I Remember You
11
Desilucionar
~Minho
De haber sabido que no encontraría noticas de Thomas hasta el amanecer, Minho bien podría haberse quedado con Newt y Lydia a tomar un merecido descanso en vez de haberse pasado la noche entera tratando de encontrar a su amigo y a Brenda al mismo tiempo en que se cuidaba la espalda de posibles Cranks merodeando.
Corría tan rápido como podía de vuelta al apartamento, Newt tenía que escuchar las nuevas que Sartén les había dado: ya sabían dónde se encontraban Thomas y Brenda, y por lo que había dicho, ambos se encontraban metidos en un lio por lo que era preciso que entre todos los Habitantes, incluyendo a Jorge, se las ingeniaran para crear un plan de rescate.
Subió sin parar hacia el apartamento, estaba por gritar que Sartén sabia el paradero de Thomas pero lo que sus ojos vieron desde la entrada de la terraza hicieron que se callara.
Newt y Lydia permanecían dormidos con todo y que había sido todo menos silencioso al subir hasta la planta, sin embargo no era lo que lo había hecho que se congelase en plena acción. Ambos yacían dormidos a una corta distancia, fueron sus manos entrelazadas las que sorprendieron a Minho, era como si ambos se hubiesen quedado dormidos habiéndose tomado de las manos como una pareja feliz.
¿Qué es lo que había sucedido entre esos dos durante su ausencia? Para Minho era un verdadero misterio y no pudo evitar sentir una punzada de celos.
Lydia le gustaba de verdad, físicamente era una belleza, atlética, guapa, inteligente y valiente, ¿pero realmente se había enamorado de ella con tan solo una conversación? Minho comenzaba a creer que había podido exagerar, mas el verla dormida de aquella manera sosteniendo la mano de su amigo lo hacía sentirse verdaderamente extraño y luego recordó la conversación que tuvo con Newt antes de marcharse y comprendió que Newt le estaba ocultando algo sobre Lydia. ¿Pero qué? se preguntó todavía mirándolos sin saber que hacer, apenas y también la conoce.
Sacudió la cabeza para deshacerse de todas esas ideas y suposiciones, había que concentrarse en cosas más importantes por lo que Minho se adentró en la habitación caminando con prisa para así despertarlos, fingiendo no haber notado nada.
-¡Newt, despierta! – gritó aplaudiendo haciéndolos despertar de golpe – ¡Sartén encontró a Thomas! No hay tiempo que perder.
Sin embargo Newt y Lydia no parecían escucharlo pues se miraban en un lenguaje que Minho no entendía, sus manos aun entrelazadas la una con la otra. Minho dejo que sus celos se convirtieran en mal humor para así ocultar el cómo se sentía.
~Newt
Entre sueños había visto reír a Lydia, en sus sueños la veía riéndose de algo que él había dicho mientras las manos de ambos yacían entrelazadas por razón desconocida. Pero a Newt no le incomodó en lo absoluto, al contrario, no quería despertar de aquella fantasía en la que Lydia se veía tan feliz, y Newt también se había sentido feliz porque ella lo estaba.
Al despertarse se sorprendió que su mano todavía estuviese sujetando la de Lydia. Por la noche se había despertado al sentir un cosquilleo en su palma, había sido la mano de Lydia que se encontraba rosándole la suya y Newt no pudo resistir la tentación de tomársela, sentirla y entrelazar sus dedos con los de ella. Lo hizo con hesitación pues temía que Lydia despertase y se asustara, sin embargo cuando lo hizo, Lydia no se movió y apretó su mano contra la de él, como en su sueño; y así se mantuvo el resto de la noche. Se había quedado dormido disfrutando de la sensación cálida que lo embargaba al sentir su piel bajo la de él, no esperaba que al día siguiente amanecería aun sujetando la mano de Lydia.
Cuando Minho los despertó, terror cruzó por su rostro al observar como a Lydia dirigía su mirada hacia sus manos entrelazadas y las miraba con los ojos como platos. Newt quiso golpearse así mismo por haber sido tan impulsivo, ¿qué pensaría Lydia de alguien a quien apenas y conoce? No, nos hemos conocido antes.
Su mirada se encontró con la de ella y se alivió al notar que no había nada raro en la forma en la que lo miraba, y a decir verdad, pudo notar que Lydia se encontraba ligeramente avergonzada, por lo que Newt retiró su mano al mismo tiempo que ella.
¿Qué es lo que decía Minho? Miró a su amigo quien se encontraba de pie frente a ellos, el pecho de Minho subía y bajaba y su frente estaba perlada en sudor, algo tendría que haber sucedido…. entonces recordó que había escuchado la mención de Thomas…
-¿Qué Thomas qué?
Minho soltó un suspiro y lo miró molesto.
-Qué Sartén esta mañana encontró a nuestro larchito pero…
Newt no lo dejó continuar.
-Eso es bueno, ya era maldita hora…
-Cierra la boca un momento, ¿si shank? – dijo Minho de mal humor – No es nada bueno, Thomas y Brenda se encontraban acorralados por unos Cranks de los no tan idos, lo cual los pone en un problemón y tenemos que rescatarlos y largarnos de esta miertera ciudad así que deja de decir que esto es bueno y mueve las piernas, todavía tenemos que planear el miertero rescate con los demás.
Minho se encaminó hacia la terraza dejando en claro lo que tenían que hacer, sin embargo se estaban olvidando de Lydia, y Newt no quería dejarla.
-Espera, – llamó a Minho - ¿qué hay de Lydia?
Minho se dio la vuelta y lo encaró con mala cara, Newt no pudo dejar de pensar que fuese lo que pasara a su amigo se había tornado personal.
-Dijo que se marcharía, eso es lo que hay.
Lydia dio un paso hacia ellos y habló, había estado realmente callada.
-Dejen de hablar como si yo no estuviera presente – cruzó los brazos sobre su pecho. – Y sí, ustedes tienen su camino y yo el mío.
La tensión era muy notoria entre los tres. Newt no estaba dispuesto a dejar ir a Lydia, le había vuelto a hacer una promesa y que mejor manera de cumplirla que manteniéndola a su lado.
-No, no lo tienes – respondió mirándola con severidad. – Dijiste que te habías perdido de tu grupo y es obvio que necesitas ayuda para salir de aquí, ven con nosotros. – casi le rogó.
Lydia se lo pensó por un segundo. Cuando habló, ya no sonaba tan ruda como antes.
-No lo se. Debe de haber una razón por la que hay dos grupos, ¿no creen que la razón por la que decidieron separarnos en hombres y mujeres, es porque uno de los grupos ha de ganar? ¿Qué tal si fue para evitar un enfrentamiento?
Thomas ya había mencionado aquella posibilidad de competencia ente ambos grupos y Newt temió que fuesen verdad ambas observaciones de Lydia, pues el tatuaje de Thomas decía que el grupo B lo mataría y ese era el grupo de Lydia. ¿Eso no la convertía en su enemiga?
-¿Entonces estas diciendo que prefieres a tu grupo porque es el que va a ganar? – inquirió Minho - ¿Qué te hace pensar que han llegado al refugio? Eso no lo sabes. Pero es tu decisión, estamos perdiendo tiempo, Newt. – se dirigió hacia el rubio y se volvió a girar esta vez marchándose, dejándolo solo con Lydia.
Newt, la miró suplicante y le tendió una mano.
-Ven con nosotros, Lydia, nosotros podemos sacarte de aquí. Conseguiremos la cura – Lydia se alejó dando un paso hacia atrás mirando sus pies. – Te hice una promesa a noche y esta vez si la voy a cumplir. – nunca antes se había sentido tan seguro y pronunciar tales palabras no le fueron tan difíciles como creyó.
Lydia levantó la vista y tragó con fuerza, se agachó y tomó su carjak de flechas junto con su arco y le tomó la mano a Newt. Su tacto lo hizo sentir una corriente eléctrica. La sujetó con más fuerza sintiéndose victorioso.
-Está bien, iré con ustedes, solo sáquenme de esta ciudad.
-Hecho.
Lydia se soltó de Newt y le cedió el paso haciendo un ademan con el brazo bueno.
-Después de ti.
Newt sonrió sarcásticamente y avanzó hacia el exterior.
-Creí que las damas van primero.
-Confía en mi, necesitaran a alguien que les cubra las espaldas. Yo no tengo nada de dama.
Y con eso Newt supo que Lydia no necesitaba que alguien la protegiera, era él quien necesitaba protección. Eso hizo que su corazón latiera con fuerza.
~Lydia
-Así que la larcha siempre si viene con nosotros – dijo Minho en cuanto vio descender de las escaleras a Newt acompañado por Lydia.
-¿Cómo me llamó? – le preguntó la castaña a Newt.
-Larcha, es solo un apodo.
Lydia se encontraba por decir algo pero la insistencia de Minho la calló.
-¿Podemos irnos ya? – les dedicó una mirada cansada – Después con gusto platican todo lo que quieran, ahora solo tenemos que rescatar a Thomas y largarnos de aquí.
Lydia asintió y comenzó a moverse, algo le decía que Minho no se encontraba de muy buen humor, o al menos la tarde pasada no había estado con esa actitud, ¿qué lo había hecho cambiar tan radicalmente?
Minho se ubicó al frente y los condujo a través de calles desiertas de Cranks, no habló y solo les indicó que se encontrarían con los demás del grupo A en unas cuantas cuadras pero a Lydia se le hizo eterno el camino ya que yendo en la retaguardia, con unos cuantos pasos a mayor velocidad, lograba alcanzar a Newt quien rengueaba con cada paso que daba y eso la hacía caminar a un paso más lento ya que no deseaba rebasarlo y dejarlo atrás.
No pudo evitar no fijarse en su renguera, dado que Newt caminaba enfrente, le dedicó un vistazo a su pierna y decidió mantenerse al mismo ritmo que él llevaba.
-¿Está todo bien con tu pierna? – vaya que lista eres, Lydia, gracias por notar lo obvio la reprendió su subconsciente – ¿Te hiciste daño al venir aquí? – cambió su pregunta para no sonar tan tonta.
-¿Qué? – Newt la miró sorprendido – Ah, mi renguera. No, no es nada, sucedió hace mucho tiempo en el laberinto.
A Lydia no le gustaba incomodar a los demás con preguntas que sabía les incomodarían pero esta era la primera vez que se atrevería pues realmente le intrigaba saber que le había sucedido.
Newt se le adelantó con la explicación.
-Alguna vez fui un Corredor como tú, como Minho pero un día…intenté…intenté atentar con mi bienestar, no salió tan bien como lo esperaba.
Notó cierta nostalgia en su voz, había tocado un punto sensible y no deseaba indagar más, por eso mismo me evito este tipo de preguntas. Se sentía terrible por Newt pues comprendía a la perfección a lo que se refería con "intenté atentar contra mi bienestar".
No solo Lydia, también muchas de las chicas en el grupo B habían considerado el suicidio, algunas habían tenido éxito, otras como ella habían sido lo suficiente valientes como para seguir soportado la vida al margen de los creadores.
Intentó decirle algo amable, algo que lo hiciera sentir mejor sin embargo no quería hacerlo sentir que le tenía lastima por lo que mejor decidió contarle algo que muy pocos sabían de ella.
-Cuando me picó un Penitente, quería con todas mis fuerzas morir, sin embargo no sucedió y fue peor. Uno de los recuerdos que recuperé trataba sobre mis padres, ellos enfermaron de la Llamarada pero gran parte de mi vida en el Área yo creí que venía de un lugar en el que mis padres eran unos maniacos. Así que pensé, ¿por qué habría de volver a un lugar así? Un día estuve a punto de dejar que un Penitente acabara conmigo, – Lydia negó con la cabeza recordando su ingenuidad – no fue así, algo me dijo que ese no era todavía mi final.
No se percató de que mientras hablaba dos lágrimas habían resbalado por sus mejillas y se las retiró antes de que Newt las notara.
¿Por qué le contaste todo eso? volvió a reprenderla su subconsciente. Lydia nunca se abría así con nadie, ni Harriet o Regina sabían de aquel recuerdo, ¿qué tenía Newt para que Lydia se lo dijese así como así? incluso ya se había olvidado del enojo y decepción que había sentido hacia a él la noche anterior.
Se arrepintió de habérselo dicho.
-Perdón, has de pensar que soy una bocona, no sé porque dije todo aquello.
Tonta.
Aceleró el paso dejando a Newt atrás mas el rubio se dio más prisa y frenó frente a ella sosteniéndola de ambos hombros, haciéndola frenar.
-¿De verdad, Lydia, apenas nos conocemos?
Evitó la pregunta con lo primero que se le ocurrió.
-Me estas lastimando.
Newt se dio cuenta de que la presión en su brazo herido y la soltó, sin embargo no se movió y se cruzó de brazos mirando fijamente a Lydia.
-Te hice una pregunta.
Las mejillas de Lydia se encendieron al rojo vivo ya que tenía razón, no se acababan de conocer, ya lo habían hecho antes y Lydia estaba casi segura de que había habido algo más.
-Bueno…yo…eehhmm… – tartamudeó.
Habían dejado de seguir a Minho por lo que empujó a Newt lejos de ella cuando el chico asiático se asomó de vuelta en la esquina con un edificio, y se aclaró la garganta.
-¿¡Malditos garlopos, por qué se tardan tanto!? – aunque Minho aparentaba no haber visto nada, Lydia sabía que no era así, no había sido muy rápida.
Luchó por no bajar la vista o morderse el labio, y debido a eso, fue capaz de divisar que un Crank detrás de Minho se dirigía hacia ellos amenazadoramente.
Con un movimiento rápido se descolgó el arco de la espalda y apuntó con una flecha a la criatura detrás de Minho.
-¡Minho, detrás de ti!
Minho se giró al instante y se apartó del camino en el justo momento en el que la flecha de Lydia salió volando y aterrizó en la garganta del Crank, la criatura escupió un líquido espeso de color negro antes de desplomarse.
Lydia bajó el brazo soltando un gemido de dolor, había tomado el arco con el brazo equivocado y el haber usado el brazo herido le lanzaba punzadas de dolor que hacían que su vista se nublara. Newt dio un paso hacia ella y le colocó una mano en la espalda baja por si se llegaba a tambalear, Minho imitó la acción de Newt y le retiró su arco.
Lydia se sentía realmente avergonzada por dejarse ver tan débil, se los sacudió de encima.
-Estoy bien. ¡Y dame mi arco! – le arrebató a Minho su arma, el asiático se echó a reír por primera vez en el día.
-Deberíamos irnos antes de que vengan más Cranks – dijo Newt. – ¿Cuánto falta?
-Solo una cuadra más, doblando está esquina. – señaló Minho.
-Entonces vamo… – Lydia se calló así misma, donde yacía el Crank al que le había disparado ya se encontraban alrededor de ocho Cranks más, todos tan idos como el primero, todos sosteniendo lo que alguna vez podrían haber sido armas puntiagudas.
Los Cranks posaron sus miradas en los tres adolescentes, sabiendo de sobra lo que habían hecho, y entre gruñidos comunicativos se lanzaron hacia ellos.
-¡Ahora corremos! – gritó Minho.
Los Cranks los superaban en número pero ellos los superaban en velocidad, hasta Newt corría lo más rápido que su pierna le permitía. Lydia se colocó en la retaguardia tomando con el otro brazo el arco y manteniendo una flecha lista para el primer Crank que se acercara lo suficiente, solo le quedaban dos flechas y las usaría si era de vida o muerte.
En la huida, Newt tropezó con algo en el suelo, Minho continuó corriendo sin percatarse y Lydia aceleró el paso y ayudó a Newt a ponerse de pie. Tiró de él e intentó ayudarlo a ponerse en pie pero un Crank se les adelantó y ambos cayeron al suelo. No olvidando su cuchillo, Lydia lo sacó de su bota y se lo encajó al Crank en el estómago, cubriendo con su cuerpo protectoramente a Newt detrás de ella. La criatura se convulsionó y antes de que cayera sobre ellos, con una patada lo empujó lejos.
-Salvaste mi vida – susurró Newt.
-No te emociones tanto, tenemos compañía.
Lydia volvió a tirar de Newt para que se pusiera de pie, a lo lejos Minho les gritaba que se apresuraran mientras que la horda de Cranks avanzaba a toda prisa tras ellos.
Esta vez Lydia tomó a Newt de la mano a Newt y lo jaló consigo en su carrera. Pronto visualizaron a Minho quien daba brincos agitando los brazos para que lo vieran en la entrada de un viejo autobús amarillo con otros chicos en su interior.
Tan pronto como llegaron al autobús, entre Minho y los desconocidos los ayudaron a subir a la bestia metálica y cerraron las puertas tras ellos, los Cranks se estrellaron tras estas a los pocos segundos. Las ventanas que se encontraban intactas estallaron en una lluvia de cristales y manos llenas de quemaduras y en carne viva se introdujeron luchando por pescarlos acompañadas de gruñidos monstruosos.
-¿Quién es ella? – preguntaron varios de los chicos observando a Lydia.
-¿Qué hace aquí?
-¿Es peligrosa?
Lydia se giró y miró a los chicos de hito en hito, entre los rostros quemados y sucios reconoció a uno solo y ese fue al último novato que llegó a su Área, Aris.
-Hola, Aris – dijo con frialdad sin quitarle los ojos de encima, seguía sin confiar en él y le resultó sorpresivo que siguiese vivo.
-Lydia – la saludó el novato tragando saliva con dificultad.
-¿Se conocen? – preguntó otro chico.
-Después habrá tiempo para las presentaciones – habló Minho cortando la tensión – porque si no lo han notado estamos atrapados en un camión con al menos una decena de mierteros Cranks queriendo comernos y dudo que esta cosa resista lo suficiente.
-¿Y qué es lo que propones? – habló una voz mayor. Lydia supo que el dueño de esa voz era el hombre con el que anteriormente se habían encontrado y había accedido a sacarlos de la ciudad, el tal Jorge, quien se encontraba sentado en una fila de asientos ignorando a la mujer Crank que se moría por alcanzarlo desde la ventana a su izquierda.
-Creí que él del plan eras tú – espetó Minho.
-Tú eres el líder, yo solo te voy a ayudar a salir de la ciudad.
Minho comenzó a maldecir en voz alta con las palmas en puños y Lydia decidió intervenir con lo primero que le vino a la mente.
-Necesitamos una distracción, alguien deberá distraerlos para que el resto pueda escabullirse por detrás – dijo muy segura de si misma, ganándose la atención de todos los muchachos.
Era su mejor opción.
Los chicos se quedaron boquiabiertos y Jorge la apuntó con un dedo.
-Parece ser que ella es la líder, me agrada.
-¿Y quién los distraerá? – preguntó un chico pelirrojo – Porque yo no.
Todos guardaron silencio mirándose los unos a los otros, el autobús se sacudió una vez más con violencia, contaban con muy poco tiempo.
Lydia se mordió el labio inferior, creo que sabes quien tiene que hacerlo.
Los Habitantes aún se seguían debatiendo sobre quien sería el afortunado cuando Lydia habló con una voz que a cualquiera le pondría los pelos de punta.
-Yo, yo los distraeré.
-¡Ni lo pienses, Lydia! – exclamó al instante Newt con dureza y tomándola del brazo bueno.
Lydia alzó la barbilla de manera orgullosa y le quitó su brazo.
-Tú no eres nadie para darme ordenes – soltó, se dirigió al grupo de chicos – Yo lo haré, no le temo a los Cranks, ¿alguien más se opone? – nadie lo hizo.
Jorge aplaudió desde su asiento y se puso de pie con un brinco.
-Cada vez me cae mejor. Ese es el espíritu.
-Pero no entiendo, ¿qué pasa después? – preguntó Minho - ¿Cómo nos vas a alcanzar?
Lydia negó con la cabeza.
-Simplemente no los alcanzaré. Alejaré a los Cranks lo suficiente como para que vayan por su amigo, cuando los logre perder me iré a buscar a mi grupo. Estaré bien, además estoy armada.
Varios de los chicos asintieron, uno de ellos comentó como la había visto apuñalar al Crank que había derribado a Newt y a ella. A Lydia le agradó el comentario y le sonrió tranquilizadoramente a Minho.
Minho se acercó hacia ella y le dio una palmada en la espalda.
-No lo olvidaré – la miró a los ojos con certeza – pero a la más mínima oportunidad, vuelve con nosotros.
-Lo intentaré.
Sin más los chicos enfilaron hacia la parte trasera del autobús deteniéndose frente a la puerta de metal. Jorge se acercó a Lydia conforme los chicos se alejaban. Los Cranks, no tardaron en fijarse en sus movimientos en el interior y corrieron a la parte trasera a intentar introducirse entre arañazos y golpes a los cristales
-Tienes valor, chica – Lydia asintió orgullosa y Jorge se inclinó hacia ella y le susurró:- Cuando salgas, corre en dirección al oeste, derecho; así saldrás de la ciudad – la palmeó de igual manera que Minho y se marchó.
Lydia permaneció quieta digiriendo sus palabras que no se percató de que Newt aun permanecía a su lado. Cuando lo miró, ladeó la cabeza hacia sus amigos en la parte trasera indicándole que se marchara.
Newt suspiró.
-Lydia, no tienes porque hacer esto, no quieras jugar a la heroína – le suplicó mirándola con una mirada que Lydia no podía soportar y la quería hacer arrepentirse como una cobarde.
Era lo menos que podía hacer, Minho y Newt la habían ayudado, ahora ella les iba a regresar el favor. Lydia siempre ponía a los demás antes que ella. Ya no importaba capturar a Thomas, lo único era salir de esa ciudad con vida, necesitaba regresar con sus amigas a pesar de haber fallado.
Sin embargo Newt no lo entendería por lo que mejor se ahorró las explicaciones.
-Alguien tiene que hacerlo y esa soy yo, Newt.
-Me quedaré contigo entonces.
-No. Solo vete – habló con toda la calma posible, tenía que convencerlo. – Olvidas que soy una Corredora – fingió su mejor sonrisa coqueta. Se descolgó del cuello una brújula que cargaba consigo desde que habían dejado el laberinto y se la pasó por la cabeza a Newt, dejó que sus manos descansaran sobre los hombros del opuesto, soportando el dolor del brazo malo. En la parte trasera escuchó un par de expresiones ahogadas pero las ignoró y lo miró a los ojos con intensidad. Lo que fuera por convencerlo. – La necesitaras más que yo, se perfectamente como orientarme. No deberías preocuparte por mi.
Newt tragó saliva con fuerza, temblando bajo los brazos de Lydia.
-Ten cuidado, y si puedes, búscanos.
Ya no intentó detenerla.
Lydia sabía que eso difícilmente lo podría cumplir pero asintió de todas formas y dejó marchar a Newt con un rostro sonrojado.
Tomó un par de bocanadas de aire y se situó frente a las puertas del autobús, armándose por milésima vez.
-Aquí vamos.
Contó en voz alta hasta cinco y pateó las puertas saliendo de un brinco al exterior donde los Cranks se volvieron hacia su presa sin poder creerlo.
Antes que nada me disculpo por no haber actualizado el viernes pasado...pero ustedes saben que pasa cuando me ausentó en mis actualizaciones, siip, ustedes se ganan dos capitulos en un dia!
Asi que no dire mucho y los dejare que vayan al siguiente capitulo porque obviamente con este los iba a dejar en suspenso como es mi especialidad jiji
