Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Capitulo 59
Ren volvió a la realidad para encontrarse con los ojos preocupados de su novia, suspiró y recupero la sonrisa natural que tenía siempre que estaba con ella a solas. —Eh…— Acarició su cara y eliminó el fruncimiento de sus labios mediante un suave y tierno beso. —Ya me disculpé por eso, ¿verdad?—
.
Flashback
Kyoko se dejó caer al suelo sin fuerzas, al abrir el mensaje de Kanae comprendió por fin el estado de ánimo de su novio.
-No sé si lo has visto, por si acaso te lo mando .No consigo comprender como un día pudiste considerar amigo a esta cucaracha, me encantaría aplastarlo lentamente y sentir como cruje. Ni se te ocurra pasar un mal rato por él o me enfadaré mucho!-
Junto al mensaje aparecía el video completo de las imágenes emitidas por el programa y las declaraciones de Sho.
Kyoko miraba la gran cantidad de prendas colgadas ordenadamente, suspiró con pesar. "Jolines Ren, ¿por qué no me lo has dicho? Siempre igual, pasa algo que te enfurece y en vez de hablarlo conmigo, me apartas".
En esos momentos sintió como su novio entraba en el vestidor y se dejaba caer junto a ella.
—Cariño…—Susurró Ren.
—¿Por qué no me los ha dicho?—Preguntó Kyoko dolida.
—No quería que pasaras un mal rato por culpa de esa sabandija repulsiva— Se excusó Ren dulcemente aunque, como siempre, sus mirada se endurecía al pensar en Fuwa.
—¿Y has preferido que pensara que estabas enfadado conmigo, qué había hecho algo malo?—Preguntó ofuscada.
—¿Qué? No!— Exclamó Ren. —Claro que no quería eso, no me he dado cuenta de que te sentías así— Se defendió.
—Pues es lo que he pensado— Afirmó tajante, pero al ver la angustia en la cara de él se relajó. —Ren…, no puedes hacer eso… No puedes enfadarte y apartarme, habla conmigo por favor, soy muy lenta para estas cosas y lo primero que pienso siempre es que es culpa mía— Confesó con pesar.
—Lo siento…, de verdad que lo siento—La envolvió en sus brazos fuertemente y beso su pelo. —Perdóname por favor— Suplicó realmente arrepentido.
— Te perdonoooooo…— Suspiró Kyoko contra tu pecho. —Pero no lo vuelvas a hacer—
—Te lo prometo, la próxima vez que me enfade hablaré contigo— Sonrió al ver como Kyoko daba un respingo, ella se refería a que no se enfadara.—Bueno y …, ¿qué haces aquí tirada?—Cambio de tema.
—Ah…, pues…, me he quedado así después de leer el mensaje de Kanae— Reconoció, levantó una ceja recriminatoria. —Con el que por cierto me he enterado de lo que pasaba—
—Ya…— Ren se mostró arrepentido por no haber sido él quien se lo contara, pero enseguida frunció el ceño. —¿Tanto te han afectado las palabras de ese tipejo? —
—Para nada— Afirmó rápidamente Kyoko. —Lo que me impacta es el instinto destructor que provoca Sho en todos mis seres queridos— Le enseñó el mensaje de su amiga.
—Jajajajaja— Se carcajeó Ren imaginando a Shocaracha, con antenas y todo, aplastado por una enfurecida Kanae. —Sí, la verdad es que tiene una capacidad innata para sacar lo peor de todos nosotros— Libero a Kyoko de su abrazo para poder mirarla directamente a los ojos. —¿A ti no te molesta lo que ha dicho? —
—Pues no, lo más mínimo— Aclaró dejando que su novio escaneara su rostro en busca de cualquier signo de duda, no lo podría encontrar porque no lo había. —Pensé que había quedado claro que Sho no forma parte de mi vida ya, no me importa nada lo que haga o diga porque ya no tiene ninguna influencia sobre mí—
—Lo sé pero…— Susurro Ren con un mohín.
—Te quiero Ren, te quiero más que a nada ni a nadie y eso no lo puede cambiar diga lo que diga o haga lo que haga. Y por lo que he podido ver en ese video él lo ha comprendido y ha reaccionado como hace siempre, comportándose como un crio enrabietado que sabe que no puede hacer nada—
Ren abrió mucho los ojos, Kyoko se mostraba más madura y serena que nunca, a pesar de ser un tema que a él le sacaba de quicio. — Yo también te quiero mucho—
Fin Flashback
.
—Si lo hiciste…— Susurro Kyoko abriendo los ojos, cerrados al recibir el cálido beso.
—He dicho en serio que no me preocupan los cotilleos del corazón, solo es que él…— Ren lucho por no volver a enfurecerse, cosa que la sola mención de cierto personaje conseguía. — Me pone de los nervios, es superior a mis fuerzas— Cerró los ojos con fuerza e inspiró varias veces.
—No debería, el no puede superarte en nada— Añadió acariciando su cara— Además el mismo lo aclaró todo enseguida…—
—Fffffffuuuu— Prácticamente bufó como un gato furioso— Sí ya…, porque tu padre le tenía agarrado de las pelo…—
—Kuon Hizuri, esa boquitaaaaaaaa! —Le interrumpió Kyoko.
—Vale….— Sonrió ante la regañina. —Lo siento, sabes que ese tío es como un detonante para mí…— De repente su sonrisa cambió y su mirada paso de seria a divertida. —Ya sabes como para ti Karen…—
Kyoko se envaró visiblemente y su aura demoniaca salió a la luz más rápido de lo que se tarda en suspirar. —No me mientas a esa lagartona, rubia de bote, desvergonzada, come hombres, descarada…—.
Karen fue la coprotagonista de la primera película que hizo Ren después de convertirse en novios, venia de EEUU y no tenía ningún pudor en demostrar su afecto por su compañero. Se confesó perdidamente enamorada de Ren a los dos días de comenzar a trabajar, le llamaba y escribía constantemente. Una vez, de las pocas que podían salir por ahí la pareja, se había presentado en el restaurante donde cenaban y se había pegado a Ren como una lapa. Él se libraba de ella siempre con mucha educación, pero su paciencia estaba llegando al límite y estaba a punto de olvidar su caballerosidad cuando su angelical novia, convertida en el mismísimo Satanás, había despachado a la americana para siempre.
Ren con una sonora carcajada interrumpió los desvaríos de su novia dándola un apasionado beso. —Ummmmmm, reconozco que tiene su punto verte celosa, luces todavía más irresistible—Volvió a apoderarse de sus labios hasta dejarla sin aliento. —Pero sabes que eres la única para mí, al resto del género femenino se ha convertido en invisible para mis ojos—
Kyoko sonrió ante, la más que evidente, capacidad de su novio para aplacar sus demonios. —Más irresistible, ¿eh? — Zalamera se acercó aun más a él agitando sus pestañas.
—Jajajajajajaja, sumamente irresistible— Ren la beso en los labios y después por el cuello. —Tan irresistible como ese olor que viene de la cocina y del que estoy seguro eres la responsable— Sonrió contra su cuello al ver de reojo el mohín de su novia.
Con un suspiro de derrota Kyoko se levantó del sofá y le tendió una mano. —Vamos a cenar anda…— Puso los ojos en blanco ante el cambio de tema de su novio, que con una sonrisa aceptó su mano y la siguió hasta la cocina.
En estos meses no había vuelto a discrepar sobre el grado de intimidad de su relación. Primero por el escaso tiempo que tenían a solas, el trabajo dificultaba mucho compaginar un rato libre por lo que cuando lo lograban no merecía la pena pasarlo debatiendo una y otra vez sobre lo mismo. Y segundo porque Kyoko había decidido dejarlo correr, tanto Ren como su madre habían dicho que su edad era un problema, interiormente ella estaba de acuerdo aunque no lo reconocería jamás. A medida que se acercaba su mayoría de edad se estaba inquietando, Ren no había hecho ninguna mención sobre dicho momento y seguía sin saber a qué se refería él con lo de hacer las cosas como Dios manda, ni si el hecho de dejar de ser menor era el único impedimento que tenía su novio en consideración.
—Bueno cariño, ¿qué tal hoy en el trabajo? —Preguntó Ren mientras servía vino en sus copas, como siempre la de Kyoko más vacía que llena.
Kyoko aceptó la copa y tras un pequeño sorbo, que cada día disfrutaba más sonrió animada. —Oh genial, prácticamente hemos terminado de gravar, el director nos ha dicho que van a empezar con el montaje y que si todo está a su gusto es posible que no tenga que volver después de las vacaciones—
—Y dime…, ¿cómo se está comportando el lobo feroz con mi caperucita?— Preguntó Ren levantando una ceja pero sin perder la sonrisa.
—Jajajajaja, yo más bien le veo en el papel de la dulce abuelita— Se carcajeó Kyoko.
—Bien, sino ya sabe que puede aparecer el cazador y pegarle un tiro— continuó Ren con la broma.
—Se lo diré— Afirmo Kyoko mientras servía la cena en los platos. —La verdad es que trabajar con él ha sido fácil y divertido— Añadió seria pero con un deje de incredulidad inconfundible. —Eso sí, a veces se pone muy pesado—
—¿En serio? — Preguntó Ren con recelo.
—Sí, es peor que mis padres juntos, creo que Murasame está al borde de un ataque de nervios por su culpa—
—Jajajajajajajajaja, ¿ah sí? — Se carcajeó divertido. *Beagle bueno… Te lo dije, te dije que Reino sería el mejor modo de mantener al queso gruyer apartado de ella* "Sí, quien lo hubiera dicho, ¿eh?".
—Sí, y no te rías— Pidió Kyoko intentando contener la risa sin ningún éxito. —Cuando decidí perdonarlo y me aseguró que me adoraba como a una hermana nunca imaginé que llegara a este grado—
—Pues a mí me parece genial que te proteja así, además seguro que eso le ha ayudado mucho en su papel, ¿no es cierto? —
—Supongo, aunque yo ya no puedo distinguirlo— Reconoció sonriendo.
—Eso significa que ya es como un hermano para ti— Afirmó Ren convencido.
—Sí, supongo que sí—Reconoció Kyoko. —Pero no se lo digas, se le subirá a la cabeza y créeme no querrás que se ponga en plan hermano mayor de tu novia, es un cansino y no dejará de atosigarte—
Ren que estaba bebiendo en esos momentos casi lo espurrea todo por la carcajada que le produjo el comentario de su novia. —Jajajaja, estoy seguro de que sabré torearle, después de todo soy un experto, a tus padres les divierte atormentarme—
—Ya, pero te recuerdo que uno de ellos es tu padre y el otro te quiere como si lo fuera— Sonrió Kyoko recordando los momentos en los que Lory y Kuu se ponen a jugar al papá sobreprotector.
—Y Rei es mi amigo— Afirmó Ren divertido.
—Ya, también tienes razón— Aceptó Kyoko. —Me reitero una vez más, quien lo hubiera dicho, ¿eh? —
—Lo sé, yo tampoco lo hubiera creído nunca, pero ha resultado ser un gran tipo, ¿verdad? —
—Verdad—Sonrió Kyoko, a pesar de quejarse estaba muy feliz por su relación con Reino. Su novio la contó que fue Reino quien le ayudó en su fiesta de debut a librase de los periodistas para que poder llegar hasta ella cuando Sho montó la escenita. También la dijo que el cantante estaba dispuesto a ganarse su amistad. A los pocos días coincidieron los tres en la grabación de un anuncio, tras hablar y disculparse habían comenzado a mantener una relación cordial que con los meses se había convertido en una verdadera amistad para los hombres y en una relación prácticamente de hermanos para ella. —¿Y tú que tal hoy? — Preguntó antes de llevarse un trozo de carne con verduras a la boca.
—Ummmm esto esta buenísimo cielo— Exclamó Ren después del primer bocado. —Yo bien, he estado remoloneando en las oficinas prácticamente todo el día, leyendo un par de guiones—
—¿Tenías hambre eh? —Preguntó divertida mientras veía con deleite como Ren terminaba su comida.
—Sí, es todo culpa tuya, me paso el día pensando en tu comida cada vez que vas a cocinar. Si me pongo como un tonel tú serás la responsable—
—Jajajaja, lo dudo mucho, te puedo asegurar que sigues estando tan estupendo como siempre, solo que bien alimentado— Aseguro Kyoko con una sonrisa. —Me gusta verte comer, me deja más tranquila ahora que padre y madre se han ido y vuelves a estar solo—
—Deberías estar más tranquila precisamente porque se han ido y no corro el riesgo de morir intoxicado por lo que mi madre llama comida—Contesto con un fingido estremecimiento ante el recuerdo de las dotes culinarias de su madre. —Y decir que se han ido me parece un poco excesivo, la casa que alquilaron está a dos calles de aquí, si te asomas a la ventana probablemente verás a mamá, prismáticos en mano comprobando si estoy cenando— Le contó divertido.
—Jajajajaja, o a papá espiando que hacemos— Añadió Kyoko con una carcajada.
Ren con cara de malicia se levantó y sacando la lengua frente a la ventana cerró las cortinas de forma teatral.
—No lo decía en serio…— Se quejó divertida Kyoko. —¿Y cómo les va? Hace dos semanas que no les veo…—Añadió con pesar. — ¿Tienen pensado volver pronto a .?
—No les veo yo con ninguna prisa por marcharse. Mamá dice que puede gestionar su agencia de modelos desde cualquier sitio, lo que es cierto y más ahora que ha hecho venir a su ayudante, esa mujer tiene una paciencia sobre humana— Negó divertido recordando algunas de las peticiones locas de su madre.
—Y padre… ¿no tiene trabajos pendientes? — Preguntó preocupada.
—Papá anda por ahí haciendo pucheros diciéndole a todo el mundo que no puede volar porque las grandes alas de su hijo se lo impiden, o algo así—.
—¿De verdad?—Preguntó Kyoko anonadada.
—Ya te digo, no creo que quede persona en toda la empresa que no le haya visto gimotear contando la historia— Sonrió Ren. —No debiste contarle nada de Corn, está obsesionado con tu historia, creo que incluso está empeñado en hacer una película sobre ello—
—¿En serio? — Preguntó Kyoko, sus ojos brillaban de la emoción. "Kyaaaaaaaa, una película del hada Corn!".
—Jajajajajaja, veo que no te molestaría lo más mínimo, ¿eh? — Se carcajeó Ren.
—¿Bromeas? —Preguntó incrédula. —¡Yo quiero un papel! —Exclamó pletórica de la emoción. —Pero… ¿en serio no puede actuar?—
—Jajajajaja, claro que no— Ren disfrutaba con la inocencia de su novia. —Está tomándose unas merecidas vacaciones, llevaba 5 años sin parar de trabajar y su manager insistió en que era hora de descansar—
—Ah…—Aceptó de acuerdo con el manager de su padre.
Tras terminar la cena y recoger todo, decidieron sentarse acaramelados en el sofá para ver un rato la televisión.
Continuará…
Muchas gracias por vuestros comentarios. Sé que habrá gente que lo de Reino le parezca excesivo, pero es un personaje que me cae bien a pesar de haberse portado como un patán en su momento. Sólo quería darle su lugar sin la necesidad de enamorarle de alguien más.
