Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva
Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
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Aunque hemos estado separados
por el tiempo y la distancia,
mi espíritu siempre estará a tu lado.
Frase final del neburi en el manga de Skywar Sword
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oOoOo
Capitulo 20: Vuelo hacia la libertad
OoOoO
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-Que susto me ha pegado.- profirió jadeante
-Por los pelos. Unos segundos más y de verdad me quedo calvo.
Todavía no podía creer se hubieran salvado, se dejó caer pesadamente sobre el piso de roca basáltica y acomodo su brazo sobre su rostro. Por unos instantes más y de verdad no la hubieran contado, la rápida reacción de Tomodachi seguida de sus fugaces reflejos de mercenario de verdad habían sido de gran utilidad.
-Dios mío- profirió todavía con la respiración entrecortada, su rubia cabellera ahora tocaba totalmente el suelo, cerró sus ojos para tratar de poner su mente en blanco pero entre sus pensamientos aparecieron repentinamente las palabras de Zelda "Vuelve sano y salvo"
La creatura se había marchado momentáneamente pero pronto volvería y tenía que pensar en algo antes de que eso ocurriera.
****************Flash Back*************************
- Te vez bien. ¿Por qué no has bajado?
-Pues porque no puedo.
-¿No puedes?... que inútil eres, ¿Por qué no puedes?
Un fuerte rugido se escuchó en el exterior de la cueva y el suelo retumbo ante un nuevo e inesperado peso, la sombra de los cielos había descendido. De cerca Link pudo observarlo cuidadamente, se trataba de una especie de dragón oscuro con un par de garras afiladas en las patas y una cola que terminaba en una especie de gancho, su cuerpo estaba cubierto de una especie de armadura de la cual sobresalían una serie de símbolos extraños.
-Por eso…!- Contesto Tomodachi con voz sofocada.
La creatura metió la cabeza en la cueva, aspiro aire y soltó un rugido seguido de una candente llamarada.
- ¡Vas Grood!*- Profirió el caviidae y de inmediato se formó una pequeña barrera mágica.
Pero las llamas y el calor eran muy intensos.
-"No lo voy a lograr. Ya no tengo fuerzas"- pensó de manera amarga- "Perdónenme Link, Beast." Tres días han sido demasiado.
El hechizo comenzaba a ceder y cuando el caviidae creyó que todo estaba perdido una silueta color verde atravesó rápidamente la barrera.
Rodo ágilmente sobre el piso y después de atravesar las llamas sin mayores percances apunto a la bestia con arco y flecha.
La punta del arma termino por alojarse en uno de los ojos de la creatura. Rugió ferozmente y saco la cabeza por instinto. Antes de que se retirara por completo el joven hylian volvió a desenfundar otra flecha rápidamente y con una precisión impresionante consiguió atinarle a una de las alas.
El Dragón se alejó dando traspiés y gruñendo desarticuladamente como si en su leguaje de ronca voz le lanzara maldiciones al mercenario.
************Fin del Flash Back**************************
-¿Qué demonios era eso?
-Alguna clase de dragón. Pero una que yo nunca he visto antes-Profirió el Caviidae.
El joven hylian aun yacía recostado en el suelo con uno de sus brazos cubriéndole el rostro, su respiración estaba algo agitada y el tibio suelo que aun guardaba la temperatura a causa de aquellas llamas le recordaba cierta sensación añeja, ese tipo de cosas que no había sentido desde que se había enfrentado a Zilant.
-Hace tres días cuando vine al pico volcánico esa cosa nos derribó sin previo aviso.
Link retiro lentamente su brazo y entonces le dedico una mirada.
-Apenas si habíamos comenzado a sobrevolar la zona cuando nos atacó por la espalda. No sé cuáles eran sus intenciones o si su comportamiento es simplemente territorial, ha estado atacando a casi cualquier cosa que entra en el pico volcánico.
-Si…- profirió el joven mientras se levantaba, por unos instantes había venido a su mente la imagen del neburi herido. –Entonces ¿se trata de Beast?.
Tomo asintió con tristeza.
-Se rompió un ala cuando nos caímos. Sería fácil ir a buscar ayuda pero no puedo dejarla sola. Esa cosa ha estado yendo y viniendo durante los últimos tres días. ¿Ya te diste cuenta?
-Que casi no te queda magia?. Si. Ese hechizo "Vas Grood" no debería de ceder tan fácilmente.
-Si, Pero no solo es el cansancio….
-Entonces…?.- murmuro Link con seriedad, más de la que era debida.
Un fuerte rugido invadió la aquella cueva ígnea, pero no pertenecía a la bestia que los había atacado sino al estómago del pequeño mago.
-Me estoy muriendo de hambre.- agrego poniendo carita tierna
Y Link se fue de espaldas porque aquello aparte de haber sonado como una burla, había sido totalmente innecesario.
-Menudo idiota- Profirió desde el suelo.
Se levantó rápidamente y le lanzo la alforja que contenía las medicinas y los vendajes.
A pesar de los cuidados que puso el caviidae en sanar a su compañera las cosas no se veían nada bien, el ala de Beast no se arreglaría de un momento a otro y el atardecer ya casi había cubierto toda la montaña.
-Bajaremos con cuidado- Profirió Link, sintiendo todavía un mal presentimiento. Cargo al águila arpía en su espalda y salieron cuidadosamente de aquella cueva.
-No creo que podamos llegar hasta el fondo sin que nos vea.
-Pero es más seguro movernos que quedarnos en la cueva.- recalco.
Analizo cuidadosamente el terreno, bajar definitivamente iba a ser más difícil que subir. Se ató firmemente la alforja y sujeto fuertemente al ave que cargaba en su espalda. Aquella creatura blanca como la nieve era más ligera de lo que había imaginado.
-"Debe de ser cierto eso que dicen, que las aves tiene huesos huecos"- pensó poniendo en práctica su intelecto. Su capacidad de raciocinio siempre se activaba en los instantes menos pensados, una cualidad rara que en varias ocasiones le había salvado la vida.
Caminaron vacilantemente y durante un buen tiempo Tomodachi se preguntaba porque Link había escogido ese camino en específico, no sabía que en la mente del hylian rondaba la idea de llegar hasta la grieta en donde había encontrado a otro emplumado amigo. Era cierto no podían bajar hasta el fondo de un solo jalón pero aquella grieta era mucho más segura que la cueva en donde se había estado ocultando el caviidae.
-Ya casi llegamos- murmuro bajando por una inclinada pendiente.
Tomo lo siguió sigilosamente sin preguntar a qué se refería. De repente una sombra negra atravesó el cielo.
-¡Demonios!.- bramo Link al percatarse de que el Dragón oscuro había vuelto.
La gran bestia descendió de los cielos y clavándoles la mirada se hecho en picada para atacarlos. El rugido de aquella cosa ocasiono que el inclinado terreno se volviera aún más inestable, varias rocas se despendieron cayendo sobre sus cabeza.
-Hay, ya me hice otro chipote- profirió Tomo mientras una lagrimita salía de su ojo.
-Y vas a tener más si no te das prisa.- le dijo Link bajando ágilmente.- ahí viene otra vez ¡corre!.
El Dragón dio la vuelta y nuevamente paso rozando sobre sus cabezas. El viento arremolinado causado por la enorme envergadura de la bestia hizo que Link se tambaleara peligrosamente hacia el vacío, no podía sostenerse bien a causa de que llevaba a Beast cargando en sus hombros y para colmo su peludo amigo había salido volando.
-¡Link!- fue lo último que escucho antes de que Tomodachi se desprendiera del peñasco.
-¡Te tengo!- dijo estirándole la mano.
Pero en ese instante la sombra oscura volvió para completar su trabajo, aterrizo bruscamente unos cuantos metros por encima de sus cabezas y la montaña retumbo de tal manera que el peñasco entero termino por ceder repentinamente.
El grito del joven se propago por el pico volcánico, ahora si estaba seguro de que moriría, no había forma de salir vivo de esa, viro la mirada hacia el infinito cielo grisáceo y después hacia el suelo que aunque estaba muy lejos se acercaba de manera muy peligrosa.
-¡Tomodachi!- grito sordamente, acallado por el fuerte viento. Y al hacer un último esfuerzo tomo a su peludo amigo por una de sus patas.
El caviidae estaba completamente desmayado, posiblemente a causa del susto o quizás porque una de aquellas rocas lo había golpeado en la cabeza.
"Vuelve sano y salvo" las palabras de Zelda volvían a invadir su mente, no podía pensar en otra cosa.
-Perdóname, Zel…- dijo con cariño. No sabía describir con exactitud lo que en aquel instante sentía pero le dolía no poder cumplir aquella promesa.- Creo que después de todo… si me encariñe contigo.- añadió en tono triste,- Es una lástima.- cerro los ojos y trato de no pensar en nada más.
"Vuelve sano y salvo" volvían a resonar las palabras en su mente.
-¡Maldición!- bramo para sí mismo al darse cuenta de lo que le ocurría. De verdad había sido feliz en aquellas últimas semanas, enojándose, emberrinchándose y haciendo falsas cóleras ante la actitud de su compañera, habían pasado por varios peligros, era cierto, pero su cálida sonrisa siempre lo hacía esforzarse más de lo que jamás había hecho por ninguna otra persona.- Quería quedarme a tu lado un poco más- susurro pensando en que tal vez Zelda no le haría caso, ¿Y si volvía sola a Hyrule? ¿Qué pasaría si no le hacía caso? ¿Y si algo le pasaba en el camino?, era tan terca que quizás no buscaría la ayuda de los Legionarios ni de ninguna otra persona. Sintió angustia en su pecho, ¿Por qué tenía que pasar aquello? Porque ahora… justo cuando comenzaba a sentirse verdaderamente a gusto con alguien.
Suspiro ávidamente y oprimió sus parpados fuertemente sintiendo que en cualquier momento se estrellaría contra el vacío.
-"¿Quieres vivir?"- Pronuncio una voz desconocida y al mismo tiempo familiar.
El joven hylian abrió sus ojos repentinamente, era como si aquella voz le hubiera hablado dentro de su cabeza.
-"¿Tienes algo importante que hacer amigo mío?"
-¡Que!¿Quién?- clamo buscando respuesta y mirando hacia todas partes.
Una figura conocida apareció a su lado, incluso bajo las sombras de aquella que se había vuelto noche pudo distinguir su figura. El brillante plumaje carmesí alumbro los cielos repentinamente y Link lo miro asombrado mientras sus ojos color ámbar le sonreían alegremente. Con un ágil movimiento atrapo al joven mercenario sobre su espalda y elevo el vuelo justo antes de tocar las faldas del pico volcánico.
-¡Neburi!, ¡Estas volando!
El ave carmesí lo miro de forma divertida, lo que le habían lastimado era una pata no las alas. Voló elegantemente y pasó justo sobre las narices del dragón oscuro como si se estuviera burlando de este.
-"Me las vas a pagar caro"- profirió mentalmente al tiempo que le lanzaba una mirada retadora. Pero Link ya no podía escuchar sus pensamientos así que solo inquirió lo que en aquel instante estaba pasando.
La bestia oscura le lanzo un rugido amenazante. No podía creer que todavía siguiera vivo pues hace algunos días lo había derribado tal como lo había hecho con el águila y el caviidae. Alzo el vuelo y le lanzo una llamarada.
El fuego cruzo a unos cuantos metros de ellos y a lo único que atino Link fue a aferrase al cuello del neburi. El ave carmesí aleteo de manera majestuosa y con facilidad esquivo aquel golpe.
-¡Santo cielooOoOo!- Profirió el joven mercenario, de saber que algún día volaría se hubiera preparado mucho mejor mentalmente. Por unos instantes lo único que lograba sentir era la turbulencia y el viento arremolinado, pero después de unos cuantos aleteos el vuelo de su compañero se volvió suave y firme.
El caviidae seguía completamente desmayado y Beast solo parpadeaba como diciendo "¡oh que rayos pasa!". El dragón volvió a bramar a sus espaldas y entonces el neburi descendió en picada para tratar de perderlo.
Cerca de la superficie del pico volcánico se extendía un amplio mar de enormes rocas ígneas, Link lo había atravesado hace unas cuantas horas cabalgando y solo hasta ahora se daba cuenta de que aquello parecía un enorme laberinto. "Critias te llevara hasta la base del pico, conoce bien el camino no debes preocuparte por eso" , ahora las palabras de Yahab tenían mucho sentido, el corcel negro lo había guiado fácilmente en aquel paramo y debido a eso no se había dado cuenta de lo peligroso que podría haber resultado aquel lugar de haber viajado solo o con Epona si es que ella hubiera aceptado.
De manera habilidosa su amigo emplumado sorteo los obstáculos y tal como esperaba su adversario se estampo contra unas cuantas rocas.
-¿¡Qué te pasa. Estas un poco GORDO!?- dijo Link riéndose ante aquello. El neburu también miro aquella escena con un gesto de triunfo. – Sabes.- le dijo el joven a aquella ave.- Creo que si alguna vez esa cosa te gano fue porque estabas desprevenido. ¿Me equivoco?
El neburi le contesto con un sonoro chillido. Aunque el hylian no lo sabía era verdad lo que hacía unos momentos había dicho.
-Pero esto no ha terminado- dijo volteándose cuidadosamente sobre la espalda de su emplumado amigo. Miro decididamente a la bestia oscura y con serenidad empuño el arco y sus últimas flechas.- esto es un pequeño agradecimiento- Profirió mientras sus ojos fijaban el blanco. Lanzo la flecha y el dragón la recibió justo en el pecho.
Pero la armadura de aquella creatura era demasiado gruesa y la flecha salió simplemente rebotando al chocar contra él.
-"Antes había funcionado"- pensó Link, y después analizo cuidadosamente sus acciones pasadas.- un ojo y una ala- dijo posando sombríamente la mirada sobre su objetivo, el alma del mercenario ardía ahora en sus venas.- Solo los dragones matan dragones.- Pronuncio con firmeza, y entonces cierta magia carmesí le impregno la mirada . Soltó la flecha y esta impacto en el ojo sano de la bestia.
Profirió un sonido espantoso y al no poder ver nada simplemente vatio sus alas con desesperación.
Link volvió a apuntar, nuevamente lanzo la flecha y al encontrarse con una de las alas de la creatura, ésta cayo finalmente, termino por estamparse contra una de las columnas de roca ígnea y con su propio peso provoco que esta le cayera encima.
-Se ha terminado- dijo finalmente todavía con la mirada sombría.
La sombra carmesí y el guerrero rubio se alejaron volando victoriosamente…
...
-Valla, valla.- profirió una voz desconocida hasta entonces.- que decepción. Y yo que pensé que por fin había ganado.
Había mirado la batalla aérea desde lo lejos y el resultado no lo tenía nada contento, bajo la negra noche su cabello violáceo ondeo al compás del viento. Sus ojos rojos se posaron sobre el dragón caído y con un breve chasqueo de dedos apareció en el lugar deseado.
-Eres un inútil Argorok-Profirió mirando con cierto desdén a la creatura.
Al escuchar su voz el dragón tembló de miedo.
-Tenías un trabajo simple y lo echaste a perder- añadió mientras su fría mirada se volvía más profunda.- ¡Bestia inútil!, ¡No tienes idea de lo difícil que fue abrir las puertas del Crepusculo para traerte a este mundo!, ¡Y fallaste!
Su voz sonaba colérica, levanto una de sus piernas y después le dio una patada en la cabeza a la pobre bestia que yacía herida.
-Solo tenías que deshacerte de sus posibles aliados. Entiendo que tal vez hubieras fallado con el neburi, ¡Pero con la RATA! Esto es imperdonable…. TODOS SON UNOS INEPTOS. Y los ladrones Dodongo….
Bramaba hundiendo su pie cada vez más en la cabeza del dragón.
-Les ofrecí al Elegido en bandeja de plata, les proporcione un enemigo formidable y también les facilite armas para su captura. ¡Pero está LIBRE!. Y además…- frunció el ceño.- con la princesa de Hyrule.- hablo esta vez con odio desmedido.
El viento volvió a ondear mientras aquella desafortunada bestia profería su lamento, su tiempo había terminado y no precisamente porque Link lo hubiera dejado herido.
-¡ESE PAR!.- Volvió a bramar con profundo desprecio.- No importa cuántas vidas hayan pasado, nunca los perdonare por lo que me hicieron. Y mi amo volverá.
Una oscura sonrisa se erguía sobre su rostro, el viento frío que ahora rondaba por las llanuras del pico volcánico solo anunciaba que algo malo, verdaderamente malo, estaba por pasar.
Un rugido se escuchó entre la oscuridad de la noche mientras una nueva tormenta se avecinaba….
...
-¿Qué fue eso?.- pregunto para sí mismo volviendo la mirada hacia atrás.
Tenía un presentimiento extraño, algo que le inquietaba de manera desmedida. Nunca en su vida había sentido algo parecido pero estaba seguro de que esa noche todo había terminado, no existía forma de que el dragón los hubiera seguido.
Un chillido lo saco de sus incesantes cavilaciones, el neburi volaba apaciblemente. Cerró sus ojos por un momento y sintió como el frío viento de la noche golpeaba contra su cara.
-Debe ser mi imaginación, después de tanta adrenalina no me extraña que mis sentidos ya estén fallando.
Su emplumado amigo lo miro de curiosa manera como preguntándole ¿Y qué hacemos ahora?.
Link entendió el gesto, le dio unas palmaditas en el lomo y con la mano le indico una pequeña construcción que yacía muchos metros debajo de ellos sobre la superficie del suelo. El ave carmesí descendió lentamente.
-No sé si esto funcione… pero nada pierdo con intentarlo.- metió la mano a la alforja y saco un curioso objeto de color azul mortecino.
Era la ocarina del tiempo. La había tenido todo el tiempo en su alforja pero no se había dado cuenta sino hasta que estuvo en aquella grieta curando la pata de su emplumado amigo.
-"Seguramente Zelda la puso ahí por alguna razón"- pensó mientras tocaba la canción que invocaba a los caballos.
Cuando el neburi aterrizara seguramente quedarían un poco lejos del rancho de Yahab, Tomodachi y Beast estaban heridos y mientras más pronto llegaran mejor seria. Tal vez Epona se negaría a llevarlo pero quizás aceptaría cargar al caviidae y al águila arpía.
El ave carmesí aterrizo con cierta dificultad, volar le era fácil pero una vez en tierra se veía obligado a utilizar sus patas y una de estas todavía estaba herida, aleteo de sobremanera y ocasiono un ruido bastante estridente.
Al posarse sobre el suelo Link bajo con premura.
-Gracias.- pronuncio
El neburi movió las alas unas cuantas veces dándole a entender que recibía con gusto aquellas palabras. En ese momento escucho un relinchido y Epona apareció casi de la nada.
La yegua troto alegremente en círculos alrededor de ellos.
-Eres todo un misterio.- pronuncio Link, de cierta forma le costaba creer que con el simple hecho de tocar una melodía la yegua testaruda contestara a su llamado.
El neburi miro fijamente al cielo, Link sintió cierta tristeza.
-Ven conmigo.- le propuso en un tono casi melancólico
Pero el ave legendaria negó con la cabeza. Una curiosa sombra atravesó el cielo nocturno y fue entonces cuando Link entendió lo que ocurría. Aquella silueta se parecía mucho a la de su emplumado amigo carmesí.
Ladeo con ternura la cabeza y después con su pico señalo la pluma que Link había atado a su alforja.
-¿Viniste al pico volcánico para buscar a tu amigo?- pregunto.
El neburi chillo con cierta emoción. La respuesta había sido afirmativa.
-Entiendo.- pronuncio él con serenidad.
Sus ojos se cruzaron durante un tiempo indefinido. Ya se habían despedido con una simple mirada.
-También hay alguien a quien debo seguir buscando.- pronuncio con firmeza mientras su mano acariciaba su pico.- -Si la suerte así lo quiere y si el destino lo desea volveremos a encontrarnos.- repitió una vez más irguiendo una sonrisa en su rostro.
El ave asintió, levanto un ala y escondió ahí su cabeza como si buscara algo. Link lo miro atentamente y después el neburi le dio un último regalo. Emprendió el vuelo y se unió a la sombra que ya estaba en el cielo.
-Gracias.- volvió a repetir él sosteniendo una larga pluma en su mano.
Por largo tiempo se le había olvidado, aquella pequeña y loca aventura había comenzado a causa de la búsqueda de una de sus plumas.
Miro atentamente aquel objeto y se dio cuenta de algo, esta pluma era diferente a las que había visto antes tiradas y achicharradas en el piso y también a la muestra que había en libro antiguo, tenía una terminación blanca adornada con un curioso dúo de franjas azules y amarillas.
-¡Link!
Aquel grito lo saco abruptamente de sus pensamientos. Miro a la joven hylian acercarse y desde lo lejos la saludo con una sonrisa.
El corazón de Zelda salto de alegría al ver a joven sano y salvo. Se detuvo a una corta distancia y lucho contra sí misma absteniéndose para no abrazarlo.
-Ven Epona- llamo Link y la yegua misteriosamente obedeció.
El joven hylian la cargo con el águila arpía y después deposito a Tomodachi en los brazos de alguien confiable.
-Gracias. Muchas gracias- profirió Yahab una vez que Link le entrego a su preciado amigo.
-Ve adelante- pronuncio Link y Yahab se adelantó en el camino. Acomodo el candil y con un gesto de permiso se llevó a Beast y Epona.
El candil también se había marchado y el escenario quedo a oscuras.
-Volviste- dijo Zelda con más alegría de la que podía haber imaginado.
-Por supuesto. No me digas que pensaste que te dejaría sola en esto. Seré un mercenario pero ante todo tengo palabra de honor.
Sonrió ante sus palabras pero después de eso no pudo seguir conteniéndose, lo abrazo de manera cariñosa por el cuello y se quedó ahí con él durante largos instantes.
-Me estas ahorcando.
Ella rio ante sus palabras.
-Lo siento.- dijo separándose finalmente.
-Está bien- añadió con una sonrisa y cierto rubor en su rostro. Despejo rápidamente su cabeza y antes de que Zelda se diera cuanta ya tenía la mano en la alforja.- ¿sabes una cosa?
Zelda lo miro con curiosidad mientras él se acercaba un poco a su oído.
-No le digas esto a Tomodachi pero… creo que hay más de un ave legendaria- susurro mostrándole la bonita pluma azul celeste.- Oye ¡que curioso!- añadió mirándola con mucha atención.- se parece…
-¿Se parece?
-A tus ojos.
Y ahora si Zelda no pudo evitar ruborizarse. Link tomo la pluma por el cálamo y la enredo en el cabello de su compañera. Era un bonito regalo, uno que ella conservaría para siempre.
Después de eso miro atentamente el camino, Yahab ya casi había llegado al rancho.
-Mejor nos damos prisa- profirió ella.
Link asintió y después de dedicarle una mirada decidió rápidamente su próximo movimiento.
-Dame la mano- Pronunció de repente. Y sin previo aviso tomó la mano de Zelda.
La joven princesa se quedó un poco pasmada.
-No vaya a ser que te caigas- agrego de manera burlona y después caminaron juntos. Lentamente, tanteando el camino de regreso.
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Continuara...
...
Un misterioso enemigo ha aparecido en las sombras... ¿Quien es y cuales son sus intenciones?
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N.A.: * Ese hechizo lo tome prestado de Slayers xD
Comentarios del Capitulo:
Aww ternurita, ahora si ya dijo que la quería jajaja, bueno dijo que le tenia cariño, pero en resumen eso significa que la quiere y acepta que le gusta estar con ella, no es que antes no lo aceptara pero no lo había hecho tan abiertamente xD. Y bueno el capitulo se llama Vuelo hacia la libertad por más de una razón obvia, es como romántico y a la vez un poquito metafórico ;)
Y por cierto que en este capitulo le decimos adiós al Neburi, de otro modo las cosas serian demasiado fáciles, es decir, seguro que sobre el ave carmesí llegaban a Hyrule en unos cuantos días, pero bueno la aventura continua y Epona esta ansiosa por recorrer muchos muchos kilómetros molestando a Link de forma divertida jaja.
