J.A.R.V.I.S.

Autora: Clumsykitty

Fandom: Marvel AU.

Parejas: Stony principalmente.

Derechos: A soñar y vivir.

Advertencias: Universo alterno sin poderes, una historia inspirada en los cuentos del maestro Bradbury como en las ideas que asaltan a la autora en las noches de desvelo y perdición. Dedicado con mucho cariño a Kasu Tailer por sus acosos y mensajes amenazadores llenos de amor.

Gracias por leerme.


It's bugging me
Grating me
And twisting me around

Yeah I'm endlessly
Caving in
And turning inside out

'Cause I want it now
I want it now
Give me your heart and your soul
And I'm breaking out
I'm breaking out
Last chance to lose control

Hysteria, Muse.


Reactor.


-Okay, escúpanlo ya.

Bruce intercambió una mirada con Hank antes de hablar. -¿Te gusta el Comandante Rogers?

-Wo, wo, wo… Houston, tenemos un problema -Tony dejó sus herramientas sobre la mesa, levantando sus googles para mirarles- Suenan a que soy alguna clase de casanova de militares solitarios que gritan a todas luces que necesitan desahogarse y no precisamente en lágrimas.

-Tony -Hank suspiró- Eres muy obvio.

-Tú eres muy obvio, querido, Jan no sale caminando como cierva recién nacida de ese invernadero sin una explicación sexual de por medio.

-¿Quién…?

-Tony -Banner le llamó la atención- Tú sabes que el comandante no quiere…

-Brucie, Brucie, por favor. Si estás hablando de la sensual rubia que le sigue los pasos al comandante, ¿cómo se llama, Hank?

-Sharon Carter. Teniente.

-Ella. Bueno, ya han tenido sus oportunidades para intercambiar fluidos corporales…

-¡TONY!

-Y no lo han hecho. Sharon es de buen ver, a la mejor no es tan guapa como Tasha pero tiene lo suyo, Steve no la mira con ánimos de que despierte en su cama.

-¿Por qué estamos hablando de esto? -se quejó Hank.

-Ustedes comenzaron y como son mis mejores amigos, es mi deber hablar con sinceridad. Sí, me gusta el comandante. Digo, ese pecho y ese trasero no se diga lo que…

-Tenemos trabajo que hacer, por favor, Tony, Bruce. Suficiente. Hay muchos pendientes y vamos atrasados según la agenda que nos proporcionó JARVIS.

-Sí, mamá.

Bruce ya sabía que eso no iba a durar, media hora más tarde de nuevo estaban escuchando las ventajas de seducir a un héroe de la Guerra del Agua aunque Hank le hiciera ver que se podía tomar como acoso sexual porque, de forma legal, Tony era el jefe de Steve Rogers. Luego de intercambiar ideas sobre física cuántica y meta códigos entre comparaciones sobre si los ojos del rubio eran azul claro o azul celeste, su piel más clara que la del Mayor Blake y otras analogías que casi ahogaron al Doctor Banner, terminaron sus labores para ir a descansar. Esa noche la colonia celebraba el inicio del otoño marciano y tenían una breve reunión comunal en el salón de baile donde se había organizado un pequeño festín con productos hechos con maíz como bocadillos, algunas excentricidades más junto con un pequeño bar con bebidas de maíz.

-Tengo los ojos igual al color del maíz, de seguir así me haré rubio como el comandante -murmuró Stark, entrando al salón con una sonrisa amplia y repartiendo saludos como si fuese una estrella llegando a las ya extintas alfombras rojas cuando la Humanidad era más frívola.

Para su buena o mala suerte, el comandante estaba en la celebración otoñal, algo fuera de su usual rutina de regañar a medio Manhattan, matar a sus soldados con tanto ejercicio y seguir al pie de la letra su obsesión compulsiva de tener todo en perfecto orden y limpieza. Pocas veces se había presentado en las reuniones comunales, siempre dando algún pretexto de estar muy ocupado o cansado. Verlo en el bar tomando una de esas cervezas artesanales era como una oportunidad en un millón que no dejó pasar. Habían tenido sus roces anteriormente luego del incidente con JARVIS porque el rubio tenía esa loca tendencia a pelear por todo y con todos, sin embargo, Tony gustaba de provocarlo ya en juego para medir su paciencia. El comandante jamás le había citado en su oficina con el fin de cortar con aquello, lo que el castaño tomó como signo de bienvenida.

Ahora era momento de probar su teoría.

-Comandante Rogers, Manhattan se viste de gala con su presencia -saludó, sentándose a un lado del rubio en la barra improvisada donde había una hilera de cervezas de maíz.

-Soy capaz de percibir el sarcasmo, Doctor Stark.

-Tony. Tony. Repita después de mí, Tony.

Steve le miró fijamente, dando un trago a su cerveza. -Tony.

-¿Lo ves, Steve? No se acabó Marte por llamarnos por nuestros nombres. Salud.

-Salud.

-¿A qué debemos el honor de tu presencia en esta simple fiesta otoñal marciana?

-Tenía ganas de convivir.

-Um, pero el ochenta por ciento de la colonia está del otro lado bailando e intercambiando los bocadillos entre alarmantes gestos antihigiénicos. Este lado del bar no es precisamente un sitio para socializar.

-Estoy hablando contigo, Tony.

-Me gusta como dices mi nombre.

-¿Me contrataste para proteger ese trasto de JARVIS, cierto? Él es el mejor secreto de Industrias Stark, y con mi historial no levantarías sospechas en la Tierra al contratarme.

-¿Qué tendrá esta cerveza que tu agudeza intelectual está en su cenit?

El comandante bufó, acercándose reclinado sobre la barra hacia el castaño, sin quitarle la vista de encima, dejando a un lado su botella vacía.

-Responde.

-No fue el único motivo -Stark le miró de reojo- También eres muy guapo.

-Quieres mi sangre. El Proyecto Renacimiento.

Tony dejó en el aire su cerveza, observándole con asombro genuino y luego riendo tranquilo, llevando la boca de la botella a sus labios. La música se animó en el salón, casi todos ahí bailando en una rueda improvisada con el alcohol comenzando a tener efecto en sus cabezas.

-Okay, digamos que sí estoy interesado en el Proyecto Renacimiento a través de tus lindos eritrocitos, pero no por los motivos que pudieras imaginar.

-Explícame.

-¿Otra cerveza? -el castaño le tendió una botella llena, chocando la suya a medias- Mi padre escuchó de los trabajos del Doctor Erskine, sí, le interesaron para en un futuro aplicarlos en la milicia de las Fuerzas Conjuntas Internacionales. Sí. Eso es verdad. Pero yo no lo quiero para eso, lo necesitamos en este ambiente de menor gravedad, alejado de la contaminación y el estrés de la Tierra para saber si la vacuna funciona en estas condiciones. De ser positivo el resultado, tendríamos una manera de mejorar las fórmulas para las pestes que están azotando a los nuestros. Tú tenías el más horrible historial médico y la vacuna funcionó, incluso puedo apostar a que la cepa terminó su labor sin tener obstáculos durante tu hibernación no voluntaria en el espacio.

-¿Entonces soy otro experimento para ti?

-Bueno -Tony sonrió, dejando su botella y girándose a él- Puedes tomarlo como un sí, pero algo me dice que ya sabes que no es tal cual lo planteas.

-¿Por qué no simplemente solicitaste una muestra de mi sangre?

-Steve… por la misma razón por la que América del Norte te abrigó de nuevo en su seno cuando regresaste de la muerte. Todos querían echarte una mirada encima.

-Tú los detuviste -el rubio alzó sus cejas, torciendo una sonrisa.

-Al menos el dinero sirve para esos casos.

-No entiendo tu afán de ayudar a los demás de esta manera. Incluso arriesgándote a vivir en un lugar como éste solamente para que en la Tierra haya comida y agua. No lo entiendo.

-Dime, Steve, ¿por qué odias tanto a los robots?

-Ellos causaron la muerte de los Comandos Aulladores.

Stark lanzó un suspiro, girando su rostro hacia la pista de baile donde Hank y Janet bailaban con el primero abrazando por la espalda a la segunda como si estuvieran solos en el salón. Varias parejas estaban en situación similar. Chasqueó su lengua, torciendo su boca al volver sus ojos hacia los azules del comandante que no le dejaban ni un segundo.

-Steve, sé que no quieres escuchar esto, pero… esos drones no lo hicieron. Estaban hechos para trabajar dentro del campo magnético de la Tierra. Un amplio espectro si me permites puntualizarlo. Ustedes decidieron alejarse pese a que ellos emitieron la alerta de peligro. No necesitas decirme las razones porque las entiendo, si no lo hubieran hecho, además de todos los problemas que ya tenemos en la Tierra estaría además esa estupidez fascista de HYDRA. Lo sé. Quiero que comprendas lo siguiente: los drones calcularon conforme sabían, los vuelos alrededor de los meteoritos no eran escenarios para ellos, dependían de las órdenes humanas para corregirse.

-Bucky tiene un brazo metálico por eso. Mis amigos… -el rubio apretó su mandíbula, desviando su mirada.

-Steve, lo entiendo, de verdad -una mano de Tony se posó en uno de sus anchos hombros- Sólo estoy diciendo que el resultado pudo haber sido peor de no ser por los drones que trataron de salvarlos, hicieron lo que autómatas así saben hacer: contabilizar probabilidades. De no jalar a Bucky no lo tuvieras hoy vivo, claro que perdió un brazo, pero ellos calcularon el riesgo, si no les hubieras disparado es probable que no te hubieras perdido en el espacio. Pero como ya he repetido varias veces, entiendo lo que sentiste y pensaste.

-¿Cómo podrías? -casi siseó el comandante.

-Mmmm, bueno, también tengo secretos propios -Stark sonrió, guiñándole un ojo.

-No juegues conmigo.

-Steve, JARVIS no es el enemigo. Es el miedo en tu cabeza.

-¿Qué si tengo razón?

Tony rodó sus ojos, echándose a reír. La música ahora fue más tranquila, de balada. Varios de los colonos ya empezaban a retirarse discretamente, algunos ayudados por otros. Parejas escabulléndose de las luces y miradas.

-Quiero tener sexo contigo, pero si vamos a continuar discutiendo sobre JARVIS, definitivamente el humor que me resta ya no servirá para nada. Buenas noches, Steve.

Se alejó, ya no queriendo seguir con aquellos argumentos que para él carecían de toda lógica. Se llevó una botella más que fue bebiendo entre danzas esquivas de algunos agentes ebrios, parejitas desorientadas en los pasillos. Rió para sí mismo, terminando en tragos largos su cerveza cuya botella dejó sobre un mueble que se le apareció oportunamente antes de tomar las escaleras que subían al piso de los dormitorios correspondientes a los doctores e investigadores como él. Con un suspiro desganado, puso su mano en el lector de huellas digitales, sintiendo el conocido pinchazo al extraer ADN para confirmación de su identidad. Iba a conectarse con JARVIS para darle las instrucciones del día siguiente cuando dos manos fuertes le levantaron por la cintura, girándolo y estampando su espalda contra la suave pared junto a su puerta corrediza que se abrió en esos momentos.

-¿Qué…?

Unos labios ansiosos enmudecieron su pregunta, con esas manos recorriendo sus costados de tal suerte que su cuerpo reaccionó de inmediato, especialmente su entrepierna. Sin despegarse de esa boca cuya lengua se enredó con la suya, usó una mano para tentar a ciegas su habitación, notando que la puerta estaba abierta. El aire se hizo necesario entre su formidable atacante y él, separándose lo suficiente para verse en las luces cada vez más bajas del pasillo.

-Debiste comenzar por decirme que querías tener sexo conmigo -gruñó Steve.

-La ingeniería inversa no siempre funciona.

El comandante solo bufó, restregándose contra el cuerpo del castaño, mordiendo sus labios hasta que sus manos bajaron a ese trasero que apretó con una risa de Stark, cargándole para entrar a la recámara. Tropezaron con uno que otro mueble que sirvió de perchero a sus prendas, desnudándose con rapidez avivada por el deseo más creciente de verse sin ropa y entrar en contacto piel a piel, aunque el genio se quedó con una camiseta gruesa puesta que las manos contrarias no pudieron arrancar. Tony no perdió oportunidad de recorrer aquel cuerpo bien formado, pellizcando un pezón o tomando sin ninguna pena del miembro viril rozando su cadera al caer en la cama, luego de equivocar direcciones.

-Mmmm, comandante -Susurró entre jadeos, tirando de los rubios cabellos- ¿Has hecho esto antes? No quiero arruinar el ambiente, pero es información técnica necesaria.

Steve levantó su rostro del cuello donde había dejado una marca. Le miró unos segundos, considerándolo antes de rodar sus ojos, negando. El castaño sonrió, aprovechando ese momento de distracción del comandante para tumbarle boca arriba esbozando una sonrisa cargada de lujuria y planes algo maliciosos.

-Me alegra ser el primero… al menos en esta categoría -bromeó, sentándose sobre las caderas de Rogers, haciendo un movimiento de caderas sobre la erección tallándose contra la propia, sacando a ambos un gemido. Una vez más, Steve quiso serpentear sus manos por el pecho aún cubierto por una camiseta de Stark, pero éste alejó sus manos, aumentando la fricción- Permíteme guiarte en estos dulces placeres.

A gatas, fue al encuentro de los labios del comandante, callando cualquier duda o queja. Distrayéndolo de esa manera, alcanzó lo que necesitaba de la cabecera, dejándolo a la mano antes de separarse con un chasquido de sus labios y lenguas, dejando un camino de saliva en sus mentones que le hizo reír seductor. Así fue recorriendo su mentón, su cuello, mordiendo esa manzana de Adán recibiendo una nalgada de parte del rubio. Se dio su tiempo para entretenerse en su pecho, bajando por los bien marcados músculos de su vientre hasta toparse con ese pene erecto, bien firme que palpitó entre sus dedos al tomarlo. Tony sonrió, sin dejar de mirar a Steve cuando abrió su boca y envolvió la punta de aquel miembro con sus labios, comenzando a chupar.

-¡Oh, Dios!

-Mmm, gracias por el cumplido -murmuró, hundiendo por completo la erección dentro de su boca.

Dedos gruesos tiraron de los mechones castaños, algo que Stark tomó como buena señal mientras una de sus manos alcanzaba el lubricante en tanto mantenía así distraído al comandante que se revolvió en su cama bajo esas luces tímidas que se dejaban cuando toda la colonia dormía. Separando ligeramente las piernas de muslos anchos, llevó un dedo a la pequeña entrada que estaba buscando, succionando con más fuerza el pene de Steve, usando su lengua para recorrer la piel de su cuerpo y así distraerle lo suficiente para introducir su dedo índice. Un gruñido, los dedos tirando de sus cabellos, pero luego la aceptación. El castaño sonrió victorioso, siguiendo con la preparación mientras sentía que el rubio deliciosamente retorciéndose bajo sus administraciones estaba a punto de venirse en su boca.

-Tony, Tony, Tony, Tooony… ¡AH!

Bingo, pensó al encontrar ese pequeño punto de nervios que hizo a Rogers respingar y su miembro palpitar con fuerza. Tal como lo había planeado, el comandante terminó con un gemido ahogado tirando de sus sábanas que resistieron valientemente de sus tirones, mientras él ya tenía tres dedos dentro de él. Le bebió golosamente, deleitándose con la vista de su cuerpo fornido tensándose y llenándose de sudor. Con un nada discreto 'plop' de su boca, Tony se relamió sus labios, algo del semen del rubio escurría por su mentón, pero al parecer su alumno estaba aprendiendo bien porque la mano firme de Steve le atrajo hacia él, lamiendo su propio semen antes de besarle. Otra mano fue en busca de su abandonado miembro exigiendo atención, cosa que le hizo separarse de nuevo, recibiendo ahora un gruñido de advertencia.

-Ssshh, todo con calma, cariño. ¿Me ayudas con el pequeño Tony?

Puso en las manos del rubio un preservativo, volviendo a besarle y ronroneando cuando se entendió su mensaje, moviendo ligeramente sus caderas contra las manos algo torpes, más encantadoramente ávidas de su comandante, a quien entre caricias y más besos, algunos con mordidas de por medio, giró para dejarle boca abajo, acercándose a su oído que relamió, tirando juguetonamente de su oreja. Ambos ya respiraban agitados, anhelando ya ese momento.

-Esta posición será mejor para ti, Steve, te doy mi palabra.

-No me trates como si fuese un débil primerizo.

-Oh, no -rió Tony, tallando su miembro contra el firme trasero del rubio- De débil no tienes nada y lo de primerizo estamos por cambiarlo.

Jugó con esa ya bien estimulada entrada solamente por ver desvariar a Rogers, mordiendo su espalda de forma posesiva, acomodándose mejor entre sus piernas. Con un suave pero decidido empujón, le embistió hasta entrar por completo. Sabía que debía haberlo hecho despacio pero el castaño ya no pudo esperar más, iba a perder la razón si no reclamaba ese cuerpo como suyo lo antes posible. Los dos gimieron, conteniendo la respiración y quedándose quietos. Stark carraspeó, tratando de hablar y dar una tonta disculpa ante sus ímpetus, sin embargo, el comandante le demostró por segunda vez que no estaban en un juego de adolescentes temerosos. Elevando sus caderas lo suficiente, él mismo comenzó ese vaivén que hizo ver estrellas a Tony.

-Por Newton…

-¿Podrías no mencionar a hombres muertos?

Rieron entre jadeos pesados, buscando mutuamente sus labios, moviéndose al mismo compás una vez que encontraron esa sincronía. Tony pasó un brazo por la cintura del rubio, acariciando su piel húmeda, resbalosa por el sudor igual que la suya. Apoyado sobre una mano, las penetraciones fueron más profundas como aceleradas, mordiendo el hombro ancho a su alcance. Sí, quería dejar varias marcas en aquel cuerpo con el que se había masturbado varias noches atrás. La mano recorriendo esos músculos tensándose fue hacia la renaciente erección, que le hizo reír en forma de un ronroneo.

-¿Proyecto Renacimiento?

-Tony…

Dejó la broma para después, concentrándose en escuchar más de esos roncos gemidos, las maldiciones por un lado y halagos a entidades espirituales por el otro. Una mano de Steve buscó aquella que sujetaba diestramente su miembro, acelerando el movimiento con su ayuda. El propio castaño lo supo, tampoco iba a resistir mucho más. Ese interior que le apretaba en cada embestida lo estaba llevando directo a uno de los mejores orgasmos que hubiera tenido en su vida, seguido poco después del comandante, quien gimió su nombre al hacerlo. Cayeron sobre la cama, respiraciones erráticas, cuerpos estremeciéndose todavía y un silencio que no fue desagradable, sino al contrario. Tuvo un toque íntimo que hizo sonreír a Stark, abrazándose de forma inconsciente a la ancha espalda del rubio una vez que salió con delicadeza, quitándose el preservativo.

-¿Tony? ¿Te has desmayado?

-¿Cómo puedes recuperarte tan rápido? Espera, no me digas.

Algo murmuró Steve, pero el genio no lo alcanzó a escuchar, lanzando un gruñido de reclamo al verse separado bruscamente por el otro y tumbado boca arriba. Con la mente aún nublada por el placer bajó la guardia. Las manos del rubio levantaron su camiseta antes de que pudiera evitarlo. Esta vez el silencio fue incómodo, los ojos azules del comandante se clavaron sobre los amielados de Tony, quien bajó la camiseta con vergüenza, algo de enfado, buscando levantarse, pero Rogers no se lo permitió, abrazándole con fuerza por su espalda para que no escapara. Un beso en la nuca fue suficiente para terminar los débiles forcejeos que siguieron.

-¿La Tormenta de Asia? -fue la pregunta hecha en susurro.

-Sí.

-Tony… ¿por qué no me lo dijiste?

-¿Para qué? Ibas a tenerme lástima.

La mano de Steve acarició por debajo de la camiseta el pequeño reactor en el pecho del castaño, besando su mejilla.

-No haría eso. No tienes por qué esconderlo.

-¿Y cómo supiste…?

-Cuando desperté de mi hibernación y me enteré de todo lo sucedido esas décadas, leí sobre el episodio con la Familia Stark. Tu secuestro. Esos meses sin noticias, te dieron por muerto. Howard cayó enfermo, luego apareciste para tomar el mando de Industrias Stark.

-Te faltó la traición de Obadiah, él me vendió a la guerrilla extremista asiática que estaba controlando la Tormenta de Asia. Quería el secreto del reactor.

-¿Qué fue de él?

-Ah, son cosas que no mencionan en la historia. Supongo porque lo freí hasta dejar cenizas. Ahí supe del gran poder del reactor. Es aquí donde debes decir que fui un villano.

-No, sería hipócrita de mi parte. Me alegro de que no sea más una amenaza. Y no debes esconderlo.

-Tengo que, es delicado. Me mantiene con vida -confesó el castaño con la mirada perdida, girando su rostro hacia Rogers- Éste es el modelo original, el que usé para JARVIS. Sirvió en mí, supuse que haría algo por él. Cómo en esa película donde el dragón le da la mitad de su corazón a…

-Para con tus referencias -sonrió Steve, mirándole, acariciando gentilmente el reactor- Entonces debiste poner en mi lista de prioridades tu persona.

-Nah, la Humanidad, Steve. ¿Recuerdas?

-Un Látigo de Fuego sería fatal para ti.

-Bueno, en sí para todos, pero si hablas de que estaría más vulnerable, sí.

-Tomaré eso en cuenta.

-Suenas a un enamorado, Steve.

-Quizá -con un beso sonoro en los labios del castaño, el rubio se puso de pie.

-¿No te quedarás? -preguntó incierto aquél.

El comandante negó apenas, buscando sus ropas. -Quiero quedarme, no lo voy a negar, pero ya he aprendido de las maneras de Manhattan y tomarán a mal que amanezca en la cama de mi jefe, así que primero haremos las cosas a la usanza marciana.

-¿Me vas a cortejar? -una sonrisa infantil apareció en Tony.

-Si haces esa expresión no.

-Ah, eres un rompecorazones, Steven Grant Rogers. Primero me seduces y luego me abandonas.

-No aplica a hombres que roban la virginidad a soldados.

-Uh, oh. Tienes suerte de dejarme agotado o iba de nuevo por tu trasero.

-La próxima vez me tocará a mí.

-Probaré esa teoría -desafió Stark, aunque sus ojos comenzaban a cerrarse.

Steve le observó, riendo apenas y caminando hacia él para tirar de la sábana y cubrirle, cepillando un poco sus cabellos en un gesto que nació de forma improvisada en él. Le dejó así, notando que el castaño ya roncaba placenteramente para cuando terminó de vestirse. Con una sonrisa de satisfacción impropia en el comandante, salió discreto de ahí. Tendría que ir a la otra ala donde se encontraba su propia habitación. A buen paso, relamiéndose los labios y acomodándose los cabellos, abrió las compuertas principales que llevaban al jardín intermedio entre dormitorios. Sus ojos se abrieron de par en par al ver un ojo reactor de resplandor azul apuntándole.

-"Comandante Rogers, ¿puedo hablar a solas con usted unos minutos?"