Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva
Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
[***]
A enemigos reales se añaden
adversarios imaginarios
y hasta los muertos pueden ser enemigos.
Hans Von Hentig
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Capitulo 11: La Villa de Norte.
-Querida princesa Zelda, noble yegua y …. Link o cómo sea.
El joven frunció el ceño ante aquella expresión.
-La Villa del Norte – dijo el caviidae presentando el lugar a sus compañeros. – el único foco de verdadera civilización en estas pérdidas tierras.
La princesa Zelda sonrió, le agradaba por fin dejar aquel bosque que para variar se había vuelto monótono e incómodo.
Los viajeros se acercaron a la entrada y observaron un pequeño letrero que decía "Bienvenidos a Villa Rho"
-¿Villa Rho?
-Ese es su nombre real, bautizada desde tiempos añejos en honor a esa estrella gigante. Los habitantes del sur creían que esta villa se encontraba justo debajo de esa estrella la cual es la más alejada si miras el cielo nocturno en la dirección norte. Aunque esas son tonterías, si mira el cielo esta noche se dará cuenta de que sin importar que estemos en este lugar esa estrella está más y más al norte.
-La villa del Norte- dijo Link en voz baja, nunca había estado tan lejos de "casa" si es así como podría llamársele.
-La villa del Norte, ese es un nombre popular, bastante extendido por cierto, si preguntas por villa Rho quizás nadie sabría contestarte. En fin, vamos- añadió con ánimos.
Epona y Zelda lo siguieron de buena manera pero Link miraba el lugar con cierto recelo. Al entrar se dieron cuenta de que ésta era una verdadera villa, las casas estaban distribuidas de manera uniforme y había un espacio para cada cosa, un sector de siembras y cosechas, un sector para el comercio, uno más para los visitantes y por supuesto una bonita plaza al centro.
Ésta no es una villa- dijo Zelda mientras observaba maravillada- es casi como un pueblo pequeño.
-Hace algunos años un mercader se instaló en este lugar y dio a conocer a los habitantes los beneficios de su oficio, desde entonces la economía de este sitio se fue a tope y como es un punto de descanso entre los territorios del sur y el norte muchos viajeros llegan expresamente a este lugar. Mire eso princesa… es decir, señorita Zelda, se ha construido una pequeña zona de posadas y abrevaderos.- dijo Tomodachi.
-Es cierto, se nota que es nueva.
Los tres viajeros y el ahora extraño animal Epona se dirigieron ahí para observar mejor. En el lugar había muchos animales de carga y montura pero ninguno que se asemejara al équido. Incluso había un Bulbo pero ningún caballo.
-Qué curioso- inquirió la joven mientras acariciaba el hocico de la yegua. – bueno que se le va a hacer, no te preocupes Epona cuando lleguemos a Hyrule tendrás mucho amigos. En los establos del palacio esta mi amigo Yukishiro.
-¿Su caballo personal señorita Zelda?
-Así es, me lo regalo mi papa el año pasado- contesto abrazándose al cuello de Epona- pero él no es como tu bonita, tú sí que tienes carácter y mi blanquito hace todo lo que le digo como los "príncipes" de los reinos vecinos, a veces no tiene gracia pero supongo que mi padre tuvo la culpa, lo crío específicamente para que nunca rezongara.
-Bueno así deben ser los corceles reales- añadió Tomodachi.
-Igual que los hombres.
Se miraron por un rato y después se echaron a reír.
-Que gracia tiene eso- refunfuño el joven Hylian.
-No te preocupes Link tú eres como Epona.
-¿Como un animal extraño?- inquirió en tono un poco molesto
-Diferente y único, por eso me gustas- contesto sin pensar en sus palabras.
Tomodachi miro al joven de reojo, no dijo nada aunque su molestia había sido evidente.
-"Hay princesa, no te encariñes tanto con ese mercenario"- pensó mientras caminaba separándose un poco de los jóvenes.- "podrías herirte a ti misma sin darte cuenta."
Mientras Link y Zelda conversaban el caviidae noto algo extraño. En la villa los habitantes que hasta hace poco transitaban con tranquilidad se habían detenido para mirarlos con recelo.
-¡¿Qué es esto?!- Profirió la pequeña creatura peluda al ver los ojos sombríos de la gente.
Zelda que hasta entonces había estado distraída puso atención a sus palabras. De un momento a otro sintió miedo, había experimentado esa sensación antes, esa mirada llena de odio y resentimiento.
-H…hay..Link- tartamudeo ocultándose tras el joven.
La mirada de éste también se había vuelto sombría.
-También aquí- susurro con aires de desprecio.
-Tranquilo- lo llamo Tomodachi, -Solo son cinco- le susurro mientras formaba extraños símbolos con las manos* - ¡OBLIVIO!
Profirió en voz alta y una luz cegadora lleno el lugar cubriendo por competo a las personas que hasta entonces los había estado mirando. Cuando todo se aclaró los viajeros habían desaparecido y esas cinco personas se miraron las unas a las otras como diciendo "¿Qué ha pasado?, ¿Qué cosa estaba haciendo?", la confusión les duro un buen rato y después se rindieron y siguieron sus propios caminos.
-Que susto me han pegado- dijo Tomodachi jadeante.
Durante la confusión se habían ocultado detrás de una casa que estaba en los límites de aquella villa.
-Creí que estábamos lo suficientemente lejos, perdóneme señorita Zelda- añadió con zozobra.
Zelda había permanecido detrás de Link todo el tiempo, de hecho se había agarrado fuertemente a su túnica creyendo que en cualquier momento volarían objetos puntiagudos contra ellos como había sucedido en aquella otra aldea de bosque.
-¡Nunca vamos a estar lo suficientemente lejos!- gruño el hylian en tono furioso. Se liberó de las manos de Zelda y tomo rumbo nuevamente hacia el bosque.
-Link….
-Espere señorita Zelda, si salimos y nos ven todo habrá terminado, el hechizo requiere de bastante concentración y no puedo hacerlo dos veces seguidas.
-¿Qué está pasando Tomodachi?, ¿¡Por qué la gente de por aquí no puede actuar normal!?- exigió saber. La actitud de su amigo peludo le hacía pensar que él tenía la respuesta.
-¿No lo sabe?- profirió con asombro. –Lo siento. Pero de seguro por la forma en la que actuó esto ya le había pasado antes ¿cierto?
-Si. Casi me matan, de no ser por Link me hubieran linchado. ¿Qué rayos pasa?
Tomodachi miro de un lado a otro como para asegurarse de que no había nadie cerca.
-Es una maldición.- susurro de manera triste – Señorita Zelda lo siento, - agrego pausadamente- ha tenido el infortunio de tener cabello rubio y ojos azules. Igual que Link.
-¿Qué?
-Hace mucho tiempo, más del que se puede recordar en estas tierras apareció un demonio rubio ojiazul. La creatura difundió el miedo y el caos, causando gran destrucción y sembrando el odio en el corazón de las personas. Las tierras del sur no siempre fueron lo que son ahora, alguna vez estuvieron rebosantes de vida, pero cuando el demonio llego todo cambio, las personas se volvieron hostiles unas contra otras y con el pasar de los años estas tierras cayeron en una continua era de oscurantismo. Se cuenta que cada cierto tiempo aquel demonio regresa causando nuevamente temor entre la gente.
Zelda escuchaba atentamente, aunque todavía no entendía que tenían que ver Link y ella en eso, es decir, había muchas personas con ese color de cabello y esos ojos.
-Es una leyenda claro está, bueno eso creo, pero la gente sigue creyendo en eso, para ellos es un hecho. Ese demonio…. También pertenecía a la raza Hylian.
-¿También era un ¡Hylian¡?-dijo algo pasmada.
-Si. Aquí solo hay humanos, de hecho usted y Link destacan mucho.- Bajo la mirada y hablo con tristeza- Él no eligió ser mercenario.- tuvo que admitirlo- Se vio forzado por las circunstancias, esa es la maldición de demonio rubio ojizul, el pobre ha tenido que padecerla toda su vida, a cualquier lugar que va solo recibe odio y desprecio. Si por lo menos tuviera el pelo de un color diferente las cosas cambiarían.
Una gran tristeza se apodero de su corazón, lo sabía. Lo sabía perfectamente que en el fondo Link no era el cruel mercenario que siempre había aparentado ser. El hecho de que ella se hubiera salvado antes seguro se debía a que viajaba con Din y su padre, que importaba si en aquellas tierras se asemejaba físicamente a ese demonio, el hecho de viajar con un rey de seguro apaciguaba las cosas y más si la gente sabía que era la hija de aquel personaje importante. La mente siempre trabaja de una forma muy curiosa y los miedos siempre son inculcados socialmente.
-¿Que hacemos ahora?- pregunto al caviidae bajando la mirada.
-Ocultar nuestra identidad- contesto una voz detrás de ellos.
Link acababa de volver, y solo había escuchado la última pregunta de Zelda.
-Link- Profirió acercándose al joven.
-Si volviste- añadió Tomodachi en tono incrédulo. – y bastante rápido, que extraño- completo arqueando una ceja
-Perdona- se dirigió solamente a Zelda ignorando el comentario de su compañero peludo. – Por poco y se me olvida que tengo que cuidarte. Aunque … todavía quiero dejar en claro solo soy tu guía no tu guardaespaldas.
Paso con cuidado sus manos por los hombros de la joven y desato el manto sagrado que había estado usando a modo de chal.
-Así está mejor- dijo colocándolo en una nueva posición- tienes el pelo muy largo pero por lo menos cubre tus orejas.
-Gracias- le sonrió – Pero ¿que hay de ti?
-Hace tiempo que mi gorro ya me queda corto para esta tarea.
Zelda parpadeo un par de veces.
-Cuando era pequeño lo utilizaba para cubrir mi cabello- aclaro. – ya me hubiera muerto de no ser por él, de una forma u otra siempre ha sido un buen escudo.
-Ah.
-No te preocupes, me queda algo de magia- dijo repentinamente Tomodachi.- Pero no cubrirá por completo esos sentimientos… ¿Estas seguro de que quieres entrar?, podemos acampar otra noche y mañana cuando mi poder vuelva entonces ya no habrá problema.
-Está bien- dijo con serenidad- solo lo necesitamos para pasar la plaza hasta las posadas.
-Bien.-profirió tratando de concentrarse – pero te aseguro que esta misma noche te bañas.
-¿Qué es?- Pregunto Zelda quien solo había entendido la mitad de aquella rara conversación.
-Este es un hechizo apaciguador, con él puedes pasar incluso entre fieras.
-¿A, si?
-Mire bien señorita Zelda. Sería bueno que en el futuro aprendiera a controlarlo.
Se concentró mirando fijamente al joven hylian y después profirió - Placare- una tenue luz ilumino a Link y después algo en el ambiente había cambiado aunque para Zelda eso no era perceptible.
-¿Es todo?-pregunto dubitativa.
-Es todo- respondió el caviidae cayéndose de espaldas – solo es perceptible para los corazones rencorosos.
-¿Estas bien?
-Me he quedado sin energía- añadió sintiéndose un poco mareado.
Link lo tomo entre sus brazos y después lo hecho en la espalda de Epona como si se tratara de un equipaje cualquiera.
-Vamos- dijo persuadiendo a la joven.
Zelda se asomó por el filo de aquella construcción, a pesar de que ya había atardecido un poco la villa parecía más vivo que nunca.
-No tengas miedo. Si no funciona te prometo que no te pasara nada.
Suspiro y entonces extendió la mano. Link rodó un poco los ojos y después de un rato acepto la petición. Ambos caminaron de la mano hasta la zona de las posadas.
En el trayecto la mayoría de las personas los ignoraron salvo uno que otro parecía notar su presencia, en parte porque Epona llamaba mucho la atención y en otra porque la magia de Tomodachi no había sido lo suficientemente fuerte. Después de haber lanzado su primer hechizo con éxito el segundo había quedado un tanto mocho.
Varios jitomates y frutas alcanzaron su cabeza, se sacudió ávidamente para hacer caer aquello de su rubio cabello pero no contesto a ninguna de las agresiones. Tomodachi había tenido razón esa noche tendría que bañarse.
-¿Estás bien?- Pregunto ella.
-No te detengas- le susurro apretando su mano con firmeza.
La verdad no quería expresarlo pero sentía nervios. Camino con la mayor tranquilidad que pudo expresar sintiendo que si hacia algún movimiento brusco el hechizo terminaría por deshacerse. Para el colmo del todo Epona se sentía reacia a avanzar con naturalidad, había demasiada gente y eso le inquietaba, un hombre se acercó curioso para inspeccionarla y la yegua de mala manera casi le mete una patada.
-Lo siento- murmuro Zelda tratando de calmar al équido. El hombre la miro con ojos molestos como si ella hubiera tenido la culpa, de no ser por link quien sabe que hubiera pasado pues en ese instante le lanzo una severa mirada como diciendo "ni se te ocurra maltratarla"
Finalmente alcanzaron una de las pequeñas posadas, una señora rechoncha estaba sentada a la puerta leyendo un libro color naranja. No presto atención hasta que una sombra invadió su espacio de lectura, levanto la mirada y vio a los jóvenes.
-Necesito dos habitaciones por favor.
La mujer los miro recelosamente barriéndolos de arriba abajo con la mirada, y después a Epona. El extraño animal relincho.
-No hay espacio- gruño por lo bajo.
-Por favor- dijo el hylian serenamente.- mi amigo está enfermo.- mintió y después hizo girar a Epona para que la mujer observara a Tomodachi. El caviidae estaba casi desmayado en el lomo de la yegua. – Necesitamos descansar.
-Hay ¡Pobrecito!, ¡¿Pero que le pasó?!- dijo olvidando las extrañas sensaciones que le producía su cuerpo al ver a los jóvenes.
-Es muy atrabancado, se ha comido algo extraño y le ha caído mal. Bueno si no hay espacio no hay nada que hacer.- se viro hacia su compañera – ten carga esto- y le dio una rupia morada – lo necesitaremos para pagarle a alguien que nos de estancia.
Lo ojos de la mujer brillaron súbitamente.
-Espera un momento- añadió con algo de nerviosismo – había olvidado que algunos de mis huéspedes ya han partido esta mañana. Creo que tengo el suficiente espacio.
Evidentemente era mentira pero que más daba. Link tomó al caviidae y se lo paso a Zelda para que lo cargara. La dueña de la posada los invito a pasar.
-Esperen ahí adentro- dijo indicándoles con la mano para que entraran – llevare su montura al establo que tengo al lado.
Link y Zelda se miraron con algo de nerviosismo temiendo que la yegua se fuera a desbocar a causa de un contacto extraño. Pero no sucedió nada, cuando la dueña del lugar tomo la soga para guiar al animal este solamente profirió un leve ruido de descontento.
Miro a Zelda por unos instantes y después la joven se acercó para acariciarle la crin.
-Está bien- le susurro cariñosamente,- estaremos cerca.
Epona entendió aquel gesto y camino hacia los establos.
-Eres bueno, hasta yo me la creí- le dijo a su compañero de manera juguetona.
-Son gajes del oficio. Si no improvisas no sirves.
A la mañana siguiente Tomodachi estaba como nuevo y esta vez lanzo el hechizo correctamente.
-Pongan atención- hablo de manera concisa. – la tarea de hoy es recolectar víveres para el camino, Link ira a la parte este de la villa y la señorita Zelda y yo iremos a la parte oeste de la villa.
-Un momento- gruño Link - ¿Quién te nombro capitán del barco?
-Claro está que yo- dijo esquivando la mano del hylian – tú eres tacaño para estas cosas y por eso nos dividiremos para asegurar todo lo necesario.
-¡Ah si!- dijo tomándolo por la parte posterior del cuello, finalmente lo había alcanzado y ahora lo miraba con ojos macabros.
-¡Ay!, Señorita Zelda Auxilio.
Zelda rio por lo bajo, parecían dos niñitos pelando por cosas insignificantes.
-Dámelo Link- le ordeno de manera suave. El joven soltó a su presa y refunfuño un poco.
-Tienes suerte chico caviru- mascullo desfigurando intencionalmente su procedencia
-Si no improvisas no sirves-. Se burló ocultándose detrás de la chica.
Era la misma frase que había dicho Link el día anterior lo cual a Zelda le pareció muy curioso.
-Tomo- dijo ella inclinándose con cariño para estar a la altura de su pequeño compañero – quiero tomar un baño antes de comenzar ¿se puede?
-Ah… si, claro.
-Esas cosas no se preguntan a los acoplados- añadió Link cizañosamente. De verdad le encantaba hacer enojar a su compañero- tú puedes hacer lo que quieras- termino su frase dedicándole una sonrisa – Me adelantare, te veo en la plaza más tarde pero ten cuidado de que no te descubran.
Tomodachi lo miro pensativamente, incluso después de que cruzara la puerta de la posada. Había ocasiones en las que él hablaba como si no le importara su presencia, "te veo en la plaza" evidentemente al pequeño no lo había incluido en sus planes.
Esa mañana Zelda había llegado corriendo a la pequeña plaza. Busco al joven con la mirada y lo descubrió sentado tranquilamente al lado de una pequeña fuente. Al parecer cuando el hechizo estaba en su esplendor funcionaba de maravilla.
-¡Listo!- dijo de manera animosa – Encontramos todo, Tomodachi me dijo que llevaría las cosas a la posada mientras yo te buscaba.
-Bien, menos mal, al menos estaremos a solas por un rato.
"A solas por un rato", que raro había sonado eso. Zelda lo noto y por unos instantes su corazoncito también actuó de forma extraña.
-Si- inquirió sentándose a su lado.
-Te…- Link iba a comenzar a conversar pero de repente algo lo detuvo, ladeo los ojos de un lado a otro y finalmente estos se posaron sobre Zelda.- ¿Qué es ese extraño olor?.
-¿Olor?- pregunto de manera preocupada. ¡Pero si acababa de bañarse!, esto debía ser seguro una broma.
Link olfateo de nuevo y termino posando la nariz sobre el rubio cabello de la joven, bueno el que lograba salir fuera del manto sagrado. Una gota de sudor frío recorrió la nuca Zelda, eso era lo más extraño que alguna vez le había pasado estando a su lado. ¿Y qué paso con el espacio personal?, al hylian se le había olvidado por completo.
-Es dulce y pegajoso como el de las frutas- profirió finalmente. Después se dio cuenta de sus actos y se separó un poco avergonzado- perdón pero es que es muy notorio.
-Ah… eso- dijo aliviada- es el shampoo que me presto Tomodachi.
-¿Tomodachi?- Pregunto sintiendo como se le retorcía el estómago.
-Sí. Me dijo que era arqueología experimental y me invito a probarlo.
-¿Experimental?- esta vez su voz sonaba preocupada.
-Qué te pasa te vez pálido.
-Es que nada bueno sale de sus inventos- añadió con un nudo en la garganta.
-Bueno es solo shampoo…con olor a manzanita- le replico ella despreocupadamente.
De pronto link se cubrió los ojos con la mano derecha.
-O cielos…
-¿Qué?, ¿Qué te pasa?
-Es que se ha puesto azul.
-¿Qué?
Link escondió la mirada y apunto a su cabello, Zelda se llevó una mano a la cabeza y con cuidado jalo uno de sus mechones de color… ¿Azul?
Lo siguiente que ocurrió fue que en toda la villa se escuchó un fuerte y ahogado grito. Link no dejaba de negar con la cabeza y Zelda no dejaba de ver su pelo color Zafiro. Los presentes que iban pasando solo los miraron un tanto extraño, hasta para eso servía el hechizo del caviidae para ocultar las cosas menudamente extrañas y descuadradas.
Finalmente el susodicho apareció caminado alegremente.
-Señorita Zelda ¡he vuelto!.-profirió con entusiasmo. La miro un poco sorprendido pero con la actitud en calma. -¡o cielos!, qué extraño eso no debía ocurrir, estoy seguro de haber seguido las indicaciones al pie de la letra. Bueno tal vez esa antigua inscripción si estaba un poco borrosa.
-¡Qué demonios es eso!- dijo Link con voz de enfado.
-Pues se supone que deja el cabello sedoso. Tal vez lo mezcle de manera equivocada. Pero no se preocupe señorita Zelda el efecto desaparecerá en unas cuantas horas…. Espero- añadió con nerviosismo y se retiró de inmediato al sentir la amenazante mirada del joven hylian.
-Ya tranquila- le dijo a su compañera que todavía estaba en shock.
Zelda se calmó un poco y evito ver su cabellera.
-Por favor evita hacer de su conejillo de indias*, no sabes lo que me ocurrió la última vez que le dije sí.
Zelda lo miro con ojos vidriosos, después Link la invito a sentarse.
-¿Qué te paso?- pregunto con la voz algo raída.
El joven se rasco un poco la cabeza revolviendo lo pocos cabellos que salían de su gorro.
-Termine corriendo a cuatro patas. "Es algo que te ayuda a descubrir la oscuridad de las personas" me dijo y después termine convertido en lobo. No tienes idea de lo que es eso, durante más de una semana incluso mucho tiempo después de que el efecto había desaparecido me parecía escuchar voces extrañas proviniendo del bosque, sin contar que me quedo esa extraña sensación.
-¿Que sensación?
-No sé cómo explicarlo…. Solo sé que es una sensación extraña. ¡oh cielos!
Volvió a cubrirse los ojos con las manos.
-¿Y ahora que te ocurre?
-Ha vuelto a cambiar de color- Profirió.
El cabello de Zelda se había vuelto castaño. La chica volvió a mirarse uno de sus mechones. Suspiro y después recargo su frente sobre el pecho de su compañero.
-Ya…. Tienes suerte de que solo sea el cabello. Además si vas a ser un arcoíris el día de hoy más vale que lo disfrutes.
Zelda levanto un poco la mirada, ¿a qué se refería el con eso?. Lentamente Link retiro el manto sagrado de su cabeza y volvió a colocárselo a modo de chal.
-Solo están juzgando a un hylian. Y no tiene el cabello castaño.
Era cierto. Ahora de igual modo llamaba la atención pero las personas no la agredían. Suspiro nuevamente y le dedico una mirada, era difícil creer lo mucho que había cambiado en un lapso de tiempo tan corto.
-"Tal vez lo único que necesitaba era un poco de compañía"- pensó sabiendo lo difícil que había sido su vida, el joven hylian nunca había conocido otras expresiones que no fueran las de aquella gente supersticiosa. – "no sé si es mi imaginación pero hace algún tiempo simplemente me habría ignorado, y ahora….. de alguna forma es tan lindo, a su modo claro está. Pero lindo"
Link se retiró un poco, no como si aquella cercanía le hubiera molestado, de verdad ya había superado aquella etapa pero necesitaba algo, algo que yacía en el piso cerca de aquella fuente.
-Pasando por este incidente…. ¡Que rollo!. Bueno yo, quería decirte. Te compre algo.
Zelda lo miro curiosamente.
-¿Me compraste algo?-Profirió con cierto asombro.
-Pues si,- dijo sin poder ocultar cierto sonrojo. No era algo como para avergonzarse pero de alguna manera con Zelda hasta esas pequeñeces se volvían un dilema en su cabeza.
Estiro un brazo y le acercó unas bolsas.
-Ya me canse- dijo finalmente. – apenas si hemos llegado hasta aquí y se nota que el trayecto te cansa. También yo estaré más cómodo si utilizas esto.
La chica miro curiosamente el contenido de aquellas bolsas. No era otra cosa sino ropa y calzado nuevo. Un vestido más corto y más ligero acompañado de unas botas algo largas que de seguro le llegaban a las pantorrillas.
Parpadeo un par de veces y después Link le brindo una mirada inquisitiva.
-Vas a ponerte eso- era una orden.
Simplemente era raro, es decir, normalmente ella daba las órdenes y el que ahora él hiciera ese gesto simplemente la desconcertaba un poco. Pero tenía razón, desde que habían comenzado este viaje no había hecho otra cosa que quejarse de aquel calzado incómodo y ese vestido tosco y estorboso. ¡Ya no más!
-Bien- simplemente contesto con una sonrisa.
El hylian parecía satisfecho.
-¿Y esto?- añadió al ver que en lo profundo de la bolsa había algo parecido a una suave tela.
-Es una manta- contesto ladeando la mirada.- vamos al norte y comienza a hacer frío. Seguramente cuando lleguemos a Hyrule será pleno invierno.
-Si…. Valla no había pensado en eso. De verdad que eres rápido.
-Señorita. Así es como son los mercenarios. Astutos de naturaleza.
-Así es como es Link- Profirió corrigiéndole – "Lindo y amable por naturaleza"- pensó. - "Las circunstancias forjaron tu carácter pero… por mucho que lo intenten no pueden cambiar tu corazón" alguien necesita un pequeño empujoncito- dijo en voz baja.
-¿Un que?
Ella se río por lo bajo. Lo tomo de la mano y lo llevo a pasear por las tiendas. "si vas a ser un arcoíris el día de hoy más vale que lo disfrutes." Recordó de manera placentera.
Al medio día volvieron a la posada, ella se cambió de ropa y de verdad se sintió más cómoda. Aquellas botas en cierta forma eran bonitas, Link no había sido tan insensible como para comprarle algo que no fuera con su estilo. El vestido era de un tono rosa oscuro con pequeños detalles en amarillo y un bonito decorado azul zafiro en el centro del pecho, a pesar de ser más corto la utilidad le seguía ganado pues venia incluido con unas mallas color blanco que de seguro le vendrían muy bien a la hora de esquivar árboles u otros obstáculos del camino.*
-Montar ya no tendrá el mismo significado- se dijo así misma con una sonrisa.
Escucho el sonido de la puerta siendo tocada.
-Adelante- profirió desde el fondo de su habitación en aquella posada en donde se encontraba un espejo de cuerpo completo. Miro nuevamente su vestuario en el reflejo y después a quien se había acercado por detrás.
-Me gusta- dijo al tiempo que le pasaba las manos por la cintura.
El inesperado contacto hizo que ella se ruborizara.
-Ahora si ya está- añadió con una sonrisa burlona.
Zelda se miró nuevamente, un cinturón café ahora adornaba su cadera. De alguna forma le sentaba bien pues hacia juego con sus botas.
-Solo tenías que decirlo, "póntelo". – dijo mientras se giraba todavía avergonzada.
Link se río ante aquella expresión, le sonrió y se despidió saliendo por la puerta de manera calmosa.
-Desayunamos y nos vamos- alcanzo a escuchar que le decía.
-Creo que después de todo no necesita de ningún tipo de empujón.
Llevo una mano a su cabeza y después de cavilar un rato recogió sus pocas pertenencias para alcanzar a sus compañeros.
Mientras dejaba a su compañera desayunando dentro de la posada Link se dirigió al Establo para recoger a Epona. La yegua lo miro de manera furtiva.
-Ven aquí- le ordeno sin ánimos de pelear.
Relincho de manera burlona y le dio la espalda, bueno más bien el trasero. Una pequeña vena apareció en la frente del joven.
-No me obligues a ir por ti- le dijo con severidad.
La yegua lo volvió a mirar discretamente.
-Déjame ayudarte- la pequeña voz se escuchaba desde la puerta – se nota que no tienes tacto para esto.
-Es ella quien me odia.- le respondió a Tomodachi mientras este se acercaba y colocaba la soga a modo de rienda. – Es un animal ingrato.
-Y tú un hylian testarudo que todavía no entiende sus problemas.
-Si claro…- añadió de manera sarcástica – Por suerte siempre estás aquí para ayudarme- dijo en el mismo tono burlón e incrédulo.- tal y como lo hiciste con Zelda.
-No sé de qué hablas.
-No te hagas el tonto o acaso crees soy estúpido. Ese shampoo lo modificaste apropósito. Careces de magia suficiente y utilizas otros artilugios para salirte con la tuya. ¿Qué te crees haciéndote pasar por héroe?- no sabía porque pero de repente al pensar en ello se sentía irritado.
-¡Ya basta!- gruño -No voy a dejar que la lastimes, crees que me quedo tranquilo sabiendo que la usas.
-Tú. ¡No sabes nada!, que puedes saber si siempre has tenido a esa persona a tu lado. ¡No te metas en mis planes!- Bramo casi con rabia.
Esa simple plática se había convertido en una verdadera disputa. Por eso mismo Link no podía viajar demasiado siempre que el caviidae estaba cerca.
-¡¿Vas a hacer lo que sea solo por tu bien?! Eh?
-Por supuesto.
La mirada del joven mercenario se había vuelto sombría y el caviidae había comenzado a castañear los dientes de manera sonora.
-Ya basta, ¿y ahora que les pasa?- Profirió Zelda cuando entro y los vio en ese estado- ¡Ya basta!- volvió a decir apartando a Link. El caviidae todavía emitía ese sonido de castañeo. -¡Tomo!
-Ves eso Princesa- dijo tomándola de la mano – Así es como los de su especie expresan su resentimiento.
El caviidae salió de aquel transe y miro a la princesa avergonzado. Lo último que hubiera deseado es que ella lo viera de esa forma.
-Ya basta de Peleas por favor.
Ella había hablado claramente. Aquello había terminado.
Link la tomó de la mano y la llevo hacia afuera. Epona profirió un sonido extraño y de inmediato tomó marcha para seguir a la joven. Solo el pequeño mago se quedó unos instantes en aquel establo.
-¿¡Qué diablos pasa contigo!?- gruño nuevamente esta vez en la soledad.
La actitud de Link lo confundía, ¿Por qué se había llevado a la princesa? A veces actuaba como si ella fuera de su propiedad. Eso lo enojaba "¿¡Porque estas fingiendo un cariño que no sientes!?" pensaba revolcándose en sus pensamientos. ¿ Y si no fingía?. NO, no podía ser así. Por lo menos no desde su punto de vista.
-¡Tomo!, ya basta- escucho que alguien le decía desde la puerta del establo.
-Disculpe señorita Zelda yo….- parpadeo un par de veces y miro de arriba abajo.- ¡valla! ¿y de donde ha sacado eso?, de verdad se ve muy bonita.
Zelda se avergonzó un poco ante el comentario. Normalmente esas cosas se las decían de una manera demasiado formal, Te ves bien o que bien te sienta, cosas por el estilo, pero con Link y con él siempre se rompían las reglas.
-Me lo regalo Link- contesto con una gran sonrisa- ¿Verdad que si es lindo?*
Lo que le faltaba, sintió la cabeza mareada y se fue de espaldas.
-"Maldito mercenario" - pensó para sus adentros
No había forma de que las cosas pudieran ponerse más raras. Bueno, eso creía.
Finalmente abandonaron la villa, satisfechos con haber descansado un poco y haber conseguido lo que buscaban.
-Derechito al norte y sin ninguna desviación- profirió el joven mercenario.- y hasta aquí te quedas bolita de pelos – añadió virando la mirada hacia Tomodachi.
El caviidae lo miro con recelo.
-Escuche bien tus palabras… "Hasta que lleguemos a la Villa del Norte" dijiste.
-Lo sé- añadió con desgana.- te urge deshacerte de mi ¿verdad?
-Más o menos.
- Es extraño- dijo estirando los brazos para Zelda.
La chica lo levanto en brazos y caminaron un rato así abrazados, Tomo era más liviano de lo que aparentaba. Link se vio notablemente molesto ante aquello. No sabía porque pero el hecho de que la joven le mostrara tanto cariño le molestaba un poco…. ¿Un poco? bueno quizás no tan poco.
-En mi visión vi un escenario como este, he estado antes en la Villa del Norte e intuí que los hechos ocurrirían cerca o a las afueras.
-Pero ahí está la salida, - indico Link con el brazo.- el fin finito de este bosque. No veo que Ryuuji se haya roto.
-La diosa Hylia no me mentía…. Tal vez fui yo quien se equivocó.
-No estés triste Tomo. Si quieres puedes seguir a nuestro lado.
El caviidae la miro con ternura, hacia buen rato que su cabello había recuperado su color original aunque ella no se había dado cuenta todavía.
-Ni hablar, eso es problemático- refuto su compañero.
-Pero si es útil tenerlo cerca- añadió ella con una sonrisa recordándole que había sido su magia la que les había permitido entrar a la villa.
Link gruño para sus adentros. Lo único que significaba era que su separación no era un "NO" definitivo. La chica lo persuadió con la mirada pero él se viro de manera recelosa. Anduvieron un buen rato en esas hasta que algo los saco de sus distracciones.
Epona relincho ávidamente. Se detuvo de golpe como si algo la hubiera asustado.
-¡Y ahora qué quieres!- Pronuncio Link con el rezago de sus últimas emociones- La yegua se levantó en dos patas y él retrocedió ante el gesto de hostilidad.
-¿Epona?- murmuro Zelda.
La yegua había dejado de moverse, de hecho estaba retrocediendo. Link sintió cierto escalofrió.
-"Esta sensación"- sus ojos se perdieron en el denso follaje como buscando algo.
A pesar de que aquel lugar era el último tramo del bosque y del mentado anillo que en este lado era más delgado se encontraba poblado por numerosos árboles, las sombras se extendían a lo largo y ancho dándole un aspecto sombrío a aquel escenario.
La mirada del joven hylian se fue ensombreciendo a medida que aquella sensación se volvía más fuerte.
-¿Link, que tienes?- Profirió la muchacha.
-Algo malo se está acercando- Pronuncio el caviidae quien bien conocía esa reacción en su compañero.
Nuevamente busco con la mirada perdida entre las sombras.
-Sal ya- ordeno con la voz firme y una mirada penetrante.
Una risa siniestra se escuchó en aquel lúgubre escenario, una niebla mortecina invadió el lugar y el suelo desapareció rápidamente dejando a los viajeros parados sobre una nube de color extraño.
Continuara…
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N.A: * estilo ninja jajajaja xD,
*Bueno hay que decir que eso si es una ironía, dado que el propio Tomodachi pertenece a esa familia de roedores.
*Más o menos para imaginar, es el vestuario que utiliza en Skyward Sword solo que un poco más simple
* jajaja ¿Qué cosa esta preguntando?
Oblivio: Olvido
Placare: Apaciguar
(Ambos hechizos son palabras del Latín)
Comentarios del capitulo:
Cielos ¿A caso la profecía era realmente cierta?, el pobre Link esta a punto de meterse en un tremendo lío.
Y bueno creo que esta ha sido la semana de los dobles jajaj básicamente publique doble de todo y bueno este capitulo es literalmente el doble de largo, y también me causa mucha gracia jeje creo que Zelda no se esperaba que Link fuera a actuar de esa forma xD.
¿Por cierto, alguien sabe como inclinar las letras hacia la derecha? ¿o sera que no hay esa opción en fanfiction?
