Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.


— Diálogo —

"Pensamiento"

*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)


Advertencia: Todavía no he cambiado la calificación de la historia de T a M, no sé hasta qué grado será necesario, pero no quiero ofender a nadie así que lo advierto, la historia avanza y con ello los detalles de su relación física.


Capitulo 50

Cuando llegaron al salón del ala que ocupaban los Hizuri, Ren sentó a Kyoko en el sofá y se encaminó a la cocina en busca de agua con la intención de que su novia la bebiera y se redujeran así los efectos del alcohol. A su vuelta no la encontró donde la había dejado segundos antes, mirando alrededor vio que la puerta de la terraza estaba abierta. Salió fuera para encontrarse a Kyoko observando el cielo mientras se mecía como si escuchara música.

—Te has escapado…—La riño tiernamente Ren mientras ponía en su mano el vaso. —Bebé, te sentará bien—.

—Mira que Luna tan grande! —Exclamó Kyoko ignorando el agua y dejándola sobre una tumbona. —Creo que…, la puedo coger, jijijijiji— Se reía mientras intentaba una y otra vez agarrar la luna con sus manos.

—Sí esta preciosa esta noche— Sonrió Ren. —Deberíamos entrar vas a coger frio— Aferró el brazo de su novia.

—¡Que va, si hace muchísimo calor! — Kyoko se soltó de su agarre y mirándole con cara de pilluela dio a unos cuantos pasos de espaldas hacia la piscina. —Deberíamos bañarnos! —Sonrió ante su gran idea, que para ella era la mejor del mundo.

—Cariño…— Ren no podía dejar de sonreír ya que Kyoko achispada era realmente divertida. —Son las 3 de la mañana, lo que deberíamos hacer es dormir, Corn nos está esperando— Añadió con paciencia.

—¡Pero yo quiero bañarme! Anda por fiiiiiiiii! — Suplicó cómicamente Kyoko.

*Jajajajaja, ¡que graciosa se ve así* "Mi madre es una madre horrible, debería haberla prohibido beber, no animarla". —Podemos bañarnos mañana, ahora es muy tarde— Vio como nada de lo que decía convencía a la chica. —Además no tenemos nuestros trajes de baño— Añadió convencido de que eso la haría entrar en razón, por eso se quedo congelado ante lo que sucedió a continuación.

—Eso no es problema! — Kyoko se quitó los zapatos y los lanzó con tanta fuerza que fueron a parar bajo las hamacas del otro lado de la piscina. Carcajeándose fuertemente comenzó a levantarse el vestido.

Cuando Ren consiguió reaccionar su novia, de espaldas a él, ya tenía levantado el vestido por encima de la cadera, no podía subir más porque una diminuta cremallera se lo impedía. Rápidamente se acercó a ella y con un ágil movimiento consiguió devolverlo a su posición inicial, a pesar de que Kyoko se resistía.

—Se acabó, está claro que tienes que ir a dormir ahora…— Ren la cargó sobre su hombro y con celeridad la llevó hasta su cuarto donde, tras cerrar la puerta la dejó sentada en la cama.

—Eres un aguafiestas Ren…— Se quejó Kyoko descansando su peso sobre las manos, situadas tras su espalda. —Habría sido muy divertido.

Ren no podía dejar de mirar a su amada, la posición que había adoptado remarcaba su busto visiblemente. —Se…, será mejor que te cambies— Tartamudeó y, obligándose a dejar de mirar, se apartó unos segundo para volver con una gran camiseta que la ofreció.

Kyoko divertida se levantó y acercó a él hasta que sus pechos se tocaron. —¿Me ayudas a quitarme el vestido? — Preguntó coqueta.

—Kyoko…— Protestó Ren, pero no pudo decir nada más pues su novia decidió dar otro uso a sus labios. No pudo, ni quiso detener ese maravilloso contacto, aunque sabía que tenía que hacerlo. Finalmente, cuando ella comenzó a pegarse tanto a él que era imposible identificar donde terminaba el cuerpo de cada uno, la razón se impuso y haciendo un verdadero esfuerzo la obligó a aparatarse con la mayor delicadeza que pudo para que no se sintiera, una vez más, rechazada.

—Lo siento…— Se disculpó Kyoko apenada dejando en evidencia que el intento de delicadeza de su novio no había conseguido su objetivo.

—Kyoko…— Ren la obligó a mírale a los ojos y vio el dolor de ella y el suyo propio en su reflejo. —Cariño, por favor…— Acarició su mejilla. —Recuerda nuestra conversación, no me lo pongas más difícil— Suplicó.

—Yo no quiero ponértelo más difícil…—Se disculpó Kyoko, puso su mano sobre la que acariciaba su mejilla. —Sólo quiero…, es que yo…— Tartamudeó.

—Tú estás más ebria de lo que pensaba— Sentenció Ren.

—No es verdad! — Protestó Kyoko. —Puede que haya bebido un poco, pero no estoy borracha! —

—¿No? — Ren levantó una ceja. —¿Qué bebiste, aparte de la copa que te di yo? — Preguntó con indulgencia.

—Solo lo que me dio mamá— Afirmó seriamente Kyoko.

—Ya…, ¿y cuanto te dio exactamente mamá? — Preguntó Ren algo divertido al comprobar que Kyoko estaba realizando cuentas mentales.

—No lo sé…, no lo recuerdo…— Confesó Kyoko avergonzada, pero tras un segundo volvió a ponerse completamente seria. —Pero esa no es la cuestión, porque te digo que no estoy borracha—.

—Kyoko…, has estado a punto de desnudarte ante mí, tú que eres la persona más vergonzosa y tradicional que conozco— *Ooooh, ese glorioso momento…, por cierto ya obtuviste la confirmación al 100% de que era lo que sentías a través de su vestido y de paso obtuvimos la más maravillosa de las vistas, ese estupendo cul…* "Calla, calla, por favor…, no me lo recuerdes, necesito concentrarme" *Concentrarte…, siempre tan comedido…! Lo que deberías hacer es dejarnos jugar!* "Ni hablar! ¿Te has vuelto loco? Ella no sabe lo que hace, está hecha un lió, y yo no puedo…" *Sigue repitiéndotelo a ti mismo y al final quizás te lo creas*

—Lo sé— Sentenció solemnemente Kyoko a pesar de ponerse colorada.

La seriedad en la respuesta de su novia hizo que Ren se quedara paralizado por un momento. —¿Lo sabes? —Dijo para sí mismo, después la miro seriamente. —¿Qué se supone que significa que lo sabes? —

—Significa que puede haya bebido un poco más que en otras ocasiones, que pueda que eso me haga sentir menos miedo o menos vergüenza. —Le miraba a los ojos sin ni siquiera parpadear. —Pero no quiere decir que no sea consciente de lo que estoy haciendo.

La mandíbula inferior de Ren casi tocaba el suelo eso, junto a sus ojos abiertos, dejaban en evidencia el shock que habían producido en él las palabras de su novia. *Jajajaja, deberías repetirle a ella el sermón de antes, quizás convenzas a alguien con él* —No puedes estar hablando en serio…— Susurró mientras tragaba saliva.

—Pues lo hago— Le fulminó con la mirada, recogió la camiseta que Ren había dejado caer al suelo y con cierta inquina siseo. —Pero tranquilo, ya he comprendido tu postura al respecto— Dio unos pasos hacia él, pero al llegar a su altura siguió de largo para encaminarse al cuarto de baño, lo hizo con la cabeza bien alta y mucha dignidad en su forma de caminar.

Ren no supo que fue lo que más le molestó, sus palabras, su mirada, su altanería al pasar por su lado…, o su propia frustración. El caso es, que sin saber muy bien como, estaba contemplando como ella se alejaba y al segundo la tenía bajo su cuerpo, tendida en la cama. —¿Mi postura al respecto? — Siseó. —No entiendes absolutamente nada! — Exclamó respirando agitadamente.

—¿Ah no? — Kyoko sabía que estaba siendo irracional, pero algo en su cabeza la obligaba a seguir presionando para conseguir lo que quería, aunque no estaba muy segura de lo que era. Estaba jugando a algo peligroso, acorralar así a Ren podía hacerle perder el control, pero no sentía ningún miedo, había aprendido hace tiempo que podía manejar el lado más oscuro de su amado sin salir lastimada en el intento, y estaba dispuesta a seguir.

—No! — Ren estaba realizando respiraciones lentas para intentar recuperar el control, pues sobre todas las cosas no quería asustarla. *Jajajaja, yo no la veo para nada asustada, diría que nosotros lo estamos más* "Mierda!". Ren se incorporó ligeramente, apoyó su peso sobre los antebrazos y la miró fijamente.

Kyoko se mostró impasible unos segundos, haciendo que la respiración de su novio volviera a alterarse. Cuanto más serio se mostraba él, más se divertía ella, hasta que con una coqueta sonrisa y una caída de ojos de lo más sexi consiguió lo que quería.

Ren se dejó caer para adueñarse de los labios que le retaban con esa sonrisa, por primera vez no se contuvo nada al besarla, de hecho fue hasta un poco bruco, por dos razones, la primera necesitaba hacerlo más que lo que necesitaba respirar y segundo, una parte de él quería asustarla lo justo para que recuperara la cordura. —No, no entiendes nada…— Ronroneó mientras se separaba de sus labios y acariciaba la suave piel de su cuello con la nariz. Al llegar a su clavícula, deposito en ella dulces y delicados besos. —No eres consciente de lo que provocas en mí— Formulaba las palabras entre beso y beso, recorriendo así todo su cuello y los hombros de lado a lado.

Kyoko, lejos de sentirse asustada, se sentía pletórica e incluso poderosa, sonreía al techo triunfante y se estremecía de placer con cada contacto.

Ren levantó la mirada sin moverse de su posición, lo justo para comprobar si había conseguido su objetivo. Al ver que no era así sonrió negando con la cabeza y desplazó su boca hacia abajo, hasta depositar un candente beso en la piel que quedaba al descubierto sobre el escote del vestido. —Pequeña…, estás jugando con fuego y te puedes quemar—

Kyoko dejó escapar un pequeño gemido mientras sus ojos se quedaban en blanco, tomo aire bruscamente haciendo que su pecho ascendiera todavía más, lo que dio lugar a que su amado siguiera recorriendo aquella zona de lado a lado.

Cuando no quedaba ya zona de piel que no hubiera besado, Ren descendió acariciando la tela de vestido con su nariz hasta su ombligo, ante la carcajada de su novia puso los ojos en blanco y con un certero movimiento consiguió darle la vuelta y dejarla boca abajo. Proceso la misma atención a la piel de su espalda hasta llegar a la pequeña cremallera, tras bajarla volvió a colocarla rápidamente en la posición inicial pero con los brazos extendidos hacia arriba. Con una tranquilidad infinita volvió a dedicarse a besar, morder y soplar cada parte de su piel.

Kyoko llena de felicidad cerró los ojos y se dejó mimar. Sus demonios estaban tan alucinados por su comportamiento que no se oía ni un susurro en su cabeza, sus hadas hacía tiempo que habían caído desmalladas por la impresión. Sentía como su vestido se movía delicadamente, así como sus cuerpos y no abrió los ojos hasta que noto que el peso de su novio sobre el colchón disminuía. Cuando lo hizo, lo primero que vio fue a Ren de pies frente a ella, la miraba con una sonrisa de autosuficiencia. Cuando bajó los ojos hacia su propio cuerpo se quedó asombrada, ya no llevaba puesto su precioso vestido, sino la camiseta que pensaba aún sostenía entre sus manos.

—¿Qué? — Preguntó todavía más confundida al percatarse de que también llevaba puestos unos mullidos calcetines. "¿En qué momento ha hecho todo esto?". —Pensé qué…— Susurró avergonzada.

—Sé lo que pensabas…—Añadió Ren, que había recuperado toda la seriedad, aunque la miraba con cariño.

—Entonces…, ¿por qué? — Volvió a mirar su cuerpo cubierto hasta más de medio muslo por la camiseta.

—Te lo he explicado ya varias veces Kyoko— Sentenció con voz tranquila. —Te quiero más que a nada, eres lo más preciado en mi vida, y como tal te protegeré de todo, incluso de ti misma— La ofreció una mano para que se levantara.

Kyoko se dejó guiar mientras su cabeza trabajaba a toda velocidad intentando comprender lo que había sucedido. Cuando su novio abrió la cama y la dio un leve empujoncito se dejó caer aún con la boca abierta. —Pero…, ya te he dicho que no estoy borracha— Se quejó, por fin, mientras veía como Ren daba la vuelta para tumbarse por el otro lado.

—Puede que no lo esté, pero desde luego has bebido— Con suave silbido atrajo la atención de Corn que alegremente acudió a la llamada y se subió a la cama con su ayuda, lo depositó a los pies de su novia y se recostó contra la almohada.

—Ren te prometo que no lo estoy— Insistió Kyoko tumbándose junto a él, pero ante su negación silenciosa, se dio la vuelta quedando así de espaldas a él.

Ren soltó un pequeño suspiro y se recolocó para acercarse a ella, con sus brazos la trajo hacia él y la abrazó con ternura. —Y yo te prometo que, si lo deseas, volveremos a mantener esta conversación cuando no hayas bebido absolutamente nada…—

—Buffffff…, vale pero…— Aceptó Kyoko a regañadientes.

—Y…— La interrumpió Ren besando su coronilla. —Cuando hagamos las cosas como deben de hacerse—. Ante el silenció de su novia la atrajo aún mas contra él. —¿De acuerdo?— Desprendió todas las horquillas del pelo de su novia.

—Está bien…pero no entiendo por qué estas tan obsesionado con…— Kyoko no terminó la frase pues un novio había comenzado a masajear su cuero cabelludo y fue tal la relajación que sintió que prácticamente se durmió al instante.


Continuará…

Muchas gracias por vuestros comentarios, espero que os guste el capítulo de hoy.