Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Capítulo 44
Lory y Kuu estaban sentados en el sofá justo enfrente del pasillo por el que aparecieron Kyoko y Kanae. Ambos se quedaron pasmados, con la boca abierta, contemplando a su hija. Jullie, situada de pies justo detrás de ellos las sonreía a ambas alegremente mientras ponía una mano en el hombro de su marido y otro en el de Lory. Un gesto cariñoso a simple vista, si no fuera porque en realidad apretaba con todas su fuerzas, claramente no estaba dispuesta a permitir ningún ataque paternal que pudiera provocar pena o duda a su hija, con lo bellísima que estaba.
—Ya estoy lista— Murmuró Kyoko tímidamente, algo intimidada por la cara de sus dos padres.
Ren que estaba junto a Yashiro de espaldas al pasillo, se giró rápidamente sonriendo con cariño. Rápidamente, tras un segundo de incredulidad bien disimulada, toda su cara se transformó en un gesto de profunda admiración. Caminó un par de pasos hasta alcanzarla y coger su mano. —Cariño…., estás absolutamente preciosa— deposito un beso en ella y levantó los ojos que dejaban ver claramente la fascinación y también, sin poder evitarlo, el deseo que sentía por ella. —Luces extraordinariamente arrebatadora—
—Ren tiene razón, estás guapísima—Añadió Yashiro, pero un movimiento de Kanae hizo que inmediatamente dejara de prestar atención a Kyoko. —Tanto como Kotonami-san, por supuesto—
—Gracias…— Contestó Kyoko al ver que su amiga simplemente enrojecía y bajaba la cabeza sin agradecer el cumplido. "¿Qué ha sido eso amiga? ¿Desde cuándo tú te sonrojas y guardas silencio ante un hombre? ¿Desde cuándo eres yo?".
—Hija…— Lory, que por fin reaccionaba, se acercó a ella con los brazos abiertos, pero al llegar a su lado sólo la cogió ambas manos, en vez de abrazarla. — Estás bellísima—
—¿De verdad lo crees?— Kyoko le miraba extrañada, esperando alguna queja sobre su apariencia.
—Por supuesto, ¿crees que te mentiría? — Lory se extrañó por la pregunta.
—Perdón es que, viendo el traje de baño que me compraste, pensé que a lo mejor no te gustaría este…— Se disculpo Kyoko.
—Jajajajaja, ya veo— Lory no pudo evitar carcajearse. — Bueno, eres mi hija y has despertado sentimientos paternos que hasta ahora no había tenido, con Kuoki no eran necesarios— Se excusó un poco avergonzado. —Pero…, ni el más loco sobreprotector podría negar lo hermosa que luces pequeña—La beso suavemente en la mejilla, un leve roce para no arruinar nada. "Aunque francamente, unas tallas más tampoco me hubieran importado".
—¿Ves cielo? Te dije que todos iban a estar de acuerdo conmigo— Sonrió Jullie desde la misma posición, mientras disimuladamente daba un pellizco a su marido, que aún no reaccionaba. —¿Verdad que sí querido? —
—Ah…?— Kuu dio un pequeño respingo y volvió al planeta tierra. —Cla…, claro estás preciosa hija, es un vestido muy bonito—
—Gracias, ma…, mamá me lo regaló— Kyoko se sonrojó un poco, pero sonrió ante la alegría que se instauró en el rostro de Jullie al oír como la había llamado.
"Jullie Hizuri! ¿No había nada más ajustado en todo Japón? Por Dios! ¿Acaso no han tenido que usar un calzador para meterla dentro?" . —Ya claro…, es que tu madre tiene muy buen gusto— Sonriendo como si nada, puso su mano sobre la que se apoyaba en su hombro y disimuladamente fue él quien propino un ligero pellizco esta vez —¿Verdad querida?
—Jajajajaja, si bueno puede ser, pero la percha de nuestra hija es la mayor responsable de que el vestido luzca así de espectacular— Ignoró el claro mensaje silencioso de su marido.
—¿Dónde está María?— Kyoko miraba alrededor buscándola, intentado cambiar de tema, no se sentía cómoda con ellos mirándola tan fijamente.
—Ha bajado ya con la señorita Woods, esa pequeña dijo que tenía que asegurarse que todo era perfecto en el debut de su onesama— Aclaró Yashiro, que era el único que no la miraba a ella, pues seguía mirando a Kanae de reojo.
—Ya veo…, es tan buena! — Alabó Kyoko a su, ahora, sobrina.
—Sí que lo es— Lory se encaminó hacia la puerta para abrirla de par en par. —Bueno…, ha llegado el momento, ¿estás lista? —
—Eh… sí— Susurró Kyoko ligeramente nerviosa pero decidida.
Ren, que hasta ese momento se había mantenido en silencio observando a Kyoko de arriba abajo, prestó atención y carraspeó suavemente. —¿Les importa adelantarse? Necesito hablar un minuto con Kyoko a solas—
Tranquilamente todos salieron de la habitación, cerrando al salir y concediéndoles un poco de intimidad.
—¿Qué pasa Ren? — Kyoko se acerco inmediatamente a él preocupada.
—Nada…, solo quiero comentarte una cosita…y hacerte una pregunta— Seguía haciendo un repaso a su cuerpo mientras hablaba.
—Ah…, vale— Se relajó ella visiblemente, y terminó incluso sonriendo por la forma en la que la observaba. —¿Y me lo vas a decir mirándome a la cara o vas a seguir con la revisión?— Preguntó pícaramente.
Ren levantó la vista lentamente con una sonrisa ladina y la mirada del emperador en plena acción. —Sí, eso tengo pensado, pero primero estaba disfrutando de las impresionantes vistas que tengo—
—Jajajaja— Con una carcajada risueña y coqueta, Kyoko dio una lenta vuelta sobre sí misma para que tuviera aún mejores vistas.
—Preciosa…—Ronroneó Ren.
—Tú pregunta….— Le recordó Kyoko divertida.
—Ah sí claro…—Ren se obligó a sí mismo a ponerse serio. —Verás, he estado hablando con tu padre, bueno más bien el presidente, sobre cómo vamos a manejar todo lo que ha pasado recientemente—
—Vale—
—Y bueno…, sobre mi verdadera identidad, me gustaría esperar un poco, tal vez después de tu debut, no quiero estropearte el momento—
—¿Esperarás por mi? — Pregunto Kyoko preocupada.
—Sí, pero también por mí, necesito un poco de tiempo para deliberar como quiero manejar ese tema— La tranquilizó Ren.
—Ah…, de acuerdo, si es así me parece bien, nadie mejor que tú para decidirlo— Sonrió con orgullo.
—Y luego está la otra cuestión y la pregunta…— Ren agarró sus manos y las apretó tiernamente— Nuestra relación, ¿Qué quieres tu hacer respecto a eso?—
—Te refieres a que estás dudando si seguir…— Se horrorizó ella malinterpretando sus palabras.
—Claro que no mi vida! — Exclamó Ren interrumpiéndola. —Me refiero a como lo vamos a manejar públicamente—
—Ah…—Suspiró aliviada. —No lo había pensado, la verdad—
—Lo primero de todo, déjame aclarar que lo que voy a decirte no es una decisión que yo pueda tomar por los dos, simplemente es mi opinión, pero la olvidaremos completamente si a ti te parece mal, ¿vale? — Ren la miraba con ternura.
—De acuerdo, dime—
—Creo que lo más conveniente es mantenerlo para nosotros por un tiempo, tú eres menor todavía, vas a debutar y no quiero ningún escándalo que pueda arruinar tu carrera, quiero que triunfes sin obstáculos ni acusaciones de tratos de favor— Ren se expresó pausadamente, dejando que ella asimilara sus palabras.
—Hablas de hacerlo por mí, pero no dices nada sobre ti— Kyoko apenas murmuró las palabras, pues en su mente se había sembrado la duda y el rechazo, ante el pensamiento de que quizás él tampoco quisiera que el mundo se enterara de su afecto por ella.
—Ya bueno, es que tengo que pensar en lo que es mejor para ti, sigo siendo tu sempai en el trabajo, ¿no? — Bromeó, pero ella no le devolvió la sonrisa.
*Creo que piensa que queremos ocultarla, que nos avergonzamos de ella, como hizo el bastardo de Fuwa* "¿Qué? Noooooo!".
—Cariño…— La obligó a mirarle a los ojos. —Si por mí fuera, bajaría ahí y gritaría a los cuatro vientos que nos amamos—
—¿De verdad? — Kyoko no terminaba de creerlo.
—Te lo juro— Ren solemnemente se puso la mano en el corazón. —Se lo dije antes a nuestros padres y es la verdad, pero tenemos que ser cautos, y no me refiero solo por tu carrera, sino también por la mía—
—Ah…, vale…—
—Y hay algo más, algo que no les explique a ellos— Sonrió pícaramente por haberse guardado esa parte para él, a pesar de que hubieran deseado oírlo, en especial sus padres. —Quiero hacer las cosas, como Dios manda, y quiero que sea mi verdadero yo quien lo haga. Por eso, si no te parece insoportable, ni te causa alguna clase de dolor, me gustaría esperar—
—¿Cómo Dios manda? ¿Qué significa…?— Preguntó Kyoko, pero un leve beso de Ren la silenció.
—Pues como tiene que ser, ya lo sabrás en su momento, te lo prometo.— La guiñó un ojo.
—De acuerdo, tenemos un trato— Aceptó Kyoko cerrando el acuerdo con un beso bastante menos ligero que el que había recibido segundos antes.
—Mummmmmm, adoro tus besos— Ronroneo él apartándose lentamente.
—Y yo….— Kyoko le limpió los restos de carmín que habían quedado sobre sus labios, se miró una última vez en el espejo para asegurarse que todo estaba en su sitio y soltó, nuevamente nerviosa, el aire de sus pulmones. —¿Bajamos? —
—Por supuesto— Ren la agarró por la cintura, dejando su mano abierta en su espalda, justo entre la unión de ésta y la zona donde deja de recibir dicho nombre.
"La madre que me parió! Dime que lo que estoy notando no es…." *Jajajajaja, nunca mejor dicho porque probablemente fue la madre que nos parió la que le hizo ponerse justo lo que estás pensando y no quieres que confirme* "Buffff, pero… ¿qué pretende esa mujer? ¿Volverme loco?" *Jajajajaja, seguramente*
Al salir por la grandes puertas se encontraron con Sebastian que les esperaba pacientemente.
—Señorita Mogami, señor Tsuruga, el director me envía para acompañarles hasta el lugar donde deben esperar—Sebastian les saludo con una inclinación mientras hablaba y seguidamente emprendió el paso hacia el ascensor.
—Ah…, de acuerdo— Kyoko se sentía cada vez más nerviosa por eso le siguió dócilmente, seguida de Ren que aún la mantenía unida a él por la cintura.
A pesar de no haber muchos pisos a Kyoko el viaje en ascensor se la estaba haciendo eterno, no dejaba de retorcerse los dedos de las manos.
—Tranquila….— Ren usó su mano libre para atrapar las de su novia e impedir que se terminara lastimando. —Todo saldrá bien, no tienes de que preocuparte, además todos estaremos allí apoyándote—
—Ya lo sé, pero no puedo evitar sentirme…—
—Nerviosa, lo sé— Ren la beso en la cabeza con amor. —Solo respira lentamente, ¿vale? Todo terminará antes de que te des cuenta—
Cuando el ascensor llegó por fin a la planta baja Sebastian les condujo hasta uno de las terrazas exteriores que había sido cubierta por una pequeña carpa que hacía las veces de camerino y de sala de espera, y quedaba oculto a la vista de los invitados justo detrás del escenario.
—Si son tan amables de esperar aquí, avisaré al presidente de su llegada— Con otra reverencia Sebastian desapareció por donde habían llegado.
A los pocos minutos Lory entró a través del lateral de la carpa. —Bien, ya estáis aquí— Sonrió visiblemente entusiasmado. —Todavía falta bastante gente por llegar, creo que lo mejor es que os quedéis aquí. Pequeña intenta relajarte, ¿vale? — Añadió, pero miraba a Ren y no a su hija. "Tranquilízala, se la ve realmente nerviosa"
Ren asintió son un ligera inclinación de la cabeza, entendiendo lo que el presidente le pedía. —Ven Kyoko, sentémonos aquí— La llevo hasta un pequeño sofá donde ambos tomaron asiento.
—Muy bien, volveré a por ustedes en un rato— Lory se dio inmediatamente la vuelta y desanduvo sus pasos.
—¿Te apetece beber algo? — Preguntó Ren levantándose rápidamente y acercándose a una mesa con distintos tipos de bebidas y aperitivos.
—Si gracias— Kyoko tenía la boca tan seca que le costaba hablar.
—Toma…— Ren volvió con dos copas de champagne y le ofreció una.
—Gracias— Kyoko la cogió y dio un rápido sorbo. —Crees que es buena idea? — Preguntó mirando su copa.
—Sí, nadie te verá aquí, además no es la primera vez que lo tomas y es solo un poquito— Respondió él mientras volvía a sentarse a su lado, pero apoyando su espalda en el lateral del sofá, quedando así girado hacia ella.
—De acuerdo— aceptó Kyoko dando otro pequeño sorbo.
—Cariño….— Ren metió la mano en el bolsillo interior de su americana y sacó una cajita aterciopelada. —Esto es para ti, mi regalo de graduación.
—Oh…, no era necesario que gastaras dinero en mi Ren, ya me has regalado muchas cosas— Se quejó Kyoko tímidamente.
—Ya lo sé, pero quería hacerlo, además es para los dos— Añadió sonriendo.
—¿Para los dos?— La curiosidad pudo con ella, abrió la caja y observó su contenido. —¿Son pulseras de la amistad?— Preguntó sorprendida.
—Jajajaja, no— Ren sacó la más pequeña y ágilmente la ajustó a la muñeca de su novia. —Eso es lo que quiero que piense la gente si ve ambas, pero en realidad…— En la parte delantera de la fina y exquisita cadena de Kyoko había una especie de ala de hada. Ren la dio la vuelta y le enseñó a Kyoko lo que había escrito detrás, era la fecha de la primera vez que se vieron en Kyoto de niños y debajo un símbolo de infinito.
—Es preciosa Ren…— Susurró Kyoko mientras veía como él se ponía la suya, llevaba el mismo adorno pero su cadena era más fuerte.
—Me alegra que te guste— Tendió su mano para que ella terminara de abrocharla y después la cogió delicadamente la cara. —Es un símbolo muy importante, es una promesa de que a pesar de que aun no puedo hacer lo que me gustaría hacer, lo haré algún día, lo más pronto que pueda— La besó profundamente.
—¿Hacer el qué? — Preguntó Kyoko cuando se separaron para tomar aire.
—Las cosas como Dios manda— Añadió Ren guiñándola un ojo, sin querer aclarar nada más.
—Ah…, vale— aceptó Kyoko no muy convencida. —¿De dónde las sacaste? — Preguntó para cambiar de tema, pues quería seguir preguntando, pero le conocía lo suficiente para saber que no iba a soltar prenda.
—Lo compré esta mañana, mamá me ayudó a elegirlo— Sonrió recordando aquel momento en la joyería, como su madre no comprendía por qué una pulsera y no lo que ella sugería.
—¿Chicos? — Susurró Jullie mientras entraba furtivamente al interior de la carpa. — Mi niña…¿qué estuviste haciendo? ¡Tu brillo de labios se ve muy desvaído! — Se rio de la cara de apuro que tenía su hija. —Ven, lo arreglaremos enseguida, Lory dice que es cuestión de minutos, que todo está ya preparado— Con cuidado y ayuda de un pañuelo y su pintalabios retocó a Kyoko dejándola nuevamente perfecta. —¿Hijo? — Preguntó girando la cabeza hacia el interior cuando estaba a punto de salir.
—¿Si mamá? — Respondió Ren inocentemente.
—Haz el favor de comportarte en los próximos cinco minutos— Con una gran sonrisa abandonó el lugar, dejando a Ren sonriente y a Kyoko sonrojada.
Continuará…
Muchas gracias por vuestros comentarios.
