Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.


— Diálogo —

"Pensamiento"

*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)


Capítulo 46

—¡Cómo te atreves!— Sho Fuwa había permanecido oculto tras los invitados durante toda la presentación retenido por su manager, pero ésta no había podido pararlo en el momento que Kyoko se dispuso a bajar del escenario. —¡Tú no has encontrado nada, ¿me oyes?! — Estaba realmente fuera de sí, hablaba bajo pero con una furia descomunal.

—Suéltame Shooooootharo…—Kyoko no levantó la voz, simplemente intentaba que la soltara mientras le miraba hastiada.

—No pienso hacerlo, ¿me oyes? — Levantó la voz lo justo para que el grupo más cercano, el de la familia de la chica, se percatara de su presencia. — Eres mía! ¡Y haré contigo y te llevaré donde yo quiera! —

—Has perdido el juicio, ¿verdad?— Kyoko lo miraba horrorizada, finalmente no quedaba nada de aquel niño que alguna vez fue su amigo. —Nadie es dueño de nadie en esta vida, y mucho menos lo eres tú de mí— Le susurró fríamente. —Y te he dicho que me sueltes…—

—Lo eres idiota! Eres mía desde pequeña! —La ira de sus ojos deformaba su rostro, no quedaba nada del atractivo cantante.

—Creo que mi hija le ha pedido ya dos veces que la suelte— Kuu había sido el primero en llegar, seguido de todos los demás. Se había situado junto a Sho y le miraba como si pudiera arrancarle el brazo de un mordisco. —Creo que sería conveniente hacer lo que le han pedido—

Kanae y Jullie se habían posicionado a ambos lados de Kyoko y le fulminaban con la mirada. El resto se mantenían detrás de ellas en silencioso apoyo, aunque a María la tenía retenida Jelly pues la niña estaba deseando acercarse y darle una patada.

—Pues yo no lo creo viejo, y sé que no eres su padre— Se mofó Sho apartando aún más su agarre.

Ante el dolor que se reflejó en la cara de su hija, Kuu aferró el brazo del chico y lo apretó de tal forma que incluso pudo oír algún hueso protestando. —Te he dicho que la sueltes, ahora— Hablaba también en voz baja, no quería llamar la atención, pero no por ello sus palabras fueron menos amenazadoras.

Cuando por fin la soltó, todos rodearon a la joven, Jullie comprobaba su brazo para asegurarse de que no le hubiera hecho nada grave.

—¿Quién se supone que son todos ustedes? — Preguntó feroz mientras se tocaba el brazo, mucho más dolorido que el de Kyoko.

—Somos su familia— Por primera vez el dueño del Durayama salía de su habitual mutismo, y le fulminaba con la mirada mientras inconscientemente apretaba la mano en la que solía llevar su cuchillo de cocina. —No sé quién eres, pero tu conducta no es nada adecuada jovencito, por no hablar de tus modales.— Su mujer que iba sujeta de su brazo le retenía, aunque asentía fulminándolo con la mirada.

—Jajajajajaja, su familia dice….— Se carcajeó con maldad. —Ella no tiene…, jajajaja, nadie la ha querido nunca. Puede que ustedes hayan estado jugando a las familias con ella, pero seguro que ninguno lo es legalmente, ¿me equivoco? — Les miraba a todos con prepotencia. —¿Lo ves Kyoko? Mucho dicen de ser como tus parientes, pero a la hora de la verdad, no son nada, ¿Quién tiene poder para impedirme hacer contigo lo que me plazca?—

La indignación ante sus palabras recorrió a todo el grupo, ya nadie retenía nadie, todos estaban dando un paso para abalanzarse sobre él.

—Yo lo tengo— Lory situado justo detrás del joven, tenía la cara más seria que nadie le hubiera visto jamás, aparentaba absoluta calma, aunque el brillo de sus ojos demostraba, a aquellos que le conocían, que ese chico corría peligro de ser exterminado.

—¿Tú? No me hagas reír abuelo…— Se mofó con desprecio mientras le miraba de arriba abajo.

—Es señor abuelo para ti, jovencito— Aclaró Lory— Y sí, yo lo impediré. Claro está, que cualquiera de ellos lo hará también, pero como veo que le das mucha importancia a los papeles oficiales, quizás te interese saber que ella…— Se acercó a Kyoko, con un brazo la llevo hasta su pecho y la beso en la cabeza. —Es mi hija, y no sólo de corazón, también legalmente—

—No puede ser…—Murmuró Sho impresionado, pero con el mismo odio.

—Pues lo es asquerosa cucaracha! —Kanae, a la que Yashiro agarró, tenía el cuerpo totalmente inclinado hacia él. —Y te juro que como te le acerques…, acabaré contigo aunque tenga que pertenecer a Love Me durante el resto de mi vida—

—Y yo la ayudaré— Añadió Amamiya.

—Deja en paz a mi onesama! — María se acercó y le dio un fuerte pisotón.

Sho hizo el amago de atacar a la niña, lo que provocó que una furiosa Kyoko se soltara del abrazo de su padre y se interpusiera entre ambos. —Ni lo pienses siquiera Shotaro! —


Ren estaba manejando a la prensa con destreza, entendía que todos querían sonsacar más información de su novia y él, como su sempai, era una gran fuente de investigación, pero estaba comenzando a perder la paciencia, como claramente demostraba su genuina sonrisa.

Una figura, que hasta ahora se había mantenido oculta tras la sombre de una columna, se adentró al tumulto y con su natural encanto gótico paso un brazo por los hombros de Ren. —Tsuruga Ren por fin te encuentro! — Sonreía alegremente. —No tienes remedio, me invitas a esta fiesta y luego me dejas solo…!— Hablaba con naturalidad, como lo haría un amigo de toda la vida.

Los periodistas se quedaron pasmados por la cercanía que parecía existir en entre ellos, por lo que Ren tuvo la oportunidad de librarse con una encantadora sonrisa. —Perdónenme, pero el deber me llama, tengo desatendidos a los invitados— Se alejó de ellos junto a su "gran amigo" y se ocultaron para que no les siguieran.

—Gracias— Dijo Ren cuando las sombras de la columna los ocultaban, su sonrisa ya desaparecida.

—De nada— Contestó Reino sonriendo ante la cara seria de Ren.

—¿Qué haces aquí? — Como siempre, Ren no se anduvo por las ramas y fue directo al grano.

—Tranquilo, no vine a molestarla— Se defendió Reino, antes incluso de ser atacado. —Me enteré de la fiesta de hoy, solo quise ver con mis propios ojos como debutaba caperucita —

—¿Seguro? — Ren no se fiaba ni un pelo de su palabra, para él el músico seguía siendo un acosador.

—Te lo juro, hace tiempo que me di por vencido, desde el día que vi tus sentimientos por ella, supe en ese momento que no había nada que hacer. Sé qué actué muy mal y que será difícil que ella me perdone, pero me gustaría ser su amigo algún día y tuyo, la verdad— Tendió una mano amistosa a Ren.

—De acuerdo…, algún día— Ren aceptó la mano que le tendía y la estrechó firmemente. —¿Qué pasa?— Preguntó al ver la cara de sorpresa del cantante.

—Ha desaparecido…, tu ahora asesina, ha desaparecido…!— Susurró impresionado. —Ya no me asustas…—

Ren levantó una ceja dejando salir a Kuon con una sonrisa de medio lado y una mirada arrogante. —¿Ah sí?— Preguntó.

—Bueno no del todo….—Reino sonrió. —Supongo que todos tenemos oscuridad en nuestro interior, ¿verdad? Y sospecho que la tuya salé para defender a caperucita, jajajajaja. — Bromeó.

—No, lo dudes..., sobre todo para defenderla de lobos acosadores— Ren siguió su broma.

—Jajajaja, ya veo— Reino miró entonces alrededor buscando a Kyoko y lo que vio le dejó congelado, obligó a Ren a mirar hacia allí y le susurró. —Creo que es de otro lobo del que tienes que preocuparte ahora mismo—

—Perdóname, tengo que …— Ren se alejó rápidamente de Reino.


—Así que ahora eres la protectora de esa mocosa…— Sho no controlaba su genio, atacaba sin miramientos. —¿Qué pasa, te recuerda a la patética niña que eras?—.

Jullie siseó como un depredador dispuesto a devorar a su presa de un bocado, pero Kyoko la tranquilizó negando con la cabeza. —No, es que es mi sobrina, ¿sabes? —Le contesto tranquilamente. —Y si le pones un solo dedo encima, te arrancaré uno a uno esos pelos teñidos que llevas— Sonrió como si no acabara de amenazarle.

—Uy sí…, mira como tiemblo…—Se burló, aunque en el fondo sabía que ella era capaz de hacerlo. —Me da igual quienes sean todos ellos, sabes porque estoy aquí—

—Lo sé— Afirmó sin perder la calma.

—Lo sabes, ¿eh? — Preguntó irónico. —Pues dime de una vez, lo recuperaste…, ¿Sí o no? —

—Si lo he hecho— contesto Kyoko sin titubear, manteniéndole la mirada.

—¿Quién? ¿Quién te hizo recuperarlo? — Intentó agarrarla de nuevo, pero ella apartó el brazo rápidamente.

—Eso no te importa!— Siseó Kyoko airada.

—¡Claro que me importa!— Sho se acercó tanto a ella que sus narices prácticamente se tocaban. —Conoces de sobra los términos de nuestra apuesta! — Siseó con ira.

—¿A que apuesta se refiere hija? — Preguntó Jullie adelantándose y acariciando su brazo.

—¡Deje de llamarla hija! Ella ya tiene una madre!—

—Sí que soy yo, así que te exijo que me digas de que hablas! — Jullie estaba tan enfadada como podría estarlo Kuon en su peor día.

—Eso no asunto de ninguno de ustedes y menos de ti pend…—

—Yo no terminaría esa frase, si fuera tú— Ren acababa de llegar por detrás del grupo y avanzó hasta situarse al otro lado de su novia. —Te recomiendo que guardes esa lengua viperina y muestres respeto ante las damas— Ni siquiera se molestó en poner la sonrisa que utilizaba cuando estaba enfadado.

—Vaya…, llegó el que faltaba! —Sho levantó una ceja y habló mordazmente. —¿Y qué papel juegas tú en todo esto? Déjame adivinar, ahora eres el hermanito de Kyoko, ¿no? —

—Jajajajaja— Se carcajeó Ren, para volver a mirarle inmediatamente sin ningún rastro de humor. —Puedo ser muchas cosas, pero te aseguro que su hermanito no es una de ellas—

Sebastian se acercó entonces a todos ellos —Si me acompañan todos ustedes he preparado un lugar más adecuado para su reunión de amigos— Habló en voz alta, para que los invitados que ya se estaban fijando mucho en aquel grupo lo oyeran. Sho iba a negarse pero él no le dejo hacerlo, discretamente la hizo una llave en el brazo y le obligó a caminar delante de todos, cualquiera que mirara pensaría que simplemente le estaba indicando el camino.


Continuará…

Muchas gracias por vuestros comentarios.