Edward

Entre en la habitación y vi a mi Bella pelearse con Renesmee y Rosalie por cuál era la mejor elección de vestido de novia para Rosalie. Este año Emmett y Rosalie se graduaban de la preparatoria y después se casarían… otra vez.

Me senté viendo la discusión que las tres mantenían acerca del vestido, note la emoción que Renesmee sentía por en algunos años volver casarse por segunda vez. Me obligaría a tener que volvérsela a entregar a Jacob.

Ojala Esme estuviese aquí pensó Rosalie ojeando la revista. Hacía poco más de 16 años que no la veíamos, ni sabíamos nada de Esme. Cuando Renesmee aparentaba 7 años, Esme y Carlisle lograron concebir. Antes creíamos que eso era algo imposible, pero al parecer estábamos en un error. Existe una luna llena purpura que se presenta cada milenio. Altera nuestros sentidos y libera los restos de vida, que conservamos aun siendo lo que somos. Hace 17 años no lo sabíamos y por eso surgieron tantos problemas, si mis hermanos y yo no les hubiéramos sugerido a Carlisle y Esme que se tomaran una nueva luna de miel, quizás Esme seguiría aquí.

Era tan inmenso el dolor con el que Carlisle tuvo que aprender a vivir, desde que Esme se fue. Se arrepentía constantemente, de no haberla apoyado. Por meses llevamos vida de nómadas buscándola, pero Esme nos conocía lo bastante como para anticipar nuestros movimientos. Nunca dejo que la encontráramos, pero siempre nos quedaban rastros que seguir, hasta que un día todo rastro se perdió en Rusia. No sabíamos si Esme se encontró con algo que no pudo vencer, si el feto la mato o… si seguía viva.

Después de elegir vestidos semifinalistas Emmett y Rosalie estaban esperando a que Carlisle llegara del hospital, para irse a cazar juntos. Cuando lo hizo, Jasper decidió unírseles. Bella se acurrucó conmigo en el sofá, me beso y yo le devolví el beso sintiéndome algo culpable por poseer tanta felicidad en mi vida.

–¡Los encontré! ¡los encontré! –dijo mentalmente Alice antes de comenzar a gritarlo desde el estudio.

–¿el que encontraste? –pregunto Bella

–¡a Esme! –dijo Alice desbordándose de emoción. En una mili fracción de segundo Bella y yo estuvimos con Alice en el estudio.

–bueno encontré a el chico. O eso creo –dijo recriminándose mentalmente, por no habérselo guardado hasta estar segura. –Ares Cullen –dijo girando el monitor de la computadora para mostrarnos el perfil de una red social

–¿estas segura de que es él? –dijo Bella sentándose al lado de Alice.

–observa la piel… sus rasgos, creo que se parece mucho a Carlisle

–El perfil es privado –dijo Bella algo frustrada, sus ojos recorrieron la foto del chico observando cada pixel y luego se abrieron excesivamente –la tiene puesta

–¿qué? –me acerque y mire la fotografía

–la esclava de Esme, la que le regalo Carlisle –dijo Alice reparando por primera vez en la pulsera que llevaba el chico.

–hay que hackearlo –dije y Bella se levantó dejándome espacio para hacerlo. Tarde algunos minutos en conseguirlo, si Emmett hubiera estado aquí esto habría sido más rápido. Pero igual conseguimos entrar a la cuenta del chico, aunque realmente no hacia publicaciones relevantes, solo bandas, memes y cosas que no nos servían.

–Esme tiene que estar viva, siguió usando el apellido de Carlisle –dijo Alice preguntándose, porque no la había visto nunca, aunque lo había estado intentando por tanto tiempo.

–¿Dónde dice que vive? –pregunto Bella y lo busque en su perfil

–en la alacena debajo de la escalera –leí y rodé los ojos

–¿Qué es Harry Potter? –pregunto Bella con un poco de frustración en la voz

–revisa en sus mensajes –sugirió Alice realmente no había muchos mensajes que revisar, solo tenía una conversación:

Mensajes con Magdalena Lee

22 de julio a las 3:45 pm.

"Ares ¿Dónde estás?"

"Me dieron detención"

"¿Qué hiciste? (carita enojada)"

"jiji… se me olvido hacer la tarea"

"Llámame cuando salgas"

"Ok"

Ayer a las 12:13 pm.

"¿Qué quieres comer?"

"¿Puedo elegir?"

"humm… no lo sé (carita pensativa)"

"Mamá ¿tú sabes que empieza con H?"

"Está bien"

"¡sii! (carita feliz)"

Visto 12:16

"La llamo mamá" pensó Alice, asentí sin saber que deberíamos hacer. Teníamos que decirle a Carlisle, pero no quería ilusionarlo sin estar seguro. Además no sabíamos dónde vivían.

–¿PHS? –pregunto Bella señalando el logo de la playera del chico. "Abriré el perfil de Esme" pensó Alice quitándome el mouse. "Solo lo tiene a él" como amigo. "No tiene foto de perfil, ni publicaciones."

–tiene que ser Esme. Sabe el peligro que representa para nosotros, crear ese tipo de páginas.

–Tengo una idea –dijo Bella –Vámonos de viaje tu y yo –la mire incrédulo y Bella me sonrió– no de vacaciones Edward, vamos a buscarlo comprobemos que en verdad son ellos. Si tú y yo decidimos hacer un pequeño viaje juntos, levantaremos menos sospechas en Carlisle, que si va alguien solo o tú con Alice. Podemos rastrear la dirección IP desde donde se ha estado actualizando la página –dijo Bella y asentí

–Eso no va a ser necesario –dijo Alice llamando nuestra atención, nos mostró la pantalla de la computadora, una foto diferente del mismo chico donde al fondo se percibía el letrero algo gastado, pero legible. Porto High School.

Planeamos el viaje para una semana después, pero fue imposible ocultárselo a Carlisle. El día antes de partir Bella y yo tuvimos que contarle el verdadero motivo de nuestro viaje. Carlisle se reusó a que fuéramos nosotros y salió la mañana siguiente a buscar a Esme. Carlisle era un mar de emociones, entusiasmo, alegría, nervios. Lo dejamos ir, porque sino lo hubiese hecho de todas formas.

Alice estuvo vigilando a Carlisle la mayor parte del día diciendo que solo veía que continuaría manejando. Después dejo de verlo, estaba realmente frustrada con ello. Esto iba a ser una larga espera y todos lo sabíamos. Carlisle fue considerado y por la mañana siguiente nos envió un texto:

"todo ha salido bien, vamos para allá. Llegaremos en la tarde."

–¿vienen los tres entonces? –pregunto Emmett mientras pensaba "espero que el chico sea bueno en las peleas"

–El texto dice vamos –le dijo Jasper

–Necesitaremos adecuar una habitación –dijo Alice emocionada. Mientras pensaba "el cuarto hay que preparar un cuarto."

–Tienes razón –comento Rosalie entusiasmada por la idea, ella hoy estaba particularmente ansiosa, necesitaba ver al chico, porque al verlo podría alimentar su sueño de en un futuro ser madre.

–¿pero qué diremos? –Pregunto Bella frunciendo el entrecejo –se parece demasiado a Carlisle para decir que es un hijo adoptivo.

–Digamos que… estaba estudiando en un colegio fuera del país. –sugerí

"El chico debe ser inteligente, después de todo es hijo de Carlisle y Esme." Pensó Emmett y dijo –digamos que estaba en un colegio de alta excelencia en Inglaterra, con nuestra madre cuidándole. No viene seguido aquí, porque Carlisle era quien iba a verlos. Pero después de tanto tiempo han decidido que vuelva para que termine la preparatoria aquí y vaya a una universidad como, no se… ¿Harvard?

–¿Por qué no escribes novelas Emmett? –pregunto Bella riéndose

–Era una sugerencia –dijo Emmett

–A mí me parece bien –dijo Alice y Jasper asintió de acuerdo

–Tenemos que propagar la noticia antes de que lleguen –dije

–hagamos lo que mi papá me hizo. A donde sea que vayamos comentémoslo y mostrémonos muy felices al respecto. Yo creo que eso bastara. –dijo Bella

–bueno hagámoslo, solo tenemos unas horas. Hay que salir al pueblo y asegurarnos de que nos escuchen cuando lo comentemos. Además tenemos que arreglar la habitación de huéspedes para el chico. –dijo Rosalie

Esperamos las horas siguientes, hasta que escuchamos el conocido sonido del motor acercándose. Todos me miraron impacientes, pero yo no escuchaba nada.

–¿y bien? –pregunto Rosalie.

–No escucho nada –dije teniendo que mirar por la ventana para comprobar que era el auto de Carlisle. Afuera llovía, pero los vi juntos mirándose con tanto amor como solían hacerlo antes y en el asiento trasero, mirando hacia nosotros estaba el chico. No fui capaz de escuchar ningún pensamiento hasta que se bajaron del auto, sin embargo no lo escuche a él. ¿Era un escudo? Probablemente, eso podía explicar porque Alice no había podido ver hoy a Carlisle ni a Esme en el pasado.

Desde que llegaron nos dimos cuenta que esto era bastante difícil para el chico, no podía leer su mente, pero me era obvio que se sentía fuera de su sitio, no conversaba, y se enojaba por las cosas más simples. Esme pasó la primera noche viéndole dormir. Estaba feliz por poder estar con Carlisle, pero también se sentía culpable de arrancarle su mundo a Ares, un mundo que por lo que yo veía en sus recuerdos era más o menos normal.

–Estará bien –dijo Carlisle intentando convencer a Esme. Mientras los observaba desde la puerta de la habitación.

–Ven –dijo Esme pidiéndole a Carlisle que se acercara para que viera a Ares –cuando duerme es realmente un angelito

–Si de verdad lo es –dijo Carlisle abrumado por la culpa. Si hubiese confiado en Esme desde el principio, lo habría visto crecer, habría estado cuando lo necesitara. Le habría dado la familia que él se merecía. Carlisle miro el rostro de Ares examinando cada facción, era algo que no podía negar Ares era realmente el regalo más maravilloso que la vida podía haberle dado, el regalo que él se había negado a aceptar por temor de perder a Esme. Reprimí un suspiro. No estaba de acuerdo con los pensamientos de mi padre, pero en cierto modo podía comprender sus sentimientos, porque había tenido una experiencia similar. De todas formas yo no podía hacer nada. No importaría que dijera o pensara Carlisle seguiría sintiéndose culpable.

–se parece a ti ¿te has dado cuenta? –pregunto Esme

–Sí, pero si sus ojos fuesen dorados serian idénticos a los tuyos –dijo Carlisle observando a Esme

–Nunca cambian de color –dijo Esme acariciando el cabello de Ares, se sonrieron irradiando tanto amor de una manera casi imposible. Después se acercaron para besarse, pero Ares se removió en su cama dormido.

–Hasta dormido te cuida –dijo Carlisle sonriendo, pero después un recuerdo acudió a su mente Ares en un pasillo lleno de casilleros grises, mirando enfadado a Carlisle y diciéndole a Esme "El entrenador Reed es el adecuado para ti mamá"

–¿Quién es Reed? –dijo sintiéndose algo celoso, Esme se percató de ello y rio bajo para no despertar a Ares.

–un pretendiente que Ares me espanto.

–Realmente eres todo un ángel –dijo Carlisle besándolo en la frente y Esme rio nuevamente. Estaban tan felices, de estar juntos y reunidos, que continuaron el resto de la noche viendo a su crio dormir.

Esme estaba nerviosa y entusiasmada con la idea de que Ares comenzara en una nueva escuela. Por ello se excedió cuando le llevo de compras. Esa noche en su guardia Carlisle se ocuparía de divulgar la historia que inventamos. No tenía que fingir su felicidad, porque realmente se sentía muy feliz.

Mis hermanos y yo habíamos comprobado lo que Esme nos dijo de Ares, sobre que parecía más humano que vampiro… de hecho habíamos podido ver que lo minimizo cuando nos advirtió de ello. Era bastante torpe, había contado las veces que se tropezaba con sus propios pies y estaba seguro de que era más torpe que un humano. Emmett estaba algo decepcionado, porque no había conseguido un contrincante para sus combates. Los demás no estaban seguros de como resultaría todo esto, sin embargo se sentían felices por nuestros padres.

Ares era hostil cuando intentábamos entablar conversaciones con él. A Carlisle le ignoraba. Pero me di cuenta que realmente adoraba a Esme. Y aunque no podía leer su mente sentí algo de compasión por él, este cambio no debía de estarle resultando fácil. Pero se esforzaba en que pareciese que no había pasado nada y en que Esme le viera bien.

Incluso intento comportarse, cuando Esme le hablo de nuestros dones. Ares parecía estar bien con que Alice viera el futuro o con que Jasper controlara los estados de humor. Sin embargo cuando se enteró que yo leía la mente me miró realmente enfadado, como si yo fuese el villano más malvado del mundo. Tuve que reírme, el único que se enojaba conmigo por violar su privacidad era uno de los que no podía oír nada. Esme se dio cuenta y le explicó de inmediato que yo no podía escuchar sus pensamientos, porque él era diferente a nosotros y pareció tranquilizarse. Ahora ya solo me miraba con desconfianza.

En la madrugada del lunes Esme se aseguró de que Ares estuviese dormido y luego nos llamó al comedor para hablar con nosotros.

–estoy realmente feliz de que podamos volver a ser una familia. De verdad los eche tanto de menos –dijo sinceramente. –pero creo que dadas las circunstancias tome la decisión que podía tomar en esos momentos. Ares es un tanto caprichoso y berrinchudo, lo admito. Pero es una personita tan buena y noble. Por eso quiero pedirles un favor.

–¿qué le enseñemos técnicas de combate? –preguntó Emmentt esperanzado.

–No. –Dijo Esme pensando en las palabras adecuadas, luego suspiró y continuó –Yo trabajaba como consejera escolar en el distrito escolar de Ares, porque tenía que cuidarle. Ares es algo… frágil, pero se empecina en hacer cosas que lo ponen en constante peligro. Cuando intentó jugar futbol americano varias veces casi me mata de un infarto… aunque no puedo morir así.

–Le cuidaremos, no tienes por qué preocuparte –dije solemnemente –somos familia

–no es muy amable con nosotros, pero nos aseguraremos de que este a salvo. –comentó Alice

–Gracias –dijo Esme aliviada viendo el reloj de su horno. Nos alistamos para el instituto escuchando como Esme cocinaba. Eso era nuevo y algo extraño, pero mi madre estaba tan contenta que podría acostumbrarme a ello.

El primer día yo era el encargado de vigilar cuales eran los pensamientos de las personas acerca de Ares. La historia de Emmentt había ganado bastante credibilidad cuando habían visto a Ares y habían comprobado que se parecía mucho a Carlisle.

La mayoría de las chicas se imaginaban siendo las nuevas novias de Ares y paseando con él en autos ostentosos, aunque también algunos chicos estaban interesados. Ares no era mucho más amable con las demás personas, que como lo era con nosotros. Los maestros estaban entusiasmados con recibir a un alumno tan brillante, quizás nos excedimos con ese aspecto, ya que me pase el día vigilando la mente de las personas que estaban a su alrededor y podía verlo en sus mentes, Ares parecía cada vez más deprimido, cuando repetían que era inteligente, en cambio cuando le mencionaban que era hijo de Carlisle parecía enfadarse.

Todos nos dividimos las clases que cambiaríamos para compartirlas con él. Pero Ares no quiso comer con nosotros siquiera, en su lugar se fue a sentar lejos provocando que la mayoría de las mentes se pusieran a crear teorías de porque hacia eso, en la peor de todas nosotros éramos unos abusones, que no le dejábamos comer con nosotros, porque estábamos celosos de que el si fuera hijo biológico de Carlisle.

La mayoría de las personas estaban deseosas de tenerlo en su mesa y de todas las mesas que pudo haber elegido para sentarse. Eligio la mesa donde se sentaban los Millett, unos mellizos que al igual que Ares, estaban hartos de escuchar tanto el nombre de Carlisle. El doctor Millett trabajaba en el pequeño hospital del pueblo y no le agradaba nada mi padre. Por los pensamientos de los chicos, frecuentemente mencionando a Carlisle, sabia cuan frustrado se sentía su padre al no poder vencer a Carlisle en… prácticamente nada.

Sigmund creo rápidamente en su mente la perfecta forma de correr a Ares de la mesa, la cual consistía en decirle "hola allá están tus hermanos perfectos"; sin embargo se acobardo y su hermano Gregory, como siempre decidió ignorar la situación. No estaban cómodos con él sentado allí, en parte, porque no les gustaba que la gente les mirase y en parte, porque sentían que Ares invadía su espacio. Esa mesa al parecer había sido suya desde hace ya algunos años.

Los siguientes días continuaron de la misma manera con Ares siendo el principal tema de interés de la población estudiantil, pero realmente no ocurrió nada trascendental. Nada interesante hasta el jueves.

Ese día cuando entraron en la cafetería Sigmund estaba decidido, aunque Gregory no le apoyaba en absoluto, se haría amigo de Ares. Así ampliaría su grupo y tendría con quien hablar cuando se peleara con su hermano. Una idea bastante extraña, pero realmente en esos momentos no tenía mucho futuro, tomando en cuenta lo grosero que se comportaba Ares con los humanos. Así que no le preste la atención necesaria, debí haberlo hecho. Pero no lo hice. Y por ello al finalizar el día de una extraña manera, Gregory estaba resignado y Sigmund estaba más que contento, porque para él Ares ya era su amigo.