CAPITULO 8

Disclaimer:

Todos los personajes aquí mencionados pertenecen a la brillante mente del mangaka Masashi Kishimoto. Lo único que corre por mi cuenta es la trama de la historia.

Es de fans para fans, prohibida su reproducción total o parcial. ¡Di no al plagio!

Notas principales:

La historia se lleva a cabo en la ciudad de Comayagua, Honduras (mi país) inspirada en hechos reales; (le paso a la amiga de una amiga).

-pensamientos-

-recuerdos-

-dialogo-

Narración.

La mañana llego, trayendo consigo los rayos de sol que se colaban en las casa por cualquier brecha o espacio que se les diera. La actividad humana en aquella ciudad ya se veía agitada, gente yendo a sus trabajos, pequeños que se encaminaban a sus centros de estudios; era un ir y venir por todas partes y como es de saber, el congestionamiento vehicular era el fastidio de todas las mañanas.
Naruto se encontraba en ese momento entre unas de las enormes filas de vehículos que se formaban en la avenida, había ido a dejar a sus dos pequeños a la escuela e intentando llegar a tiempo al trabajo decidió tomar un taxi.

— ¡Maldición! Mejor hubiera traído mi bicicleta

El tráfico se despejo al cabo de unos minutos y él pudo llegar al taller; con más de media hora de retraso que obviamente no pasó desapercibido por el jefe que utilizo dicho retraso para hablar de su vida y como era que por puntual había triunfado en sus anteriores empleos, así que sabía que no existía excusas válidas.

La cara de fastidio que tenía el rubio era mayor a la de los demás; a leguas se notaba que no había empezado la mañana de la mejor manera y que al parecer no estaba con el deseo de oír aquella charla/regaño que le estaban haciendo.

Cuando hubo finalizado la plática con el jefe, Naruto se encamino a la bodega a buscar sus herramientas de trabajo pues ya le esperaba uno de sus clientes que se había rehusado a ser atendido por alguien más.

Si Sakura hubiera llevado a los niños no me pasaría esto; esta más insoportable que nunca.

Entre sus pensamientos y el recuerdo de cómo sus peleas con la peli rosa habían aumentado le hizo enervarse tanto que golpeo con su puño la pared de la bodega.

— ¡Maldición!

Sí, era un descontrol de su parte pero la frustración le podía más que otra cosa, así que opto por permanecer un poco más en la bodega hasta que se calmara.

— Naruto… ¿Estás aquí? — Hinata quien le había visto llegar con esa expresión de preocupación, y luego dirigirse a la bodega donde ya llevaba más tiempo del normal, se dispuso a ir por él, en verdad le preocupaba aquel hombre y aunque no podía solucionar sus problemas quería que supiera que estaba con él, que pasara lo que pasara ella estaría con él.

— ¿Estás bien? —Dijo con notoria y sincera preocupación mientras se acercaba al rincón donde yacía sentado el joven Uzumaki.

La dulzura de aquella vos le cayó al rubio como un bálsamo a sus preocupaciones y levantando el rostro miro a la pequeña que entraba por la puerta de la bodega y se acerca hacia él .

—Te ves algo tenso, ¿Estas enfermo?

Hinata puso su mano en la mejilla del rubio, haciendo que este entrecerrara sus ojos y colocara su mano sobre la de ella, acariciándole con ternura.

—Ya estoy mejor, creo que solo estaba necesitando verte. — Respondió el muchacho aun sin abrir sus ojos.

—A mi… a mí también ya me estaba doliendo en el corazón no verte, y eso que no pasaron ni veinticuatro horas.

—Supongo que son los efectos secundarios del amor.

—Causa más necesidad que la más terrible de las drogas.

—Pero la dicha y felicidad que causa, valen la pena… tú vales la pena, lo vales todo.

Hinata solo pudo sonrojase, la felicidad que sentía se quedaba en su garanta y sabía muy bien que no habían palabras para describirla o para responder a lo que Naruto le había dicho. Ella lo amaba, en verdad lo amaba más que a su propia vida, pues sabía que lo que ambos sentían, que su relación era mal vista ante toda autoridad que ella siempre había obedecido y respetado; su familia, su religión y la sociedad.

—Pero no me engañas, sé que te pasa algo más que eso.

—Solo lo normal— Dijo el chico desviando la mirada hacia un costado.

—Te peleaste de nuevo con… ella—

—Ya se está haciendo más frecuente que antes, anoche llego casi a media noche y traía sus copas encima…— la mirada del rubio volvió a oscurecerse y la ira le quemaba las venas. —No me importa con quien salga, pero los niño… maldición ellos no tienen por qué ver a su madre así—

Hinata no dijo nada, solo opto por rodearlo con sus brazos y presionarlo fuerte.

—Ellos saben que tienen un padre que los ama mucho, son afortunados.

Naruto respondió al abrazo y hundió en el hueco del cuello de Hinata su rostro.

—Gracias por llegar a mi vida, de verdad, muchas gracias.

***0***

Y así siguieron pasando poco a poco los días, apareciendo en los corazones de ambos jóvenes una gran preocupación que no podían controlar y un amor que crecía demasiado rápido y se hacía visible y descuidado.

—Con que solo te quedan un par de días… No desearía que te fueras.

—Yo tampoco quiero hacerlo—contesto con melancolía la joven —pero la universidad comenzara el año que viene, y debo prepararme, además… la practica finaliza la próxima semana.

—Este lugar se sentirá muerto sin ti

—Pero siempre te veré, vendré acá, y tu podrás visitarme en mi departamento… vamos a vivir juntas con Ino, ella quiere independizarse así que no estará con su madre.

Aquel pequeño "receso" acabo, debían volver al trabajo a esa realidad en la que no podían aislarse del mundo y dedicarse solo el uno al otro, pero eso no evitaba que se regalaran miradas coquetas y sonrisas tan brillantes como nunca creyó ella poder ver y mucho menos hacer.

Y así, con el dolor de ambos corazón se terminó la práctica, era momento de despedirse de esta faceta de la vida y comenzar una nueva; la universidad le esperaba.

—Mira— Dijo mostrándole un celular muy sencillo que recién había adquirido

—Naruto, tú odias esas cosas— Dijo con una expresión de sorpresa en su rostro

—Lo sé, pero si esto me hace sentirte más cerca es mejor tenerlo ¿No crees?

Ella sonrió, se inclinó un poco y beso sus labios con ternura.

—Voy a trabajar en una venta de repuestos en lo que acaba este año, es del padre de Ino y pues me ayudara a conseguir un poco de dinero para cuando regrese.

— ¿Te veré?

—Cada domingo si puedes, yo te esperare. ¿Te parece?

—No es como tenerte a diario, pero podre sobrevivir con ello

—je, je, je Eres un dramático sabes. — Contesto la joven con una pequeña sonrisa en sus labios

***0***

Y ese año acabo, fue un nuevo año con nuevos amores, un año que ya no sabía igual para ninguno de los dos, ahora habían esperanzas entrelazadas, sueños compartidos y muchas ilusiones, sobre todo ilusiones.

—Feliz año nuevo princesa mía, siento no poder decírtelo en persona— decía con voz melancolía tras la bocina de aquel celular

—Oye, pronto me darás el abrazo de año nuevo, no te preocupes, con oír tu voz me basta en estos momentos.

Siempre la comprensión imperante en una relación de esa índole, y es que muchos podrán juzgar a esa pequeña por querer entrar en una relación que ya estaba pero… vamos ¿Quién manda al corazón? Si seguía ella recibiendo a su amor a escondidas, sin presiones, con toda la comprensión de aquel que espera lo que queda del pastel cuando no había sido invitado a la fiesta. Pero él, él le daba todo lo que nunca le dio a nadie más, le daba el amor que emanaba de su corazón.

—Ojala te hubiera conocido antes

— ¿Hubiera cambiado algo?

—Te hubiera escogido a ti, porque tú eres el amor que fue hecho para mí.

—Es como si te hubiera pedido a la medida.

—Por eso lo digo… si hubieras llegado antes, o si yo no hubiera…

—Ya estoy aquí contigo— dijo ella interrumpiendo sus repetitivas y tristes frases, o deseos imposibles,

—Nunca te vayas… —Suplico

—No lo hare, lo juro.

Así se despedían cada vez que podían hablar, con un millón de añoranzas, deseos de poder unir con prontitud sus labios, sus almas. Quemándose sus corazones por el frio de la distancia, ¿Cómo es que se ama aquello que esta tan prohibido?

El mes de enero pasaba muy rápido, las clases de la universidad empezarían a finales de ese mes así que debían mudarse pronto, buscaron un apartamento que les fuera económico y ya amueblado, por suerte Comayagua ofrecía unos precios accesibles, más cuando compartirían gastos.

Ambas estaban muy emocionadas era una nueva etapa en sus vidas y lo mejor de todo es que vivirían solas, vamos, para dos jóvenes universitarias de la edad de ellas eso era un pase a la diversión, bueno, para Ino lo era.

—Oye, Sasuke y Sai nos están invitando esta noche a celebrar nuestra nueva vida de universitarias, hay una disco muy buena y segura ¿Vamos? — Dijo con la emoción y la picardía adornando su rostro.

—No podre, quede de verme con Naruto hoy, dijo que saldría temprano para que nos pudiéramos ver.

—Bueno… —Dijo la rubia en un tono muy travieso. —Yo pueda que no llegue esta noche a dormir así que, tienen casa sola—

El rostro de Hinata era todo un caso, estaba muy roja hasta las orejas y casi se ahoga con el vaso de agua que tomaba.

— ¿¡Que…Que… Que rayos está pasando por tu sucia y lasciva mente!?

—Lo mismo que pasa por tu mente, la diferencia es que yo lo acepto.
No dijo nada, la verdad su amiga siempre daba justo en ese clavito que la enmudecía, eso de que las amigas te conozcan tan bien resulta ser un arma de doble filo.

—Al menos dime que te arreglaras un poco más. — Pregunto la rubia una vez salió de la ducha.

—Bueno, igual que siempre. — Respondió su amiga

—¡NO! Por todos los cielos Hinata, hoy no, si de verdad quieres que caiga entre tus piernas esta noche…

—¡INO!... — Le interrumpió con gran vergüenza Hinata

—…Debes verte más sexy, déjalo en mis manos. Lo primero es que te metas en esa ducha y te laves pie a cabeza.

Hinata tomo rápidamente una toalla pues literalmente estaba siendo empujada al interior del baño por su amiga.

—¡Hay crema depiladora ahí, úsala, tienes que desyerbar el pasto de tu pequeña isla!

—¡INO YA CALLATE!

—¡¿QUE? SOLO DIGO LA VERDAD! — Grito tras la puerta la rubia —También tengo jabón íntimo, puedes usarlo—

—¡YAMANACA!

—Ja, Ja, Ja. Ok, Ok me callare, te espero en la habitación.

Es de admirar todo el procedimiento de belleza que llevan a cabo las mujeres, son horas y horas de fatiga frente a un espejo para resaltar aquella belleza que ya poseen pero que sienten que no es suficiente. Y al final es todo para oír aquellas mágicas palabras, no de cualquiera, no, solo de esa persona especial, de esa persona en la que pensamos cada vez que deslizamos el cepillo en nuestra cabellera, cada vez que observamos cual de nuestras pestañas quedo más grande.

Secadora, plancha, base, delineador, sombras, labial… es un arte, aunque a muchos no les parezca, el lienzo es tu rostro y deberás trabajar bajo una obra maestra ya creada solo para resaltar su belleza.

— ¡Te ves perfecta!— Comento Ino con gran emoción, admirando la obra de arte frente a ella, como lo hacía Basil Hokam al dibujar el cuadro de Dorian Gray. — Si fuera hombre me enamoraría de ti—

—No digas tonterías yo… me veo normal— Decía Hinata quien no podía creer lo bonita que se veía… en verdad ¿Era Ella— Bueno, ok, sí, me dejaste muy bien. Ya sabemos que si no das bola en psicología lo harás como estilista—

—Para que veas que tengo muchas habilidades—

—Eso siempre lo he sabido amiga—

Las dos chicas se divertían en frente al espejo de aquella habitación que compartían mientras esperaban a sus respectivos compañeros.

Llegaron las 7 de la noche y se escuchó la bocina de un vehículo fuera del departamento. Ambas chicas salieron al portón y al abrir la puerta Hinata suspiro, no era su príncipe azul, pero si dos apuestos caballeros dentro de un convertible muy bien cuidado.

—¡Chicos! —Exclamo Ino, quien no tardo en subir a la parte trasera donde se ubicó a su lado Sai, al parecer ambos ya tenían mucha confianza.

No era Naruto, solo espero que no le haya pasado nada malo, que si llegue. De verdad quiero que llegue— Pensaba ella ignorando que unos ojos negros, profundos como la noche le observaban minuciosamente, deleitándose con sus curvas, con su rostro angelical y cada una de las virtudes que poseía físicamente.

—Hinata… te ves muy, muy hermosa esta noche… bueno, ya eres hermosa pero hoy…

—Gracias Sasuke— Dijo la joven con una cálida sonrisa, y recuperándose de la desilusión al no ser quien ella esperaba el que dijera aquel cumplido.

—Dime que al final te animaste y decidiste acompañarnos. — Pregunto con una sonrisa ladina el azabache.

—Lo lamento Sasuke, es que… ya había hecho planes para hoy. — Respondió con delicadeza Hinata, mientras se acercaba un poco más al vehículo y pasaba uno de sus largos mechones por detrás de su oreja. —Pero será para la próxima, lo prometo—

—Ya tenías planes, no nos digas eso pequeña… acaso es con… ¿Un novio? — Pregunto con sarna Sai, mientras observaba de soslayo la reacción de su primo.

—A…algo así— Confirmo con timidez la pequeña, aunque lo dudo, pues no podría decirse novio a alguien que ya estaba en una relación. No importa, no daría esas explicaciones.

—Bueno, nos vamos— El tono de Sasuke se había endurecido un poco, no era agradable para él darse cuenta que aquella chica que había ocupado tanto sus pensamientos ya tenía ocupado el corazón, obviamente eso no detendría al menor de los Uchiha, para nada, era solo un obstáculo en su camino pero no cambiaba sus planes, él la quería a ella y no dejaría que algo como "un noviecito" se interpusiera. Total, siempre obtenía lo que quería, esta vez no sería la excepción.

—Que les vaya muy bien, les encargo mucho a mi amiga.

Y así desapareció de frente a sus ojos aquel vehículo, para permitir una mejor visión del otro lado de la calle donde yacía parado un caballero de cabellera rubia y ojos azules quien al ver a Hinata sola se animó a cruzar la calle.

—Concuerdo con lo que dijo el moreno ese, hoy en especial luces muy, muy hermosa Hinata.

Sí, es ahí cuando te das cuenta que todas esas horas frente al espejo valieron la pena.

—Y…Yo creo que estas exagerando, luzco igual que siempre.

—Sí, siempre luces bella, pero hoy más que nunca le agradezco a Dios por los ojos que me dejan ver la belleza de este mundo concentrada en una sola persona— Naruto tomo las manos de la joven entre las suyas y las atrajo a sus labios para depositar un beso sobre estas. —Y es aquí donde no comprendo como la bella se fijó en…—

—Ni lo digas, que tú también eres lo más bello que han visto mis ojos. —Le interrumpió Hinata antes que el pudiera finalizar la frase. —

—¿Ojos de amor? — Respondió el rubio— Dicen que ellos embellecen todo.

Hinata solo sonrió y negó con su cabeza, sabia a la perfección que no tenía sentido tratar que entendiera lo hermoso que le resultaba a ella.

—Me alegra tanto que pudieras venir, ya te estaba extrañando demasiado.

Naruto soltó las manos de la joven, para poder acomodar las suyas en el hermoso rostro nívea de Hinata y atraerlo hacia el haciendo que la distancia que separaba sus labios desapareciera por un minuto.

—A mí me alegra tanto poder estar aquí, contigo, donde soy feliz.

Naruto… Te amo tanto— Reservo aquellas palabras en su pensamiento, y volvió a empinarse un poco para volver a unir sus labios a los de aquel hombre que tanto adoraba.

***0***

Ya adentro el corazón de ambos empezó a latir más rápido, estaban un poco ansiosos y como no, nunca habían estado con tantas posibilidades para hacer lo que ambos deseaban hacer, pero que se habían negado por todo ese tiempo.

—¿y… Ya comiste? — Pregunto Hinata para romper un poco la tensión que se había creado.

—¿Eh? ¡Ah! Este… no, no he comido. —respondió con una notable dificultad el rubio.

—Bueno, toma asiento en la mesita, llevare nuestra cena.

Naruto se encamino al lugar que le indico Hinata y tomo asiento, ya estaba más relajado, se recrimino así mismo por dejar que ciertos pensamientos le gobernaran al principio pero, bueno, ya estaba mucho mejor.
— Espero te guste la comida— Indico la joven mientras colocaba los dos platos en la mesa.

—¿Tú la has hecho?

—Si, a mi me encanta cocinar.

—Entonces es seguro que me va a gustar mucho. — Indico con emoción el rubio.

Hinata solo se sonrojo ante aquel cumplido, luego busco refresco que estaba en el refrigerador y los vasos. Tomo asiento cerca de su chico y ambos disfrutaron de aquella comida. Charlaban amenamente, poniéndose al día de todo lo que les había acontecido, y contando cualquier cosa que se les ocurriera. Por vez primera él se sentía en casa, un lugar al que le gustaría llegar temprano solo para poder estar más tiempo con ella, el amor de su vida.

—¿Te quedaras? — Pregunto con timidez la joven

—¿Quieres que me quede? — dijo colocando una de sus manos sobre la de Hinata, quien ante aquella pregunta lo único que pudo hacer fue asentir. De verdad deseaba que él se quedara esa noche con ella, y no precisamente a dormir.

—Entonces lo hare… me quedare a tu lado— Y tras decir estas palabras acerco su rostro al de ella, levanto con su mano el mentón de Hinata y deposito un beso, corto pero profundo, indicándole tácitamente que él deseaba lo mismo que ella.

***0***