I Remember You
14
"El Paso"
~Lydia
Le tomó la mitad del día llegar al escondite del grupo B. El cual el mapa lo denominaba como "El Paso".
Justo oscurecía cuando dio con el lugar entre las rocas, sin embargo notó que las chicas se movían de un lado para el otro desmontando campamento y le alegró el haber llegado a tiempo, un poco más tarde y las hubiese perdido.
Sus pies ya no podían dar un paso más, la garganta la tenía seca y debido a ello le era imposible pronunciar una sola palabra, el agua se le había agotado. Fue entonces que Sonia la divisó a lo lejos y alertó a las demás. La pelirroja corrió hacia ella y la abrazó al llegar a su lado.
-¡Volviste! ¡Estas viva, que alivio! – dijo Sonia sin soltarla, con la voz temblándole - .Pensamos que no lo lograrían.
Lydia se soltó de su agarre para mirar a Sonia, se sostuvo con dificultad del hombro de la pelirroja e intentó sonreír con todo y que se sentía exhausta.
-Regina y Clara…– pronunció aquellas dos palabras con una voz apenas audible, sentía la garganta rasposa y el hablar hacia que la garganta le quemara como el mismo desierto –… ¿dónde están?
Sonia la miró extrañada.
-¿Qué no vienen contigo? – miró por encima del hombro de Lydia.
A Lydia se le fue el alma a los pies.
-¿No han vuelto? ¿No están aquí?
-Lydia, tú has sido la primera en regresar desde hace tres días.
Escuchar tales palabras hizo que el mundo de Lydia se desmoronase. Sus rodillas se vencieron y calló al suelo llorando inconsolablemente, repitiendo una y otra vez que todo era su culpa.
-¡Alguien que me ayude! – gritó Sonia tratando de levantar a Lydia por si sola - ¡Necesito a Rosa y Marie!
Las Sanadoras y Harriet acudieron a la escena lo más rápido que pudieron y ayudaron a poner en pie a Lydia para llevarla al campamento.
Por primera vez a Lydia no le importó que la viesen llorar, había fallado y tal como temía era claro que Regina y Clara no lo habían logrado, estaban muertas y por ello se culpaba.
-No, no, no pueden estar muertas…todo es mi culpa – sollozaba mientras la conducían cerca del fuego donde la hicieron sentarse.
Lydia estaba teniendo una crisis nerviosa y nada parecía calmarla.
-¿Lydia, que es lo que pasó? – le preguntaba Harriet tratándola de hacer reaccionar.
-Está lastimada – apuntó Rosa hacia el vendaje ensangrentado y sucio en su brazo. – Yo me encargaré de eso, Marie, tráele agua, necesita calmarse o de ninguna otra forma sabremos qué le pasó.
Lydia solo era capaz de escucharlas, quería responderles con todas sus fuerzas, pero su llanto no cesaba y no dejaba de temblar. Entre Sonia, Rosa y Marie se encargaron de cubrirla con otra chaqueta y le dieron a beber agua, solo así Lydia fue recobrando el control sobre si misma.
-¿Lydia, que fue lo que ocurrió? – volvió a preguntar Harriet llena de paciencia ya que se había calmado.
Todas las chicas del grupo B se encontraban alrededor mirando la conmoción.
Lydia esta vez fue capaz de encontrar su voz aunque las palabras salieron atropelladas.
-Hubo una explosión...en un túnel dentro de la c-ci-ciudad…fue todo tan rápido…yo…intenté… – no fue capaz de continuar porque la voz de Teresa se hizo presente y las chicas se hicieron a un lado para dejarla llegar hasta Lydia.
-¿Dónde está? – demandó - ¿Dónde está Thomas? – ya hablaba como toda una autoritaria.
Harriet se puso de pie y se volvió hacia Teresa bloqueándole la vista a Lydia.
-No es el mejor momento, Lydia no se encuentra bien.
-¿Por qué? ¿Qué fue lo que pasó?
Teresa se movió hacia un lado para observar a Lydia y al mirarla entendió que es lo que estaba sucediendo.
-Fracasó.
-Lo intentó – Harriet la corrigió con severidad.
Lydia había dejado de sollozar, el solo ver a Teresa logró que toda su debilidad se esfumara ya que quería partirle la cara y hacer que se tragara sus palabras.
-Thomas está muerto, – cortó la discusión que Harriet y Teresa mantenían, las dos muchachas se volvieron con los ojos abiertos como platos. – le dispararon, yo misma lo vi y no creo que haya sobrevivido.
Le sorprendió la seguridad con la que hablaba así como también el que Teresa se pusiera pálida con tales palabras.
-No…eso no puede ser…estas mintiendo.
-Créeme, princesa, yo sé lo que vi y no tendría por qué mentirles.
-¿¡Quién le disparó?!
-No lo sé… alguien en la ciudad.
Teresa se lo pensó por un segundo, como si sufriera una batalla en su interior y Lydia se preguntó si no habría algo mal con ella.
-Nos vamos en este instante, necesitamos asegurarnos si está vivo o no. Es hora de interceptar al grupo A.
-Pero Teresa, Lydia apenas regresó y necesita descansar, además hemos perdido a dos de las nuestras, la tradición es guardarles respeto por un día. – terció Harriet.
-No hay tiempo, se nos está acabando. ¡Hacernos de Thomas es más importante que una de sus tradiciones! Ya no están en el Área como para seguir comportándose así…
Lydia no lo pudo soportar más, perdió su control; se puso de pie y se acercó a Teresa mientras continuaba quejándose y hablando sobre su venganza, cuando la pelinegra se volvió hacia ella, Lydia le soltó un merecido bofetón. No estaba dispuesta a seguir tolerando su comportamiento, había insultado las creencias que el grupo B mantenía cuando perdían a uno de sus miembros.
Teresa la miró asustada con una mano en la mejilla que le había golpeado mas no se atrevió a regresarle tremendo golpe.
-¡Cállate! – exclamó Lydia con los dientes apretados - ¡Cállate de una maldita vez! Solo piensas en tu maldita venganza, no tienes respeto por nadie ni por nada. ¿Crees que nos puedes mandar? Estas equivocada, princesa. Tal vez ellas – señaló a las chicas – podrán haber olvidado que trabajaste para CRUEL, pero yo no. Así que si yo fuera tú, me andaría con más cuidado con lo que diga. – habló con una voz envenenada. – Pues una vez que consigamos la cura, muy rápido te le unirás a Thomas en la tumba, de eso yo me encargo. Mientras tanto haz las cosas por ti sola, ¿quieres saber si está vivo? Ve e investiga y déjanos llevar el luto como queremos…al fin y al cabo nunca has sido una de las nuestras.
Teresa le mantuvo la mirada con la barbilla en alto y en vista de que nadie dijo nada, se dio vuelta y se marchó. Lydia volvió a sentarse entre las Sanadoras y Sonia dejando salir una exhalación por el esfuerzo.
-Lo siento si ya no me contuve.
Sonia le palmeó el hombro.
-Ya era hora de que alguien la pusiera en su lugar, no te disculpes.
Bebió más agua que la pelirroja le tendía mientras Rosa y Marie comenzaban a quitarle el vendaje de su brazo herido, una vez que se lo retiraron, las gemelas dejaron salir un grito ahogado.
-Horrible, ¿no es así? – dijo Lydia echando un vistazo.
-¿Te vendaste tu misma? – le preguntó Marie – Porque hiciste muy buen trabajo, la herida se ve terrible pero al menos no está infectada.
Lydia casi sonrió de recordarlo.
-No, yo no lo hice. Tuve un poco de ayuda.
-Ya me lo suponía – bromeó Rosa – ¿Ayuda de quién?
-Un Corredor – las chicas dejaron salir una expresión de confusión no entendiendo a lo que se refería –…es decir, un Explorador.
Eso solo aumentó la confusión y la curiosidad por lo que distintas conversaciones se esparcieron por el grupo y Harriet tuvo que silenciarlas para que Lydia explicara más a fondo.
-Sé que es doloroso para ti, ¿pero te importaría contarnos que fue lo que exactamente sucedió?
Lydia accedió ya que tenían derecho a saberlo todo, no omitió nada excepto las conversaciones con Newt y Minho, aquello no era de relevancia, lo que importaba era no dejar a la deriva la memoria de Regina y Clara, harían que sus muertes no fuese en vano.
Cuando Lydia terminó de contarles todo se limpió las lágrimas de sus ojos y le echó un vistazo al nuevo vendaje que Rosa y Marie le colocaron.
El silencio reinaba en el grupo salvo por el sonido de la madera tronando en la fogata cercana, un aire lúgubre cernido sobre las chicas, no se encontraban muy acostumbradas a las perdidas.
-Entonces si conociste al grupo A… – rompió el silencio una chica bajita de cabello negro, una de las más jóvenes – ¿están buenos los chicos?
El silencio se vio reemplazado por risitas nerviosas del resto de las chicas, Lydia no pudo evitarlo y una gran sonrisa apareció en su rostro.
Ah, suspiró es bueno estar en casa y casi al instante odió la posibilidad que tuvo horas antes y se alegró de no haberse marchado con los chicos, las chicas del grupo B eran su familia, no unos chicos con los que pasó un solo día.
Rodó los ojos riendo por igual.
-¿De verdad, Emily, preguntas eso cuando hemos perdido a dos de las nuestras?
-Oye, seamos sinceras, Clara y Regina hubiesen querido saber.
Las chicas volvieron a reír porque era cierto, si iban a recordar a las dos Corredoras, lo harían recordando lo bueno de ellas.
-No hemos visto a ningún chico en años, necesitamos saber – insistió otra chica.
Lydia sintió a sus mejillas arder conforme a más de las chicas insistían en saber. Al final decidió darles lo que pedían.
-¡Está bien, está bien! – alzó una mano para restaurar el orden –…No están tan mal…
-Eso no nos dice nada. ¿Están buenos o no? – demandó Sonia.
Lydia le dedicó una mirada de "no ayudas".
-Bueno…sí, algunos de ellos – respondió Lydia tornándose roja como un tomate y mordiéndose el labio inferior para evitar sonreír.
-¡Te estas sonrojando! – exclamó Sonia dando un saltito en su lugar – ¿No querrás decir que alguien está bueno?
-No, para nada.
-¡No te creo! No hubieras reaccionado así.
Lydia se rio un poquito. Con la pregunta de Sonia un nombre había acudido a su mente junto con un recuerdo, y no se sentía dispuesta a compartirlo todavía con ellas.
-Puede que haya visto a uno de ellos sin camiseta…
Las chicas gritaron y soltaron risitas, deleitadas con el relato de Lydia, como cualquier chica adolescente. Las chicas del grupo B estaban poco familiarizadas con muchachos pero no por eso dejaban de actuar realmente como las chicas de su edad.
Harriet no podía calmarlas.
-Ya dinos su nombre, no será Aris, ¿o sí? – la molestó Emily por encima del ruido de voces.
Lydia hizo una mueca de asco.
-¿Aris está vivo? – preguntó Harriet haciendo que las demás se callaran, eso era algo que todas querían saber y Lydia se sintió aliviada, su pregunta las había distraído de las demás preguntas incomodas.
-Lo está y se encuentra bien – no le dio mucha importancia. – ¿Alguna otra pregunta?
Gracias al cielo varias cabezas se movieron en negación, le alivió que no seguirían haciéndole preguntas sobre chicos.
-Que lastima que si están tan buenos tengamos que acabar con ellos – musitó Emily, a lo que Harriet le pegó un codazo.
El corazón de Lydia dio un salto.
-¿Qué dijiste, Emily?
Harriet fulminó a la niña con la mirada y decidió ser ella quien le explicara las cosas.
-Es el plan de Teresa. Planeamos una emboscada al grupo A, con las suficientes armas nos entregaran a Thomas pero si se atreven a querer contraatacar, no tendremos alternativa que acabar con ellos. Después de todo, ¿un solo grupo ha de conseguir la cura, no?
Lydia ya se había olvidado de aquella posibilidad, había tratado de ignorarla pero se había estado engañando a si misma.
-Oh, claro – se limitó a decir bajando la mirada hacia sus pies.
Torpe, y tú que pensabas que CRUEL se las pondría tan fácil.
Harriet juntó sus manos en una palmada haciendo que tanto Lydia como varias de las chicas pegaran un brinco.
-Bueno esa fue una plática encantadora pero Lydia, necesita descansar así que cada quien vuelva a lo suyo que no nos marchamos esta noche.
-¿Y Teresa? – preguntó Sonia mientras las demás se marchaban.
Lydia miró en espera a la respuesta de la líder.
-Lydia tiene razón, ella no es nadie para decirnos que no podemos hacer, si quiere nuestra ayuda tendrá que esperar.
Sonia asintió.
-Está bien pero tienes que hacérselo saber en cuanto regrese, si es que lo hace.
-Ojala y no lo haga, se respira tanta paz en su ausencia – comentó Lydia.
La morena y la pelirroja se rieron junto con ella.
-Tienes razón, hace mucho que no nos reíamos así – observó Harriet y las tres asintieron con nostalgia. – De cualquier modo, Lydia necesita descansar así que vámonos, Sonia.
Lydia les sonrió cálidamente antes de acomodarse frente al fuego, sintiéndose nuevamente permaneciente con su grupo.
Al cerrar los ojos no pudo evitar que Newt acudiera a su mente, intentó apartarlo pues sabía de sobra con quien residía su lealtad y si bien llevaban a cabo el plan de Teresa, los integrantes del grupo opuesto decidían luchar contra ellas, Lydia tendría que defenderse junto con su grupo y olvidarse de todo lo que Newt significó si quería conseguir la cura.
Lydia suspiró, deseó que Newt pudiera escucharla estuviese donde estuviese.
Ay, Newt. Ojala y no vayan a ser lo suficientemente estúpidos como para querer enfrentarnos.
…
En su sueño, se encontraba cenando frente a una mujer totalmente desconocida que vestía un traje color azul marino impecable al igual que su cabello recogido. Lydia no podía tener más de catorce años y lucía un bonito vestido con un estampado de flores, sin embargo la expresión que mantenía no mostraba que estuviese disfrutando mucho de la cena, revolvía con su tenedor una y otra vez su comida sin tocarla y la mujer frente a ella o no se daba cuenta o fingía no hacerlo.
-Así que, he escuchado que te llevas muy bien con los otros reclutados pero sobretodo con un muchacho en especial, ¿puedo saber su nombre? – le preguntó la misteriosa mujer llevándose un bocado a la boca claramente disfrutando su comida.
Lydia sonrió a través de sus pestañas.
-Lo llamaron Newton cuando llegó aquí. – respondió ligeramente sonrojada.
La mujer sonrió fingiéndose sorprendida.
-¿Newt?
-Sí, él, ministra.
-Ya te he dicho que puedes llamarme simplemente, Ava, Lydia. – le recordó alargando una mano a su mejilla donde le dio un pellizco amistoso.
Lydia fingió no sentirse incomoda con aquel gesto y regresó a su comida.
-Perdón…sí, somos muy buenos amigos, Ava. Y él es excelente con Charlie.
-Me imagino que así es. – le dio otro bocado a su comida – Dime, Lydia, ¿sabes lo que es el amor?
La pregunta le resultó de lo más extraña, casi alienígena pero Lydia creía saber la respuesta por lo que no demoró en responder.
-Creo que sí…recuerdo que mis padres se amaban, es decir, de que otra manera nos hubiesen concebido.
-Es correcto. Si dices estar familiarizada con el concepto amar, ¿podrías decir que tu relación con Newt es como la que tus padres tenían? Es decir, ¿romántica?
Lydia jamás lo había visto de esa forma, quería a Newt como a un hermano pero no estaba muy segura si se trataba de ese tipo de cariño ni de como porque se ponía nerviosa cuando lo veía por primera vez en el día o cuando se sujetaban de la mano…
Una especie de alarma sonó en su cabeza por lo cual decidió responder lo que Ava Paige en verdad deseaba escuchar.
-No, Newt es solo mi amigo.
Decidió llevarse un bocado solo para aparentar y mantener los ojos en otra parte que no fueran los ojos de la ministra, los cuales mostraban que no le creía en lo absoluto pero lo dejó pasar.
-Bueno aun así quiero pedirte que pases menos tiempo con él. La amistad a veces suele convertirse en algo más y ese algo más es amor, y el amor no es algo que necesites, Lydia. Bien sabes que tenemos otros propósitos.
La Lydia de aquel recuerdo asintió sumisamente ante las palabras de la mujer cuando la Lydia de diecisiete años bien podría haberle dicho que no tenía derecho a pedirle algo así.
-Buena chica – dijo Ava Paige orgullosa.
Lydia levantó la vista de su plato.
-¿Puedo preguntar algo?
-Lo que quieras, Lydia.
-¿Por qué yo? – la ministra la miró sin poder comprender – ¿Por qué yo estoy aquí cenando con usted y no alguien más en mi lugar? ¿Qué tengo de especial?
La sonrisa de la mujer se volvió a ensanchar.
-Mucho, Lydia. Siempre he estado encantada con la chiquilla de diez años que trajeron hace unos años de las calles donde cuidaba de su hermano de las víctimas de la Llamarada. Has sido tan valiente todos estos años que eso te convierte en la mejor protectora que conozco.
Guardó silencio por unos segundos antes de responder:
-Supongo que sí.
Y siguió haciendo un esfuerzo por comer aquella comida de tan inapetente aspecto.
…
Lydia se despertó con un mal sabor de boca y teniendo a Sonia inclinada sobre ella, mirándola con atención, la luz iluminando los alrededores.
-Perdona, no quería despertarte.
-Está bien, tú no me despertaste. – miró a su alrededor mientras se incorporaba y notó que el campamento se veía casi desierto. - ¿Qué ocurre?
-Teresa regresó, dice que Thomas está vivo y es hora de poner en marcha su plan. Me preguntaba si estas dispuesta a venir. Está bien si no quieres, de todas maneras, Emily y dos más se van a quedar a cuidar. Sé que no tienes humor.
Lydia se sentó y observó la fogata extinta mientras se lo pensaba, no tenía a que quedarse salvo si quería esconderse del grupo A como una maldita cobarde además de que quería ver por si misma si Teresa no las estaba guiando hacia una trampa, también deseaba asegurarse de que Newt se encontraba con bien antes de que no lo volviera a ver jamás.
Solo una última vez.
Tomó una bocanada de aire y extendió una mano hacia Sonia.
-Muy bien, ayúdame a ponerme de pie que iré con ustedes.
Sonia le sonrió y sujetó su mano con fuerza.
-Buena elección – tiró de ella ayudándola a ponerse en pie y le tendió su mismo arco con flechas nuevas – Andando, shaunie.
Lydia resopló en cuanto la pelirroja se dio media vuelta y se colgó el arco y el carjak de flechas a su espalda, no muy emocionada con salir de nuevo al desierto.
Aquí vamos de nuevo.
Hey que dijeron? Que ya no iba a seguir subiendo capitulos? Si, sobre eso me disculpo, pero este desde la ultima vez que actualize sali de vacaciones y luego con eso de que ya volvi a la escuela pues no he tenido tiempo xD
Pero bueno como los deje mucho tiempo el dia les traigo dos capitulos para compensar xD ya saben como soy!
jajaja asi que los leo en el siguiente capitulo, vayan vayan!
