Una semana y media después fueron las elecciones, habíamos hecho todo lo que podíamos. Incluso regalamos pastelitos que horneamos entre los tres, feos pero estaban muy comestibles. El día de las elecciones, no tuvimos las últimas clases, porque los candidatos iban a dar un discurso y después se iba a hacer el conteo de votos. Gen estaba más nervioso que Sig y yo juntos. Tanto que parecía más que él era el candidato.
Antes de que comenzara su discurso Sophia se acercó a Sig y le deseo suerte incluso saludo a Gen, pero ¡a mí me ignoro! Después de que ella hiciera gala de lo hermosa e inteligente que podía ser dando su discurso en el cual no pude concentrarme. Sig subió al podio, hablo tan fluido y confiadamente como yo jamás lo hubiera hecho. De todas maneras nos quedamos a 20 votos. Sophia tenía razón ella gano sin regalar nada, sin que su papá se metiera y sin difamar a Sig. Cuando todo acabo Sig bajo desanimado, pero no tanto como pensé que estaría.
–tu discurso fue sorprendente –dije y Sig me sonrió
–Si bueno, al menos lo intente –dijo resignado encogiéndose de hombros
–cállate ¡yo si estoy muriendo! –dijo Gen entre deprimido y enojado. Lo mire estaba detrás de nosotros sentado en el suelo
–Gen no te deprimas. Al menos nos divertimos –dijo Sig sentándose a su lado y consolándolo
–Casi lo lográbamos –murmuro Gen, con el rostro escondido entre las rodillas, me senté con ellos.
–Cierto –dije
–lo siento –dijo Sig y Gen negó con la cabeza, suspiro y se tranquilizó.
–Quizás este es un buen momento para mencionarlo –dijo Sig mirándonos –¿han oído del eco club? –Gen y yo nos miramos y luego Gen le dijo incrédulo –¡tú! ¿En un eco club?
–es broma, ya sé que no reciclo nada. –dijo Sig sonriendo, aunque no sé si de verdad bromeaba.
–De todas formas tenemos algo pendiente –menciono Sig viéndome, y yo lo mire sin entender, Gen suspiro y me vio fingiendo compasión
–¿qué haremos con el enamoramiento que tienes por la boba de Jenkins?
–no le digas así –me queje
–heee…. ya la defiende –dijeron los dos burlándose de mi
–Yo… no… solo estaba… –dije avergonzado
–ya, ya –dijo Sig palmeándome la espalda
–¿podemos hablar de otra cosa? –dije serio Sophia me detestaba y me lo había dejado bien claro. Además no estaba seguro si Edward estaba cerca y podía escucharnos. Si se enteraba que me gustaba Sophia podía contárselo a Emment… y él se burlaría, entonces mi madre se enteraría y me interrogaría.
–¿te sientes bien? Estas pálido –me pregunto Sig.
–Si. Me tengo que ir el bus me va a dejar –dije levantándome
–Ares tengo curiosidad, por qué si tus hermanos son hijos adoptivos y tú no. ¿Tú no tienes un auto? –me dijo Sig mientras salíamos del auditorio. Gen le miro como si quisiera callarlo, pero Sig ya me había preguntado.
–Pues… en realidad no se conducir –le dije pensándolo, quizás mi mamá debería comenzar a enseñarme.
–huum… ¿y no te dan cómo, no sé celos de tus hermanos?
–No. A veces de Carlisle, pero son celos diferentes supongo
–ah y… –comenzó Sig pero se detuvo en seco y me dijo –nos vemos mañana
Asentí y comencé a caminar para escuchar cómo le reclamaba a Gen por pellizcarlo. Sonreí. A veces Gen era tan prudente. Me apresure a llegar al bus aunque era temprano.
Cuando llegue a casa diría que tuve una tarde bastante rutinaria, excepto porque constantemente sentía los ojos de Edward clavados en mí. Como si de ese modo pudiese saber algo que necesitaba comprobar, por ello en cuanto estuve libre, me fui a mi habitación.
Edward
Llegamos del instituto mucho antes que el bus escolar llegara a la casa, así que Esme me preguntó cómo iban las cosas respecto Ares, quería saber que tanto la gente había aceptado la historia que inventamos.
–van bien no ha cambiado nada en los pensamientos de los humanos –dije omitiendo que sus admiradoras solo iban en aumento, considere que era un aspecto que a Esme no le interesaba realmente conocer. Sin embargo si creí oportuno mencionar que tenía amigos. –Se ha hecho amigo de los chicos Millett –dije y Esme me miro feliz, al parecer eran los primeros amigos de Ares.
–¿esto no nos podrá traer problemas? –pregunto Rosalie
–Ares será cuidadoso –dijo mi madre realmente creyéndolo.
–espero que más que cuando camina –dijo Jasper
–estará bien. –afirmo Esme y después se concentró en cocinar.
Los días pasaron del mismo modo, Emmett no peleaba físicamente con él, pero había cogido un gran gusto por pelearse verbalmente con Ares, cuando Esme estaba en casa conseguía mantenerlos aplacados, pero ellos parecían esperar a que saliera al supermercado para juntarse y pelearse.
La relación de Carlisle con Ares era extraña y yo diría que seguía siendo mala, pero después de la cacería del fin de semana Ares redujo un… 5% las veces que rodaba los ojos en presencia de Carlisle, aunque nadie parecía percatarse de ello.
Aun así Ares me parecía un chico de lo más… bipolar, a veces enojado, a veces haciendo berrinche, a veces feliz. Incluso una vez que estaba de buen humor, me sonrió en clase de literatura.
Lo último que hizo casi desquicio a Rosalie. Se supone que intentamos pasar desapercibidos ante los humanos, pero Ares pensó que era buena idea meterse en el comité de alumnos y hacer que los pocos que no le conocían supieran de su existencia. Comenzó una campaña junto con los chicos Millett. Rosalie estaba muy enfadada con él, pero cuando le vio horneando pasteles deformes sintió tanta ternura, que comenzó a llevar puesto un ping con la leyenda "Vota por Millett".
Comencé a bloquear las voces en el instituto, porque la fiebre de Ares comenzó a calmarse y Ares no mencionaba nada innecesario ni hablaba con muchas personas excepto con los Millett. Sin embargo el martes en la cafetería, de nuevo las voces parlotearon en mi cabeza, repitiendo el nombre de Ares. Levante la vista para ver como Ares salía de la cafetería, iba sonrojado y caminando a una velocidad muy peligrosa para él, detrás de él salieron corriendo los Millett para alcanzarle, pensando cosas como "eres mi ídolo" y "maldito me dejo cargando su caja"
–¿qué paso? –me pregunto Bella mientras picoteaba su comida. Me concentré en las voces que seguían mencionando a Ares. Me detuve en una en particular, Sophia Jenkins. Estaba realmente furiosa con Ares. Un vistazo rápido me dejo darle la razón. Ares había ido a su mesa a insultarla llamándola "frívola y chica sin corazón" me parecía muy poco caballeroso de parte de Ares insultar a una dama en su propia cara, pero él había nacido en este siglo así que no sabía cómo juzgarlo.
–enemistades de campaña –le conteste a mi Bella, dejando el tema de lado.
Al menos fue consciente del acto impropio que cometió hacia la chica y la busco para disculparse, sin embargo de alguna manera, cada vez que lo hacía, decía algo nuevo que hacía que Sophia se enojara o indignara más con él.
Las cosas no cambiaron mucho hasta el día en que se eligió al presidente estudiantil. Cuando se hubo anunciado que la ganadora era Sophia Jenkins, la chica se acercó a Ares tenía la intención de decirle "te dije que no funcionaría intentar comprar votos" pero no lo hizo, por que escucho a Ares y a sus amigos teniendo una conversación que le llamo la atención:
"tenemos algo pendiente" "¿qué haremos con el enamoramiento que tienes por la boba de Jenkins?" al principio la chica pensó que otra vez se trataba de otra de como ella les llamaba sucias artimañas para difamarla, incluso yo estuve de acuerdo con ella, hasta que Ares la defendió diciendo "no le digas así" sus amigos solo le molestaron un poco más diciéndole "heee…. ya la defiende" y fue suficiente para que Ares se sonrojara "yo… no… solo estaba…"dijo sumamente nervioso, mientras subía y bajaba el cierre de su suéter. Lo había visto hacer lo mismo cuando huía de Esme para no comer sus vegetales o cuando decía "ya hice los deberes" y no había abierto un solo libro. Esto no era nada bueno, lo que los chicos Millett decían era cierto, a Ares le gustaba una humana.
Ares
El día siguiente no era martes sino viernes, pero mi progenitor "casualmente" tenía que pasar por fuera de mi escuela y podía llevarme. O al menos eso dijo mi mamá cuando me despertó después de que el bus escolar se fuera.
En literatura el señor Mower estaba esperando que el timbre sonara para iniciar su clase. Cuando Sophia entro con sus libros en el brazo. El señor Mower le dijo sonriendo:
–señorita Jenkins ¡felicidades, ya supe que gano! –Sophia le devolvió la sonrisa y le dijo –gracias.
Caminó pero esta vez no se fue a su habitual asiento al lado de Edward, se detuvo mucho antes y se sentó en la silla que estaba a mi lado, en la que una chica llamada Johanna solía sentarse. La mire asombrado, pero decidí dejar de hacerlo, porque al menos en esta clase no necesitaba más notas de mal comportamiento.
Intente concentrarme en lo que decía el señor Mower lo lleve bien durante los primeros 15 minutos, pero sentía una insistente mirada sobre mí. Me gire a ver mal a Edward, pero él estaba haciendo como leía su libro de texto y entonces me di cuenta que los ojos que sentía viéndome eran los ojos azules de Sophia, me miraban fijamente. No se giró ni desvió la mirada como una persona normal hubiese hecho. Gire mi rostro nuevamente hacia el profesor Mower, escuche las primeras tres palabras que dijo y mire de reojo a mi lado. Seguía viéndome con una expresión ceñuda. Juro que comencé a sudar. ¿Ahora porque estaba enojada? Pero ni siquiera había intentado disculparme… quizás era eso, deje de disculparme.
El teléfono del aula sonó y el señor Mower interrumpió la clase para caminar al escritorio y contestar, no tardo ni cinco segundos y colgó.
–Sophia te necesitan en la oficina –dijo y luego continúo hablando de un tema, en el que yo ya estaba completamente perdido. Sophia se levantó y salió del aula. No regreso hasta que la clase se terminó. Parecía molesta con algo, pero obviamente no pregunte y decidí apresurarme a llegar a mi siguiente clase. En el receso Gen y Sig miraban mucho hacia la mesa de Sophia, yo no tenía la valentía de hacerlo.
–Sophia está viéndonos ¿verdad? –pregunte incomodo
–Si –dijo Sig
–No –dijo Gen, luego miro enojado a Sig
–creo… que quiere vengarse de nosotros –dijo Sig muy bajo
–Está loca –dijo Gen sin darle importancia. Pero durante todo el día mis nervios solo iban en aumento. No pare de preguntarme que había hecho ahora para que se enojara.
En mí "divertida" clase de historia, el señor Saterfield dejo de caerme tan bien como lo hacía, porque nos entregó nuestros exámenes diagnósticos y cuando me dio el mío, dijo bien fuerte y claro:
–Ares… tu prueba ha sido poco satisfactoria… veremos cómo progresas. Si necesitas ayuda puedes venir después de clases –dijo amablemente, pero mirando mi prueba con decepción. Suspire deprimido. Guarde mi prueba mientras el timbre sonaba y escuchaba como Emmett contenía la risa.
Cuando entre al gimnasio la busque con la mirada, estaba sentada en las gradas… de nuevo mirándome. Trague saliva. Camine hacia ella y decidí ser directo.
–¿qué pasa? –dije sentándome a su lado
–¿Qué…? ¡¿Qué va a pasar no has devuelto el libro, que deje que te llevaras!? –me dijo girando su rostro para no verme, suspire aliviado y dije:
–ah ¡el libro!
–Si –dijo sin verme
–Aun no termino de leerlo –le dije omitiendo que me quede en el segundo capítulo.
–¿todavía no? –dijo mirándome sorprendida
–He estado algo ocupado –dije defendiéndome
–bueno cuando tengas tiempo avísale a la señora Sweets que te lo quedaras otros días. Porque se ha estado poniendo gruñona. –dijo alejándose de mí. Después no me miro en toda la clase. Quizás no debí haberle preguntado. Ya había comenzado a sentirme importante y de nuevo me ignoraba.
El día escolar termino, pero faltaba la tarde. Estaba decidido a vengarme de Emmentt, y cuando llegue a casa y vi a mi madre acomodando sus nuevos sartenes "indestructibles". Se me vino una no muy fabulosa idea a la cabeza. Revise que no hubiera nadie en la sala y me senté ocultando como podía un sartén enorme, encendí la tele y espere pacientemente, tanto que casi desisto de mi plan. Pero entonces por fin llegaron todos de no sé dónde, pero eso no importaba.
–hola chico historiador –dijo Emmett burlándose de la F que saque en Historia, saque mi sartén que tenía listo, era estúpido, pero tenía la esperanza de que al menos le doliera, lo golpee en la cabeza con toda mi fuerza, el sonido fue hueco. Tuve la ventaja del factor sorpresa, pero no le hice ningún daño. El sartén se dobló quedando totalmente inservible, pero su cabeza ni siquiera se movió un milímetro. Emmett se quedó un par de segundos en shock.
–¡ven aquí! –dijo abalanzándose sobre mí, por un momento entre en pánico, pero era muy tarde para huir, Emmett me golpeo con su hombro derecho en el abdomen, me saco todo el aire aunque se abalanzo sin fuerza.
–¡EMMETT NO! –grito mi mamá aterrada
–Estoy bien –dije sin aire, apenas logre sacar un hilo de voz
–tu ¡no lo provoques! –dijo mi mamá viendo a Emmett, luego se dirigió a mí –y tu Ares ¡¿qué le hiciste a mi sartén con acabado en diamante!? –dijo mi mamá regañándonos y viendo su sartén chueco.
–Solo intentaba vengarme –dije aun sin voz
–¿puedes respirar? –dijo mi mamá lanzando lejos el sartén y acercándose a mí, asentí e intente pararme como si nada, pero todo se me puso negro.
–¿Ares? Oh Ares, ¡menos mal! –escuche a mi mamá decir entre aliviada y nerviosa mientras abría los ojos, pero los cerré arrugándolos de inmediato porque la luz me cegaba.
–Tuvimos suerte de que no le rompiera un hueso –escuche a mi progenitor decir. Abrí los ojos nuevamente y mire a mi alrededor, parecía que estaba en un hospital, pero un hospital con estantes llenos de libros y… en el que te dejaban seguir usando tu ropa.
–¿Cómo te sientes? –me preguntó mi mamá preocupada y haciéndome recordar y sentir vergüenza. Me había desmayando enfrente a todos. No importaba, tenía que deslindarme de toda la culpabilidad posible.
–Mamá… ¡Emmett aboyó tu sartén! –dije intentando echarle toda la culpa, para no ser castigado. Carlisle se rio "discretamente". Pero mi mamá no parecía muy preocupada por su sartén.
–también te aboyó a ti. –dijo levantando mi playera y dejando que viera un, muy muy enorme moretón.
–wow… cada vez me hago más purpura –dije viéndome el abdomen hasta ahora comenzaba a sentir molestia.
–no juegues con esto Ares –me dijo regañándome, luego se dirigió a Carlisle y le pregunto: –¿está bien? –mi progenitor asintió
–eso es bueno. Ahora dime ¡¿porque atacaste a Emmett con un sartén!?
–en realidad… –dije pensando en decir que el único afectado era yo o que el empezó, pero mi madre me vio enojada como si supiera exactamente lo que pensaba.
–Bien –dije resignado a confesar, de todas maneras me iría mal –pase todo el día planeándolo –dije decepcionado luego me queje, porque al sentarme en la camilla me dolió el abdomen– y ni siquiera le hice nada. Y sobre el sartén… tu caja decía que tenía garantía de por vida. –Mi madre me abrazó y suspiro.
–¡no me importan los sartenes! –Dijo enfadada luego la voz se le quebró –¡eres un inconsciente! ¿Qué no ves que eres lo más valioso que tengo? Jamás podría remplazarte. No tengo una garantía, para conseguir otro Ares y ¿Qué haría yo sin ti?
–lo siento. Pero… con esta abolladura ¡mi valor tuvo que haber disminuido en la bolsa! –dije ganándome un coscorrón que apenas me dolió. De todas maneras fui gentil con mi madre y me queje.
–voy por tu cena –dijo yéndose de la habitación. Mire a Carlisle observándome extraño y me cruce de brazos enojado.
–Puedo darte naproxeno, si te duele mucho –me tire en la camilla y negué con la cabeza. Mi mamá no tardó en regresar a la habitación con una charola llena de comida. Yo no era un experto, pero en los hospitales la comida no huele tan delicioso. Mire el color de las paredes y el tipo de lámpara que la habitación tenía, eran iguales a los de mi recamara. Aunque a diferencia de mi habitación, había bastantes cosas… médicas hasta radiografías iluminadas con luces especiales.
–¿tienes un hospital clandestino? –dije aparentemente haciendo un chiste porque de pronto escuche muchas risas.
–No, es más bien un dispensario… oculto –dijo mi progenitor sonriendo
–un dispensario con máquina de rayos x –dije irónico. Después mi madre me hizo que comiera hasta que ya no pude más.
Mi mamá no me castigo, pero al parecer a Emmett si, porque le vi lavando los platos sucios; aunque no era un gran castigo, ya que lo hacía demasiado fácil y rápido. Al día siguiente mi mamá y yo fuimos a cazar. El moretón tuvo mejor apariencia el domingo por la tarde. Mi progenitor mencionó que era sorprendente la velocidad a la que me curaba.
El lunes por la mañana, cuando me baje del bus aún tenía 10 minutos antes de que el timbre sonara, así que camine al estacionamiento para estudiantes. En cuanto Alice me vio comenzó a caminar hacia mí, pero yo hui como pude. Toque la ventanilla y Gen bajo el vidrio, no le veía los ojos por los enormes lentes oscuros que llevaba, pero no parecía estar de humor.
–¿sigues escapándote de tus hermanos? –me preguntó y yo asentí
–¡hola! –me saludo Sig animado, pero Gen lo calló y le dijo enojado
–¡no grites Freud!
–¿Qué pasa? –pregunte algo extrañado, Sig sonrió malévolamente
–esta crudo, pero súbete –dijo Sig desbloqueando las puertas. Me subí y cerré la puerta intentando hacer el menor ruido posible.
–¿Qué hiciste en tu fin de semana? –me pregunto Sig
–pues… uno que otro complot y arruine un sartén "indestructible" ¿y ustedes?
–Gen me retoco las raíces ¿ves? –dijo Sig enseñándome su cabello que se veía ligeramente más rojo, aunque yo no lo habría notado, si no me lo hubiera dicho.
–Si ya veo –comente
–y ayer lo acompañe a hacerse su alaciado permanente –continuo hablando Sig
–¿tienes cabello rizado? –le pregunte a Gen conteniendo la risa, podría jurar que rodo los ojos enfadado.
–Tenemos –dijo Sig sonriendo –casi tanto como Norma. Tuve que hacer un gran esfuerzo por no reírme la señora Millett tenía un cabello tan, pero tan rizado. No podía evitar imaginarme a Gen con una cabellera tipo afro.
–Llegaremos tarde –dijo Gen saliendo del auto y obligándonos a ir a la escuela.
Mis primeras dos horas fueron bastante normales. Pero en literatura Sophia volvió a sentarse en la silla que había a mi lado. Johanna no parecía feliz con ello, porque murmuraba muy bajo "maldita, maldita ese lugar yo lo gane"
El señor Mower comenzó su clase e intente ignorar a Sophia. No había leído nada ni le había avisado a la señora Sweets que me quedaría el libro otros días. Así que decidí hacerme el tonto e intentar no verla, para que ella no me viera y no se acordara del libro. Pero sentía su mirada sobre mí.
La primera vez que tuve el valor para mirarla de reojo me embobe con su perfecto rostro. Pero me gire rápidamente e hice el esfuerzo más grande del mundo, para solo ver el pizarrón. Cuando el señor Mower termino su explicación y nos dio hojas de trabajo; de nuevo tuve el valor para verla y ella me pillo viéndola. Su expresión neutra cambió completamente. Intente pensar si era una mueca de asco, pero definitivamente era una sonrisa ¿me estaba sonriendo? casi me caigo del pupitre, pero creo que pudo parecer que me levantaba, porque la clase se había acabado.
Edward
Mientras manejaba a casa lo pensé. Tendría unos 20 minutos para hablar sobre lo que había escuchado hoy. Era suficiente tiempo, para exponer todo lo que pude ver en las mentes de los chicos Millett. No era mucho lo que había conseguido, solo un recuerdo bien grabado en la mente de Gregory de Ares diciendo "ella me encanta y ahora ni siquiera va a verme"
Suspire mientras tomaba la desviación. No debería dejarlo pasar, pero no podía alertar a todos sin justificación, ¿y si Ares solo había pensado que la chica era algo guapa? Y si no ocurría nada grande realmente en su mente. Nunca me sentía orgulloso de escuchar los pensamientos de los demás, pero en estos momentos escuchar los pensamientos Ares sería tan útil. No sabía si solo le gustaba o sentía algo más. Yo era el menos indicado para juzgarlo, si ese era el caso.
Además Sophia Jenkins era una mente bastante disciplinada, dudaba que le prestara mucha atención a lo que había oído. Era de las pocas mentes que no se pasaba el día entero fantaseando con Ares. En su lugar estaba más interesada en subir su grado en cálculo de A- a A+
Cuando detuve el auto lo había decidido. Esperaría a ver como ocurrían las cosas, aunque tendría que vigilar nuevamente a Ares. Sería más fácil ya conocía bien que le agradaban los Millett. El viernes estuve atento a las mentes que se encontraban cerca de Ares. Aunque no paso realmente nada hasta la tercera clase literatura. Localice la mente de Sophia Jenkins mientras se acercaba al aula del señor Mower, pensaba en que tema debería escoger para un trabajo de economía.
Enfoque mi vista en Ares aunque no podía leer su mente intentaba interpretar sus movimientos, sin embargo Ares parecía estar terriblemente aburrido. La chica entro en el aula y Ares le miro como si lo que viera fuera la aparición de un ángel. Esto no era bueno.
"Allí está" pensó la chica. Me enfoque en su mente desde la cual podía vigilar perfectamente a Ares porque era lo único que ella veía. Miro hacia donde solía sentarse y lo sopeso un segundo. Su mente encaprichada con la competitividad tomo la decisión. Se sentaría al lado de Ares, porque quería ver lo que el difamador de ¿Hades? hacia ahora que ella había ganado, al menos en esa clase no le iba a dar oportunidad de que hablara mal de ella. Respire aliviado ni siquiera sabía bien el nombre.
Sophia se pasó la clase pensando posibles teorías, de lo que Ares planeaba hacer contra ella. Había que admitirlo la chica no tenía pensamientos exagerados como la mayoría en el instituto, pero si idealizaba la inteligencia y destreza física de Ares o Hades como ella lo llamaba. Hubo un momento en el que sus miradas se cruzaron, Ares comenzó a sonrojarse y desvió la mirada. Las ideas de Ares molestándola se detuvieron, porque tuvo que irse a la oficina, para comenzar a organizar el baile de invierno.
Sophia pensó esporádicamente en Ares durante el día, aunque nada que fuera de utilidad. Así que me quede tranquilo, porque los pensamientos de la chica no tenían nada de románticos. Creí que Ares no se había percatado de que Sophia había estado todo el día viéndole, pero en clase de gimnasia se acercó a ella para preguntarle que ocurría. Sophia se reprimió a más no poder, por "estar pensando tonterías y desperdiciando su tiempo cuando tenía otras ocupaciones y deberes más importantes", inmediatamente invento una excusa, sobre porque le miraba. Se concentró en la clase en la cual Ares y sus amigos eran un desastre. Me dedique a estar al pendiente el resto de la clase, por si algo cambiaba, mientras observaba a mi Bella ser un poco fanfarrona.
Pensé que con el fin de semana las cosas se calmarían. Pero estaba equivocado.
El viernes por la tarde Emmett y Ares se pelearon, Ares decidió poner a prueba los nuevos sartenes de Esme. Cuando Emmett comprendió lo que Ares trataba de hacer estampando el sartén en su rostro, no contuvo sus impulsos y se lanzó sobre él. Por la noche cuando se tranquilizó y entendió lo que pudo haber pasado, se sintió culpable y enojado consigo mismo. Decidió autocastigarse y se pasó el fin de semana haciendo labores en la casa.
El lunes no preste atención a los pensamientos de Sophia, hasta que entro en el aula. Sus ideas que normalmente eran prudentes se habían disparatado bastante durante el fin de semana. Al parecer había estado recordando la conversación que había oído de los chicos Millett y Ares. Estaba bastante curiosa respecto a si sería cierto o no. Me levante de mi asiento con la intención de sentarme en la única silla vacía cerca de Ares, pero Sophia lo hizo antes, así me senté nuevamente en mi lugar.
Al principio creí que Sophia en algún momento comenzaría a interesarle más la clase que Ares, pero la ignoro por completo. Desde que se sentó sus pensamientos comenzaron a fluir a una velocidad sorprendente.
"tiene que ser broma" "quizás me vieron y lo hicieron apropósito" "incluso me insultaron" pensó cuando comenzó la clase, después le miro y examino cada rasgo del perfil de Ares "es guapo" determino después de un minucioso y pausado análisis "tiene unos labios preciosos" "¡¿cómo que labios preciosos!?" Dejo de mirarlo por un segundo, porque quería golpearse por sus pensamientos, su mirada se detuvo en las notas de Ares "aunque escribe horrible" pensó divertida mientras volvía a verlo "sus ojos también son lindos, serán de ese color o… ¿usara pupilentes?" "¿qué demonios estoy pensando?" pensó enfadada.
Ares la miro, no muy discretamente de reojo y se giró abruptamente intentando que ella no lo notara, pero era tarde. Sophia se había percatado perfectamente de que Ares la veía "¿me está viendo?" "se ha puesto rojo" pensó entretenida "se ve más lindo sonrojado" "¡No. No se ve lindo!"… "se ve adorable" "estas demente Sophia" se dijo a sí misma. El señor Mower repartió hojas con un cuestionario sobre la clase y Sophia se regañó por no haber prestado atención. "¡Tonta! ¡Tonta! ¡Tonta! ¿Ahora cómo vas a contestar esto?" reviso el reloj y comenzó a guardar su hoja en una carpeta.
Se volvió de nuevo hacia Ares y lo vio viéndola con atención. "definitivamente es guapo" las mejillas de Ares comenzaron a tornarse rojas "…y adorable" sus labios se movieron solos, sin que ella se esforzara por controlarlos y formaron una sonrisa, que dejo atónito a Ares. No sé cómo lo hizo pero aun sentado como estaba sus pies se atoraron y casi se cae del pupitre. "también es torpe" El timbre sonó y Ares se levantó aun ensimismado. La miro nervioso y luego salió del aula. Yo y mis estúpidas deducciones, debí haberlo mencionado el viernes.
