Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases o otras cosas estarán en cursiva
Antes que nada un bonito saludo para todos los que leen mi pequeño fic (jajaja que de pequeño no va a tener nada). Bueno anteriormente había comentado que posiblemente subiría los capítulos de dos en dos, sin embargo me he topado con algunos problemas, básicamente de redacción. Lo que sucede es que curiosamente nunca comienzo mis historias por el inicio jeje si ya sé que suena súper raro pero bueno es que así soy yo xD de hecho hay una historia que comencé por el final jeje aunque no es esta, está la comencé en el cap 5 que anteriormente era el 3 (que desbarajuste ¡DIOS! ) y la verdad es que me está costando bastante reacomodar las cosas básicamente porque la redacción que tenía en aquel momento no se acomoda a la que estoy utilizando actualmente, de hecho tardo más en reescribir los capítulos que tengo en mi cuaderno a hacer uno nuevo en la computadora, por lo cual he decidido que seguiré subiendo de 1 en 1 por mes, al menos hasta que llegue a "la villa del norte" (ya verán después a que me refiero)
Bueno como ya lo había advertido en publicaciones anteriores puede que estos primeros capis parezcan un tanto flojos, porque hay muchas explicaciones y la aventura casi no avanza pero espero que tengan paciencia y que logren llagar hasta la parte realmente buena.
Tal vez el mes que viene a parte de publicar el capítulo 5 de esta historia comience publicar otra que también es de la leyenda de Zelda pero está narrada desde la perspectiva de la princesa, aquel de verdad que es un proyecto curioso que de verdad nació del ocio xD.
Bueno sin más por el momento los dejo con la continuación de la historia.
Ninguno de los dos lo sabía, que ese preciso instante cambiaria sus vidas para siempre, acababan de formar un lazo muy especial que sería imposible de romper incluso para ellos. De ahora en adelante el destino los mantendría unidos como lo había hecho desde siempre… desde tiempos inmemoriales
Capítulo 4: Lazos
Dos jóvenes caminaban por aquel camino inclinado, dos almas que en cualquier otra circunstancia hubiera sido imposible que se encontraran, un Mercenario y una Princesa, dos mundos totalmente diferentes. Pero el destino era caprichoso, hacia siempre lo que quería, siempre había sido así y no tenía por qué cambiar.
La joven princesa, había caminado más de lo jamás en su vida había hecho, siempre tenía la fortuna de contar con algún transporte cerca o de poder conseguirlo tan solo con chasquear los dedos, pero ahora era diferente, en aquel lugar no había nada más que el extenso bosque. Sus torpes pasos la hicieron tropezar haciéndola ver su suerte, de un momento a otro esperaba un fuerte golpe, sin embargo como era de esperarse desde que se acompañaba de aquel joven esas cosas no sucedían, los reflejos de él eran increíbles incluso cuando permanecían a una distancia considerable.
-Que demostración más grande de torpeza.
-Lo siento- añadió ella con un dejo de cansancio.
Se liberó de los brazos del joven y se incorporó rápidamente.
-Gracias- añadió antes de seguir caminando.
-El camino al norte sí que será largo, de un momento a otro me preguntaba si cualquier paga que podrías ofrecerme valdrá la pena.
Se viro entonces para mirarlo con ojos acusadores.
-Eres un chico muy cruel.
-Debe ser porque siempre digo lo que pienso. Yo, soy sincero
-Es cierto- suspiro ladeando un poco la cabeza hacia abajo- Pero eso significa que yo también puedo serlo ¿cierto?
El Levanto una ceja y asintió con la mirada.
-Es cierto.- volvió a decir.- No hay porque guardar las formas.
A pesar del cansancio una sonrisa se dibujó en su rostro, esa era una idea que le gustaba y que nunca había pensado en poner en práctica.
-Eres increíble….- su frase se vio interrumpida.*
-¿Y ahora que te ocurre?- pregunto al percatarse de que la joven dudaba de seguir hablando.
-Es que, ahora me doy cuenta… y sabes realmente me molesta.
-¿Qué cosa Princesa?.- dijo indiferentemente mientras se acercaba a ella.
-Pues eso.
El volvió a mirarla interrogante.
-Zelda.- hizo una pausa y se puso delante él enfrentando sus miradas.- Zelda.
-¿Qué?.
-Zelda.- volvió a repetir.- Mi nombre es Zelda.- le dijo con una sonrisa y una mirada penetrante que le daba un brillo especial a sus ojos color zafiro.
Él parpadeo, como si después de haber escuchado el nombre algo extraño se activara en su memoria.
-Zelda.- repitió en voz baja para no el olvidarlo*, mientras sus claros y profundos ojos se posaban en ella.
-Así es.- hablo con una sonrisa, no se imaginaba que el escuchar su nombre en labios del joven le causaría sensaciones como las que ahora sentía, era como una extraña mezcla de emoción y felicidad.- ¿Y bien?.- pregunto todavía con aquella expresión en su rostro.
-Zelda, ya entendí, así es como te llamas.- añadió mientras rodeaba a la joven para proseguir con su camino.
-No me refería a eso.- añadió un poco decepcionada.
-¿Y entonces?
-También quiero saber tu nombre.
Él se detuvo de repente y la miro de manera un tanto precavida.
-No es algo que necesites saber, ni tampoco algo que yo te pueda decir.
Ella lo miro confundida, ¿Qué cosa más extraña era la que estaba diciendo?, caminaron durante y buen rato en silencio, hasta que finalmente ella se aventuró a preguntar.
-¿Por qué no?
-No es necesario ¿o sí?, ¿Qué acaso no nos hemos entendido bien hasta ahora?, no se necesitan de razones tan superficiales como esa para que exista una comunicación apropiada.
-Superficiales?.
-Si…. Superficiales.- dijo mientras su voz disminuía, era como si algo en aquel tema realmente le molestara.
-No es superficial.- añadió ella con un tono de melancolía.- un nombre nunca es superficial, porque forma parte de lo que tú eres.
-Esa es una idea bastante extraña.
Ella no le rebatió nada a pesar de podía hacerlo, había algo extraño en todo aquello.
-Dime, ¿Qué es lo que te molesta?, ¿es alguna especie de secreto entre mercenarios? ¿Acaso no te gusta tu nombre? O simplemente es porque soy yo quien te lo está preguntando?
-No, no y no, ninguna de esas cosas.- contesto en un tono irritado volviendo a caminar.
Ahora sí que no entendía nada, debería de haberlo dejado en paz pero las cosas no podían quedarse a sí, volvió a cruzársele en el camino y esta vez lo detuvo poniéndole una de sus manos en el pecho.
-¿Entonces porque?
-Ya te lo dije.- respondió desviando la mirada.- No puedo decírtelo.
-¿Porque?.- volvió a preguntar mientras una de sus manos se posaba en el rostro del joven, había dudado por un momento pero después lo obligo a que enfrentaran sus miradas.
-No lo tengo.- hizo una pausa.- entiendes?.- pregunto al ver la confusión de la chica, pero entonces prosiguió sin siquiera darle tiempo a contestar, sabía que no lo entendía así que tendría que explicárselo.- No tengo un nombre, nunca lo he tenido, ni tampoco lo he necesitado, si quieres llamarme de algún modo solo hazlo como mejor te convenga.- dijo finalmente separándose de ella.
Ese era un asunto problemático, aunque nunca le había costado tanto trabajo admitirlo, pero por alguna razón en esta ocasión era diferente, no sabía si era porque una chica se lo preguntaba, o porque ella le había dicho su nombre con aquel entusiasmo casi desbordado.
-¿Qué?, ¿cómo?...¿Cómo puede ser posible eso?.- dijo tratando de comprender las palabras de aquel joven.
El suspiro, no tenía ganas de entrar en una conversación como aquella, de hecho nunca tenía ganas ¿Por qué a la gente, (es decir a la poca que alguna vez le había interesado), siempre le parecía tan increíble aquello?
-Ya te lo dije, si en algún momento eso te molesta llámame como mejor te convenga, tú, chico, mercenario o hyliano, qué más da. Es en serio, no me importa, ya estoy acostumbrado a eso.
-Espera un momento, ¡No puedes estar hablando en serio!, dices que no te importa?, eso no está para nada bien?- hablo mientas volvía a alcanzarlo.- un nombre es demasiado importante como para que pienses de esa manera.
-¿Y qué quieres que haga?. Pregunto con voz severa.- yo no soy como tú, ni tampoco como todos los demás, si no me dieron un nombre, entonces ¿Qué debería hacer?¿acaso me lo pongo yo mismo y hago como si nada?. No crees que a estas alturas eso sería ridículo!- ahora sí que se había crispado y no sabía ni porque, ese asunto nunca antes le había molestado tanto..- ni siquiera puedo recordar… que era de mi antes de eso, antes de tener conciencia de mi propia existencia, antes de saber lo que significaba tener un nombre, es como si desde siempre hubiera sido ese ente extraño que no concuerda con nada, ¿Por qué alguien querría darle un nombre a algo así? ¡Porque!?, no tiene sentido.
Zelda no contesto, no sabía que decir respecto a eso, entonces él la miro, tal vez su tono había sido severo sin justificaciones.
-Lo siento.- se disculpó.- ya déjalo por la paz ¿Quieres?
Entonces la princesa bajo la mirada, caminaron a paso lento durante un buen rato y por alguna razón sintió la necesidad de colgarse de su brazo.
-Oye.- dijo inquisitivamente, pero sin molestarse.- El brazo, ya te había dicho lo del brazo.
-Zelda.- pronuncio en voz baja, mientras se aferraba más al brazo de joven.
El suspiro casi con un bufido.
-Zelda.- dijo con tono de resignación.- ya te había dicho lo del brazo.
-Si, es cierto, pero… me siento un poco triste, ¿Podrías prestármelo por un rato más?
-Los brazos no se prestan así como así.
-¿Porque?
-Porque son parte de uno mismo, debes de cuidarlos…- detuvo su frase, algo en sus propias palabras había hecho eco en su cabeza.-"parte de uno mismo"..- era tal y como ella había dicho antes.
Camino sin decir nada, a pesar de que aquel contacto le era por demás extraño, se resignó durante un buen tiempo pero después pensó que no llegarían a ningún lado si las cosas seguían así.
-Zelda.- Por primera vez la llamo debidamente y sin que ella tuviera que forzarlo.- ¿Sabes quién te puso tu nombre, cierto?
-Mis padres.- contesto como si fuera lo más obvio del mundo.
-¿Qué son ellos?
-¿Cómo que qué?, Personas que me quieren por supuesto, aunque ya no tengo a mi madre.
-Pero alguna vez la tuviste, alguna vez alguien te nombro, en cambio yo nunca conocí a mis padres, ni tampoco conocí a alguien que me quisiera tanto como para llamarme de algún modo, ¿entiendes?.
-Eres huérfano?
-Huérfano y también exiliado, mi existencia en estas tierras es algo que nadie comprende. Vistes a la gente loca de ese pueblo cierto?, pues siempre ha sido así, siempre, desde que tengo memoria.
Se sentía realmente mal, ¿Qué importaba si era mercenario?, nadie se merecía algo como eso, algo muy dentro de ella se sofocó con aquellas palabras y ocasiono que su agarre se volviera cada vez más y más profundo.
El bosque se volvía cada vez más denso, lo jóvenes caminaban todavía a paso lento. Él se detuvo cerca de un pequeño claro, estaba cansado de caminar así con la chica colgada del brazo. Habían pasado algunas horas y ella todavía no había dicho nada.
-Descansemos un rato.- dijo con algo de astia*
Ella asintió y por fin se separó de él, ahora se sentía un poco extraña como si el hecho de soltarlo implicara dejarlo desprotegido, esa era una idea ridícula dado que se suponía que él era quien la estaba cuidando. Se sentó cerca de un árbol y miro al piso insistentemente como si tuviera algo de interesante.
-Sabes…- dijo finalmente todavía con la mirada baja.- tomare tu oferta, pero…
Él la miro de forma interrogante mientas levantaba una ceja.
-No te llamare a mi conveniencia, los nombres son algo especial, no son simples palabras, tienen un significado y una fuerza misteriosa.
-Fuerza misteriosa?.- nunca había escuchado algo tan raro.
-Un nombre.. al fin y al cabo termina siendo lo que tú eres, no solo es algo que sirva para identificarte. Si voy a ponerte un nombre debe ser uno especial. Y también.. si voy a atreverme a hacer algo como eso es porque te quiero, es tal como tu dijiste son las personas que te quieren las que te ponen tu nombre.
- No creo que me conozcas lo suficiente para decir que me quieres Zelda.
-No necesito conocerte para quererte, simplemente es algo que se siente.- no sabía cómo explicarlo, pero así era, nunca le había pasado algo así pero era como si lo hubiera querido desde el instante en que se vieron, desde el primer momento en que habían cruzado sus miradas, desde que se desmayó en sus brazos sintiendo esa cálida protección que le brindaba.
Nuevamente sus ojos azules se encontraron entre sí, ninguno de los dos sabia como explicar aquello, pero cada vez que ocurría era algo extraño, casi mágico.
-Link.- dijo ella finalmente.
Se levantó de su lugar y con un ágil movimiento se hizo de la espada del joven sin que siquiera él pudiera advertirlo, lo cual resultaba muy raro.
El joven sintió un extraño impulso, la miro de nuevo a los ojos mientras ella le hacía una extraña señal que nunca en su vida había visto, aun así de manera extraña y misteriosa la entendió perfectamente, ese movimiento con el brazo y ese ladeo de cabeza significaban abajo, híncate, una indicación convencional de la realeza que pocos fuera de los altos mandos conocían, sin saber porque ese mismo impulso lo obligo a obedecer como si tratase de algo meramente natural.
Se hinco frente a ella con una de sus rodillas en el suelo mientras que con la otra sostenía su mano izquierda, ella coloco la espada sobre uno de sus hombros y entonces finalmente pronuncio.
-De ahora en adelante, y para siempre tú eres LINK, honorable y valiente caballero de la princesa ZELDA.
Hubo un pequeño momento de silencio que pareció memorable, hasta que él reflexiono en las palabras de aquella doncella y se echó a reír.
-¿Qué sucede?¿acaso no te gusta?
-No es eso.- contesto tratando de contenerse.- ya te diste cuenta de lo que dijiste, honorable y valiente?, está bien lo acepto, ¿pero caballero?, de ninguna manera, yo soy un mercenario y eso nunca va a cambiar.
-Está bien.- dijo ella con una sonrisa.- mi honorable y valiente mercenario.
-Link, con que así será entonces?, ahora dime ¿Por qué Link?,¿Qué significado tiene?
Ella sonrió traviesamente, como si se tratara de algún secreto.
-Es un secreto, por ahora. Pero si quieres descubrirlo entonces solo tienes que esperar a llegar a Hyrule.
-No me parce que sea justo, acaso no eras tú la que hablaba de los extraños significados y esas cosas.
-Así es Link. Así es…..
Continuara…..
Bueno una pequeña aclaración cuando Link dice "mi existencia en estas tierras es algo que nadie comprende" literalmente lo es, voy a decirles un pequeño secreto ya después se darán cuanta, en las tierras del sur no hay hylians bueno no propiamente, así que si hay alguno por ahí es porque se trata de algún viajero tal como Zelda .
N.A.: * esto iba a ser algo así como "eres increíble ..¿Link?" Que Rayos! cuatro capítulos y no se sabía ni el nombre de su salvador jajaja aunque originalmente había planeado que esto quedara como en el capítulo dos, pero la trama se extendió y se extendió y en fin… jeje.
*esto está inspirado en un texto muy especial de Antoine de Saint-Exupéry, ¿no adivinan cuál es? Bueno se los dejo de tarea, pero esta frase sí que va a ser algo que se le haga costumbre a Link en el resto de la historia.
*para los que no estén familiarizados con el termino, astia es algo así como enfado y pereza al mismo tiempo, pero refiriéndose a uno mismo.
