Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Capitulo 49
Tras ver desaparecer a la pareja, Ren entró en la habitación donde Kyoko estaba distraída mirando la pulsera que él la había regalado. —Cariño…¿Qué ha pasado? Kotonami acaba de decirme algo muy raro que no…— Se interrumpió al ver los ojos tristes de su novia, rápidamente acortó la distancia y la abrazó. —¿Qué te pasa mi amor? —
—Nada— Susurró negando con la cabeza, mientras se apretaba fuertemente contra él. —Solo que…, te quiero—Confesó algo angustiada.
—Y yo a ti pequeña, más que a nada en este mundo— La abrazó con más fuerza, algo en la voz de su amada le había puesto completamente alerta.
—¿De verdad?—Preguntó sin levantar la cabeza de su pecho.
—¿Lo dudas? —Preguntó Ren intentado separarse un poco para ver su cara.
—No…, sí…, no lo sé—Confesó apenada mientras con fuerza impedía a Ren alejarse.
—Kyoko…¿acaso hice algo que te haya molestado? ¿Qué te haya hecho pensar que no te quiero? — *No hemos hecho nada!* "A lo mejor cuando atacamos a…" *No, ella conoce esa aparte de nosotros y la acepta, tiene que ser otra cosa*.
—Sí, esta mañana en la piscina…—
Ren, completamente aterrado se separó de ella. —Yo…, perdona si me excedí…, no quería incomodarte, no pretendía…, es que me deje llevar un poco y…—
—No— Kyoko interrumpió sus angustiadas disculpas. —No fue eso lo que me molestó, si no que me apartaras de ti, que insistieras en salir del agua— Confesó sonrojada.
—…— Por primera vez fue Ren quien se quedó sin palabras.
—Me sentí…, me sentí mal y no entendía por qué— Confesó Kyoko mirando sus zapatos. —Kanae se dio cuenta de que algo me tenía preocupada y se ofreció a ayudarme, así que le conté sobre mi desconcierto—
—Ah…, ¿y qué fue lo que te dijo para que ahora dudes de mi amor por ti?— La pena en su voz era devastadora. *Pero bueno! Creí que ella aprobaba la relación, ¿Qué carajo ha pasado para llegar a esto?*
—Ella no me dijo nada malo…, creo…, no sé— Levantó la cabeza para mirarle, por fin, a los ojos. —Perdóname, no es que piense que no me quieres, solo estoy hecha un lio—
—¿Sobre qué? — Preguntó mientras agarraba sus manos. —Habla conmigo por favor, no me partes— Suplicó Ren.
—¿Yo te gusto Ren?— Preguntó envalentonada y muerta de vergüenza.
—¡Claro! —
—Me refiero a si te gusto como mujer— La piel de Kyoko empalidecía el color de su vestido, pero aun así no retiró la mirada.
*Mendrugo! La hiciste pensar que no la deseamos!* —Kyoko…— Susurró Ren.
La cara de Kyoko se crispó de dolor ante la indecisión de su novio. "El que calla otorga, ¿no es verdad?". Apartó la mirada y se encaminó hacia la puerta.
Apenas había dado unos pasos cuando Ren la hizo parar. —Espera, no hemos terminado de hablar— Añadió serio.
—No me hagas caso, creo que las emociones de hoy me hicieron perder la cabeza— Sonrió sin alegría quitándole importancia al asunto. —No hace falta hablar nada—Volvió la cabeza de nuevo hacia la puerta.
—Pues yo creo que sí, claramente no estás entendiendo algo— Sentenció mientras las palabras de Kanae pasaban nuevamente por su cabeza, como si de una reposición se tratara.
—¿Qué es lo que no entiendo?— Preguntó Kyoko sin darse la vuelta.
—Yo no te aparté de mí, más bien lo que hice fue apartarme a mí de ti—Con un suave tirón la obligó a girarse y sin darle tiempo de reaccionar la beso más fogosamente de lo que había hecho nunca. —Por esto me aparté—Susurró contra sus labios mientras la miraba a los ojos dejando ver el fuego que consumía los suyos. —Porque cada vez que hago esto— Volvió a besarla hasta quedar ambos sin aliento. —Tengo que hacer verdaderos esfuerzos para dejarte ir—
—¿Dejarme ir?— Preguntó Kyoko con voz ahogada, por la falta de oxigeno.
—Perdóname por lo que te voy a decir pero... Cada día me cuesta más mantenerme sereno a tu lado, mantener la cabeza fría cuando lo que mi corazón y mi cuerpo exigen, es que pierda todo control…— dudó buscando la forma menos brusca de decir lo que sentía.
—¿Me deseas?— Se atrevió a preguntar ella,
—Con todo mi ser Kyoko— Confesó Ren tragando saliva mientras miraba los labios hinchados de su amada. —Y te juro que si me aparto es porque te amo, porque, por eso mismo, una parte de mí es capaz de razonar y refrenar mis instintos, es capaz de cuidarte y protegerte hasta de mi mismo—
—…— Kyoko tenía la boca y los ojos completamente abiertos.
—Perdona, no quería asustarte, te juro que jamás…—
—No me has asustado— Le interrumpió ella. —Sólo estoy impresionada por oírlo de tus labios, Kanae me lo había asegurado pero yo no podía creerlo—
—Pues créelo, porque es la verdad. Llevo conteniéndome desde el día que descubrí que te amaba tirados en el suelo de mi cocina, esa fue la primera vez que tuve que luchar conmigo mismo para ser capaz de soltarte— Confesó Ren
—¿Tu no quería soltarme? —Preguntó anonadada.
—Jajajaja lo único que quería era besarte! — Sonrió recordando aquel momento.
—Entonces…,¡no era una broma! ¿No querías enseñarme? — Preguntó molesta pero divertida a la vez.
—No…, fue lo único que se me ocurrió cuando vi lo asustada que estabas, perdóname— Con dulzura acarició sus mejillas y la dio un tierno beso. — Solo quería hacer esto, y lo he querido todos y cada uno de los días que siguieron a ese—
—¿Y cuando Fuwa…?— Kyoko dejó la pregunta en el aire.
—Fhuuuuu —Bufó con desagrado. —Ese día fue el primero en que Kuon estuvo a punto de salir a la superficie después de muchos años—
—Entonces…, ¿la norma del beso? —Preguntó Kyoko levantando una ceja.
—Jajaja, oh eso…— Sonrió pícaramente. —No estaba dispuesto a que se repitiera jamás— Añadió poniendo morritos
—Bueno…, hasta que la rompiste tú, ¿no? — Kyoko sonreía divertida por las caras de su novio.
—La excepción que rompe la regla pequeña— Giño un ojo— Pero solo yo.
—Por supuesto— Kyoko le abrazó. —Tú siempre eres la excepción. —Espera…¿y qué hay de los hermanos Hell? —
—Sobre eso…, digamos que fue el mismísimo infierno para mí, esos malditos vestidos….!— Sonrió con cariño recordando algo. —Pero también fue el paraíso—
—¿Y eso? — Preguntó Kyoko divertida, recordando las compras y la inquina que le tenía Ren a los modelitos de la Diosa.
—Pues…, primero porque te tenía toda para mí— Sonrió pícaramente. —Y segundo…, porque allí fue la primera vez que concebí esperanzas, que pensé que quizás por algún milagro podrías llegar a sentir algo por mí, aunque fuera leve—
—¿Leve? ¡Si casi mato al hámster! — Exclamó Kyoko divertida.
—Jajajajaja, cierto… ¡Ese día fui tan feliz! — Sonrió Ren.
—Pues yo lo pasé fatal, luego me sentía muy culpable por la pobre chica y además aterrada porque te hubieras dado cuenta de lo que realmente…— Puso morritos.
—Si lo hubiera sabido…— Se lamentó Ren.
Kyoko se abalanzó para besarle unos segundos. —Pues nos hubiéramos perdido esa cabaña— Se carcajeo ante la mueca que puso Ren imaginando que todas las cosas allí vividas no hubieran sucedido. Después volvió a besarle esta vez sin interrumpirse.
—¿Estás mejor? ¿Más tranquila? — Preguntó Ren acariciando de nuevo su cara cuando volvieron a separarse para tomar aire—O ahora que lo sabes …¿estás más asustada? —
—Estoy mejor, ahora lo entiendo, tendría que habértelo preguntado directamente, pero me daba vergüenza— Confesó.
—No debes sentir vergüenza conmigo cariño, no hay lugar para ello— Seguía acariciando su rostro.
En uno de sus movimientos Kyoko se fijo en la pulsera que lucía, similar a la suya, detuvo sus caricias para poder acariciar el frio metal. —Ren…, sobre esto…, creo que tampoco entendí bien su significado—
—Ah eso si lo sabía, lo vi en tus ojos cuando nos interrumpió mamá— Ren cogió la mano en la que Kyoko llevaba la otra parte del juego y puso una junto a la otra. —Esto es la única forma que tengo, por el momento, de demostrarte que te quiero, antes, ahora y para siempre— Añadió girando ambas alas para dejar ver las inscripciones.
Kyoko abrió la boca sorprendida al percatarse de algo que no había visto hasta ahora, al juntarlas las alas no se acoplaban una junto a la otra sino que se la suya se montaba levemente, haciendo que el símbolo de infinito se transformara en dos círculos entrelazados. —Oh…—Susurró.
—Te lo dije…, hasta que pueda hacer las cosas como Dios manda— Levantó la mano de Kyoko para depositar en ella un tierno beso.
—Pero bueno! ¿Se puede saber por qué siempre tienen que separarse del grupo durante tanto rato? — Kuu había interrumpido bruscamente en la habitación y los miraba como un padre que pilla a sus hijos pequeños intentando meter al gato en la lavadora.
—Jajajajaja, porque nos encanta ver tu cara cuando lo hacemos— Se desternilló Ren mientras ofrecía el brazo a Kyoko y salían de la habitación, seguidos por un cascarrabias Kuu que no dejaba de sermonearles entre dientes.
Cuando se reunieron con el resto, todos les recibieron alegremente, salvo Jullie que levantó una ceja y fulminó a su marido. —¡Les interrumpiste! ¿Verdad? —
—Claro que no querida…, yo solo me les encontré cuando volvía del baño— Se defendió mintiendo como un bribón. —¿A que sí chicos? —
—Ah…, sí— Susurró Kyoko.
—Cierto, el jamás osaría interrumpir, ¿verdad padre?— Sonreía Ren, consiguiendo lo que claramente pretendía, que su madre no le creyese.
—Sois todos unos mentirosos! — Se quejó Jullie. — No entiendo cómo puedo tener una familia con semejantes grandes actores y que ninguno de los tres sepa mentir bien— Sonrió finalmente.
—Tu hijo ni siquiera lo ha intentado! — Se quejó Kuu provocando la carcajada de todos los presentes.
La fiesta duró hasta bien entrada la madrugada y fue realmente divertida, sobre todo cuando los miembros de la prensa se retiraron y los invitados pudieron desinhibirse sin temor a ser la portada del día siguiente.
A eso de las 3 de la mañana, Lory cantaba junto a Kuu una canción subidos en el escenario, Kyoko se había convertido en su mayor fan y no dejaba de animarles a pesar de que ambos estaban desafinando tanto que llegaban a notas que solo los perros eran capaces de oír. Ren les miraba entre divertido y horrorizado, hasta que se percató de que a su novia le costaba mantenerse completamente recta, puede que no fuera visible para los demás pero él sabía perfectamente que Kyoko era capaz de mantener la postura correcta incluso con un pie roto.
—Cariño…— Sonrió cuando ella se dio la vuelta dejándole ver sus acaloradas mejillas, muestra de que alguien más a parte de él la había dado champagne, y por la postura de su madre, que repentinamente estaba muy interesada en la escayola del techo, supo que había sido ella. —Cielo…, creo que deberíamos irnos ya— Regañó, sin ningún éxito, a su madre con la mirada mientras obligaba a Kyoko a separarse del escenario.
—Nooooo, es muy prontooooo, hip! — Kyoko intentaba poner cara de pena pero no era capaz de dejar de sonreír.
Se acercó a ella hasta respirar sobre su oído, consiguiendo que se estremeciera. —Ya pero si nos vamos ahora que tus "papás" están entretenidos, quizás hoy podamos dormir los tres juntos—
—¿Los tres? — Preguntó Kyoko mientras no dejaba de contar con los dedos, dejando claro que a ella solo le salían las cuentas con dos.
—Tú, yo y Corn—Le indicó Ren—Pensé que te encantaría la idea, pero si no quieres…— Él si fue capaz de poner un afligido puchero. "Espero que Sebastian haya tenido tiempo de llevarlo hasta mi cuarto".
—Sí que quiero! — Gritó Kyoko arrastrándolo hacia la salida, olvidado ya su momento grupi.
Ren la sujetó por la cintura evitando que los presentes se percataran de su falta de equilibrio. Con un leve movimiento de cabeza se despidió de su madre que los observaba con una gran sonrisa de satisfacción.
Continuará…
Muchas gracias por vuestros comentarios, en esta ocasión especialmente a kotoko-98, ¡no se te escapa una!, gracias así puedo ver los errores y corregirlos. Ahora tengo una duda, como podéis ver la relación de nuestra pareja favorita va viento en popa, no sé hasta qué punto puedo escribir sin tener que cambiar la calificación, que por cierto no entiendo muy bien. Gracias por su ayuda.
