DISCLAIMER: Absolutamente nada del mundo de Harry Potter me pertenece, todo es de la gran J.K Rowling.

Capítulo 2.

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''Comenzar de cero''.

-Son tiempos sombríos, eso es innegable. Nuestro mundo jamás quizás a enfrentado una amenaza más grande que esta. ¡Pero le diré esto a toda la ciudadanía. Nosotros, sus anegados sirvientes, continuaremos defendiendo sus libertades y repeliendo a las fuerzas que quieren arrebatárselas! Su ministerio, permanece, fuerte.- Las luces que producían las cámaras al momento de capturar la imagen inundaron el lugar. El ministro se mantenía firme y con porte orgulloso frente a las cámaras. Siendo parte del ministerio no se podía demostrar temor, aunque se tuviese.


''MARCA OBSCURA DESATA EL PÁNICO''.

Ese era el título del Profeta ese día.

Un poco más abajo se leía claramente: ''Familia De Muggles Asesinada. Crece el número de mortífagos''.

Hermione lo tomó entre sus manos y repaso con la mirada una y otra vez.

Sabía perfectamente que pasaría con ella ahora. Se iría con sus mejores amigos en busca de la salvación del mundo mágico. En busca de los Horrocruxes.

-¡Hermione, el té está listo!

-Ya voy mamá.-respondió con algo de dificultad en su voz. Después de leer El Profeta de ese día, tenía claro lo que debía hacer.


Salió con su chaqueta color pergamino y su maleta en la mano con dirección al auto.

-¡Rápido Dudley! ¡Date prisa!- Exclamó el tío Vernon subiendo las cosas al auto.

-Pero…sigo sin entender porque debemos irnos.- Preguntó Dudley llegando al auto con más cosas para llevar.

-Porque ya no estamos seguros en esta casa.- Le respondió su padre subiendo una gran maleta con dificultad al auto.

Harry los observaba desde la ventana. Estaba feliz por una parte, ya que no los vería más, no le dirían que hacer ni como hacerlo, se sentía prácticamente libre. Pero por otro lado se sentía culpable, casi los había obligado a dejar su casa, a pesar de todo el daño que le hicieron a su infancia, eran su familia, y debía admitir que sentía algo de preocupación por ellos. Pero, ¿Cómo debía sentirse realmente?


La puerta estaba abierta. Dentro de la casa se podían ver a su madre y su pequeña hermana cocinando.

Ron miraba perdidamente por entre los arbustos, como si mirando a la nada fuese a encontrar una respuesta a sus tantas preguntas.

Sabía que cuando se fuese, extrañaría a cada integrante de su familia más de lo que se imaginaba ahora, pero debía hacerlo, quería hacerlo, por sus amigos y su familia, por Harry, Por Hermione, por todos.

-¡Ron!- el pelirrojo volteó la cabeza.-¡Dile a tu padre que la cena está lista!- se volvió al frente y asintió, como única respuesta de que había escuchado a su mamá. Un suspiro se escapó de su boca.


Y ahí estaba, dispuesta a hacer lo que tenía que hacer con tal de protegerlos. Debía admitir que le era muy difícil, pero era lo correcto.

Se acercó lentamente por las espaldas de sus padres que estaban sentados en el sofá hablando tranquilamente mientras escuchaban la radio y su madre servía el té.

Subió su varita y les apuntó, no quería pero debía. Se puso firme de nuevo y con una presión monumental en el pecho, lo hizo.

-Obliviate.- Una luz casi blanca salió de la punta de su varita y comenzó a aspirar todos los recuerdos que tenían que ver con ella. Frente al sofá, las fotografías comenzaron a cambiar. Ya no salía ella. Algunos marcos quedaron con solo un protagonista frente a la cámara, y otros quedaron completamente vacíos.


Tía Petunia estaba sentada en el asiento del copiloto con la mirada perdida hacia el frente, mientras tío Vernon estaba de pie junto al auto con la puerta abierta mirando en todas direcciones.

Harry los observaba ahora desde la puerta de la casa. Veía como sus tíos se subían al auto para marcharse y protegerse del mundo mágico.

Todos se subieron bajo la atenta mirada de Harry. Prendió el motor y se fueron con nuevo rumbo, dejando atrás su antigua casa y a parte de su familia.


Cerró la puerta tras de sí. Lo había hecho. Le costó pero lo logró. No se sentía tan mal como creía que estaría después de haberlo hecho. Camino rápidamente en medio de las húmedas calles de Londres, únicamente con su pequeño bolso a mano.

Los tres sabían que se venía algo complicado, más de lo que esperaban. No sabían por qué, pero los tres sabían que pasaría algo con animales, específicamente, hurones.


Próximo capítulo.

-¿Qué hace el aquí?-preguntó el pelirrojo desconcertado.

-¿No es obvio? Vengo a ayudar.- respondió orgulloso, como siempre.


-¡¿Qué haces aquí?! –Gritó aterrada.

-Me perdí- respondió asustado.


-¿Qué haces aquí?- Preguntó peligrosamente lento.

-¿Es que acaso hoy es el día mundial de los ''Que haces aquí'' o qué?- pregunto cansado.


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