Disclaimer: Porque un par de dialogos en este capítulo no me pertenecen al igual que The Maze Runner, todo es perteneciente a James Dashner salvo algunas creaciones que son mias.

I Remember You

7

Odio hacia los Cranks

~Lydia

-Lydia, la lluvia se ha detenido – dijo Regina - ¿Qué sigue?

La castaña parpadeó un par de veces tratando de despejar su mente, se sentía fuera de si desde que se habían refugiado de la tormenta y no hacia otra cosa que no fuera pensar en todo lo ocurrido y en como había puesto la vida de sus amigas en peligro con un plan tan erróneo. No quería admitirlo pero comenzaba a creer que el plan de Teresa en comparación con el suyo no se escuchaba tan mal después de todo. Bien podrían dar media vuelta con las manos vacías, aun se encontraban a tiempo, no le importaría quedar humillada frente a Teresa mientras pudiera regresar a Clara y Regina con bien, al menos lo habrían intentado.

-¿Lydia? – volvió a llamarla Regina.

-Creo que lo mejor será regresar, tenían razón, mi plan es suicidio seguro.

Regina y Clara se miraron confundidas dado que no se esperaban aquella respuesta por parte de su líder.

-Pero estamos tan cerca de lograrlo… – dijo Clara.

-Y por eso mismo ya no deseo ponerlas más en peligro. Así que será mejor que regresemos con las demás y les digamos que lo intentamos.

Todo entusiasmo y obstinación habían desaparecido en la voz de Lydia, por primera vez en mucho tiempo se estaba dando por vencida, se estaba dejando vencer ante CRUEL, y Regina no lo iba a permitir, la conocía y esa no era la Lydia que no le temía a nada que le pusieran enfrente.

-Basta – dijo con severidad la rubia –, no dejare que sigas hablando así por que la Lydia que yo conozco no se deja vencer tan fácilmente. – se puso de pie tomando sus armas – Así que, cariño, toma tus cosas y pon toda tu mierda en orden porque ahora mismo iremos por Thomas, lo sacaremos de ahí aunque tenga que ser de las pelotas y entonces sí, regresaremos con las demás.

Las palabras de Regina consiguieron sacarle una sonrisa a Lydia, la rubia le tendió una mano y Lydia se la tomó sin hesitación ya que tenía razón, estaba actuando como una cría asustadiza y ya no era momento de echarse para atrás y llorar solo porque las cosas se habían tornado difíciles.

Las tres muchachas se armaron y bebieron lo poco que les quedaba de agua antes de salir una vez más al calor del desierto que a pesar de la lluvia seguía siendo igual de mortal. Regina salió primero decidiendo guiarlas hacia donde quería.

-Por aquí, los vi ocultarse en ese edificio.

A Lydia le pareció casi cómico que solo un par de metros las separaran del grupo A y se sintió realmente estúpida ya que teniéndolos tan cerca bien habrían podido llevar a cabo el plan ya que sus números habían reducido y según Regina, no portaban ningún tipo de armas.

Caminaba con decisión cuando de pronto detectó movimiento en el edificio al que se dirigían, frenó de golpe y jaló consigo a Clara pegándola hacia el muro de un edificio a un costado.

-¡Regina!

En cuanto la rubia se volvió con una ceja alzada, Lydia le hizo señas para que mirase lo que ella había visto y se ocultara donde ella y Clara. Regina haciendo caso se giró en la dirección indicada y el alma se le vino a los pies al observar que un grupo de personas se encontraban trepando al edificio en el que el grupo A se resguardaba y desaparecían a través de una ventana rota ubicada pisos arriba. Sin pensarlo dos veces, echó a correr devuelta con sus amigas y se pegó al muro de igual manera.

-¿Serán…?

-Cranks, y de los listos. – respondió Lydia antes de que pudiese completar la frase.

Clara y Regina tragaron saliva con fuerza sabiendo de sobra que si se acercaban ellas también terminarían siendo el desayuno de aquel grupo de Cranks. En cambio Lydia ya había recuperado su coraje, se había criado entre Cranks y a decir verdad tampoco les temía, por lo que en cuanto el ultimo Crank desapareció de su vista e ingresó en el edificio, Lydia abandonó su lugar y trotó en la misma dirección que se dirigían en un principio, ignorando las voces de sus amigas.

Las dos muchachas no tardaron mucho en seguirla y se colocaron en cuclillas con la espalda contra la pared del edificio de los chicos. Los escuchaban hablar entre ellos con toda la normalidad del mundo, ignorando que una banda de Cranks se encontraba arriba de sus narices pero… ¿dónde estaban los Cranks? Lydia miró hacia arriba pero no consiguió visualizar nada debido a la altura del edificio y por los rayos del sol.

Con una sola seña les indico a sus amigas que aguardaran, conocía el comportamiento de los Cranks y solo era cuestión de minutos para que decidieran atacar, si no lo hacían, entonces ingresarían en el edificio y tomarían a Thomas de una vez por todas, con o sin Cranks al asecho.

Transcurrieron unos cuantos minutos en los que no sucedía nada así que Lydia comenzó a contar con los dedos indicándoles que se prepararan para ingresar cuando la conversación que los chicos mantenían se vio interrumpida por una voz nueva y de aspecto mayor.

-¿Comida? – dijo un Crank.

El corazón de Lydia dio un salto, a su lado Clara se sobresaltó y de no ser porque Regina le cubrió la boca, hubiera gritado tan alto que las hubiesen descubierto por igual. Lydia se dio la vuelta y se agachó para observar lo que ocurría allá dentro a través de la ranura entre dos tablas de madera.

Se le heló la sangre con lo que vio.

El propietario de aquella voz se dejó mostrar lanzándose desde pisos arriba en un movimiento lleno de agilidad, era un hombre no muy joven y de rasgos hispánicos.

-Me llamo Jorge y soy el Crank que manda en este lugar.

Lydia arrugó la nariz recordando cuanto detestaba a los Cranks, todos los recuerdos que había recuperado cuando el Penitente la pinchó estaban llenos de ellos. Se había criado entre Cranks pues ella siempre creyó que los recuerdos de sus padres trataban de dos abusivos que se divertían matando del miedo a ella y a su hermano. Cuando fue capaz de recordar, lo único que entendía era que sus padres estaban locos y que nunca la quisieron, por ello mismo se escapó con su hermano para protegerlo pero la gente en el mundo estaba igual de desquiciada y cuando la Rata les habló sobre la Llamarada, entendió que sus padres no la odiaban sino que ya estaban contagiados por el virus. Lydia había sido muy pequeña como para poder comprenderlo y solo recordaba las partes malas como cuando sus padres hablaban cosas sin sentido entre ellos.

Una sola oración que Lydia siempre escuchaba en sus pesadillas era la voz de su madre diciendo:

-Preferiría mil veces arrancarles los ojos y comérmelos antes que dejar que se los llevaran como a todos los demás Munis. Mis hijos jamás van a pertenecerles a esa desquiciada organización.

Aquella sola oración fue la que hizo dar media vuelta y huir, con solo diez años tomó a su hermano de seis y se escaparon sin tener mejor suerte en las calles ya que a donde que iban no podían evitar toparse con Cranks hasta que CRUEL los encontró y los llevó a lo que creyeron que sería un sitio mejor. Y Lydia lo creyó por un tiempo, creyó que con CRUEL estarían a salvo, creyó que era bueno…hasta que recuperó el recuerdo de aquella escena cuando decidieron mandarla al Laberinto en contra de su voluntad. Y una conversación con una mujer que no reconocía, una mujer que aparentaba ser un ángel.

-He escuchado que te estas negando a seguir cooperando, ¿por qué Lydia? – le preguntaba la mujer en el recuerdo.

-Porque me han mentido. – respondía una Lydia de tan solo trece o catorce años.

-¿En qué te hemos mentido?

-Me van a separar de todos ellos, los de mi edad; quieren mandarme a un laberinto. ¿Por qué? Yo creí que siempre iba a estar aquí, a salvo.

La mujer le sonreía con más fuerza, casi orgullo.

-Y lo estarás, Lydia. Recuerda el propósito que todos ustedes tienen aquí, para salvar a la raza humana. ¿Qué no es eso lo que quieres para tu hermano? ¿Un mundo en el que esté a salvo?

-¡Sí pero yo no firme para que me separaran de él! – exclamaba golpeando un montículo de hojas frente a ella, mandándolas a volar y a lo que la mujer solo la miraba con una expresión serena. – ¡No soy de su propiedad!

-Lydia, Lydia – le decía como si ya lo hubiese repetido un sinfín de veces – tienes que entender que CRUEL es bueno…

Y eso era todo lo que recordaba, nada sin mucho sentido, salvo dos cosas: uno, CRUEL no era bueno; dos, detestaba a los Cranks con todo su ser pues eran la razón de su desgracia.

No se había percatado que su mente se había puesto a recordarle uno a uno aquellos recuerdos hasta que Regina le jaló ligeramente de su chaqueta, sacándola del trance en el que se encontraba. Lydia parpadeó y relajó su mandíbula, volvió su atención a lo que ocurría en el interior del edificio.

Todo un grupo de Cranks ya los rodeaba y al parecer una pelea había ocurrido pues Thomas sujetaba al chico asiático por el pecho y el Crank de nombre Jorge, tenía un hilo de sangre corriéndole por la boca.

-Tú y yo. Diez minutos. Solos. Es todo lo que pido. Puedes llevar todas las armas que quieras. – le dijo Thomas al Crank. El Crank aceptó y Lydia observó como se movían a través de la habitación hacia otro lado.

Supo que se perdería de la conversación por lo que decidió seguirles aunque fuese por la parte exterior del edificio.

Sin erguirse comenzó a moverse sumamente despacio intentando adivinar hacia que parte del edificio se habían movido basándose en lo poco que podía escuchar.

-¡Lydia! – Regina le había hablado en un susurro y la castaña solo se volvió para indicarle con gesto familiar que guardara silencio y esperara.

Se mantuvo con la espalda pegada a la pared del edificio hasta que por fortuna dio con el alcance de una ventana donde en el interior Thomas se había sentado a hablar con Jorge en otra habitación. Sudando y con el corazón acelerado se agachó y se puso a escuchar sin mover un solo musculo.

No escuchó nada que no supiera, simplemente Thomas le contó sobre quienes eran y de dónde venían. Al final consiguió que Jorge lo ayudara a atravesar la ciudad a cambio de que lo dejarían entrar al Refugio con ellos. Aquello no le pareció en lo absoluto a Lydia pues cambiaba todos sus planes, pero si ella y sus amigas también deseaban salir con vida de la ciudad no habría de otra que seguirlos y esperar al momento adecuado para llevar a cabo lo que llevaban días tratando de conseguir. Y parecía no haber otra alternativa.

Volvió con Clara y Regina tan pronto escuchó a Thomas y Jorge salir de la habitación. Con otro gesto les indicó que escucharan lo que estaban por decir, Clara ya tenía mejor aspecto y Regina se encontraba igual de intrigada que Lydia por su siguiente movimiento.

-Este es el plan. – habló el Crank líder – Brenda y yo vamos a acompañar a estos parásitos al depósito para que coman algo. Luego nos reuniremos todos en la Torre, digamos, en una hora a partir de este momento. A las doce en punto. Traeremos la comida para el resto de ustedes.

Hubo opresión por parte del grupo de Cranks pero al final decidieron marcharse.

Si Lydia creía que estando afuera no corrían peligro, se equivocó lo suficiente hasta que los escuchó salir por una puerta trasera ubicada a tan solo pasos de donde las tres chicas yacían agachadas. Regina tuvo que cubrirle la boca a Clara por segunda vez ya que la morena se echó a llorar apenas se dio cuenta y Lydia le tomo de una mano para calmarla mientras pegaba la espalda contra la pared lo más que podía. No den vuelta hacia la derecha suplicó en su fuero interno. Por fortuna el grupo de Cranks se marchó en la dirección contraria como si hubiesen sucumbido a los deseos de Lydia y solo así las chicas recuperaron la respiración justo al momento en que Thomas y su grupo dejaban el edificio siguiendo a los dos Cranks que se habían quedado, Jorge y la tal Brenda.

Lydia no habló hasta que se marchó el último de los chicos.

-Ni creas que los vamos a seguir. – dijo Clara quitándose la mano de Regina y limpiándose las mejillas húmedas.

-Escucha, sé que suena loco pero si esos dos Cranks saben como salir de esta maldita ciudad sin correr tanto riesgo, yo los voy a seguir. Olviden a Thomas, esta es la única alternativa que nos queda.

Clara negó con la cabeza echándose a llorar nuevamente, algo que Lydia jamás había presenciado, todas las exploradoras se caracterizaban por nunca mostrarse así de débiles. Lydia por lo general le diría que se recompusiera hablándole con dureza o bien despojándola de su título de exploradora, sin embargo no encontró el valor necesario si ella misma la había arrastrado a aquella situación, era lógico que estuviera aterrada.

Regina tuvo que nuevamente tomar el control y Lydia no pudo sentirse más agradecida.

-Clara, déjalo ya. Si vas a seguir comportándote como una mariquita, te aconsejo que regreses con Teresa y las otras. Tú eliges. Nosotras o ellas, ¿con quién yace tu lealtad?

No fueron las palabras que Lydia hubiera usado pero tuvieron mejor efecto de lo esperado y una vez que Clara se limpió la cara, siguieron el camino que los otros habían tomado, esperando no perderles el rastro.

El camino resultó más fácil y corto de lo esperado que Lydia pensó que se trataba de una broma, ningún Crank rondaba por ahí y no comprendía si eso podía ser una buena o mala señal. Se detuvieron a unos metros de distancia, escondiéndose entre las sombras de un callejón y miraron como el grupo A descendía por unas escaleras perdiéndose en lo que parecía ser un túnel subterráneo.

Lydia se mordió el labio preguntándose si sería buena idea seguirles hasta allá abajo.

Clara o Regina, no prestó atención, le jaló de la chaqueta por segunda ocasión.

-Estoy pensando. – indicó sin mirar quien le había tirado de la chaqueta, lo único que hacia aquella prenda era estorbarle y hacerla morir aún más de calor.

Volvió a sentir un tercer tirón solo que fue más desesperado por lo que se giró de mala gana.

-¿Ahora qué pa…– no fue capaz de terminar la oración ya que detrás de ellas en el callejón, había una figura mirándolas, un hombre, un Crank.

Lydia de inmediato se descolgó su arco y le apuntó sin hesitación pero una voz evitó que le disparara al Crank.

-Miren lo que me encontré. – dijo alguien a sus espaldas, Lydia se volvió de inmediato sin dejar de apuntar con su arco, Regina por igual se había armado mientras Clara vigilaba ambas retaguardias temblando de miedo – Parece que estas tres pollitas se le perdieron a Jorge, ¿qué hacemos con ellas?

Lydia lo reconoció de inmediato, era el hombre mayor que había cuestionado a Jorge y el mismo que el líder de los Cranks había mandado a la Torre, el tal… ¿Cómo lo había llamado? Barkley.

Pero eso no era lo que importaba, pronto el grupo de Cranks las rodeó, dejándolas sin salida en aquel callejón.


Cumpliendo con actualizar los viernes! Hola mis queridas larchas lectoras!

Siento que este capitulo solo haya sido desde el punto de vista de Lydia pero tenia que ser asi...a esto lo suelo llamar "capitulo conector" ya veran porque, yo solo les digo, no desesperen que ya vienen mas capitulos con momentos de LydiaxNewt se los juro xD

Muchas gracias por molestarse con sus reviews!

Mmegi: Poco a poco ahi voy avanzandola e.e pero me alegra que te este gustando! Y respecto a lo que dijiste sobre Lydia siendo la activa de la relacion...me hiciste reir muchisimo! y descuida creeme que entiendo a que te refieres *cejas* Tus reviews me sacan una gran sonrisa y me motivan a seguir. Ya me pasare por la tuya, lo siento mucho si no lo he echo xD

I-am-a-fangirl-744: descuida! un review de mas no hace daño hahahaha tus reviews tambien hacen mis dias! lamento decepsionarte con este cap pero te prometo que los proximos los vas a amar. Tu aguarda.

Madison Sargue: Tambien siento decepcionarte pues hoy solo les traigo un solo cap...cof..el proximo aun no lo acabo de pasar a word...cof...cof pero bueno gracias por tu apoyo mejor amiga! espero hayas disfrutado el cap.

Y bueno ya las dejo porque es un poco tarde y ya no se ni que escribo xD.

Espero con ansias sus reviews y las leo el proximo viernes.

-Bonnie