Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva

Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.


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Capitulo 14: Conflicto en "El Limite"

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(Primera parte: Un Aliado Inesperado)

...

-¡A la casa de Yahab!- dijo ella apuntando hacia el horizonte.

-Es hacia el otro lado- clamo Link entrecerrando los ojos.

Una pequeña gota de sudor frío escurrió sobre su cabeza, entonces cambio de dirección y volvió a decirlo.

-¡Hacia la casa de Yahab!.

-Solamente tiene énfasis si lo dices bien la primera vez- añadió él de una forma un tanto burlesca.

Epona relincho divertidamente como tratando de unirse al juego.


El sol del amanecer se posaba lentamente en la cima del firmamento mientras los tres viajeros continuaban su ajetreado viaje.

Link se detuvo y miro el mapa.

-Creo que tendremos que hacer una parada intermedia, nos hace falta comida y agua, y además, perdí unas cuantas flechas a causa del descuido de cierta señorita.

Zelda hizo un puchero de enfado mientras él reía por debajo.

-Tarde o temprano las ibas a perder, ¿Qué no te dijo Tomo que eran para protegerme?

-Si….- la miro de reojo- pero eso fue demasiado temprano.

Ambos suspiraron de forma ávida y después él añadió

-Espero que tengas preparado tu manto sagrado, no me gustan los jitomates y menos cuando están sobre mi cabello.

-¿Crees que en ese lugar también exista esa leyenda?

-Quien sabe, pero preferiría no averiguarlo.

Continuaron charlando a medida que avanzaban y entonces Zelda recordó algo en particular, algo que había dicho el joven caviidae "Es como una maldición", "el pobre ha tenido que padecerla toda su vida, a cualquier lugar que va solo recibe odio y desprecio."

-¿Link?

-¿Si?

-Si las cosas se ponen feas cada vez que entras a un pueblo, ¿Por qué has vivido todo el tiempo en las Tierras del Sur?

Link se detuvo de golpe y su mirada se volvió sombría de un momento a otro, era como si Zelda sin querer hubiera tocado un tema del cual él no deseaba discutir.

-Puedo aclararte algo- pronuncio con voz neutra como si de un momento a otro se le hubieran fugado las emociones.

-¿Ah..? si, supongo.

-No te sientas ofendida pero… si quieres que siga siendo tu guía no vuelvas a preguntar cosas de mi pasado.

La voz de Link era seria y parecía un tanto enfadado, le dio la espalda a su compañera y siguió caminando por delante.

Algo en el corazón de Zelda se oprimió fuertemente.

- "He metido la pata"- pensó con tristeza, le dio una palmadita a Epona y la yegua continuo caminando.

Pasaron unas cuantas horas y el silencio se volvió cortante, Zelda miro a su acompañante y nuevamente lamento haber preguntado aquello, recordó la noche anterior y ciertas palabras volvieron a su mente.

-¿Crees que tiene miedo de su pasado?

-Todos lo tenemos de alguna forma u otra.

-"¿También tienes miedo de tu pasado Link? A pesar de que tú eres muy fuerte y valiente."- su mirada se perdió entre sus pensamientos de melancolía.- "A veces te veo como un gran guerrero y simplemente olvido que también eres solo un hylian al igual que yo"

Permaneció sumida en su tristeza hasta que Epona detuvo su suave trote haciendo que la joven volviera a la realidad. Link también se había detenido.

-Menos mal que ya hemos llegado- dijo virándose hacia la joven, su cálida mirada había regresado lo cual hizo que Zelda suspirara de alivio- has estado muy callada, eso es extraño sabes, ¿Te sientes bien?

-Si estoy bien- le dijo extendiéndole los brazos en una señal que el joven Link conocía muy bien y que solo significaba que la princesa quería bajar de la montura.

Él se acercó y le tendió los brazos, ayudo a la joven princesa a volver al suelo de forma fácil y rápida, era algo que se le estaba volviendo costumbre.

-Lo siento…- Dijo ella una vez que estuvo en el suelo.

-¿De qué hablas?

-De lo que paso antes…

-No sé a qué te refieres.

-A las cosas torpes que te dije- añadió ella tratando de explicarse.

-Ya se me olvido- le dijo dedicándole una sonrisa, por alguna razón le era muy fácil sonreír estando cerca de ella.

-Claro que no, claro que lo sabes, es solo que eres demasiado lindo - le dijo al tiempo que recargaba su frente en su pecho.

-No tengo nada de Lindo- agrego el desviando la mirada- Yo soy un mercenario.

-Sí, pero eres un mercenario muy lindo- agrego escondiendo su rostro todavía en su pecho- por favor no vuelvas a enojarte ya entendí que el pasado debe quedarse justo en donde está.

-No estoy enojado

-Menos mal- le dijo separándose de él- creí que también te enfadarías por lo que acabo de hacer, sé que no te gusta que invadan tu espacio personal.

-Es difícil tener un espacio personal contigo cerca Zelda- dijo nuevamente desviando la mirada.

Zelda se viro un tanto avergonzada ante aquel comentario, la verdad es que él no quería admitirlo pero consideraba que se veía muy linda cuando hacia eso.

-Vallamos a ese pueblo antes de que anochezca.

-Si- clamo ella asintiendo con la cabeza.

Camino junto a él el resto del camino y cuando estuvieron a las entradas del pueblo él la miro de reojo, la joven entendió la indicación y cubrió su cabeza con el manto sagrado.

El pueblo era pequeño y parecía muy tranquilo, pero había algo singular y extraño, muchas posadas y bares dispersos por las calles, la arquitectura del lugar tenía un aspecto un tanto extraño, todas las construcciones eran de madera y había postes adornados con cráneos de animales con cornamentas.

Un letrero colgado en el arco de la entrada decía "El Limite".

Los jóvenes hylians se aventuraron a entrar, en las calles no había presencia alguna de mujeres o niños por lo cual Zelda destacaba un poco, Link miro a su alrededor, solamente había hombres de aspecto tosco y rudo, posiblemente al igual que él mercenarios.

-"Valla… mi peor pesadilla"- refunfuño una vocecita en el fuero interno de Zelda.

-Qué lugar más singular- añadió Link acercando una de sus manos a Zelda, la joven la tomo instintivamente al tiempo que inspeccionaba nuevamente con la vista el lugar.

Curiosamente Link pasaba desapercibido lo cual significaba que la maldición del demonio rubio ojiazul había terminado.

-Este lugar me pone un poco intranquila.

-No quisiera alarmarte, pero la verdad es que también tengo un mal presentimiento- añadió al tiempo que estrujaba la mano de la joven- Encontremos lo que vinimos a buscar y salgamos de aquí.

Caminaron lentamente a través de las calles de El Limite tratando de no llamar la atención. Normalmente a Link no le importaba pasar entre la muchedumbre y ser fulminado con la mirada, era algo que se la había hecho costumbre, aun así…

Había demasiados ojos en ellos y eso no le gustaba….

Epona relincho de manera inquieta lo cual atrajo la atención de los jóvenes hylians, un sujeto grande y tosco se les había acercado de manera sigilosa, Link lo miro con recelo, hacía tiempo que no se enfrentaba a una situación como aquella.

-Oye preciosa.- hablo el sujeto gordo.- No te interesaría pasar un rato conmigo, te pagare de buena manera.- añadió alardeando al tiempo que sacaba un pequeño zurrón lleno de rupias.

Zelda no contesto solamente se aferró al brazo de su joven "guardaespaldas".

-Qué te pasa ¿acaso vas a despreciarme?.- dijo el sujeto con una tosca sonrisa burlona al tiempo que se acercaba más a la joven.

Link lo miro inquisitivamente, calculo bien sus movimientos antes de hacer nada, no quería iniciar una pelea en un lugar como ese porque claramente estaba en desventaja.

-Hey!, cuida tus palabras amigo- dijo finalmente.- No crees que es de mala educación tratar de llevarte la "Mercancía" de otros.- añadió colocando a Zelda un poco por detrás de él pero sin llegar a interponerse.

-Ah, lo siento pensé que solo eran amiguitos y que tal vez a la señorita le agradaría una pequeña aventura.

Zelda se estremeció al escuchar aquellas desagradables palabras y termino refugiándose tras de Link al tiempo que se aferraba a la ropa del joven.

-Una sola pieza… es lo que me ha pedido mi cliente.- dijo Link con voz burlona.- No querrás que se estropee mi trabajo ¿cierto?

-¡Oh!, claro que no, uno nunca quiere que esas cosas pasen. Pero es una verdadera lástima.- dijo señalando a su saco de relucientes rupias.- Dime, no te gustaría hacer un trato, de seguro que tu jefe no se va a enterar.

Entonces aquel grotesco sujeto saco un rupia de plata, Link la miro con fingido asombro. Cerca del lugar una figura encapuchada se deleitaba con aquella curiosa escena.

-Es una bonita pieza esa que llevas, pero lo siento soy un mercenario con "honor", ¿ENTIENDES?.

La sonrisa burlona del sujeto se descompuso ante aquellas palabras.

-¡Tenías que ser uno de esos ¡cierto!.- añadió toscamente al tiempo que guardaba el zurrón entre sus ropajes.- no hay más de que hablar, cuando alguno dice que tiene honor no hay forma de hacer que cambie de opinión ni siquiera matándolo, no quiero iniciar ningún conflicto e insistir no vale la pena.

Después de haber puesto mala cara se retiró mascullando y blasfemando, Zelda salió un poco de su escondite y escucho algo así como "ya no se pueden encontrar mujeres fáciles en este mundo", suspiro de manera casi entrecortada, por unos instantes de verdad había sentido miedo pero al mirar a Link él seguía con semblante tranquilo como si aquella escena le hubiera pasado desapercibida, estaban por continuar cuando un nuevo relinchido atrajo su atención.

-Que magnifico animal- dijo una voz desconocida, pero a diferencia de la anterior esta se escuchaba calmada y melodiosa.

Los jóvenes miraron a sus espaldas, Link frunció el entre cejo no había notado la presencia de aquel sujeto que ahora se encontraba relativamente cerca.

-Joven mercenario ¿cuánto quiere por él?

Zelda miro a Link de reojo y después intercalo miradas entre su acompañante y aquel sujeto que llevaba una larga capucha azul marina que ocultaba su identidad y de la cual solo sobresalía un pequeño mechon color dorado, a pesar de eso supuso que debía ser hombre y de edad joven pues el timbre de su voz lo delataba. El sujeto levanto su mano y la acerco tratando de acariciar a Epona, pero la yegua se espantó de inmediato y se lazo en dos patas tratando de alejar al extraño.

-Tiene carácter, Me gusta, cuanto quiere por él.- volvió a decir sacando su propio zurrón.- le doy 1800 rupias por el animal, ¿qué me dice joven amigo?

Link lo había estado mirando atentamente sin decir una sola palabra, el sujeto le extendió el zurrón y él negó con la cabeza.

-Lo siento, no está a la venta.- dijo mientras miraba atentamente a su extraño negóciate, no sabía si era su imaginación pero hubiera jurado que en aquel momento dibujaba una sonrisa en su oculto rostro.- Tampoco estoy interesado en regatear.- agrego de manera un tanto cortante de forma que el sujeto se deshizo rápidamente de sus intenciones.

-Es una lástima, se nota que es un magnifico ejemplar, corceles como éste solamente he visto en el rancho Nolnol pero los dueños de aquel lugar son unos empresarios de lo más despreciable, incluso si les ofreces buen dinero se niegan a vender sus animales. ¿Sabe una cosa joven amigo? esa gente dice que no hace tratos con alimañas como nosotros.

Link lo escucho atentamente había algo diferente en aquel joven que llamaba su atención.

-Sin embargo….- añadió el extraño,- por debajo de la superficie todo el mundo lo sabe.

-¿Qué cosa?- dijo el joven hylian tratando de parecer interesado.

-Que hacen tratos con los Dodongo.

Link permaneció sereno, pero Zelda que también había escuchado la conversación sabía que la actitud de su acompañante era solamente un disfraz bien tejido.

-En fin, de cualquier forma ha sido un gusto y por supuesto…. también un honor.

Link levanto una ceja interrogativamente.- ¿un honor?- espeto.

-Conocer en persona a "Zilant" dragón demonio ojiazul.- añadió mientras se viraba y tomaba paso lento.

Por primera vez las facciones de Link cambiaron, su cara mostraba sorpresa de una manera un tanto indignada.

-"¿¡Quien rayos es ese sujeto!?"- pensó al tiempo que ocultaba una de sus manos en su alforja.

Zelda sintió como el ambiente se volvía más tenso, su compañero había tenido una extraña reacción al escuchar aquel nombre.

-¡Hey!- dijo Link con voz sonora, el extraño que todavía no se había alejado demasiado se detuvo y se viro lentamente, su actitud era muy extraña como si esperara que el joven hylian actuara de esa forma.

Link saco la rupia de color uva mortecino y se la arrojo directamente, el sujeto encapuchado la atrapo sin ningún problema a pesar de que la velocidad que llevaba el objeto era más de lo que cualquier persona normal hubiera podido soportar.

-Dime que es lo que sabes.- agrego el hylian con voz seria y casi amenazante.

El encapuchado miro la rupia unos instantes y volvió a arrojársela al hylian.

-En el bar "ojos de gato".- dijo casi como un susurro al tiempo que se marchaba.

Zelda miro a su acompañante, sus cálidos ojos azulinos habían adquirido un toque de seriedad que segregaban un oculto toque de curiosidad.

-Vamos- dijo repentinamente.

-¿Piensas seguirlo?.- pregunto Zelda mientras se internaban en las callejuelas del pueblo.- tengo miedo Link. ¿Qué tal si es una trampa?

-Ya lo notaste ¿cierto?, eso es porque a pesar de tu apariencia eres una chica lista, todos en este pueblo son mercenarios, pero él…- hizo una pausa mientras inspeccionaba el lugar buscando algún bar con el nombre que el extraño les había dado.- él es diferente.- añadió de forma sigilosa.

-¿Cómo lo sabes?.

-Nuestra conversación… fue bastante obvio, "alimañas como nosotros", y la palabra "nosotros" sonó como si tratara de convencerse a sí mismo de que también era un mercenario.

-Pero supongo que debe haber algo más que eso, ¿cierto?.

-Cierto,- contesto con aire afirmativo mientras entraba a unos callejones, Zelda lo siguió de manera un tanto presurosa, mientras Epona intentaba no chocar contra las construcciones aledañas, ese era un lugar muy estrecho.-Porque toco el tema de los Dodongos casi de la nada y con una conexión casi forzada, y también,…. Porque dijo mi Alias a propósito.- agregó bajando un poco la mirada.- Fue como si desde el inicio hubiera querido decirme algo entre líneas.- dijo casi bufando.- Lo de Epona solo fue una distracción, una fachada para poder acercarse, y lo del tipo gordo esa fue una casualidad que supo aprovechar muy bien, piénsalo, si alguien ya se había acercado ¿Por qué él no?, supo jugar demasiado bien sus cartas y me provoco sin siquiera descubrirse ante la hostigosa mirada de los presentes.

-¿Te provoco?- pregunto ella al ver el semblante de Link, no parecía haberse enfadado lo suficiente para poder utilizar esa palabra.

-Él sabía que después de esto yo lo seguiría sin oponerme.- una sarcástica sonrisa se dibujó en su rostro.- y tenía razón, no puedo dejarlo ir, sabe demasiado.

-¿Link?. –Zelda se sintió un poco preocupada por la actitud que había tomado su compañero.

-Interesante… muy interesante…- añadió él para sí mismo, su mirada era profunda y tenía un ápice de excitación, como si algo en sus adentros hubiera despertado su instinto de supervivencia, ese extraño comportamiento que evidenciaba sus orígenes y delataba su oficio.

La preocupación de la joven princesa aumento, nunca había visto a Link de esa forma, aunque tampoco se había prestado la situación hasta ese entonces.

-Debe ser por aquí- dijo dejándose llevar por su instinto, atravesaron uno de los estrechos callejones y justo cuando Link iba a virar en la siguiente esquina que daba a una de las calles principales se detuvo en seco, retrocedió rápidamente y se pegó a la pared más cercana, Zelda se acercó a él y el joven la atrajo hacia su cuerpo con un movimiento un poco brusco pero sin llega a lastimarla, ambos se miraron, ella con aire interrogativo y él con un poco de nervios, la librero de aquel extraño abrazo y sin decir nada le indico que se asomara cuidadosamente .

Ambos asomaron sus cabezas cuidadosamente tras la pared de la callejuela, en la calle principal había un grupo de hombres armados hasta los dientes, eran de tez morena y vestían con una ropa extraña cuya textura se parecía a la de un reptil, en sus alforjas y cinturones llevaban grabado un extraño símbolo que se asemejaba a una especie de Dodongo. Aquellos hombres reían burlonamente como si acabaran de cometer alguna fechoría, algo llamo la atención de Zelda, entre aquel grupo había alguien que no lucia exactamente humano.

-AHH!- reprimió un grito ahogado al tiempo que Link la sujetaba por la espalda.

-Shhh... tranquila, todavía no nos han visto- Paso la mano por la cintura de la joven y la jalo tratando de ocultarse en el callejón.

-Es un…es un..un..- Trato de articular su frase, pero todavía no salía de la sorpresa.- es un Lizalfo..es un Lizalfo gigante.

-Lo sé, pero lo peor que tiene no es su tamaño.. ¿qué demonios hace aquí?- mascullo el joven con un dejo de desdén y rabia.

Su mirada se volvió sombría y sus brazos se estrujaron en puños.

-No me digas que esos son los ladrones Dodongo.

-Los mismos en persona, pero ese no es el problema.- Zelda lo miro con nerviosismo.- ese grupo de inútiles viene muy bien acompañado.

Maldijo por debajo y volvió a asomarse de manera cautelosa, sus ojos se clavaron en el Lizalfo, el gran reptil rojizo de ojos amarillos llevaba tatuada en su piel la misma insignia que los demás hombres llevaban en sus cinturones y alforjas.

-Hiperón, ¿que demonios haces tú aquí¡?- volvió a repetir, era evidente que él y la creatura se conocían.

Volvió a ocultarse y entonces escucho un sonido extraño

PSSs..pssss

Algo chitaba desde la distancia, miro hacia la dirección contraria a la que se encontraba el grupo de ladrones y entonces descubrió al joven encapuchado haciéndole una seña con la mano, como si le indicara cierta dirección. Retrocedió y busco un camino diferente para darle alcance.


Habían seguido al extraño encapuchado desde una distancia prudente hasta llegar al bar llamado "ojos de gato", era un lugar recatado y escondido que pasaba de la vista de los mercenarios circundantes.

Link ató a Epona al pequeño abrevadero y después tomó la mano de Zelda para asegurarse de que la joven no se separara lo suficiente y llamara nuevamente la atención de alguno de esos hombres hambrientos de placer.

Al entrar Link descubrió con la mirada a su extraño anfitrión encapuchado en una de las mesas del fondo, se acercó hasta la mesa en donde se encontraba y le indico a Zelda que se sentara del lado de la pared.

-Y bien.-Dijo secamente.

-Antes que nada, quisiera disculparme.-dijo el extraño con voz melodiosa.- no sabía que esos sujetos estarían tan cerca de este punto.

Link todavía esperaba escuchar respuestas, el encapuchado lo miro directamente a sus ojos azul zafiro, sonrió por debajo de la gruesa capucha y extendió lentamente su mano hasta tocar su cabeza. Link miro atentamente a su anfitrión mientras este descubría su identidad, el joven tenía una mirada apacible y sus grandes ojos color violeta no denotaban intención alguna de maldad, debía tener aproximadamente la misma edad que link unos 22 o 23 años y su cabello alborotado por la capucha tenía tres singulares colores negro con terminaciones rojizas y peculiares mechones rubios que se amontonaban en su frente.

-Debes cuidarte.

-¿Por qué?.

-Porque te conozco, y también todos en este pueblo.

Una vieja camarera se acercó a tomar las órdenes de sus clientes, el extraño pidió una copa de vino y Link dos vasos de agua de sabor.

-Los Dodongo le han puesto precio a tu cabeza.

-Eso era de esperarse.

-Todos en el bajo mundo ya saben que fuiste tu quien se deshizo de Cronos.

Link frunció el ceño, La camarera volvió con las bebidas, los miro de reojo y después se retiró.

-¡La imprudencia de ese crío me ha costado cara estos tres años!, perdí algunos buenos informantes que habitan en territorios que ya no puedo pisar.- clamo con desdén mientras llevaba el vaso con agua a su boca.-Pero… ¿que hacen los Dodongo tan lejos de su territorio?

-¿Eso es lo que quieres saber?

-Eso, y otras cosas, empieza por lo obvio.

-La ambición de los Dodongo es grande, comenzaron a anexar tierras cercanas a su territorio y ahora dominan casi todas las tierras en el oeste, muchos dicen que hicieron pacto con alguna clase de demonio porque de la noche a la mañana cobraron un gran poderío. Ya no hay lugar seguro en estas tierras ni siquiera para los mercenarios.

-Eso explica porque este pueblo esta atestado.- añadió mirando por la ventana

-Son exiliados de sus propios territorios, nadie quiere meterse con esos lagartos gigantes, aquí en El Limite ya se les acabo también el tiempo.

-¿Por qué esta Hiperón aquí?

-Algún pájaro vistoso se pasó de listo, canto y dio la señal, alguien que fue lo suficientemente estúpido. Te vieron maniobrar en las tierras del sur, y el segundo al mando vino directamente a comprobarlo, todavía no saben que estas aquí pero muchos en el pueblo te vieron entrar así que debes ser más cauteloso.

Dijo al tiempo que sacaba de su bolso un papel color hueso opaco, era un afiche con el retrato y la descripción del joven mercenario. Link lo miro de reojo y después sonrió, al extraño también le hizo gracia.

-50 rupias de plata. ¡Eh!, ¿¡que dices!?, eres una fortuna andante.

-Es todo un halago,- dijo al tiempo que tomaba el afiche.

-Hasta yo estoy tentado en aceptar una oferta como esa.

Zelda lo miro con desconfianza pero su compañero seguía tranquilo así que no dijo ni una palabra.

-Pero no lo harás.- dijo terminado de beber el contenido de su vaso.- si quisieras el dinero también ya hubieras cantado.

-Por el momento no me interesa el dinero.

-¿Qué es lo quieres?

-Antes de saber eso, ¿no te interesaría otra cosa?

Link levanto una ceja, se percató de las intenciones de su anfitrión y asintió con la cabeza.

-Muy bien, en realidad hay algo que me inquieta.- dijo mirando fijamente a la mesa como si se tratara de algo interesante.- Las tierras del oeste…-soltó finalmente.

-¿Qué tierras?

-Háblame de Dragonsterra.

-Es segura, hace una semana que está bajo custodia.

Link lo miro interrogativamente y entonces el extraño prosiguió.

-La orden vino directamente desde "Colmillo de Guerra".

-¿La ciudad capital de los Dragones?

-Hace alrededor de un mes una sacerdotisa llamada Amateratsu llego al mando de los altos cargos, movió todo el sistema y rearmo el ejército desde adentro, la ciudad entera se convirtió en una fortaleza y sus territorios anexos quedaron protegidos, los Dodongo no pueden entrar ahí.

-¿Cómo?..

El extraño sonrió burlonamente.

-Dice ser Sacerdotisa pero todos bajo el agua saben que es descendiente de un clan de brujas, utiliza la magia y según se cuenta encontró la forma de aislar a los ladrones, si algún Dodongo pisa tierra de dragones automáticamente se hace polvo, bueno eso es lo que cuentan, personalmente no he visto que algo así ocurra.

-Que interesante.- dijo levantando la mirada, sus cristalinos ojos azules se posaron en los del extraño.-¿Qué hay de las rutas del norte?

-Son otra historia, el camino a Hyrule es peligroso.

A esas alturas ya no le sorprendía el comentario pero de igual manera le lanzo una mirada inquisitiva exigiendo respuestas, el extraño entendió de inmediato y le devolvió la mirada para después posarla en Zelda.

-¿Qué otra razón tienes para vagabundear por aquí?.- dijo finalmente después de aquel duelo de miradas.- si vas acompañado de una joven noble es de esperarse que te dirijas hacia allá.- hizo una leve pausa, sorbió un poco de vino y después se dirigió a Zelda.- Señorita.- dijo con cortesía.- su bolso es muy vistoso, pocos conocen la insignia real de Hyrule, pero quienes saben de ella de seguro van a tratar de aprovecharse, todo individuo que porte esa insignia así como así de seguro pertenece a la nobleza de aquel país, es fácil para algún mercenario tomar ventaja de eso haciendo un secuestro y después pidiendo el rescate.

Link suspiro, era como volver a escuchar a su compañero Caviidae.

-¿Y Hyrule?

El extraño levanto una ceja y después se echó a reír.

-Es una fortaleza desde hace años, más de los que cualquier mortal puede recordar, ha tenido sus tiempos oscuros pero eso no es suficiente, nunca ningún mercenario o ladrón que se considere cuerdo ha intentado dar un golpe, al menos no si pretende seguir libre o con vida.

Zelda escuchó atentamente, era cierto, desde que tenía memoria en el reino nunca había sufrido de algún atraco o invasión.

-Y menos desde que el rey Gaépora subió al trono.

Zelda que hasta entonces había permanecido con la mirada baja de repente la fijo en aquel joven de ojos violáceos, Link se dio cuenta de aquello y bajo la mesa le dio un golpecito con el pie como diciendo "No seas tan obvia", la chica sintió el golpe, regreso a la realidad y volvió a bajar la mirada.

-Hace 17 años cuando nació la princesa heredera al trono, el rey comenzó a formar alianzas con los países y reinos vecinos, quería que Hyrule fuera el lugar más seguro para su descendencia y parece ser que lo logro, todos los territorios del norte están sellados para cualquier tipo de mafioso, aunque…..- se detuvo e instintivamente alzó una ceja como si lo que estaba a punto de decir no le hiciera gracia.

-¿…Aunque?.- Link intervino tratando de que completara su frase.

-Hace dos semanas los Dodongo intentaron entrar.

Los jóvenes hylians se miraron furtivamente.

-Creo que lo que los impuso a semejante locura fue aquel rumor.

-¿Rumor?

-Se dice que el rey y la princesa estaban fuera del reino, el soberano y su hija se embarcaron en un viaje para hacer una alianza en las tierras del sur, al parecer alguien ahí les jugo una mala pasada, el rey fue traicionado, emboscaron su carruaje y se cuenta que durante el atraco la familia se separó y que ahora la joven princesa heredera al trono está perdida.

Volvió a sorber un trago de vino mientras los jóvenes aguardaban en silencio.

-Pero no es verdad…

Las miradas de Zelda y Link volvieron a cruzarse furtivamente.

-Cuando los Dodongo atravesaron a las fronteras de Hyrule fueron emboscados por la guardia real, mis mejores informantes lo confirmaron, fue una orden dada directamente desde adentro, dictada por el mismísimo rey, al parecer había vuelto a casa o más bien dicho nunca había salido de ella.

-Eso significa que el aquel grupo de ladrones termino muy mal.

-No se ha vuelto a saber nada más de ellos, ni siquiera los jefes Dodongo han hecho nada por rescatarlos, claro si es que siguen con vida, pero de cualquier manera no vale la pena, saben que es un suicidio volver a intentar algo así.

El silencio reino durante un rato, el joven extraño termino de beber el vino y Zelda hizo lo mismo con su agua. La mente de Link de repente se había vuelto un caos.

-"hace dos semanas… es más o menos el tiempo que llevo viajando con Zelda, es demasiado pronto como para que un rumor como ese se hubiera expandido así como así, esos ladrones deben de estar tramando algo".

El joven de ojos violáceos lo miro durante un rato, el ojiazul finalmente salió de sus cavilaciones, era más que obvio que en ese tema había cosas extrañas.

-¿Informantes eh?- dijo casi como un susurro.

El extraño le sostuvo la mirada.

-¿Quién eres? Y lo más importante, ¿Qué quieres?.

-¿Zilant, no desea otra cosa?

-No, es suficiente.- dijo entrecruzando sus palmas para después recargar su mentón sobre ellas.

-Altair, Legionario y segundo al mando de la zona norte de Aincrad.

-¡Un Legionario!.- dijo Link incorporándose y soltando una risa.

El joven de ojos violáceos llamo a la camarera y después de pedir un segundo trago continuo.

-La Legión te busca joven mercenario, desde hace tres años. Alguien con el poder de deshacerse de un Lizalfo y de evadir triunfante a esos ladrones e incluso a la Legión, vales la pena como recluta.

Link lo miro y no pudo evitar dibujar una sonrisa sarcástica en su rostro.

-Es la primera vez que alguien me dice algo como eso, pero….- dio una pausa como si su mente pensara en cosas complejas.- no estoy interesado…en ser el perrito faldero de alguien.

-Y aun así te diriges a Hyrule.- añadió él intercalando la mirada entre Link y su joven acompañante.

-Eso es diferente.- dijo empuñando una sus manos para volver a colocar su mentón sobre ella.- estos son negocios querido amigo.

-Puede ser, pero de seguro que tu clienta es muy valiosa y no me refiero específicamente al valor monetario.- ambos se quedaron callados intercalando miradas como si se tratase de un duelo.- ¿Qué sucede con el gran Zilant?, acaso me equivoco, la joven sentada a tu lado es especial para ti cierto?, no creo que exista otra razón que te hiciera pisar territorio Dodongo.

-Cierto.. y Falso..- respondió Link todavía sosteniéndole la mirada.- Todavía hay otra razón.

-¿Tu legendaria espada Ryuuji?, es una lástima, esperaba con ansias verla.

-Me molesta de sobremanera que sepas demasiado, pero no esperaba otra cosa de alguien de la Legión. – gruño.

El joven hylian azoto con las dos manos la mesa y se paró de manera lenta, miro discretamente a su alrededor y volvió a sacar la rupia que se asemejaba a los ojos de su anfitrión, la coloco en la mesa y la deslizo para que pudiera llegar hasta su nuevo dueño. Altair que hasta entonces había estado callado miro como el joven hylian le tendía la mano a su acompañante, definitivamente no se equivocaba la chica de cabellos rubios tenia de cierta forma cautivado al joven mercenario.

-¿Eso es todo?- dijo Altair inquisitivamente.

-Eso es todo.- respondió Link

-¿Pensaras en mi invitación?.

-No lo creo, pero de todas formas…gracias- añadió con un poco de zozobra, de cierta forma le gustaba la energía que emanaba aquel muchacho.- "Si las circunstancias hubieran sido diferentes, tal vez hubiéramos sido amigos" – miro al chico de ojos violáceos y después sacudió su cabeza como tratando de salir de extrañas cavilaciones.- "¿En qué diablos estoy pensando?".

Entonces vio como la rupia se deslizaba nuevamente regresando a sus manos.

-Esta vez va por la casa.

-Porque un legionario como tú me regalaría información valiosa.

El chico no contesto, Link frunció un poco el ceño, se dio la vuelta y dejo la rupia en la mesa, avanzo hacia la salida y Zelda lo siguió sin decir nada todavía.

Altair sonrió, miro como los jóvenes se retiraban, tomo la rupia y se paró rápidamente para cortarles el paso.

-¿Y ahora qué?.- dijo Link enarcando una ceja

Altair sonrió nuevamente pero esta vez de una manera un tanto traviesa.

-Si me dices tu verdadero nombre te daré un regalo.

Los jóvenes hylians volvieron a intercalar miradas y finalmente fue Link quien hablo.

-Tu nombre.- ordeno, pero Altair se hizo el disimulado.- tu verdadero nombre.- volvió a repetir Link con una sonrisa victoriosa, había dado en el clavo.

El chico lo miro de manera insistente y después de un rato no pudo contenerse más, su risueña risa se escuchó en todo el bar, voltio disimuladamente y sintió un poco de vergüenza, afortunadamente nadie aparte de los jóvenes hylians le había prestado atención.

-Está bien.- dijo bajando la mirada todavía un poco avergonzado.

Link lo miro de manera picara, esta vez él había ganado.

-Atemu, mi verdadero nombre es Atemu.

-Link...ese ha sido mi único nombre- contesto el hylian tendiéndole la mano, el joven Atemu contesto a su fiel saludo.

-Entonces, Link, esto es para ti.- dijo al tiempo que dirigía su mano izquierda hacia su espalda, los jóvenes hylians no lo habían notado pero bajo esa capucha llevaba una alforja grande, saco entonces lo que parecían dos pedazos de tela.

El joven se acercó y se los ofreció a Zelda, la chica miro a Link para cerciorarse, el joven guerrero asintió y después ella tomó aquel inesperado obsequio, destendio las curiosas telas que no eran otra cosa más que un par de capuchas nuevas, una de ellas era roja escarlata y la otra azul marino, ambas llevaban incrustadas el símbolo de la Legión un dragón blanco ojiazul que se enroscaba sobre si mismo formando un circulo, Link conocía aquel emblema pues como era de esperarse no le eran extraños los legionarios ni tampoco las narraciones de sus heroicas hazañas, entonces recordó algo que tiempo atrás le había dicho Tomodachi "Se dice que aquel dragón significa el tiempo eterno y la reencarnación".

-Ya es tarde para utilizarlas en este pueblo.- añadió Atemu al tiempo que se retiraba un poco para verlos a los dos de frente.- Pero les ayudaran a camuflarse en los pueblos siguientes, al menos hasta que lleguen a Dragonsterra, un Hyliano de cabellos claros y ojos azules, la verdad es que llamas mucho la atención y no llegaras a ningún lado si sigues viajando así.

-¿¡Porque un Legionario sigue intentado ayudarme!?

-Ya te lo había dicho, eres valioso para nuestra empresa…..No, estoy mintiendo.- dijo otra vez entre risas.- Me caes bien.

Link lo miro un poco confuso, pero en el fondo sabia como se sentía, algo entre ellos dos había hecho una conexión extraña que de cierta forma le era agradable. Dio las gracias con la mirada y después ofreció su mano a Zelda, la chica no dijo nada pero hizo una pequeña reverencia antes de seguir fielmente a su compañero.

Atemu había desaparecido nuevamente bajo su capucha, ahora solamente quedaba Altair quien vigilante vio como los hylians se marchaban a través de la puerta de aquel bar.

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Continuara...

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Colmillo de Guerra: La Ciudad Capital de los Dragones, es un préstamo que hice directamente del juego de La leyenda de Spyro. En este fic toma el lugar de la ciudad central desde donde se rige el gobierno de todo Dragonsterra.

Aincrad: Se dice que es un castillo flotante con 100 niveles en la serie de SAO (Sword Art Online), tambien es un nombre prestado . En este fic simplemente hace referencia la ciudad en donde se encuentra situada una de las bases o campamentos de Los Legionarios.

Atemu: Es propiedad de Kazuki Takahashi, tambien es un prestamo xD, asi que no se preocupen si no lo conocen porque lo tome como personaje descontextualizado y casi casi hace el mismo papel que haria un OC cualquiera.

El rancho Nolnol: Like para quien entendió ese chiste, ya sé, ya sé es malo solo como yo sé hacerlo pero necesitaba un nombre porque sera una parte importante en la historia xD , la verdad no se me ocurrio algo más "original"

ZILANT: eso se los explico por ahí abajo en los comentarios xD


Comentarios del Capitulo:

Bueno a petición de Pouda esta semana trate de subir el capitulo un poco antes jajaja (ay pero ¡Cuantos! días antes, si mañana ya es jueves xD)

En fin esas cositas que remarque ahí arriba son medianamente importantes, y bueno seguramente los que han leído mi otro fic el de "Twilight GAMES" seguro que se están preguntando ¿Qué diablos pasa con ZILANT? Más bien dicho ¿Qué es un Zilant? ¿o de donde salio la idea?

Bueno la verdad la primera vez que se me ocurrió fue precisamente en este fic y no en el otro, lo que pasa es que en el otro hace su aparición primero, un Zilant es básicamente un Dragón tal y como Atemu lo nombra

La mitología o folclor popular ruso el Zilant es una creatura legendaria maligna y despiadada que según se cuenta si logra sobrevivir más de 100 años se convierten en seres benignos llamados "Ajdaha" lo cuales atraen la buena suerte.

El punto es cuando escribía las ideas principales de este fic (específicamente de este y otros dos capítulos) pensé que esta creatura se parecía un poco al mismo Link porque el pocrecito había tenido una vida muy difícil y realmente de un momento a otro tomo un carácter algo huraño (Aunque de momento no lo aparenta, solía ser realmente malo jajaja, mas adelante en la historia se hablara de su vida como mercenario en las Tierras del Sur) pero también pensé en que toda su vida se la paso sobreviviendo y al final ahora que esta con Zelda ella cree que él le trae buena suerte en parte porque la salvo de ser cena de wolfo y también por otras cositas que sucederán más adelante.

El Zilant también tiene que ver un poco con la historia de la espada de Link, la forma en la que Link se hizo de Ryuuji es otra cosa completamente aparte, de hecho esa parte la voy a narrar como un extra para que la historia no se ponga tan engorrosa.

Y bueno al final cuando escribí mi otro fic volví a retomar esos nombres porque sigo pensando que realmente les quedan xD.

También esta el hecho de Altair, bueno ya les decía yo alguna vez que muchas cosas de las que escribo las retome de este fic xD, también es algo que ya había utilizado en Amor Silente.

Respecto a los Legionarios bueno ellos son algo así como "Los héroes reconocidos", y los Lizalfos bueno esos tambien son historia aparte, en fin más adelante explico eso xD