Hola mis criaturitas del señor, jajaja, si soy fan del rubius, es súper cómico jajaja, pero bueno, me da gusto que hay personas que sigan leyendo esto después de todos los pretextos que les doy T.T, pero está bien que me presionen, de no ser por eso nunca actualizaría XD. Espero les guste este capítulo y lamento si es algo corto pero que se le va a hacer jajaja.

La noche era fría y eso ocasionaba una baja temperatura en la habitación, pero a ninguno de los dos parecía molestarle, estaban abrazados en frente de la chimenea con una manta para ambos, Elsa sentada en las piernas del pelirrojo mientras el acariciaba sus delgados cabellos platinos con sumo cuidado. Desde que Anna llego de su luna de miel es bastante difícil que puedan disfrutar momentos así, pues cuando se enteró que su hermana estaba embarazada del hombre que las traiciono y que intento matarla no se permitía dirigirle la palabra a Elsa, sin embargo, eran felices los ratos como estos que podían estar tan cerca uno del otro en paz, con el embarazo de cinco meses de la reina se tenía que dejarla descansar y últimamente se sentía cohibida por tantas atenciones que Hans y sus sirvientes le daban, no le gustaba mucho que las personas le prestaran tanta atención a ella. Puesto que el tiempo pasaba también crecían los síntomas, como los antojos y los cambios de humor bástate cómicos para la princesa y un verdadero tormento para Hans quien en una ocasión tuvo que cruzar media ciudad para traerle manzanas en pleno invierno a las tres de la mañana, pero todo valía la pena con hacer feliz a su futura esposa. Si, esposa. Como los dignatarios se enteraron por boca de una persona desconocida del embarazo de la reina y de quien era el padre del futuro consorte de Arendelle, "obligaron" a la reina a contraer nupcias con él, pero para ninguno de los dos les pareció molestarle o incomodarle, al contrario, Elsa prácticamente lloro de completa felicidad, al verse en esta ocasión especial, pero no todo puede ser de color de rosa. Los problemas entre hermanas aun no terminan y aunque en cierto modo a Anna le alegraba que la persona que más quería en todo el mundo encontrara la felicidad no podía evitar sentir cierto resentimiento hacia Hans, aun no lo había podido perdonar por todo lo que hizo en un pasado, y se le dificultaba poder verlo a los ojos. Por ahora solo se limitaba a dar el "hola" y el "buenas noches". Pero nos estamos apartando del tema principal; la felicidad. La noche avanzaba y el frio aumentaba todavía más en el palacio, lo cual pareció dar efecto en el pelirrojo, quien comenzó a temblar ligeramente, Elsa se dio cuenta al instante.

-¿tienes frio?

-un poco, pero no te preocupes, estoy bien

-Hans, si quieres me puedo sentar a tu lado, no me importa en absoluto

-no tienes que hacerlo, si te sientes cómoda puedes quedarte aquí

-pero no quiero que tú te enfríes, te puedes enfermar y créeme que yo sé cómo se siente

-pero yo quiero que te sientas bien contigo misma antes de que nazca nuestro bebe

Elsa rio ligeramente por el ultimo comentario, es realmente tierno que él se esté preocupando por eso aunque falten todavía cuatro meses para el nacimiento de su hijo.

-Hans, aún falta bastante tiempo para eso y además estoy bien, no me molesta en absoluto

-de verdad quiero que tú seas feliz y nuestro hijo también

-yo soy feliz si tu estas a mi lado, sin importar lo que los demás digan o piensen de nosotros

-te amo Elsa

-y yo a ti

Pero antes de que pudieran compartir un beso, la rubia abrió los ojos y sonrió ligeramente.

-¿Qué ocurre?- pregunto el pelirrojo preocupado al no recibir los labios dulces de la reina sobre los suyos

-Él bebe se está moviendo- dijo señalando su abultado vientre que se movía de manera insistente

-te apuesto lo que quieras a que será un niño- hablo Hans

-si como no, era una niña

-un niño

-una niña

-sabes mejor no hay que dar preferencia, sea lo que sea lo amaremos

-no pudiste haberlo dicho mejor

-pero creo que un niño no estaría nada mal

-Hans

-bien, bien

-jajaja