A punto de caer dormidos sobre sus respectivos escritorios, trabajando con papeles, reportes, firmas, autorizaciones, etc. Durante la sanación de Elsa todo mejoró para ellos, ahora Hans le ayudaba a su reina a trabajar con los pendientes del reino, como los asuntos sociales interiores; los problemas básicos de la población. Mientras que Elsa trabajaba con la comercialización exterior, los tratados con otros reinos y la defensa de la nación.

Para esto ella mando a hacer otro escritorio justo al lado del propio para su esposo.

Sin embargo aunque el trabajo dividido era menos, todo se les había juntado ya que los festivales de primavera, y cada año era un dolor de cabeza, ya que los pueblo vecinos visitaban la ciudad, sin mencionar alguno que otro reclamo por parte de la gente por la organización de los locales y puestos. Esto les quitaba horas de sueño, sin embargo, eran felices, con trabajo o sin trabajo.

Apenas estaba por terminar el penúltimo reporte cuando escucho un bostezo por parte de su esposa, la miró por detrás de la hoja antes de sonreír para sí mismo.

-Ya es bastante tarde para trabajar ¿no crees?- La voz cansada de Elsa era algo gracioso de escuchar ya que parecía más bien que estaba algo ebria.

Volteo a ver el reloj y se sorprendió de lo entrada que estaba ya la noche.

-Tienes razón, yo también ya estoy algo cansado- Se estiró en la silla y se levantó escuchando un pequeño "pop" de sus articulaciones. Sonrió travieso antes e acercársele. Casi grita al sentirse cargada en los brazos de su pelirrojo y soltó una risa jovial. Rodeo con sus delgados brazos por su cuello mientras depositaba un pequeño beso en su mejilla.

Como pudo abrió la puerta de la oficina y recorrió los pasillos con la rubia en brazos, con cuidado la devolvió al suelo antes de entrar en su alcoba. Con una sonrisa de lado a lado ambos se prepararon para dormir.

Elsa detrás del biombo se quitó el vestido quedándose en ropa interior, se golpeó mentalmente al olvidar el cambio de ropa. Salió vestida con medias a medio muslo sujetadas por un fino ligero de encaje y cosed azul cielo. Mientras Hans entró al cuarto de baño para refrescarse se encontró con una escena tentadora al salir, sin imaginar que su pequeño copo de nieve, apenas vestida estaba agachada de espaldas buscando algo en sus cajones. Casi de inmediato su mente comenzó a crear fantasías en las que su quería reina estaba recostada en la cama, sudando, agitada y gimiendo su nombre una y otra vez, despertando lo que dormía entre sus piernas. Con la calma y sigilo de un gato se acercó a su presa con aire amenazador. Al estar lo bastante cerca de ella, su mano dio una palmada en el muslo de la rubia, alertando a su dueña. Se irguió rápidamente algo cohibida ante el gesto.

-Hans ¿Qué te…- no pudo terminar la pregunta ya que sus labio fueron aprisionados entre los dientes del rey. Cerrando los ojos y disfrutando del beso demandante y húmedo dejándose llevar por la sensación placentera. Colocó sus manos en la cintura de su esposa acercándola a su cuerpo. Su unión se volvía más fuerte a cada segundo que pasaba, sus labios quedaban atrapados en lo del otro, con furia sus lenguas peleaban en la dominación. Sus manos traviesas buscaba el inicio de las cintas que mantenían el corsé en su lugar. Elsa lo dejaba hacer todo lo que quería, al fin de cuentas se necesitaban más de lo que cualquier persona podría comprender. Antes de retirar la pieza por completo se separaron por la falta de aire en sus pulmones. Con sumo cuidado lo aprisiono de cara contra la pared mientras flexionaba su cadera frotando su virilidad contra la piel descubierta de sus nalgas. Un gimoteo de ella le calentó la sangre, La respiración comenzó a cortársele al sentir la erección de Hans empujando contra ella. Con las uñas araño el papel tapiz, los dedos de Hans terminaron de quitarle la última prenda, tocando sus senos decorados con capullos rosados. Otro gemido que se unió a otros que brotaron de su garganta, la presión sobre su piel y el masaje sobre su pecho la llevaron a sentí que no estaba en el suelo. Con la mano libre abrió paso con la palma, tímidamente metió la mano en su pantalón acariciando su miembro. Y esté al sentir su pequeña palma a ferrarse a él le hicieron perder la cordura.

Con violencia la tomó por el cuello besándola con hambre y deseo contenido, trazando un camino por su delicado vientre hasta su intimidad húmeda, por acto reflejo ella abrió las piernas. Aún de pie contra la pared logró sostenerse doblando la espalda. Sin pensar en nada más bajó su pantalón acariciando su intimidad. Con un golpe la embistió. Sintió el pene duro de Hans entrando en ella con dureza. Fue violento pero estupendo. Un grito de placer hizo eco en las cuatro paredes del cuarto, meneándose en sincronía haciendo sonar el chasquido de la piel lubricada, ambos perdidos en sus propias sensaciones. La velocidad aumentó rápidamente, les costaba respirar y mantener el ritmo del otro. Las piernas les temblaban apenas aguantando su propio peso. Alaridos de placer emanaban de la reina, que era penetrada desde la espalda que apenas y podía mantenerse cuerda.

Su interior se sentía tan caliente, no importaba cuantas veces hicieran el amor ella no dejaba de estar tan ajustada como en la primera vez. Y aunque el placer es lo mejor que se puede sentir en ese momento, se estaba bajando la velocidad de las estocadas ya que el cansancio comenzó a ganarle y para desesperación de ambos el orgasmo también se alejaba cada vez más.

-Ow… Hans, no pa-pares, por favor- apenas y podía escucharla por lo agitada de su respiración. De inmediato sintió una nueva descarga al oír a su querida esposa pidiéndole más, su belleza y mirada inocente la volvían como un súcubo para él. Con nuevo entusiasmo volvió a seguir con el ritmo que llevaba anteriormente.

Finalmente el pelirrojo se corrió dentro de ella, gritando y gimiendo su nombre, a los pocos segundos Elsa se le unió cubriéndose la boca para no gritar demasiados fuerte y que cualquier persona que esté cerca los escuche. Las gotas de sudor bajaban lentamente por sus cuerpos. Parados apenas manteniendo el equilibrio sonrieron de manera sincera como no lo habían hecho hace mucho tiempo.

Salió de su interior lentamente, apenas y podían respirar, el aire le quemaba por dentro cada vez menos. No sentía las piernas pero sin duda, ese fue el mejor orgasmo que haya tenido jamás. El esfuerzo valió la pena. Una vez recobraron un poco de fuerza terminaron de cambiarse para dormir. Al caer rendidos en la cama se miraron por última vez antes de abrazarse y caer dormidos por el cansancio y la mirada dormida al haber tenido intimidad.

En ese momento, en una ciudad un poco lejana de ahí llamada Trondheim. Esta ciudad era gobernada por el rey Falcón. Era un terrible monarca, corrupto y frio. La población era muy poca y la mayoría de las personas ya estaban hartos del mal trato que se les daba, sin embargo, nadie hacia nada porque sabían de un terrible poder que su rey tenía.

Falcón era ambicioso, lo que nadie sabía era su apellido, era el secreto mejor guardado de la nación. Ni una persona tenía tal derecho de escucharlo. Él no era rey por sangre, si no, rey por unión forzada. La princesa heredera de aquella nación murió en un "accidente" justo dos días después de que se casara y se consumara el matrimonio, el reino lloro la pérdida de su princesa.

Una noche fría un hombre delgado y con lentes llamo a la puerta del castillo diciendo que el rey lo había mandado llamar.

-Señor, ya ha llegado

-Perfecto, dile que pase- El siniestro monarca, vestido completamente de negro tomo un sorbo de la copa de vino del escritorio.

En ese momento entro al estudio el duque de Weseltown en compañía de sus dos guardias.

-Majestad, es un honor estar frente a usted de nuevo- comenzó a alagar el duque.

-Cierra el pico Wesel, no te mande llamar para lame botas, quiero que me expliques que es lo que sabes sobre la noticia que ahora es la más conocida en todo el mundo.

-Y ¿Qué noticia seria?

-El descubrimiento de los poderes de la reina Elsa de las nieves zopenco- Falcón comenzaba a enfadarse y eso ponía nervioso al hombre.- Arendelle es un reino muy prospero.

-¡Esa bruja me ha arrebatado toda mi reputación, por su culpa fui condenado a la horca, de no ser por mis palancas con la corte ahora mismo estaría nadando con los peces ¡

-Estoy consciente de ello, por eso no pensé en ninguna otra persona para que me ayude.

-¿Qué es lo que necesita?

- Quiero la corona que desde un principio debió haber sido mía, de no ser por mi hermano ahora mismo yo sería el gobernante de Arendelle, ya me cansé de ser rey de una pocilga como esta, quiero mi reino. Y ahora que ya no está supongo que Elsa tiene el control de las tierras.

-¿El rey Adgar era su hermano?- La mueca de sorpresa de él duque no tenía comparación.

-Mi sobrina es una mujer misteriosa- Al entonar la palabra "sobrina" sintió que se le amargaba la boca.- lo cual mucha gente me lo ha dicho, pero sé de algo que nadie más que yo sabe sobre ella.

-¿y qué es señor?

-¡Ja! ¿Me crees estúpido o qué?, estoy completamente seguro de que apenas y puede jugar con los poderes que posee, esa niña no sabe de la gran magia que contiene en su interior. Y yo la necesito.

-¿En qué puedo servirle yo en eso?

-Su reino era socio comercial de Arendelle, se podría asegurar que tiene en su poder algunos mapas ¿cierto?

-En eso no se equivoca y aunque me resulte tentador aún no encuentro mi paga en el trato.

-Además del 25% de las tierras podrá tener el placer de cobrar su venganza personalmente, y de eso me encargare yo.

-Entonces supongo que tenemos un trato señor Falcón, usted deme las órdenes y yo mandare las tropas enseguida.

-Aún no, todavía necesito arreglar algunos asuntos pendientes aquí.

Los dos hombres cerraron la deuda con un apretón de manos y sonrisas maliciosas.

La mañana fue tranquila y amena. Una vez terminado el trabajo.

-Sabes, a veces pienso en lo que hubiera pasado si yo no tendría mis poderes.

-No se puede saber con exactitud

-Lo sé, pero solo piénsalo por un momento; mi relación con Anna jamás habría cambiado…

-Pero nunca nos habríamos conocido

-En teoría sí, no sabríamos si mis padres habrían muerto, que es espero que sí, entonces tuve la fiesta de coronación.

-Pudieron haberte comprometido con alguien más o algún otro príncipe se te hubiera acercado.

-Mis padres no serían capaces de hacerme eso.

-No se puede saber.

Elsa bebió un sorbo de té antes de continuar.

-Ellos nunca fueron de esas ideas, siempre pensaron que tendríamos que encontrar el amor cuando llegara.

-podrías haber encontrado a alguien mejor que yo- dijo melancólicamente el pelirrojo bajando la mirada y recordando las duras palabras de Anna.

-Hans no digas eso, tu eres el amor de mi vida y no pude haber encontrado a alguien mejor que tu- Elsa acaricio el dorso de su mano con delicadeza buscando reconfortarlo.

-Eso es muy lindo, pero ambos sabemos que te mereces algo mejor que yo.

-Tu eres el hombre que amo y que jamás dejare de amar.- Se puso de pie caminando hacia él sentándose sobre su regazo- Y no pienso dejarte ir por nada en el mundo- susurro cerca de su oído antes de besarlo con ternura, ambos perdidos en su mundo no escucharon la puerta abriéndose.

-Consíganse un cuarto- la voz de la pelirroja y la risa del montañés los tomaron por sorpresa.

Se separaron sonrojados con la mirada baja, levantándose rápidamente la reina se acomodó de nuevo el vestido tratando de disimular el color de sus mejillas.

-Lo creo de Hans pero ¿de ti Elsa?, eso es nuevo- recriminó divertido Kristoff

-Las personas tocan antes de entrar ¿saben?

-Creímos que no había nadie y que ustedes estarían demasiado cansados de lo que hicieron anoche- rio divertida Anna.

Si su rostro pudiera sonrojarse más ya estaría al tope, su mente comenzó a buscar una razón por la que su hermana supiera eso.

-¿Cómo lo…

-Creo que deberían mantener un poco más de silencio la próxima vez, no pude dormir nada por todos los ruidos que hacían.

Nadie tuvo que decir nada para que los dos trataran de salir por o incomodo del momento pero la otra pareja se los impidió.

-Esperen, esto ya es en serio, nosotros queríamos venir a decirles algo-Habló algo nervioso el rubio.

-¿Y eso es…?

-Elsa, Kristoff y yo queríamos pedirles su bendición para… para nuestra boda- Anna no podía dejar de sonreír al igual que su novio.

-Anna… no sé qué decirte, no es que esté en contra pero ¿No crees que es algo rápido?

-Ambos estamos conscientes de eso pero, si me permites decirlo, amo a tu hermana con todo el corazón y nada en el mundo nos haría más felices que tener su consentimiento- Las palabras sinceras del chico dejaron pensando a la reina, sin embargo, no se sentía del todo cómoda con el tema de una boda, y no era precisamente que no confiara en Kristoff, solo que Anna a veces era muy inmadura en su forma de pensar eso la ponía nerviosa.

-No lo sé- inmediatamente se sintió apenada por la mirada triste y decepcionada de su hermana.

-Elsa creo que ya ha pasado el suficiente tiempo, tu y yo nos casamos con tan solo 5 meses de volvernos a encontrar y ellos casi cumplen el año- Hans intervino, ya que a pesar de que no conocía del todo a Kristoff veía en el la misma luz al ver a Anna que cuando el mismo veía a Elsa y con tan solo eso sabía que era amor de verdad- Estoy confiada en que Kristoff es un hombre honesto que sabrá hacer feliz a Anna como se lo merece.

-No es que no confié en él, es solo que aún tengo algo de duda.

-Lo entiendo Elsa, pero algo que deben saber es que yo no haría sufrir a Anna por nada en el mundo y que a mi lado estará segura.

-Por mi parte tiene mi bendición- La reina suspiró al oír la autorización de su esposo.

-Supongo que la mía también, solo espero que sepan lo que hacen y no se metan en líos.

-¡Gracias!- La pelirroja saltó emocionada a abrazar a ambos los cuales le correspondieron felices.

-Solo quiero pedirles un favor- Habló por último el pelirrojo.

-Lo que quieras Hans

-No vuelvan a mencionar nada de lo que escucharon anoche ni lo que escuchen en un futuro.

-Hecho- y así ambos se retiraron dejando a los dos monarcas solos de nuevo

-¿Lo que escuchen en un futuro?- Preguntó con curiosidad ella.

-¿No piensas que lo de ayer fue algo que solo ocurrirá una vez, o sí?

-Eso me parece bien- sonrió con picardía antes e abrazarlo por el cuello

-¿Te parece si vamos a nuestra habitación a jugar un rato?

-Traeré el tablero de ajedrez entonces.

Los dos rieron. El resto de la tarde se encerraron en su cuarto para demostrarse lo mucho que se amaban con besos, caricias y embestidas que solo dos personas que se aman de verdad pueden realizar con ese sentimiento.

La noticia de la boda de la princesa de Arendelle con el maestro repartidor de hielo más rápido que la peste causando gran alegría después del luto por el pequeño heredero de su pueblo. Las calles volvieron a ser las mismas, llenas de paz, luz y color por entrada la primavera. Los puestos de flores se encontraban por doquier en la temporada especial de amor. En el castillo todo iba muy bien, las amas de llave felicitaban a la princesa cada que podían y Anna o podría estar más llena de júbilo al igual que Kristoff.

Los preparativos de la boda estaban siendo atendidos solo en las mejores boticas, florerías y joyerías del reino. Elsa no escatimo en gastos, lo más que quería era que su hermana fuera feliz en todos los sentidos.

Sin embargo, la princesa no era del todo responsable con este asunto, casi siempre se las arreglaba para zafarse de ir a citas especiales para las pruebas de los manteles y los arreglos y esta vez no era una excepción:

-Muy bien Anna, ya está hecha la cita para ir a recoger el vestido a las tres de la tarde en punto.

-Elsa, ¿Puedo pedirte un favor?

-Dime

-Tengo otros asuntos pendientes a esa hora, no creo poder ir a recogerlo ¿Podrías ir tú?- La voz apenada de la pelirroja fue muy irritante para ella ya que todavía tenía mucho trabajo atrasado y no podía dejárselo todo a Hans.

-Anna no puedo, tengo trabajo que terminar

.por favor, no confío en nadie más que en ti para que vaya por él- Sabiendo que su hermana se estaba irritando trato de relajarla con una mirada tierna.

-No me vas a convencer con la mirada de perrito otra vez- Pero Anna no se dejaba vencer y agrando lo ojos.

-Esa cara… y esos ojos, y ese… aich, está bien iré por él, pero tienes que darme algo a cambio después de esto.

-ok

Con resignación la reina se alistó para salir al pueblo por el dichoso vestido. Encontrándose a su pelirrojo en el camino.

-Que linda te ves ¿Vas a salir?

-Sí, Anna m encargo que fuera por su vestido, te prometo que no tardo ¿ok?

-Está bien, ¿No quieres que te acompañe?

-No gracias, estoy bien, solo voy y vengo rápido, te ayudare con el papeleo en cuanto regrese- Se despidió rápidamente con un beso antes de salir corriendo por la entrada de servicio que da justo al establo. Tomó una manzana antes de tomar una manzana y cerrar la puerta tras de sí, al pasar junto a Citrón le entrego la fruta, que el animal comió feliz.

-Que bien que te guste.

Caminó por las calles del pueblo y la gente a su alrededor que la miraba con admiración y hacían reverencias al pasar junto a ella. Entró a la tienda y recogió el vestido lo más rápido que pudo ya que no estaba acostumbrada a estar lejos de lugares conocidos.

Miró cerca del camino a una familia que caminaban felices; la madre abrazando a su marido y a un bebé en brazos. La escena abrió de nuevo la herida que ya pensaba cerrada, con melancolía observo sus sonrisas radiantes. Triste siguió su camino hacia una fuente cercana y se sentó en la orilla con la cabeza baja. No se dio cuenta de una niña de más o menos catorce años la estaba mirando curiosa.

-¿Qué tienes? – Ella le habló cómodamente sin molestarse en referirse a ella como alteza o majestad y eso la hiso entrar en confianza.

-Solo estaba pensando- Por un segundo vio a la niña de tiernos ojos marrones.

-Estas tristes

-Si

-¿Por qué?

-Porque hace meses estuve esperando a una bebé, pero al momento de nacer yo…- la voz se le corto dificultándole respirar- yo le falle, no pudo nacer y… me siento muy mal.

-No entiendo

-Lo siento, eres muy pequeña y no debería estar hablando de temas que a lo mejor no entiendes.

-No, si entiendo, lo que no es que las personas que no deberían tener niños, que son las peores personas del mundo los tienen, o jovencitas inocentes que no pensaron bien en sus decisiones y después viene un aborto pro el miedo o esos bebés crecen en circunstancias deplorables. Mientras que personas como tú, noble, de buen corazón y con la vida correcta para poder cuidarlos, no pueden tenerlos. La verdad eso no me parece muy normal.

-¿Tu entiendes de esto?

-Si, a mi parecer es como si hubiera almas, viviendo en el vacío, esperando poder tener un cuerpo y ser felices, luego en la tierra dos personas tiene sexo y boom, un embarazo.

-No deberías hablar de esa manera.

-Lo siento, lo que pasa es que eso me molesta mucho, pero ¿Por qué no puedes tener hijos?

-Si puedo, pero después de lo de mi hija, no sé si quiero volver a pasar por lo mismo.

-Nadie te dijo que tenía que ser igual ¿Qué tal si a la próxima vez, el bebé es esperas nazca bien, y sano, y puedan ser muy felices juntos? Y todo eso te lo puedes perder, solamente por miedo a caer de nuevo. Eso no fue para nada tu culpa, las cosas pasan, y todo pasa por alguna o que otra razón.

-En eso tienes razón linda

-Ya no llores, las lágrimas nunca arreglan nada, aunque a veces también pueden ser tu camino.

-Gracias por levantarme el ánimo.

-De nada, no me gusta ver gente triste

-¿Qué te parece si te invito un helado?

-Me parece genial

-¿Cómo te llamas?

-Victoria

Platicaron sobre muchas cosas, conociéndose y jugando un rato y por primera vez en mucho tiempo se sintió una niña otra vez. Al anochecer la llevó a su casa personalmente siendo recibida por una mujer linda y dulce.

Volvió al castillo a eso de las ocho de la noche, con la mirada preocupada de Hans y de Anna.

-¡¿Dónde estabas?! Nos tenías con el alma en un hilo

-Lo lamento de verdad, me entretuve un rato

-¿En qué?

-Conocí a una niña en el pueblo muy tierna y… no sé, solo perdí el tiempo.

-¿Por lo menos trajiste el vestido?

-Sí, aquí está – Elsa le entregó con cuidado la funda donde traía el traje de bodas.

Una vez que estuvieron solos Hans se encargó de interrogarla.

-¿Estas bien?

-Sip

¿Te duele algo?

-Nada, ni siquiera mi corazón.

Tadaaaaa¡ Hola gente desconocida de internet, hoy les presento lo que sería el inicio de la trama de la historia, pónganle mucha atención al nuevo villano, tiene mucho secretos que guardar. Me sorprendió mucho que pude terminar el capítulo tan rápido, no sé, últimamente he estado inspirada. Con algo de xxx para calmar las aguas del capítulo anterior ¬¬.

Otra cosa que quería contarles es que dejare a un lado el reto de los 30 días de Helsa y lo cambiare por 30 días de Frozen, son cortos igual pero estos serán de todos los personajes en general. Solo que hasta que termine esta historia los comenzare. (lo malo es que calculo que son como 6 capítulos)

Por último, este capítulo se lo quiero dedicar a una muy buena amiga mía: Lonely Frozen Wolf, ella se retira del fandom y quiero darle una despedida como se debe, así que estén atentos a mi perfil ya que escribiré un one-shot solo para ella. Gracias por todo loba, fue un gran placer leer tus historias, ojalá volvamos a leer tus locuras algún día.

Sin más por el momento me despido

Atentamente Ana Victoria.