Ares

Sophia no fue a gimnasia. Al parecer estaba muy ocupada siendo presidenta estudiantil y no podía hacerlo. Me senté deprimido en las gradas, quizás hubiera sido bueno que Sig hubiera ganado, así no tendríamos que tomar gimnasia.

–¿Quién se murió? –me pregunto Gen sarcásticamente, mientras me ofrecía una bolsa con un líquido azul que desprendía vapor frio.

–creo que mi espalda –dije acomodando la bolsa de hielo. Bueno al menos ella no había visto mi magistral salto.

–Estuve pensando –me dijo Gen serio, mientras jaloneaba los hilos del agujero de sus jeans –¿Qué tanto te habla Jenkins?

–¿porque? –pregunte desconfiado

–curiosidad… últimamente. –hizo una pausa meditándolo –Más bien desde el viernes que gano, parece obsesionada contigo –lo mire incrédulo y él me dijo –tienes que ser tonto para no darte cuenta. No estoy diciendo que le gustes. Me parece que está algo desquiciada y que no olvida lo de la cafetería.

–No es eso. –dije decepcionado –sucede que no he devuelto un libro que me presto cuando la señora Sweets no estaba y lo de la cafetería no lo ha mencionado –Gen se rio sospechosamente y dijo:

–Como sea. Necesito que hagas algo

–¿eh? –pregunte sorprendido

–Freud quiere unirse al estúpido eco club. Pero si él va a hablar con la encargada ¿qué crees que le dirá?

–¿que… no? –dije y asintió

–el caso es… que la encargada es la mejor amiga de Sophia

–y… quieres que yo hable con la encargada –dije deduciéndolo, Gen rodó los ojos

–no, con Sophia ve y dile que ella NO TU vaya a pedírselo a su achichincle

–¿y si no me hace caso? –pregunte

–Ya tendré listo tu ataúd entonces –me dijo divertido encogiéndose de hombros

–¿por si ella me mata en el intento o por si no lo consigo y tu…? –pregunte confundido, Gen me sonrió malévolamente y se fue a acomodar las colchonetas donde los demás estaban saltando.

Llegue a casa con la espalda aun dolorida así que sin ganas de subir las escaleras me avente con mis mochilas al sillón que hoy estaba vacío y sin hermanos postizos ¿sin hermanos? Levante la vista y mire que no había nadie.

–¿mamá? –pregunte pero no obtuve respuesta. Aparte de mi corazón nada más se oía en la casa. Me levante del sillón y la llame nuevamente –¡mamá!

–Aquí estoy –dijo parada detrás de mí, haciéndome saltar

–¡tampoco me asustes! –me queje

–Estábamos en casa de Renesmee –me dijo sonriendo y caminando hacia la cocina

–mmm… eso explica el hedor. –dije ganándome una mirada de advertencia

–me calmo ¿Qué hay para comer?

–Pescado frito con una deliciosa ensalada –me dijo abriendo un tupper

–¡mamá! –dije quejándome

–¿Qué pasa? –dijo la voz de Carlisle sacándome el corazón ¿Por qué hoy todos se paraban detrás de mí y pensaban que hablar de repente era buena idea? "no le gusta el pescado" dijo mi mamá gesticulando.

–Podemos salir a cenar –sugirió Carlisle

–Dame el pescado madre –dije enfurruñado. Cene ante la mirada atenta de mi mamá y de mi progenitor vigilando que me acabara el apestoso pescado. El ambiente era un poco extraño, me di cuenta que me miraban y se lanzaban miradas disimuladas, parecían nerviosos.

–¿Qué? –me anime a preguntar.

–Nada –contesto mi mamá sonriendo, arquee una ceja incrédulo; pero no me dijeron nada. Cuando termine mi comida subí a mi habitación, intente hacer los deberes mientras prestaba atención a todas sus conversaciones, pero nada parecía anormal.

En la noche cuando salí de ducharme escuche que Carlisle iría a cazar… con mi mamá, pensé que me llevarían así que en vez de la pijama me puse unos jeans y una playera. Baje las escaleras, en la sala solo estaba Emmett mirando la tele, como si fuera realmente aburrido. La apago y me observo minuciosamente.

–¿a dónde vas? –me preguntó sonriendo burlonamente.

–¿y mi mamá? –conteste con una pregunta. Se encogió de hombros y se giró intentando ocultar su sonrisa

–quien sabe… creo que creyó que ya estabas dormido. –dijo divertido, fruncí el gesto y me senté en el sillón ¿mi mamá no me había llevado a cazar?

–Es una postal de Papá –le dijo Bella a Edward mientras entraban a la sala

–¿Carlisle te envía cartas? –pregunte rodando los ojos, después me di cuenta que era absurdo. –¿tienes papá? –pregunte incrédulo

–Si –dijo observando la caligrafía del sobre con entusiasmo.

–¿Por qué no vives con él? –dije esperando poder reclamarle más tarde a mi mamá, porque Bella si podía vivir sin su progenitor.

–Es humano –dijo encogiéndose de hombros y abriendo su sobre.

–pero… ¿Qué? –Pregunte incrédulo mientras sus ojos leían la postal, sonrió y la guardo.

–Yo también lo era hace solo algunos años… –dijo sentándose en el sofá.

–En realidad no me importa –dije intentando frenarla, cuando me di cuenta que comenzaría a contarme su historia. Pero no funciono. Comenzó a contarme bastantes cosas que no me interesaban, incluso me hablo de su hija medio humana. ¡Claro! restregándome que Renesmee no era torpe como yo. La ignore muy bien durante casi toda su narración hasta que analice que si tenía una hija mitad humana y mitad vampiro… ella y Edward tuvieron que haberlo hecho cuando ella era humana.

–o sea que tú y él… siendo humana… –dije sin poderlo evitar.

–Si –afirmo, ladeó la cabeza pensativa –fue diferente a tu concepción, porque…

–¡tú historia es perturbadora! –dije callándola

–oye ¡no menosprecies mi historia! –me dijo algo indignada, mire el reloj y torcí el gesto.

–Hablando de la concepción de Ares… –dijo Emmett, rodé los ojos –me pregunto que estarán haciendo Esme y Carlisle en este momento, es tan difícil de saber o imaginar. –dijo y lo mire alarmado. No podían… estar ¡que estaban haciendo!

–será mejor que te duermas –dijo burlonamente

–¿porque? Oye ¿qué estás diciendo? –dije levantándome y arrojándole un adorno que había sobre la pequeña mesa. Emmett sonrió y se levantó, era mucho más alto que yo quizás unos 30 cm más, retrocedí un paso y Edward le advirtió.

–Emmett

–Lo tengo bajo control –dijo antes de levantarme como si fuera un costal de papas y comenzar a subir las escaleras, conmigo en su hombro.

–Bájame –gruñí enojado, pero él me ignoro hasta que llegamos a mi cuarto, me arrojo a mi cama y se fue de mi cuarto. Intente mantenerme despierto, pero no lo logre.

Cuando abrí los ojos asustado por el sonido de mi celular, ya había amanecido completamente. Apague la alarma y me mire, bueno ya estaba vestido. Entre al baño y después baje a desayunar. Mi mamá estaba en la cocina llenando el lavaplatos de trastes.

–Buenos días –me saludo sonriendo

–Hola –dije sentándome en el comedor. Desayune mientras escuchaba el cielo tronar, parecía que iba a llover fuerte, así que me puse el impermeable sin rechistar y salí a esperar el bus. Cuando llegue al instituto estaba comenzando a lloviznar, así que me apresure a entrar.

Fui a mi primera clase, aun no empezaba pero no faltaba mucho, mi celular vibro dentro de mi sudadera y lo saque, ¿a qué hora había agregado el número de Gen? Abrí el texto "No olvides hablar con Jenkins" me reí, estaba seguro que iba a tartamudear pero igual me avergonzaría con cualquier pretexto sí así hablaba con ella "Ya se" le conteste.

Espere hasta la tercera clase intentando prepararme mentalmente. Pero mi mente fantaseaba, y no lograba concentrarme en que debería decir, para que Sophia aceptara ayudar a Sig a entrar en el eco club. De todas formas aunque llego mucho antes de que el señor Mower comenzara su clase me acobarde y no pude hablarle. Gen podía matarme porque ni siquiera lo estaba intentando

–Hola –escuche decir a Sophia, nadie le contesto y me permití mirarla. Su cuerpo estaba vuelto hacia mí, llevaba un suéter azul, que hacía que sus ojos resplandecieran de una manera asombrosa. Mire alrededor de mí comprobando si era a mí, a quien le hablaba y ella se burló. –¿ya leíste el libro? –me pregunto conservando una leve sonrisa en sus labios, trague saliva.

–pues… –comencé nervioso mientras pensaba en una nueva escusa.

–¿sigues muy ocupado? –dijo divertida

–Algo –mentí

–¿lo has abierto? –me pregunto perspicazmente, mientras jugaba con la esquina de su carpeta desgastada.

–¡pues claro! –conteste indignado

–¿cuánto leíste? –Pregunto arrugando el entrecejo

–¡casi lo acabo! –mentí nuevamente

–entonces… ¿porque no te has dado cuenta que no lo tienes? –me pregunto arqueando una ceja, la observe sin entender y ella apartó su carpeta del pupitre dejándome ver… el libro –es extraño sabes… el separador apenas está en el comienzo del segundo capítulo. –comentó viendo el libro, enrojecí hasta las orejas ¿había perdido el maldito libro en la escuela? y ¡De todas las personas que pudieron haberlo encontrado lo encontraba ella!

–amm… emm… eso explica porque no lo había visto –murmure avergonzado, sonrió burlonamente. Intente ocultar mi rostro entre mis manos, sabía que estaba vergonzosamente rojo.

–lo perdiste al día siguiente de que dejara que te lo llevaras ¡Eres muy descuidado! –me recrimino acariciando la pasta del libro, la mire extrañado de eso hacía ya bastante unas… ¿tres semanas?

–¿Por qué no me dijiste… antes? –le pregunte intrigado, sus ojos se abrieron bastante por la sorpresa, lo sopesó unos segundos.

–Quería ver que hacías –admitió divertida –pero algún día debe devolverse y con tus prisas… –meneo la cabeza negando –te graduaras y entonces recordaras que debes un libro.

–Yo… lo habría recordado –me defendí, Sophia asintió y puso el libro en mi pupitre

–Si lo devuelves en esta semana… debes un dólar por el tiempo que tardaste en devolverlo –dijo divertida, asentí avergonzado.

–Si lo devuelvo… y pago el dólar que debo ¿puedo volver a llevármelo?–pregunte examinando el libro, Sophia se rio nuevamente. –¿Qué? –le pregunte algo enfadado

–Nada –dijo riendo, quería reclamarle por burlarse de mis desgracias, pero su risa era tan… perfecta.

–¡dime! –insistí, negó con la cabeza aun riendo. Iba a continuar insistiendo, pero el señor Mower inicio su clase y la disputa tuvo que detenerse. Durante la clase un par de veces me sonrío, aunque parecía aun estarse burlando de mí no me importo. Sin embargo sentí que algo había cambiado, al parecer me había perdonado.

En el receso caí a la cuenta de que Gen me mataría hasta que lo tuve enfrente mirándome con insistencia, aprovecho que Sig se levantó de la mesa para ir por otro jugo y comenzó a interrogarme.

–¿qué paso? ¿No quiso? –me preguntó susurrando

–En realidad… no le dije –susurre

–¿Por qué? –me preguntó enojado

–no me habla tanto –me queje, suspiró y asintió resignado

–Pensare en otra cosa –dijo pensativo.

–¿y… si intentas seducirla? –sugirió Sig detrás de nosotros. Ambos nos sobresaltamos, Gen apretó un puño molesto con que Sig nos descubriera.

–¿que? No… –dije avergonzado –¡cómo crees!

–si te peinamos bien y… no caminas. Puedes parecerle atractivo –dijo convencido, lo fulmine con la mirada y el alzo los brazos en señal de rendición.

–anda es más fácil para ti –pidió

–¡planearemos otra cosa! –dijo Gen cortándolo

–Ni siquiera hemos probado mi plan y yo creo que puede funcionar… –dijo viéndome como si yo fuera un ser muy interesante.

–Como quieras –dijo Gen resignado.

–¡bien! –festejó contento, paso el resto del receso haciéndome preguntas sobre mis virtudes, aptitudes y talentos, buscando algo que pudiera impresionar a Sophia, yo solo pude decirle que me gustaba comer, dormir y ver televisión. Gen se burlaba mucho de mí y me explicaba las preguntas de Sig, como si yo no entendiera que significaba sorprender.

Pase las clases de arte e historia pensando en ello. Mire a Rosalie todos los chicos le miraban embobados, era injusto ¡ella parecía una modelo! Si tan solo Sophia me mirara así ¡una vez!… me desmayaría, pero lo haría muy feliz. Lo cierto era que aparte de que le revelara lo que era, no imaginaba poder llegar a sorprenderla.

Me encamine a los vestidores del gimnasio, ya había pocos chicos cambiándose comencé a sacar mi atuendo del casillero –¿y Gen? –le pregunte a Sig

–en el Gimnasio, el entrenador lo mando a preparar el material de la clase –dijo terminando de cambiarse, para cuando termine de cambiarme solo estábamos él y yo –¿y al fin descubriste algo? –Me pregunto un tanto inquisidor, me encogí de hombros como respuesta y él me dijo –¿dibujas? ¿Compones canciones? Mmm… no se ¿algo? –negué con la cabeza decepcionado y él se encogió de hombros.

–tampoco te deprimas… te encontraremos algún talento –dijo animándome. Cuando entramos al gimnasio mi mirada se fijó en Bella estaba al otro extremo de la cancha escogiendo un balón de la cesta sin interés, recordé a Rosalie deslumbrando a todos los chicos de la clase, aun siendo malvada y algo espeluznante. Al parecer era mi única alternativa.

–¿y si yo fuera diferente? –dije haciendo que Sig lo pensara

–¿quieres cambiar de look? –me preguntó

–No –negué con la cabeza –si yo fuera yo, pero diera algo de miedo ¿eso sorprende? –Sig torció el gesto extrañado, miro a Gen lejos refunfuñando mientras recogía los balones que los demás estaban regando y dijo:

–Pues… a las chicas les gusta eso –lo mire atento y él se explicó –mírame a mi técnicamente soy idéntico a Gen, lo cierto es que él tiene mucho más pegue que yo... –lo mire incrédulo y Sig rodó los ojos –bueno él si tiene pegue y yo no. Pero tengo una teoría al respecto, cuando era más joven creí que era… por su lindo cabello, pero descubrí que no. Lo analice y solo nuestra actitud era diferente. Así que si ¡asústala! –dijo algo emocionado –¿Qué tienes en mente?

–En realidad nada –mentí consiente de que Bella podía estarnos vigilando y no necesitaba que fuera de chismosa.

Cuando terminaron las clases seguía dándole vuelta a todo. Y solo llegaba a la misma conclusión no podía hacer mucho para llamar su atención. El bus olía como una especie… de bufet, un bufet humano, me reí provocando que el niño a sentado a mi lado me mirara como si yo estuviese loco.

Cuando el bus estuvo cerca de la casa me quite los audífonos. Mire alrededor esperanzado por llegar pronto y dejar de sentir mi garganta arder. Escuche a mi mamá regañando a Emmett, sonreí complacido y me concentre en lo que hablaban.

–Sophia se va a desilusionar… –aseguró Emmet provocando que luchara más por concentrarme en lo que hablaban.

–No lo creo, ella está al tanto de lo torpe que es Ares –contradijo Edward –y sobre su temperamento, con ella es diferente –dijo serio. ¿Había estado divulgando que me gustaba Sophia? ¡Maldito chismoso! pero… si se suponía que no podía leer mi mente ¿él cómo sabia?... ¡Sigmund!

–oh… ¿acaso es atento? –pregunto Alice sorprendida, como si yo fuera la peor persona en el universo y fuese extraño mi comportamiento.

–¡mi hijo siempre es atento! –dijo mi mamá defendiéndome

–Lo sabemos Esme –dijo Alice tranquilamente

–Si las cosas siguen como Edward dice… –comentó Emmett divertido –Esme se convertirá en suegra de Sophia.

–¡Emmett! –le regañó mi mamá como si la hubiera ofendido. Intente analizarlo, pero había cosas sin sentido, porque Edward hablaba como si yo no le fuera del todo indiferente a Sophia. ¿Me estaba haciendo una broma? No mi mamá no se prestaría a eso.

–El bus ya llego –dijo Edward antes de que yo me diera cuenta, me levante y baje del bus. Inhale un par de veces llenándome las fosas nasales de aire fresco. Y me entretuve enredando los audífonos, estaba nervioso.

–esc… ¿pasa algo? –preguntó por primera vez la voz de Rosalie un tanto preocupada

–No lo sé –contestó Edward asomándose por la ventana –creo que tiene problemas con los audífonos. –Quería permanecer allí escuchando para ver si seguían hablando, pero si no quería que supieran que les había oído iba a tener que apresurarme a entrar.

Entre y comí comportándome lo más normal que pude. Aunque estaba intranquilo lo que habían dicho rondaba una y otra vez en mi cabeza

–mamá en todo lo que empacaste de Porto ¿no trajiste mi laptop? –pregunte cuando acabe de comer, mi madre negó con la cabeza pensativa.

–Pero… en el estudio hay una computadora de escritorio, úsala por hoy y mañana iremos a comprarte una –me dijo sonriendo, asentí y fui al estudio de Carlisle, me senté detrás del ostentoso escritorio y comencé a encender el ordenador, la silla era cómoda, cuando mamá saliera, quizás podría mudarla a mi habitación.

El monitor se ilumino, mientras yo jugaba con la silla, me acerque y me impresione cuando vi una foto mía como fondo de escritorio. Desvié la mirada incomodo, solo para que mi vista recorriera el escritorio, donde yo estaba en casi todos los portarretratos. Sentí asombro. ¿No se suponía que este estudio era de Carlisle? Poniendo tantas fotos mías ¿Estaba intentando quedar bien con mamá? Me quede un minuto observando el estudio. Agite la cabeza y decidí dejar la computadora de lado, saque mi celular y envié un texto:

"¡Gen!"

Pasaron como 10 minutos hasta que por fin me contesto "¿q?"

"Creo que mis hermanos postizos saben que me gusta Sophia"

"¡no lo puedo creer! ¿Enserio?" me contesto con sarcasmo implícito.

"si" le conteste

"es que, eres muy obvio xD xD xD xD xD" Rodé los ojos y me llego un nuevo mensaje:

"un día te tomare una foto, para que veas como te ves xD"

"Gen se un buen amigo ¡ayúdame! :,["

"¿qué quieres que haga?" me contesto haciéndome pensar que realmente él no podía hacer nada. Pero al menos podía darme su punto de vista.

"Edward dijo que le gusto ¿tú que piensas?"

"que es gay" Me respondió, la simple idea casi me hace vomitar

"¡Gen!"

"Ok exactamente ¿qué te dijo?" suspire contento y comencé a recordar

":l En realidad no me lo dijo a mí, hablaban entre ellos, pero lo que logre escuchar fue que a Sophia no le importaba mi torpeza y que mi mamá se convertiría en su suegra" espere ansioso a que contestara solo para que me dijera:

"Suena a que Rusia planea una guerra contra Italia"

"¡Gen!" le conteste enojado

"Quizás España intervenga mandando sus tropas" me contestó y yo en mi coraje le mande un mensaje como:

"shshhshhsadhdfhbwkjehfmnqshjb"

"está bien. Yo creo que tu hermano tiene razón. Le gustas a la boba Jenkins"

"lo dices en serio o… solo quieres que deje de mandarte mensajes"

"también le tomare una foto a ella, para que veas como se ve"

"Gracias. Mañana veré si me ayuda con lo del eco club" dije con el corazón saliéndose de mi pecho

"mentiroso, solo quieres hablar con ella"

"cierto" admití

"¡Ares!" contestó enojado. La puerta se abrió y vi a mi progenitor entrando al estudio

–Hola –me saludo, asentí sin dejar de ver el celular.

"¡Croacia invade el estudio!" escribí rápidamente

"¿sabes que eso no tiene sentido? -_-"

–iremos a cazar en un rato –me dijo mi progenitor

–No tengo ganas –mentí, en realidad tenía bastante sed. –Irán de nuevo ustedes solos Carlisle–murmuró Emmett divertido desde la sala –¡pero iré! –dije reaccionando de pronto, no podía dejar a mi mamá sola con Carlisle

–Bien –dijo sonriéndome. Me apure a medio hacer los deberes y después salimos los tres a cazar, Carlisle cazó un oso para mí, era mejor que los alces a los que estaba acostumbrado, pero no iba a comentárselo.

Edward

Conduje a casa más rápido de la cuenta, Bella me miraba constantemente consiente de que algo ocurría –tenemos que hablar –dije al fin, Rosalie y Emmett nos escucharon a la perfección aunque no estaban en el mismo auto.

–¿ahora qué hizo? –espeto Rosalie malhumorada

–Vayan por Carlisle y Esme hablaremos en la casa de Renesmee –ordene, Rosalie aunque de mala gana asintió. Apenas pasaron unos 5 minutos cuando casi todos estuvimos reunidos en la pequeña sala de estar de la casa. Las mentes de mis hermanos iban y venían en suposiciones en torno a Ares o tal vez algún humano perspicaz.

–¿qué ocurre Edward? –me preguntó Carlisle cuando entró a la estancia, aun llevaba puesta la bata del hospital.

–debí haberlo mencionado antes, pero no lo consideré importante. –Dije, me miraron demandantes, organice las palabras en mi mente y me apresure a decirlo –desde la semana pasada escuche en la mente de Gregory Millett que a Ares… le agradaba una chica –inmediatamente todas las miradas se posaron en mi atentamente.

Los pensamientos de mi familia comenzaron a bullir abrumándome por un momento. Me concentre en proseguir –no lo considere importante, porque se suponía que a la chica Ares le era completamente indiferente. Pero… –me detuve dudando –no sé qué ocurrió durante el fin de semana que sus ideas cambiaron bastante.

–Wow. Wow. –Me interrumpió Emmett –¿Ares tiene novia? –la mente de Esme saltó en un lio como nunca antes lo había hecho. Sus principales preocupaciones eran que Ares saliera lastimado o que la chica no le mereciera.

–no pero si la mente de Gregory está en lo cierto… ambos se gustan –dije culpable

–¿Por qué no lo vi venir? –preguntó Alice frustrada

–Creo que no puedes ver nada sobre Ares –comentó Bella pensativa, Emmett se rio divertido

–Bueno Edward tampoco es como si el mundo se acabara –comentó mientras pensaba que después de todo a Bella y a mí nos había funcionado bien

–¡¿y si esta vez no sale bien!? ¿Y si la mata? –le reñí enfadado por su desinterés

–¿quién es? –pregunto Rosalie

–Sophia Jenkins –dije y Emmett contuvo la risa, pensando que encima de todo "Aresito" se había fijado en la hija del director, buena estudiante, atlética, popular, guapa, inteligente, la chica que muchos consideraban perfecta, su mente lo calculó un segundo y creyó que yo estaba en un error.

–espera a ella… ¿enserio le gusta Ares? –Asentí –que rara –comentó extrañado. Si yo pudiese dormir Emmett se habría sentido libre de asegurar que lo había soñado todo y que yo estaba loco.

–¿qué tan bien controla su sed? –le preguntó Carlisle a Esme

–pues bien supongo… lo ha hecho muy bien siempre, no obstante siempre procuro que no tenga sed. –contestó Esme ahora preocupada por los factores en los que no se había puesto a pensar. Carlisle asintió igual de preocupado. Jasper repitió mentalmente todo lo que yo había mencionado, analizando cada palabra.

–Pero no sabes realmente lo que piensa Ares –apuntó Jasper, negué con la cabeza

–Tengo los pensamientos de los Millett para eso, aunque no es lo mismo –admití "¿puedes hablarnos más de los pensamientos de ellos?" Me pidió mentalmente, quería saber más para poder pensar que era lo que haríamos. Asentí.

–para vigilar a Ares suelo leer la mente de Gregory, porque la de Sigmund es bastante común. –Bella me miró con sumo interés y proseguí –Además Sigmund se mantiene demasiado cerca de Ares, lo cual hace que sus pensamientos me lleguen… como si se tratara de una llamada con mala recepción.

–¿la mente de Gregory no es… común? –preguntó Bella frunciendo el entrecejo, negué con la cabeza

–Gregory es bastante… inteligente, yo diría que no tiene un CI normal, se da cuenta de muchas cosas, que los humanos suelen pasar por alto. Suele acertar a muchas cosas. –Comenté ante la incredulidad que expresaban los pensamientos de Rosalie –él supo antes que yo, que a Sophia le gustaba Ares, por eso confío en su mente. –dije esperando no sonar demasiado ingenuo por dejarme guiar por la mente de un humano.

–Gregory piensa que a Ares le gusta Sophia, él… –dude antes de usar la palabra, pero era la más adecuada –percibe que no está enamorado, pero le parece que le gusta más de lo que debería, para que sea algo pasajero. –musite. Un amplio silencio reino por unos minutos en la minúscula sala de estar, no para mí que escuchaba la mayoría de los pensamientos debatiéndose en si debíamos de irnos o esperar, pensamientos llenos de preocupación e incluso de enojo.

–Entiendo –dijo Carlisle calmado y rompiendo el silencio –no podemos hacer mucho más que vigilar e intentar que esto no se nos vaya de las manos. Si algo ocurre avísanos, aunque sea el menor cambio –me pidió, asentí.

Rosalie se levantó de su asiento incrédula –¡pero Carlisle! –rezongó enfadada

–Confiaremos en Ares –la cortó inmediatamente. Rosalie suspiro enojada y se sentó nuevamente. Le parecía absurdo no intentar frenar las cosas, ni prohibirle a Ares acercarse a la chica.

–¿cómo es ella? –me exigió saber Esme

–Es bastante normal –conteste intentado apaciguar su preocupación

–¿normal? –pregunto Emmett sarcástico

–es la hija del director Jenkins. –dije, pero Esme no estuvo conforme con ello, así que intente ser más descriptivo –es prudente, dedicada, bastante competitiva, sensata, deportista. –dije describiéndola. Esme asintió aun sintiendo que era muy poco para lo que Ares se merecía. "Pero al menos tenía lo suyo". Lo cierto es que me daba la impresión de que nunca nadie le parecería suficiente.

–veamos que ocurre, quizás y tienen una de esas primeras citas horribles y dejan de gustarse. –nos sugirió Jacob pensando en lo grosero y torpe que era Ares. Asentí de acuerdo y Renesmee soltó una risa que aligero el ambiente.

Lo cierto es que excepto por Carlisle y Esme todos admitíamos que sería raro que Ares lograra quedar muy bien con Sophia Jenkins.

Al día siguiente desde que llegamos al instituto busque la mente de Sophia, no pensó nada útil hasta la tercera hora. "¿Lista?" se preguntó a sí misma, suspiro y asintió decidida. Fue a su casillero y se sonrojo emocionada al tomar el libro de Charlie y la fábrica de chocolate, que Ares había perdido hacia unas semanas, lo oculto entre su libro de literatura y una carpeta. Después se apresuró a llegar al aula.

Frunció el entrecejo disgustada, cuando notó la mochila de Johanna Collins en la silla al lado de Ares, pero aprovechó que Johanna no estaba sentada y la puso en otra silla. Se sentó y respiró tranquilizándose "bien, ¿ahora que le dirás?" pensó mirando a Ares atentamente "¡no seas obvia!" "tranquilízate Sophia" se regañó.

–Hola –saludó a Ares intentando poner su mejor sonrisa. Ares la volteó a ver incrédulo, Sophia se burló cuando se dio cuenta, de que no creía que le hablara a él "serás tonto" pensó. Jugueteó con la esquina de su folder sopesando si debía darle el libro ahora. Decidió que no, si se lo daba tan aprisa perdería la única excusa que tenía para conversar con él. Comenzó a sondearlo respecto al libro, estudiando sus reacciones y disfrutando cada enrojecimiento que conseguía obtener.

Cuando intuyó que la clase comenzaría decidió entregarle el libro. Pero Ares no mostró interés en dejar de hablar con ella. Incluso formuló algunas preguntas un tanto incoherentes como "si lo devuelvo ¿puedo volver a llevármelo?" Sophia sonrió sonrojándose, su pulso se aceleró "¡Dios! ¿Cómo consigue ser tan lindo?" intentó ocultar su nerviosismo con una risa.

–¿Qué? –indago Ares, Sophia negó con la cabeza, intentando pensar en otra cosa para no seguir poniéndose roja. –Nada –le contesto divertida –¡dime! –pidió Ares sin rendirse. Sonrió nerviosa. "me gustas demasiado" pensó y se permitió verlo, sus ojos se conectaron magnéticamente y se sonrieron. "Niño tonto, ni siquiera sé de qué habla el señor Mower" pensó sin preocuparse realmente, una de las tantas veces que sus miradas se encontraron durante la clase.

El resto del día fue similar. Los pensamientos de Sophia ya eran del todo imprudentes, pero después de todo, no estaba al tanto de lo riesgoso que era el simple hecho de besar a Ares.

Por otra parte, lo poco que conseguí de la mente de Gregory fue que Ares estaba en busca de descubrir un talento, no logre saber para qué; porque la mente de Gregory estaba completamente concentrada en hacer que Sigmund entrara al eco club.

Cuando las clases terminaron, observé como Sophia se subía a su auto casi brincando "¡en gimnasia también te veía!" se dijo a sí misma "era cierto, ¡también le gustas!" "¡Va invitarte a salir! ¡Va invitarte a salir!" pensó emocionada mientras encendía su auto.

–¿Cómo han ido las cosas? –me preguntó Alice, cuando llegamos a casa.

–Sophia está prendada de Ares –dije provocando que Emmett estallara en una sonora carcajada. Esme le miró reprobatoriamente.

–Lo siento, pero me muero por ver su primera cita –dijo Emmett disculpándose

–Aquí nadie va a ver ninguna cita de nadie –le regañó antes de irse a la cocina.

Ares

Trague duro nervioso. Era la sexta hora y estábamos afuera de la biblioteca, observando por la gran puerta de cristal, esperando a que yo me animara a entrar ¡yo y mi gran boca!

Sophia hoy parecía estar haciendo tarea, estaba sentada al fondo, en una de las mesas redondas, con una gran pila de libros frente a ella.

–dijiste que lo harías –me recordó Sig

–cállate ¡ya lo sé! –dije enfurruñado. Suspire y me rendí –Sucede que no tengo idea de que decirle –dije avergonzado rascándome la cabeza, Gen se carcajeó.

La señora Sweets se paró frente a la puerta con las manos llenas de adornos. Nos observó ceñuda, probablemente dándose cuenta que no estábamos en clase.

–Vámonos –nos dijo Gen, Sig asintió y me sonrió guiñando un ojo

–Si te animas luego nos cuentas –dijo Sig mientras se llevaba a Gen. Respire hondo y entre, la señora Sweets me siguió con sus pequeños ojos como si fuera un enemigo. Ahora que lo pensaba daba algo de miedo. Era pequeña y menuda, quizás yo era más alto que ella, y aun así tenía una mirada tan profunda. Recordé que le debía dinero y decidí arreglar eso primero.

–Señora Sweets –dije llamando su atención aunque no era necesario.

–¿si? –me preguntó dejando los adornos sobre la silla que estaba utilizando para pegarlos

–Le debo un dólar –dije bastante fuerte, escuché a Sophia reír entre dientes y sentí una sensación similar a cuando me veía en clase de literatura. La señora Sweets pareció extrañada con lo que dije, pero luego debió comprenderlo, porque dijo:

–oh, déjame ver –se sentó en su escritorio y comenzó a teclear en su computadora, me gire para ver a Sophia reírse detrás de su libro mientras negaba con la cabeza. –Cierto –dijo la señora Sweets –me apresure a sacar un dólar de mi billetera y se lo entregue. La señora Sweets permaneció a la espera de algo y comprendí que quería el libro de vuelta.

–Me preguntaba si puedo volver a sacar el mismo libro –dije provocando que su gesto se tornara algo duro.

–¿lo extraviaste? –Me preguntó mirándome con suspicacia detrás de sus redondas gafas

–No. Aquí esta –dije sacándolo de mi mochila y mostrándoselo –es solo que… leo despacio y aun no lo acabo

–oh, ya veo –dijo más tranquila –está bien tienes hasta el 30 de este mes para devolverlo. –me dijo sonriendo.

–Gracias –dije guardándolo en mi mochila, mire a Sophia e intente ser valiente, di el primer paso para ir al fondo de la biblioteca donde ella estaba.

–¿Ares? –me llamó la señora Sweets

–¿si? –dije volviéndome hacia ella

–¿no tienes clase? –me preguntó

–Si es que tengo una duda sobre una tarea y quiero consultarlo con Sophia –dije sacando mi libro de literatura. Mi mentira a la señora Sweets le pareció muy razonable, asintió y se encaminó de nuevo a pegar sus decoraciones de calaveras danzarinas y calabazas sonrientes.

Camine esquivando un par de mesas hasta llegar a donde estaba Sophia –hola –dije nervioso ella alzo la vista mirándome divertida. Me senté en la mesa

–mis desgracias te parecen divertidas ¿verdad? –dije serio y ella asintió. La mire enojado, pero ella se concentró en su libro.

–Oye –dije después de unos segundos. Me miro con atención –¿conoces a Sig? –pregunte en lo que era una pregunta muy obvia, rodó los ojos y volvió a concentrarse en su libro mientras asentía y me decía:

–desde el prescolar

–¿enserio? –pregunte extrañado, Sophia asintió sin ganas, de pronto parecía habérsele ido todo el humor. Al parecer mis tragedias solo le divertían un par de minutos.

–Quiero pedirte algo –solté apresuradamente

–aja… –dijo neutral, pero dejo el libro de lado y me miró expectante durante unos segundos

–ah… veras… –titubeé y me sonrió, pero esta vez no parecía una sonrisa de burla, era como si intentara que me sintiera más cómodo.

–¿hay puestos libres en el eco club? –pregunté logrando que frunciera el gesto desconcertada.

–ah… –dijo intentando disimular su descoloco –pues… no lo sé –dijo con el gesto aun confuso

–Está bien, en realidad no importa –dije restándole importancia

–¿quieres entrar al eco club? –me preguntó interesada

–no, yo no.

–Tus amigos quieren entrar –dedujo y clavó la vista en su libro nuevamente.

–Si… –musité, asintió sin verme.

–Yo no me encargo de eso –dijo mientras leía

–Ya… lo siento –dije pensando en irme, por qué la sensación era muy extraña. Guarde mi libro de literatura en la mochila y me levante de la mesa. Hizo un sonido de enfado con la boca, suspiró enojada y me dijo –¿Qué querías que hiciera?

–Pues… –dije incomodo –que vieras si había algún lugar

–Siéntate –me ordenó y yo la obedecí –dile a Freud que tiene que ir a hablar con la encargada

–Si… –dije sin animo la observe torcer la boca con enfado –¿porque estas enojada? –pregunte

–¡no estoy enojada! –me contradijo más fuerte de lo que debería, suspiró y cerró los ojos apretándolos –No es contigo. Es solo que estoy estresada con los deberes y cosas que organizar para el baile. Y vienes a pedirme que te ayude a entrar en el Eco Club. –dijo aun con los ojos cerrados

–Lo siento –me disculpe nuevamente, sin saber si debía de irme o tenía que seguir sentado. La observe tenía el entrecejo fruncido, pero después de unos segundos se relajó, su rostro era realmente hermoso, piel perfecta, pestanas largas, labios bien definidos. Yo habría seguido así todo el día, pero ella abrió los ojos y me miro directamente, así que pensé que debí de haberme ido. Hice el intento de levantarme, pero ella me dijo:

–¿vas a ir al baile? –me preguntó

–¿baile? –pregunte dejándome caer en la silla, asintió, ¡los bailes! mi mamá siempre me obligaba a ir, pero no me agradaban

–Es hasta invierno –complementó como si fuera un dato importante

–supongo ¿tu iras?

–Soy la organizadora –dijo encogiéndose de hombros sin apartar la vista de su libro, después de todo no sería un baile tan malo, ella estaría allí

–¿con… –se detuvo dudosa, pero luego prosiguió con voz segura –¿con quién iras?

–no me ha invitado nadie –conteste revisando el reloj que había en una pared, la clase llevaría unos 15 minutos, si me tardaba más… iba a tener falta en historia. La parte buena era no tener que ver a Emmett. Sophia se burló, y me volví hacia ella.

–¿Qué? –pregunte

–El chico invita –me dijo obviándolo

–ah cierto –dije avergonzado

–Así que… –musitó con malicia –tú estás esperando que la chica te invite –afirmó divertida

–No –negué aun avergonzado y sonrió. Apartó su libro sin interés por leerlo y me observó evaluándome –¿Qué clase tienes?

–Historia… con Saterfield –le conteste

–¿te gusta historia? –me preguntó interesada, sonreí

–supongo que no –dije riéndome de mi mismo

–¿Por qué? –me inquirió sorprendida

–Se me dan mal los números –fui sincero

–humm… entiendo. ¿Tomabas historia en Inglaterra?

–em no yo… no –dije disgustado ¿tendría que fingir mi acento inglés? No. Era estúpido a estas alturas ya me había escuchado hablar bastante. Asintió

–¿y te gusta el lugar? –Preguntó y dude la verdad es que la primera vez que lo vi pensé que era un pueblo rascuache –¿la escuela? –indagó en vista de que el pueblo no me entusiasmaba

–Pues sí, creo que me agrada –dije intentando irradiar entusiasmo, al menos no había preguntado si era bueno en la escuela.

–¿casi tanto como los libros? –me cuestionó burlonamente

–tú no perdonas nada ¿verdad? –le dije y negó con la cabeza dándome la razón.

–sino te va bien con historia… ¿Por qué no le pides ayuda a tus hermanos o a los chicos que tienen de intercambio? –Preguntó con curiosidad. Hasta ese momento me entere de que parte de mi familia se suponía que vivía con nosotros, porque estaban de intercambio estudiantil. Lo sopese un momento analizándolo ¿alguna vez me contarían lo que decidían inventar? –He oído que son muy buenos –agregó cuando notó que tardaba en responder.

–prefiero no hacerlo, técnicamente no son mis hermanos.

Me miro atentamente estudiando mi rostro, intente no parecer enojado. Pasaron un par de minutos hasta que hablo –¿tú no… no te llevas muy bien con tus hermanos? –Dedujo –bueno con ellos –se corrigió al final de la frase.

–digamos que… no mucho –admití

–ah… –dijo incomoda con el tema

–y tu ¿tienes hermanos? –le pregunte, suspiro más relajada y una pequeña sonrisa se abrió paso en sus labios.

–una, tiene 8 es un dolor de cabeza –dijo divertida

–sé de qué hablas

–¿si? –me preguntó sonriendo

–En mi casa yo soy el dolor de cabeza –dije, Sophia sonrió ampliamente –no me imagino porque –comentó divertida, le devolví la sonrisa. Nos miramos un rato sin decir nada. Cada segundo mi corazón se aceleraba más, pero la comodidad aumentaba.

–Son raros y amargados –dije rompiendo el silencio, Sophia revisó el reloj faltarían unos cinco minutos para que el timbre sonara.

–Vamos a gimnasia –me dijo levantándose y guardando todos los libros en su mochila. Me pareció sorprendente que fuera capaz de llevarlos todos, pensé que solo los leía para hacer tarea ¡y yo me cansaba con solo 7 libretas!

–¿te ayudo? –dije señalando la enorme mochila, me sonrió un poco nerviosa

–Bueno –aceptó mi ofrecimiento dándome su mochila, me preparé mentalmente y la cargué fingiendo que no pesaba nada. Nos encaminamos hacia la puerta de la biblioteca ante la mirada atenta de la señora Sweets.

–nos vemos mañana señora Sweets –le dijo Sophia

–Hasta mañana –dije intentando no ser descortés

–Hasta mañana, que tengan una linda tarde –nos contestó la señora Sweets no sin antes revisar su reloj y comprobar que no quedaba nada de clase.

–¿Por qué son amargados? –me preguntó mientras caminábamos por los pasillos vacíos.

–Pues son algo… diferentes y anticuados –dije y me miro atentamente. El timbre sonó y las puertas comenzaron a abrirse, dejando salir a un montón de estudiantes que iban a su siguiente clase.

–Entiendo –dijo asintiendo –ven –dijo halándome del brazo para que la siguiera y subiera las escaleras con ella

–¿no iremos a gimnasia? –pregunté incrédulo

Se burló negándose –claro que iremos –la seguí casi corriendo y entonces vi a dónde íbamos, el salón del señor Saterfield. Entramos juntos, pero yo me quede en la entrada, porque no quería que el señor Saterfield me preguntara porque no había ido a su clase. Mire el salón casi vacío, pero aun había chicos recogiendo sus libros, vi a Edward y a Emmett al fondo del salón, estaban guardando sus libros con una lentitud sorprendente mientras me miraban de reojo.

Sophia se detuvo con gracilidad frente al escritorio –señor Saterfield

–¿si? –le contestó dedicándole toda su atención

–Me preguntaba si puede excusar a Ares Cullen, faltó a su clase porque estuvo ocupado en la dirección –mintió –¡estamos organizando el mejor baile de invierno! –le dijo entusiasmada, casi se me salen los ojos del asombro, pero intente disimularlo. Yo… organizando un baile.

–oh ya veo, pero me parece que debería hacerlo en otra clase, en esta no debe dejar que su nota baje más.

–he oído eso… se reusó bastante a perder su clase, pero he prometido ayudarlo a subir su grado –mintió de nuevo magistralmente

–Bien, pues si es así me parece bien –dijo el señor Saterfield de acuerdo, me dedico una sonrisa y yo intente sonreír de vuelta. Sophia se encamino hacia mí y me guiño un ojo:

–Vamos –me susurro al salir

Caminamos hasta el final el pasillo y comenzamos a bajar las escaleras –¿Qué fue eso? –le pregunte mientras caminábamos hacia el gimnasio, me sonrió y se encogió de hombros como si no fuera nada. –Gracias –le dije y negó con la cabeza. Llegamos demasiado rápido a los vestidores.

–¿Ares? –me llamo antes de que yo entrara a los vestidores de hombres

–¿si? –dije deteniéndome

–¿me devuelves mi mochila? –me preguntó burlonamente, me sonroje y asentí. Intente tomarla con mi mano, de nuevo como si no pesara, aunque realmente estaba rogando porque no se me cayera, extendí mi mano y la puse a su alcance.

–gracias también –me dijo sonriendo antes de entrar a los vestidores de chicas. Me cambie medio ido, sentía como si pudiera volar, habíamos hablado, su mochila no se me había caído, incluso falte a historia y no tenía falta. Entonces llegue al gimnasio y se acabó mi ensoñación.

–Llegas tarde Cullen –me regañó el entrenador –coge una pelota, estamos jugando quemados –me dijo y cuando notó que no me movía, volvió a apurarme –apresúrate Cullen.

Corrí para un lado, para otro, me desparrame por otro, cuando Bella se dio cuenta intentó protegerme, pero Sig y yo le caímos encima, tuvo que tirarse y fingir que le había dolido un poco aunque ni siquiera se había despeinado. Cuando el timbre sonó respire agradecido. Camine con Sig a los vestidores como si fuésemos zombies.

–¿quieres ver tu foto? –me preguntó Gen mientras salíamos, lo mire confundido y el me enseñó su celular, era yo de pie en medio del gimnasio con la mirada perdida –me veo como un estúpido –me queje –eso no es mi culpa –me dijo encogiéndose de hombros.

–Aquí hay otra –dijo mostrándome la siguiente foto, si Gen hiciera memes y le pagaran por ello le iría muy bien solo tomándome fotos. Lo mire mal –enserio ¿Tenías que fotografiarme tirado en el suelo?

Se burló y asintió divertido –si la verdad si –dijo haciendo zoom para que viera que Sophia me observaba ¿asustada?

–¿tienes más? –dije arrebatándole el celular, negó con la cabeza y me quito su celular

–Es todo y te dejara el bus –guardó el celular en un bolsillo y se encaminó hacia el aparcamiento. Sig se encogió de hombros –nos vemos –me dijo y le siguió. Mi tarde fue bastante aburrida, la pase haciendo deberes e intentando estudiar historia, ya que al parecer tenía que subir mi grado.