Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Antes que nada una pequeña disculpa por el retraso, he de decir que culpo nuevamente a los festejos navideños, triviales y superfluos como siempre, pero no por ello carentes de impacto social, más trabajo y menos tiempo, ya he olvidado lo que significa tener vacaciones. En fin.
He aquí el segundo capítulo de esta historia xD, es probable que estos primeros capítulos sean un poco flojos pero considere que eran necesarios para después no revolverme con los ya de por si numerosos flash backs que se vienen, bueno espero que lo disfruten, este en especial realmente me gustó mucho, la verdad no tenía ni idea de cómo empezarlo pero al final ha quedado bastante bien considerando que soy realmente torpe para estas cosas jajaja.
También vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases o otras cosas estarán en cursiva
Sin más por el momento los dejo con la continuación de la historia.
Entro en aquella aldea, "por fin algo de civilización" o más o menos, la felicidad le duro muy poco pues en cuanto piso aquel lugar algo extraño comenzó a ocurrir, sus habitantes habían dejado repentinamente sus labores y la miraban con un dejo de miedo y alguno que otro con desdén…
Capítulo 2: La Princesa del Reino de Hyrule
-Oh disculpen..
Pero no pudo terminar su frase
-Otro monstruo- grito una voz femenina desde el fondo de una de las casitas de la aldea.
-No puede ser- añadió una voz masculina- ¡Porque apareció otro!
-¿Monstruo?- se interrogo la joven hylian al ver que se dirigían a ella- "¿A caso nunca habrán visto un hylian?", disculpen creo que esto es un error- añadió moviendo las manos de un lado a otro.- Yo..- intento decir con una sonrisa, pero las cosas se habían puesto de repente feas, las "pacificas" personas de la aldea se habían armado de pies a cabeza con utensilios de cocina jardinería y demás cosas…
-Fuera de aquí demonio ¡- gruño nuevamente la voz masculina.
Los aldeanos se acercaron lenta y amenazantemente
-¿Eh¡, "¿Qué rayos pasa con esta gente?"- ahora sí que tenía miedo.
Intento razonar con ellos una vez más pero lo único que logro fue desatar una lluvia de objetos, cacerolas cucharas y hasta los platos de los perros volaron hacia su dirección.
Se quedó paraliza ante tan repentino y hostil ataque y lo único que consiguió al tratar de moverse fue cubrirse con sus brazos. Alguien tuvo la desfachatez de lanzarle un afilado cuchillo y cuando la joven vio venir en su dirección semejante objeto creyó que de un momento a otro estaría muerta.
Cerro sus ojos con fuerza al momento que el horror la invadía, espero el funesto golpe pero este nunca llego en lugar de eso escucho un sonido metálico y cortante, abrió los ojos y vio como en instantes el cuchillo salía volando en otra dirección, algo o más bien alguien lo había golpeado sacándolo de la dirección que llevaba.
-Que ASCO me dan todos ustedes, ni siquiera pueden diferencian entre culpables e inocentes cierto.- la voz sonaba con un toque de repugnancia y de gran desdén.
La joven hylian recobro su compostura aquel que hablaba no era otro más que su joven y rubio salvador. Estaba nuevamente ahí protegiéndola del peligro, parado justo entre la muchedumbre y ella, su espada estaba en posición de ataque y seguramente el sonido metálico que había escuchado antes provenía de esa magnífica arma.
-Ni siquiera se dan cuenta de que es una chica cierto?- dijo retrocediendo un poco pero sin dar la espalda a sus atacantes, y cuando estuvo junto a la hylian le dedico una mirada juguetona y a la vez triste. –Lo siento- susurro de manera muy baja.
-¡Es el otro monstruo¡, rápido ataquemos de nuevo- dijo un sujeto volviendo a lanzar un cuchillo.
Esta vez la joven pudo ver con claridad como su protector alzaba suave y grácilmente su espada y con un rápido movimiento golpeaba al objeto atacante.
El chico miro a los aldeanos penetrantemente.
-QUE LOS DEMONIOS Y MI IRA CAIGAN SOBRE ESTA ALDEA- dijo en voz alta y amenazante mientras daba unos cuantos pasos hacia los aldeanos.
Los habitantes soltaron sus armas y huyeron despavoridos, los perros que hasta entonces se habían mantenido alertas intentaron abalanzársele salvajemente, pero basto con que él les dirigiera una amenazante mirada para que de igual forma salieran corriendo.
-Vámonos.- dijo con calma dirigiéndose a la joven que había vuelto a salvar.
La chica asintió y después le tomo la mano.
Él la miro pícaramente, y con un ágil movimiento la cargo en sus brazos.
-¿Qué haces?- dijo ella un tanto sorprendida, pues nunca nadie había tenido la osadía de tratarla de esa forma.
-Ellos no se van a detener- dijo trepando nuevamente a los árboles y perdiéndose entre la espesura, la joven lo miro interrogativamente pero después comprendió a lo que se refería, una cacerola voló muy cerca de ellos, pero él la esquivo fácilmente.*
-Que pasa con esa gente?- pregunto aferrándose al cuello del joven mientras él se alejaba rápidamente de la aldea internándose de nuevo en el bosque.
-Están locos, ¡todos están locos!, hasta los perros- le contesto una vez que estuvieron nuevamente en el suelo.
-Gracias… otra vez.
-Eres un imán de problemas sabes
-Lo siento.- dijo algo deprimida.- ni siquiera sé a dónde rayos estoy intentando llegar, solo quiero volver a casa.
-Y porque no vuelves?
-Es tan fácil decirlo, pero ni siquiera se en donde estoy parada ahora mismo.
-Y cómo fue que llegaste aquí en primer lugar?
-Evidentemente estaba escapando de un Wolfo- dijo descaradamente mientas le dirigía una sonrisa al joven- Pero antes que eso….
Él la miro interrogativamente
-Estaba huyendo de otra cosa.
-¿Qué cosa?- dijo casi desinteresadamente.
-De los traidores del reino de Hyrule.
-Hyrule….- La palabra le sonaba muy familiar pero no sabía exactamente porque.
-Porque yo…Soy la princesa del país de Hyrule.
-La princesa de Hyrule- repitió como si quisiera darle forma a esas palabras.- ¿Por qué estás aquí?, nunca había escuchado de hyrule, eso solo significa que ese país está muy lejos, ¿no es verdad?.
-Muy lejos.- repitió ella de manera melancólica.- es un país ubicado en el norte a dos meses de camino en carruaje.
-Porque alguien haría un viaje tan largo, ¿acaso buscabas algo importante?.
-Mi padre, el Rey Gaepora* planeaba hacer una alianza con el gobernante de estas tierras.
-Las Tierras del Sur, este miserable lugar es como un paraje olvidado, ¿de verdad serviría hacer una alianza aquí?
-En aquella basta tierra olvidada, puede que encontremos un aliado inesperado, eso fue lo que dijo él, aunque yo también tengo mis dudas, el gobernante de estas tierras era una persona muy extraña, parecía estar interesado en lo que mi padre le proponía pero no aceptaba ninguno de sus términos. Al final de nada sirvió tan arduo viaje porque nunca llegaron a ningún acuerdo ni nada por el estilo.
La joven suspiro ávidamente, de un momento a otro su mirada se había perdido entre el denso follaje de los arboles como si tratara de descubrir que había detrás de aquel muro verde.
-¿Y qué fue lo que paso?, el castillo de ese desagradable sujeto se encuentra como a dos kilómetros de aquí ¿cierto?- no sabía porque pero de repente estaba muy interesado en aquella joven.
-Pues veras…
…...Flash back…...
Habían estado renegociando toda la mañana sin ningún resultado mientras las dos jóvenes esperaban en el jardín.
-Por la diosa que lleva mi nombre, hasta cuándo vamos a marcharnos, estoy harta de este lugar.
-Resiste Din, anda ya pronto nos iremos a casa.- dijo antes de suspirar y recargarse en un árbol cercano.
-Awww, no quiero..- contesto su compañera con desgana.- Princesa porque tenemos que estar aquí?, ¿No había nadie más que pudiera acompañar al rey?.
-Ya te lo he dicho.- sus azulinos ojos se habían quedados perdidos en el cielo que esa tarde parecía triste y melancólico.- el año que viene cumpliré mi mayoría de edad y ya sabes lo que dice mi padre.
-Pronto te harás cargo de este reino..- dijeron ambas jóvenes al unísono y después se echaron a reír.
-Aunque también me pregunto, ¿De qué me sirve venir si él no me deja participar en susnegociaciones? ¿Tú sabes Din?.
-No, no tengo idea princesa.- contesto ella con pereza dejando caer su rojizo cabello sobre la yerma pastura del lugar.
-¿Cómo se supone que voy a aprender si no me deja hacer nada por mí misma?, no creo que tenga caso seguirlo acompañando a todas partes.
-Tampoco le veo caso- añadió la pelirroja con algo de fastidio.
-Es la última vez que lo acompaño.- suspiro.- ya estoy harta, y durante meses no ha hecho otra cosa que traerme de un lado a otro como tonta, a veces me pregunto..
-¿Si?
-Si de verdad confía en mí. ¿Tú crees que yo soy apta para ser princesa?
-Usted princesa, es más apta que su señor padre ahí adentro, si fuera por usted hace una semana que nos hubiéramos ido de este sitio, ya estaríamos cerca de Hyrule y yo no viviría quejándome de la vida cada vez que al rey se le ocurre hacer un viaje de estos.
Ambas se miraron y después soltaron un gran respiro.
-Princesa.- volvió a hablar la pelirroja.- tiene encanto y talento natural no debería dudar de ello.- le dijo con una sonrisa.
La joven princesa también le dedico una sonrisa antes de voltearse y poner toda su atención en aquel castillo, era una construcción extraña que no se parecía en nada a las de Hyrule, sus muros eran altos y grisáceos dándole la apariencia más de una prisión que de un castillo, la atmosfera del lugar tampoco ayudaba mucho y no podía evitar sentir cierto escalofrió cada vez que lo miraba, era un lugar del que solo podía hacer referentes en sus más oscuras y antañas pesadillas. Desvió la vista mirando hacia otro lado, no sabía porque pero tenía un mal presentimiento.
La tarde fue tragada completamente por la oscuridad de la noche, en las Tierras del Sur era esa época del año en el que los días se volvían sumamente cortos a medida que el invierno se acercaba.
El rey salió de aquel lúgubre edificio, las jóvenes lo miraron mientras sus sonoros pasos se escuchaban al bajar las escaleras, su cara no tenía un semblante muy grato y su voz sonaba enfadada, la larga espera otra vez había sido en vano, ordeno que alistaran los corceles para partir de inmediato de aquel lugar.
-Por fin nos vamos.- dijo Din con una reminiscencia de pereza.
-Ya es un poco tarde ¿no crees que sea peligroso el camino?
-Creo que en este lugar sin importar la hora hay peligro princesa, sabe?, nunca en mi vida había visto tierras tan mal organizadas, se supone que el señor que está ahí adentro es una especie de gobernante, pero a leguas se nota que en este territorio cada región hace lo que se le pega en gana..- dijo apuntando por última vez hacia la grisácea construcción.
La familia real y la pelirroja abordaron el carruaje que de inmediato se puso en marcha rumbo al norte.
-Señor ha escuchado los rumores?.- dijo Din dirigiéndose al Rey el cual levanto una ceja para después perder su mirada en la ventanilla del aquel transporte.
-¿Qué rumores Din?.- pregunto la princesa
-Dicen que la carencia de orden ha propiciado que por estos caminos abunden mercenarios y ladrones, salen a la sobra de la noche y atacan a los viajeros desprevenidos.- dijo con un toque malicioso como si quisiera asustar a la princesa.
-¿De verdad?- pregunto la joven rubia con voz nerviosa.
-Si, y también dicen que salen bestias de colmillos gigantes.
-En…serio.- mascullo la joven princesa tratando de articular sus palabras.
-Si.- repitió en tono lúgubre muy cerca de su oído
-kya¡.- dio un pequeño grito
La joven pelirroja rio al ver su reacción, no podía creer que de verdad se asustara con eso.
-Din no hagas eso, en serio me dio miedo.
La joven todavía reía, el Rey las miro de reojo sin aparentar el fastidio alguno que sentía, para él el día había sido largo y agotador, a pesar de eso no les dijo nada a las jóvenes, sabía que su manera también estaban cansadas y buscaban desenfadarse.
-Princesa escuche que también aparecen fantassssmas..- dijo la pelirroja todavía jugando.
La Princesa trago saliva, ahora si se había puesto nerviosa.
-Ya basta ELDIN, no volveré a caer en tus juegos.
-Cielos no me diga que se ha enfadado.
-En absoluto.
-Claro que sí, usted nunca me llama por mi nombre completo a no ser que este disgustada.
-Debe ser tu imaginación.- dijo de manera cortante pero fingida, también ella se merecía una revancha ¿no?.
Din la miro con ojos inquisitivos, no podía creer que de verdad estuviera enojada.
-Quite esa cara princesa o tendré que castigarla.
-No puedes castigarme, YO soy a princesa.- dijo nuevamente en tono tajante.
-Oh..Claro que sí, tome esto.- añadió abalanzándose sobre ella.- guerra de cosquillas
-Din que estás haciendo… ya basta deten..te.- trato de articular entre risas, la joven pelirroja había dado en su punto débil.- ya.. basta.- volvió a decir sin poder contener una carcajada.
El rey volvió a mirarlas con fastidio, pero siguió sin decir una sola palabra, de pronto el carruaje se movía de manera extraña, un sonido desconocido sonó de manera desconcertante.
-Din detente¡- ordeno ella al escuchar aquello.
La pelirroja se apartó de inmediato, esta vez el tono serio de la princesa era real.
-¿Qué sucede?
-¿No escuchas eso?
-La verdad no escucho nada.
El fuerte sonido se volvió a escuchar, era como si algo hubiera golpeado el techo del vehículo.
-De acuerdo, eso sí lo escuche.- añadió poniendo la mirada sombría como lo hacía cada vez que se preparaba para lo inesperado.
El carruaje volvió a moverse irregularmente, como si no tuviera conductor alguno, los tres pasajeros sintieron como daba la vuelta bruscamente haciendo que Din cayera sobre la princesa.
-¡Hay pero que bruto¡- grito Din colérica levantándose de su sitio.- le diré que se detenga ahora mismo.
Pero cuando asomo su cabeza por la ventanilla lo que vio la dejo helada, el carruaje de verdad no llevaba conductor, ni guardias, ni a nadie, ¿Qué rayos era lo que estaba pasando?, el extraño sonido volvió a golpear en el techo del carruaje, viro rápidamente la vista y nuevamente perdió el aliento.
-FUEGO¡.- Dijo metiendo la cabeza.
Aquello que se escuchaba eran flechas con fuego insertándose en el techo del vehículo.
-¡Fuego¡- volvió a repetir mientras abría la puerta.- el techo se incendia
-¿Qué haces?, primero debemos detener el carruaje.
-Correcto.- dijo mientras salía.- pero no hay conductor, así que lo detendré yo misma.- añadió antes de salir completamente y caminar por los peligrosos bordes del vehículo.
Las riendas de los corceles se habían desaparecido misteriosamente.
-Demonios que significa esto¡ Acaso fuimos emboscados?.
El carruaje se agito fuertemente al dar una vuelta en el camino.
-Lo detendré yo misma- dijo para sí mientras se lanzaba contra uno de los corceles, el animal se agito vigorosamente ante el peso de la joven, Din se sostuvo fuertemente y con la mano derecha lanzo un hechizo de fuego haciendo que el animal quedara libre del carruaje. Sin embargo el fuego también libero al otro corcel que enseguida salió corriendo despavorido
Ahora el carruaje se movía solo por la fuerza de la inercia, pero había un pequeño problema el camino por el cual transitaba se movía irregularmente por una zona de peñascos.
-"Tengo que sacarlos de ahí".-Pensó la pelirroja.- esa cosa no se detendrá por si misma antes de que lleguemos a la siguiente vuelta.
La Princesa sintió como el carruaje se bambaleaba de un lado a otro de manera brusca.
-¡Que está pasando ahí afuera!- dijo aferrándose fuertemente a la manga de su padre.
-¡Majestad!- ambos escucharon una voz conocida, Din se había puesto al mismo nivel de la puerta junto con el corcel que había hurtado del carruaje. –Fuimos emboscados¡, el carruaje no se detendrá, ¡Vengan!, salten conmigo- dijo estirándoles una de sus manos.
El rey le indico a su hija que saltara ella primero, pero la joven se negó.
-Con estas ropas no lo lograre.- dijo, tenía razón el vestido que llevaba era muy largo.- ¡Salta tu primero para que me atrapes!.
El rey asintió, tomo la mano que le ofrecía Din y con salto algo torpe monto al corcel, el animal relincho ávidamente ante aquel peso y se alejó un poco del carruaje, La pelirroja controlo rápidamente la situación, volvió a acercarse pero justo cuando le tendía la mano a la princesa una flecha de fuego se atravesó entre ellas.
-¿Pero qué demonios!- gruño Din ante aquello, viro su mirada y vio unos arqueros encapuchados- ¡DESGRACIADOS!- Bramo con ira.
El carruaje seguía avanzando y el borde de la siguiente vuelta se acercaba peligrosamente.
-¡Princesa!- grito tratando de acercarse de nuevo- Pero un mar de flechas impacto en el suelo frente a su camino creando una alfombra de llamas, el corcel se detuvo repentinamente tirando a sus pasajeros.
-¡Princesa!- volvió a gritar desesperadamente.
-¡DIN!- grito la joven aun sobre el carruaje mientras sentía como el vehículo se volcaba al pasar por la inclinada vuelta.
El carruaje cayo al vacío llevándose a la joven consigo…..
Abrio los ojos lentamente, mientras sentía un fuerte olor a madera quemada, el fuego seguía ardiendo sobre el techo del maltrecho carruaje.
-Tengo que salir de aquí- dijo para sí misma incorporándose lentamente.
¿Quién sabe cómo era que había sobrevivido a semejante caída?, pero en cierto momento entre la cordura y la inconciencia le pareció ver que algo extraño brillaba en el dorso de su mano derecha.
Salió del carruaje con pesadumbre, su cuerpo estaba totalmente aturdido y camino sin fijar rumbo alguno, unas voces se escuchaban a la distancia pero no pertenecían ni a su padre ni a Din.
El corazón comenzó a latirle fuertemente como si una especie de sentido de supervivencia se hubiera activado en ella. Tenía que salir de ahí y lo sabía, así que se internó en el bosque circundante sin siquiera pensar en las consecuencias. Fuera lo que fuera que había pasado había sido provocado intencionalmente por alguien que deseaba sacarlos del camino .Posiblemente los sujetos encapuchados todavía estaban cerca y no podía permitir que la encontraran.
El oscuro bosque le ofreció protección momentáneamente hasta que sintió como algo la observaba… algo siniestro se había estado moviendo entre las sombras, siguiéndola, observándola…. CAZANDOLA.
La joven se viro en busca de la extraña presencia y lo siguiente que vio fueron unos horribles ojos rojos, unos relucientes colmillos y un erizado pelaje color Negro como la noche.
…...Fin del Fash Back…...
El resto era prácticamente historia
-Esa fue la última vez que vi a Din y a mi padre.
El joven había escuchado atentamente cada una de sus palabras.
-Ya veo- dijo retirándose del lugar en el que se encontraba-
-Te vas de nuevo cierto?- Pregunto la joven siguiéndolo con la mirada.
-Si, …. Y tú también- añadió sin mirarla.
Continuara….
Y tú también? ¿En qué cosa estarás pensando ahora valiente guerrero?
*Tal vez en este momento se estén preguntando ¿Qué rara manía tiene Link de subir en los arboles?, bueno eso tiene una explicación pero no la voy a decir jajaja, el que logre llegar mínimo a la mitad de este fic después recordara mis palabras.
xD jeje si también soy fan de Naruto.
*Influencias del Skyward Sword, por más que lo cavile y repensé, es que no le veo otra cara al rey que no sea la de él jeje.
