Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.


— Diálogo —

"Pensamiento"

*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)

Capítulo 40

María se abalanzó sobre Kyoko para abrazarla, mientras Corn levantaba sus patitas pidiendo que lo cogiera.

—Ven aquí…— Kyoko se agachó a recogerlo en cuanto María deshizo su abrazo, y le apretó cariñosamente hacia sí. —¿Qué tal se ha portado este pequeñajo María? —

—¡Muy bien! Es muy bueno y muy cariñoso— Contesto la niña sonriente, para luego acercarse a ella y susurrar pícaramente. —Estuvimos jugando mucho rato—

—Jajajajaja, ¿sí? —Kyoko la miraba con dulzura. —Por eso se les pegaron las sabanas?—.

—Sí— María no se mostró ni lo más mínimamente arrepentida, más bien sonreía con orgullo. Se sentó a desayunar. —¿Dónde están Ren-sama y su mamá? ¿Siguen dormidos? —

—Es verdad, ¿donde se ha metido la otra mitad de mi familia? —Preguntó Kuu, teniendo que tragarse la gran cantidad de comida que tenía en la boca para poder hacerlo.

—Pues eso estaba diciéndole a papá…— Kyoko le miro de reojo para ver como volvía a enfurruñarse pensando en que habían dormido juntos, por lo que omitió esa parte. —…Que Jullie me dejó una nota diciendo que secuestraba a Ren un rato y que ya lo devolvería—

—¿De verdad ha secuestrado a Ren-sama? —Preguntó María con inocente preocupación.

—Jajajaja, claro que no cielo— Contestó Kuu. —Jullie tendría alguna cosa que hacer y se habrá llevado a Kuon con ella— Su mirada de concentración indicaba que estaba pensando, como todos, que seguramente ella estaba tramando algo.

—Jolines…, casi no he podido ver a Ren-sama, siempre tiene cosas que hacer! —Protestó María.

—¿Qué te parece si tu y yo esperamos a Ren jugando en esa zona tan divertida de ahí? —Le preguntó Kyoko señalando la zona de juegos. —Luego cuando él vuelva podemos bañarnos, ¿te apetece?— Miró a su padre. —Claro si es que podemos, no se los planes que tenemos hoy—.

—Hasta la noche tienen todo el día para disfrutar de las instalaciones— Las sonrió Lory con cariño. —En el jardín de abajo también hay, pero si no las importa, es preferible que se queden en la zona privada—

—¿Y eso? — Preguntó Kuu quien volvía a tener la boca completamente llena y casi se ahoga para poder tragar antes de hablar.

—Esta noche es la fiesta de debut de Kyoko, vendrán más invitados y también la prensa, aunque no saben para lo que vienen, alguien podría irse de la lengua y prefiero que se mantenga a apartada— Les explicó.

—Me parece muy buena idea— Cabeceó Kuu asintiendo mientras atacaba de nuevo a las tortitas.

—Por el amor de Dios! — Exclamó Lory mirándole. —¿Qué tienes por estomago? ¿Un agujero negro?—.

—Si! — Kuu afirmó alegremente añadiendo más sirope a las tortitas.

—Jajajajaja— Se carcajeo María. —Onesama vamos a cambiarnos! — Tiró de ella para que se levantara.

—Muy buena idea María! — La felicito su abuelo. —Hija, en tu habitación encontrarás las cosas que supongo llevaste a tu viaje, mande a Sebastian casa de Ren y cogió una bolsas que habías dejado junto a tu cama. También te he comprado cosas apropiadas para el baño, para que pudieras disfrutar de la piscina, supuse que eso estaría en tu casa.—.

—Ah…, vale— murmuró Kyoko. — Pero no hacía falta, ya tenía…—No terminó pues María, tan impaciente como siempre, la arrastraba hacia la puerta acristalada del ala norte.


Kyoko estaba observando las cosas apropiadas para el baño de su padre. *Jajajajaja, creo que al igual que Kuu, tu padre preferiría que te metieras a monja* Se desternillo su demonio insolente. "Eso parece".

Entre las cosas había una gran toalla multicolor, unas bonitas chanclas y un precioso blusón de playa, y lo que Kyoko tenía en esos momentos entre sus manos, un bañador con motivos bastante infantiles y cerrado casi hasta el cuello.

*¡No iras a ponerte eso! ¿Verdad?* "Es que es un regalo de papá, a él le gustaría que me lo pusiera…". *Pero el que te regaló Ren es mucho más bonito, ama!* Protestaron las hadas. "Ya lo sé….". Estuvo un rato contemplando ambos trajes de baño hasta que con un suspiro se decidió y se vistió.


Jullie y su hijo, que en esos momentos lucía como Kuon, subían en el ascensor hacia su planta.

—Mamá, no entiendo porque tuvimos que salir tan precipitadamente, podríamos haber hecho esto en cualquier otro momento— Se quejó Ren apoyado en la pared del ascensor bastante cansado.

—Porque sí, porque lo digo yo. Además no seas tan quejica, apenas fueron unas horas. —Le regañó Jullie.

—Ya, pero… ¿sabes que perdí la cuenta de las tiendas a las que entramos? —Dijo Ren con tono lastimero. —Además dudo mucho que el presidente te deje darle lo que tú has comprado a Kyoko, seguramente él ya tendrá todo preparado—

—Ja, que intente impedirlo— Jullie sonreía con malicia. —Además dudo siquiera que lo intente, no después de nuestra "conversación" tras contarnos que me había vuelto a robar a un hijo— Recordó con satisfacción.

—Mamá…, a veces das verdadero miedo, ¿lo sabías? — Dijo Ren.

—Jajajaja, ¿Tú crees? —Sonrió con malicia. —Pues más vale que no lo olvides, hagas lo que tienes que hacer, y no me lleves la contraria—

Tras dejar todas las cosas a buen recaudo, lejos de miradas indiscretas, salieron a la terraza.

Lory y Kuu estaban estirados en un par de tumbonas mientras bebían cocteles elaborados, con estrafalarias decoraciones. Miraban embobados los juegos entre Kyoko y María que reían a carcajadas mientras se perseguían la una a la otra, y Corn las ladraba desde los brazos de Kuu.

—Buenos días caballeros…— Saludó Jullie sentándose en los pies de Kuu y lanzándole un beso.

—Buenos días querida…¡mira que cosita tan bonita tiene nuestra hija! —Acercó a Corn a la cara de su esposa mientras la miraba con ojos inocentemente infantiles.

—¡Que preciosidad!— Jullie arrebató el cachorro de los brazos de marido para hacerle tiernas carantoñas. — ¿De dónde salió este pequeñín?—

—Yo se lo regalé— Explicó Ren. —Presidente, padre…, buenos días— Les saludo sin mirarles, su atención estaba fija en su amada, que en esos momentos captaba su presencia y lo miraba fijamente. —Si me disculpan…— Se encaminó inmediatamente hacia ella.

—Vaya…, buenos días y ya está, ¿Eso es forma de saludar un hijo a su padre por las mañanas? —Preguntó Kuu en voz alta mientras le veía alejarse.

Ren simplemente levantó una mano, sin darse la vuelta, por lo que no pudieron ver su sonrisa. "Sí papá, si ella está cerca es toda la atención que puedes conseguir, lo sientooooo".

—Jullie… ¡mira lo malo que es tu hijo!— Se quejó Kuu haciendo pucheros.

—Ya! Siempre es mi hijo cuando te interesa, ¿verdad?— Le reprochó ella, pero sin acritud pues seguía ensimismada con el cachorro. —¿Y cómo es eso de que él se lo regaló? —

—Al parecer era un perrito que nadie quería y él decidió adoptarlo para Kyoko— Les contó Lory mientras veía como su nieta corría a saludar a Ren.

—Ooooh…, mi hijo es un chico estupendo, con un gran corazón! —Exclamó Kuu orgulloso, mientras Jullie levantaba una ceja ya que ahora volvía a ser su hijo.

—Si bueno…, no sé si pensarás lo mismo cuando te diga que él se ofreció a tener al perrito en su apartamento porque Kyoko no puede llevarlo a su casa— Lory estaba un poco ceñudo.

—¿Y cuál es el problema? — Preguntó Kuu. —Es un gran detalle por su parte, ¿no? —

—Lo sería, si no la hubiera ofrecido también su habitación de invitados para que duerma en su apartamento siempre que quiera verlo— Se quejó Lory. —Lo ha planeado todo—.

—¡Será…!— Dijo Kuu acalorado.

—Por favor…!— Susurró Jullie para que no la oyeran desde la zona de juegos. —¡Sois los dos unos anticuados! Y más valía que dejarais de ver planes y maquinaciones por todos lados, porque… ¿sabéis que? —

—¿Qué?—Preguntaron los dos.

—Que se creé el ladrón que todos son de su condición! — Se carcajeó, se levantó y con Corn entre sus brazos se acercó a la zona del bar a por algo de beber.

—¿Qué ha querido decir con eso? —Preguntó inocentemente Kuu mientras la observaba alejarse.

—No tengo ni la más remota idea, yo jamás maquino nada— Contestó Lory con cara de no haber roto un palto en su vida.


Ren estaba a punto de saludarlas cuando María, como siempre se arrojo sobre él, para recibir un abrazo.

—Ren-sama! Buenos días— Exclamó feliz. —Has tardado mucho, te estábamos esperando! —

—¿Ah sí? — Sonrió Ren. — Perdona, jamás se me ocurriría hacerte esperar apropósito María— Se acercó al oído para añadir algo más.

—Oh…, ya lo sé, Ren-sama tu papá nos lo contó. —Susurró la niña en confidencia. — Hay que tener cuidado con tu mamá, porque secuestra gente—

—Jajajajajajajaja—Se carcajeó abiertamente Ren. —Uy sí, hay que tener muchísimo cuidado, es peligrosa— Añadió seriamente, pero ante la carita de María volvió a carcajear. —Es broma María, ella solo quería que la ayudara con unas cosas—

—Ah! Bueno…, eso es distinto— Sonrió María, se dio la vuelta para dirigirse al columpio vació que quedaba junto al que ocupaba Kyoko.

—Buenos días cariño— Susurró Ren junto a mejilla de Kyoko antes de darle un casto beso. —¿Has dormido bien?—

—Bue…, buenos días— Se tartamudeó Kyoko, pues sentía la mirada de todos los presentes en esa terraza clavados en ellos. —Sí, he dormido estupendamente, ¿y tú? —

—Oh…, yo he dormido estupendamente— Se acercó a su oído. —Nadie pensaría que ser tu almohada pudiera hacer que duerma bien…, pero en mi caso, es el mejor somnífero del mundo— Se alejó lo justo para ver con disfrute el tremendo sonrojo que Lucía ella ahora.

—¿Podemos ir a jugar a la piscina ahora?— Preguntó María cansada de que la ignoraran, mientras ponía los brazos en jarras.

—Claro María! — Ren la sonrió con ternura. —Dadme dos minutos y estaré de vuelta listo para jugar todo lo que quieras— Con su peculiar elegancia caminó hasta la puerta y desapareció tras ella.

—No tardará mucho…—Kyoko acarició la cabeza de María mientras sentadas en una tumbona, al lado puesto de la piscina donde estaban Kuu y Lory, esperaban el regreso de Ren. La niña ya se había desprendido de sus ropas, dejando al descubierto un precioso bañador infantil, y daba pequeños golpecitos de impaciencia con el pie.

—Ya estoy listo chicas!— Dijo Ren acercándose a ellas. Lucía el mismo bañador que llevó a la cabaña, así como sus pies descalzos.

—Yo prime! —Gritó María con júbilo tirándose en bomba a la piscina.

—¿No te vas a bañar preciosa?— Preguntó Ren agarrando a Kyoko por la cintura.

—Ah sí…— Contestó con un suspiro, mientras se ruborizaba al sentir la mano de Ren a través de la fina tela de su blusón playero.

—¿Vestida?— Bromeó él mientras movía ligeramente la mano, disfrutando también de las ventajas de dicha tela.

—Jajaja, claro que no— Se estremeció Kyoko y habló con voz entrecortada.

—Entonces…, ¿te ayudo desvestirte?— Ren, Kuon y el emperador de la noche se fusionaron en una sonrisa deslumbrante.

—Buenooooo…—Comenzó a decir Kyoko con inocente voz, para dar paso a una mirada divertida. —No sé, a lo mejor deberíamos preguntarles a ellos que piensan de eso— Señaló con la cabeza a Kuu y Lory, que los observaban seriamente desde la distancia.

—Jajajaja, ¿Así que ahora te protegen tus papás, eh?— Bromeó Ren besándola detrás de la oreja. —Pero mira, a mi mamá no creo que le importe— Señaló la barra del bar, desde donde Jullie les miraba divertida. —Pero ahora enserio, ¿no te vas a quitar ese bonito blusón para bañarte?—

—Sí, es que…— Le susurró la historia de la ropa adecuada para el baño y su miedo a decepcionar a su padre si no lo usaba.

*Pues si que tenía que ser mojigato para que se lo pareciera incluso a ella, ¿no?* "Probablemente tanto como el que te imaginaste de rayas, jajajaja" —Ya entiendo, ¿y qué has decidido al final?— Le preguntó Ren todavía pegado a su oreja.

—Pues…— Kyoko se apartó de él y se desabrochó el cinto que unía el blusón y lo dejó deslizarse pos sus brazos hasta el suelo.

Ren se agachó rápidamente para recogerlo y al incorporarse pasó lentamente sus ojos por el cuerpo de su novia. —Ah, hiciste buena elección, estás preciosa, como el primer día que te lo pusiste— La alabó acercándose de nuevo a ella, con mirada depredadora.

—Gracias— Sonrió tímidamente Kyoko, para después, levantando una ceja divertida, empujar a Ren tirándole a la piscina.

—Tramposa! — Exclamó Ren divertido tras salir a la superficie. —Anda.., ven aquí— La salpicó juguetón.

Kyoko se carcajeó huyendo de la salpicadura dando unos tímidos pasos hacia atrás, pero cuando Ren abrió sus brazos ofreciéndoselos, tomó impulso y se zambullo a su lado, salpicándole todo lo que pudo.


Continuará…

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