Disclaimer:
Todos los personajes aquí mencionados pertenecen a la brillante mente del mangaka Masashi Kishimoto. Lo único que corre por mi cuenta es la trama de la historia.
Es de fans para fans, prohibida su reproducción total o parcial. ¡Di no al plagio!
Notas principales:
La historia se lleva a cabo en la ciudad de Comayagua, Honduras (mi país) inspirada en hechos reales; (le paso a la amiga de una amiga). Al implementar ciertos regionalismos, estos se marcan con un asterisco y serán explicados al inicio de cada capítulo.
Esta narrado en tercera persona, enfocándose mayormente en Hinata.
-pensamientos-
-recuerdos-
-dialogo-
Narración.
CAPITULO II
—Maldición.
— ¿Qué sucede Kiba?
—Ya van dos días, y los de la rectificadora no traen las piezas que mandamos, y ahora el maistro quiere que yo vaya a buscarlas.
— ¿Y qué tiene de malo?
—Pensaba no venir después de almuerzo.
—Ya veo.
Y refunfuñando un poco el joven Inuzuka se alejó de aquella banca en dirección a las afueras del taller.
Ese día estaba un poco relajado, en la mañana solo les toco cambiar los frenos de un vehículo y supuestamente en la tarde no tendrían mucho trabajo; salvo que llegara algún cliente.
Ella se encamino hacia la bodega donde había dejado la mochila y saco de ahí un bandeja de comida y el bote de agua. Se había levantado temprano para preparar el almuerzo y así ahorrar un poco para salir el fin de semana con Ino y Neji, habían quedado de ir a ver el estreno de Kung Fu Panda 2 al cine.
Para su suerte, Naruto no se encontraba ahí ese día así que se relajó un poco y comenzó a degustar sus alimentos.
—"Seguramente fue a comer con su esposa"— al saberse presa de aquellos pensamientos sacudió su cabeza y continuo comiendo; no podía darle importancia, debía sacar cualquier sentimiento "impuro" que estaba almacenado en su corazón.
Al terminar de comer se quedó un rato ahí, leyendo un poco en su celular; para su suerte era fanática del fanfiction y eso la sacaba de sus pensamientos por un rato.
— ¡Hinata, aquí estas!
Se sobresaltó un poco al oír al joven que la llamaba; si, su dulce dolor de cabeza estaba en el marco de la puerta; con una enorme sonrisa.
—Kiba me pidió que te llevara conmigo.
—"¿Que me llevara? ¿A…a…donde?"
—Iremos a buscar las piezas a la rectificadora.
— ¿Quieres que te acompañe?
— ¡Por supuesto! Y luego avanzaremos un poco con ese trabajo; Kiba me lo pidió— dijo con un enorme sonrisa que impidió que Hinata se negara o su razón pensara en algún argumento que la forzara a despreciar al rubio. — ¿Nos vamos?— dijo extendiendo su mano hacia la joven con la intención de ayudarla a ponerse de pie, Hinata dudo un poco en tomarla, pero al final aceptó.
Nunca antes había tomado la mano de Naruto, era una mano grande y tibia; no era suave, se sentía el raspar de los callos que el trabajo había producido en sus manos, y las cicatrices que algún descuido había creado. Ella sintió como un revuelo en su estómago, y una calidez en todo su cuerpo. –"Podría sostener su mano por siempre…"—
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El trayecto lo hizo en silencio y en una complete incomodidad mental; pues después de haber tenido pensamientos tan malos se reprendía a si misma por actuar con torpeza y no alejarse del peligro; no, es más, se metía a la boca del lobo. Ahí iba en aquel vehículo, con la única compañía de Naruto que no había parado de platicar desde que salieron. Ella casi no entendía de qué hablaba puesto que su mente no había estado en silencio en ningún momento.
Llegaron a al rectificadora, subieron las cosas y retomaron la ruta de regreso,
—Hinata ¿pasa algo?— pregunto algo preocupado.
—No, para nada.
— ¿Estas segura?... es que te siento extraña, muy silenciosa.
— ¿Extraña? Nada que ver. Quizás no ando ánimos de platicar mucho hoy Naruto.
—Bueno... si tú lo dices.
Y esas fueron las últimas palabras que ambos pronunciaron en ese trayecto.
Al llegar al taller ambos se enfocaron en el trabajo; solo dando y siguiendo instrucciones; sin diálogos casuales ni nada más. Al parecer el joven no se sentía cómodo; pero ¿Qué podía él hacer? Si no tenía idea lo que pasaba con su compañera.
—Puedes sostener con cuidado esto, para que no se desalinee; no te preocupes que no pesa porque el hidráulico lo está levantando.
—Claro.
—Solo voy a atornillarlo y lo podrás soltar.
—Ok.
Sí, él se incomodaba demasiado con aquellas respuestas tan secas; pero quien era para meterse más en la vida de aquella joven, por más que sintiera la incomodidad en su pecho y ese deseo de gritar "¿Qué diablos te pasa conmigo Hinata? ¿Te hice algo malo? "pero no podía; no debía hacerlo.
Estaban debajo del vehículo; era una Dodge de gran tamaño a la que le estaban cambiando el volante del motor; se encontraban en ese instante ensamblando las partes y la caja de cambios era lo que les faltaba atornillar. La sostenía el hidráulico; debido al gran peso que poseía, y bajo ella estaban Naruto y Hinata; uno alineando y el otro tratando de ensamblarla y atornillarla. Estaban tan cerca que ella podía perfectamente sentir el olor que emanaba de su cuerpo y rozaban de vez en vez los brazos. –"Demasiado cerca, está demasiado cerca"— pensaba la joven invadida por los nervios y la ansiedad que procuraba disimular.
Ella estaba tan perdida en sus pensamientos que no se percató de que el hidráulico se había movido por sí solo, dejando sin soporte a la caja que estrepitosa se abalanzo hacia su cuerpo.
— ¡Hinata, cuidado!— escucho de su compañero y sus ojos se cerrador inmediatamente esperando el impacto… que nunca llego. Así que con lentitud abrió sus ojos para llevar una gran sorpresa. Naruto había recibido el impacto en su hombro, al colocarse rápidamente sobre ella para protegerla.
—Na…Na…Naruto…
— ¿Estas bien Hinata?
Las palabras no salían de su boca, estaba muy sorprendida y un tanto asustada. Se encontraba bajo la protección del cuerpo de aquel hombre; que tenía su rostro a unos pocos centímetros del suyo, pudiendo compartir un poco el aire que emanaba de él. Pero un gruñido la hizo reaccionar, el aún estaba soportando con su espalda el peso de aquel aparato y ella estaba encerrada entre ambos brazos del joven que haciendo uso de su fuerza estaba evitando caerle encima.
Al momento llegaron algunos de los compañeros de trabajo que al oír el ruido se sorprendió y acudieron pronto al lugar pudiendo sacarlos de aquella situación tan incómoda.
— ¿Seguro que estas bien Naruto?— pregunto un poco avergonzada.
—No te preocupes pequeña, esto no es nada.
Ella solo agacho el rostro.
—Lo siento.
—Hinata— comento mientras tomaba el mentón de la joven con su mano y levantaba su rostro para que ver directamente a sus ojos –Fue un accidente, no es tu culpa, no debes disculparte por los accidentes.
Ella sintió por un momento que su rostro ardía y que de sus ojos se volvían acuosos.
—Gracias por cuidarme— dijo casi en un susurro.
—Para eso estamos los amigos ¿no?— ella solo asintió –Así que por favor; cuando estés molesta por algo dímelo, no me gusta sentirte tan distante, creo que eso si duele más que el impacto de la transmisión en mi hombro—entonces Naruto rio de manera zurrona.
Aquellas palabras le cayeron de golpe; es verdad que ella había estado queriendo poner distancia, pero no pensó que a él le afectaría en lo más mínimo.
—Volvamos al trabajo.
—Si— y se fue tras él, contemplando su amplia espalda; esa espalda que hace unos minutos le había protegido.
—"¿Así como se supone que me aleje de él? ¿Cómo se supone que evite caer en tentación?"—
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—La película estaba realmente buena, valió la pena.
—Sí, pero alguien se atrevió a botar los nachos en vez de dármelos, eso debería ser penado por la justicia— Comento la rubia mirando de manera acusatoria a su joven amigo, Aburame Shino.
—No sé cómo no engordas Ino, si solo pasas comiendo.
—Es un don Shino, es un don que poseemos Hinata, Neji y yo.
—Pero tú nos ganas, comes más que los tres juntos— comento Neji con una sonrisa burlona.
—Muy gracioso genio, no sabía que también poseyeras tan buen sentido del humor.
—Ya ves, cada día se conoce más a una persona.
Eran las ocho de la noche y los cuatro se dirigían al parque central a comer un poco más de lo que había en las champas esa noche. Era lo bueno de los fines de semana, siempre se ponían vendedores en los alrededores del parque ofreciendo suvenir a los turistas y la comida típica de la región.
—A mi hágame una orden de pupusas con chicharrón por favor— pidió la rubia a una de las muchachas que atendía el puesto.
—Lo mismo para mí— comento el joven Hyuuga.
—Yo también.
— ¿Y tú Hinata?— pregunto la rubia.
—La verdad no tengo mucha hambre.
— ¡¿No vas a comer?!— preguntaron los tres amigos muy sorprendidos.
Hinata soltó una risita, antes de decir:
—No, no tengo apetito.
— Señor, ¿Que señal es esta? ¿Acaso es el apocalipsis?
—Ino, no seas dramática, solo no tengo apetito.
—Bien, bien, como tú digas.
Hinata había pasado todo el día distraída, como perdida en sus propios pensamientos; y como no, si la problemática que había entre sus sentimientos y lo que ella le ordenaba al corazón sentir o no sentir la estaban enloqueciendo y haciéndose miles de preguntas; replanteando lo que una vez creyó y sostuvo, lo que vivía predicando a voces… era una prueba dura que estaba pasando.
Los cuatro amigos se sentaron en una de las mesas que había cerca de la sombra de la catedral, y comenzaron a degustar de sus alimentos, platicando; al menos tres de ellos; y compartiendo amenamente como solían hacer os fines de semana.
El celular de Hinata comenzó a sonar, era su madre así que se levantó y se alejó un poco para poder platicar con ella.
—No te preocupes Neji, ella debe aceptar que necesita ayuda, aceptar que no es fácil mandar los sentimientos.
—No será fácil para ella, lo sabes.
—Hinata ha sido alguien que sigue las reglas al pie de la letra— comento Shino.
—Así nos educaron— Dijo muy seriamente el joven Hyuuga.
—Pero las cosas en la realidad no son así; ella quiere negarse a sí misma que está sintiendo algo solo porque sabe que es contra las reglas.
—Y así es— comento con molestia Neji.
—Sí, pero no es solo de ordenarle al corazón que no debe sentir algo porque es incorrecto.
— ¿Y según tu que debe hacer?
—Aceptar que siente algo; supuestamente aceptar el problema es el primer paso para solucionarlo.
—El que obra mal es porque ignora el bien; por tanto, nadie hace el mal voluntariamente; filosofía de Sócrates; Ella no podría enamorarse de él porque sabe que no es correcto.
—Ustedes los niños genios, que creen que todo es tan sencillo en la vida a veces me enojan.
—No importa lo que pase; ella debe saber que nos tiene a su lado siempre y que puede contar con nosotros— indico Shino; cortando con aquella incomoda discusión sin sentido que sus amigos tenían.
Ino y Neji solo sonrieron y asintieron a las sabias palabras de Shino; ellos debían demostrarle que pasara lo que pasara estarían ahí; que al venir con el corazón roto, o venir victoriosa por haber superado sus sentimientos, no importaba… siempre estarían ahí.
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—"¿Que está pasando conmigo? Dios dime qué tipo de prueba es esta… ¿acaso soy incapaz de dejar de pensar en él? Hinata por favor reacciona; sabes que es prohibido, sabes que no puedes amar a un hombre que ya tiene dueña… No puedes, no puedes, no puedes…
¿Si esto me está pasando significa que soy una mala persona?
¡No! Es que no me está pasando nada… lo que sucede es que le estoy dando demasiada importancia; cuando deje de darle tanto valor a esto desapareceré; si, debe desaparecer.
¡Joder! ¿Qué pasa conmigo?
¡Ya reacciona, Hinata!
¡Él no es para ti!
¡No puedes enamorarte de Naruto!
No puedes enamorarte de Naruto.
No.
No.
No puedes…"
Y así despedía su noche; llenando de fantasmas su habitación y de pensamientos que lesionaban todos sus ideales, porque habremos siempre personas a las que nos cuesta entender que los sentimientos no se mandan, y que el corazón se enamora de quien el desee, de quien se le dé la reverenda gana… así sufra, así se vaya en ese amor la única felicidad que creíamos tener.
—"Mañana será un nuevo día; no dejaré que esto me perturbe, a mí se me enseño lo que es bueno y lo que es malo así que sé muy bien que hacer… sacar estos estúpidos pensamientos de mi mente y seguir mi vida como si esto solo fuese una tentación ya superada; exactamente eso hare, no me dejare vencer… no lo hare…
Mañana será un nuevo día, uno mejor, uno donde no me dejare vencer por esto…"—
