Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva
Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
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Capítulo 27: Rouro el Príncipe de los Watarara.
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Y si el plan había comenzado tan bien…. ¿entonces cómo diablos era que las cosas ahora se veían tan mal?
Link se vio rodeado de numerosos enemigos en un pequeño instante. Zelda se acomodó las flechas como pudo, pero el factor sorpresa ya se había perdido.
-¡ ¡Me lleva…! !- refunfuño el mercenario.
-¿Qué haces?, saca la espada!- gruño el caviidae.
-La espada- susurro llevándose una mano a la vaina.
Un Dodongo se le echó encima pero en lugar de utilizar el arma dio una vuelta y le dio un codazo.
-Rayos- susurro- "a final de cuentas todavía no estoy muy seguro."- miro con insistencia a Zelda y después ella le correspondió la mirada- "Ve por el chico"- le dijo entre señas.
Ella entendió y bajó cuidadosamente del risco.
Un terrible escándalo lo obligo a abrir los ojos.
-"¿Qué será lo que pasa?"- pensó de manera temerosa.
Escucho como hacia clic el pestillo de la jaula y al mirar hacia esa dirección encontró una figura escarlata.
-"Y ahora que…?", "¿Sera esta la persona que me ha comprado?"- pensó nuevamente con nervios.
Las manos de la princesa lo cargaron cuidadosamente.
-Valla, estas un poco pesado- dijo ella.
Él solo parpadeo un par de veces, bajo la tela escarlata solo lograba ver una agradable sonrisa.
-"Que vergüenza, seguro que me han comprado como una mascota, bueno al menos es bonita… creo... nada que venga de esos ladrones es sano en este mundo"
Un fuerte estruendo sonó a sus espaldas. La princesa Zelda se viro de manera preocupada, los ladrones nuevamente atacaban con las bombas.
-¿A dónde vas con eso?- escucho que una voz tosca y ruda le hablaba.
El joven Watarara cerró los ojos por un momento, su mente estaba realmente confundida ¿Qué acaso no había llegado ya al mercado negro?
-No te preocupes Rouro… voy a protegerte- le dijo la encapuchada mientras lo depositaba cuidadosamente en el piso.
-Esa voz- susurro él de manera queda mientras veía como su salvadora se equipaba el arco.
-Esta vez, no voy a tener tanto miedo- dijo mientras le apuntaba al hombre y lo amenazaba para que se moviera- "Mi último error metió a Link en problemas, esta vez no debo fallar".- clamo mentalmente incluso sintiendo que las manos le templaban a tope.
-Pequeño Legionario escarlata..- dijo el hombre sin reconocer la verdadera naturaleza de Zelda- parece que no tienes el valor para matarme con ese arco- agrego con voz burlona.
...
Desde lo lejos Link miraba la escena.
-Al diablo con todo- dijo de manera enojada mientras desenfundaba la espada tomándola con la mano izquierda.- ¿volverás a tu lugar?- pronuncio de manera amarga.
Hasta el momento no sabía si podría retenerse pero tampoco le importaba mucho canjear la vida de los ladrones por la de Zelda.
La joven princesa retrocedió un paso ante la mirada de su atacante. Del otro lado del campo de batalla escucho un ruido lastimero.
Un mar de sangre corrió por el piso de aquellos senderos, uno de los ladrones Dodongo había caído en batalla, la joven princesa escruto con la mirada al hombre que había caído muerto, a su lado Link parecía pronunciar blasfemias.
No sabía porque pero.. Incluso bajo su capucha lograba ver los ojos tristes de su compañero.
-¿Link?- susurro de manera bajita, después cerro los ojos por las náuseas, otro cadáver cayo de manera irremediable al suelo.
Algo dentro de la princesa se quebró de manera un tanto irreparable.
Los ladrones retrocedieron con algo de miedo, pero después de unos instantes recobraron la cordura y se abalanzaron contra el joven hylian.
Link simplemente volvió a mirar a Zelda, fue como si todo transcurriera en cámara lenta, la mirada iracunda hacia aquellos hombres había desaparecido en el rostro del mercenario debido a que los ojos perturbados de la joven nuevamente lo distraían.
-"Por las diosas"- pensó de manera un tanto dolida- "De verdad que no quería que vieras esto"- gruño para sus adentros mientras su mirada se clavaba en la sangre que ahora pisaba con las botas.
Por unos instantes se paralizo y después un extraño pensamiento cruzo su mente. Una sensación desconocida pero a la vez extraordinariamente familiar, de repente supo con certeza lo que debía de hacer, la duda desapareció de su mente y su cuerpo se movió completamente solo.
-¡Kaitengiri!*- grito mientras desplegaba un poderoso ataque circular.
El movimiento hecho con la espada creo una poderosa ráfaga de viento, los ladrones Dodongo salieron volando y se estamparon con las paredes cercanas.
En un abrir y cerrar de ojos todos los enemigos habían quedado noqueados.
-¡Qué diablos!- bramo Tomodachi, no había podido ver el ataque pero por fortuna se había aferrado a una roca cercana.
Link sin saber lo que había ocurrido se quedó inmóvil por un rato.
-"¿Qué fue eso?... ese movimiento, yo… no tengo idea, ¿de dónde ha salido?, mi cuerpo lo conocía pero yo... definitivamente nunca antes lo había utilizado"
Aunque estaba muy confundido su mente seguía trabajando en el presente, recordó que Zelda estaba en apuros, aparto de su cabeza las cavilaciones y de forma amenazante se acercó al ladrón que quedaba, pero basto con que diera unos cuantos pasos para que este saliera corriendo.
En la bonita planicie el viento soplaba de manera agradable, una solitaria hoja cayo del único árbol en donde él se encontraba.
Limpio la hoja de su espada de aquel liquido viscoso como si no quisiera que quedara rastro alguno.
-Link- escucho que ella lo llamaba.
Su mirada distraída se viro rápidamente hacia ella, tenía algo de ansias y de manera inexplicable también… algo de miedo, soltó la espada sobre el césped como si no quisiera que ella la viera.
-¿Estas bien?
-Si- contesto con algo de sorpresa- ¿Por qué lo dices?
-Has estado muy distraído, me.. - carraspeó un poco antes de continuar- me preocupas.
-Oh- dijo con simpleza bajando la mirada- estoy bien, esto… ¿Tú?, ¿E..Estas bien?
-Si- dijo ella con una sonrisa mientras se sentaba a su lado.
El corazón de Link latió nuevamente a su ritmo, la cercanía de Zelda lo había reconfortado.
-Oye, yo, lo lamento. Yo,… no quería que vieras eso, ese espectáculo tan mediocre y sanguinario.
-Perdóname, fue mi culpa, lamento tanto que mi torpeza continuamente te meta en apuros- añadió mientras se aferraba a su brazo.
-¿No sientes miedo?, ¿No… te arrepientes de estar a mi lado?- pregunto tratando de ocultar sus nervios.
-Claro que no… después de todo sé perfectamente lo que eres, también lo siento, creo que te obligue a hacer algo que no querías ¿Cierto?
-¿Algo que no quería?, no se dé hablas ¿Rescatar a tu amigo?- dijo mientras en su rostro comenzaba a formarse cierto sonrojo.
-Matar a esos hombres- susurro ella.
-No seas tonta- clamo en voz baja- yo, estoy hecho para eso. Está en mi naturaleza.
-Es una mentira- refuto ella en voz baja pero sin poder mirarlo a los ojos.- sé muy bien que no es así.
-Qué persona tan extraña eres Zelda- dijo él de manera clamada.
-Creo que si- dijo ella - ¿No es eso bueno?
-¿Bueno?... si eso es, Perfecto.- contesto, de un momento a otro suspiraba- "diablos, otra vez siento raro el estómago"- pensó de manera insistente, pero la sensación de cierta forma le era muy agradable al igual que aquel pequeño abrazo.
Ella rio de manera graciosa, menos mal que aquel horrible peligro ya había pasado.
-¿Cómo está tu amigo?- pregunto él curioso.
-Él está dormido. Profundamente dormido…
.
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-No crees que esa nube se ve muy extraña.
-Solo son nubes de lluvia- clamo él mientras estiraba sus alas. – Anda Sora que se hace tarde.
La joven Watarara asintió con la cabeza. La parvada entera emprendió el vuelo, las pacificas nubes de lluvia repentinamente se volvieron oscuras y amenazantes.
De manera inesperada todo el grupo había quedado atrapado en la tormenta.
-¡Joven Principe!- gritaba un watarara de aspecto mayor y algo viejo.
-Lord Guufo- valla al frente, necesito que cuide a mi madre.
-¡Pero señor!
-El grupo de atrás se está dispersando, voy a reagruparlos, por favor encárguese del frente.
-Muy bien pero tenga cuidado- Dijo mientras emprendía el vuelo al frente de la parvada.
El joven príncipe fue a la parte trasera, uno a uno fue reagrupando a los watarara que se habían quedado atrapados entre la fuerte lluvia y los arremolinados vientos.
-¡En donde esta Sora!- grito de forma preocupada.
El barullo de la tormenta hizo sordas sus palabras, aun así los watarara lo entendieron perfectamente, señalaron hacia sus espaldas. El joven príncipe vio a su compañera luchando por salir de los remolinos.
-Sora, ¡Dame la pata!- le grito mientras le estiraba suya.
-La joven se estiro para alcanzarlo.
Y justo cuando la tuvo utilizo todas sus fuerzas para lanzarla al frente.
-¡Rouro!- escucho que le gritaba.
Pero el viento lo había atrapado y ya no podía seguir adelante.
-¡No te acerques!- gruño- ¡Es muy peligroso ve con los otros!
-¡Pero Príncipe!
-¡He dicho que te vallas, es una orden!
Sin más remedio obedeció, él observo como se marchaba, nuevamente agito las alas para tratar de salir de los remolinos, sin embargo el viento lo alejo cada vez más y más de su familia.
Al final la terrible tormenta había ganado, cayo sin fuerzas hacia la tierra viendo como todo a su alrededor se desplomaba….
.
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-Creo que esta despertando
La voz que escucho no le era familiar, abrió los ojos con cierta pereza, lo primero que vio fue una carita peluda repleta de bigotes.
-Valla si que ha despertado.
-¿Qué….?, ¿Quién?, ¿Quién eres?- dijo el joven príncipe completamente confundido.
Todavía tenía un terrible cansancio, la superficie en la que estaba recostado se movía constantemente y de un momento a otro se preguntó si todavía seguiría soñando.
-Hola. Yo soy Tomodachi.
-¿Tomodachi?- repitió él.- Tú… ¿Tú no eres quien me ha salvado?
-Si, no… más o menos, yo estaba ahí pero tal vez tú no lo recuerdas.
-¿En dónde está esa otra persona?- pregunto algo ansioso.
-Esa persona, se encuentra por allá- dijo señalando a un lugar que el joven watarara no alcanzaba distinguir con la mirada.
Parpadeo un par de veces y busco atientas la superficie, y era suave y firme pero al mismo tiempo se movía como si estuviera respirando, miro de manera indiscreta, unos enormes ojos color marino lo miraban de manera curiosa.
-¡Ahhh!, ¿Qué es esto?- dijo casi saltando de su lugar de reposo.
La yegua relincho de manera traviesa.
-Esta es Epona, estaba sirviéndote de almohada mientras estabas inconsciente.
-Oh valla, lo siento- dijo disculpándose con la yegua.
-¿Qué cosa tan curiosa?- dijo Tomodachi inspeccionándolo- pico corto, pequeñas orejas puntiagudas, patas bastante largas, plumaje amontonado en la cabeza y esos grandes y brillantes ojos azules, dime ¿A qué distancia puedes ver desde lo alto?
-Pues no sé... unos dos o tres kilómetros, oye ¿¡que te crees que eres!? un científico o algo parecido.
-Soy arqueólogo, herrero y mago, pero también me fascina la biología,- dijo mientras lo tomada de una mano y lo inspeccionaba.-¿Cómo vuelan los watarara?- pregunto con ojos sumamente curiosos.
-Desplegamos las alas de los brazos, aunque no creo que por ahora pueda mostrarte- dijo viéndose las manos llenas de vendajes.
-¿Porque tienes tantas plumas en la cabeza?
-Pues para proteger mis orejas del viento.. creo.
-¿Y las manchas de tus ojos?
-No tengo ni la menor idea- dijo un poco abochornado- ¿Por qué los caviidaes tienen tantos bigotes?, son animales diurnos y tampoco son topos ¿O sí?
Tomodachi se echó a reír de buena manera.
-Eres un chico muy listo- dijo de forma graciosa.
Dos seres encapuchados se acercaron a las espaldas del caviidae. El joven Watarara reconoció al que vestía de color escarlata.
Lo miro de manera atenta y después irguió una sonrisa.
-¿Zelda?- Pregunto antes de acercarse.
-Valla Rouro, tienes buena vista.
-¿Buena vista?, pero si fue tu voz la que la ha delatado mi lady- dijo mientras se inclinaba como si fuera un caballero.
Zelda finalmente se bajó la capucha.
El joven Rouro se levantó y de manera inesperada le dio un abrazo estrujándola por la cintura. Definitivamente era un ave muy grande pero no lo suficiente porque su cabeza apenas si alcanzaba el mentón de ella.
La joven princesa también le devolvió el abrazo de forma cariñosa.
Link carraspeo de mala manera llamando la atención de su nuevo invitado.
-¿Nos movemos Zelda?- dijo casi gruñendo. De alguna forma aquella escena le había causado malestar en el estómago.
-Si ya vamos- contesto ella de manera agradable.
Rouro miro a Link de forma desafiante.
-¡Quien eres tú que le habla de esa forma a mi princesa!
-Pues eso a ti no te importa,- le hablo una manera fría y un poco altanera- si pretendes seguir a su lado camina, este lugar es peligroso, es demasiado abierto y estamos a la vista de cualquiera.
El joven hylian tomó por las riendas a Epona, la yegua bufo aire juguetonamente sobre su cabeza.
-Ahora no- dijo él un poco enojado.
De alguna extraña manera Epona lo miro con ojos algo tristes. Emprendieron la marcha y él se puso a la cabeza.
-¿Link se ha enojado?- pregunto Zelda a Tomodachi algo sorprendida.
-Parece que no le gusto en nada que el joven Rouro la abrazara- dijo Tomodachi entre risitas.
-No seas tonto, ¿Por qué se enojaría por eso?, de seguro que algo en este lugar lo pone nervioso.- dijo ella un poco preocupada ante la actitud de su compañero.
-Ah, MY LADY, ¿Qué haces en este lugar, en estos paramos lejanos y apartados de la bella Hyrule?- profirió su amigo emplumado, haciendo caso omiso a la conversación que tenía ella con el caviidae.
-Valla es una gran pregunta, que tal si primero tú me la contestas, ¿En dónde están los otros Watarara?
-En fin, como vos ordenéis- dijo de manera galante haciendo una graciosa reverencia.
Link lo miro con cierto recelo.
-Pues me separe de ellos durante una extraña tormenta, mi hermosa dama debes de estar pensando que soy sumamente torpe. ¡Ah que desgracia! un Watarara que se ha caído del cielo y además me he roto vergonzosamente una ala. Que desdicha más grande!, ahora que lo pienso creo que no tengo ojos para poder mirarte a la cara…
Una pequeña gotita de sudor frio escurrió por la nuca de Zelda.
-Ya Rouro no exageres.
-Valla es como un pequeño Shakespeare- dijo Tomodachi con tono curioso.
-Estando en el suelo me encontré con esos horribles ladrones y mira nada más lo que ha pasado, después de muchos días de cansancio, ¿es que acaso me merezco esto?, seguro las diosas me castigan por algo, si eso debe ser, las bombas son un cruel castigo.
-Escuche que un ladrón dijo que alardeabas demasiado, tal vez las bombas no son suficiente castigo- dijo Link con una voz que denotaba un mal humor terrible.
-Y nuevamente este extraño- gruño Rouro mientras se le acercaba. ¡Quién eres!- bramo de forma desafiante.
-Ya te dije que eso no te importa- le dijo mientras se quitaba la capucha dejando a la vista sus brillantes e imponentes ojos azules.
-Mi buena damisela no se merece estar contigo, eres un tipo grotesco de habla y también muy maleducado.
-Pequeña sabandija malagradecida, ¿sabes quién te ha salvado?
-Eventualmente- dijo mientras se acercaba a Zelda, la tomó por una mano y después se arrodillo ante ella para besarle los nudillos- La valiente princesa Zelda, la he visto entre mis momentos más desesperanzados apuntando fieramente con un arco a ese horrible bandido. Querida mía no sé qué es lo que haces, pero si quieres de ahora en adelante yo puedo llevarte a casa.
-Gracias Rouro eres muy galante- dijo ella con una tierna sonrisa mientras sus mejillas se teñían de un tenue rosa ocasionado por las palabras de su amigo quien se levantó de alegre manera y la volvió a abrazar por la cintura.
Al ver aquel gesto Link sintió cierta rabia, no sabía porque pero estaba realmente furioso, ver a ese chico tan cerca de Zelda y además con esos gestos tan cariñosos provocaron que el joven hylian se saliera un tanto de sus cabales.
-¡La verdadera pregunta es!, ¿ ¡quién demonios eres tú!? ¿ ¡Y quien rayos te crees para hablarle y tratar de ese modo a Zelda!?- le dijo en tono colérico.
Tomodachi salto hacia tras de susto al ver la mirada del joven hylian, el watarara también le planto frente y lo miro con ojos desafiantes.
-YO- hablo con tono autoritario- SOY ROURO, PRINCIPE WATARARA, Y NADA MÁS Y NADA MENOS QUE EL PROMETIDO DE LA PRINCESA ZELDA…
-¡QUE!- bramaron Link y Tomodachi al unísono.
Los dos se quedaron pasmados y perplejos, Zelda solo se llevó una mano a la cabeza a modo de vergüenza. Link la miro de manera firme pero ella no desmintió aquellas palabras.
¿De verdad era este joven el prometido de la princesa Zelda?, un terrible escalofrió recorría de manera implacable la espalda del joven hylian.
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Continuara…
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N.A. *Kaitengiri: es el nombre del ataque circular de Link, aparece en el manga de Ocarina of Time, aunque no estoy segura si significa "Ataque circular" u otra cosa. xD
Comentarios del Capitulo:
¡Que! Jajaja, seguro que han de pensar que estoy loca xD, bueno sin comentarios, mejor dejo que encuentren la respuesta en el siguiente capítulo.
