DISCLAIMER: Los personajes de Star Wars son propiedad de Lucasfilm y Disney.
Aviso: Este fic es una extensión de lo que se vio en la película «The Last Jedi», más exactamente las escenas de Force Bond.
I'm not calling for a second chance,
I'm screaming at the top of my voice,
Give me reason, but don't give me choice,
'Cos ill just make the same mistake again.
Same mistake – James Blunt.
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Rey caminaba de vuelta a la barraca cuando percibió la presencia de Kylo Ren una vez más. Se sentía agotada en ese momento, pero más que cansancio físico, lo que experimentaba era una sobrecarga emocional que empezaba a ser difícil de sobrellevar.
—No quiero hacer esto ahora —le dijo aun dándole la espalda.
—Sí, tampoco yo —contestó él con voz suave. Pareció extrañamente tranquilo.
—¿Por qué odiabas a tu padre? —preguntó ella, sin rodeos, sin anestesia, y volviéndose para observar la expresión de él mientras respondía a su duda. Esperó verlo portando su habitual vestimenta negra, mostrándolo alto y amenazante como otras veces, pero en cambio, lo encontró con el torso desnudo, exhibiendo su bien formada musculatura y haciéndole pensar que de seguro lo había descubierto entrenando.
Aquello la hizo sentir sumamente incómoda de repente, y rogó a la Fuerza porque él no hubiera notado el ligero sonrojo que se apoderó de sus mejillas.
No podía ser menos inoportuna su conexión.
»¿Tendrás una túnica o al menos una capa para cubrirte? —le dijo tratando de no verlo directamente a los ojos. No estaba acostumbrada a situaciones similares, mucho menos con alguien a quien consideraba un ser detestable.
Kylo no le hizo caso, pues de cierta manera estaba disfrutando del sentimiento de incomodidad que percibió en ella. Rey por su parte, trató de pasar por alto el hecho de que él continuó medio desnudo —ignorando por completo su pedido—, e insistió con su demanda.
Esta era su oportunidad de saber lo que tanto le intrigaba.
»¿Por qué odiabas a tu padre? Dame una respuesta honesta —demandó. Kylo caminó hacia ella sin responder, sintiendo cómo la angustia se instalaba su pecho; las emociones cambiantes ululando a su alrededor—. ¡Tenías un padre que te amaba y que se preocupaba por ti! —reclamó con un nudo formándose en su garganta. No quería mostrarse afectada delante de él, pero no lo estaba consiguiendo; no siempre podía lograr lo que deseaba, de todas maneras, eso era algo a lo que se había acostumbrado toda su vida.
—Yo no lo odiaba —contestó él, finalmente, todavía tan calmado como lo había percibido al principio y a Rey le molestó que hablara con tanta naturalidad de la atrocidad que había cometido, como si no tuviera remordimiento alguno.
—¿Entonces, por qué…?
—¿Por qué, qué?
Las lágrimas empezaron a correr por las mejillas de Rey inevitablemente. Estaba cansada de intentar ser fuerte, de haber tenido que serlo durante toda su vida y se permitió sentir el dolor que muchas veces había reprimido para que nadie pudiera hacerle daño.
Suspiró.
»¿Por qué, qué? Dilo. —Ahora fue él quien insistió como hurgando directamente en su herida. Una herida que no parecía tener razón de ser en realidad.
—¿Por qué tú…? —Más lágrimas siguieron a las primeras; no era justo que alguien como él que no valoraba lo que significaba la familia hubiera tenido una, mientras ella día tras día soñaba con encontrar a la suya—. ¿Por qué asesinaste a tu padre? —Soltó por fin; un sollozo detrás de sus palabras—. No logro entenderlo.
—Ya veo —dijo él, percibiendo que el dolor en ella, más que pena por la muerte de Han Solo, era una extensión de su propia realidad: una chica abandonada por unos padres a quienes jamás pareció importarles su suerte, y Kylo por supuesto, le sacó partido a la situación—. Tus padres te desecharon igual que basura.
—No es cierto —escupió ella. El nudo en su garganta amenazaba con ahogarla.
—Lo hicieron, pero tú sigues aferrada. Es tu debilidad. —Rey permaneció callada, pues muy a su pesar, Kylo Ren quizás podía tener algo de razón—. Los buscas en todas partes, en Han Solo y ahora en Skywalker.
»¿Te contó lo que pasó esa noche? —preguntó él, aprovechándose del estado de confusión y enfado en que ella se encontraba todavía.
—Así es —contestó ella, pero la inseguridad en su respuesta le dejó ver a Kylo que mentía.
—No —dijo, una imperceptible sonrisa en sus labios. Luke no le había contado lo que había pasado en aquella ocasión, pero él no planeaba que ella se fuera sin saberlo—. Él sentía mi poder, como ahora siente el tuyo, y le temía.
Pudo ver la duda burbujeante y clara crecer en sus ojos, aunque ella se empeñara en ocultarla.
—Mientes —demandó con menos seguridad de la que deseaba. No quería creerle, él era un asesino, el asesino de su propio padre; no debía creerle, no podía, pero cada vez tenía más vacíos que no encontraba cómo llenar.
Kylo aprovechó las emociones que Rey estaba experimentando y se acercó aún más a ella. Era hora de hacerle ver que la realidad distaba mucho de ser lo que ella creía.
—Deja que tu pasado muera, liquídalo si es necesario. —Contempló el rostro y la mirada confusa de Rey y comprobó por fin lo que llevaba algún tiempo pensando: ella no era la persona insignificante que había creído en un principio—. Solo así te convertirás en quien siempre debiste ser.
Rey no dijo nada, solo se permitió observar los ojos de Kylo mientras sopesaba sus palabras, la historia que le había contado y los acontecimientos que conocía que habían sucedido desde ahí, y supo con certeza que necesitaba respuestas, unas que tal vez Luke Skywalker no le daría, pero que ya parecía tener idea de dónde poder conseguirlas.
No había dejado de estar resentida con él, no había dejado de sentirse asqueada con sus acciones, con la Oscuridad que percibía en su interior, pero tal vez, solo tal vez, la situación y las razones que lo habían llevado a ser quien era ahora, podían ser mucho más complejas de lo que ella había creído en un principio.
