Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva
Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
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Capitulo 16: Esa vieja historia
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El estruendo de las explosiones le anunciaba que había dado justo en el blanco, bajo sus pies habían caído numerosos enemigos y una nube de polvo se extendía rápidamente por el lugar, bajó ágilmente de los tejados y le dedico una furtiva mirada a su nuevo amigo.
-¡Ahora!
Escucho como el hylian gritaba al tiempo que corría dirigiendo a aquel majestuoso corcel.
-"Parece que ahora me toca a mí"- Pensó tomado carrera hacia sus atacantes, y al cruzarse en su camino el joven lo saludo con una burlona sonrisa y él hizo lo mismo. – "Cuídate Link"- pensó al tiempo que pasaba a su lado.
-"Buena suerte Princesa Zelda, buena suerte Elegido". – ahora se encontraba de frente con aquel numeroso grupo de ladrones. Arremetió con todas las flechas que llevaba pero no fue suficiente, aquellos tipos eran demasiados y un pequeño grupo logro filtrarse por detrás escapando de aquel inesperado intruso.
-No creo que tenga caso seguir ocultando esto- pronuncio al tiempo que tomaba una postura desafiante, deslizo su mano derecha hacia su espalda y saco una espada curveada y larga, el filo relució ante el reflejo del sol, y en segundos la mayoría de los ladrones se encontraba en el suelo.
-¡Es un monstruo!, igual que Zilant,… ¡Corran!- dijo una voz aparentemente afectada ante aquel espectáculo.
Los ladrones huyeron, pero ya era tarde, había fallado en retenerlos, a la distancia escucho un relinchido y se preguntó si se trataría de aquel corcel…
Cuando despertó su vista estaba completamente nublada, parpadeo un par de veces y se dio cuenta que el color del cielo había cambiado notoriamente, el bonito azul había sido reemplazado por tonalidades anaranjadas y rojizas, se incorporó rápidamente pero eso solo le causo mareo, tenía la ropa totalmente húmeda y algo extraño en la mano, fijo la vista en aquel objeto y se dio cuenta de que le era familiar.
-¿El gorro de Link?- dijo mientras miraba a su alrededor, Epona se encontraba muy cerca recostada junto a un viejo y seco matorral y relincho ávidamente al ver que había despertado.
-Zelda- escucho que la llamaban –Menos mal, comenzaba a preocuparme.
El joven guerrero se acercaba con paso lento escurriendo completamente por el agua del rio, traía en su mano el bolso con la insignia de Hyrule.
-¡Link!, ¿Estás bien?
-Sí, ¿y tú?
-Creo que estoy un poco mareada, pero nada grave.
Link extendió su brazo para ofrecerle el bolso, ella lo tomó y de alguna forma sintió que a pesar de estar empapado pesaba menos de lo que debería, miro a su compañero que se estaba sacudiendo como perrito lanudo despojándose del exceso de agua, su rubio cabello estaba totalmente alborotado lo cual ocasiono que ella se quedara embobada mirándolo como si fuera la primera vez que lo veía, sintió como comenzaba a sonrojarse y bajó rápidamente la mirada.
-"¿Otra vez?, ¿qué rayos me está pasando?"- pensó mirándolo furtivamente, su empapada túnica verde se le pegaba por completo al cuerpo dejando muy pocas cosas a la imaginación.- "¡Por las Diosas!, ¿porque será que estando así se ve tan guapo?".
-Zelda, ¿segura que te sientes bien?
La chica alzo la mirada para poder contestar pero antes de que pudiera decir algo el joven se había hincado junto a ella, la tomó por la nuca y junto su mejilla en su frente, la pobre Zelda sintió que el corazón le latía más rápido de lo normal y que la sangre se le subía nuevamente al rostro.
-Tienes un poco de fiebre.- dijo él al tiempo que se separaba de ella.- Debe ser por el agua, a pesar de este sofocante clima estaba realmente fría, seguro que es por la forma que tiene este cañón.
-Si… debe ser eso.- añadió ella totalmente avergonzada.
Link se volvió a incorporar, mientras que Zelda revisaba su bolso, el pobre hylian la miraba atentamente de reojo pues lo que estaba esperando en ese momento era un buen regaño debido a cierto pequeño detalle, la chica sin ponerle demasiada atención indago por un rato en su bolsa hasta que descubrió algo no muy grato.
-Si…. Respecto a eso….¿traías las rupias sueltas en el bolso cierto?
Ella asintió sutilmente con la cabeza.
-Cuando nos caímos…- hizo un pausa recordando que aquello había sucedido por su culpa.- Ejemp.. – Aclaro su garganta- todas nuestras cosas también salieron volando, encontré tu bolso unos metros río abajo en donde el agua corre con menos fuerza, todo se le había salido, los tesoros reales y las capuchas que nos dio Altair fueron fáciles de encontrar pero vi como algunos objetos brillantes flotaban hacia abajo y no pude alcanzarlos, y Además.
-Y además…?- le cuestionó ella, mientras él guiaba su mano izquierda hacia su espalda en donde tenía atado el objeto.
-Encontré mi Arco, pero…. Ninguna flecha.
-Eso… no suena bien ¿cierto?
-¡Claro que no!, nos quedamos sin dinero y sin armas, y además ahora también tendremos que lidiar con esos fastidiosos sujetos.- El tono de su voz sonaba realmente molesto. Refunfuño y se retiró del lugar dejando a la joven sola con Epona.
La yegua que se encontraba plácidamente recostada también se incorporó para acercarse a la joven princesa.
-No te preocupes Epona, algo me dice que no es precisamente conmigo con quien está molesto.
Aquel caluroso día se había vuelto una fría noche, en aquella estepa soplaban vientos realmente helados, Link había encendido una fogata usando de yesca los raídos matorrales de aquel sitio, como pudo acerco unas cuantas rocas de considerable tamaño y ahí puso a secar la ropa que todavía los acompañaba.
-Ahhh- suspiro Zelda al tiempo que se cambiaba, otra vez estaba en una vergonzosa situación.
Link también suspiro y se dejó caer pesadamente sobre el suelo al tiempo que entrecruzaba sus piernas.
-¿Sabes una cosa?- dijo reprimiendo otro suspiro.- Tal vez deberías buscarte otro guía.
Zelda había terminado de cambiarse, el comentario del chico la había sacado un poco de lugar así que decidió acercarse a donde él se encontraba, se sentó a su lado y le entrego su gorro.
-Este también ya está seco- le dijo de manera tierna, recordando que lo había encontrado en su mano al despertar, seguramente Link lo había dejado ahí para poder ir a buscar las demás cosas que se habían extraviado.
-Gracias.- dijo colocándolo en su cabeza.- Tal vez no tengas idea, pero… es muy importante para mi.- dijo notando que en la cara de la princesa había nacido una interrogante.- Me lo regalo una persona muy especial, alguien a quien amo mucho.
-¿Alguien a quien amas mucho?- pregunto cautelosamente sintiendo un leve escalofrió en la espalda, nada en su conversación lo había delatado pero ella intuía que ese alguien en realidad era una "ella"
-Si- su respuesta era melancólica.
- ¿Y porque no estas con ese Alguien?- pregunto de forma inocente y boba.
-Desapareció hace mucho tiempo, llevo años buscando a esa persona pero parece que mi búsqueda se vuelve cada vez más y más inútil- su voz sonaba realmente triste.
-Lo siento- musito ella
-¿Por qué te disculpas?
-Creo que te hice recordar algo doloroso ¿cierto?
El joven bajó la mirada.
-Zelda, las cosas se pusieron bastante feas, tal vez será mejor que no sigas conmigo, la suerte de un mercenario siempre termina persiguiendo a sus seres cercanos, lo he visto, como los de mi clase sufren ese destino. Si lo deseas puedo volver a "El Limite", buscare a Altair, le pediré que te lleve sana y salva a casa, los legionarios no son como yo ellos son verdaderos héroes reconocidos, sus ideales son de justicia y libertad y además… - añadió dibujando una sonrisa en su rostro que intentaba ser sarcástica pero que denotaba tristeza- si él te lleva a Hyrule no tendrás que pagarle ni una rupia.
Zelda agacho la mirada, no sabía porque pero aquellas palabras le dolían y mucho, en su corazón algo se estrujo, ¿por qué?, ¿porque tenía que ser así?, cuando lo veía siempre se sentía feliz, estando cerca siempre tenía esa sensación de ser protegida y su compañía le era bastante grata, era cierto que llevaban poco de conocerse pero.. es que... realmente lo quería y mucho, era tal como se lo había dicho en el bar de los ancianos, ¿y ahora?¿qué era lo que sentía al escuchar esas palabras? ¿Miedo? .
-No quiero- dijo casi como en un susurro mientras se recargaba en el hombro del joven.
Link levanto la mirada, la sensación que sentía era cálida y agradable.
-"¿Por qué será que contigo siempre es así?, tan torpe y distraída como siempre, pero de alguna forma me haces feliz, no soporto que la gente se me acerque y aun así te tengo aquí a mi lado de esta forma tan cálida".
Hubo un rato de silencio en el que ninguno de los dos dijo nada, Zelda acerco su mano y atrapo la del joven, a pesar de haber estado junto al fuego todavía se sentía fría, distante… como si no estuviera ahí.
-Link- lo llamo con voz pausada.
Él no contesto solo se limitó a seguir su voz con la mirada dándole a entender que la estaba escuchando.
-Yo sé..- se detuvo, no estaba segura si de verdad debía continuar, pero, algo en su interior le dictaba que aquella conversación que estaba a punto de comenzar era realmente necesaria si es que ambos querían seguir adelante.- Yo sé que .- continuo todavía de manera cautelosa.- Antes, cuando estábamos a las afueras de El Limite te prometí que no hablaríamos del pasado pe..
-Pero tienes derecho a saber… ¿cierto?, la razón por la cual asesine a Cronos, la razón por la que me persiguen los Dodongo y por la que casi morimos hoy. Es cierto que murió por mi culpa, pero fueron sus propios errores los que marcaron su destino, y también el mío….
Se levantó de del lugar en donde se encontraba y se acercó a una de las rocas cercanas en las que estaban tendidas las prendas de la princesa y las capuchas nuevas que les había dado Altair, las extendió mirándolas interrogativamente, la capucha rojo escarlata era más pequeña y más corta que la azul, tomó precisamente esa y entonces volvió hasta donde se encontraba Zelda.
-Ponte esta, ya está seca y la noche es fría.
-Pareciera que Altair calculo mi mis medidas- dijo con una pequeña sonrisa una vez que se había colocado la capucha, miro a su compañero al lado de ella y no sabía si se había enojado por haber sacado aquel tema a luz, lucia tranquilo pero después de todo era mercenario y en cierta forma practicar el engaño le era natural.
-¿Tienes sueño?- pregunto él de repente
-No, en realidad no.
-Entonces ¿Quieres saber?- le dijo mientras se volvía a sentar al lado de ella.
-Si, pero no te sientas obligado.
-Estamos bien tal como hasta ahora ¿no?.- pregunto sin darse cuenta que se había acercado lo suficiente como para que sus hombros chocaran.
-Sí, estamos bien, porque es así como nos entendemos.
-Pero no es correcto.- añadió bajando la mirada.- tú has sido completamente sincera conmigo, has confiado en mi sin siquiera conocerme, y yo te he estado mintiendo todo el tiempo, ¿Acaso es eso justo?
-Es justo si ambas partes aceptan.
-Pero no es correcto ¿cierto?
-No
-Una relación no puede funcionar de esa manera…. Tarde o temprano terminara derrumbándose.
El gélido viento soplo una vez más y por primera vez sintió verdaderamente el frío, Zelda lo miro, permanecía con el semblante sereno pero las manos le tiritaban. En esos momentos ni siquiera pensó en lo que hacía y lo abrazo cubriéndolos a ambos con aquella tela escarlata.
Link permaneció en silencio, se acurruco instintivamente sobre los rubios cabellos de la joven y miro como las llamas de la fogata bailaban al compás de aquel viento que ya no podía sentir, la atmosfera se había vuelto cálida, protectora y de cierta forma muy placida.
-El camino a Hyrule será muy largo.- dijo finalmente rompiendo el silencio.
-Pero no podré recorrerlo si no estás conmigo.- dijo ella acurrucándose bajo el mentón del chico.
-Si nos adentramos más en las Tierras del Oeste no habrá marcha atrás.
-¿Pero necesitas a Ryuuji cierto?
-Zilant necesita a Ryuuji, y Link… necesita a Tomodachi, ambos odian admitirlo, pero sin sus habilidades ninguno de los dos llegara lejos, igual que en aquella ocasión.
Zelda lo miro de reojo.
-Otra vez ahí esta Zilant, ¿Por qué Zilant?, ¿Qué significa?
-Significa que es un Dragón demoniaco, ya lo habías oído ¿no?. Escucha solo los dragones matan Dragones y cuando uno de ellos muere el otro toma todo lo que le pertenece, su poder, su magia e incluso su nombre, Zilant fue el dragón que yo mate, hace tres años, pero no era cualquier bestia, Cronos la quería porque también buscaba las escamas del dragón… fue mala suerte que nuestros destinos coincidieran.
-Pero un dragón tiene muchas escamas. ¿Porque tenían que pelear por algo así?
-Pero solo dos sobreviven cuando su portador pierde la magia, cuando un dragón muere solo las escamas que cubren a su corazón sobreviven, las demás se vuelven polvo con el tiempo, esas dos escamas absorben magia y se vuelven más fuertes a medida que su portador arrebata la vida de los de su especie, Zilant era un asesino de dragones, su ambición era grande y su sed de sangre imparable.
La vieja madera que alimentaba las llamas comenzó a crujir, el gélido viento se había vuelto más fuerte.
-Pero no era su culpa.- comenzó a hablar con la mirada perdida.- La ambición no es propia de dragones, pertenece a todo ser vivo, lo único que hace la diferencia es que existen quienes son sinceros consigo mismos. Como Yo, como Tomodachi y también …..Como Cronos. Ninguno de los tres éramos diferentes en aquel aspecto.
-¿Tomodachi?
-¿Sabes porque viaja tanto?
La pregunta perecía fuera de lugar, así que solo lo miro de reojo con rostro dubitativo.
-Está buscando algo.
-¿Buscando algo?
-Una poderosa y antigua magia, algo que le permita romper reglas. Incluso si eso está corrupto.
-¿¡Romper reglas!?, ¿Porque?, porque haría algo tan peligroso, todos aquellos que manejan la magia lo saben, existen cosas que no se deben traspasar.
-Hay consecuencias para eso ¿cierto?
-Si..- contesto secamente.
-Pero eso no le interesa…. Lo que quiere hacer…- dijo levantando la mirada al cielo mientras sus azulinos ojos se perdían entre las distantes estrellas.- es una poción Metamorfos.
-¿Porque?- pregunto tratando de contener la respiración, todavía le costaba imaginar que su pequeño amigo peludo tratara de hacer eso.- Es una magia prohibida.- añadió sin dar tiempo a que su compañero contestara la pregunta que antes había formulado.
-Por eso necesita romper reglas, y por eso hace tres años no le importó hacer equipo conmigo, necesitaba mi fuerza para vencer a Zilant, así que hicimos un trato, una escama para él y una para mí, me ofreció a Ryuji como pago y acepte, creí que si tenía una espada como esa sería más fuerte para poder seguir adelante.
-Creí que te la había dado por salvarle la vida, él lo dijo.
-Un error de cálculos, ninguno de los dos creyó que Zilant fuera el monstruo que contaban los rumores, es verdad que le salve la vida.. y entonces ¿a quien crees que le pertenecen las dos escamas?.- añadió con sonrisa burlona.
-¿Y Cronos?
-Se enteró que le habíamos arrebatado a su presa y quiso cobrarnos con la espada en la que ahora residía el poder de aquella bestia, pero fue muy tonto eligió un mal lugar y un mal momento para retarme, fue en una noche como esta…
Zelda escucho el aullar del viento y sintió un escalofrió.
-Pero en ese entonces también llovía, Tomodachi y yo veníamos bajando de la montaña que había albergado a semejante criatura cuando Cronos y sus hombres nos salieron al paso, eran muchos y nosotros solo un caviidae y un mercenario heridos, entonces me burle en su cara diciéndole que era un cobarde, sus hombres lo miraron descaradamente, incluso yo lo sabía que a pesar de ser uno de los jefes Dodongo era alguien a quien nadie soportaba, él enfureció y me propuso una batalla uno a uno, era lo justo y no pude rehusarme, nos batimos en duelo pero yo era más preciso que él en mis movimientos, imagínate semejante Lizalfo tratando de moverse en un día como este, estaba en clara desventaja y se dio cuenta, me ataco con rabia pero eso mismo fue lo que nublo su juicio… no vio venir las resbaladizas rocas y cayo torpemente al vacío.
Entonces sintió como la joven se acurrucaba más cerca de su cuerpo.
-Habíamos tenido nuestras riñas en el pasado, pero no deseaba su muerte, después de todo era solo un crío, de los tres jefes él era el más joven, el más inexperto y también el más idiota. Aunque tenía un misterioso poder…. Si lo hubiera sabido utilizar nada de aquello le habría pasado, pero no importa cuánto poder tengas al final no se manifestara si no puedes controlarlo con tu corazón.
-¿Con tu corazón?
-Igual que Ryuuji, solo muestra su poder cuando mis sentimientos se unen a ella, es un arma torpe y peligrosa porque puede perder su filo si no estás convencido de lo que haces.
-No entiendo.
-Si me pagaran por matar a Tomodachi y blandiera esa arma sobre él, entonces….
-Entonces?- pregunto Zelda con un poco de nervio.
-Nada pasaría, nada cortaría si en mi corazón existe la duda, es mi compañero después de todo, pero eso no significa que él no trataría de vengarse y si eso ocurriera yo estaría desarmado.
-¿Crees que él haría eso?
-¿Quién sabe?, pero ya me mordió una vez y realmente me dolió, aunque yo también le hice daño.
-¿Se pelaron?
-Siempre nos pelamos, porque yo no creo en sus ideales y el tampoco cree en los míos, todo el tiempo se la pasa diciéndolo "es imposible ya deja de buscar", eso me hace enfurecer ¿¡Qué le hace pensar que él encontrara primero que yo aquello que busca!? Y además…. Es, una idea estúpida.
-¿Lo de la poción metamorfos?
-Si…
-Todavia tengo la duda ¿Para que la quiere?
-Para él mismo claro está, no solo es ambicioso, también es egoísta- añadió con una sonrisa.
-Ahhh- suspiro ella- todavía no entiendo.
-Es Yahab, ya te lo había dicho, está enamorado como tonto dejando que sus sentimientos lo cieguen del camino racional.
-Es la idea más rara y loca que he escuchado en la vida, ¿Pero eso solo significa una cosa, cierto?.
-Que reniega de ser caviidae.
-Si… eso es muy triste.
-Pero en cierta forma lo entiendo…. Tampoco elegí ser Hylian, ni tener el cabello rubio y los ojos azules, si hubiera podido cambiar eso, lo haría.
-Ya veo- dijo con tristeza notoria.
-Y ahora ¿que te sucede?
-Es que ustedes dos realmente me gustan tal como son.
-También eres una chica muy egoísta Zelda- dijo riéndose divertidamente
-Es que… tus ojos son realmente bonitos.- dijo sonrojándose un poco.
Link la miro, como si un viejo recuerdo pasara por su mente.
-También en eso se parecen- susurro
-¿Qué?
-Nada.- dijo secamente.- Nada. Deberíamos dormir un poco. Pero…
-¿Qué sucede?
-¿Estas segura de que no quieres que valla por Altair?
-No hace falta, si ya no quieres seguir conmigo solo tienes que decírmelo, volveré sola a casa, pero no te pagare.- dijo al sentirse herida por aquel comentario, ¿Qué acaso no había quedado claro que no quería que nadie más la llevara a Hyrule?
-¿Qué?, estás loca, y ¿Por qué no me vas a pagar?
-Porque alguien dejo fluir las rupias por el río.
-¡Demonios!, -mascullo,- es cierto.
-Si quieres algo tendrás que esperar a que lleguemos a Hyrule, eso significa….
-¿qué significa?
-que estas atado a mí- añadió con tono divertido.
-Demonios,- volvió a mascullar pero esta vez con una sonrisa y una risa un tanto nerviosa.- y hablando de Hyrule ¿Cómo fue que tu padre llego tan rápido? Dijiste que mínimo eran dos meses de viaje.
-No creo que este en Hyrule.
-Pero Altair dijo..
-Yo sé lo que dijo, pero esos tales legionarios no pueden saberlo todo ¿o si?, debió haber sido Impa.
-¿Impa? ¿Quién es?
La chica dibujo una picara mueca en su cara
-Ella es "mi otro guardaespaldas"…
-¿Otro guardaespaldas?- repitió como un susurro como si aquel ente nuevo y misterioso hubiera podido escucharlo.
-En Hyrule, -aclaro ella- no puedo ir a ningún lado si ella no me acompaña, también es mi tutora en toda clase artes, me enseño a tocar el arpa, la ocarina y otros instrumentos viejos del palacio. Y algo más… también es la mano derecha del rey. Esto es un secreto así que escucha con atención.
Él asintió con la cabeza mientras ella acercaba su rostro a su oído como si alguien más de verdad pudiera escucharlos.
-Cuando el rey no está en casa, ella toma las decisiones y los soldados deben obedecerla, tienen órdenes estrictas de seguirla sin importar que. Recuerdas lo que te dije, cuando nuestro carruaje fue emboscado había otra persona viajando con nosotros.
Link hizo memoria y después asintió.
-Una chica llamada Din, cierto.- ahora que lo pensaba no parecía que Altair supiera de ella pues ni siquiera la había mencionado.
Zelda se acercó aún más, realmente no era necesario pero le gustaba la cara que ponía Link cuando le hablaba al oído.
-Ella es el oráculo de las estaciones, y tiene el poder de comunicarse con otros oráculos, seguramente desde que tuvimos aquel accidente los altos rangos del reino estaban enterados de aquello, lo más probable es que estuvieran sobre aviso cuando los Dodongo irrumpieron en los límites de Hyrule.
Link parpadeo un par de veces.
-Eso significa que deben de estarte buscando.
-Es probable. Quizás nos crucemos con alguien en el camino, aunque eso sería casi un milagro ¿no crees?, podrían tomar cualquier ruta disponible o pasarnos de lado sin siquiera darse cuenta.
-Cierto…
La madera volvió a crujir, el viento se había calmado y la atmosfera se había vuelto cálida, los extraños pensamientos de Link habían desaparecido, de un momento a otro se pregunto si de verdad podría abandonar a Zelda, la respuesta simple y sencillamente era nula.
-"¿Por qué será?"- volvió a preguntarse sintiendo como su cuerpo se aletargaba, la cercanía que mantenían ambos jóvenes se hizo más evidente cuando dejó caer parte de su peso sobre el cuerpo de ella.
-Tu eres el que tiene sueño.- le dijo cariñosamente sintiendo la agradable calidez que producía aquella inesperada unión
Link no contesto, era cierto. Pero no podía dormirse, ahora estaba en terrenos peligrosos y no tenía a nadie que lo relevara en su guardia nocturna, respiro pausadamente y se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que no se relajaba de aquella forma, de hecho no podía recordar cuando había sido la última vez o tan siquiera si había habido alguna vez.
-"¿Por qué será?"- otra vez estaba ahí la interrogante, suspiro y después escucho la suave respiración de Zelda, la joven se había quedado dormida…
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Continuara.
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Comentarios del capitulo:
Bueno supongo que ya había dejado bastantes pistas y más de uno a estas alturas ya se había dado cuenta de que Link esta buscando a una persona desesperadamente. Pero… ¿será realmente una "ella" tal y como Zelda piensa? Jeje si han puesto atención de seguro que lo descubrieron. (Lo sé por que por ahí alguien ya casi casi atinaba a la respuesta y eso que todavía no había dado suficientes pistas concretas)
Altair estaba al tanto de las identidades de nuestros queridos hylians, incluso de la de Link aunque ni el mismo Link sabe que el es el Elegido xD ¿A caso el legionario les mentiría a propósito?
Y lo más importante, si solo los dragones matan dragones ¿Cómo fue que Link mato a Zilant?, a Zelda no se le ocurrió preguntar eso pero yo voy contárselos mas adelante en el futuro, aunque no precisamente dentro de la historia ya que pienso hacer un grupo de capítulos extras.
