Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Advertencia: La cosa se caldea, no mucho, pero lo suficiente para poder ofender a las más tradicionales.
Capitulo 55
—¿Has…, has bebido? — Preguntó sorprendida, nunca le había visto tomar grandes cantidades de alcohol, apenas si brindaba en las fiestas.
—No mucho…—Contestó Ren mirando distraídamente las botellas.
—Ya…— Kyoko se levantó y le ofreció una mano. —Creo que será mejor que te des una ducha y prepare algo de comer, no creo que comieras nada antes de beber "no mucho" —. Añadió con tono de reprimenda. —Oh…, puedo ir a por algo preparado—
—No! No te vayas! — Suplicó Ren abrazando sus piernas. —No me dejes—
—No pensaba…— Kyoko se sorprendió por su reacción, parecía realmente angustiado con el pensamiento. —Está bien, ya nos encargaremos de la comida más tarde, pero debes ducharte y despejarte—
Ren levantó la cara y sonrió levemente. —Puede que haya bebido un poco, pero no estoy borracho…—. Utilizó las mismas palabras que ella esa misma noche. —Soy plenamente consciente de mis actos—
—Muy bien, pues ahora vas a ser plenamente consciente de cómo te das una ducha, te espabilas del todo y te quitas ese olor de encima porque, ahora que me doy cuenta, apestas a alcohol! — Añadió divertida, volviendo a ofrecerle su mano.
Ren aceptó la ayuda y se puso de pies, era cierto que no estaba tan borracho como para no ser responsable de lo que hacía o decía, pero su equilibrio si estaba afectado. Cuando dio un leve tropezón su novia le sujetó rápidamente.
—Pues tus piernas no se han enterado de lo estupendamente sobrio que estás, ¿no? — Se burló Kyoko ayudándole a caminar hasta el baño. Una vez dentro dejó a Ren apoyado en el lavabo y encendió el grifo de la ducha para conseguir una buena temperatura, se puso colorada al ver que se disponía a desnudarse. —Eh…, bueno dúchate, yo iré a pedir algo de comid…aaaaaahhhhh! —
Con un rápido movimiento Ren la había levantado por la cintura y se había introducido en la ducha, dejando a ambos bajo el tibio chorro de agua.
—Pero qué! — Exclamó Kyoko totalmente empapada. —¿Por qué has hecho eso? ¡La ropa!— Se quejó con pena, había estrenado un precioso vestido blanco regalo de su madre, según ella para una reconciliación era necesario ponerse guapa.
—Jajajajaja, pensé que habías dicho que apestaba a alcohol, supuse que era buena idea lavarla también— Sonrió Ren.
—La tuya puede, pero por la mía no!— Kyoko le dio un cariñoso golpe de reprimenda en el hombro.
Ren se agachó y silenció sus quejas con un dulce y delicado beso. —¿Preferirías que te la hubiera quitado? —Preguntó con una sonrisa picara y haciendo amago de desnudarla, pero simplemente la hizo cosquillas.
—Jajajajaja, ¿qué?, jajajaja, ¡no claro que…! Jajajajaja, ¡para, para! jajajajaja— Forcejeó con él entre risas intentando recuperar el aliento.
Ren, ignorando sus intentos por liberarse se dejo resbalar por la pared de la ducha, hasta quedar sentado con ella a horcajadas sobre sus piernas. La respiración de Kyoko se aceleró ante la intensa mirada de su novio.
—No te vayas…— Suplicó él.
—No iba a irme, solo iba a pedir algo de comida mientras te duchabas…— Le tranquilizó Kyoko acariciando su rostro.
—Luego lo haremos jun…— Sus palabras fueron perdiendo fuerza a medida que bajaba la mirada del rostro de su novia.
—¿Qué pasa? — Preguntó ella al ver sus ojos ligeramente abiertos y con un brillo que jamás había visto antes. Ante el silencio de él, siguió la dirección de su mirada y al ver lo que observaba su novio se sonrojó a más no poder e intentó cubrirse.
—No— Pidió Ren agarrando sus manos y obligándola a mantenerlas en sus costados, levantó la cabeza y la miró directamente a los ojos. —No te escondas…, eres preciosa— Añadió con un suspiro.
—Pero se trasparenta to…— Kyoko no pudo continuar pues Ren se apoderó de sus labios inmediatamente.
Kyoko disfrutó del beso apasionado que estaba recibiendo, en un impulso mordió levemente el labio de Ren, consiguiendo que emitirá el más placentero de los quejidos. Él siguió besándola y la atrajo más hacia sí.
Cuando separaron sus labios lo hicieron porque ambos necesitaban oxígeno, había algo en sus miradas que evidenciaba que ese beso había sido muy diferente a ninguno que se hubieran dado antes, más apasionada, más intenso.
—¿Puedo? — Preguntó Ren con un susurro mientras agarraba el vestido de Kyoko para dejarle claro lo que estaba pidiendo.
—¿Qué? —Preguntó ella con voz estridente, más nerviosa de lo que le hubiera gustado reconocer.
—Que si puedo…— Levantó levemente el vestido.
—Eeeeh…, ¿has cambiado de opinión? —Preguntó realmente nerviosa.
—Jajaja, no— Sonrió al ver que, en el fondo, realmente seguía siendo la misma chica tímida y recatada de siempre. —Solo quiero evitar que se estropee, mi camiseta está empezando a desteñir— Señaló el agua que caía al suelo, ligeramente ennegrecida por la prenda.
—…—
—Tranquila, era solo una idea, siempre puedo quítamela yo— Añadió con voz cariñosa ante el silencio de su novia, e inmediatamente comenzó a desprenderse de la prenda.
—No! — Exclamó Kyoko ruborizada cuando el ya la estaba tirando al suelo del baño. —Quiero decir…, si puedes— Susurró con timidez, pero agarrando la muñeca de Ren para que subiera la mano.
—¿Seguro? — Preguntó sorprendido.
—Siiiii— Suspiró avergonzada pero sin apartar sus ojos de los de él, en ellos se podía ver su nerviosismo pero también su convicción.
Ren lo pensó durante un segundo, finalmente se decidió y lentamente subió el vestido hasta que ella se vio obligada a levantar los brazos. Con un último tirón el vestido terminó en el extremo opuesto que su camiseta.
Kyoko respiraba agitadamente, su cabeza le pedía a gritos que se cubriera y saliera corriendo, su cuerpo en cambio…, no pensaba en ir a ningún sitio.
Ren la contemplaba maravillado, el conjunto de lencería que llevaba la hacía parecer una diosa, era sin duda uno de los que él le había regalado, y estaba arrebatadora con el puesto. Agarró su cara y la besó, cuando ella se abrazó a él de nuevo, emitió un sonido desde el fondo de su garganta.
El tiempo y el espacio desaparecieron a su alrededor, se besaban sin tregua y se acariciaban constantemente, presas del frenesí. Kyoko se estremecía y retorcía ante las caricias que recibía, en una de las ocasiones acomodó su postura de forma diferente.
Ese movimiento sacó a Ren del limbo en el que se encontraba y lo trajo de vuelta al planeta tierra. —Creo…, que ya eliminamos todo rastro de alcohol— Susurró con voz entrecortada. —Deberíamos salir, antes de que pilles un resfriado— Vio, a su pesar, decepción en la cara de su novia. "Ya empezamos, ¿no quedó en que no dudaría de mi deseo?" *Sabes cómo es, no creo que pueda evitarlo* "Bufff, ya lo sé" —O de que sea incapaz de mantener mi palabra— Añadió.
—¿Qué quieres decir con…?— Preguntó con pena e incredulidad. —Oohhhhhh— Se acaloró y abrió muchísimo los ojos, pues Ren cansado de sus dudas decidió, con un leve movimiento, darle una prueba física de su deseo.
—Perdona, no quería asustarte ni ser grosero— Se disculpó el inmediatamente alejándola levemente de él.
—No.., no me has asustado— Afirmó, saber que era cierto el deseo que sentía por ella, lejos de asustarla la había reconfortado más de lo que debería, o de lo que reconocería en voz alta. Dejando pasmado a su novio, torció la sonrisa. —¿Seguro que quieres salir? — Besó su cuello lentamente.
—Eh…, no, pero debo— Gimió Ren ante su contacto.
—Si insistes…— Se mofó Kyoko sintiéndose poderosa al descubrir el poder que tenía sobre él. Lentamente se incorporó hasta quedar de pies frente a él, le tendió una mano y sonrió.
—Empiezas a ser peligrosa, ¿lo sabías? — Ren aceptó su mano y se levantó, pero sin cargarla ningún peso.
—¿Tú crees? — Su sonrisa se volvió todavía más coqueta y acercándose a él hizo el amago de besarlo para luego retirarse.
—Ya lo creo…— Ren, divertido con la actitud de Kyoko, torció la sonrisa y con un ágil movimiento la cargó sobre su hombro y la saco del baño, dejando un reguero de agua a su paso.
—Jajajajja— Se carcajeo Kyoko. —Bájame lo estamos poniendo todo perdido!— Todavía riéndose le propinó un pequeño cachete en el trasero.
—Ni lo sueñes….!— Ren la devolvió el golpe, aunque más que un cachete lo que él hizo fue sobarla sin miramiento.
Cuando llegaron a la habitación Ren la dejo bajar haciéndola resbalar lentamente por su cuerpo.
—Lo estamos mojando todo…— Susurró Kyoko con voz entrecortada aunque su atención estaba puesta en los labios de su novio, no en el agua del suelo.
—No importa…— Susurró también Ren, después se apoderó de sus labios de nuevo, agarrando firmemente su cintura y pegándola más a él —¿Tienes frío?— Pregunto al sentir como ella se estremecía.
—Nooooo— Aseguro Kyoko, aunque un inoportuno estornudo tiro por tierra su afirmación.
—Será mejor que te cambies— Ren la soltó a regañadientes, se dio la vuelta para conseguirle algo de ropa.
—No! — Kyoko agarró su brazo y le detuvo. —Espera, sólo…, sólo…— Se avergonzó y bajó la cabeza.
—¿Qué? — Ren retrocedió y agarró su cara.
—Solo un poco más por favor…— Suplicó en un susurro, con los ojos brillantes y la cara encendida.
—Pero vas a coger frío, y como has dicho antes, estamos empapándolo todo…— Dijo Ren sin mucha convicción.
—Por favor…— Volvió a Repetir Kyoko anhelante. —No tenemos por qué, quiero decir, no es que quiera…, ya sabes…, sólo un poco más…, bésame un poco más…—
*Jajajaja, ya veo que la tienes plenamente convencida, estoy seguro de que esperará tranquilamente a que lleves a cabo tu plan*. Ren ignoró la pulla de Kuon, sólo podía mirar la cara de su amada, le estaba prácticamente rogando su atención. Tenerla así delante, preciosamente empapada, que estuviera en ropa interior y no se estuviera escondiendo, hacía que su resolución flaquera más que nunca. —Kyoko yo…— Susurró.
Kyoko, a pesar de haber prometido no volver a hacerlo, no pudo evitar sentirse herida, sus ojos la delataron, estaba a punto de volver a esconder su cara cuando él la detuvo.
—No! — Exclamó Ren sujetando firmemente su cara, la beso y habló contra sus labios. —Me lo prometiste—
—Ya lo sé, pero…— Se lamentó ella.
—Kyoko…, no soy de piedra, ¿sabes? — Su cara mostraba preocupación. —¿Y si pierdo el control, como esta mañana?—
—No lo harás…, sólo quiero estar un poco más así— Volvió a insistir Kyoko.
Ren suspiró audiblemente, la miraba con la indecisión sembrada en su rostro, excepto en los ojos que brillaban con deseo. —¿Me prometes que me detendrás si algo te incomoda? —
—Te lo prometo— Juró Kyoko con ojos igual de brillantes.
—Y, ¿me juras que esto es lo que quieres? ¿Qué no lo haces porque crees que es lo que yo quiero? — Peguntó Ren con la respiración acelerada
—Te lo juro— Afirmó tajante.
Con un lastimero quejido Ren volvió a apoderarse de sus labios, esta vez con verdadera intensidad, sorprendiéndola ligeramente. Con ella entre sus brazos anduvo lentamente hasta que la parte trasera de las rodillas de su novia toco la cama. Abandonó sus labios para mirarla fijamente, ella tenía los ojos cerrados, respiraba entrecortadamente y sus mejillas tenían un sonrojo muy distinto al que había visto en ella cientos de veces. La acarició el rostro, consiguiendo que ella lo mirara, después ladeo la sonrisa y la empujó, más bien la acomodó pues la mantuvo todo el tiempo bien sujeta, extendida en la cama. Se incorporó para quedar de pie ante ella, observando cómo su respiración se aceleraba aún más y como sus ojos se abrían ligeramente, decidió comprobar realmente si ella estaba bien, si no estaba asustada, por eso con un rápido movimiento se desprendió de sus pantalones, además estaban tan mojados que apenas podía moverse, después de quedo inmóvil esperando su reacción.
Kyoko exclamó en silencio, por más que ya lo hubiera visto anteriormente, la imagen de Ren en bóxer seguí siendo fascinante. Tras un repaso en toda regla al cuerpo de adonis de su novio llegó a la cara, éste sonreía ante el escaneo al que había sido sometido, aunque en sus ojos se discernía la seriedad. En eso momento el corazón de Kyoko se paró un segundo mientras recordaba partes de la conversación con su madre.
—Supe desde que conquistó mi corazón que estaríamos juntos para siempre, aunque él se empeñaba en formalizar esa última parte antes que nada— (Jullie)
—Tranquila, él nunca me haría daño— (Kyoko)
—Ya lo sé cariño, es mi hijo, y no miente cuando dice que te quiere más que a su propia vida— (Jullie)
Kyoko comprendió entonces lo que él estaba haciendo, una vez más se asegura de sus necesidades, estaba valorando si tenía miedo, estaba cuidándola, como siempre lo hacía. Su corazón se ensanchó y comenzó a palpitar lentamente, sintiéndose así, si es que era posible, más enamorada de él que antes. Con una sonrisa sincera, extendió sus brazos invitándole a reunirse con ella.
Continuará…
Muchas gracias por vuestros comentarios, espero que os haya gustado y no haberme pasado para ser un T. Si es así avisadme y lo cambio. Gracias de antemano, sois las mejores.
