Cuando mi mamá me despertó, lo hizo más tarde que de costumbre obviamente con la intención de que Carlisle me llevara otra vez, pero esta vez ¡me revele! y corrí al bus aun poniéndome los tennis. No fue mi carrera más heroica… ni la menos vergonzosa, pero fue efectiva.

–¡ni siquiera desayuno! –escuche a mi mamá decir algo enfadada, pero ya no iba a bajarme del bus. Mi día fue bastante monótono hasta que llego el almuerzo. Por maldad pura me apresure a ganarles la mesa aparte acababa de recordar que ayer no hice la tarea de arte.

Así que cuando los chicos llegaron a la mesa, yo estaba sentado intentando comer y hacer la tarea a la vez. El pelirrojo miro a su hermano como si le estuviera pidiendo algo, pero el otro negó con la cabeza. Se sentaron en su lado de la mesa y yo seguí apurado intentando terminar la tarea de arte, si no me hubiera quedado dormido la hubiera acabado.

–Diego Rivera no era español –me dijo el pelirrojo que de pronto estaba a mi lado. Él pelinegro lo miro enfadado.

–¿no? –pregunte comenzando a estresarme, el chico negó con la cabeza. –¿entonces…?

–Era mexicano –dijo serio y observando mi escrito –¿tienes arte?

–Si en unos cuantos minutos –dije apurado mientras borraba parte del escrito que estaba copiando de internet.

–Gen ven ayúdanos –dijo el pelirrojo mirando a su hermano. Levante la vista mirando al chico de cabello negro, estaba mirando enojado a su hermano. Con ese nombre yo también me enojaría si lo gritasen. Quizás después de todo mi nombre había sido una buena elección.

–¿Gen como gen de genes? –pregunte aunque estaba algo apurado

–¡no! –dijo Gen apresuradamente –soy… dime Greg –dijo resignado y algo avergonzado

–sí y a mí me puedes decir… Sig –dijo el pelirrojo contento, Gen sonrió malévolamente.

–En realidad se llama Sigmund –dijo sentándose más cerca. Sig le miro con los ojos achinados

–Anda muéstranos tus habilidades artísticas –dijo Sig arrebatándome la libreta y poniéndola en las narices de Gen

–ponle que estaba casado con Frida Kahlo y se dará por bien servida –dijo Gen mordiendo un trozo de pizza. Sin revisar realmente lo que había escrito, pero yo estaba escaso de tiempo así que decidí tomar lo que me dieron.

–le pondré eso, gracias. –dije anotándolo

–si… cuando necesites ayuda Gen es muy artístico. –me susurro Sig intentando que Gen no lo escuchara. Asentí y note que Gen nos miraba feo, pero en su mirada había un dejo de intriga, así que deduje que no nos escuchaba. No termine a tiempo mi pizza, pero al menos tenía mi mini biografía lista. Al salir de la cafetería me era obvio que Gen no estaba feliz de que yo estuviera caminando con ellos, pero Sig no dejaba de hablarme de sus bandas de rock y no tuve el valor para detenerlo.

Cuando estuvimos enfrente del salón de arte, pensé en cómo hacer que Sig dejara de hablar sin que se enojara, pero él lo hizo solo.

–bueno nos vemos en gimnasia. Gen y yo tenemos clase historia. –dijo contento, pero luego miro mi pizza y me advirtió –si entras con comida se pondrá neurótica

–Vale –le dije antes de que Gen se lo llevara casi a rastras, engullí un último bocado y tire mi pizza. Después soporte una larga clase teórica sobre como moldear arcilla. Ya que al parecer haríamos un proyecto o algo así. Al salir entregue mi tarea y volví a huir, como si con hacerlo pudiera evitar que la señora Millett viera mis trabajos.

Fui a historia, con el señor Satterfield. Cuando entre todo estaba bien hasta que me di cuenta que Edward y Emmett también estaban en mi clase, o yo era muy poco observador o ellos habían cambiado sus clases. No, debía de estar alucinando los cursos ya estaban bastante avanzados para que pudieran cambiarse. Me senté enojado lo más lejos que pude de ellos. Después escuche una "magnífica" hora de fechas, de Egipto y faraones, mientras hacíamos notas ¿Por qué al señor Saterfield le gustaban tanto los números? Cuando la campana sonó me levante y me apresure a salir, hoy no iba a llegar tarde a gimnasia.

Entre al gimnasio arrastrando los pies. Mire detrás de mí, para ver que Bella estaba siguiéndome. Bufe enojado. Busque con la mirada a Sig, pero solo vi a Gen.

–Hola –dije sentándome a su lado, Bella se dio la vuelta enfadada. Gen me observo unos segundos y después asintió con la cabeza.

–Tu hermana no se ve feliz –comentó sin ver a Bella

–Debe tener el periodo –dije esperando que lo dejara pasar y… funcionó me ignoro completamente.

–¡entrenador! Freud está ansioso, porque juguemos quemados –dijo un chico corpulento que llevaba bajo el brazo a Sig, Gen siseo bajo.

–Jimmy, suelta a Millett –dijo el entrenador con desgane –jugaremos básquetbol –el chico corpulento lo soltó de mala gana y Sig corrió hacia nosotros.

–Hola –dijo Sig sentándose con nosotros.

–Hola Sigmund –dijo Gen serio

–ash ¡no me digas así! –se quejo

–Sigmund… ¿cómo Sigmund Freud? –pregunte y Gen dejo salir una risa sarcástica.

–seep... –dijo Sig desanimado. Luego me cambio el tema –¿juegas básquet?

A mi memoria vinieron los recuerdos de un yo más joven intentando entrar al equipo de básquet, futbol americano, soccer, incluso me habían rechazado para voleibol.

–No, no realmente –dije avergonzado

–Bueno solo has como si corres detrás del balón, eso hago yo –me sugirió. Asentí y lo seguí hasta que él nos unió a un equipo y comenzamos a jugar. Bueno a seguir a los que jugaban.

Entonces la vi. Si la perfección existía, la tenía enfrente. Corriendo con un balón en la mano, sus ojos eran tan azules como el océano. Tan hermosa y perfecta que era imposible describirlo. –Vienen para acá –dijo Sig huyendo, pero me quede estático en mi lugar. No recuerdo como la pelota llego a mis manos. Pero ella corrió hacia mí con su cabello rubio moviéndose en su extraña trenza.

–¿Qué haces? ¡Lánzame el balón! –dijo dejando que escuchara su armoniosa voz. Después fui arrollado por un montón de jugadores que querían el estúpido balón. Me levante aturdido.

–¿no me escuchaste? ¡Te dije que venían! –dijo Sig a mi lado

–¿dónde está? –pregunte cuando me levante intentando parecer intacto, esta tenía que ser la peor primera impresión que pude haber conseguido.

–Detrás de ti –me dijo Sig, me gire, pero allí no estaba ella.

–Ares –dijo Bella casi enfadada. –¿estás bien? –La ignore y comencé a mirar alrededor buscando a la chica.

–¿te duele el pie? –dijo Bella viendo mi pie y haciendo que me diera cuenta que de alguna manera tenía la rodilla y el tobillo raspados.

–No –dije comenzando a sentir un pequeño ardor

–¿está bien? –pregunto el entrenador dirigiéndose a Bella

–si ¡estoy perfecto! –dije más fuerte de lo necesario

–si estas perfecto ¿porque cojeas? –me dijo Bella enfadada, luego se dirigió al entrenador y le dijo –creo que ya no puede jugar por hoy

–Si puedo –la contradije y vi como Sig me miraba ceñudo

–Está bien, Millett llévalo a la enfermería –dijo el entrenador ignorando por completo mis intenciones de decir que estaba bien.

–tranquilo no iremos a la enfermería. Gen te curara, también es muy bueno en eso –dijo jalándome hacia las gradas donde estaba Gen

–Estoy bien –dije enfadado. Alce la vista para ver como Bella le quitaba la pelota a la perfección andante. Y me reí como idiota, probablemente ella ni el saludo me contestaría.

–A ver –dijo de mal modo Gen sentándose a mi lado y abriendo un pequeño botiquín, no me dolía hasta que me puso un algodón húmedo, me dio la impresión de que se tardó lo que se le antojo echándome alcohol, luego de mejor humor me dijo. –si lo puedes mover yo creo que está bien

–es lo que intento decir. –dije y por primera vez Gen se rio de verdad.