Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva

Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.


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Capitulo 18: El ave Legendaria Neburi

OoOoO

-Hylian, cabello rubio y ojos azules. Tú eres el mercenario al que ahora se le conoce por el nombre de Link.

Durante toda la mañana había cabalgado en busca de buenas señales y se alegró al ver como dos viajeros se acercaban acompañados de una majestuosa yegua.

-Cabello y ojos castaños. No cabe duda que tú eres Yahab- contesto el hylian de la misma forma en la que ella lo había saludado.

La chica bajó de su corcel, un bonito ejemplar blanco de crin y cola negra como la noche. Zelda miro a la chica con curiosidad, llevaba una chaqueta color café semi-oscuro, una blusa verde, un pantalón azul oscuro y unas botas largas y negras que parecían bien adaptadas a ese entorno semi-montañoso. Volvió a inspeccionarla cuidadosamente, nunca en su vida había visto algo mas descombinado aunque de una forma extraña le pareció que aquellas vestiduras le sentaban bien.

-Princesa Zelda.- hablo de manera respetuosa e hizo una leve reverencia al acercarse.- los esperaba con ansias.

-Bueno, supongo que el caviidae te hablo de nosotros.- inquirió Link.

La joven asintió con la cabeza y después los miro a ambos de manera suplicante como si algo malo hubiera ocurrido.

-Por favor síganme.- y después de esas palabras volvió a montar a su corcel para emprender presurosa marcha.

Link la miro confundido y antes de que se alejara demasiado profirió un sonoro chiflido para llamar su atención. El corcel blanco se detuvo en seco. Link tomó las riendas de Epona y se apresuró a alcanzarla.

-Vas a tener que disculparme. Pero no puedo montar.

Yahab lo miro dubitativamente y después intercalo la mirada entre el mercenario y la joven princesa que permanecía en el lomo de la yegua.

-Epona solo acepta a Zelda como su jinete. Yo he tenido que caminar todo el camino.- añadió lanzándole una mirada recriminatoria a la yegua.

Epona relincho suavemente y movió su cabeza de un lado a otro como si aquello le hiciera gracia.

-Animal del demonio- bramo de manera fingida

Y la yegua volvía a burlarse. Zelda se rio por lo bajo, aunque a simple vista no lo parecía ambos comenzaba a volverse amigos. Pero ese agradable momento no duro lo suficiente, Yahab se viro inquietamente y Zelda comprendió que tal vez su comportamiento y el de sus acompañantes no había sido de lo más correcto. Algo malo estaba pasando y tenía que ver con el hecho de que aquella chica tuviera tanto apuro.

Sin más remedio avanzaron al paso del joven hylian por aquella planicie decorada con grandes rocas volcánicas, la vegetación era escasa y el aire frío y seco, desde que habían salido del desierto el terreno se había vuelto empinado y eso se debía a que Dragonsterra era un país dominado por ejes y cadenas montañosas.

Tardaron cerca de media hora y finalmente a lo lejos observaron una especie de rancho, pequeño y rudimentario, hacia el norte se edificaba una prospera ciudad que muy poco tenía que ver con las que habían visto en el sur del territorio, ya que incluso desde lo lejos podían admirarse grandes y floridas construcciones. Mientras que en el oeste se erguía una gran montaña, un pico volcánico del cual seguramente provenían todas las rocas que antes habían visto en su trayecto. La mirada de la joven de pelo castaño se perdió en aquella maravilla geológica y solo se apartó cuando finalmente llegaron a la pequeña construcción que se erguía frente a ellos.

Desmonto con pesadez y abrió la puerta con un suspiro preocupado. Se viro para invitar a los jóvenes hylian a pasar y lo siguiente que vio fue una escena demasiado tierna. Link le había tendido sus brazos a Zelda y ella gustosamente los había aceptado. Eso no era lo que esperaba, no después de lo que Tomodachi le había dicho en varias de sus cartas.

Link lucía un poco cansado y entonces tuvo que hacerse a la idea de que cualquier cosa que fuera a pedirle tendría que esperar.

-Pasen. Llevare a Epona a la parte trasera- profirió y solo hasta ese entonces Los hylians pudieron darse cuenta de su cojo caminar.

Dentro de la estancia todo lucia muy contrastante, el exterior era totalmente rustico mientras que en el interior se erguía en un espacio que más parecía un casa de investigador que la de una joven tendera, los muros estaban tapizados de libros y estanterías llenas de artefactos antiguos y números fósiles.

-Tomodachi no bromeaba cuando dijo que esto era como una guarida- añadió Link en un tono burlón y después de inspeccionar un rato el lugar algo en los muros le trajo ciertos recuerdos, una litografía del dragón Zilant, la bestia se erguía en dos patas y echaba fuego por las narices.

-Cuanto tiempo sin vernos- profirió en voz baja y de manera pensativa.

Yahab volvió y los invito a sentarse a la mesa. Zelda acepto gustosamente mientras que Link se había quedado mirando aquellos muros con tintes museológicos.

-¿Dónde está Tomodachi?- pregunto la joven con entusiasmo esperando ver en cualquier momento a su peludo amigo.

Su mirada castaña se posó en la mesa y después de unos instantes se llevó ambas manos al rostro como tratando de compensar su respiración que de un momento a otro se había vuelto agitada.

-No esta…..- profirió finalmente después de mucho tiempo, como si hubiera pensado y repensado como articular esa pequeña frase.

-¿Como que no está?- inquirió Link en un tono un poco elevado.

La joven no contesto solo mantenía su rostro oculto. Zelda miro a Link y con la mirada le ordeno que no dijera nada más, algo no estaba bien y lo sabía, se levantó de la forma más tranquila que pudo y se sentó a su lado en una silla cercana.

-¿Pasa algo malo Yahab ?- pregunto colocando una mano en el hombro de la chica.

-Princesa, el libro.

-¿El libro?

-El que está en esa repisa.

Todavía seguía sin moverse y en un primer momento los hylians no atinaron a saber a cuál de todas las repisas se refería, sin embargo intuyeron que debía tratarse de una que estuviera cerca, finalmente Link casi se dio de topes al entender que se refería a una que tenía justo al lado. Ahí había un libro grande y grueso forrado con pasta de cuero y unido con un hilo resistente, no parecía el típico libro que podías encontrar en cualquier casa pues era demasiado viejo y desgastado a tal punto que podría haber estado en un verdadero museo.

Link lo abrió con curiosidad y de repente de entre las páginas cayo algo que se asemejaba a una pluma. Pero había algo extraño y era el hecho de que de haber sido una pluma esta seria gigantesca, el ejemplar que yacía en el libro estaba roto en uno de sus lados y tenía un brillante color carmesí. Link la tomó con curiosidad y se quedó mirándola durante tiempo indeterminado, por alguna extraña razón le parecía muy familiar aunque no atinaba a decir exactamente el porque.

-¡Valla!, no conozco a ningún pájaro tan grande- exclamo la joven princesa, después recordó al cuervo demonio que en una ocasión la había secuestrado y aun así le pareció que esta pluma era de un tamaño colosal comparada con las de aquel animal.

-Es de un ave legendaria llamada Neburi.

-Neburi- profirió el joven en voz baja mientras su mirada seguía perdida en aquel extraño objeto.

-Pero… ¿Qué tiene que ver el libro con Tomo?

-Desapareció hace tres días en el pico volcánico- profirió finalmente alzando la mirada.

Los jóvenes hylians se miraron mutuamente.

-Hace cerca de una semana me llego una carta suya diciendo que volvería a casa porque necesitaba reforjar una espada llamada Ryuuji- hizo una leve pausa y entonces continuo .- por esos días en la cuidad también corría un rumor, se decía que un ave gigantesca había arribado en el pico volcánico, de un momento a otro todos creyeron que se trataba de alguna clase de Fénix y que se exageraba al decir que ésta era colosal, pero unos días después mientras cabalgaba dos sombras gigantescas cruzaron el firmamento y a su paso una de ellas dejo caer esa pluma. "No es un Fénix" eso fue lo que me dije a mi misma al ver el ejemplar que ahora tienes en las manos.

Link y Zelda escucharon atentamente.

-Cuando Tomodachi volvió a casa cometí el error de contarle lo sucedido, inspecciono la pluma y sin más, de la nada dijo que emanaba magia. Al principio se puso muy contento y me dijo que si lograba conseguir una que estuviera entera podría crear una espada realmente buena, una que no se rompiera ante los colmillos de ninguna bestia. No entendí lo que decía y tampoco tuve tiempo de preguntarle porque se fue a su herrería. Solamente dijo que dejaría todo listo para que cuando ustedes llegaran la espada estuviera lista, trabajo en la espada dos días y después simplemente se fue.

-¿Y no volvió?

-No.- dijo escondiendo su rostro nuevamente.- "volveré al anochecer" eso fue lo que dijo pero ya pasaron tres días.- volvió a repetir con angustia.- Beast tampoco ha vuelto.

Link miro a Zelda y ella a su vez lo miro a él, el águila que hacía de cartera también estaba desaparecida esa era una verdadera mala señal.

-Quise ir a buscarlos pero Timaeus* no puede escalar el pico volcánico, es demasiado empinado y hace casi un mes que no puedo moverme… me truena la rodilla si hago cosas demasiado bruscas.- clamo sintiendo un poco de vergüenza.

Ambos supusieron que la chica había tenido alguna clase de accidente y que eso se debía su cojera, pero los detalles ahora no importaban.

-Joven mercenario- lo llamo de forma suplicante.- por favor… te lo suplico ve a buscarlos.

Link se quedó pensativo, su honor le obligaba a exigir una paga pero las circunstancias también lo afectaban de igual manera, si Tomo no volvía Ryuuji se quedaría rota para siempre. Por otro lado también estaba la mirada inquisitiva de Zelda que sin más ni más le decía "¡que estas esperando!".

Se arremolino un buen rato en sus pensamientos hasta que finalmente concluyo que sin importar las circunstancias esta vez se trataba de un intercambio más o menos equivalente.

-Bien- profirió con algo de desgana.- Pero con una condición.

Ambas chicas lo miraron.

-Zelda tú te quedas.

-¿QUE?

-Si quieres que valla por Tomo debes espérame aquí, no me voy a arriesgar a que subas a esa cosa.

La joven princesa bufo para sus adentros, ella quería ir con él, pero su inquisitiva mirada finalmente la hizo desistir.

-Yahab esa tendrá que ser mi paga.- dijo mientras se estiraba por un buen rato.- tú me cuidas mi mercancía y yo voy por la tuya, parece un trato justo no te parece.

Zelda se llevó una mano a la cabeza ¿a qué venían ahora esos trotes de mercenario rudo?, no sabía si reírse o qué, porque sabía que aquello de "mercancía" era una simple broma. Yahab parpadeo un par de veces y lo único que dijo fue "está bien".

-¿Qué dices Epona?, ¿Me llevas?

La yegua negó con la cabeza.

-Pues no hay otra cosa que decir, tendrá que ser a la forma antigua.

Afortunadamente el pico volcánico no estaba muy lejos y si caminaba llegaría en por lo menos unas horas.

-Espera.- lo llamo la joven de ojos castaños antes de que se pusiera en marcha.

Y sin más saco a otro corcel del pequeño establo. Era un caballo negro que en contraposición al otro tenía la crin y la cola de color blanco. – Critias* te llevara hasta la base del pico, conoce bien el camino no debes preocuparte por eso, cuando desees detenerte solo pídeselo y obedecerá.

El corcel relincho de manera sonora y Link lo monto con cierta precaución, era un poco más alto que Epona pero cuando se echó a correr no tenía ninguna comparación, definitivamente la yegua era más ágil y aunque solo la había logrado montarla un par de veces la diferencia sí que se notaba. No obstante resultaba conveniente tener a un aliado obediente que rápidamente cruzo pradera para adentrase en suelo volcánico.

El sonido de los cascos al golpear contra la roca ígnea era sonoro y pesado, seguramente más que ser una montura aquel animal era una bestia de carga.

-Detente- ordeno Link al llegar a la base del pico volcánico. El corcel obedeció. El joven mercenario bajo cautelosamente. Su sexto sentido le indicaba que algo no estaba bien, una sobra gigante atravesó el cielo y el corcel se espantó de sobremanera.

Miro inquisitivamente el cielo y la sombra desapareció al sobrevolar el pico.

-Vuelve a casa- le ordenó al caballo, el corcel lo miro dubitativamente.- Ve con Yahab.- pronuncio y esta vez el potro entendió perfectamente. Se echó a correr por el mismo camino por el que antes había venido.

Si algo malo pasaba no quería tener que explicarle a Yahab que no solo no había recuperado a Tomo sino que ahora también le debía un caballo. El pico volcánico se extendía hacia las alturas, lo miro de reojo y después de cavilar unos instantes emprendió la escalinata que no por mucho iba a ser difícil.

El camino estaba formado por pequeños senderos irregulares de los que colgaban de vez en cuando árboles languiduchos* , aquella vegetación le sirvió a Link para poder subir sin menores percances, pero cuando el camino se volvió más empinado tuvo que ponerse a escalar verdaderamente. En cierta parte del trayecto el pico volcánico fue generoso y le ofreció al joven mercenario un camino lo suficientemente amplio y nivelado para moverse sin tantas presiones.

-¿Qué será eso?- murmuro para sí mismo cuando vio un objeto color zafiro tirado en el piso.

Lo recogió cuidadosamente y se sorprendió al ver de lo que se trataba, era una puma como la que había visto antes dentro de aquel libro viejo, la diferencia era que ésta estaba completa y tenía un color totalmente diferente. La midió con la mano y se asombró de que midiera casi lo mismo que su propio antebrazo.

-Y esto que hay al fondo parece casi plumón. Estoy seguro de que esta no es la pluma más larga de lo que sea que la allá dejado.

Le pareció muy bonita y la amarro a un lado de su alforja. Después de eso nuevamente una sombra oscura atravesó el cielo. No era precisamente un pájaro y de hecho algo le decía que tampoco era muy amistoso.

La creatura descendió hostilmente y como si fuera un reflejo el joven hylian se ocultó entre una grieta de la montaña, no era tan tonto como para hacerle frente, es decir, solo tenía consigo un arco y algunas flechas que había conseguido en pueblo Igneo con ayuda de aquella rupia morada.

Un rugido poco amistoso le había anunciado que aquella cosa se había dado cuenta de su presencia pero permaneció tranquilo al ver que el animal no sabía identificar en donde se había escondido. Lo miro nuevamente alzar el vuelo y detenerse un poco más arriba en el pico volcando, profirió un rugido molesto y lanzo fuego de manera enojada contra una roca cercana.

-¿Qué haces?- pregunto el hylian confundido.

La creatura se retiró con rabia y después el joven hylian se aventuró a investigar qué era lo que podía ocultar aquella roca. Subió cuidadosamente la pendiente y cuando llego a aquel lugar se sorprendió al ver numerosas marcas de tizne negro sobre la superficie, seguramente fuera lo que fuera que estuviera oculto por ahí se había estado escapando de la creatura por varios días.

Detrás de la roca había una grieta y dentro de la grieta numerosas plumas color rojo, estaban tiradas sobre el piso como si algo las hubiera desprendido de un solo golpe.

-Esto es lo que Tomodachi estaba buscando- dijo para sí mismo juntando una de las plumas. Pero ninguna de las que ahí estaba era útil pues estaban todas chamuscadas.

El joven hylian entro cuidadosamente en la grieta, estaba oscuro y casi no podía ver nada.

-Tomodachi…. Beast- llamo pero nadie contesto –Tomodachi- volvió a llamar, pero nuevamente no escucho ninguna respuesta.

Las cosas se estaban volviendo sumamente raras, ahí evidentemente no había nadie y sin embargo podía sentir claramente una presencia que le era conocida. Otra vez su sexto sentido lo estaba volviendo loco, pero por buena experiencia sabía que no debía ignóralo, ya lo había hecho en el pasado y eso le había traído consecuencias terribles.

Persistió en aquella grieta a pesar de que su razón le decía que era una pérdida de tiempo. Vacilo un par de veces y después decidió obedecer a su instinto.

-Hay algo aquí que me está llamando.- murmuro para si mismo en vos baja.- por favor sal, no voy a hacerte daño.

Hablo mientras se adentraba.

-Por las diosas. Ya estoy hablando solo. Pero…¿Qué otra cosa rara podría pasar?

Y de pronto sintió que había golpeado con algo verdaderamente enorme. Al inicio no supo distinguir que era porque se sentía suave y casi afelpado, pero ¿Qué cosa podría ser si se encontraba adentro de una grieta?

La superficie que en ese instante inspeccionaba se movió y de la nada una pequeña roca se desprendió del techo dejando entrar un rayo de luz.

La creatura que ahí se encontraba chillo de manera queda, con un tono un poco asustado. Link retrocedió y bajo la tenue luz puedo ver aquello que la otra creatura en el exterior buscaba.

-Madre mía!- exclamo de manera baja al ver a semejante ser.

El ave carmesí extendió sus alas y retrocedió unos cuantos pasos, era más que evidente que tenía un resquicio de miedo.

Link se aproximó cautelosamente. En otra ocasión se hubiera recriminado a si mismo por semejante imprudencia pues no sabía si aquella majestuosa ave era peligrosa o no. Pero cuando su vista se acostumbró a aquel entorno puedo ver claramente su identidad.

**************Flash back*********************************

-¿Cómo sabes que lo que está allá arriba es un Neburi?- había inquirido de manera dubitativa.

-El libro que ahora sostienes en las manos fue reescrito hace algunos siglos. Habla de la antigua fauna y seres mitológicos de este mundo. Por favor mira esta página.

Yahab señalo una de las páginas de aquel viejo libro. Link y Zelda miraron con curiosidad había un bosquejo hecho a mano representado a dicha creatura. El libro en si tenía una escritura poco legible en hyliano demasiado antiguo pero las imágenes eran claras. Al lado del magnífico dibujo había otro que ilustraba perfectamente cada una de las partes del ave incluyendo la forma y el diseño de las plumas.

-La pluma es idéntica- dijo Zelda al comparar la que sostenía Link en la mano con la de aquella ilustración.

-Si, no cabe duda.

El joven hylian entrego el libro a su dueña y después le dedico una mirada a Zelda.

-Mejor parto enseguida. Si seguimos esperando puede ser que de verdad nunca más veamos a ese caviidae. Puede que no sea nada grave pero las montañas y esas elevaciones siempre son peligrosas, si por alguna torpeza resulto herido y no puede moverse esperar más solo sería condenarlo.

Yahab asintió de manera triste y de un momento a otro desapareció por una puerta cercana con la excusa de que iba a buscar algo.

-Tengo cierto presentimiento- añadió el joven mercenario mirando a su compañera.- si por alguna razón no vuelvo has lo que puedas por llegar a Colmillo de Guerra, desde ahí te será fácil contactar a los Legionarios, muéstrales las capas de que no dio Altaír, ellos no te negaran su ayuda.

-No va a pasarte nada- replico ella aferrándose a su cuello.- Por favor vuelve sano y salvo- le ordeno sintiendo cierto temor ante las palabras que él había pronunciado.

Cuando Yahab volvió ella finalmente se apartó de su lado.

-Joven mercenario. Lleve esto en su alforja.- le dijo al tiempo que le entregaba unos cuantos vendajes y medicina. – Nunca se sabe.

-Esto es demasiado.- añadió él en un tono un tanto burlón al percatarse de que llevaba mucho de todo.

-Recordemos que Beast tampoco ha vuelto.- añadió ella en un tono de zozobra.

-Es cierto.- pronuncio Zelda

-Debo irme.- dijo poniendo una mano cariñosamente sobre la cabeza de la princesa..- Por favor evita a hacer Tonterías en lo que regreso.

Ella sonrió sintiendo un poco de vergüenza y después tomó su mano para retírale de su cabeza.

-¿Crees que tu yegua terca quiera llevarme?

-No lo sé, ¿Por qué no le preguntas?

********************Fin del flash back*********************************

-Eres tú. El ave legendaria. Neburi- pronuncio mientras se acercaba aún más.

El Neburi lo miro curiosamente, sus grandes ojos color miel reflejaban su rostro como si se tratara de un espejo.

Ladeo la cabeza inocentemente y después de inspeccionar el aura del joven hylian se acercó con ánimos renovados, pero de manera tambaleante y coja.

-Tu pata no se ve muy bien.- añadió Link una vez que vio aquello.

Había numerosos charcos de sangre en el piso de la grieta lo cual le indica que la herida era algo grave.

-Seguro que por eso no quieres salir. ¿Qué le hiciste a ese bicho de afuera para que quiera comerte?

El Neburi lo empujo juguetonamente haciendo que se cayera al suelo.

-Aunch. Cuidado con mi trasero. Todavía nadie me lo ha dicho pero estoy seguro de que es mi mayor atributo.- dijo riéndose.

El Neburi se acurruco a su lado y después profirió un sonido un tanto lastimero.

-No te muevas- le ordeno.- voy a curarte la pata

Saco las vendas y las medicinas de alforja y con cuidado le vendo la pata.

- "No creo que Tomo necesite todas las vendas, es decir, si lo hiciera terminaría convertido en un verdadero Gibdo "- rio ante sus propios pensamientos- Tal vez así sea mejor. Mmm hablaría menos y esas cosas.- y nuevamente volvió a reír.

El Neburi lo seguía mirando curiosamente.

-Poción.. Roja- - dijo leyendo con dificultad la etiqueta que tenía el frasco.- ¿Poción roja? ¡Que rayos es una poción roja!?*. En fin supongo que para algo sirve de lo contrario Yahab y Zelda no me hubieran obligado a cargar tres frascos.

El neburi poso su cabeza sobre el joven y este le abrió el pico cuidadosamente para después verter el contenido del frasco. El ave hizo una cara un tanto extraña como si el líquido no le hubiera gustado.

-¿Y a ver a que sabe?- añadió él bebiendo ciertos resquicios en el frasco.- Pues quien sabe… es una cosa insípida. Que extraño.

-Tengo que buscar a mi amigo.

El Neburi lo siguió hasta la entrada de la grieta.

-Quédate- le ordeno y el ave carmesí lo miro un poco triste.

Link le dio un pequeño coscorrón y luego señalo hacia el cielo que comenzaba ponerse nublado

-Ves esa cosa ahí arriba.

La creatura de color oscuro seguía rondando el pico volcánico.

-No te gusta ¿verdad?- inquirió al salir de la grieta.

El Neburi retrocedió unos cuantos pasos.

-Si la suerte así lo quiere y si el destino lo desea volveremos a encontrarnos.

Se despidió cariñosamente y se embarcó nuevamente en busca de su amigo, a lo lejos escucho como el ave carmesí emitía cierto chillido, pero no volteo. Tenía algo importante que hacer.

Bajo aquel cielo nublado el pico volcánico comenzaba a verse aterrador, numerosos Tektites habían aparecido y el joven mercenario se vio obligado a utilizar unas cuantas flechas. Caer desde esa altura no hubiera sido nada agradable así que decidió que por la fuerza tendría que deshacerse de los bichos.

En la cima del pico volcánico encontró numerosas cuevas que posiblemente eran el producto de alguna falla en la solidificación de la lava.

-¡Tomodachi!- grito con cierta cautela para no llamar la atención de la creatura oscura.

Aunque la sombra en los cielos se encontraba relativamente lejos, no deseaba ni por mucho que se diera cuenta de lo alto que había llegado pues a lo lejos se le notaba que era sumamente territorial.

-¡Tomodachi!, ¡Beast!- volvió a gritar

Y después de mucho tiempo escucho un chiflido familiar. Era el sonido que producía el caviidae para llamar a su montura. El eco del sonido viajo por toda la montaña y Link tuvo que concentrarse para averiguar de dónde provenía exactamente.

Finalmente entre las muchas cuevas de magma sólida su vista localizo a la harpía blanca.

-¿Beast?

-¿Link?- profirió una voz familiar.

-Valla con que ahí estabas. Es decir, tenías que estar en lo más alto ¿cierto?, siempre causas problemas.

-De todas la personas que pudieron haberme encontrado, nunca imagine que serias tu quien lo haría.

-No te emociones Tomodachi. Ya sabes que conmigo todo son negocios.

El caviidae se acercó al hylian y le dedico una curiosa sonrisa.

-No exageres, tarde o temprano voy a terminar tu espada.

-Eso ya lo sé- agrego con indiferencia.

-¿Y entonces?

-Yahab me contrato para buscarte

- ¿Que?!

-Pues ya vez.- volvió a refutar con indiferencia-

-¡OYE!, más te vale que le hayas pedido algo decente.

El joven hylian volvió la mirada contra el caviidae.

-Si… aja. ¿Decente?

Tomodachi hizo una rabieta y él solo se dedicó a reírse.

-Es tan fácil hacerte enojar.- dijo en tono divertido mientras se inclinaba para estar a su altura.- Deja de hacer eso.

Tomo lo miro con cierto recelo.

-Solo le pedí una cosa.

-¿Qué cosa?

-Un intercambio. Ella cuida a Zelda y yo te bajo. Entiendes- dijo todavía con burla mientras le daba coscorrones en la cabeza.

-¿Cuidar a Zelda?- pregunto un tanto sorprendido. La verdad es que mientras más pasaba el tiempo más se sorprendía, ¿en dónde había quedado el fiero mercenario?

-Pero…. Te vez bien. ¿Por qué no has bajado?

-Pues porque no puedo.

-¿No puedes?... que inútil eres, ¿Por qué no puedes?

Un fuerte rugido se escuchó en el exterior de la cueva y el suelo retumbo ante un nuevo e inesperado peso, la sombra de los cielos había descendido. De cerca Link pudo observarlo cuidadamente, se trataba de una especie de dragón oscuro con un par de garras afiladas en las patas y una cola que terminaba en una especie de gancho, su cuerpo estaba cubierto de una especie de armadura de la cual sobresalían una especie de símbolos extraños.

-Por eso…!- Contesto Tomodachi con voz sofocada.

La creatura metió la cabeza en la cueva, aspiro aire y soltó un rugido seguido de una candente llamarada.

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Continuara…

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N.A.* Los nombres de los caballos son iguales a los de los dragones legendarios de Yugioh xD.

* Languiduchos: se dice de las cosas que son flacas y ralas. Esta palabra no la encontré en el diccionario así que intuyo que debe ser un regionalismo o algo así. La verdad a estas alturas de mi vida y apenas me estoy dando cuenta. xD

* jajaj esto es algo como Yo jugando por primera vez Zelda ¿Qué rayos es una Poción roja?. Ahora cada vez que lo pienso.. Pues no sé, cómo que es gracioso.


Comentarios del Capitulo:

Es la hora de Tomo y Link rostizados. Jaja es broma, bueno ¿ahora cómo van a lograr salir de esta?