Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.
Advertencia: Fluff.
Classic
KellenHakuen
8. Llaves
Se detuvo, una mata color verde emergió de súbito en su campo visión, distrayendolo, atrayendolo lo suficiente para desviarse de su camino principal, como nubes caminando hacia el sol. Todoroki estrechó mejor los ojos hacia el cuerpo doblado en la esquina, echo un ovillo refugiándose de poderosos rayos solares que hasta él le molestaron. Estaba algo lejos y quizá difuso para poder identificar a simple vist, pero para alguien tan entrañable como lo era Midoriya para él,ese abstracto cuerpo no tardó en tomar la forma de su compañero a medida que sus pasos se acercaban. Dio un parpadeo, sin estar seguro si era producto del asfixiante calor de verano o su mente que añoraba su presencia, lo que sea, a Todoroki le costó acostumbrarse a la idea de que Midoriya estaba enfrente él, con la puerta cerrada y la espalda adherida a la madera.
—¿Midoriya? —cuestionó sólo para asegurarse que en definitiva el calor de verano no le hubiese dado una mala jugarreta. Éste por su parte dio un respingo al ser llamado, pero le sonriò de la forma tan asidua que a Shouto le gustaba.
Ese era el Midoriya que le gustaba.
Reconfortante.
—¡Todoroki-kun! —exclamo, apegando una mano a su pecho para asegurarse que las vibraciones en su cuerpo eran producto del gusto repentino, inhaló aire. Midoriya confabuló que los dioses estaban planeando asesinarlo de la angustia o algún sentimiento parecido.
Shouto tardó en deducir el tono de voz, casi juraba que Midoriya lo uó como si estuviera viendo un fantasma, lo cuál, le sorprendió bastante al chico de hielo si se supone que desde días antes habían acordado verse hoy para entregarse sus objetos pendientes. El susodicho dio un escaneo rápido al pecoso, luego a la enorme puerta cerrada tras de él.
—¿Por qué no entras Midoriya?
No hubo en respuesta, solo la sonrisa de Midoriya que se ensanchó más.
—¿Qué haces aquì?
—Vine a dejarte el cuaderno que tú me prestaste.
Aclaró ahora si, dudando un poco más de él de no recordar algo de la platica de ayer, de su bolso sacó el cuaderno malbaratado y viejo de Midoriya. Se lo extendió, siendo recibidos de igual modo por el pupilo de All Might que relantizaba paso a paso sus movimientos hasta dejarla por el suelo a su lado, luego Izuku se quedó ahí, apegando sus piernas a su pecho y ofreciéndole otra sonrisa.
Todoroki, lo imito a él, con la diferencia que en vez de sonrisas amigables también se quedó frente a él y su expresión tranquila, solo observándole. Mientras uno esperaba, el otro deducía, el ambiente entre ellos era pacifico, tanto que hasta Midoriya se sintió incómodo de interrumpirlo con su ronca voz, sonando esta como una taza que rebotaba con angustia sobre el suelo.
—¿Sucede algo Todoroki-kun?
Al segundo Todoroki no le respondió, Midoriya sólo sentía la fría mirada sobre él, esculcándole con paciencia hasta que después la boca del chico bicolor se abriò con parsimonia, mencionando su veredicto
—¿Olvidaste tus llaves?
El segundo respingo del pecoso le dio a Todoroki todo los fundamentos que ocupaba para dar veracidad a su suposición, aún así, Midoriya se empeñó en negarlo al estirar sus manos y agitarlas en un gesto alterado.
—¡No! ...Bueno...—Midoriya desvió el rostro al cuaderno desgastado, rindiéndose ante la idea de mentirle cuándo Todoroki no daba indicios de querer creerle —, quizá...cuándo salí me olvidé de las llaves ...y al cerrar no tuve en cuenta ese pequeño e insignificante detalle...—Culminó, de sus labios brotando una risa pequeña —Grata sorpresa, ¿no?
Confesó, queriendo refugiarse en sus propios brazos como ya era costumbre suya cuando estaba apenado. Al contrario de una burla que él se esperaba, Todoroki sólo encogió de hombros, compartiendo su desdicha.
—Vaya que no es grata.
—Si...
A Todoroki le pareció irónico la premisa de que Midoriya siendo tan observador con aspectos fundamentales como en las batallas o estrategias, fuera despistado para otros asuntos como olvidar las llaves dentro de la casa.
—¿Te gustaría que te acompañara?
—¿Eh?
—Hace calor, y creo que los malos ratos se deben pasar en compañía con alguien —alegó, Todoroki hizo una pausa, antes de aclarar —Claro, si yo lo soy para ti, Midoriya.
—¡Por supuesto que lo eres! —mencionó de inmediato, Midoriya palpó a su lado, invitándole de forma a sencilla a que pasara el rato con él. Todoroki accedió, sentándose con él.
Midoriya sonriò de forma inevitable, sintiendo ligeras explosiones como las de Kacchan bombardear hacia él. Hace poco rato estaba añorando su presencia, pensando que pasar el tiempo con Todoroki y ahora, estaba a su lado. En silencio, pero dispuesto a escuchar sus tragedias del día de hoy. Era como si Todoroki siempre supiera la forma de estar para él, por màs insignificante fuera el asunto, sonrió por la idea.
Era una idea única que ambos compartían. Porqué a pesar de que Todoroki no lo dijera o lo pensará tan seguido, sabía que él pensaba que esto era reciproco.
Buenos o malos, pequeños o grandes; estarían para algo tan pequeño como compartir tiempo juntos o tan grande para una pelea vital.
Estuvieron platicando por una hora, zambullidos en su propia conversación y dispuestos a no romper su bella burbuja. Claro, hasta que la progenitora de Izuku llegó, agitando las bolsas y sorprendida de ver a su hijo en los límites de su hogar. Todoroki cortés, se levantó y le ofreció su ayuda con las bolsas de despensas.
Su madre le agredeció, invitándole a cenar lo cuál Todoroki no negó.
Midoriya sonrió, imitando su acción para también auxiliarle, aunque él no se acordaba que debajo del tapete había un repuesto de la llave para este tipo de ocasiones.
Rudeza.
El inmueble se sacudió junto a un grito de dolor espontaneo. El ruido estruendoso de la mesa agitándose provocó que Shouto abriera los ojos de un golpe, ascendiendo la cabeza con lentitud y aún adormilado por el episodio de sueño de antaño, se obligó a si mismo a despertar. Miró a su alrededor, espabilando y recordando de a poco que estaba en el salón de clases; tenían la hora libre y mientras los demás aprovecharon para irse a la cafetería él decidió encontrar descanso en su banco.
Era el plan perfecto hasta escuchar los aullidos y soplidos de Denki que lo despertaron, Shouto miró mejor el campo del salón. No había nadie más que Kirishima, Kaminari y Midoriya. Los tres rodeando una mesa y poniendo sus manos en el centro de ésta, arqueó una ceja, expresando una genuina curiosidad por sea lo que estuvieran practicando.
Pero
Se veía doloroso, podía asumirlo por la mirada de dolor de Kaminari.
—¡Te toca! —escuchó a lo lejos, esclareciéndose mejor observó a Kirishima tan radiante con esos puntiagudos colmillos. Denki todavía dudoso, y Midoriya atento. Shouto podía jurar que con pesar el rubio colocó la mano sobre el centro de la plataforma de madera.
En un parpadeo, Shouto observó como la mano de Kirishima se dejaba caer sobre las del chico eléctrico haciendo un choque y un ruido seco cuándo las pieles colisionaron. Después de que Kaminari ahogara su dolor, siguió Midoriya queriendo dejar el mismo impacto en la ya malbaratada piel del chico rubio.
—¿Estás listo? —preguntó Midoriya, mientras Denki negó primero antes de asentir. El pecoso sonrió, y desde lo más alto que pudiera extender su mano dejo caer su pesada muñeca contra el dorso de Denki.
Todoroki no quiso decirlo, pero le sorprendió que Midoriya participara en esos juegos. Aún así, se acercó un poco mas, dispuesto a interesarse. Si a Midoriya le gustaba podría también causarle intriga.
—Tu turno, Midoriya.
Murmuró Denki, sobándose la mano que estaba enrojecida por los golpes colaterales. Izuku asintió, mientras valientemente colocaba su mano.
Deku no percibió una mirada cómplice por parte de Kaminari, ni Kirishima, Shouto pensó que Midoriya también era ingenuo.
Denki fue el primer en brotar con un golpe seco, causándole a Midoriya quejarse, pero no lo suficiente. Estaba tan acostumbrado a este tipo de dolor por el uso excesivo de quirk que los manotazos de Kaminari eran como caricias de plumas para él, se regocijo de ésto.
—¿Es todo?
Sonrió victorioso, pero la el gesto amplio y los colmillos de Kirishima le hizo engullir sus propias palabras.
—¡Claro que no!
Midoriya no esperó que Kirishima hiciera trampa, ni llevará el juego a un nivel más alto al endurecer su piel y dejarla caer sobre su mano. Midoriya juró que vio de forma lenta la rocosa extremidad del chico cayendo sobre su diminuta palma. Y luego vio un dolor agudo pasar ante sus ojos, junto a recuerdos vagos de su niñez.
Shouto no acompañó el grito de Midoriya de dolor, pero si se compadeció de éste.
—¿Te duele?
A la salida, Todoroki estaba a su lado, dando furtivos miradas a la mano hinchada de Midoriya. Éste miro con melancolía su extremidad antes de negar.
—No, no mucho. Sólo la tengo un poco lastimada, no esperaba que Kirishima usara su particularidad.
—Bueno, yo tampoco.
Todoroki no paso desapercibido el dolor que agoniza en su rostro cuándo baja la mano, se preocupa y no lo niega.
—Midoriya —le llamó, obteniendo su atención en recompensa y sin preguntarle, sujetó sus manos con las suyas.
Fue rápido, pero no por eso invisible. Todoroki sintió un bajón en su estómago junto a una sensación asfixiante, cálida, acogedora, muy, muy agradable y eso fue por el simple hecho de tocar las manos de Midoriya. Ignoró por completo que Izuku dio un salto por su inesperado acto, y se volvió un manejo incapaz de expresar algo coherente más que susurros de que no estaban solos, que los profesores vendrían y que estaba bien, completamente bien. Todoroki prescindió de él, se enfocó mas en observar que sus manos eran pequeñas y encajaban muy bien con las suyas.
Casi le dieron las ganas de entrelazarlas, pero no arruinó el momento con sus pensamientos.
—¿Estás mejor? —preguntó, mientras las manos de Midoriya se envolvían en una telaraña de escarcha blanca.
Midoriya asintió, su palma todavía palpitando lo traicionó al pasar las vibraciones y el calor por todo su cuerpo. Sólo esperaba que el calor repentino que le invadió no derritiera el hielo que Todoroki le estaba ofreciendo tan amablemente.
Notas finales.
¡Gracias por leer hasta aquí!
