Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.


— Diálogo —

"Pensamiento"

*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)


Capítulo 35

Tras abandonar la zona donde se congregaban los invitados, comenzaron a subir por unas preciosas escaleras.

—Esta casa es realmente peculiar presidente, ¿Cómo consiguió hacerse con ella? — Preguntó Ren, más que por curiosidad, por entretener a Kyoko que subía los peldaños pensativa y en silencio.

—Jajajajaja, sí que lo es, ¿verdad? — Se paró en el segundo piso y señaló los tres largos pasillos que salían desde el rellano de la escalera. —Fue construido para un Rey extranjero hace cientos de años, luego estuvo otros tantos en desuso hasta que una cadena hotelera lo reformó para convertirlo en un hotel de lujo. Yo lo compré cuando los herederos de la compañía decidieron venderlo el año pasado, tuve que pelearme por él con un chiflado, no os lo podéis imaginar, era un rico estrafalario con más dinero que buen gusto— Añadió mientras negaba con la cabeza despreciando la conducta de aquel hombre.

—Jajajaja, un millonario estrafalario, ¿eh? —Dijo Ren con ironía. —Sí, desde luego no nos lo podemos imaginar—

Kyoko soltó una risita que enseguida camuflo como un ataque de tos. —Desde luego es inimaginable…— Se unió a la broma de su novio.

—Eso mismo les he dicho, que no se lo podrían imaginar— Lory les dijo como si fueran un poco lentos de oído. — Bueno, el caso es que como había sido un hotel me pareció el sitio perfecto para poder montar mis modestas fiestas, ya que tiene algunas habitaciones y todo eso…—.

Ambos levantaron una ceja ante su definición de esa fiesta y de la casa, con el sarcasmo grabado en sus caras.

—Mañana os enseñaré todo si queréis— Continuo Lory ignorando felizmente su gesto. — Pero ahora sigamos, vamos al quinto piso, el último.

Cuando llegaron arriba Lory estaba bastante fatigado…—Tal vez deberíamos haber cogido el ascensor, ¿no? —Preguntó sonriente mientras Kyoko y Ren terminaban de subir el último peldaño.

—¿Tú crees?— Dijo, sarcásticamente, Ren que en esos momentos estaba sujetando a Kyoko que cojeaba por de subir tantas escaleras con los tacones.

—Bueno, pero el ejercicio es muy sano— Lory, como siempre, ignoraba sus indirectas. Abrió una gran puerta dejando a la vista un enorme recibidor con otras tres grandes puertas, dos situadas a los laterales, una frente a la otra, y otra acristalada al fondo. —Esta es mi planta personal hay dos alas, solo para la familia y los más allegados—

—¿Dónde están mis padres? —Preguntó Ren.

—En el ala sur. —Dijo señalando con la cabeza la puerta de la derecha. —Nosotros estamos en la Norte—hizo lo mismo con la puerta izquierda. —Bueno, es la hora… Pero te recomiendo que antes te desprendas de los adornos— Le indicó mirando fijamente su peluca.

—Sí, tiene razón. —Rápidamente dejó al descubierto su precioso pelo rubio y ayudándose con un gran espejo, que había en la zona donde se encontraban, se retiró rápidamente las lentillas y las guardo en el estuche que sacó de su pantalón. —Bueno…, vamos allá— Suspiró algo nervioso agarrando fuertemente a Kyoko de la mano y abriendo la puerta doble.

Ella lo siguió y devolvió el apretón para darle valor y dárselo a sí misma, pues también estaba nerviosa.

En el enorme salón, situado tras la puerta, se encontraron a dos personas que, sentados en el inmenso sofá, esperaban visiblemente ansiosos. La primera en acortar la distancia fue Jullie, en un momento estaba sentada y al siguiente, colgada del cuello de su hijo.

—Mi niño…, mi pequeño….— Sollozaba y reía a la vez, ablandando el corazón de todos los presentes. —Te he extrañado tanto, me has hecho tanta falta…—

—Madre…— Ren soltó la mano de Kyoko para abrazarla fuertemente. —Yo…, yo también a ti mamá…—Cerró los ojos y apoyó la barbilla sobre el pelo de su madre. —También te he echado de menos—.

Kuu, emocionado por el rencuentro, los miró conteniendo las lágrimas hasta que Ren obligo a su madre a moverse un poco dejando el otro brazo libre y mirándole lo extendió ofreciéndoselo. Lógicamente Kuu corrió hacia él y tras unirse al abrazo dejó que sus lágrimas salieran libremente.

—Kuon…, hijo mío…—No dijo nada más, simplemente extendió un brazo hacia su mujer para cerrar el abrazo en familia.

Estuvieron en esa posición por lo que para ellos fueron segundos, pero realmente fue mucho más.


Kyoko los miraba absolutamente emocionada y maravillada por semejante muestra de amor, se alegraba muchísimo por ellos, pero no pudo dejar de sentir una leve sensación de soledad, por lo que se agarraba así misma.

Lory, extremadamente emocionado por ver, por fin, reunida a esa familia, extendió un brazo por los hombros de Kyoko y la estrecho contra su pecho, pues tenía la misma necesidad que los Hizuri en ese momento. Ella no solo se dejó abrazar, sino que girándose se cobijo totalmente entre sus brazos protectores.

—Te lo diré una vez más…—La habló al oído— Estoy inmensamente orgulloso de ti hija. Mira lo que has conseguido, has vuelto a reunir a esta familia, y lo has hecho tu solita, con ese don que tienes.

—¿Yo? —Susurro contra su pecho. —Yo no he hecho nada, no tengo ningún don…—

—Claro que sí mi niña, aunque te lo hayas estado negando a ti misma durante tanto tiempo, tienes un don desbordante en ese pequeño corazón — La abrazó más fuerte. —Tú has salvado a ese chico con tu amor, los has traído de vuelta, ¿no lo ves? —

Kyoko, con la cara totalmente oculta, hizo en leve gesto de negación y se apretó más a él.

—Oh mi niña…, sí lo has hecho. Eres tan especial…, no haces a todos tan felices… Tienes que aprender a quererte a ti misma de igual forma que nos das tu amor a todos nosotros, para así dejarnos también dártelo a ti.— Susurró apenado por ella, mientras por dentro maldecía a la mujer que la trajo al mundo.

Kyoko asintió esta vez, pues sabía que igual que hizo con Ren, tenía que dejarse querer por todos ellos, en especial por aquel hombre que la agarraba fuertemente, dejando bien claro que nunca la soltaría y abandonaría.


—Te has convertido en un hombre guapísimo hijo, mucho más que tu padre— Sonrió Jullie soltando a su hijo para mirarle de arriba abajo. —Por fin nuestra familia está unida de nuevo! — Exclamó dando palmaditas.

—Vaya mujer…, muchas gracias por lo que me toca— Protestó Kuu pero sonriendo totalmente de acuerdo con su mujer. —Salvo que no estamos todos querida….— Dijo girándose mirando con cierto resentimiento a Lory, quien soltó a Kyoko sacándole la lengua a Kuu infantilmente.

Kyoko se dio la vuelta para a mirar a los Hizuri, se limpio las lagrimas y soltó una pequeña sonrisita por la cara con la que Kuu la miraba mientras mantenía sus brazos abiertos esperando. Corrió hacia ellos con la misma alegría que ya lo hizo en su día, mientras interpretaba a Kuon y lo hizo también después cuando él no la permitió dejar de ser su hija.

—¡Esta es mi chica! — Sonrió Kuu mientras la abrazaba tan fuertemente como lo había hecho minutos antes con Ren.

—Hola…—Saludo Kyoko entre sus brazos. —Me alegra mucho volver a verle—

Kuu la alejó levemente de él para mirarla con la misma carita lastimera que ponía Ren cuando quería algo. —¿De verle? ¿Quién es ese extraño al que te alegras de volver a ver? —

"Ya sabemos de dónde ha sacado Ren esa adorable cara" —Jajajajaja, me alegro de volver a verte padre— Añadió entendiendo perfectamente a lo que se refería.

—Oooooh, yo también me alegro de verte hija, te he echado muchísimo de menos— Kuu acarició su cara con un gran amor paternal y después volvió a fundirse en un gran abrazo.

—Y yo a ti…—Susurró Kyoko.

—¿Querido? —Preguntó dulcemente Jullie, se había ido acercando hasta poner una mano sobre el hombro de su marido. —Haz el favor de dejar de acapararla, yo también quiero abrazar a mi pequeña! — Añadió transformada en algo mucho menos dulce, apartando sin ninguna delicadeza a su marido de un empujón. —Pero mírate…, eres la chica más guapa del mundo! — Volvió a convertirse en la amabilidad personificada. —Estaba deseando poder verte en persona, Kuu me ha hablado muchísimo de ti.—

"Ehhhh, valeeeee, ahora también sabemos de dónde sacó él esa parte" *Jajajajaja, sí, viéndoles a ellos se entiende todo, ¿no?* Añadió el demonio mini-lory desde la hamaca en la que se mecía*

—Hola señora Hizuri, encantada de conocerla— Kyoko se inclinó respetuosamente.


Continuará…

Muchas gracias por vuestros comentarios. Ha quedado un poco corto, lo sé, espero que los siguientes sean mas largos.