerlo si sabias que era yo, porque…, ¿cómo iba a ayudarte en nada la novata? — Preguntó ella algo histérica.
Ren la agarró más fuerte para que impedir que se inclinara nuevamente. —No te disculpes ante mí así nunca más, odio que lo hagas, ¿vale? —La miró seriamente hasta que asintió y luego….—Todo este tiempo..., ya me había confesado y sin saberlo! ¿Y no te diste cuenta de que hablaba de ti? —Pregunto recelosos aunque sonriente. Se levantó, incapaz de permanecer quiero.
—¿Cómo iba a pensar siquiera que tú podrías…? ¿Por alguien tan poca cosa como yo? — Preguntó incrédula.
—Pues te quiero Kyoko, te amo, estoy enamorado de ti…—La miró seriamente y le ofreció una mano para que se pusiera de pié. — Y te lo diré de todas la formas que necesites oír para creerlo. Y no eres poca cosa, eres la mujer más guapa, la más hermosa, la más…, en fin eres la más todo para mí—
"Quiero creerle, de verdad que quiero… Pero siento como si todo esto fuera un sueño y en cualquier momento fuera a despertar con el corazón hecho pedazos"
Ren veía la incredulidad en los ojos de su amada. —Kyoko…— Esta vez fue él quien la escondió entre su pecho. —Escúchame, sé que para ti es difícil aceptar estos sentimientos, que tú no puedes…, bueno no es que tengas que….— le fallaban las palabras, no encontraba las adecuadas para hacerse entender. — Sé que no recibiste amor de aquellos que mas deberían habértelo dado, y que eso te hizo un inmenso daño, tanto como para que perdieras cualquier clase de sentimiento en ese ámbito. Pero bueno…, solo quiero que sepas, que yo te quiero tal y como eres, sé que para ti es complicado…— "¿Desde cuándo no puedo expresar mis sentimientos claramente?" *La verdad…, desde siempre*. "Es que no quiero asustarla!" *Yo no veo que esté huyendo, ¿y tú?* "¿Eh?...no". La apretó más fuertemente, como si necesitara cerciorase de que todavía seguía ahí.
—¿Ren?— Las palabras de Kyoko apenas eran audibles, tenía la cara totalmente oculta por el pecho de Ren y se había apretado aún más contra él al pronunciar su nombre, haciendo completamente inaudibles las cuatro palabras que murmuró a continuación. —…—
—¿Qué? ¿Has dicho algo? —Ren se separó lo justo para poder acercar su cara a la de ella, pegando bien su oído.
—Yo…, yo también te…, te quiero—Las piernas le flojearon, y se habría caído al suelo de no ser porque él la sostenía firmemente.
Ren la obligó a separarse de su pecho, necesitaba mirarla a la cara, comprobar que no era mentira, que era real. —Tú…, ¿tú me quieres? — su voz, mezcla de incredulidad y esperanza dejaba ver claramente su necesidad de que fuera cierto.
—Sí Ren, yo también te quiero, también te amo…— Hizo un verdadero esfuerzo por mirarle a la cara mientras se lo decía.
—Oh Dios mío…, gracias, gracias…!— Volvió a abrazarla fuertemente mientras agradecía sin parar, no muy seguro de a quien se dirigía si a ella, a un ser superior, a la vida….
Permanecieron abrazados sin sentido del tiempo o el espacio, solos en su propio universo.
Finalmente, Ren se aparató de ella y la alejó delicadamente de él. —Kyoko…— Susurró
—¿Qu..? —No terminó su pregunta.
Ren había cogido su cara con la mayor de las delicadezas y la besaba tiernamente, un beso en que estaba volcando todo su amor, toda su felicidad… Esta vez Kyoko respondió al beso, tímidamente. Él al verse correspondido intensifico un poco el beso, temeroso de sobrepasar los límites permisibles para ella. Pero para su sorpresa fue Kyoko quien subió sus brazos a su cuello para acercarse más a él, para profundizar más el beso. Con un leve sonido gutural de satisfacción , Ren la agarró por la cintura y se pegó completamente a ella.
Cuando las piernas de Kyoko cedieron ligeramente ante la falta de oxigeno, fue Ren quien se aparto de sus labios, para dejarla respirar, pero continuó besando su mandíbula, sus mejillas, su frente… Un pequeño escalofrío de Kyoko, fue lo único que consiguió que se apartara de ella.
—¿Tienes frio? — Pero sin dar tiempo para contestar, se quitó la chaqueta de su traje y la pasó por sus pequeños hombros, abrazándola después por la espalda. Se dejó caer ligeramente, quedando apoyado sobre la superficie de la mesa, con ella entre sus piernas.
Kyoko estaba disfrutando del olor y la temperatura que todavía se mantenían en la americana, cuando se percato de algo. —¿Por qué te has cambiado de traje?—
—Ah…, bueno no quería que nadie me reconociera— Contestó con voz perezosa, mientras la besaba el pelo.
—Ya…— "Claro, para todos los demás sigue siendo Tsuruga Ren, no puede correr el riesgo…"
—Kyoko..., se que acabas de enterarte de muchas cosas de mi pasado y que apenas acabamos de confesarnos nuestro sentimientos— Guardó silencio solo para observar desde su posición más elevada como el cuello de su amada se había sonrojado completamente ante la palabra sentimientos. "Seguro que su cara se ve igual de colorada" *Probablemente más*
"Madre mía…, es verdad… ¡me confesé! Nunca pensé que fuera capaz de hacerlo" *Estamos todos tan orgullosos de nuestra ama!*
—Pero…—Continuó Ren ante su silencio. —Hay algo que me muero por preguntarte—La obligó a darse la vuelta, manteniéndola entre sus piernas y abrazada por la cintura. —¿Quieres ser mi novia? — *¿De qué siglo te has escapado? ¡Quién hace hoy en día ya semejante pregunta!* "Sabes que ella es muy tradicional…, y no quiero que se confunda de ninguna manera, quiero que todo quede bien claro entre nosotros". *¿Ya no nos importa eso de es menor de edad,… y blablablá?* "No, ya no" *Jajajajaja, me alegro*
—¿Tu…., tu novia? — Preguntó con verdadera cara de incredulidad.—Yo voy a ser la novia…— Estaba comprobando como sonaba al salir de sus labios semejante frase cuando se paró en seco.
—¿Qué pasa? —Preguntó Ren algo intranquilo, temiendo que su repentina parálisis fuera una negativa.
—¿La novia de quien? —Preguntó inocentemente.
"Jajajaja, es tan dulce" — Pues…la de Corn, la de Kuon y…—Sonrió dulcemente. —Para el resto del mundo, hasta que pueda revelar la verdad…, la de Tsuruga Ren por supuesto— Imaginaba que llegados a este punto ella comenzaría a ponerse nerviosa por lo que mediáticamente podría suponer tal cosa. Pero sorprendiéndole una vez más, ella solo le miraba seriamente.
—Oh…, de tantos, eh? — Estaba bromeando.
—Sé que es un poco confuso todo esto de los nombres…—Se disculpó con una sonrisa torcida.
—Era broma! —Se apresuró a decir. —Corn, Ren, Kuon…, sois todos tú. —Le sonrió con verdadero cariño. —Y os quiero a todos, así que… sí, sí quiero ser tu novia.
Por primera vez Ren y Kuon se fusionaron completamente, —y nosotros a ti—Dicho esto, la besaron con absoluta adoración.
Mientras tanto, tras los mismos setos, tres personas permanecían fuertemente abrazadas mientras lágrimas de alegría recorrían sus rostros, con la más absoluta felicidad. Tras un tiempo de regocijo, en el que no faltaron saltos y gritos susurrados, se despidieron en silencio de la bonita imagen que tenían ante ellos, y regresaron a la fiesta.
Tras otra tanda de besos, muchos de ellos tiernos e inocentes, otros no tanto…, decidieron regresar a la fiesta. Kyoko quería bailar y disfrutar de la belleza de aquel lugar tan mágico y Ren sabía que tenía un asunto pendiente esperándole allí, además se moría por decirles a todos que ella era su novia.
Dieron un pequeño rodeo que les permitió entrar por lo que una vez debió ser la puerta del servicio y así no ser vistos, concediendo a Ren la oportunidad de recuperar su anterior aspecto tranquilamente.
Kyoko le esperaba frente a la puerta de una especie de almacén donde él se había cambiado anteriormente. Cinco minutos después salió completamente trasformado de nuevo en Tsuruga Ren.
—Decepcionada? —Preguntó por la cara que tenía Kyoko mientras le miraba de arriba abajo.
—En absoluto…—Sonrió y después puso un leve puchero— Solo estaba odiándote un poquito por ser tan sumamente guapo en todas tus formas—
—Tú sí que eres guapa en todas tus formas…— Con la sonrisa más arrebatadoramente sexy que le había dedicado jamás la atrajo hacia su pecho y la beso tras la oreja, consiguiendo un leve gemidito de su amada.
—Volvamos al baile— Dijo acalorada Kyoko mientras se separaba de él, no sin esfuerzo. "Eres demasiado adictivo para mi salud"
—Sí…, volvamos— Suspiró Ren. "Me he vuelto completamente adicto a ella"
Consiguieron entrar en la sala sin llamar la atención ya que lo hicieron, acertadamente, por la puerta más concurrida.
Ren inspeccionaba la sala disimuladamente buscando a sus progenitores, sabía que su madre no podría controlarse mucho más y él volvía a ser Ren por lo que debían tener cuidado.
Kyoko, que volvía dejarse guiar del brazo de Ren, miraba la sala admirando aún más su belleza, sabiendo ahora con certeza que todo aquello lo había hecho para ella.
Llegaron hasta la pista de baile justo cuando comenzaba una nueva canción y los asistentes a la fiesta comenzaban a bailar. Kyoko miraba os movimientos algo cohibida, no es que estuvieran haciendo algo malo, sólo es que parecía un baile muy atrevido para ella.
Ren la atrajo hacía si haciéndola dar un par de vueltas en el camino, pegándola finalmente a su cuerpo. La dedicó una mirada 100% emperador y se dispuso a comenzar sus movimientos.
—Onesama, Ren sama! — María corría hacia ellos mientras les llamaba gritando de alegría.
Continuará…
Muchas gracias por vuestros comentarios. Sé que os parezco malvada cuando corto algunos capítulos, pero esos suelen ser los capítulos que mas me gustan. No por dejaros a medias sino porque están cortados porque me vino la inspiración y salieron dos en vez de uno. Pero si subo los dos el mismo día luego me pilla el toro porque hay otros que por lo que sea me gustan menos y me cuesta más escribirlos.
