Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva

Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.


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Capítulo 30: La verdad de Link… la verdad de Ryuuji

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Nuevamente se puso a entrenar, la tarde ya casi caía y Zelda estaba preocupada de que se estuviera esforzando demasiado.

Mientras más pasaban las horas el ambiente se ponía más tenso, pero la determinación en los ojos de Link no desistía.

Zelda nuevamente se quedó oculta tras el árbol mirando como Link no se rendía.

-¡Princesa mía!- clamo una voz juguetona.- ¿Qué haces aquí parada?, llevas demasiado rato abrazando al árbol cómo si algo te preocupara.

-Hola Rouro….- saludo con la mirada perdida.

-¿Zelda?

-¿Qué?

-Estas demasiado distraída.

-Lo siento- dijo sin quitar la vista del joven hylian.

Tomodachi se acercó también al sitio, había estado estudiando algunos mapas pero no podía concentrarse si a cada cinco minutos se escuchaba como el viento azotaba contra los árboles o los pocos que para ese entonces quedaban en las llanuras.

-¡Todavía lo intenta?- dijo un poco confundido.

-Si- susurro ella bajando la mirada- pero ya no puedo seguir viéndolo- clamo sin más separándose del árbol.

Rouro puso mala cara al ver que Zelda se dirigía a donde estaba entrenando el mercenario.

-¿¡Por qué se enamoró de un mercenario!?- clamo con amargura y después dejo salir un gran bufido.

-Ella dice que no es cierto- contesto Tomodachi con parsimonia.

El joven watarara lo miro con impaciencia.

-Pero incluso si ella lo dice no significa que sea la verdad, hay ocasiones en las que nos engañamos incluso a nosotros mismos- dijo casi entre susurros.

Rouro simplemente agacho la mirada.

Abajo en la llanura Zelda llamaba a Link con insistencia. El joven dejo su entrenamiento para ver lo que ocurría.

-Ya basta Link…

No contesto nada pero agacho la mirada, estaba sumamente molesto por no haber aprendido la técnica.

-Oye- lo llamo mientras lo tomaba por un brazo- vamos al campamento, mira el cielo ya es tan tarde.

Nuevamente se quedó en silencio.

Zelda lo abrazo cariñosamente y él acepto el gesto de forma tierna.

-¿De que sirvió que hubiéramos ido a Dragonsterra?-susurro con la voz algo fastidiada.

Zelda no entendió y simplemente lo miro de forma insistente, la mirada de Link estaba confundida y triste. Envaino la espada y simplemente la tiro al suelo.

-Tranquilo Link…tendremos suerte, ya veras, cuando menos lo pienses estaremos en Hyrule y tal vez ya no necesites a Ryuuji.

-Sabes una cosa Zelda- dijo mientras se separaba de ella para sentarse en el suelo de la llanura.

Las flores silvestres que crecían ahí le llegaban casi hasta el hombro.

-Quería a Ryuuji por ser una espada fuerte, porque por más que pelaba nunca se rompía… y también porque hasta cierto punto era mi seguro. Pero ahora, me retiene demasiado.

Zelda se sentó junto a él y nuevamente lo atrapo entre sus brazos como si quisiera calmar su corazón herido, porque de alguna forma ella también lo sentía.

Por unos instantes el joven hylian miro hacia el cielo y después recargo su cabeza junto a la de ella, la sensación era cálida y acogedora. Demasiado agradable…tal vez, demasiado.

-"Y cuando estoy contigo se me olvidan los problemas"- pensó mientras cerraba sus ojos y después una punzada se le clavo en el corazón de forma fiera- me obligara a asentir odio nuevamente- susurro de manera un poco oscura.

Zelda se estrechó aún más contra su cuerpo.

-Sabes que sin voluntad la espada pierde el filo, cuando quiera protegerte tendré que pensar en que quiero asesinar a alguien.

Un escalofrió recorrió completamente su espalda haciendo que suspirara muy hondo

-Pero con el Kaitengiri podría evitar eso, si puedo noquear a mis enemigos solo con el viento, entonces no tendré qué volver a sentir odio.

-Entiendo- dijo ella. Nuevamente lo había estrechado con ternura- Pero dale tiempo… no quiero que te lastimes.

-Solo entreno. No me pasara nada- dijo él con voz graciosa.

Zelda le negó con la cabeza y después tomo sus manos obligándolo a que le enseñara las palmas. Estaban completamente rojas y tenían algunas heridas, incluso si solo se trataba de sostener el mango de la espada, todo… absolutamente todo tenía su límite, y Link hacia mucho que lo había cruzado, incluso aunque se había ampollado durante las primeras horas no se había detenido.

La mirada de Zelda se volvió triste y él ya no pudo decir nada, de alguna forma su terquedad no le había permitido darse cuenta de que el mismo se estaba haciendo daño.

-Descansa por hoy- le suplico ella.

Pero todavía quedaban unas cuantas horas de luz y se sentía incómodo al no aprovecharlas. Suspiro de manera profunda y nuevamente miro a Ryuuji, si no podía con esto tendría que abandonar su espada.

-Una vez más…

Zelda suspiro.

-Debe existir algún secreto, estoy seguro que ahora hago los mismos movimientos que en ese entonces pero por alguna razón la técnica no funciona.- clamo sin poder entender que era lo que pasaba.

-¿Y si son tus sentimientos Link?- dijo Zelda pensativa

-Eh?

-¿Y si es porque lo hiciste con Ryuuji…?

-Tal vez.

-¿Qué pensabas en aquel momento?, ¿Qué fue lo que sentiste al hacer esa técnica?

De pronto se puso un poco colorado y viro la mirada.

-N..no, no recuerdo exactamente- mintió de manera muy nerviosa.

Zelda se dio cuenta y solamente soltó una risita.

Él simplemente no pudo devolverle la mirada y de forma extraña nuevamente lo ataco la taquicardia.

A lo lejos Rouro estaba haciendo rabietas, Tomodachi movía la cabeza insistentemente y soltó una pequeña carcajada cuando a la lejanía vio pararse a Link como si lo hubieran electrificado.

-"Ay princesa, ¿Pero que le habrás dicho?, mira nada más como se puso"

-¿De qué te ríes?- gruño Rouro

-Pues de eso- dijo con simpleza- sabes una cosa… acabo de darme cuenta.

-¡De qué?

-De que quiero mucho a la señorita Zelda. ¿Rouro, que tanto la quieres?

-Sabes que la amo.

-¿Y no te gustaría ver que siempre sonriera?

-Pues si…- dijo agachando la mirada.

-Hace algún tiempo Link me dijo una cosa, creo que en ese entonces no lo entendí de la manera correcta, pero ahora que te veo a ti definitivamente se me ha abierto la mente.

-Si claro, como si el mercenario pudiera decir algo interesante.

-Solamente eso…- susurro.

Entonces lo miro con insistencia para que Tomo terminara con aquello que había comenzado.

-ÉL me dijo "No puedes atar a nadie a tu propio destino, ¿o acaso vas a permitir, que la persona que amas sea infeliz toda la vida?"…Rouro… ¿En dónde crees que esta el lugar de Zelda?

-¿El Lugar de Zelda?- repitió sintiendo que de pronto se le hacía un nudo en la garganta.

-Incluso tú mismo me lo dijiste. Ella definitivamente está enamorada aunque se niegue a aceptarlo.

-¿A dónde piensas llegar con esto?-clamo de forma triste.

-A donde se encuentra esa sonrisa… igual que en estos momentos, ¿Y si puede ser siempre feliz?, ¿No sería eso bueno?

-Si- suspiro.

-¿Entonces?

-Quieres que la deje…- clamo con voz casi resignada.

-No, hay tantas formas de poder amar a alguien. ¿Y sabes?, puedes juzgarme a mí todo lo que quieras pero a Link definitivamente no lo conoces, puede que por ahora sea un mercenario pero también es un pilar fundamental en la vida de Zelda… el destino los reunió por alguna razón.

-No digas bobadas.

-No soy un caviidae común y corriente… soy un alma atada a los designios de la diosa.

-¿Qué!?

-La diosa Hylia me habla en sueños. ¿Por qué la protectora de Hyrule me pidió que lo buscara precisamente a él?, además al mirarlo de esta forma comienzo a creer en las palabras de Tsukiko, un ser con demasiada magia por lo general no se equivoca.

Epona salió del bosque y con gesto curioso miro a los jóvenes hylians, relincho de manera gustosa y troto alegremente hasta llegar a Zelda.


-¡Una vez más!- clamo con entusiasmo

-Solo una vez- refunfuño ella.

Epona se acercó de manera feliz con ligero trote y Zelda le acaricio la crin con cariño. Link ladeo un poco los ojos. ¿Y ahora qué? No era como si de repente hubiera sentido celos.. ¿O si?

Saco las extrañas ideas de su cabeza y se dirigió hacia donde había dejado a Ryuuji para después tomarla.

Entonces aspiro mucho aire para después sacarla lentamente de su funda.

-"Lo que pensaba en ese momento"- clamo mentalmente tratando de concentrarse-" Lo que pensaba… quería con toda mi alma protegerla"- pensó mientras recordaba como el Dodongo había acorralado a la joven.

Cerro lo ojos y se concentró en aquella escena.

-"¿Qué era lo que sentía?... miedo?, no quería que lastimaran a Zelda"- el pensamiento se fundió en su memoria y de manera extraña su cuerpo comenzó a moverse solo, tomando una posición muy característica- "Lo que sentía…" – se repitió mentalmente.

Pero lo que vino después a su mente no fue la escena del dodongo acorralando a la chica. Simplemente era Zelda demostrándole su ternura, diciéndole "no eres un asesino", "si te quiero.. te quiero mucho" y también la forma en la que siempre lo abrazaba y como su cabeza se había unido con la de ella entre esa sensación agradable y acogedora.

Arqueo una ceja de manera insistente preguntándose porque precisamente era eso lo que se le había venido a la mente.

Suspiro nuevamente como tratando de no pensar en nada porque aquella situación se había vuelto un poco bochornosa y además sentía que la sangre se le había ido a las mejillas.

De manera voluntaria retiro de su cabeza todas aquellas imágenes y de pronto entre la oscuridad de su memoria le pareció ver un pequeño destello, un ente conocido guiándolo hacia un recuerdo muy olvidado… un recuerdo perdido en el tiempo.

"Yo nací para protegerte" clamo la voz de un joven, una figura extraña y al vez conocida, una silueta que se perdía entre la oscuridad de su memoria, pero con un sentimiento tan poderoso que había logrado traspasar el tiempo.

-"Para Protegerte"- susurro dentro de su mente, la imagen de Zelda se desvaneció lentamente y en cambio pudo ver a "esa persona", y también se vio a si mismo dándole rienda suelta la técnica, como si la hubiera hecho cientos y cientos de veces en el pasado.

Zelda retrocedió unos cuantos pasos cuando vio a Link abrir los ojos, de alguna forma algo en lo profundo de su ser había cambiado.

-¡Kaitengiri!-soltó de manera fluida. Su cuerpo se movió libremente y junto con Ryuuji dio una vuelta majestuosa creando un remolino.

El viento lo envolvió por completo y barrio con todo lo que a su alrededor se encontraba.

Zelda cerró los ojos y Epona se colocó delante de ella para que no la lastimara la ventisca.

El vórtice que Link había creado duro por unos instantes y en el suelo solo quedo un círculo podado en donde ya no existían flores.

La joven hylian parpadeo un par de veces, las flores que habían salido volando ahora caían lentamente hacia el suelo como una bonita lluvia de colores.

-Lo Lograste, ¡Link!, ¡Lo lograste!- dijo con felicidad corriendo hacia sus brazos.

La mirada de él se había perdido en el cielo, en las flores que ahora caían de forma lenta y parsimoniosa.

-Una voz que te llama del pasado- susurro de manera queda perdiéndose ante el pensamiento. Y después un peso inesperado lo saco de sus cavilaciones.

Parpadeo un par de veces y después sonrió al ver a Zelda colgada de su cuello. Por unos instantes irguió una ceja de manera curiosa creía haber visto a "esa persona", pero no cabía duda de que quien se colgaba de su cuello era simple y sencillamente Zelda.

El corazón nuevamente le latió de forma rara… ¿había comenzado a hacer analogías extrañas? O quizás ese último recuerdo lo había dejado confundido y atarantado.

De cualquier manera en esos momentos no podía negar que lo que sentía por ella era algo más que un simple cariño. Algo más, algo que se erigía en su corazón como un sentimiento intenso.

De repente se sintió un poco preocupado.

-"Estoy comenzando a quererte demasiado"- pensó de manera un poco angustiada.

Si las cosas seguían de esa manera sabía que le dolería mucho el día en el que llegaran a Hyrule y tuvieran que separarse. Después de todo él era un mercenario y no podía quedarse demasiado tiempo estancado en un solo sitio y además porque su corazón le clamaba con ansias desmedidas que siguiera buscando a "esa persona".

Pero por esa misma razón era que desde un principio se dirigía a Hyrule porque tal vez ahí encontraría alguna pista, en ese lugar en donde los Hylians vagaban sin preocupaciones.

Las primeras flores que habían salido volando ahora caían a montones sobre los jóvenes.

-Tu cabeza se llenó de hierba- dijo él de manera burlona al ver el cabello de Zelda repleto de colores.

-Mira quien lo dice- le refunfuño ella de forma graciosa.

Epona solo miraba curiosamente y de un momento a otro se puso a cazar a las flores escurridizas que caían a montones del cielo, descubriendo que las azules sabían realmente deliciosas, miro hacia el cielo en busca de ellas y cuando encontró una la siguió con la mirada.

La florecilla color celeste aterrizo sobre el gorro del hylian y Epona sin dudarlo fue a tomarla inmediatamente, pero cuando la mordió se llevó el gorro de Link consigo.

-¡Ahhh!- grito Link al sentir la cabeza desnuda- ¡animal del demonio!, ¡Devuélveme eso!

Epona relincho de manera traviesa y se echó a correr por la pradera.

-Ay cielos!, ahí van de nuevo- clamo Zelda en forma graciosa al ver como Link perseguía como loco a la yegua…

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Continuara…

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Cometarios del Capitulo:

"Una voz que te llama del pasado"… ohh O_o cielos, jajaja, otra vez con mis raros rompecabezas.

Y bueno este es el capítulo que debía del jueves xD, está un poquito corto pero tiene cositas esenciales. Jeje es gracioso pensar como esta parte de la historia comienza y termina de la misma manera, con Epona haciendo que Link se enoje de forma graciosa xD

Y bueno si ya tenemos la verdad de Tomo, la de Link y la Ryuuji, solo nos queda alguien…. La princesa Zelda, ¿Qué secreto puede guardar ella?, bueno les doy una pista "Tomo yo, yo no puedo amar a los hombres, y a menos que Link no sea uno, yo no puedo estar enamorada."