Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva
Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
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Capitulo 26: Ataque Sorpresa
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-En cuanto salte tú les tiras un par de flechazos.
Ella asintió con la cabeza mientras se colocaba el arco.
-Tomodachi tu vienes conmigo al frente
-Entendido.
-¿Listos?
La princesa y el caviidae asintieron al unísono.
-¡Ahora!- dijo Link saltando desde lo alto su escondite y cayendo encima de uno de aquellos hombres.
Tomodachi también salto y se aferró a la cabeza de uno de esos villanos.
-¡Zelda. Dispara!... ¿Zelda?- miro hacia arriba y cuando lo hizo una flecha le cayó en la cabeza.- auch! ! !
-¡Rayos!- decía la princesa mientras las flechas se le hacían un desbarajuste en las manos.
Link la miro perplejo, unas cuantas gotas de sudor frio escurrieron sobre su cabeza, se golpeó mentalmente más de cincuenta veces en ese segundo y después se volvió hacia sus atacantes.
-" ¡Por las diosas!"- se reclamó nuevamente en su cabeza, retrocedió unos cuantos pasos y se vio atrapado contra el muro.- ¿Por qué será que siempre he de terminar en situaciones como esta?, "¡ZELDA!"- profirió cerrando los ojos y arqueando una ceja.-….D..Diablos! ! !
Y pensar que todo había comenzado tan bien esa mañana….
**************Flash back********************
Era una bonita mañana, las aves cantaban, el sol brillaba en lo alto del cielo, las nubes aborregadas se movían con mucha pereza, la princesa Zelda y Tomodachi todavía dormían y lo mejor de todo, no había visto ni rastro de los ladrones Dodongo por ningún sitio.
Suspiro de manera agradable atrapando en sus pulmones el cálido viento que surcaba por la zona, nuevamente la estación se había perdido, no parecía que fuera otoño ni mucho menos que estuvieran a escasas semas del invierno.
-Seguir la corriente cálida- susurro.
En la biblioteca Tsukiko les había comentado que la ruta por la que irían cruzaba por un lugar llamado "EL MAR DE NUBES" "es un punto en el que el viento golpea de frente contra uno de los límites del Cinturón de Fuego, si siguen la corriente cálida no se perderán del camino".
Bueno las cosas parecían bastantes fáciles a tal punto que se preguntaba si de verdad había sido necesario ir por aquel mapa.
El lugar del campamento se encontraba muy cerca de un enorme lago, "Tierras lacustres" marcaba un letrero que yacía olvidado a más de un kilómetro del camino.
Y sin perder el tiempo el joven mercenario armo rápidamente una caña con junco y se sentó con las piernas cruzadas a pescar en el lago.
-Que tranquilidad, ojala que aquellos dos se queden otro rato dormidos- decía de una manera un tanto maliciosa, mientras soltaba una risita.
Escucho un leve trote y Epona se echó a su lado para beber un poco de agua.
-¡Ah!, ¡Animal del demonio!, ¿Qué haces?, ¿ ¡Que no vez que me espantas a los peces!?
Pero Epona solo rechino burlonamente, saco su hocico del agua y le lamio la cara al pobre hylian.
-¡Si serás!- dijo él con una vena marcada en el rostro.
Se quitó enojado la baba de la yegua que le había quedado por todo el rostro y después volvió a fruncir el ceño al ver que los peces habían huido.
-Epona! ! !….-suspiro, y entonces el enojo desapareció casi como por arte de magia- eres un desastre.
La yegua volvió a mirarlo con cara traviesa. Acerco su mano para tratar de acariciarla pero ella lo retuvo nuevamente con un lengüetazo.
El ruido que se producía la hizo despertar poco a poco.
-"Que pereza"- pensó mientras se despejaba, parpadeo un par de veces y frente a sus ojos encontró aquella bolita de pelos color Mostaza.
También movía las orejas incesantemente como si desde lo profundo de sus sueños escuchara el ajetreo que había en el mundo externo.
-Buenos días Tomo- le dijo mientras lo abrazaba como si fuera una almohada.
-Buenos días- contesto todavía dormido.
Un fuerte relinchido hizo que ambos abrieran completamente los ojos y se pararan de inmediato.
-¡Ven aquí animal!
Link y Epona habían montado un verdadero escándalo, el joven hylian perseguía a la yegua de manera furiosa con la caña de pescar en la mano.
Zelda y Tomo suspiraron.
-V..ven A..a..aqui te voy.. a… dar.. una buena…pa..paliza- correr tanto había hecho que se quedara sin aire, evidentemente Epona siempre terminaba sacándolo de sus casillas a tal grado que a veces hacia cosas irracionales.
-Menudo idiota- dijo el caviidae a modo de burla- cómo si de verdad pudieras alcanzarla.
-Yo..yo…. ¡Ahhh!- dijo finalmente desmayándose del cansancio y cayéndose de espaldas sobre el césped.
-Ay Link- dijo Zelda suspirando.
Epona relincho burlonamente, se acercó al joven caído y con una maestría asombrosa logro robarle nuevamente el gorro.
-Heyyy! !- grito Link, pero volvió a caerse en cuanto intento levantarse.
-Ven Epona- la llamo Zelda y la yegua obedientemente fue a su encuentro. La joven hylian recupero el gorro de manera demasiado fácil mientras que el pobre de Link seguía tirado en el suelo con pequeños remolinitos sobre su cabeza. –Link, cuantas veces debo de decirte, que no estés pelando con Epona- agrego ella mientras se acercaba al joven caído y se inclinaba para devolverle su objeto.
-Ella comenzó…- dijo en mal tono- Es ella. La que siempre comienza- dijo incorporándose un poco.
-Si. Tal vez. Pero Link tu siempre le sigues la corriente, también tienes la culpa.
-¿Y porque solamente me regañas a mí?, eso no me parece del todo justo.
Zelda rio de manera juguetona, a veces el rudo mercenario parecía más un pequeño niño. Le revolvió los cabellos de manera traviesa y él le devolvió el gesto con una sonrisa.
-No te preocupes, iré a regañarla- dijo burlonamente mientras se incorporaba para ir a donde estaba la yegua.
Tomodachi se acercó dando pequeños saltos.
-Creo que se te está haciendo costumbre.
-¿Qué? , ¿ ¡Pelear con la yegua!?, ¡No me digas!- rechisto.
-No. Bobo. – Contesto rodando los ojos- Sonreír.
-¿¡Que!?, pff estás loco- dijo mofándose de aquel loco comentario.
-Es verdad- dijo Tomodachi sin disimulo alguno.- Mira bien. Mira eso- dijo apuntando a Zelda.
La joven princesa abrazo dulcemente a Epona, y la yegua de manera juguetona le devolvió el gesto dándole toquecitos con el hocico.
-Lo vez, lo estás haciendo de nuevo.
Link parpadeo un par de veces ¡Era cierto!, pero… ¿desde cuándo le era tan fácil? De un momento a otro se puso un tanto colorado. Se paró de un solo salto y se dirigió al lago con disimulo.
-"Otra vez esa sensación"- pensó recordando lo que había ocurrido ese día en la biblioteca- "¿Qué demonios me pasa?"…Tomodachi idiota, tú.. Siempre terminas por decir cosas extrañas-susurro mientras se alejaba.
-Cosas extrañas- repitió el caviidae- Si lo son. Son muy extrañas.
El joven hylian recupero su caña de pescar por el camino, llego hasta el lago y se lavó el rostro para limpiar la suciedad que le había dejado Epona. Echo el cebo al agua y se quedó ahí pensando…
Pensando….
¿Desde cuándo?... Las únicas cosas que le habían causado verdadera felicidad en su vida eran efímeras y simples, comer después de muchos días, descansar bajo las estrellas, ver la salida del sol de vez en cuando y por supuesto… esa persona.
-"Esa persona"- pensó cerrando los ojos, recordando nuevamente, la sonrisa volvió de inmediato…-"¿Y Zelda?", "¿Qué extraño?", "Sigue siendo tan extraño, ¿Por qué se parece?", No lo entiendo.
-¿Qué no entiendes?
Abrió los ojos y vio a Zelda sentada a su lado.
-Algo- susurro de manera queda, un leve rubor le había cubierto el rostro.
-¿Algo?, ¿Es un secreto?
-Es… un poco privado.
-Muy bien- dijo con simpleza, entendió a la primera que no deseaba hablar del tema.
Se recargo en su hombro y miro como lentamente los peces se acercaban.
-¿Ahí?
-Ahí- confirmo él dándole el tirón a la caña y sacando al pez del agua. –Que rápido aprendes. Saber observar es una bonita cualidad.
-¿De verdad?
-Sí. Algún día. Seguramente te salvara la vida.
-Eso espero.
-Así será- y nuevamente sonreía. Pero ni siquiera se había dado cuenta.
Zelda lo miro de reojo y su corazón latió alegremente. Le gustaba tanto ver su sonrisa que de un momento a otro volvía a pensar con insistencia "Quiero quedármelo".
El pensamiento dio un par de vueltas en su cabeza pero de repente fue interrumpido. Una fuerte explosión sonó muy cerca del lago, la tierra se agito vigorosamente y Tomodachi se fue de espaldas.
-¡Auch!- mi trasero- gruño el caviidae.
-Que rayos fue eso- dijo Link algo desconcertado.
Zelda se había abrazado a su cuello por lo que no permitió que el joven se levantara de forma inmediata.
-Ven Zelda- le dijo levantándola.
El sonido volvió a escucharse de manera estridente.
-¡Cielos!-clamo Tomo.- Parece ser que alguien se ha emocionado con las bombas.
-Ya lo creo- gruño el joven mercenario.- ¡Quédense aquí!- ordeno.
Se separó de ellos y fue a echar un vistazo.
Bajo la espesura de los arboles corrió como loco para salvar su vida, sus largas patas le daban la ventaja sobre sus perseguidores, pero el dolor de su ala y los sucesos de los últimos días realmente lo tenían al borde del cansancio.
-¡Diantres!- gruño al verse atrapado en un camino sin salida.
-Ven aquí emplumado- se mofo uno de aquellos hombres.
El sujeto alto y calvo traía consigo una cuerda, la balanceo de un lado a otro y después clavo su vista en aquel ser extraño.
-Ver por mi si me quieres- clamo la creatura en forma susurrante pero decisiva.
-Ni siquiera en esta situación dejaras de lado tu orgullo ¿Cierto?- clamo el sujeto calvo.
Pronto aparecieron más y más de ellos rodeando finalmente a la emplumada creatura. Uno de ellos carcajeo de manera sonora al ver la actitud de su joven presa.
-Dejar el orgullo- clamo con ojos escrutadores, el profundo azul marino se volvió oscuro y frio mientras reflejaba las múltiples siluetas de aquellos hombres malvados.- Malditos ladrones- bufo de manera amarga.- el orgullo es lo único que no puedo dejar de lado.
-Entonces… hasta la vista- dijo burlonamente uno de ellos al tiempo que lanzaba una bomba encendida.
El objeto aterrizo a escasos pies de distancia de aquel joven, el pobre miro con ojos atónitos y se cubrió el rostro como pudo, desde el fondo de ser lo sabía, que absolutamente todo había terminado…
Cuando Link escucho la última explosión apresuro la marcha, el terreno se había vuelto un pequeño laberinto de canales secos, cuidadosamente intento no caerse por los riscos y cuando llego al lugar del cual provenía el sonido asomo la cabeza hacia abajo.
-"Ay Cielos"- peso mientras volvía a subir la cabeza, se asomó nuevamente para corroborar lo que había visto- Lleno de ladrones Dodongo- susurro.
Los miro atentamente, uno de ellos alto, clavo y muy feo llevaba una especie de ave en su hombro, tomo al ser como si fuera un saco de papas y con habilidad innata lo tiro dentro de un carruaje enjaulado.
La creatura gruño a causa del fuerte golpe pero no pudo levantarse ni rechistar por aquel maltrato.
-Valla… pobre chico- dijo Link mirando atentamente desde su escondite.
Los ladrones parecían felices por su hazaña.
-¿Qué hacemos con él?- pregunto uno.
-Es un Watarara, no debe ser difícil venderlo en el mercado negro.
-¿Pero está casi muerto?, ¿Eso no bajara su precio?
-Tienes razón, aunque… también podemos venderlo por partes esas plumas se ven bonitas y costosas.
-O tal vez podemos pedir rescate a su familia después de todo se la pasaba alardeando de su realeza ¿No?- argumento otro de ellos.
- Pero los Watarara están migrando, si este estaba perdido será difícil encontrar a su familia.
Y durante un buen rato los ladrones se quedaron discutiendo. Desde lo alto de su escondite entre las rocas Link movía la cabeza negando de un lado a otro.
-Que lastima…- volvió a susurrar mientras se alejaba, era peligroso si los ladrones lo veían.- Mi trabajo es cuidar de Zelda- hablo para sí mismo convenciéndose de que no debía intervenir en aquello.
-¿Y bien?- pregunto el caviidae cunado lo vio regresar.
-Hay que movernos rápido- fue lo único que dijo.
Se acercó de manera ágil hasta Epona y saco de ahí las capuchas.
-¿Qué era eso Link?- le pregunto la princesa.
Él simplemente la miro de reojo, le hizo una seña con la mano para que se acercara y cuando la tuvo al alcance le coloco la capucha.
-Eran los ladrones Dodongo- soltó finalmente mientras también se ponía su capucha.
-¡Los ladrones!-clamo Tomodachi espantado- ¡Que! ¿¡Pero porque!?
-Tranquilo bola de pelos… no estaban aquí por nosotros. Pero de todas formas es mejor que no nos vean.
-Tienes cara de enfado Link- dijo Zelda.
-Ah… ¿Qué?, no, no es cierto.
-Claro que sí. Pusiste esa cara.
-¿Cuál cara?- rechisto él.
-Esa que pones siempre que algo no te gusta, me recuerda un poco al día en que conocimos a Epona, pusiste esa cara cuando le quitaste la brida. ¿Qué fue lo que viste?- pregunto.
Tomodachi parpadeo un par de veces, no podía creer que la princesa hubiera notado eso.
-"Que increíble"- peso- "Princesa, puedes ver a través de su máscara", pero yo nunca lo huera notado- susurro.
Zelda puso su mirada insistente, Link solo viro los ojos.
-El matadero…- gruño mientras tomaba a la joven por la cintura y la obligaba a montar en la yegua.
-E...El matadero?
-Se hicieron con un joven de una raza extraña, seguro que lo venden o lo matan. Recuerda…- dijo amargamente- También son mercenarios.
-Y no hiciste nada- clamo el caviidae en voz baja- aunque era de esperarse.
-No es mi problema- refuto el joven mercenario.- no me pagan por salvar gente extraña y además si meto mis narices en ello… será muy difícil proseguir con nuestro viaje.
Entonces evito la mirada de Zelda, sabía que lo estaba mirando de esa forma y no le gustaba. Tomó la rienda de la yegua y avanzó con premura.
-Delataremos nuestra ubicación si vamos a salvarlo- susurro por lo bajo aunque sabía que la joven lo escucharía.
-Pero Link…
-Nada Zelda- corto su conversación de tajo, sabía muy bien a lo que iba y de verdad no quería involucrarse.
-¿Y cómo era la joven victima?- pregunto Tomodachi curioso.
-Pues.. Joven, creo que su raza era Watarara y uno de los ladrones dijo que pertenecía a la realeza o algo así… ¿Quién sabe?, en fin tampoco me importa.- aun así gruñía para sus adentros.
Su mirada se perdió en el suelo como si este tuviera algo de interesante. "pudo haberme pasado" pensó con tristeza mientras sus pasos se volvían cada vez más firmes. De repente sus pensamientos fueron interrumpidos, sintió que de la nada Zelda saltaba de la montura y se viro para encontrarla.
-¡Link!- le dijo ella con tono alterado.
-Ahh, ¿Qué?- le contesto en un tono algo molesto pero más que nada sorprendido.
-Por favor dime… tenía plumaje amarillo ceniciento y ojos azul marino.
-Pues, si creo que era amarillo, no estoy seguro si tenía ojos azules estaba algo lejos…- dijo ante el tono preocupado de la chica.-… Zelda. ¿Lo conoces?
-S..si- contesto entrecortadamente mientras se llevaba una mano a su pecho. Bajó la mirada y tembló un poco.
-Acabas de decir que pertenece a la realeza genio- dijo el caviidae
-Pero Hyrule está muy lejos- refuto él con firmeza.
-Los Watarara son una especie que migra- dijo Zelda mientras levantaba la mirada, sus ojos azules se posaron sobre los del mercenario.
-No me veas de esa forma- refunfuño Link desviando la mirada.
Pero Zelda seguía insistente.
-Link… acabas de decir, que van matarlo-añadió con voz quebrada, lo abrazo y después inevitablemente soltó el llanto.
Si Link no accedía a salvarlo seguramente nunca más vería su amigo.
-Oye ya basta- le dijo tratando de apartarla- ¿estas consiente de lo que me estas pidiendo?
-Si- clamo mientras gimoteaba de manera incontrolable.
-Hey no llores- dijo sin saber qué hacer y con voz muy nerviosa.
La joven lo abrazo nuevamente.
-Por favor Link sálvalo, yo… voy apagarte, lo juro voy a pagarte. Todo lo que me pidas- le dijo mientras ocultaba su rostro en su pecho.
El pobre mercenario se arremolino en sus ideas. Si salvaba al joven Watarara corría el enorme riesgo de delatarse, por otro lado si hacía caso omiso tal vez Zelda no dejaría de llorar durante todo el camino.
Nuevamente miro a la joven y un sentimiento de dolor cruzo de manera inexplicable por su pecho.
-Por favor no llores- le susurro.
-Bien hecho genio- dijo Tomodachi- ¿no sabes qué hacer?, pero la solución está en tus narices.
-En mi narices- repitió de manera queda.- "Pero justo ahí esta Zelda"- pensó mientras un viento suave cruzaba delante de ellos.
La capa escarlata de Zelda bailo al compás de aquella briza y entonces el joven mercenario tuvo una buena idea.
-Justo en mis narices- susurro- entonces que valla Zelda.
-¿Qué! ! !?-clamo Tomodachi- oye no me refería a eso.
-¿Yo?- pregunto la princesa mientras se apartaba de su lado, reflexionó unos instantes, la verdad era que no había entendido nada de lo que Link había dicho y aun así…- Está bien yo iré a salvarlo- dijo con firmeza mientras se marchaba.
-Muy bien- clamo él.
-¡Ahora sí!. ¡Ahora sí!, ¡Te volviste bien loco!- gruño el caviidae.
Link tomó el arco y las flechas, alcanzo a Zelda y con un toquecito hizo que volteara.
-Se te olvidaron las armas- dijo juguetonamente.
Zelda tomó el arco y nuevamente se alejó de manera decidida.
-"Cielos, ¿en que estará pensando..?"- pensó de manera nerviosa, sacudió un poco la cabeza- "De todas formas no puedo dejar morir a Rouro y si Link… y si no quiere acompañarme no importa "- pensó con tristeza.
-Ah, Zelda- escucho que le hablaba nuevamente- se te olvida otra cosa.
-¿A, si?- esta vez su voz había sonado con evidente nerviosismo.
Link nuevamente estaba a su lado y con un suave movimiento la cubrió con la capucha de la cabeza para después hacer lo mismo con su propia capucha.
-Que no se te olvide- hablo con cierta voz fingida.
Ella asintió levemente, todavía con las ganas de preguntarle "¿No vas a acompañarme?"
-Link no puede ir a esta misión- dijo el joven mercenario como si le hubiera leído la mente.
Ella bajó un poco la mirada, dio la vuelta y se aventuró sola de nuevo… ¿Sola?, cuando menos se dio cuenta Link nuevamente la estaba siguiendo.
-¿Y porque me estas siguiendo?- pregunto finalmente curiosa.- Link no puede ir a esta misión- dijo con tristeza.
-Que no se te olvide- repitió él con una agradable sonrisa mientras la tomaba del brazo.- en esta misión somos LEGIONARIOS…
****************Fin del Flash Back***********************
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Continuara…
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Cometarios del Capitulo:
Jeje a Epona le gusta trolear a Link. mmm que extraño el capitulo completo es un enorme Flash back jajaja creo que apenas que lo relei me di cuanta
En fin seguro que muchos conocen a Rouro, es un personaje que sale en el manga de Ocarina, aunque solo en un capítulo especial pero la verdad es que yo me enamore de él desde el primer momento en que lo vi, jeje seguro porque le gustaba trollear a Navi xD y era muy gracioso, bueno su papel en este fic guarda una sorpresita .
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Y bueno pues la siguiente semana tengo preparado algo especial, asi que lo invito a que durante el fin de Semana se pasen por mi perfil, jaja se me ocurrió hacer una pequeña locura, pero es porque me siento feliz estando aquí en fanfiction ;)
