Beta: MariaTheCharmix
Disclaimer:
Todos los personajes aquí mencionados pertenecen a la brillante mente del mangaka Masashi Kishimoto. Lo único que corre por mi cuenta es la trama de la historia.
Es de fans para fans, prohibida su reproducción total o parcial. ¡Di no al plagio!
Notas principales:
La historia se lleva a cabo en la ciudad de Comayagua, Honduras (mi país) inspirada en hechos reales; (le paso a la amiga de una amiga). Al implementar ciertos regionalismos, estos se marcan con un asterisco y serán explicados al inicio de cada capítulo.
Esta narrado en tercera persona, enfocándose mayormente en Hinata.
-pensamientos-
-recuerdos-
-dialogo-
Narración.
CAPITULO V
Es fácil adivinar; para todos aquellos que han amado; que cuando el corazón dice "por aquí jalo" no hay nada que lo haga cambiar de parecer. Y para nuestra joven enamorada eso era algo nuevo contra lo que debía luchar y aprender. Ahí se encontraba acomodando su cabello frente al espejo; intentando que no quedaran mechones por fuera y poniendo delineador a sus ojos; ganándose un punzón y un enrojecimiento.
—Vamos Hinata ¿para qué haces esto si vas a un taller?— se recriminaba a si misma; al momento que suspiraba y tomaba su maleta ya resignada al escuchar el sonido del taxi que siempre la recogía.
—Buenos días señorita.
—Buen día señor.
Y así salían en dirección al taller; eran aproximadamente 15 minutos de trayecto; pasando por el boulevard y entrando a la calle de tierra que conducía al taller.
Esa zona era una de las colonias más peligrosas de la ciudad de Comayagua; lo que causaba que su tío se preocupara cuando llegaban las siete de la noche y su sobrina aun no llegaba.
— ¿La vengo a recoger a la misma hora?
—Mejor espere mi llamado telefónico; a veces llega trabajo un poco tarde y no me puedo ir sin acabarlo.
—Como usted diga señorita, que pase feliz día.
—Muchas gracias. Igual para usted.
Se encamino a la bodega donde colgó su maleta en uno de los grandes ganchos que ahí habían y saco la camisa que le había regalado Kiba; una que tenía el logo del taller y que además estaba marcada posiblemente por los ratones con dos agujeritos en la parte baja.
—Hinata, buenos días— comento el joven moreno.
—Hola Kiba, buen día ¿Qué hay para hoy?
—Relájate mujer; hoy no hay trabajo para nosotros, los que llegaron lo agarraron Naruto y Lee; así que debemos esperar que llegue un nuevo cliente.
—Ya veo; iré a relajarme como tú dices.
—Ya vas aprendiendo ¿Por qué no sacas tu celular y pones la música que nos gusta?
Hinata soltó una risita y dijo:
—Ok Kiba eso haremos.
Ya habían pasado alrededor de 4 horas y el medio día llegaba sin que la joven hubiera hecho nada en especial más que sentarse y escuchar música; mientras terminaba de leer "El fruto Prohibido" de Susuna; y su compañero parecía inmerso en los profundos lagos del sueño.
Al llegar las doce; por inercia Kiba despertó y se despidió de Hinata; él nunca llegaba tarde a la hora del almuerzo en su casa, servía de reloj a todos los demás del taller; cuando Kiba salía significaba que eran las doce en punto.
Hinata bostezaba debido al sueño que le embargaba al no hacer absolutamente nada; así que entro a la bodega sin darse cuenta que esta estaba ya ocupada por Naruto que degustaba plácidamente y sentado sobre un cartón una sopa de fideos.
—Na…Naruto, no sabía que estabas aquí.
El joven bajo el tenedor y puso la sopa frente a él— Disculpa; sé que a esta hora comes aquí, pero no había desayunado y yo…
—No tienes que darme explicaciones de él porque estás aquí…— Hinata respiro profundo, ya había en su mente tomado una especie de decisión temporal que según ella podía cambiar en caso de estar equivocada —… es mejor; así no como sola.
Naruto la veía perplejo; él sabía que ella había estado intentando poner distancia con él, así que aunque le hacía falta decidió alejarse de ella para facilitarle las cosas; el oírla decir esas palabras le alegraba el alma.
—No deberías comer tanto esas sopas de vaso.
Comento Hinata mientras sacaba de su mochila su desayuno.
— ¿Te gustaría comer del mío?
— ¿Eh? ¿De veras?
—Por supuesto; traje bastante y como mi tío me obliga a comer mucha verdura es lo que más hay; tú debes comer verduras también.
Naruto no era un fanático de los vegetales; es más, aborrecía la mayoría de ellos; pero por extraño que pareciera el estar compartiendo aquella comida verde con Hinata no le hacía mal sabor; no importaba si fueran habichuelas; brócoli, lo que sea; todo tenía muy buen sabor cuando estaba con ella.
—Pensé que me querías lo más lejos de ti que fuera posible.
Hinata dejo de comer, no sabía exactamente cómo responder a eso pues al principio era verdad; lo quería lejos para quitar de su corazón el amor que había nacido por él; pero al alejarlo en vez de disminuir el amor aumentaba la añoranza y la necesidad de sentirlo más cerca.
—No te mentiré Naruto, al principio fue así; cuando supe que estabas casado pensé que era lo más correcto.
— ¿Y qué te hizo cambiar de parecer?
—Yo… no lo sé… solo no quiero distanciarme de ti, es todo, no me preguntes más por favor.
Naruto sonrió; eso era todo lo que necesitaba escuchar.
—Yo tampoco quiero que te distancies de mí; es feo comer solo… No— se corrigió —… es feo comer sin Hinata.
Y lo pudo ver sonreír plenamente de nuevo; y para ella esa era la señal divina que pedía porque no creía que una sonrías tan hermosa como esa no fuera puesta en ese hombre por los ángeles. Era feliz, así con él, ya sea en silencio o platicando de cualquier cosa; el simple hecho de estar con él era más que suficiente.
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—A ver Hinata, explícame porque no estoy entendiendo nada jovencita— Ino suspiro cansada – no se suponía que la misión era alejarse de Naruto; no mandarle mensajes subliminales de "te amo y quiero que estés siempre conmigo"
—Yo…Yo no dije eso
— ¡Poco te falto para hacerlo!
—Ino, yo sé que tu si me puedes entender; yo estoy… estoy jodidamente enamorada de este sujeto
Y definitivamente su rubia amiga le entendía a la perfección; es por ello que había estado tantos años amando a su estúpido novio que estaba también casado y que le vivía prometiendo que pronto dejaría a su mujer; pero ese tipo de relación peligrosa no era para Hinata, no un alma tan inocente como Hinata, no la veía en algo así.
—Hinata ¿Qué pretendes hacer?
—Yo solo quiero verlo feliz, quiero que sea feliz… y si Sakura no le da esa felicidad se la daré yo.
—Estás loca— dijo con un deje de tristeza.
—Lo sé, estoy demente pero no puedo hacer nada contra esto.
—sabes que cuantas conmigo para todo verdad.
—lo se Ino; solo te pido que si todo se va a la… ya sabes dónde… y mi corazón se destroza; estés ahí para ayudarme a no morir.
—No es necesario que lo pidas, sabes que siempre estaré ahí para ti.
—Gracias amiga.
—Pero déjame decirte que esto no es fácil; que no es sencillo lidiar con algo así y lo primero y más fundamental es comprobar si el corresponde a tus sentimientos.
Hinata guardo silencio un momento y miro a su amiga con cara de confusión.
— ¿Habías planeado esto sin siquiera saber si eres correspondida?
—Bueno… yo…
— ¿Qué voy a hacer contigo mujer?
—Alimentarme; amarme y nunca dejarme.
—Al menos me alegra verte animada.
—Una cosa más Ino; que no se te vaya escapar esto frente a Neji, ya sabes que jamás me permitiría…
—Lo sé; y lo comprendo, no te preocupes este será nuestro gran secreto, como lo fue el día que perdiste tu…
— ¡Ino!
La rubia rio estrepitosamente.
—Ya, está bien no te preocupes.
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Después de la pregunta de su amiga Hinata había quedado observando a Naruto, tratando de ver en el algún indicio que le indicara que correspondía a sus sentimientos, que lo que ardía en el pecho de ella ardía también en el de él y con la misma intensidad, obviamente, como para arriesgarse a pensar en emprender esa lucha junto a ella.
Pero no se le puede pedir a alguien tan ingenua como Hinata que lea los mensajes subliminales en las personas cuando es tan fácil hacerla caer en bromas de doble sentido; es mucho pedir para ella y como era obvio no encontraba ningún indicio por más notorias que fuesen las emociones del rubio quien al ser igual de torpe que ella, no sospechaba que Hinata también correspondía a sus sentimientos así que intentaba; en vano para el resto; ocultar lo que aquella joven de azulada cabellera provocaba en su ser.
—¿Será que solo le agrado como amiga?— se preguntaba un poco decepcionada. –Tal vez soy solo yo la que se está haciendo ilusiones en la cabeza—
Ese día había tenido que trabajar hasta las ocho de la noche y justo cuando iba llamar al taxista el maistro la interrumpió.
—Deja que Kiba te lleve en el carro del taller, haz trabajado mucho asi que te lo mereces.
—No tiene que molestarse.
—No es molestia pequeña, déjame llamar al holgazán de tu jefecito… ¡Kiba! ¡Oye Kiba!
—Ya se fue maistro— Comento Naruto con una sonrisa traviesa en su rostro –Así que yo la llevare, no se preocupe.
—Bien hijo, toma las llaves, vayan con cuidado.
—No se preocupe Maistro, yo no dejaría que le pasara algo malo a Hinata.
—Más te vale muchacho.
Hinata solo agachó la mirada y agradeció a los cielos que la oscuridad ocultara un poco el sonrojo que crecía en su rostro.
—Muchas gracias maistro.
—Ve con Dios hijita, nos vemos mañana.
Y así ambos se dirigieron al vehículo, en sus miradas compartían una felicidad de poder estar juntos aquel momento, juntos y en soledad aunque fuera en aquel corto trayecto.
Subieron al vehículo y partieron, tomando la ruta más larga intentando hacer de aquel recorrido algo eterno.
—¡Kiba! Aquí estabas, te estuve gritando para que fueras a dejar a Hinata a su casa.
—Si lo escuche, pero sabía que iria mejor acompañada con el idiota de Naruto.
—No sé que se traen ustedes; pero les aconsejó que no vayan a hacer nada que lastime a esa jovencita, ella es muy noble y o se merece que jueguen con sus sentimientos.
—Lo se maistro, no tiene ni que decirlo.
—Más les vale que sepan lo que están haciendo.
—bueno… no se si sepamos con exactitud lo que estamos haciendo, pero creemos que esos dos sienten algo el uno por el otro asi que les echaremos la mano.
—Naruto tiene mujer, lo saben.
—Maistro, dígame si en los años que tiene usted de tener como empleado a Naruto lo había visto tan feliz como es desde que conoció a Hinata.
—Eso no lo discuto pero…
—Él se merece ser feliz, dejar esa loca que le vive haciendo la vida imposible y ser verdaderamente feliz con una mujer que lo valore.
—Pero sabes que Sakura no lo va dejar tan fácilmente…
—Vamos maistro en las películas que ve mi mujer el amor siempre triunfa.
—Pero déjame decirte que para desgracia del ser humano la realidad es muy distinta.
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Por más vuelta que dieron tratando de alargar el trayecto al final debieron aceptar su realidad y buscar la ruta correcta que los llevaría hasta la casa que actualmente habitaba la joven Hyuuga.
Al ser tan tarde las calles estaban un poco desoladas así que Naruto decidió estacionarse frente al portón principal de aquella casa, apago el motor y dejo caer las manos del volante hacia los lados del asiento del conductor.
—Llegamos— comento con un deje de tristeza.
—Si— susurro Hinata, sin moverse del asiento y sin intentar bajarse.
Ambos se dedicaron unas miradas, como si estuvieran en la espera de algo importante. Hinata sintió por primera vez en toda su vida una ansiedad proveniente de sus labios; como si estos le suplicaran que probara el sabor de aquel joven de rubios cabellos; sin que pudiera analizar lo que hacía paso suavemente su lengua humedeciendo sus labios para luego morder levemente el labio inferior.
Aquel movimiento no paso desapercibido para Naruto, quien trago en seco al verse tentado por aquella jovencita de dulce e inocente mirada pero de tentadores y provocativos labios. Respiro onda y se reprendió a sí mismo por aquellos pensamientos; volvió a encender el motor del vehículo lo que hizo a Hinata comprender que debía bajarse del mismo.
—Bueno, nos vemos mañana Hinata.
—Nos vemos mañana Naruto.
Y antes de partir Naruto se acercó despacio hacia la joven para despedirla con u beso en la mejilla como ya habían hecho en otras ocasiones. Ella no supo que la inspiro a hacer lo que hizo, no sabe de dónde saco el valor, pero cuando el acerco sus labio a las mejillas coloreadas de rosa de la joven, esta movió levemente la cabeza haciendo que la mitad de sus labios rozaran con los del joven rubio.
Fue un roce que duro apenas unos segundos, cuando reaccionaron se veían con asombro y la vergüenza inundo el rostro de Hinata quien rápidamente abrió la puerta del vehículo y salió presurosa como si hubiese divisado un espectro, dejando a Naruto sorprendido, confundido y completamente estupefacto.
Ella busco a gran velocidad las llaves y entro a la casa; cerró la puerto y se apresuró a su habitación sin percatarse que había llamado la atención de quienes estaban en ese momento e la sala principal viendo la televisión.
Entro al cuarto y se abalanzó sobre la cama, quedando por unos segundos extasiada viendo el cielo falso de su habitación.
—Hinata…. ¡¿Qué diablos acabas de hacer?!— se reprendió a si misma sintiendo como la vergüenza de recordar su acción le coloreaba de un intenso carmesí todo el rostro. Respiro profundamente y ya un poco más relajada se tomó la libertad de delinear sus labios con la mano derecha, como intentando buscar un residuo de aquel leve roce. Podía perfectamente sentir como sus labios aún estaban ardiendo por el majestuoso y tan añorado sentir de aquellos masculinos y tan exquisitos labios.
Espero que su mente divagara unas horas, riendo como loca sintiéndose envuelta en lo que llaman amor, tomo su libreta e inmortalizo el acto, grabando con tinta estas palabras de amor.
Cuando el alma se reúsa a escuchar,
Los murmullos que en el aire suenan;
Y tu mente y corazón tiemblan
Por el amor que a tu vida quiere entrar.
Empieza la batalla cruel
El miedo del reino se adueña,
Fantasía de amor, se eriza tu piel,
Y con un final feliz tu alma sueña.
¿Me quiere? ¿No me quiere? Que dilema
¿Me arriesgo? O ¿no? ¿Quién sabrá?
Esta es la condena del que ama.
Problemas, dudas ¿los vencerá?
¿Lucha vale la pena? Ya no lo dudo
Entrar al manicomio llamado amor,
Renunciar a la razón y al miedo
Saltar al abismo, sin ver, acepto el dolor.
Pero no he de permitir que mi vida acabe
Sin dejar en tus labios plasmado mi amor
No le daré el gusto a la muerte de verme
Como un alma en pena sin conocer tu sabor.
