I Remember You

8

Perdida

-¡Aléjate de nosotras! – exclamó Lydia apuntando a Barkely con su flecha – No te acerques más o la flecha sale volando.

Barkely se rio admirando la valentía de Lydia y con un dedo acarició la punta de la flecha que tenía frente a él.

-No tienes las agallas, jovencita.

Lydia entrecerró los ojos y dejó que la flecha resbalara un poco de sus dedos pero sin soltarla lo cual hizo a Barkely pegar un buen brinco al igual que los Cranks a sus costados.

-No tientes tu suerte, no querrás averiguarlo, ¿cierto? – gruñó.

El hombre volvió a reír alzando ambas manos y dejándolas caer a los costados, ni con esa súbdita acción Lydia y sus amigas bajaron las armas.

-Mira jovencita, no sé de donde vinieron todos ustedes pero son realmente valientes, Jorge será muy tonto como para correr sus riesgos pero nosotros no. Él dijo que ayudaría a los muchachos, – su voz se volvió más siniestra, maliciosa, por lo que Lydia tensó su flecha lista para soltarla. – no dijo nada sobre muchachas – sus ojos recorrieron a cada una de las chicas con descaro. – y ustedes están tan bonitas que vendrían siendo un buen aperitivo.

Ese era el tipo de Cranks con los que Lydia estaba muy familiarizada, sabia de sobra que el hombre no estaba mintiendo y se encontraban en un inmenso peligro porque el resto de los Cranks se veían igual de decididos a lo que su líder sugiriera.

Pegado la espalda con la de sus amigas, observó su alrededor y notó que por la parte trasera del callejón había menos Cranks que los que tenía enfrente. Contaría con una sola oportunidad, sonaba desquiciada pero era lo único que se le ocurría si deseaban librarse del grupo que las tenía acorraladas.

-¿Recuerdan lo que me prometieron? – susurró a Regina y Clara.

-¡Lydia, este aun no es el momento! – gritó Regina.

-Sí lo es. – Lydia apuntó su arma hacia un Crank obstruyendo su dirección hacia el callejón – Corran. – susurró por lo bajo para que solo sus amigas fueran capaz de escucharla, acto seguido la flecha de su arco salió disparada directo a la cabeza del Crank.

Regina y Clara comprendieron el mensaje y se abrieron paso entre los Cranks golpeando y acuchillando. Antes de que Barkely pudiera reaccionar Lydia se volvió hacia él y disparó otra flecha atinándole a su pie ya que no tenía intenciones de asesinarlo, solo conseguir tiempo para que pudieran huir. El hombre aulló de dolor y varios de sus compañeros se acercaron a él brindándoles a las chicas la escapada perfecta. Lydia se deshizo de dos flechas más y golpeó con el arco a los Cranks restantes en su camino hasta que finalmente pudieron correr por el callejón, dirigiéndose en otra dirección, adentrándose más en la ciudad.

-¡No sean idiotas, vayan por ellas! – gritó en la lejanía Barkely.

Correr se volvió su única opción. No era la primera vez que corrían para salvar sus vidas, lo único diferente era que ya no se encontraban corriendo en el laberinto como cualquier otro día. Se alejaron por completo de donde por última vez habían visto al grupo A y Lydia se despidió por completo de la posibilidad de volver a encontrarlos. Lo único que quedaba era perder a los Cranks que les perseguían y después abandonar la ciudad, abortando el plan de una vez.

Atravesaron calles y rodearon edificios y los Cranks no parecían darse por vencidos, que estuvieran familiarizados con la ciudad era una desventaja para ellas ya que resultaba imposible perderlos giraran por donde giraran. Y justo cuando Lydia pensó que su situación no podría empeorar, se toparon con algo mucho peor.

Al girar en una esquina de una calle, Lydia los divisó de inmediato y frenó de golpe ocasionando que Regina y Clara se estrellaran contra ella, no hubo oportunidad para reclamos pues alertaron a las criaturas que habían alrededor de un vehículo engullendo con violencia y chillidos descomunales algo que Lydia no se atrevió a si quiera mirar. En cuanto escucharon a las chicas, las criaturas centraron toda su atención en ellas.

Lydia no sabía que Cranks eran peores, si los idos o los no tan idos. Las tres chicas se congelaron mientras el grupo de cinco Cranks idos las olfateaba y comenzaba a asecharlas con lentitud como animales.

Las voces de sus perseguidores se escucharon cada vez más cerca, contaban con segundos antes de volver a quedar acorraladas. No hubo necesidad de que una de ellas hablara, era claro lo que tenían que hacer, pues preferían enfrentarse a cinco Cranks que a la docena que las venia persiguiendo.

Lydia soltó la primera flecha antes de que las atacaran, dándole en el blanco mientras Regina y Clara se encontraban en desventaja. Ya solo le quedaban tres flechas y Lydia se percató de que cada una no podría vencer a un Crank por su cuenta por lo que comenzó a mirar en todas sus direcciones buscando una alternativa cuando al final de la calle divisó escaleras similares a las que el grupo A había tomado, quizá en aquellos túneles pudiesen perder a los Cranks si se daban prisa.

-¡Ahí! – gritó Lydia sobre los gruñidos inhumanos de los Cranks idos y apuntó con un brazo a donde se iba a dirigir.

-¡Ahí están! – escuchó a uno de los Cranks no tan idos gritar a sus compañeros.

-¡Vamos! – les indicó Lydia dejando de forcejear contra una mujer Crank que moría por probarle un pedazo, después ayudó a Clara a quitarse a un Crank acuchillándolo en un costado.

Corrieron hacia la entrada de los túneles invadidas por la adrenalina, ignorando los sonidos de los Cranks al encontrarse cara a cara con los del grupo de Barkely. Con las esperanzas de que eso los mantuviera ocupados, las chicas descendieron las escaleras y la oscuridad las rodeó de inmediato. El interior parecía ser una serie de corredores que no parecían tener fin, un paso representaba no volver a ver la luz del sol por seguro, cosa que las hizo frenar en el último peldaño de los escalones.

-¿Por dónde? – chilló Clara.

A donde miraran resultaba imposible poder distinguir algo salvo unas cuantas paredes y tuberías, lo que le daba aspecto de ser un cuarto de máquinas.

-Escóndanse detrás de aquellas tuberías – les indicó Lydia a sus dos amigas – Rápido.

Obedeciendo a su líder, Regina y Clara corrieron a donde les había indicado mientras que Lydia corrió a esconderse detrás de una máquina enorme que parecía tener años de no usarse. Pronto escucharon el sonido de pasos al pie de las escaleras y estos frenaron de golpe.

-Entraron en el submundo – dijo un Crank descendiendo un escalón. – Será mejor que vayamos por ellas, no podrán llegar muy lejos.

-¡No! – respondió una voz femenina – Barkely dijo que lo volaría. Ellas ya no son nuestro problema, vámonos aquí antes de que explote.

A Lydia la embargaron dos tipos de emociones, alivio al escuchar que se marchaban y terror por lo que habían dicho, que Barkely iba a hacer que la estructura donde se encontraba volara. De ser así, Lydia y sus amigas tenían que salir de ahí lo antes posible. Los Cranks se marcharon.

Salieron de sus escondites y se colocaron frente a las escaleras echando un vistazo para asegurarse de que se encontraban solas.

-¿Por qué habrían de volar esto? – preguntó Regina.

Lydia se encogió de hombros con poca cosa.

-No lo sé, ¿por qué no les preguntaste? – respondió Lydia con sarcasmo. – Pero no quiero descubrirlo así que salgamos de aquí.

En ese preciso momento el ruido de dicha explosión se escuchó a lo lejos y sacudió con gran fuerza en donde las chicas se encontraban. Una ráfaga de polvo y tierra atravesó el pasillo imposibilitándoles el ver, la estructura crujió arriba de ellas y acto seguido grandes pedazos de cemento comenzaron a desmoronarse sobre ellas.

-¡Retrocedan! – Lydia gritó a sus amigas e instintivamente empujó a Regina y Clara lejos de ella, donde todos los pedazos caían.

Retrocedió por igual para protegerse pero los pedazos cada vez se hicieron más grandes y la habitación continuaba sacudiéndose con violencia. Lydia gritó los nombres de sus amigas y ellas el de ella.

Lydia se tambaleó al tiempo y en ese mismo instante sintió como algo le golpeaba debajo del hombro con tal estrepito que lanzó un grito de dolor, se colocó la mano en la zona herida e intentó correr hacia las escaleras pero con la vista obstruida por el polvo tropezó y se golpeó la cabeza contra el suelo. Perdió el conocimiento por unos cuantos minutos y mientras yacía tirada sobre el suelo, recobró un recuerdo más.

No podía tener más de catorce años, se veía tan feliz como nunca, reía de algo y su risa le pareció algo extraño de escuchar. Yacía sentada con las piernas cruzadas observando a un muchacho de piel morena que parecía estar contando algo bastante gracioso pues el circulo de muchachos a su alrededor se reían por igual, entre sus piernas se encontraba sentado un niño regordete y de cabello castaño como el de ella, lo único que no compartían era el color de ojos, el pequeño los tenía de color azul y el también parecía reírse de lo que Lydia reía.

Luego la imagen se distorsionó y Lydia se vio a si misma caminando por un pasillo con el chico rubio del grupo A, Newt, quien llevaba en brazos al niño pequeño que se encontraba dormido. Lydia sonreía mientras hablaban al ir caminando, Newt también lo hacía. Se detuvieron frente a la puerta de un compartimiento y Newt depositó en los brazos de Lydia al pequeño que bien parecía pesar pero Lydia le dijo que no había problema alguno y lo cargó hacia el interior del compartimiento. Acostó al niño en su correspondiente cama haciéndolo con delicadeza y con cierto aire maternal depositó un beso entre los mechones de cabello que le cubrían la frente.

-Descansa, Charlie. – le dijo.

Volvió hacia donde Newt aun permanecía en la entrada de aquella habitación. Intercambiaron un par de comentarios riendo por lo bajo y cuando Newt le dijo que ya debía marcharse, Lydia le dijo:

-Gracias por cargar a mi hermano hasta acá. – y colocándose más de cerca de él, Lydia le dio un beso en la mejilla.

Newt se sonrojó al instante pero de igual manera le devolvió el beso solo que un poco más cerca de la comisura de los labios y se retiró deseándole una buena noche.

Cuando Lydia abrió los ojos su visión estaba borrosa, escuchaba un zumbido taladrándole los oídos y parpadeó con fuerza para aclarar su visión. Intentó levantarse pero al instante que colocó ambas manos contra el suelo, un dolor insoportable le rasgó el brazo haciéndola gritar. Su grito hizo eco en la habitación. Impulsándose con un solo brazo consiguió levantarse, una vez de pie se llevó una mano hacia el brazo que le punzaba y a través de la tela de su chaqueta sintió al material húmedo. Observó su mano notando que esta se había teñido de rojo, de sangre.

Apretó los dientes y miró a su alrededor en busca de ayuda, se encontraba en un lugar distinto al que había estado momentos atrás con Clara y Regina.

Recordó a sus dos amigas de golpe y se giró buscándolas cuando se percató de la enorme pila de rocas que había enfrente de ella bloqueándole el paso, recordó lo último que había hecho cuando la explosión sucedió y eso había sido empujar a Regina y Clara para protegerlas de los pedazos de cemento que se desprendían del techo.

El terror la sacudió e importándole poco el dolor en su brazo, corrió hacia el montículo e intentó mover los gigantescos bloques de cemento.

-¡Regina! ¡Clara! – gritó con todas sus fuerzas haciendo un esfuerzo imposible por mover las rocas.

Sus amigas tenían que estar del otro lado por lo que continuó gritando igual de alto sin obtener respuesta alguna. No, no, no pueden estar muertas.

-¡Regina! ¡Clara! ¿Pueden oírme?

Nada. Solo el silencio de un túnel colapsado como respuesta.

-¡Clara! ¡Regina! Vayan de regreso con las demás, ¿me escuchan? ¡Vuelvan con las demás, ahí nos veremos!

Lydia comenzó a golpear los escombros llena de desesperación por no saber si sus amigas se encontraban bien, no sabía si estaban heridas, igual de desesperadas o si estaban muertas. El dolor en su brazo y la frustración la hicieron gritar de dolor una vez más mientras se dejaba caer de rodillas con las uñas llenas de sangre por haber intentado mover aquellos imposibles escombros. Las lágrimas no tardaron en surcar su rostro, se sujetó a una roca con la poca fuerza que le quedaba.

-Lo prometieron. – sollozó.

Sintiéndose incapaz de moverse un centímetro más, Lydia se arrastró a las escaleras y las subió lentamente tambaleándose y apretando los dientes debido al dolor de su brazo, con su otra mano tocando la pared para guiarse. Después de una subida exhaustiva, la cegadora luz del desierto la volvió a azotar y se cubrió los ojos con el brazo sano intentando visualizar lo que fuera, pero sus piernas ya no pudieron soportarla y calló de cara al suelo.

No supo cuánto tiempo se quedó ahí tendida sin poder encontrar la fuera necesaria para poder levantarse pero de un momento a otro una fuerza desconocida tomo posesión de ella e hizo que se levantara con su última reserva de energía. Dio dos pasos hacia la derecha, en la dirección que dos figuras se dirigían hacia ella moviéndose con velocidad. Genial, y aquí es donde muero a manos de un Crank pensó. Sin embargo conforme a las dos figuras se fueron acercando cada vez más, a Lydia le embargó la esperanza de que se tratara de Clara y Regina.

Por desgracia no se trataba de sus amigas sino de dos chicos que reconoció al instante por tratarse de integrantes del grupo A.

Eran Minho y Newt.

A su mente acudieron los recuerdos que había recuperado, algo dentro de si le decía que podía confiar en Newt, si en su pasado lo había hecho, no había razón para no hacerlo nuevamente, y ese algo dentro de ella la impulsó hacia él con la fortaleza que ya creía perdida.

Newt pareció reconocerla por lo que aceleró el paso al verla tambalearse en su dirección. Lydia aterrizó en sus brazos y se sujetó a su camiseta de manera desesperada con sus piernas doblándose debajo de ella.

-Newt – le dijo jadeando –, te recuerdo… yo te recuerdo.

Y tras decirlo Lydia echó la cabeza hacia atrás desmoronándose en los brazos opuestos como una muñeca de trapo.

~Cuartel general de CRUEL

-Bien eso no fue tan difícil. – dijo la ministra Ava Paige mirando las imágenes del encuentro entre Lydia y Newt – Debimos controlar a Lydia desde un principio, nos hubiéramos ahorrado bastante. – habló consigo misma en voz alta – No obstante, ya los hemos logrado juntar, ahora hay que observar que resultados podemos obtener de ellos.

Ava Paige sonrió gustosa juntando ambas manos detrás de su espalda y dirigiendo su mirada hacia una pantalla que mostraba un diagrama de la zona letal de ambos, y a juzgar por su expresión, lo que mostraba era algo bueno.

-¿Ministra? – llamó una voz femenina enfrente de otra pantalla. Ava la miró. – ¿No deberíamos intervenir? Lydia está herida, eso bien podría afectar el curso de las variables.

-Hazle un escaneo.

La mujer con gafas que había hecho tal observación presionó una tecla en su computador y en su pantalla apareció un esquema del cuerpo de Lydia con la parte de su brazo izquierdo resaltado en color rojo junto con una descripción.

-Presenta lesiones graves en el brazo izquierdo, un tendón desgarrado…no ha perdido mucha sangre pero presenta deshidratación y falta de alimento, eso explica su desmayo. – leyó en voz alta.

-Se pondrá bien por si sola, además estoy segura que los muchachos sabrán que hacer con ella si no son tontos, si lo fueran no habrían llegado hasta aquí.

-¿Ministra?

-Solo no interfieran a menos que sea de vida o muerte. – recalcó – Por ahora hay que limitarnos a observar sus interacciones.

-¿Qué pasa con las reclutas B-21 y B-7? – preguntó un hombre joven frente a otro monitor – Seguimos sin poder rastrearlas o conseguir una imagen de ellas.

Ava Paige miró en dirección a la pantalla en medio de la sala donde aparecía falla estática que les imposibilitaba obtener vista a las dos reclutas mencionadas. Suspiró con pesadez.

-Regina y Clara era dos muchachas excepcionales sin embargo ninguna de ellas una posible candidata. Deben de estar muertas si no podemos rastrearlas, así que solo hay que concentrarnos en mantener nuestra atención en Lydia y Newt, y Thomas y Brenda.

El silencio se volvió a hacer en la sala mientras todos se enfocaban en proyectar las imágenes de los grupos A y B, de Thomas perdido en los túneles con Brenda y Lydia inconsciente en los brazos de Newt.


Y que dijeron? ya no va actualizar nunca, nop nop, aqui estoy de regreso y me disculpo si me desapareci un poco pero ustedes saben como es eso de los examenes e.e

Hoy les traigo dos capitulos para compensar el viernes que no actualize ademas de que esta vez no deseaba dejarlas en suspenso, yo se que aman que las deje en suspenso, verdad Mmegi? jajajaja

Espero les gusten y ya saben que un review no esta de más!

Los veo aqui adelantito

Bonnie fuera!