Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva
Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
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Capítulo 31: El secreto de Zelda…
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La sangre le goteaba chorros por el cuerpo mientras su respiración se volvía cada vez más y más lenta. Había entrado al Templo y había sorteado todas y cada una de las difíciles pruebas.
Ahora estaba en la última sala, sabía que lo que buscaba yacía delante de él dentro de aquel pequeño cofre.
El corazón le latía de manera rápida mientras arrastraba las patas con una dificultad más que intensa. Al llegar al cofre lo abrió con cierto miedo….
-¡NO!... ¡Porque!- bramo de manera ahogada.
El cofre estaba vacío…. Completamente vacío.
El corazón le dejo de latir por unos instantes y cayó al suelo sintiendo un terrible escalofrió.
-Porque… ¿Por qué no está?... después de viajar tan lejos, de haber cruzado los desafíos, de haber llegado hasta el fondo del templo.
Las heridas se habían vuelto incluso más severas, su cuerpo ya no le respondía y lentamente los ojos se le cerraban.
Todo había terminado… ya nada le importaba.
-Perdóname- susurro desde lo más profundo de su corazón dolido…-Perdóname- repitió de manera queda mientras sus palabras se perdían en el silencio.
Sabía muy bien que moriría porque las fuerzas poco a poco lo abandonaban, pero ya no le importaba, ya nada le importaba.
Sintió impotencia y coraje, y odio hacia él mismo por no haber llegado a tiempo, por no haber podido conseguir aquello… por no haber podido salvar a esa persona que tanto amaba.
Los ojos se le cerraron de manera lenta, pero incluso antes de perderse en la oscuridad para siempre una luz dorada emano frente a su cuerpo.
Era cálida y acogedora, y tan agradable que de cierta forma postergo su propia muerte para poder admirarla.
-Pobrecito- clamo una voz melodiosa, la más suave que alguna vez había escuchado.
Sus ojos pardos se posaron frente a la figura que había surgido de aquella luz etérea.
-Pobrecito- volvió a decir la voz de aquella mujer hermosa.
Sus cabellos eran largos y dorados, y sus ojos profundos y azules como zafiros, como el mar a la deriva, como el cielo que es infinito, de una belleza eterna que sólo pertenece a las cosas que existen pero que no pueden ser nombradas.
-Vaya, has tenido mala suerte- clamo tomándolo entre sus brazos- has sufrido tanto y al final no obtuviste tu recompensa. Deja que te cure, es un regalo por haber llegado hasta el final del templo.
Una luz brillante emano de sus manos y en menos de lo que pensaba a su cuerpo había vuelto la vida.
La miro de forma curiosa incluso después de que ella lo deposito en el suelo.
-¿Por qué?- volvió a susurrar de manera dolida mientras una lágrima se le escapaba de los ojos.- por qué, ¡por qué no está la botella!, ¡Por qué no está la cura!
-Lo siento pequeño… alguien llego mucho antes que tú y ya han tomado el premio de este Templo. No te sientas decepcionado, eso fue hace tantos siglos…
La mujer lo miro con curiosidad, cómo si con aquellos ojos buscara la verdad en el fondo de su alma.
-Pequeño- lo llamo nuevamente.
Él la miro directamente a los ojos.
-Te concederé un deseo si me das algo a cambio.
-Un deseo…?
-Pero debes tener en cuenta que el intercambio debe ser equivalente, sólo puedo concederte el deseo si el pago por éste es el adecuado. Dime… ¿Qué es lo que deseas?
-Quiero… quiero que ella viva. ¡Quiero que ella se salve!
-Me estas pidiendo una vida- susurró aquella mujer hermosa.
-Entonces es una vida la que debo darte ¿cierto?
-Es un precio demasiado alto… ¿de verdad estas dispuesto a pagarlo?
-Lo haré, si lo que necesitas es una vida, entonces toma la mía, te ofrezco mi alma si a cambio de ella puedo salvar a esa persona.
-Es un deseo noble… entonces acepto, tomare tu vida… que así sea.
La brillante luz invadió la última estancia del templo. Él cerró los ojos con mucha fuerza y cuando los abrió aparentemente nada había cambiado.
Nuevamente miro a aquella mujer que sonreía de forma graciosa.
-Tu vida me pertenece… vuelve a casa, pero recuerda, ahora eres un alma encadenada, quedaras siempre atado a los designios de una Diosa.
-¿Una diosa?
-Te visitare en sueños Tomodachi, recuerda- volvió a repetir- tu lealtad le pertenece a Hylia….
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Despertó con la respiración casi ahogada, miro al cielo que estaba lleno de estrellas y después sacudió la cabeza para sobreponerse a las emociones.
-¡Cielos!- bramo entre susurros sintiendo un leve escalofrió. Llevo sus manos a su rostro y respiro detenidamente- ¿Por qué soñé con eso…?, que extraño.
Miro a su alrededor. Link permanecía erguido junto a la fogata haciendo guardia, Zelda y Rouro estaban completamente dormidos justo al lado de Epona, la noble yegua se había quedado junto a ellos sirviéndoles de almohada.
Suspiró de manera prologada.
-"Aire"- susurró mentalmente, lo aspiro de manera profunda pero también algo cansada mientras su vista volvía perderse en el cielo- "aparentemente nada había pasado… pero cuando volví a casa"- pensó cerrando los ojos- "Yahab se había recuperado y la enfermedad mortal había desaparecido", me pregunto si Hylia trata de decirme algo.- musito.
-¿Otra vez te sofocaste?- dijo una voz a la distancia con cierta pereza.
-Si- clamo el caviidae mientras se levantaba para acercársele- es inevitable Link, de vez en cuando… mi cuerpo recuerda esa sensación de estar frente a la muerte. ¿A ti no te pasa eso?, es decir… siendo mercenario seguro que en más de una ocasión tú…
-Si- le corto la plática- pero ya me he acostumbrado, después de tantos años.
De repente se hizo el silencio en que solo se escuchaban algunos grillos y el crepitar de las llamas de la fogata.
-Ya pasara- dijo el joven hylian con pereza- ya pasara- repitió mientras sus palabras se perdían entre el silencio.
Esa mañana llegaron hasta el siguiente pueblo, y cómo ya le era costumbre Link le tendió los brazos a Zelda para que desmotara de Epona.
El pueblito lucia alegre y "tranquilo", una buena señal de que por ahí no habían pasado los ladrones Dodongo.
Después de unas cuantas vueltas Link confirmo ese hecho y pensó que sería bueno descansar un rato de las capuchas.
-Bonito pueblo- dijo el joven hylian- Zelda ¿no crees que es perfecto para dejar aquí a tu amigo Rouro?, después de todo clama que tiene una cuanta en el banco- agrego con una risita burlona.
Zelda lo miro de reojo y por unos instantes ladeo la mirada.
-No te desentiendas- le susurró él de manera queda- sabes que me lo prometiste.
-Sí, lo sé pero…
-Zelda- llamo su atención siendo un poco severo.
Rouro tomó la mano de Zelda y la alejo del mercenario.
-Mi lady, no tienes por qué soportarlo, y lo sabes.
Ella suspiró un poco. Era cierto que las cosas se habían vuelto un poco tensas.
-Después veremos eso- resolvió Tomodachi- ahora debemos buscar víveres y otras cosas. Mmmm?, el pueblo es muy extenso, ¿Qué les parece si nos dividimos en dos grupos?
-Bien- dijo Rouro- definitivamente yo voy con la princesa.
Link le dedico una mirada inquisitiva y ella rio con un poco de nervios. Tomó a Rouro de la mano y lo alejo un poco del grupo para poder susurrarle unas cuantas palabras.
-Oye ¡que te pasa!, sabes muy bien que no puedo.
-¿Qué?, ¿por qué?
-Mira este sitio.
El watarara miro a su alrededor, en efecto el pueblo era tranquilo, pero de alguna forma la cuestión de "normalidad" no se apegaba a la norma que conocían ellos en Hyrule. Los hombres caminaban por ahí jalado de vez en cuando a una que otra jovencita, las chicas algunas veces asentían y de vez en cuando los abofeteaban, aun así nadie parecía notarlo como si aquella extraña conducta se hubiera naturalizado con el pasar del tiempo.
-¿Tienes miedo?, pero si voy a cuidarte.
-Si… si tengo miedo y por eso es por lo que siempre he necesitado guardaespaldas, aquí no está Din ni tampoco Impa, por eso debo quedarme cerca de Link siempre, solamente así podre caminar por cualquier lugar a mis anchas, si estoy a su lado el miedo desaparece ¿Entiendes?
Link comenzaba a incomodarse, era obvio que desde que Rouro había llegado Zelda le concedía demasiadas atenciones. Siempre estaban demasiado cerca y la noche anterior se había empeñado en que durmieran juntos, sin contar que ahora le insinuaba que quería que él se quedara en el grupo. El sentimiento que sentía le molestaba y de alguna forma eso le hacía sentir coraje.
-Vámonos Tomodachi-Gruño de repente- tomó al caviidae por el cuello y se perdió un poco entre la gente.
-¡Link espera a dónde vas!- clamo ella preocupada.
-Vas con Rouro- gruño de manera seria- Tomo y yo buscaremos una posada porque hay que trazar de nuevo una ruta segura en el mapa y eso lleva tiempo.
-No, no, no, espera.
-¿Sucede algo?
Ella se hizo un manojo de nervios.
-Cambiemos tareas ¿sí?- dijo disimulando sus sentimientos, tomó la rienda de Epona y se la entregó al joven hylian- Rouro y yo iremos a buscar una posada, ustedes vayan por los alimentos.
Link levanto una ceja y la miro de manera atenta, su comportamiento se había vuelto algo extraño y hasta cierto punto eso le preocupaba.
Rouro la tomó de la mano y después juntos desaparecieron.
Epona irguió un poco las orejas como preguntándose ¿Por qué Zelda se había ido?, miro a Link de manera curiosa y lo jaloneo un poco como si quisiera que avanzara y acompañara a la joven.
-Ya basta- bufo él de manera firme mientras la atraía un poco con ayuda de las riendas.
La yegua relincho de manera inquieta.
-Vienes conmigo, necesito que me ayudes con las cosas- gruño mientras avanzaban.
Pero la mirada de Epona se perdió en la dirección en la que Zelda se había marchado.
-¿Quieres dejar de hacer eso?- gruño Tomodachi cuando finalmente se soltó del agarre del joven hylian.
-Si… lamento lo de tu cuello.- soltó con mucha desgana
-¡Eso no, bobo!
-¿Entonces qué?
-Pareces un niñito celoso, si tanto te molesta por qué no aceptas tus sentimientos ¿Por qué no admites que lo que sientes por ella es más que cariño?
-Tomo, no me jodas con eso, sabes lo que siento… sabes que mi corazón le pertenece a otra persona, si vas a decir burradas mejor lárgate con ellos a la posada.
La brusquedad en la voz del hylian hizo retroceder un poco al caviidae, hacía tiempo que no escuchaba hablar con ese tono y tenía que admitir que tampoco lo había extrañado.
En la posada Zelda suspiro de manera un poco cansada y después se dejó caer sobre esa cama que parecía algo cómoda.
-¡Diablos!- gruño de mala manera.
-¡Princesa!, no hable de esa forma, esos modales no son propios de su realeza.
-Rouro tonto- susurró mientras se llevaba uno de sus brazos a la cara para cubrirla completamente- Link se ha enojado conmigo- volvió a musitar de manera triste.
-Ese bobo mercenario, no tiene derecho a hablarte de esa manera. Al menos ya no van a encontrarnos, ¿Cómo saben en qué posada estamos?, de verdad que es un idiota- dijo mientras se hachaba a reír a carcajadas.
-Si él buscaba la posada evidentemente reservaba un cuarto y después salía a buscarnos. Pero como ha sido al revés él no tiene necesidad de eso.
-Eh?- el watarara había dejado de reírse.
-Tomodachi- susurró ella y después exhaló aire de manera ahogada- suele poner hechizos localizadores en casi todo, en su gorro, en mi bolsa, incluso en Epona, dice que le ayuda a encontrar las cosas cuando no las tiene cerca. Rouro subestimas a Link de mala manera. Por favor… creo que de veras vas a tener que quedarte en este pueblo.
-¡Que!- bramo de repente.
-No quiero que él se enoje- dijo sin siquiera pensar en sus palabras.
El watarara la miro de manera dolida, ya no dijo nada y después de una hora la puerta de la habitación se abrió de par en par dejando entrar al pequeño caviidae peludo.
-¡Señorita Zelda! ! !- dijo corriendo hasta sus brazos.
-Zelda lo recibió con cariño y después busco a Link con la mirada, pero él no estaba cerca y al parecer tampoco en ninguna parte.
-Me ha dejado con Link y me dio mucho miedo- dijo Tomodachi acurrucándose sobre su pecho y poniéndose algo meloso.
-¿Qué te pasa?, ¿Por qué dices eso?- le preguntó ella con ternura.
-Si no le dice algo, pronto volverá a convertirse en un verdadero mercenario.
-¿Qué?
-Sé que es terco y todo eso. Pero además hay algo que tal vez usted no sabe- dijo mientras se liberaba del abrazo para volver al piso.
-¿Qué no sé?
-Necesita de cariño de manera constante o de lo contrario camina como los cangrejos.
-No entiendo- susurró ella de forma confundida.
-Solamente no lo deje mucho tiempo solo.- dijo Tomodachi con su vocecita graciosa.- él no admite sus sentimientos pero creo sinceramente… que en estos momentos se siente un poco triste.
-"Triste"- pensó, y después también se le encogió el corazón por dentro.
Rouro se puso muy irritado cuando vio que Zelda se retiraba de la cama para salir a buscar al mercenario.
-"Si Rouro tengo miedo"- gruño imitándola- Pero ¡no es cierto!, ibas a salir y pensabas hacerlo sola.
-Es que…- dijo ella mientras la voz se le cortaba- hay algo que es más fuerte.
Trato de esquivar a watarara pero él la acorralo cerca de la puerta.
-Señorita usted no va a salir de aquí sin escolta.
La tomó por sorpresa y comenzó a hacerle cosquillas, Zelda retrocedió de manera lenta hasta que sus piernas se toparon con la cama.
-Ya, ¡ya basta!, ¡déjame!- quiso regañarlo pero la risa le ganaba.
Finalmente después de un rato Rouro se detuvo, Zelda respiró de manera honda tratando de recuperar el aire que había perdido.
Ambos se miraron por un momento.
-De verdad lo amas ¿Verdad?- clamo de manera nostálgica.
Ella no contesto de inmediato.
-¿De qué hablas Rouro no me salgas con eso?
-Si no me lo dices… entonces no puedo dejarte, no puedo renunciar a ti mientras en mi corazón todavía exista esperanza.
La abrazo con cierta vehemencia, pero calculo mal sus movimientos, el peso de su cuerpo término por empujarla y los pies de Zelda tropezaron con la cama, haciendo que ambos cayeran cobre ella y de manera incomoda Rouro término por aplastarla
-Lo…Lo siento- clamo Rouro apenado y con risa nerviosa.
Tomo también se había reído porque se habían caído de forma muy graciosa y tonta.
-¡Quítate!- grito con ella con voz quebrada haciendo que el watarara y el caviidae se sobresaltaran.
Rouro intento levantarse, pero de alguna forma escuchar el tono de Zelda lo hacía actuar con torpeza.
-¡Quítateme de encima!- le grito ella al borde del llanto.
Sin saber cómo termino empujándolo y el pobre watarara voló lo que no había volado en mucho tiempo. Tomodachi lo vio aterrizar hasta la esquina del cuarto y después se apresuró para levantarlo.
-Zelda-susurró Rouro de forma preocupada.
La joven se levantó de la cama y se abrazó a si misma de forma temblorosa, de un momento a otro no podía controlar su cuerpo.
El joven watarara gruño un poco por el severo golpe, una de sus heridas se había abierto un poco y cuando Zelda lo vio no pudo evitar soltar el llanto.
-Rouro yo…. Perdóname- dijo mientras salía de la habitación corriendo muy avergonzada.
-Tomodachi detenla…- susurró el joven príncipe.
-¿¡Qué paso!, nunca la había visto actuar de esa forma?
-Si sale a la calle sola- profirió mientras soltaba un gruñido de dolor- detenla.
-¿Pero tus heridas!?
-¡No, no entiendes!... ella…..
Salió corriendo de la posada maldiciendo mentalmente a los cuatro vientos por haber actuado de esa forma, por haber dejado que el miedo en su cuerpo fuera más fuerte que su raciocinio.
Cruzó la plaza del pueblo sin saber exactamente a donde iba y después cuando se le acabo el aliento se obligó a si misma a detenerse.
-¡Por las diosas!- mascullo de manera cansada llevándose las manos al rostro y tratando de temblar lo menos posible.
Si tan solo Tomodachi no hubiera estado ahí las cosas podrían haber sido más fáciles, hubiera bastado una disculpa y Rouro habría entendido, desafortunadamente y para su mala suerte ese no había sido el caso.
Respiró de manera profunda y cuando se dio cuanta ya no supo en donde estaba.
-Rayos- susurró mientras se limpiaba una lágrima de su rostro.
Miro a todas partes pero no pudo ubicar en que parte del pueblo se encontraba. Estaba alterada y de cierta forma un terrible terror comenzaba a recorrerle el cuerpo entero.
-Link ¿en dónde estás?- musitó de manera queda.
Y pasaron unos instantes hasta que finalmente pudo recuperar un poco de cordura.
-Señorita, ¿Ha visto a un joven hylian?, es rubio, tiene ojos azules y viste ropajes verdes.
-No lo siento.- contesto la joven a la que había preguntado.
Camino durante un rato pero todas las mujeres a las que les preguntó parecían tener la misma respuesta.
Después de cierto tiempo cuando la tarde ya caía un pequeño niño le jaló la falda.
-Señorita, esa persona que busca, la vi hace un buen rato se fue por ese camino.
-Gracias pequeño.
Se embarcó por el camino que el niño le había señalado, cruzo algunas callecitas y llegó hasta un lugar que parecía un prolífico mercado.
Busco con la mirada pero le fue difícil distinguir a "algo" de "alguien". Preguntó nuevamente, pero las personas le negaron con la cabeza y de un momento a otro sintió como alguien la tomaba de manera tosca por el brazo.
-Oye preciosa desde hace rato que te veo, ¿buscas a un joven?, ¿Por qué mejor no te quedas conmigo?
Lo que faltaba... ¡su peor pesadilla!, ya antes se había librado de milagro pero ahora que estaba sola, realmente sentía que se le iba el alma.
Trato de calmarse lo más que pudo, recordando las palabras que alguna vez le había dicho Impa. "El aura Zelda, no te dejes engañar, si de verdad es peligroso revisa su aura, la respuesta llegara a ti de inmediato"
-"El aura"- susurró para si misma.
Pero el aura de ese sujeto se sentía realmente horrible.
-P…por favor, por favor suélteme.
-¿Qué sucede preciosa me tienes miedo?, pero si sólo quería invitarte un trago.
-No bebo, gracias- dijo sin poder ocultar su nerviosismo- por favor suélteme.
-Creo que no me estas entendiendo, a mí, en este pueblo nadie me rechaza.
La tomó con brusquedad y fuerza, y Zelda grito pidiendo ayuda. La gente del mercado pareció no notar el alboroto, cómo si ese tipo de cosas pasaran a diario, cómo si la gente del lugar ya estuviera acostumbrada.
De manera alarmante al sentirse presa comenzó a dar patadas lo cual hizo enfurecer al sujeto.
-Mira niñita, ¡ya te dije que nadie me desprecia!.
Una de sus peores pesadillas se estaba volviendo realidad, sintió como la golpeaban contra la pared de un edificio cercano y como el rostro de aquel sujeto se aproximaba de manera amenazante intentado besarla.
Cerró los ojos muy fuerte y de la nada sintió como se le escapaban los sentidos, se ensordeció de manera voluntaria. Y algo muy extraño paso por su mente, recuerdos y sensaciones entremezcladas.
Su mano había quedado libre sin que se diera cuanta, el peso sobre su cuerpo había desaparecido… un ruido sordo como el de una pelea sonó a la lejanía.
Cuando nuevamente sintió que la tocaban, no tuvo tiempo de reaccionar correctamente, empujó a esa persona y con todas sus fuerzas le dio una cachetada.
El sonido sonó atronador por unos instantes y después…
-¡Aunch!, ¡Zelda que te pasa! – aunque la voz le había sonado distorsionada rápidamente entendió lo que pasaba.
Abrió los ojos y frente ella se encontró con Link sobándose la mejilla y refunfuñando algunas cosas inteligibles . El sujeto que había intentado propasarse con ella ahora estaba tirado en el piso.
Lo miro detenidamente y no podía creer que lo hubiera golpeado. No, no a él ¿¡Cómo podía ser posible!?, sintió un terrible dolor en el pecho, mientras lo veía sobarse nuevamente la cara.
Se preguntó nuevamente "¿Por qué?" y sin poder darle explicaciones salió corriendo de nuevo mientras su corazón se desbarataba en pedazos.
-Espera Zelda, ¡a dónde vas!, oye no corras, no estoy enojado- le grito Link mientras trataba de alcanzarla.
Pero en ese momento sintió que algo se le colgaba del cuerpo.
-Espera- la desesperación en la voz de Rouro hizo que se virara- Espera por favor.
-Qué te pasa ¡Suéltame!- bramo casi con rabia- ¡Que no vez que se fue llorando!
-¡Precisamente por eso!, por favor escúchame.
Tardo unos instantes en tranquilizarse y después Rouro miro a Tomodachi con ansias.
-Por favor síguela, le dijo el watarara al caviidae- pero no te le acerques… sólo asegúrate de que no se meta en problemas.
-Entendido- dijo fuerte y claro antes de salir corriendo tras Zelda.
Link miro a Rouro de forma inquisitiva, Lo había detenido en un momento importante, quería respuestas y las quería ahora…
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Continuara…
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Cometarios del Capitulo:
O_o Ohh Cielos, ¿Y ahora qué?, ¿Lograra Zelda sobreponerse?
En el próximo Capitulo ¡Link al rescate! Jaja.
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Y bueno si se preguntan ¿Por qué comencé el capitulo con el sueño de Tomodachi?, bueno es que es un presagio. seguro que más adelante lo entienden, si hay algo que Link y Tomodachi comparten es el hecho de que sus sueños significan más de lo que puede saberse a simple vista.
