Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
ADVERTENCIA! Este capítulo contiene escenas que podrían ser demasiado para la categoría de la historia. Si no os gusta este tipo de lectura absteneros de leer el flashback, la historia tiene sentido sin él también.
Capitulo 66
Seis mese después…
Había terminado el ensayo de la boda, la organizadora, que no podía ser otra que Jullie, había insistido en ello ya que había creado una fusión de boda occidental y oriental.
Kyoko estaba sentada junto a Ren, todos sus familiares y amigos pululaban alrededor frenéticos y emocionados hasta el punto de ser agobiantes. Pero en esos momentos, ella estaba mirando hacia el jardín de su casa en Kioto, lugar donde tendría lugar en enlace, y sonreía.
—¿En qué piensas? — Preguntó Ren, que tenía sus brazo sobre los hombros de ella.
Kyoko, con las mejillas sonrojadas le miró a los ojos. —Estaba recordando nuestra primera noche en la "Lalalandia"— Habían bautizado así a la cabaña cuando Ren mencionó que cuando estaban allí, ella parecía estar en su Lalalandia particular, cosa que hizo muchísima gracia a Kyoko y sugirió llamarla así.
—Ummmmm— Ren la atrajo hacia sí y la obligo girar la cabeza para besarla.
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Flashback
Cuando llegaron a la cabaña Ren ayudó a Kyoko a bajar antes de aparcar porque quería usar la puerta principal.—Toma— Tras cerrar la puerta del garaje la entregó las llaves de la cabaña.
Kyoko con una sonrisa de emoción abrió la tallada puerta de madera, una tenue luz iluminaba el salón proveniente de la chimenea dando a la sala un aura especial.
Ren, que estaba justo detrás de ella, avanzó hasta llegar a una preciosa lámpara de pie, encendió la luz iluminando del todo el lugar.
—Es precioso…— Susurró Kyoko mientras contemplaba todo.
Era un salón muy acogedor, decorado de forma moderna pero con su encanto rustico, el salón estaba separado de la cocina por una barra alta, la chimenea situada frente al gran sofá estaba decorada con varias fotos de Ren y Kyoko.
—¿Cuándo hiciste estas fotos? — Kyoko se acercó y acarició el marco de una en la que aparecían juntos, en la grabación de Darkmoon, estaban sentados en una escalinata con los guiones en sus manos y sonriéndose abiertamente el uno al otro. —¿Y esta? — Asombrada contempló la imagen, era del día en que su madre apareció en Tv, ella se encontraba entre los brazos de Ren que la consolaba, pero lo que más la sorprendió fue ver la cara de él, el inmenso sentimiento que se veía reflejado en su rostro.
Ren se acercó hasta colocarse detrás de ella, la agarró por la cintura y apoyó la barbilla sobre su cabeza. —La mayoría las hizo Yashiro en diferentes momentos, cuando supo lo que tenía pensado hacer dijo que tenía algo idóneo para decorar el lugar y resultó que era cierto. Otras las tomó Sebastian furtivamente—
—Son preciosas…— Kyoko seguía contemplando las imágenes que estaban distribuidas por toda la estancia, en algunas aparecían juntos y en otras por separado. —Un momento…, esta foto no la pudo hacer Yashiro, ni Sebastian— Señalaba una en la que aparecía vestida de Setsuka preparando el desayuno y sonreía a la nada.
—No esa la hice yo— Reconoció Ren. —Todas en las que apareces sola son obra mía—
—Ah…—
—¿Estás cansada?— Preguntó Ren distraídamente mientras miraba una en la que Kyoko contemplaba la playa con Corn a sus pies.
—Eh…, no mucho, ¿por qué? — Preguntó extrañada.
—Para enseñarte el resto o dejarlo para mañana— Ren cogió la mano de Kyoko y la beso dulcemente para después mirarla fijamente a los ojos.
Algo en esa mirada hizo que a Kyoko se le cortara la respiración por un segundo, no sabía describir lo que era, pero provocó una chispa de electricidad en todo su cuerpo. —Podemos ver la habitación, y el resto verlo mañana— Suspiró ligeramente.
—Me parece perfecto— La besó suavemente, después con ella aún cogida de la mano subió las escaleras.
En el pasillo al que accedieron había varias puertas que Ren ignoró, no fue hasta que llegaron a la más alejada que cogiendo el picaporte abrió.
La habitación era tal y como Kyoko podía haber deseado que fuera, la madera clara de las paredes, el suelo y los muebles combinaba a la perfección con el blanco de la ropa de cama, la fina gasa que colgaba del dosel, la alfombra…, todo ello con ligeros detalles en morado. A través de los grandes ventanales se podía ver la luna brillando sobre la laguna. Pero lo que más la sorprendió fue encontrar toda la estancia alumbrada por cientos de pequeñas velas.
"Qué bonito…, es maravilloso, siempre se esfuerza tanto para que todo sea a mis gusto…, pero esta vez se ha superado porque todo parce tan, tan…" *¿Especial?* "Eh…, sí parece el lugar más especial del mundo…"
—Aquí está el baño—Ren interrumpió los pensamientos de Kyoko mientras abría una puerta y la cedía el paso.
—Guau! — Canturreo Kyoko. —Es gigante…, ¿y sabes qué? — Preguntó con una sonrisa enorme. —Me recuerda mucho al baño del complejo de nuestra escapada! — Exclamó emocionada cuando él negó con la cabeza a su pregunta.
—Lo sé, mande que lo hicieran así a propósito, se lo mucho que te gustó nadar en la bañera— Ren sonreía como lo que era, un loco enamorado. —Se que ahora es muy tarde para que la disfrutes, pero mañana…—
—¿Ni siquiera un baño corto? — Preguntó Kyoko poniendo pucheros.
—Cariño, son las 3 de la mañana…— contesto Ren sonriendo con paciencia.
—Lo sé, pero mírala ahí tan grande, tan bonita, con esa agua calentita dispuesta a salir y calentarme— Se sentó en el borde de la bañera y lo acarició con cada comentario.
Ren la miraba embelesado, su vestido brillaba con las velas que también adornaban la estancia, la apertura de su vestido dejaba al descubierto prácticamente la totalidad de una de sus piernas al encontrase sentada en esa posición. "Oh…, parece una Diosa" *Y es nuestra…*. Cuando se quiso dar cuenta ella había comenzado a llenar la bañera, el sonido del agua y el olor de los jabones le hizo recordar aquel momento glorioso que vivieron en la ducha. Sus ojos se encendieron brillando más que las velas que titilaban, sus mejillas, sin llegar a sonrojarse escandalosamente, lucían un poco más oscuras que el resto de su cara y sobre todo su cuerpo se tensó como el de un depredador. —De acuerdo…, date un baño si lo deseas…— Susurró con la voz cargada. —Yo iré a…, bueno me daré una ducha rápida—.
—De acuerdo...—Aceptó Kyoko.
—¿Necesitas que te ayude con el vestido? — Preguntó antes de girarse para salir del baño.
—Sí por favor— Aceptó Kyoko poniéndose en pie y girándose.
—No tiene cremallera…— Suspiró Ren mientras acariciaba la suave piel de su espalda descubierta.
Kyoko se inclinó para cerrar el grifo pues la espuma estaba a punto de salirse—Lo sé…— Suspiró cuando se volvió a incorporar y dejó caer su cabeza sobre el pecho de él.
Ren giró su cuerpo lo suficiente para poder apoderarse de sus labios y depositar en ellos un dulce pero efusivo beso. Después la hizo incorporarse para lentamente hacer descender los tirantes del vestido por sus pequeños hombros. Una vez libre de los tirantes la vaporosa prenda descendió por su cuerpo como una pluma, llegando a sus pies y dejándola prácticamente desnuda, dándole una magnifica vista trasera de su cuerpo.
Kyoko cerró los ojos por un segundo, inspiró varias veces buscando valor y finalmente levantó la cabeza y se giró para encararse a él. Si en algún momento había sentido miedo éste desapareció cuando vio la cara de su futuro marido, era la imagen de la adoración personificada. Con las manos algo temblorosas, debido a los nervios, agarró las solapas de la chaqueta de Ren— Hay sitio para los dos…— Susurró sin apartar sus ojos de los labios que, en esos momentos él se estaba mordiendo.
Fue como si alguien hubiese dado el pistoletazo de salida dentro de la mente de Ren y todas sus dudas, sus consideraciones…, etc., hubieran salido disparadas para siempre. Con rápidos movimiento se desprendió de la chaqueta, la corbata y la camisa, estaba pegándose con el endemoniado cinturón cuando vio que a sus pies caía la única prenda que aun cubría el cuerpo de Kyoko, cuando levantó la cabeza ella ya estaba dentro de la bañera y el agua la cubría hasta la cintura. Cuando por fin pudo desprenderse de la ropa y solo le faltaba la ropa interior paró un momento, Kyoko jamás había visto a un hombre completamente desnudo y no sabía cómo reaccionaría, pero justo en ese momento ella se sumergió totalmente en la profunda bañera. Con una sonrisa Ren se desnudó y se sumergió rápidamente hasta el pecho, justo en el momento en el que ella salía a respirar.
Kyoko hizo una pequeña mueca, al mojarse el pelo las horquillas de su recogido habían comenzado a desprenderse quedando algunas enganchadas de mala forma.
—Déjame ayudarte— Ren se acerco a ella y con delicadeza se deshizo de las causantes del malestar de Kyoko.
Ella suspiró aliviada y volvió a sumergirse un segundo para salir enseguida. Cuando sus ojos se encontraron de nuevo la tensión era tan evidente que ambos suspiraron.
Fue Ren, el primero en acortar la pequeña distancia existente entre ellos, alargo el brazo y atrajo a Kyoko para apoderarse una vez más de sus labios. Cuando en repuesta ella se pegó más a su cuerpo el beso se transformó y ambos se abrazaban con absoluta necesidad.
Cuando él detuvo el beso y la separó de su cuerpo Kyoko hizo un mohín en protesta. Ren solo sonrió y la obligo a darse la vuelta. —Voy a lavarte—
—Pero no quiero para…—Protestó Kyoko, pero el dedo de Ren la silenció.
—Shuuuuu, solo quiero salir de esta bañera— Aclaró con autentico deseo en sus ojos y señalando la cama que se veía desde su posición. Tras varios minutos en los que dedico su total atención a la tarea, beso la nuca de Kyoko. —Lista, déjame que busque una toalla— Salió rápidamente, se cubrió la cintura y cogió una gran toalla para ella.
Kyoko contemplaba desde su posición el cuerpo hercúleo y mojado de su prometido, tenía los brazos extendidos con la toalla lista para cubrirla. Normalmente estaría muerta de vergüenza y no se atrevería a salir, pero su cuerpo ardía haciendo que el agua pareciera en esos momentos fría. Cerró los ojos un segundo y después se puso en pie.
Ren tuvo que obligarse a sí mismo a cubrirla con la toalla, todo su ser rugía por el precioso cuerpo que tenía delante. La envolvió y comenzó a secar su cuerpo con suaves caricias. Una vez que la tuvo bien seca, la cargó en brazos y le deposito sobre la mullida cama inclinándose sobre ella.
Una vez más se sumergieron en un apasionado beso, al que siguió otro, y otro… Cuando Ren se separó lo justo para respirar sus pupilas se dilataron al contemplar la imagen que tenía delante. Kyoko, con el pelo desparramado por la almohada, las mejillas encendidas, los labios ligeramente hinchados buscando aire y sus ojos brillantes, era la imagen más sensual que había visto en su vida y ella ni siquiera era consciente de ello. "Dios Mío…, es la viva imagen de la belleza" *Grrrrrrrrrr!*. Tras besarla de nuevo, esta vez un beso corto, comenzó a descender acariciando, besando, lamiendo e incluso mordisqueando su cuello, consiguiendo que Kyoko suspirara como nunca lo había hecho. Llegó a la zona alta de su pecho, la que no cubría la toalla, no quedó un centímetro de piel descubierta que no recibiera atenciones.
Kyoko respiraba agitada con sus ojos semi-cerrados disfrutando de las sensaciones que recorrían su cuerpo. Cuando sintió que Ren se había detenido un segundo, abrió completamente sus encendido ojos para mirarle. No pudo evitar soltar el aire cuando él, con la cara de un felino la sonrió mientras con un solo movimiento consiguió desprenderse de la toalla que cubría su cuerpo.
—Eres preciosa…— Suspiró Ren fascinado, impidiendo que Kyoko escondiera la cara, apoderándose de sus labios —Absolutamente perfecta—. Sentenció antes de comenzar de nuevo su descenso.
—Mmmmmm—Exclamó Kyoko cuando sintió los labios de Ren sobre su pecho. Apenas podía respirar, las sensaciones que la provocaba la tenían fuera de sí.
Ren se deleitó con cada centímetro del cuerpo de su prometida, provocando en ella sonidos que para él eran música celestial. Sus dos partes, fusionadas en una sola, estaban amando y venerando a la mujer que amaban, y por una vez ambos estuvieron de acuerdo al detenerse.
—¿Qué pasa?—Preguntó Kyoko completamente acalorada.
—Mi amor…— Suspiró Ren sobre su ombligo.
—¿Qué? — Kyoko se estremeció al sentir el aire que había expulsado Ren al hablar, pero le agarro la cara obligándole a mirarla.
—Si quieres que pare, si quieres esperar a después…— Ren cerró los ojos un segundo, como si estuviera conteniendo un tsunami. —Dímelo y te juro que…—
Kyoko no le dejo terminar la frase, tiró con fuerza de su cara para hacerle ascender y poderse mirar cara a cara. —Soy tuya…—
Dos palabras, dos simples palabras que hicieron que el mundo se detuviera por una milésima de segundo.
—Dios! Te amo! — Ren con fervor se apoderó de los labios de ella, para después volver a su posición anterior.
—Yo también te amoooooooooooooooooooooo, oh Dios mío!— Kyoko no pudo seguir hablando pues Ren había continuado su descenso haciéndola sentir algo que jamás hubiera podido creer que existiera.
Ren, a pesar de sentirse como un animal hambriento, fue delicado y cariñosos con cada caricia, cada beso. Tras un rato de absoluta concentración en ella, se desprendió de su propia toalla y ascendió de nuevo sobre su cuerpo.
Kyoko abrió los ojos al sentir toda la anotomía de él sobre ella, notaba el frenético martilleo de su corazón que parecía a punto de salírsele por la boca.
—¿Estás segura? — Ren, una vez más, se obligó a sí mismo a detenerse.
—Sí…— Suspiró Kyoko sin apartar los ojos de él. — Estoy segura.
Tras un tierno beso, Ren se estiró para abrir un cajón, al ver lo que sacaba Kyoko le detuvo negando con la cabeza. —Pero…, tenemos que cuidarnos, tengo que cuidarte— Aseguró él.
—Lo sé, pero no hace falta porque ya puse medios para cuidarnos—Hizo un gesto con la mano que indicaba la ingesta de algo.
—¿Desde cuándo? — Preguntó Ren totalmente impresionado.
—Desde que estoy totalmente segura que fui, soy y seré siempre tuya— Aseguró con una sonrisa. *Y desde que mamá te dio la carlita, ¿eh?* "Jajajajaja, también".
—Ohhh cariño…..!—Ren, más enamorado que nunca la besó y abrazó como si fuera la cosa más frágil y preciada del universo, y una vez más volvió a venerar su cuerpo. —¿Estás bien? — Cogió su cara y limpió la pequeña lágrima que se había escapado de sus ojos tras un gesto de dolor.
Kyoko vio todo el amor concentrado en aquellos dos preciosos ojos azules, se incorporó lo justo para agarrar su cuello y abrazarse a él. —Estoy bien—
—Te quiero…— Susurró Ren. —Gracias mi amor.
—¿Por qué? — Susurró Kyoko.
—Por esto, por ser mía— Confesó emocionado, antes de volver a su tarea de amarla con absoluta devoción.
El amanecer alumbro los cuerpos entrelazados de la pareja que dormía plácidamente con la felicidad dibujada en sus somnolientos rostros.
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Fin Flashback
—Un gran recuerdo— Suspiró Ren tras conmemorar aquella noche.
—Sin lugar a dudas, me hiciste muy feliz— Reconoció Kyoko entre sus brazos.
—Y tengo la intención de seguir haciéndolo por el resto de mis días— La beso de nuevo, un beso que invitaba a mucho más. Vio por el rabillo del ojo como su madre se acercaba corriendo hacia ellos negando con la cabeza. —Menos esta noche por lo que parece—
—¿Por qué….?— Kyoko no pudo preguntar nada más porque su madre la interrumpió .
—No, no, no…, nada de carantoñas, esta noche separaditos, es la noche antes de la boda y el novio y la novia no deben verse— Jullie les hablaba como si fueran dos niños pequeños que hubieran sido pillados haciendo una travesura. —Venga señorita, es hora de que subas a tu cuarto, mañana te espera un gran día y tienes que estar descansada. Y tú!— Señaló a su hijo. —Coge a tu padre y a Lory y llévatelos al hotel, esta noche no puedes dormir aquí—
Ren sonrió, se puso en pie y ayudo a Kyoko a levantarse, se acercó a ella y tras darla un tierno beso en la mejilla la susurró al oído. —Descansa cariño, te quiero hoy, mañana y siempre—
Kyoko le devolvió el beso. —En esta vida y en las venideras— Contestó ella, haciendo mención, como él, a parte de los votos que habían practicado hace apenas una hora.
FIN
Hasta aquí ha llegado mi aventura en esto de escribir. Muchas gracias a todas las que habéis seguido la historia, a las que me habéis ayudado cuando me surgían dudas, las que habéis señalado mis errores, porque en esta vida así se aprende. Y a todas aquellas que día a día me animabais a seguir. Me ha dado tanta pena terminar que por eso me ha costado tanto escribir los últimos capítulos. Eso sí, creo que si antes adoraba a Ren, ahora estoy completa y absolutamente enamorada de él para la eternidad, así que si con este fic he conseguido que tan solo una persona más le pase lo mismo que a mí me doy por contenta. Ahora, como ya os dije hace tiempo tengo muchas de vuestras historias por leer y me muero por hacerlo. MUCHAS GRACIAS.
