Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Capitulo 56
La parte racional, es decir Ren, analizaba la situación, los brazos extendidos y la sonrisa sincera y segura de su novia. Mientras tanto, su parte irracional, Kuon, sonreía seductoramente y esperaba agazapado a saltar entre esos brazos.
—Ven…— Pidió Kyoko con amor, al intuir su debate interno.
La petición de su novia lo sacó de dudas, tranquilamente se acercó y se recostó sobre ella, cargando el peso sobre sus brazos para no lastimarla. La miró una última vez a los ojos antes de abandonarse a la maravillosa tarea de besarla.
Sin sentido del tiempo, permanecieron así hasta que no quedó parte descubierta de sus cuerpos que no hubieran besado o acariciado. Estaban viviendo un momento realmente tierno, lleno de amor.
Ren había descubierto, con gran satisfacción personal, que no le estaba costando mantener el control, disfrutaba cada segundo libremente, sin verse forzado a contenerse o a tener cuidado, fusionados una vez más en una sola sus dos mitades.
Kyoko, por su parte, estaba tranquilamente abandonada a las sensaciones, no había miedo, ni inseguridad, ni nada. Disfrutaba cada beso, cada caricia que daba y que recibía. Es cierto que al principio había mantenido la guardia, temerosa de sus propias reacciones así como de las de él, pero había quedado todo olvidado prácticamente en un minuto.
Ren giró sobre si mismo llevando a Kyoko consigo quedando tumbado de espaldas con ella encima, se incorporó hasta que ambos quedaron sentados y entrelazados mirándose directamente a los ojos. Estaba considerando su siguiente paso cuando el teléfono de ambos anunció la llegada de sendos mensajes. Giró su cara hacía la mesita donde estaban situados los aparatos y suspiró al oír claramente varios avisos más. Sin soltar a Kyoko se puso de pies, y con ella colgada de él como un monito, caminó hasta alcanzar los teléfonos, luego volvió hasta recuperar su anterior posición.
Jullie estaba de espaldas al sofá donde Kuu y Lory hablaban sobre Ren y Kyoko con cierta preocupación. Estaba marcando el número de teléfono de su hija pero en el último momento cambio de opinión y decidió mandar un mensaje, así como a su hijo.
-Mi niña, ¿va todo bien? No he tenido noticias vuestras… Por favor, mándame aunque sea un "Todo Ok", o un "S.O.S" ;P-
-Kuon, más te vale estar portándote correctamente con ella y no como un animal salvaje, ya hablaremos tú y yo sobre esos modales-
Se giró para prestar atención a la charla de los dos hombres, abrió asombrada los ojos y la boca. Extendido en la mesita de café tenían un plano del edificio de Ren. "Pero…, ¿de dónde demonios ha salido eso?".
—Bien, si no tenemos noticias de mi princesa en 20 minutos, creo que la mejor opción es la escalera de incendios— Sentencio Kuu, completamente concentrado en el esquema del edificio, señalando lo que él consideraba los puntos débiles del mismo.
Jullie miró inmediatamente a Lory, esperando que él fuera el sensato de la pareja que habían formado.
—No sé…— Meditó Lory acariciando su barbilla, de repente sonrió y sus ojos se iluminaron. —No! Tengo una idea mejor, Sebastian puede llevarnos con el helicóptero y podremos atravesar las ventanas! — Exclamó eufórico por su idea a la vez que pensaba en el atuendo que se pondrían.
—Por el amor de Dios…— Susurró Jullie exasperada, rápidamente volvió a girarse y tecleó de nuevo.
-Cielo será mejor que me contestes tus padres…, bueno están algo nerviosos-
-Kuon! Hacer el favor de dar señales de vida, o estos dos se presentan en tu apartamento al estilo de los SWAT para rescatar a Kyoko-
Kyoko leyó sus mensajes y sonrió al sentir una vez más el gran amor con el que la trataba su madre.
Ren, por su parte, suspiro al leer el primero. *Buffff, toca bronca de mamá…, prepárate* "Ya…, no creo que mi estómago lo resista, estoy demasiado acostumbrado a la buena comida de Kyoko, será una tortura". Pensó, recordando como su madre le obliga a comer cada vez que le echa la bronca, él siempre rogaba para que al enfadarse le mandara a la cama sin cenar, pero nunca lo hacía. *¿Crees que es consciente de lo mal que cocina y lo usa como arma arrojadiza?* "Jajajaja, podría ser, pero en ese caso no nos obligaría a comerla cuando no está enfadada ,¿no?" *Oh sí…, vete tú a saber*. Abrió el siguiente mensaje y una carcajada salió de su boca imaginándose a su padre y al presidente en esos momentos. Con un suspiro marcó rápidamente a su madre para hablar con ella.
Kyoko hizo amago de bajarse de sus piernas para dejarle hablar tranquilo, pero su novio negó con la aveza, la abrazó con fuerza y depositó un rápido beso en sus labios.
Jullie suspiró aliviada al ver la llamada entrante de su hijo, tan astuta como era había dejado su teléfono sin sonido para no llamar la atención de los hombres. Descolgó rápidamente y acercándose distraídamente a la ventana habló lo más bajo que pudo.
—Kuon! Ya era hora!— A pesar de susurrar su tono no dejaba de ser de reprimenda.
—Tranquilízate mamá, aquí está todo bien…— Depositó un tierno beso en el pelo de su novia. —Ella está perfectamente, ¿en serio crees que estando conmigo podría pasarle algo malo?—. Preguntó dolido.
—Claro que no, no digas bobadas!— Sentenció Jullie molesta por la duda de su hijo. —Pero aquí "007" y "El agente 86", están comenzando a desvariar a lo grande, parecen un par de iluminados—.
—Jajajajajaja— Se carcajeó Ren, a la vez que negaba con la cabeza para tranquilizar a Kyoko que lo miraba con aprensión. —Ya me los imagino, ya…— Añadió entre risas.
—Entonces…, ¿estáis bien? — Preguntó Jullie sin poder evitar la preocupación de su voz.
—Sí mamá, todo está perfecto— Afirmó Ren mientras inhalaba el olor del pelo de Kyoko. —Siento mucho mi comportamiento de antes, haberme ido de esos modos…, peor te juro que ahora todo está bien—
—¿Y Kyoko? ¿Se encuentra bien? — Preguntó Jullie más tranquila.
—Oh…, ella está divinamente mamá— Aseguró Ren divertido por la cara de Kyoko que le decía claramente "ni se te ocurra decirle lo que estamos haciendo". —Ahora mismo está cómoda y completamente protegida entre mis brazos…, jajajaja— Terminó con una carcajada mientras evitaba el suave manotazo que su novia le propinó como protesta.
—¿Ah sí? — La cara de Jullie se iluminó como si fuera el letrero luminoso de un cine en el que se podían leer los estrenos inminentes: PROXIMAMENTE ABUELA.
—¿Con quién hablas querida?— Kuu se había acercado sigilosamente hasta pegar la oreja completamente a la de su mujer, había escuchado la última parte de su conversación, arrebató velozmente el aparato de las manos de una asombrada Jullie. —Tú! Hijo descarriadooooooo, ¿qué le estás haciendo a mi princesa? —
Ren tuvo que retirar el teléfono de su oreja, su padre casi le queda sordo. Mientras tanto Kyoko miraba el aparato como si Kuu fuera capaz de salir despedido de él.
— Papá…— Suspiró Ren con una paciente sonrisa. —No la estoy haciendo absolutamente nada— Con picardía mordió a Kyoko en el cuello que lo miraba asombrada por su descarada mentira. —Estamos hablando, arreglando nuestro malentendido—
—¿Arreglándolo eh? — Preguntó Kuu haciéndose el suegro duro, aunque sonreía al otro lado del teléfono. —Ya te cogeré, ya…, dejar así a mi muñequita sola y desamparada…— Se quejó con voz teatral.
Ren no pudo evitar cerrar los ojos lamentando su conducta y la forma que tuvo de dejarla allí plantada. Pero su novia, que escuchaba a la perfección la conversación, le obligo a mirarla y negó mientras sonreía, quitándole importancia al asunto.
—Bueno papá, si quieres comprobar que está entera y no me la he comido…— Se mofó Ren con una maliciosa sonrisa, recuperado de nuevo el humor. Le pasó el teléfono a Kyoko mientras se oían las quejas y amenazas de su padre.
—Hola padre! — Saludó Kyoko divertida.
—Mi princesaaaaaaaaaa— A pesar de no ver su cara, era más que evidente el puchero que Kuu había realizado al llamarla. —¿Estás bien? ¿Te ha tratado bien? ¡Mira que puedo desheredarlo, eh! —
—Jajajaja, claro que estoy bien, ya os lo dije solo fue un malentendido, yo tuve la culpa— Acarició la cara de Ren que en esos momentos fruncía el ceño totalmente en desacuerdo con esa última parte. —Ya hemos hecho las paces—
—Ya veo…, claro una pelea de enamorados. Ah…, que tiempos…. Todavía recuerdo cuando Jullie y yo empezamos de novios, que discusiones…— Kuu estaba en el limbo de los recuerdos. — Y luego hacer las paces…, eso era maravi…— Su cara pasó de estar maravillada a ponerse casi morada de la indignación. —¡Un momento! ¿Cómo que hacer las paces? ¿Cómo demonios han hecho las paces? — De nuevo volvía clamar por el altavoz.
Ren se echo a reír en silencio. "Jajajajaja, papá! Se cree el ladrón que todos son de su condición, ¿Eh?" *Ahí le tienes al moralista, Don –no toques a mi pequeña- Jajajajajajaja*.
—Pues él me va a preparar la comida para compensarme— Mintió con la misma soltura que lo había hecho antes su novio y sonrió ante su cara de estupefacción. —Y yo fregaré los platos para compensarle a él—
—Ah buenoooooo— Suspiró Kuu aliviado, justo en el momento que el teléfono era apartado de su oreja.
—Hija! — Exclamó Lory. —¿Está todo bien con ese granuja? —
—Si papá…— Contestó Kyoko con paciencia, estaba comenzando a ser todo muy repetitivo. —Estamos bien, perfectamente—
—Bien, eso es bueno— Lory sonrió encantado. —¿Vendréis a comer con nosotros? —
—Ah…, pues no— A Kyoko no le quedó orto remedio que continuar con su pequeña mentirijilla. —Ren va a prepara la comida como castigo por su conducta— Añadió sabiendo que su padre disfrutaría con esa forma de definirlo.
—Bien hecho, que sufra…¡Pídele algo con mucha cebolla! — Sonrió Lory con malicia. —Pero esta noche volverás, ¿no? Mañana tenemos que volver a la oficina, después de tu debut habrá miles de oferta sobre la mesa, tenemos mucho trabajo, hay que estudiar muy bien tus siguientes pasos—
—Pues…— Kyoko abrazó a Ren que había escondido la cara entre sus pecho, triste ante la idea de tener que separarse. Además se apoderó de ella la angustia de saber que las palabras de su padre y presidente podían ser ciertas. "Ren siempre tiene mucho trabajo, ya nos era difícil vernos, si ahora yo también empiezo a tener más papeles…". —La verdad…, me gustaría quedarme con Ren esta noche papá— Confesó tímidamente.
—Pero…— Se quejó Lory.
—Tú lo has dicho, tendré mucho trabajo, quien sabe lo que tardaremos en poder vernos. Además la prensa estará muy pendiente y nos lo pondrán aun más difícil— Explicó Kyoko.
—Ya pero…—Lory hizo un puchero aun mayor que el de su amigo. — Yo pensé que a lo mejor podías dormir en nuestra casa hoy…—
Kyoko bajó la mirada para ver como Ren se abrazaba aún más fuerte a ella, no sabía cómo contentar a su padre, tranquilizar a Ren y a la vez hacer lo que de verdad la apetecía. Se mantuvo en silencio unos segundos hasta que le vino la inspiración.
—Papá… ¿qué te parece si esta noche me quedo aquí…— Escuchó el bufido de su padre y sonrió— Y a cambio acepto mudarme a vivir contigo y con María? —
El matrimonio Hizuri observó fascinado como Lory pasaba de hacer pucheros tristones a convertirse en el júbilo personificada.
—Perfectooooo! —Aceptó Lory con el rostro resplandeciente de alegría. —Claro, claro, lo entiendo perfectamente— Dio saltitos de felicidad por el salón mientras asentía a las palabras de su hija, las mismas ante las que antes había rezongado. —¿Quieres que Sebastian os lleve a Corn? — Asintió antes las palabras que le llegaban del otro lado. —De acuerdo, si probablemente sea mejor así, que lo cuide María otra noche y así no se enfadará por tu ausencia. Bueno pues…pásenlo bien esta noche, mañana nos vemos! — Colgó el teléfono y sonrió eufórico.
—¿Qué quiere decir eso de que lo pasen bien esta noche? — Preguntó Kuu con una ceja levantada. —¿Acaso no piensan volver? —
—Pues no, Kyoko pasará la noche en el apartamento de Ren, mañana les veremos— Aclaró sin dejar de sonreír.
Kuu se le quedó mirando mientras su mandíbula se desencajaba del asombro, después miró a su mujer como si ella pudiera explicarle por qué su fiel aliado se había unido al orto bando.
—Sí, ¿eh? — Jullie levantó también una ceja, pero no de incredulidad sino de suspicacia. —¿Y qué conseguiste a cambio de esa concesión? — Sentía curiosidad más que nada, ella estaba más que encantada de que pudieran estar a solas y tranquilos por una noche.
Lory explotó un tubo de confeti, vete tú a saber de dónde lo había sacado, y aplaudió pletórico. —Mi pequeña se viene a vivir conmigo!
Continuará…
Muchas gracias por vuestros comentarios.
