De verdad lamento anta tardanza pero tengo unos problemas técnicos, si se lo que van a decir; "ella siempre con sus pretextos " y lo sé, pero espero disfruten esta cap., lamento si es un poco corto pero casi no tengo tiempo y es una computadora prestada la que estoy usando, ya no los distraigo y disculpen otra vez.
La noche estaba pasando demasiado lento para le reina. La fiebre se mantenía alta y las inyecciones que le tenían que someter eran sumamente dolorosas, pero sin embargo trataba de ser fuerte, más que nada por Anna, por Olaf, Hans y su reino. Por las tardes trataba de verlo pero siempre que preguntaba por él, los sirvientes le decían que estaba ocupado o que simplemente no lo encontraban. Una tarde se la paso llorando. Era irónico, siempre se dijo a si misma que por los hombre no hay que llorar, que no valía sus lágrimas, pero ahora que realmente creía haber encontrado el verdadero amor se sentía sola e impotente. Extrañaba su calor, su dulce olor a agua de mar y sus besos, ¡dios como extrañaba esos labios! Cada noche sin falta tenia uno, lleno de amor y cariño, los días se volvieron más tristes sin él. El dolor físico que sentía no era comparado con el de su corazón.
-doctor ¿no ha llegado aún?
-me temo que no majestad
Cada día que pasaba era una espina de hielo más enterrada en su corazón.
-han pasado ya dos días sin comer, por lo menos pruebe la sopa- en esa ocasión otro fallido intento de parte de Gerda para que la rubia comiera, pero ella no quería ni probar un bocado.
-no tengo hambre, ¿no sabe si Hans llego ya?
-no lo sé alteza
-no pienso comer nada si el no está aquí
-Elsa, todos están preocupados por ti, y te aseguro que la princesa Anna se preocuparía también
-no quiero
Mientras con Hans…
Todos los días pasaba delante esa puerta blanca con copos de nieve pintados en azul, sin tener el valor de ver a os ojos a la mujer que amaba pero que causo tanto dolor y sufrimiento. Si tan solo hubiera pensado bien las cosas, jamás estaría pasando por eso. Las tardes se la pasaba triste y lamentándose en la montaña del norte; el hielo le recordaba a ella, frio y duro, pero hermoso. Sin embargo, su castillo de hielo empezaba a deteriorarse y Hans, pasaba todas las tardes tratando de arreglarlo. Al terminar siempre y sin falta hacia un norte en su muñeca tratando de calmar el dolor que le causaba el estar lejos de Elsa sin siquiera dirigirle la mirada. Extrañaba las noches con ella, su risa y su mirada, extraña hablar con ella y abrazarla, decirle que la amaba.
El amor es una mierda, duele por todo, y son de esos sufrimientos horribles de los que no puedes salir no importa cuántos años pasen.
-Cada vez que estoy sin ella me lastimo, pero no tengo el valor suficiente de poder pedirle perdón
Así pasaron los días, llorando por el otro, sin poder verse. Calendo en una depresión intensa.
Una tarde Elsa ya harta de estar sentada en esa cama, se levantó y llego a instalarse en un piano que sus padres le pusieron en su cuarto durante su encierro. Coloco sus dedos delgados sobre las teclas y comenzó a tocar:
This is a story that I ve
Never told
I gotta get this off
My chest to the let it go
I need to take back
The light inside you stole
You are criminal
And you Steal like
You are a pro
All the pain and the truht
I wear like a battle wound
So a shamed, so confused
I was brocken and bruised
Now I am a warrior
Now I ve got thicker skin
I am a warrior
I am stronger tan I ve
Ever been
And my armor, is made
Of Steel, you cant get in
I am warrior
And you cant never
Hurt me again
Out of the ashes
I am burning like a fire
You cant save apoligies
Your nothing but a liar
I got shame
I be got the scares
That I never show
I am a suvirvor
In more ways thant you know
Cause all the pain
And the truth
I wear like a battle wound
So a shamed, so confused
I not broken, or bruised
Now I am a warrior
Now I got thicker skin
I Am warrior
I am stronger than
I ever been
And my armor,
Is made of Steel
You cant get in
I am warrior
And you cant never hurt me
No pudo terminar de cantar cuando sintió un gran dolor de cabeza, se llevo las manos a la frente tratando de calmarlo pero no daba resultado. Se levantó bruscamente pero sus piernas no soportaron su propio peso y cayó al suelo, desde ese momento todo se volvió negro.
Hans caminaba por los jardines del castillo cuando dos guardias llegaron corriendo muy alarmados.
-Príncipe Hans la reina está muy grave y el doctor quiere verlo urgentemente
-¡pero que fue lo que le paso ¡
-la encontraron desmayada en el suelo de su habitación
Los tres hombres corrieron hacia la habitación de la reina. A llegar el pelirrojo abrió la puerta, encontrando al doctor y a Elsa.
-Príncipe Hans la reina está muy mal, la falta de alimento la dejo muy baja de defensas y la enfermedad avanzo muy rápido, me temo que puede que ella muera si no la atendemos correctamente, pero hay otro asunto que necesito hablar con usted, La reina Elsa tubo intimidad con usted?
En ese instante Hans se sonrojo mucho, pues no esperaba que le preguntaran semejante cosa
-pues… si
-déjeme decirle que va a ser padre, la reina tiene cuatro semanas de embarazo
Hans en ese momento quedo petrificado, Elsa estaba embarazada y él fue un cobarde.
Desde ese entonces siempre estaba a su lado aunque no despertara, para él su mirada decía más de mil palabras.
-prometí que siempre estaría a tu lado y lo voy a cumplir, te apoyare no importa lo que pase- se inclinó a depositar un casto beso en su frente – te amo Elsa
-Hans…
-Elsa despertaste, te extrañe muchísimo, no sabes lo arrepentido que estoy de no haber estado contigo antes, soy un competo imbécil
-cómo pudiste dejarme sola, llore por ti, y tú nunca te preocupaste por mi
-no digas eso Elsa, yo te amo, y si, te deje sola, pero yo me sentía horrible por haberte causado tanto dolor
-ya lárgate de aquí no quiero verte
-mira esto- Hans se levantó las mangas de su camisa dejando ver todos los cortes en sus brazos y muñecas – lo hice por ti, quiero pagar por todo lo que te hice, por favor perdóname- se acercó estrechándola en sus brazos
-suéltame… no… p-por favor…- dijo Elsa entre sollozos. La rubia trataba de soltarse pero Hans la tenía firmemente apresada – Hans… basta- la reina rompió en llanto finalmente aceptando el abrazo, pero no devolviéndolo, tomando la camia del pelirrojo en sus puños mientras el sureño le acariciaba su cabello.
-te amo, a ti y a nuestro hijo
-Espera que ¡?- dijo rompiendo el abrazo
-creí que tú ya lo sabias, estas embarazada
-ni siquiera yo lo sabia
-pero que mala madre eres. Dijo Hans en tono de broma haciéndose el enojado
-si claro mira quien lo dice
-jajajaja, te extrañaba demasiado
-y yo a ti
Ambos compartieron un tierno beso que crecía más y más a cada instante hasta que Hans termino sobre ella besando su cuello
-te amo- suspiro la rubia
-y yo a ti
Los besos se volvieron todavía más demandantes a cada minuto, compartiendo aliento entre los dos, Hans levanto el camisón de Elsa hasta quitar de u vista aquella prendo, liberando sus pechos blancos y fríos como la porcelana. Ella le retiro la camisa muy rápido, ni siquiera vio pasar el tiempo cuando ambos ya estaban sin ropa.
-majestad, déjeme decirle que se ve espectacular
El sureño la abrazo entrando en ella lentamente, Elsa soltó un gemido sonoro y enterró sus uñas en su espalda. Hans se vivía muy lentamente de arriba abajo, mientras la reina le besaba el cuello, los hombros, y los labios.
Hasta que llegó un momento en el que sus brazos ya no soportaron su cuerpo y tubo que apoyarse con las piernas. Penetrando más en el lugar exacto.
-¡ahí, Hans!- ambos cayeron debilitados y cansados
-Te amo
