Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.


— Diálogo —

"Pensamiento"

*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)


Capítulo 41

Tumbados en sus tumbonas Kuu y Lory observaban, en silencio, la conversación susurrada que mantenían Kyoko y Ren, al otro lado de la piscina.

—Pero…, ¡qué demonios es eso? — Exclamó Lory al ver el traje de baño que había quedado al descubierto tras ser retirado el blusón.

—¿Eso es lo que tu consideras un traje de baño apropiado para mi princesa? — Le recriminó Kuu, mientras miraba con la boca abierta a Kyoko.

—Claro que no!— Le fulmino Lory con la mirada. —Acaso no me acabas de oír preguntar qué demonios era eso— Sacó su móvil y le mostró una foto. —Esto es lo que yo compré para ella—

Kuu miraba atentamente la imagen, en ella se veía una un chica, un poco mayor que María, luciendo un bañador cerrado hasta el cuello, con florecitas y una especie de faldita que salía desde su cintura. —Ah…, ese sí que era apropiado, pero entonces…, ¿por qué…?—

Jullie se había acercado sigilosamente hasta situarse a sus espaldas y observaba la foto por encima de sus cabezas. —Me reitero, una vez más, sois los dos un par de carcamales anticuados! — Dijo crispada. —Y he de decir, que en tu caso Lory, me sorprende. Tú que siempre vistes tan estrafalariamente luego quieres cubrir a tu hija como si fuera una monja—

—Eso es distinto…, ella es nuestra niña, verdad? — Lory miró a Kuu en busca de apoyo.

—Pues claro, es nuestra niñita! — Corroboró éste enérgicamente.

—No puedo con ustedes!— Jullie se dejó caer en una tumbona al lado de su marido.

—¿Y de dónde sacó ella ese trozo de tela minúsculo? —preguntó Lory mientras veían como Kyoko tiraba al agua a Ren.

—Por lo que nos contaron a noche…, me imagino que Kuon se lo compró cuando iban a salir de viaje— Jullie bebió un sorbo de su bebida, mirando a Kyoko zambullirse salpicando a su hijo.

—¡Ese hijo vuestro es un degenerado! —Exclamó Lory malhumorado.

—Ja! Pues yo creo que está preciosa, y más vale que dejen de verla como una niña pequeña porque, lo quieran o no, nuestra hija ya no lo es. —Les sonrió con malicia. —Y sobre ese bañador que le compraste…, lo mejor que se puede hacer con él es quemarlo en una hoguera— Se terminó la bebida y se levantó. —Me aburrís tremendamente, voy a cambiarme para ir a jugar con los chicos, sin duda son más divertidos que vosotros dos— Caminó con elegancia hasta las puertas acristaladas.

—Espera! — Gritó Kuu poniéndose de pies y persiguiéndola. —Yo también quiero jugar con los chicos! —

—Pues yo lo que quemaría es ese bikini, que es tan minúsculo que ni siquiera debería llamarse así— Gruñó Lory para sí mismo, pues le habían dejado solo, mientras miraba ceñudo como Ren sujetaba a Kyoko por la cintura, la elevaba en el aire y luego la lanzaba de nuevo al agua.


Pasaron un rato de risas, aguadillas y carreras en familia, todos juntos excepto Lory que, ceñudo, se había negado a bañarse pese a la insistencia de su hija y su nieta.

Kyoko y Ren estaban echando una carrear hasta el final de la piscina cuando Jullie vio llegar a Sebastian, este la guiñó un ojo, luego se acercó a Lory y diciéndole que tenía una llamada urgente se lo llevó dentro.

—Querido…, María… —Puso cara de pena. —Creo que el pequeño Corn se siente terriblemente solo, además parece que este calor le esté sentando realmente mal— Señaló al cachorro, que en esos momentos bostezaba disfrutando de la sombra que le proporcionaban las tumbonas.

—Ohhhhhhh— Exclamaron los dos, interpretando el bostezo como un signo de fatiga. Tardaron medio segundo en salir del agua, llegar hasta él y meterse corriendo al salón del ala de Lory.

Con una sonrisa de autosuficiencia, Jullie nadó tranquilamente hasta la escalera, salió de la piscina, se envolvió en su toalla, y siguió el camino que habían realizado anteriormente su marido y la niña. Antes de entrar por la puerta se giró, y con un gesto silencioso ordenó a los empleados que había por allí que se retiraran. Cuando solo quedaron sus hijos en la zona, entró tranquilamente, cerrando con la llave que hasta ese momento colgaba de la cerradura, se la escondió y echo las cortinas.


—Gané!—Gritó Kyoko triunfal— Soy la campeona de la piscina! — Se carcajeó mientras levantaba los brazos en señal de victoria.

—Lo eres, eres mi campeona— Sonrió Ren. *La has dejado ganar…* "No sé de qué me hablas….".

—¿Dónde se han metido todos?—Preguntó Kyoko mirando a su alrededor.

—No lo sé. —Giro la cabeza al igual que ella y tuvo tiempo de captar la figura de su madre cerrando las cortinas. "Mamá…, eres tan obvia!" *Y tan lista, estamos solos* "Ya eso también". —No lo sé, pero así podemos disfrutar un rato nosotros solos, ¿no crees? — Ren se acerco a ella acarició su cara, y la dio un tierno beso. —No había podido darte los buenos días correctamente.

—Bue…, buenos días— Susurró Kyoko levemente sonrojada mientras observaba hipnotizada los labios que un segundo antes la besaban. *Ha sabido a poco, eh?* Pregunto el demonio insolente mientras la hadas hiperventilando asentían. Con un pequeño gemido se abalanzó sobre su cuello y le beso fuertemente.

—¡Qué…!— Se extraño Ren sorprendido, pero tras un segundo de duda, agarró su cintura y la atrajo hacia sí profundizando levemente el beso. Como ya pasó cuando se declararon su amor, fue Kyoko quien hizo más profundo el beso, por lo que Ren contesto encantado.

"¿Qué me pasa…? ¿Por qué siento tan grande la separación entre nosotros? ¿Por qué necesito acercarme más a él?". Pensaba Kyoko con una parte minúscula de su cerebro, pues el resto estaba muy ocupado disfrutando de los besos.

Se pegó tanto al cuerpo de Ren, que éste tuvo que elevarla ligeramente por la cintura para poder mantener el contacto de sus labios, pues por su diferencia de estatura se hacía complicado.

En un acto reflejo Kyoko rodeó la cintura de su amado con las piernas. Ren se hundió un poco más en el agua, lo que hizo que Kyoko se apretara más contra él.

—Cariño…—Suspiró Ren con voz estrangulada apartándose de sus labios casi sin aliento. — Creo que será mejor que salgamos del agua y vayamos a tomar el sol— Más que a sugerencia sonaba a suplica.

—Ah…, claro…, perdona— Kyoko se deslizó lejos de su cuerpo, algo sonrojada y visiblemente apenada. "¿Qué estoy haciendo? No sé qué me pasa…". Salió de la piscina y se tumbó boca abajo, sobre la toalla que había dejado extendida en una tumbona.

—Eh pequeño— Ren la siguió fuera, y chorreando se sentó sus pies, —¿Qué te pasa?—

—Nada…—Contestó ella contra la toalla. —Perdona, no quería importunarte, ni ser pesada…— Sonaba realmente triste.

—Kyoko! —Exclamó Ren tan seriamente que ella levantó la cara de la toalla para mirarlo. —Tú jamás me molestas y que me beses me gusta más que nada en este mundo—

—Entonces ¿por qué…?—Le preguntó inocente.

—Buffff, tu inocencia me mata cariño— Confesó Ren. —Me encanta, pero va a acabar conmigo— Sonrió tiernamente.

—Lo siento…—Volvió a disculparse ella.

—No tienes nada de que disculparte, ya te he dicho que adoro como eres. —Acarició su cuello para después darle un suave beso en su clavícula. — Y contestando a tu pregunta, te he pedido salir del agua porque me gustan demasiado nuestros besos Kyoko, no porque me estuviera molestando—

—¿Qué quiere decir eso? — Kyoko no entendía en absoluto a que se refería.

—Significa que….—Ren no terminó la frase, pues un ruido le hizo girar la cabeza


Jullie había permanecido junto a las cortinas observando a sus hijos. Justo cuando Kyoko salía del agua oyó paso aproximándose hacía el salón, por lo que rápidamente se sentó en el sofá y fingió estar leyendo el periódico relajadamente.

Kuu y María entraron al salón hablando sobre Corn, por su tono de conversación se podía percibir que ambos estaban completamente enamorados del cachorro.

—¿Dónde está nuestros hijos querida? — Preguntó Kuu sentándose a su lado y pasándole el brazo sobre los hombros.

—Ah…, pues no lo sé— Contesto distraídamente mientras seguí leyendo muy interesada una noticia.

—¡Voy a buscarlos! — Exclamó felizmente María.

—¿Dónde dejaste al perrito pequeña? ¿Se encuentra bien? — Preguntó rápidamente Jullie, dejando a un lado el periódico.

María, olvidando las intenciones que tenía, se sentó frente a ella y comenzó a contarle sobre los cuidados que ella y Kuu le habían proporcionado al cachorro para curarlo de la indisposición, que naturalmente nunca había existido, pero de la que ellos estaban plenamente convencidos.

Jullie sonreía feliz, por haber entretenido a la niña, conseguido más tiempo a solas para la parejita. Pero en esos momentos Lory apareció por el pasillo colgando su teléfono.

—Bueno…, ¿qué os parece si vamos a comer? — Preguntó alegremente. —Les he pedido a los camareros que nos sirvan en las mesas de la terraza. —Añadió acercándose a la puerta. —¿Qué hacen las cortinas corridas? ¿Y por qué no se abren las puertas? — Preguntó tirando fuertemente del picaporte

"Mi gozo en un pozo…., ¡mira que es inoportuno y aguafiestas". Jullie se levantó con un suspiro y se acercó a él, sacando del nudo de su pareo la llave. —Ah, pues he sido yo, corrí las cortinas porque el sol me molestaba para leer—

—¿Y por qué cerraste la puerta? — Preguntó suspicaz Lory.

—Ah eso…, pues es que la muy endemoniada no se mantenía cerrada, por lo que cerré con llave— Explicó con toda la tranquilidad del mundo. —Ya sebes que estoy delicada y las corrientes no son nada buenas para mí— Se lamentó como si fuera una frágil flor.

—Oh mi vida…, claro tienes que cuidarte— Kuu se acercó a ella preocupado.

—Ya…, si tú lo dices…— Lory levantó una ceja en señal de escepticismo. —En fin… ¿puedes abrir por favor? La comida estará lista en un minuto—

—Oh claro! —Exclamó Jullie alegremente, fue hasta la puerta y la golpeo fuertemente con el pie como si se hubiera tropezado, con la clara intención de que fuera supieran que la puerta estaba a punto de abrirse.

Salieron todos al exterior de la terraza, donde se encontraron a Kyoko acalorada tumbada al sol y a Ren de pies a su lado.

—Mi niña…, deberías retirarte del sol, creo que te estás quemando— La riño Lory pero con gran ternura.

—Ah claro…—Ella se levantó inmediatamente.

Los camareros comenzaron a preparar la mesa, por lo que todos se dirigieron a ocupar su lugar en ella, los últimos en hacerlo fueron Ren y Kyoko que se entretuvieron un poco poniéndose ropa, ella su bonito blusón, y él una camiseta, mientras se miraban apenados pro haber sido interrumpidos.


Continuará…

Muchas gracias por vuestros comentarios.