Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Capítulo 38
Estuvieron durante horas despiertos, Jullie y Kuu les hicieron miles de preguntas que ellos contestaron alegremente.
Hablaron sobre su viaje al pueblo costero y los motivos que les llevaron allí. Como era de esperar los Hizuri escucharon horrorizados y entristecidos toda la historia de Kyoko sobre su madre y su infancia. La consolaron con verdadero cariño, haciéndola saber que aunque existieran semejantes personas en el mundo, ellos la querían de verdad.
Disfrutaron mucho de la historia de Corn, las hadas y todo lo demás. Kuu rió hasta casi marearse cuando supo que él era el Rey de las hadas que no dejaba volar a su hijo el príncipe.
También quisieron saber todo sobre los trabajos que habían realizado y sobre los futuros.
Estaban empezando a interrogarles sobre su relación cuando Kyoko bostezó tan sonoramente que se apiadaron y decidieron posponerlo para el día siguiente. El matrimonio les dio a ambos un beso de buenas noches y se metieron en su cuarto.
—Debes estar agotada— Ren se paró de espaldas a la puerta de su habitación. —Hoy ha sido un día muy largo, ¿verdad? —
—Sí lo ha sido, pero también ha sido maravilloso— Kyoko se acercó y le dio un tierno beso en los labios. —Gracias por este día tan especial, buenas noches—
—Buenas noches cariño, descansa— Ren la devolvió el beso y después despareció tras la puerta de su cuarto, al igual que ella.
Una hora después…
Ren no dejaba de dar vueltas en la cama, no encontraba una postura cómoda y el sueño no llegaba. Estaba escondiendo la cabeza debajo de la almohada exasperado cuando escuchó un fuerte ruido proveniente de la habitación de Kyoko. Rápidamente salió de la habitación y tras golpear suavemente a su puerta entró.
—¿Qué ha pasado? —Preguntó mientras se acercaba rápidamente a Kyoko que estaba de rodillas en el suelo.
—No podía dormir, me he levantado para ir al baño y quitarme todo esto— Señaló su pelo. —Para ver si así conseguía relajarme, no me di cuenta de que la lámpara estaba ahí y…— Contesto apenada mientras intentaba recoger los trozos de la gran lámpara de pie que momentos antes estaba junto a la puerta del baño.
—Deja eso cariño, podrías cortarte— Ren la obligó a levantarse y miró sus pies descalzos. — Será mejor que salgamos de aquí hay demasiados trocitos por el suelo y no quiero que te cortes— La llevó hacia la puerta. — Ven, puedes quedarte en mi cuarto yo dormiré en el salón— Sin darla tiempo a negarse salió de la habitación y entro con ella en la suya, cerrando la puerta tras ellos, para no despertar a sus padres.
—Lo siento…, siento mucho haberte despertado— Susurró apenada cuando Ren la obligó a sentarse en la cama.
—No te disculpes, no pasa nada— Estaba arrodillado frente a ella inspeccionando sus manos y pies para asegurarse que no se había cortado. —¿Querías quirate esto, ¿no?— Toco su pelo.
Ante el tímido asentimiento de Kyoko, comenzó a quitar las horquillas que sostenían su recogido. Después de retirarlas todas, así como soltar la extensiones y dejarlo todo sobre el escritorio que tenía junto a la puerta, se dirigió rápidamente al baño. Cuando volvió llevaba consigo un refinado cepillo, se subió a la cama detrás de Kyoko y comenzó a cepillarla el pelo con mucha delicadeza, consiguiendo que Kyoko suspirara de gusto y se relajara visiblemente.
—Gracias, es muy agradable, creo que estuve demasiadas horas con el recogido— Susurró Kyoko. —Siento haberte despertado— Se volvió a disculpar.
—Ya te he dicho que no pasa nada— Dejó de cepillarla y comenzó a darle un suave masaje con los dedos sobre el cuero cabelludo. —Yo tampoco podía dormir—.
—¿Ah no? — Preguntó Kyoko con satisfacción, pues estaba disfrutando del masaje.
—No, la verdad es que…, creo que después de estos días …— Seguía con el masaje mientras hablaba indeciso. —Creo que te extrañaba a mi lado— Dijo por fin, temeroso de su reacción, mientras dejaba el masaje y se bajaba de la cama para irse y dejarla espacio.
—¿A dónde vas? —Preguntó Kyoko reteniéndole de la mano y mirándole algo triste.
—Pues…, voy al salón para que puedas dormir— Contesto Ren sin entender muy bien su reacción.
—No, no te vayas por favor— Suplico Kyoko bajando la cabeza. —Yo…, yo también te extrañaba, por eso no podía dormir— Confesó terriblemente sonrojada.
Ren, sin necesidad de más palabras, la obligó a levantarse y la llevó hasta el lateral de la cama, luego la rodeo y se tumbó por el otro lado, mientras miraba a Kyoko esperando a que hiciera lo mismo. Cuando lo hizo por fin, les cubrió a ambos con la sabana y apagó la luz.
Los dos seguían sin conseguir dormirse, hasta que ambos se movieron a la vez. Kyoko, giro sobre sí misma, Ren la acercó a él todo lo que pudo, ella apoyo la cabeza sobre su pecho y el la envolvió con su brazo. Tras un suspiro de satisfacción completamente sincronizado ambos se hundieron en un profundo sueño.
Kuu y Jullie estaban acostados hablando sobre el gran momento que estaban viviendo con su hijo de vuelta y la pequeña Kyoko…, cuando se oyó un fuerte ruido proveniente del otro lado del pasillo.
—¿Que ha sido eso? —Preguntó Kuu alarmado mientras se levantaba de un salto. —¡Creo que viene de la habitación de Kyoko! —
—Shuuuuuuu! —Le ordenó callar su mujer mientras con la mano le hacia un gesto para que escuchara atentamente.
Enseguida oyeron una puerta abrirse, los pasos de una persona por el pasillo, un golpecito de nudillos y otra puerta que se abría.
—¿Qué está pasando con esos dos? No me digas que el sinvergüenza de tu hijo…— Kuu estaba preparado para salir de la habitación y estrangular a su hijo.
—¡Ni se te ocurra moverte Kuu Hizuri! — Le detuvo Jullie con mirada asesina. —Déjales tranquilos, claramente Kyoko tuvo algún percance, pero Ren ya ha acudido en su ayuda. Si nos necesitan nos buscaran, si no…, ya son mayorcitos, ¿no crees? — Le miró tan seriamente que él no tuvo más remedio que obedecer.
—Vale….—Aceptó reticente mientras volvía a acostarse a su lado. —Pero como le pase algo grave a mi pequeña tú serás la culpable—
—Nuestra pequeña— Le recordó ella seriamente, para después sonreír. —Está donde debe estar, no le pasa nada malo, simplemente tropezaría con algo…— Dijo como quien quiere la cosa.
—Es cosa tuya a que sí! —La acosó Kuu.
—No sé de qué me hablas…— Haciéndose la loca se dio media vuelta y cerró los ojos, mientras se escuchaban en el pasillo pasos de dos personas y una puerta cerrándose tras ellos. "Jajajaja, sabía que mover esa lámpara era buena idea… Bueno y aflojar los tronillos también". Se durmió con una gran sonrisa en los labios.
Aún no había amanecido cuando Ren abrió los ojos repentinamente, sin comprender muy bien que lo había despertado. Pero la duda duró poco, pues al segundo parpadeo pudo ver la cara de su madre excesivamente cerca de la suya.
—Pero…— No pudo continuar pues su madre le tapo la boca con la mano.
—Shuuuuuu— Le mandó callar señalando a Kyoko que dormía plácidamente sobre su pecho.
Ren asintió y obedeció las indicaciones silenciosas de su madre que claramente decían: Levántate, vístete y ven conmigo. Lo hizo todo con el mayor de los sigilos consiguiendo salir de la habitación sin perturbar el descanso de su amada.
—¿Qué pasa mamá? — Preguntó cuando ambos se reunieron en el salón. —¿Has visto la hora que es? ¡Es muy temprano! — Protesto tras comprobar la hora en un gran reloj de pared.
—Es la hora perfecta, tú y yo tenemos muchas cosas que hacer, y poco tiempo.— Le agarró del brazo fuertemente y le obligó a salir del ala familiar.
Cuando Kyoko se despertó lo primero de lo que se dio cuenta fue que él no estaba junto a ella. "Vaya…, al final se fue al sofá" Pensó con tristeza, pero al desperezarse toco con la mano un papel que estaba sobre la almohada que había usado Ren.
-Querida niña, he secuestrado a mi hijo por un ratito, te prometo que te le devolveré pronto. Por cierto, despierta a Kuu, duerme como una marmota y es probable que no despierte hasta la noche si le dejamos. ¡No le dejes dormir más de las 10!. Te quiero pequeña.-
Kyoko miró su reloj eran las 9 de la mañana. "Vaya…, para lo poco que dormí , me siento muy descansada…" *Será por la compañía* "Sin duda".
Se puso la bata y salió de la habitación. Al pasar junto a la puerta de los Hizuri escucho los suaves ronquidos de Kuu, con una sonrisa decidió dejarle dormir, como mínimo hasta la hora tope que había impuesto Jullie.
Decidió inspeccionar el lugar, aprovechando que estaba sola. Encontró una inmensa cocina, donde varías cocineras y un par de mayordomos trabajaban preparando el desayuno, estaban tan atareados que consiguió dar marcha atrás sin ser vista, no quería interrumpir. El salón era tal como lo recordaba de la noche anterior, sólo que sin todos los Hizuri en él, ahora parecía más grande.
La puerta acristalada llamó su atención, caminó hacia ella para comprobar que estaba entreabierta. Cuando salió al exterior no pudo evitar quedarse con la boca abierta. Lo que en las otras plantas era sin duda un tercer ala llena de habitaciones, aquí era un enorme espacio totalmente abierto al exterior, una terraza, por así decirlo, pero la más grande que había visto o imaginado nunca.
"Por el amor de Dios, ¿Cómo puede ser esto posible?". Miraba en todas las direcciones sin poder llegárselo a creer. Había una enorme barra de bar, varias canchas deportivas, una enorme piscina rodeada de hamacas, una zona con un gran jacuzzi y sauna, y un montón de mesas y sillas de jardín.
Continuará…
Muchas gracias por vuestros comentarios. Esto se me está yendo de las manos, ¡38 capítulos!. Cada vez que pienso que me acerco al final, me acuerdo de alguna cosa que quise escribir en un principio y acaba convertida en un par de capítulos más. Espero no terminar aburriendo al personal.
