CAPITULO 7 – AMOR FUERA DE TIEMPO
—Hinata, al fin contestas ese teléfono, no olvides que pasare por ti al taller, hoy es la entrega de documentos en la universidad.
— No lo olvido Ino, tranquila.
—Dime por lo más sagrado que no andas como indigente.
—Pues… estoy trabajando... así que…
—Pasare una hora antes para que te vayas a duchar.
—Pe…
— ¡Nada!... no está en tela de juicio eso.
—Bien…
Hinata colgó el celular y dejo escapar de sus labios un suspiro que no pasó desapercibido para su compañero de trabajo.
— ¿Pasó algo?
La joven solo negó con su cabeza y le explico a su amigo la situación.
— ¿Ya le comentaste al Jefe que te marchas temprano?
—Si —afirmó la joven —Desde ayer en la tarde se lo mencione.
—Bien señorita entonces acabemos esto, no me dejes con todo este montón de trabajo.
Hinata sonrió y continúo su labor.
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Ese día debía presentar la documentación para la prueba de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras; optando a la carrera de Ingeniería en Mecánica.
Llevaba en su bolso todo lo necesario, mas no contaba con que su amiga no la dejaría ir con aquella ropa llena de grasa y poco presentable.
Ino la saco del taller sin permitirle refutar absolutamente nada y llegaron pasado el mediodía a las instalaciones del campus.
—Mira, que enorme cola hay aún. — dijo fastidiada la Rubia
—Es que andan comiendo…— contestó un chico de piel pálida y cabello azabache que estaba delante de ellas.
En ese momento los ojos de Ino se iluminaron, y una sonrisa coqueta se dibujó en su rostro.
— ¿Hace mucho estás esperando?
El muchacho le devolvió la sonrisa y se dio la vuelta enfocándose totalmente en la chica.
—Mi primo y yo llegamos a las once y media aquí… por cierto, me llamo Uchiha Sai.
Le extendió la mano e Ino la acepto gustosa.
—Yo soy Ino Yamanaka, y ella…—dijo señalando a su amiga —…Es Hinata Hyuuga…
Hinata hizo un saludo leve y siguió enfocada en el vacío, o eso parecía; mas sin embargo sus pensamientos estaban lejos de aquel predio, volaban con el aire hasta el taller, y suspiraba…
"—Naruto… no te vi hoy… maldición que falta me haces… ¿Ya regresarías de arreglar ese vehículo?"
—Iré por algo de tomar, ¿te traigo un refresco? — preguntó Hinata mirando a su amiga.
—Solo agua…— respondió está sin ponerle mayor atención
Se encamino un poco desganada hasta la cafetería más cerca, solo volteo su rostro un poco para divisar a su amiga que al parecer ya estaba entablando amistad con aquel joven.
—Lo hace ver tan fácil… — Sonrió divertida; entre ambas la más sociable siempre fue la rubia.
Compro lo necesario y al volver al lugar vio como a la conversación se había unido alguien más, un joven de cabello negro, muy parecido al otro muchacho solo que su rostro indicaba más seriedad y desinterés en aquella conversación.
—Mira Hinata, él es el primo de Sai, Sasuke Uchiha— dijo su amiga al verla acercarse.
El joven que había mantenido una expresión de totalmente inerte y aburrida no pudo disimular su asombro al ver a Hinata, sus ojos se iluminaron casi al instante y aunque casi imperceptible, una sonrisa se formó en su rostro.
—Hola, me llamo Hinata, mucho gusto— dijo la joven dedicándole una afable sonrisa.
—Hola Hinata… es un verdadero placer— respondió el joven extendiendo su mano, Hinata con un poco de timidez la estrecho.
Y así señores, se entrecruzan los hilos del destino, con un simple rozar de manos, una sonrisa y caben en verdad esa palabras que muchas veces se pronuncian vacías y por costumbre. "Un placer conocerte" Un placer que hayas pasado por mi vida, un placer el que este día nos hayamos encontrado… si, es fue un verdadero placer.
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Paso alrededor de una hora y al final pudieron salir de aquel lugar, los jóvenes; que habían entrado primero a las oficinas, esperaron por ellas y las llevaron —aun con la primera negativa de Hinata— a comer juntos.
Sai e Ino se perdieron un momento, dejando en la mesa únicamente a Sasuke y Hinata.
—Y… ¿A qué carrera piensas entrar?— Pregunto Sasuke que al ver a Hinata perdida unos instantes en sus propios pensamientos.
Hinata se volviendo a la realidad, miro a Sasuke y con un tono de duda en su voz respondió aquella pregunta, aunque no había prestado mucha atención ya que solo escucho carrera y entrar
—Ingeniería Industrial y… Mecánica Industrial.
Sasuke se volteó para verla fijamente pues pensó que aquella respuesta solo fue una simple broma.
—Es una carrera algo extraña para una chica— comentó asombrado y con una minúscula sonrisa en su rostro
—Sí, eso me han dicho… desde que me gusta la mecánica, esa frase es muy común— Dijo la joven con una afable sonrisa. — ¿Y tú?
—Derecho… mi padre tiene un despacho y yo quiero seguir sus pasos, me gusta bastante esa rama— El castaño volteo su mirada a otro lado pues no hablaba mucho sobre que quería estudiar.
— ¡Wow! Es excelente, el derecho es algo que también me llama la atención, está en la segunda opción de mis carreras.
Sasuke sonrió ladino y con discreción, se volteó para ver fijamente a Hinata
— ¿Sería malo desear que tu segunda opción se convierta en la primera?
La joven se sonrojo levemente y rio nerviosa, por una extraña razón se cruzó por su mente que Sasuke estaba coqueteándole, pero desecho esa idea rápidamente.
—Pues, me gusta demasiado la mecánica, no creo que eso suceda.
—Es una pena.
Ambos jóvenes siguieron platicando por largo rato, pues sus acompañantes se les habían extraviado totalmente.
—Ese libro es de mis favoritos, siento que tiene mucho sentimiento… muestra cómo cambia la forma de pensar de las personas al tocar el fondo, mejor dicho, al encontrarse de lleno con el dolor
—No soy muy fanático de Wilde, pero con esa referencia que me has dado, me animo a leerlo.
— ¿Es en serio? ¿Hablando de libros? — Se escuchó la voz de Ino indignada, quien aparecía del brazo del pelinegro y se aproximaba a Hinata. —Lo siento bella, debemos irnos, luego podrán verse para platicas de… ¿libros? — Rodo los ojos e hizo una mueca de asco— no me lo creo, de verdad.
Hinata se levantó de su asiento y tomo su bolso, cuando sintió la mano de Sasuke tomar con delicadeza su muñeca.
— ¿Podrías… darme tu número de celular? — dijo con un casi imperceptible rubor en sus mejillas y desviando un poco la mirada de los ojos de la chica quien al verlo así no comprendió porque pero le pareció lo más encantador del universo y no dudo en proporcionarle lo que le había pedido.
Los cuatro se despidieron, prometiéndose no ser la última vez que coincidirían; y definitivamente, la vida no tenía planeado hacer que aquella fuera la última vez que el camino de Sasuke y Hinata se cruzaran.
. . .
—Así que si te gusto esa chica—El chico miro a Sasuke con una sonrisa juguetona.
—Quieres cerrar la boca Sai, solo le pedí su número, es todo—Respondió Sasuke poniendo sus ojos en blanco como forma de disgusto.
—Tú, el chico al que las mujeres se le lanzan a tus brazos sin dudarlo ni un segundo… ¿Pidiendo un número de teléfono?... No pensé vivir para ver ese momento.
—Y si sigues haciendo comentarios estúpidos no vivirás más—Replicó Sasuke ya molesto por el comentario de su primo.
—Está bien, está bien, ya no te molesto más…
—"Aunque debo admitir que este idiota tiene mucha razón, ella me gustó, me gustó de verdad". Aquellos pensamientos dibujaron una sonrisa ladina en el rostro de Sasuke, como el de aquel que encuentra un tesoro que había buscado por tantos años. —"Definitivamente ella no es como las demás… Es justo eso que no se puede definir, pero que atrae tanto, atrae al alma y al corazón… no solo a la vista"
…
Aquel no había sido para nada su día, en primer lugar el único bálsamo que tenía desde hace un par de meses no estaba, no pudo verle y eso le incomodaba, no podía creer como Hinata había logrado ocupar tanto su vida que el hecho de estar en ese taller y no escuchar su risa a cada rato, o no verla pelear contra aquellos vehículos, toda desalineada, con su gorrita tratando de proteger los cabellos contra el sucio, su ropa manchada y su rostro coloreado con el tinte negro del hollín, de la grasa o el aceite; eso, eso lo hacía sentir tan ansioso, como si el aire que respiraba no fuera suficiente.
—Al final no la veré hoy…
Se dijo a si mismo resignado, y sin el menor deseo de dejar el taller, partió a su casa ya pasadas las 7 de la noche.
Al llegar a su casa la sorpresa típica; su mujer no estaba y los únicos que le esperaban eran aquel par de angelitos de ojos de cielo que sonreían felices al verle.
— ¡Bienvenido papá! —Saludaron entusiasmados sus pequeños
Él les abrazaba y elevaba al cielo, con las pocas fuerzas que ya tenían sus brazos después de un riguroso día de trabajo.
— ¿Ya comieron? — Pregunto después de haber jugado unos minutos con ambos.
—No, mamá dijo que tú nos harías comida al llegar—Dijeron los niños con suma inocencia
—"¿Por qué no me sorprende de ti Sakura?" —Se preguntó para sus adentros
Naruto solo suspiro, guardo cualquier expresión de ira o molestia que quisiera dibujarse en su rostro y mantuvo para sus hijos su dulce y cálida sonrisa.
— Que les parece… ¿si hacemos la cena juntos? —Miro a los pequeños los cuales tenían un bello resplandor en sus ojos, llenos de determinación y entusiasmo.
Los niños saltaban emocionados y se dirigieron a la cocina, donde al cabo de media hora habían culminado de preparar la cena y se sentaron los tres a la mesa.
El cansancio se veía en los tres, así que al terminar de comer, esperaron unos minutos y Naruto les indico a los niños que se alistaran para dormir. Mientras tanto el fregaba los trastos que habían acumulados en el lavabo y terminaba de arreglar la cocina para luego pasar a la habitación de sus hijos y darles un beso de buenas noches.
"Y para colmo hoy no te vi, Hinata".
Ya estaba en su habitación, terminando de alistarse para dormir; el reloj marcaba las 11 de la noche cuando la puerta de la habitación se abrió y dejo ver tras ella a aquella mujer de largos cabellos color rosa que mantenía sueltos y cayendo en cascada por su espalda y hombros.
Ninguno de ellos se saludó ni pronuncio palabras en ese momento, ella se dirigió al baño a tomar una ducha para luego meterse a la cama.
— ¿Crees que es divertido esto no? Irte, quien sabe a dónde, y dejar a tus hijos como si no fueran nada, con hambre… ¿Qué hubiera pasado si me hubiera tardado más? — Aunque no elevara su voz, o si quiera enfocara su vista en ella… su alma estaba sumamente agitada, enfurecida, y al borde del límite. ¿Cuándo más se puede vivir en un infierno opcional?
—Pues tal vez así te animas a venir más tempano a ver a tu familia…
—Es mi trabajo, de ahí comemos los cuatro.
—Bien, como gustes… ellos ya están grandecitos, un par de horas que los deje solos no se van a morir.
¿Qué le irritaba? Bien… es probable que la pasividad o indiferencia de sus palabras, el poco interés que demostraba por los pequeños.
—Sakura… ¿Te estas escuchando?.. Una madre no…
— ¡Ay ya sí!.. — Le interrumpió levantando un poco la voz —Estoy cansada y lo menos que quiero es oír tus reclamos, aquí la que más debe aguantarlos soy yo…
— ¿Aguantarlos? ¡Estás hablando de tus hijos maldita sea! Como dices eso, cual si fuera un fastidio el tenerles. — El rubio se molestó tanto que se levantó de la cama y tomo unas sábanas y su almohada. —No puedo creer como pueden haber madres como tú— Se dispuso a salir de la habitación cuando escucho la vocecilla chillona de su pareja.
—Eso, lárgate, seguro tienes otra y buscas cualquier excusa para salirte de nuestra cama, eres un imbécil, ni siquiera sabes complacer a la mujer de tu casa.
Cerró la puerta y se acomodó en el sillón, no le prestaría atención a las palabras de Sakura, estaba agotado y necesitaba descansar pues el hambre no espera, y aunque Sakura se quejara del trabajo "absorbente y mediocre" que tenía, era de ahí de donde todos ellos comían.
—"Hinata… me pregunto… ¿Cómo sería mi vida si la persona que me esperara en casa fueras tú? Si quien compartiera la cama conmigo fueras tu… ¿Por qué el destino es tan cruel?... ¿Por qué te puso en mi vida tan tarde?... ¿habría sido diferente?... si te hubieras cruzado en mi vida un poco antes, si me hubieras flechado cuando aún no habían cadenas en mi vida, cuando era libre… sería diferente cierto… sería feliz".
