Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva
Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
Canta una canción
Que nació en alma ajena
Escrita en versos de amargura
Soñando voces que se alejan
Perdiendo ritmo en la negrura.
Poema anónimo escrito en la puerta del baño de las chicas.
...
oOoOo
Capitulo 17: Buen augurio
OoOoO
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-Ya no puedo más..- se quejó mientras sus botas golpeaban aquel árido terreno.
Tenía la boca seca y los pies adoloridos.
-Ya te dije que te subas a la yegua- le reprocho de manera jadeante.
-Es que ….. Hace tanto calor… pobrecita.
-¡La madre de las diosas!.- replico y después tosió por el exceso de polvo que volaba en aquel lugar.
La estepa se había convertido en desierto, y el desierto se extendía a lo largo y ancho. Mirar hacia cualquier dirección era exactamente lo mismo.
-¡Maldito Tomodachi!. De seguro que este mapa no está nada bien.
Llevaban casi todo el día caminando sin ver otra cosa más que arena. Viento arremolinado y arena. Sol ardiente y más.. .. ¡Arena!.
-¡Argggg!, jodida arena- gruño cuando de repente sintió que se hundía.
-Hay dios!, por favor Link no te hundas.- le dijo mientras lo jalaba del brazo.
El joven hylian suspiro, acepto la ayuda de la joven aunque no la necesitaba y después de salir de aquella trampa se sacudió con desgana.
-Zelda- profirió suavemente antes de cargarla.- no es un buen lugar para desmayarse.
A pesar de que llevaban las capuchas de los legionarios el calor de aquel sitio era demasiado. Epona bufo de manera molesta porque su nariz estaba seca y llena de polvo.
Los dos encapuchados y el extraño animal cruzaron las arenas. Durante un buen rato Link había cargado a Zelda en sus hombros, podría haberla puesto sobre Epona pero considero que si él ya se había hundido una vez, esa podría ser una mala idea.
-Perdóname- susurro bajando la cabeza cuando despertó en sus hombros. Rápidamente había descendido al piso.
-Ay! jodida arena- volvió a decir con desgana mientras apartaba la capucha de su cabeza para después sacudirse ávidamente.
Caminaron durante un rato más aprovechando que el sol comenzaba a descender. Y que el terreno volvía a ser firme
-¡Ahí esta!- grito Zelda. – Es el pueblo que está señalado en el mapa.
-Hurra- clamo Link con desgana. – seria genial si tuviéramos algo de dinero. No podemos comprar comida ni agua ni rentar una estancia. En qué momento considere que era buena idea darte a guardar mis cosas.
Se miraron pensativamente un rato y después suspiraron al unísono. Que coraje y todo por culpa de los ladrones Dodongo, literalmente ahora estaban convertidos en vagabundos.
-Vamos- dijo Link mientras la tomaba de la mano
Una extraña sensación recorrió el cuerpo de la joven, de alguna forma últimamente esos pequeños gestos la ponían nerviosa cuando antes le era tan fácil estar a su lado. ¿Acaso estaría pasando algo extraño?
-Al menos podremos cubrirnos de la tormenta que se acerca- dijo Link
-¿Qué tormenta?
-Esa- profirió señalando hacia sus espaldas.
-No veo nada.
-mmmm…. Que extraño, pero si ahí está.
-Tal vez ya me quede ciega de tanta arena.
-Tal vez…- y las palabras se había quedado flotando en aquel viento, un viento que había comenzado a soplar desde que Zelda lo había "rescatado" de la arena. El joven hylian camino pensativamente, no era la primera vez que algo como aquello le pasaba, en otras ocasiones también había logrado ver cosas que las demás personas no podían. – de igual forma no importa. Solo créeme, ya he tratado antes con estas cosas.
-Eso siempre- añadió ella mientras se colgaba inconscientemente del brazo de su compañero.
Link ignoro aquel gesto pues hacía tiempo que su autodefensa contra aquello había desaparecido y en el mejor de los casos podría decirse que incluso se había acostumbrado a caminar así.
Durante cerca de una hora el silencio se apodero de aquella caminata y finalmente cuando llegaron a la entrada del pueblo Link se desengancho del su compañera para inspeccionar cuidadosamente el lugar antes de entrar.
La mayoría de las personas utilizaban capas muy parecidas a las de ellos lo cual posiblemente se debía a aquel salvaje panorama lleno de liebres y plantas rodadoras. El joven hylian oculto su identidad bajo la capucha y con cierto recelo se acercó a una joven de pelo corto y castaño que se encontraba lidiando con un ave enorme de plumaje pardo, al parecer esa era la montura típica de aquellos lugares pues el animal estaba equipado con una silla y unas cortas riendas.
-Buenas tardes.- Saludo de manera precavida al no saber si todavía estaba en territorio enemigo.
La joven lo miro atentamente.
-¿Podría decirme como se llama este pueblo?
-Ah, extranjeros- inquirió al ver a los viajeros y a la yegua.- este es pueblo Ígneo la última morada de nuestros ancestros Dragones hacia el Este de Dragonsterra.
-¡Dragonsterra… Estos son sus dominios?
-Así es
-Esa famosa barrera?, ¿en dónde se encuentra?
-Justo detrás de ustedes- añadió señalando hacia el desierto- más o menos a un kilómetro, pero ¿Por qué la pregunta? ¿Acaso son fugitivos?
-Podría decirse- agrego el hylian con una sonrisa mientras se quitaba la capucha dejando al descubierto su arremolinado cabello rubio, hacia buen rato que había guardado su gorro en la alforja pues de otra manera no habría podido utilizar correctamente aquella prenda color zafiro.
La joven de pelo castaño se quedó boquiabierta pues había pasado mucho tiempo desde que había visto a un chico tan guapo, es decir ¿cabello rubio y ojos azules? Eso era algo que no se veía todos los días por lo menos en aquellas tierras.
Zelda la miro con recelo, ¿Por qué esa desconocida miraba así a Link?, la simple idea de un momento a otro le revolvió el estómago y un extraño sentimiento se apodero de ella y de su razonamiento.
- Valla, valla, ¿pero de dónde has salido guapo?, es un desperdicio que utilices esa capucha.- hablo la joven.
-Pues ya se ve,- agrego Link – el desierto no perdona a nadie y este aspecto tampoco sabe lidiar contra las arenas.
-Seguro que no tienes donde quedarte ¿gustas que te muestre el pueblo?
Ese tono coqueto y esa mirada picara, ¡no podía soportarlo más!, y además Link con esa cara que delataba que aquello no le era indiferente, la joven hylian se llenó enojo.
-"¿¡Como se atreve a coquetearle así!?"- pensó frunciendo el ceño bajo su capucha. Se acercó rápidamente y lo tomó por el brazo como si de alguna forma con esa acción lo reclamara para ella. –No gracias- contesto a la pregunta que le habían hecho a su compañero.- podemos ir solos- añadió tratando de ocultar el enfado en su voz.
Link levanto una ceja ¿Qué rayos había sido eso?, desde que la conocía nunca la había visto así y algo muy en lo profundo en su sentido de supervivencia le anunciaba que de seguir así las cosas se pondrían peligrosas.
-¿Y tú?- Profirió la joven de pelo castaño con cierto recelo al notar que la voz que le reclamaba era evidentemente femenina.
-Soy su compañera. Gracias, debemos irnos.
Jalo a Link por el brazo y juntos desaparecieron adentrándose en el pueblo.
-Oye- reclamo el hylian al sentirse un tanto forzado- ¿y ahora que te pasa?
-Nada- contesto tratando de ocultar su rostro bajo la capucha. Había actuado sin siquiera pensar y no sabía ni porque.
El joven hylian refunfuño.
-Que torpe eres. No ves que con suerte y conseguíamos estancia.
-Lo siento- su voz se había vuelto triste.
Link la miro confundido, era cierto que la estaba regañando pero no era para tanto ¿o sí?.
-Hey…. Lo siento, no pongas esa cara.
-No pongo ninguna cara.
-Claro que sí. De seguro que estas cansada. ¿Pero que no te da gusto?, estas tierras pertenecen al país de Dragonsterra ya no estamos tan lejos de nuestro destino. Ahora quédate aquí con Epona voy a inspeccionar el lugar, con suerte y encuentro algo que nos sea útil.
Zelda asintió, después de haber metido la pata tenia suerte de que él no se hubiera enojado más de la cuanta como solía hacerlo comúnmente. Y solo por eso no le dijo que tenía mucho miedo quedarse sola, miro a los hombres del pueblo de reojo y sintió cierto escalofrió.
Link desapareció de su vista. Aquel lugar estaba lleno de pequeños pozos ricos en agua fresca y la gente iba y venía llenado cubetas con aquel preciado líquido.
-Mira Epona. ¿Quieres algo de beber?- pregunto a la yegua mientras la arreaba a uno de aquellos pocillos.
El animal la miro con grandes y profundos ojos, mientras la joven hylian la acercaba uno de los depósitos.
-Tú también me estas mirando raro, de seguro que lo que hice allá no estuvo nada bien, no sé porque pero de un momento a otro me molesto de sobremanera la forma en la que ella lo trataba. Que persona tan egoísta soy- dijo mientras se sentaba en el borde de un pocillo – de seguro Link ponía esa cara porque en lugar de un insulto estaba recibiendo un halago, ahora que salimos de las tierras del sur seguro que cosas como estas ocurrirán muy seguido.
Epona bufo ante el comentario, no le gustaba escuchar la voz de la joven cuando sonaba en un tono tan triste.
-¿Pero que me pasa?- pregunto para sí misma mientras sus manos alcanzaban su rostro.- desde que estuvimos en la villa del Norte las cosas han comenzado a ponerse extrañas, me sudan las manos y me da taquicardia cuando estoy muy cerca de él, de seguro estaré enferma después de tanto viaje.
Epona movió la cabeza de un lado a otro… de un lado a otro, de manera oscilante e inquisitiva
-¿No?
Y la yegua seguía moviendo la cabeza como diciendo "Definitivamente no".
-¿Y entonces qué?- se quitó la capucha y trato de relajarse con el cálido viento que provenía del desierto pero era polvoso y demasiado seco. En Hyrule nunca hubiera tenido porque soportar eso, el clima era agradable durante casi todo el año lo cual le recordaba que pronto seria invierno, ¿y ese calor? ¡Por las diosas! Era en extremo extraño, pero en fin ¿que podía esperarse si se habían tenido que desviar de su camino original? además en aquella región de seguro que ni siquiera se distinguían las estaciones.
Escucho una voz conocida y cuando levanto la mirada encontró a su compañero a unos cuantos metros de distancia. El joven hylian platicaba con algunas chicas del pueblo. Chicas que por cierto no eran nada feas, al parecer el grupo de mujeres lo habían interceptado en su camino. El estómago de Zelda volvió a gruñir y no precisamente porque tuviera hambre, sus manos volvieron a su rostro y muy en lo profundo de su mente seguía recriminándose el hecho de querer ir con él y jalarlo hacia su lado. Por unos instantes creyó escuchar las risas de las jóvenes mientras le coqueteaban a su compañero y tuvo que reprimirse para no actuar como ya lo había hecho antes.
-¡Hey!- una voz ronca la saco de su cavilación.
A un lado de ella se encontraba un hombre tosco de mediana edad, tomó por las riendas a Epona y la jalo bruscamente.
-Ni se te ocurra meter el hocico al agua animal.
Zelda se levantó alarmada ¿A qué venia esa actitud tan agresiva?
Epona se enojó al sentir aquel hostil gesto y levanto sus patas tratando de alejarlo, Zelda le arrebato las riendas al hombre y de manera rápida tranquilizo a la yegua.
-Señorita, ¿ese corcel es suyo?. De una buena vez le advierto si el agua se ensucia la paga muy caro, ¡Forasteros! ¡Ni crea que esto cae del cielo!
-Disculpe- añadió confundida y un tanto asustada – no sabía que tenía un precio.
-Pues ahora lo sabe- agrego tomándola bruscamente de una mano.
Un miedo añejo le recorrió el cuerpo, un hombre tomándola por la fuerza siempre era un mal indicio. En el pasado había tenido que lidiar con una situación nada agradable y muy parecida, ahora de repente al sentirse acorralada el recuerdo la atormentaba. Ya casi se le había olvidado lo inquietante que era que los hombres intentaran tratarla de esa manera.
Una mirada color zafiro fulmino a aquel extraño y menos de un instante Zelda sintió como aquel hombre retrocedía. Link quien había visto la escena desde lo lejos intervino inmediatamente.
-Cuidado en donde pone esas manos- le dijo con tono amenazante.
El hombre se retiró al ver aquellos ojos penetrantes pero no sin antes recordar su efusiva amenaza.
-Te vez pálida. ¿Te hizo daño?
-No exactamente.
El cuerpo le temblaba y la voz casi se le iba.
-Ven- le ordeno al tiempo que tomaba las improvisadas riendas a Epona y las alejaba de aquel lugar.- no te sientas mal- le hablo mientras avanzaban.- recuerda siempre, cuidado con el agua en el desierto es más valiosa que cualquier rupia. En este momento no tenemos dinero para salir de ese tipo de problemas. ¿Oye que tienes?
La mirada de la joven se había vuelto vidriosa y sin previo aviso lo abrazo fuertemente. Link más confundido que nunca no supo que hacer.
-Tenía miedo- le susurro ocultándose en su pecho
Algo en lo profundo le decía que aquellas palabras y ese extraño comportamiento no tenía nada que ver con lo que había ocurrido y si lo tenía era diferente a lo que en un principio había pensado.
-Menudo imán de problemas- musito Link.
Lo libero rápidamente y trato de recomponerse antes de que él se diera cuanta…. ¿se diera cuanta?, ¿de que exactamente?
-¿Encontraste algo?
-No.. solo chicas bonitas, este pueblo está lleno de ellas.
El mal humor se le subió de pronto y sin previo aviso le dio un coscorrón. El joven hylian rio por lo bajo ante su actitud, al menos ella había olvidado el mal rato que le había hecho pasar aquel hombre.
-No me siento de humor para eso.
-No era un chiste, es decir, mira eso.
Zelda alzo la mirada. Las muchachas del pueblo le sonreían coquetamente a su compañero. Bufo un poco y después metió las manos en los bolsillos de la capa, algo filoso y duro se topó con una de sus manos. Abrió los ojos y parpadeo un par de veces.
-¿Qué rayos es esto!?- profirió levantando una ceja.
-¿Qué cosa?
-No sé, hay algo en mi bolsillo- tomó aquel objeto y lo saco a la luz, relucía tanto que ambos parpadearon un par de veces antes de dar por hecho lo que era.
-Eso es?.
-¡Una rupia!, ¡pero como!
-¡Un momento!, reconozco esta pieza- añadió él mientras indagaba atentamente la rupia color morado.- Esa es la rupia que le había dado a Altaír, ¡condenado Legionario! y a mí que no me gusta deberle nada las personas.
Sonrió de manera discreta, quien iba a pensar que la rupia que había derrochado en aquel bar les iba a ser de ayuda en un momento como ese.
-Parece que tenemos un pequeño ángel guardián.
El generoso gesto de Altaír les ayudo a comprar comida y agua, después de comer Epona finalmente dejo su mal humor y estaba más que dispuesta a seguir con el viaje.
-Ve más tranquila chica- dijo Link burlonamente – ni loco me aventuro a salir del pueblo con eso.
-Sabia decisión- hablaba una voz anciana desde un establo cercano.- 15 rupias y les incluyo la bebida.
Link miro con dificultad, una ligera capa de arena volátil había cubierto casi todo el pueblo.
-Hecho. – contesto sin pensarlo demasiado.
-Las tormentas de arena son muy constantes en esta época del año.- volvió a hablar el posadero y después los guío hasta el segundo piso de aquel viejo lugar.
Link inspecciono la pequeña estancia en la que había una cama y un pequeño sofá. Dio un par de vueltas y le dio el gusto bueno antes de tirarse en a descansar en aquel viejo mueble.
-Link, ¿no crees que es más cómoda la cama?.- dijo Zelda en tono risueño.
Link abrió un ojo, la miro con gracia y también se rio ante el comentario.
-Solo hay una cama, ¿Vas a dormir conmigo? O ¿es que quieres dormir en el sofá?
-Creo que dejare que duermas en el sofá. – añadió con un poco de pena.
La verdad es que no se había puesto a pensar en eso y el comentario del joven hylian hizo que se avergonzara un poco. De un momento a otro se dio cuenta de algo, las cosas eran más difíciles cuando no estaba Tomodachi, es decir, estaban completamente solos en una habitación pequeña en la que se podía escuchar hasta la más mínima respiración. Tenía que dejar de pensar en cosas extrañas o hasta Link se daría cuanta de sus extraños ataques de taquicardia.
-Oye estaba pensando…
-¿En que cosa?- dijo con tono somnoliento
-Las cosas serían más fáciles si yo no fuera una carga.
-¿Una carga?
-…
-¿Porque crees eso?
-Porque te contrate para guiarme a Hyrule. Desde siempre me has dejado en claro que no eres un guardaespaldas pero desde que iniciamos con esto has tenido que cuidarme cada cinco minutos. Yo de verdad soy un desastre.
-Es verdad.- añadió él con parsimonia.- pero no debes pensar mucho en ello. Eres una princesa, es normal que no estés lista para liar con este tipo de cosas.
-….
-Y lo que te dije…..- añadió en un bostezo .- olvi.. Olvídalo.
-¿Olvidar?... ¿Qué debo olvidar?, ¿Link?
Pero ya estaba dormido, hacía varios días que lo único que hacía era dormitar, de verdad estaba muy cansado. Zelda lo miro con ternura, uno de sus brazos se había caído completamente del mueble y ahora reposaba sobre el suelo, se levantó de la cama y se llevó consigo una de las mantas que ahí habían. Era de esperarse, tal y como decían los libros que alguna vez había leído en aquellos lugares hacía un calor infernal en el día pero el frío también era insoportable por las noches.
Cuando llego a donde estaba Link levanto su brazo y lo acomodo en su pecho, acaricio su cabello arremolinado y se despidió no sin antes acurrucarlo bajo la manta. En ese instante pensó que se veía demasiado lindo.
-¿Qué es lo que tengo que olvidar?- mascullo en un susurro al volver a su cama. También se acurruco bajo las mantas y se perdió en sus incesantes pensamientos.- "Tal vez no hubiera sido mala idea dormir contigo". "hace frío esta noche". Y así se quedó soñando, recordando… hacia unos días le había parecido más cómodo dormir junto a él, recargada en su hombro bajo la capucha escarlata.
Al día siguiente un curioso ruido la despertó. Un rugido y un fuerte aleteo. Se levantó inmediatamente de la cama y al buscar a Link con la mirada lo encontró cerca de una ventana.
El joven hylian aparto aquellos cristales y se sentó en el marco para mirar hacia afuera con expresión maravillada.
-Oye Zelda ven aquí. ¡Rápido!
La muchacha se acercó obedientemente mientras volvía a escuchar el extraño rugido que casi parecía un ronroneo. Cuando llego al lado del joven mercenario éste inesperadamente la tomo por la cintura y la sentó a su lado.
-Mira allá arriba.- dijo entusiasmado al tiempo que la rodeaba con su brazo.
Un gran dragón color Zafiro cruzaba el cielo. Después de una tormentosa noche ahora el firmamento aparecía completamente despejado.
La gente del pueblo también miraba maravillada, cada una de los habitantes había cesado de sus tareas para darle el buen saludo a la gran bestia.
-¡Hey!.- decían en voz emocionada mientras cariñosamente movían sus brazos en señal de bienvenida.
-¡Por las Diosas!- nunca en su vida había visto algo semejante
Link rio ante el comentario, todavía la sostenía por la cintura para evitar que se tambaleara en la ventana.
-Cómo se nota que estamos en tierra de dragones.- añadió él mientras miraban como el gran reptil se adentraba en aquel territorio.
-Hacia las montañas buen augurio.- decía el posadero desde la puerta.
Link y Zelda voltearon para verlo.
-¿Buen augurio?
-Así le llamamos, porque quienes tienen la dicha de verlo serán felices y encontraran aquello que su corazón anhela.
-¿Algo que el corazón anhela?- Zelda miro nuevamente al cielo, el gran dragón ya casi había llegado a las montañas, sintió como un brazo protector la jalaba hacia la habitación y nuevamente se encontró con Link.
El joven mercenario la aparto de la ventana y después de estirarse un rato decidió que era tiempo de continuar.
-Vamos a seguir al dragón.- añadió tomando las riendas de Epona.- esas montañas también son nuestro destino.
-¿Crees que sea peligroso?
-Es lo más probable. ¿Tienes miedo?
-Tal vez. Pero vas a estar a mi lado.
-Siempre. Mi deber es cuidarte.- añadió con una sonrisa.
Y sin pensarlo demasiado se aventuraron en Dragonsterra una tierra extraña y poco explorada.
"Lo que el corazón anhela", el pensamiento seguía en su cabeza, el suave viento proveniente de las montañas ahora soplaba sobre su rostro, Epona trotaba suavemente y Link parecía satisfecho con el cambio de escenario.
-Tal vez si sea un buen augurio- pronuncio desde la montura improvisada de Epona.
Link alzó la mirada para verla, aspiro el fresco aire libre de arena y asintió.
-No todos los Dragones son Zilant. En realidad son creaturas majestuosas e inteligentes.
-Ese de color zafiro era muy bonito, aunque si daba algo de miedo.
-La grandeza también merece respeto, también inspira miedo. Han estado por miles de años sobrevolando estas tierras. Traen la alegría y también la tristeza al igual que todo en este mundo.
-Así es. Todo en este mundo tiene la misma dinámica, ¿no es así?
-Si… pero la gente no lo entiende.
-¿Qué es lo que más anhelas Link?, es decir, este lugar no es como las tierras del sur, aquí estas libre de maldiciones y los Dodongo no pueden entrar. ¿Es algo como esto a lo que aspiras?
-No.
-¿No?
-Lo que más anhelo…. No tiene por qué ser un secreto. Tú ya lo sabes.
Zelda hizo memoria unos instantes, ¿de verdad ya lo sabía?, miro al joven hylian llevar su mano hasta su gorro y entonces lo recordó "Me lo regalo una persona muy especial, alguien a quien amo mucho" "Desapareció hace mucho tiempo, llevo años buscando a esa persona pero parece que mi búsqueda se vuelve cada vez más y más inútil". Era verdad ya lo sabía y después de aquello lamento haber preguntado, un sentimiento de tristeza invadió su corazón.
-Y tú Zelda, seguramente volverás a Hyrule. ¿Eso es lo que más anhelas verdad?
-Supongo. Bueno….
-…
-Quiero volver. Pero me pregunto si eso es lo que mi corazón más anhela.- pronuncio mientras su mirada se perdía en los azulinos ojos de su compañero.
-Las mujeres son tan complicadas, solo deberían de pensar en una cosa a la vez.
-El mundo es complicado y no puede suceder solo una cosa a la vez.
-No sé si esa sea una analogía valida- dijo para después virarse y reírse.
-Por supuesto que sí, porque la naturaleza del todo es consecuente.
-No entiendo.
-Un deseo te puede llevar a otro y puede que el segundo tenga más importancia pero no por eso puedes dejar de desear el primero.
-Yo solo pienso en una cosa a la vez. Es menos complicado.
-¿De verdad?
-Claro.
-Entonces, ¿solo has pensado en una cosa durante años?
-Si.
-Esa es verdadera fidelidad.
-Eso es verdadero egoísmo- añadió con una media sonrisa.- ¿Por qué piensas en eso ahora?
-No sé.
La larga llanura empedrada con roca volcánica se extendía a lo lejos, los jóvenes avanzaron el resto del camino en silencio.
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Continuara:
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Comentarios del capitulo:
¡Hacia las altas montañas de Dragonterra!, ¿Y ahora que?, ¿Se dará Zelda cuenta de lo que siente?, ya casi hemos llegado a nuestro destino pero Link no se imagina que ahí en esas tierras lejanas lo espera una nueva aventura, un encuentro inesperado y una sorpresa no muy grata.
Estamos por ver los primeros razgos de un enemigo casi fantasmagórico que se ha estado ocultando en las sombras desde el inicio.
