Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Antes que nada vuelvo a recordar lo siguiente: Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en cursiva

Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.


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Capitulo 32: Al final de cuantas

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Todo había sido tan extraño, cuando llegó a la posada con Tomodachi decidió que antes de volver a entrar quería dar un paseo, así que Link se fue a caminar por las calles, por la plaza, por los lugares en donde podía despejar su mente de tantas y tantas tonterías que lo atormentaban últimamente.

Lo que más le molestaba era que el caviidae lo hubiera llamado "niñito celoso"

-No estoy celoso, ¡cómo podría estarlo! Y por qué lo estaría- gruñó de manera sorda mientras caminaba por las calles, se estaba haciendo tarde pero no quería volver y verle la horrible cara a ese Watarara.

Se sentó por un momento cerca de unas mesas que había por el mercado. Las cosas eran tan diferentes en esta parte de las tierras del oeste, nadie parecía notar su presencia y de vez en cuando prefería no mirar aquel escenario.

-Otro pueblo de asco- gruño recordando la última vez que había estado en el sur, allá en donde las leyes sociales estaban lejos de existir o de hacer presencia.

Lo había notado desde hace un buen rato y eso le molestaba, esa forma de ser y de actuar de la gente… ¿En dónde habían quedado esos bonitos paisajes que había visto en Dragonsterra?, esa paz y esa calma que se sentía en ciudad Ropy.

Gruñó un poco ante el enfado, pero decidió pasar por alto aquel hecho.

-Al fin y al cabo… hemos vuelto a las Tierras del Oeste- susurró de manera cansada.

¿Desde cuándo le cansaba ver algo como eso?, era extraño… muy, muy extraño como si su propio cuerpo y su mente se hubieran desacostumbrado.

Una voz femenina le habló de manera repentina, alzó la mirada y vio a una joven con una canasta de alimentos.

-Tú eres esa persona.

Un escalofrió le recorrió la espalda, creía que los ladrones Dodongo no había estado por esos alrededores ¿Y si se había equivocado?, y si de manera torpe había dejado la capucha y evadido la posibilidad que alguien lo hubiera visto en algún afiche.

Trago saliva de manera forzada y se obligó calmarse y escuchar el resto…

-Una chica bonita te está buscando.- clamó aquella mujer con cierta sonrisa.

El color le volvió al rostro y parpadeó un par de veces.

-¿Una chica?

-Hylian, cabello rubio, ojos azules. Parecía perdida y asustada. ¿Es su novia?, ¿se separaron por accidente?

-Ahhh, si… es decir, si nos separamos, es mi compañera.

-Está por esa parte del mercado- dijo señalando hacia cierta dirección.

Link se levantó como resorte.

-Muchas gracias- dijo antes de emprender camino.

-De nada- solamente escuchó a la mujer cuando ya se encontraba muy, muy lejos.

No sabía por qué Zelda lo estaba buscando ni tampoco porque estaba sola, pero de un momento a otro le preocupaba, y mucho, en aquel mercado era casi imposible moverse.

Pero casi como si fuera instinto sintió que algo andaba mal, poco después escuchó su voz a la distancia y apresuro el paso.

Cuando vio al sujeto frente a ella la sangre le hirvió de coraje, la estaba asustando, intentaba aprovecharse de ella, vio como acercaba su rostro descaradamente y tuvo que contenerse para no matarlo en ese mismo instante.

Lo tomó por la espalda obligándolo a soltarla y de un solo golpe le rompió la cara y lo dejo tirado en el piso.

La pobre Zelda estaba temblando y su cuerpo entero se había pegado contra la pared del edificio, la tomó por la mano pero no esperaba que ella lo empujara ni mucho menos que le fuera a propinar semejante golpe.

-¡ ¡Aunch! !, ¡Zelda que te pasa! – gruñó a causa de la sorpresa

La vio abrir los ojos y mirarlo de forma desconcertada mientras las lágrimas se le acumulaban de sobremanera.

Algo muy dentro de él sufrió al ver aquello. Le había gritado pero no se había puesto a pensar que ella todavía estaba asustada.

Y además después de eso salió corriendo como alma en pena haciendo que él se sintiera mucho peor de lo que ya se sentía.

-Espera Zelda, ¡a dónde vas!, oye no corras, no estoy enojado- le grito Link mientras trataba de alcanzarla.

Pero en ese momento sintió que algo se le colgaba del cuerpo.

-Espera- la desesperación en la voz de Rouro hizo que se virara- Espera por favor.

-Qué te pasa ¡Suéltame!- bramó casi con rabia- ¡Que no vez que se fue llorando!

-¡Precisamente por eso!, por favor escúchame.

Tardo unos instantes en tranquilizarse y después Rouro miró a Tomodachi con ansias.

-Por favor síguela, le dijo el watarara al caviidae- pero no te le acerques… sólo asegúrate de que no se meta en problemas.

-Entendido- dijo fuerte y claro antes de salir corriendo tras Zelda.

Link miro a Rouro de forma inquisitiva, Lo había detenido en un momento importante, quería respuestas y las quería !ahora!…


A las afueras del pueblo muy cerca de donde transitaba el gran arroyo de las tierras del Oeste, se encontró con Tomodachi.

-¿En dónde está?

-Justo ahí- clamó el caviidae con voz triste. Rouro le había dicho que no se le acercara a la princesa y por eso no había querido tentar su suerte y de la misma forma no había podido ir a consolarla.

-Vuelve a la posada, Rouro se desangra y te necesita.

-Bien.- dijo de manera seca- Pero trae a la princesa como nueva. ¿Vale?

Link asintió con la cabeza. Se acercó de manera lenta y sin hacer el menor ruido se sentó a su lado recordando lo que Rouro acaba de decirle hacia solo unos minutos…

**************Flash Back****************

-Sera mejor que sea importante, ¡Porque me detienes de esta forma!

Finalmente lo había soltado y después vio cómo se caía al piso y ese líquido rojo manchaba sus vendajes.

-¿Qué sucedió?- preguntó un poquito alterado.

-Zelda… pero fue mi culpa, fue un accidente, se asustó.

-No entiendo nada. Explícate.

Me caí arriba de ella, en …. Bueno te imaginaras, en ese tipo de posición incómoda. Pero no sabía que se asustaría también conmigo.

-¿También contigo?... sigo sin entender. Rouro me haces perder la paciencia- clamó sintiendo como la desesperación por querer ir por Zelda crecía y crecía.

-No te la ha dicho ¿cierto?- susurró con voz triste- ya me lo temía…

La respiración se le estaba yendo así que Link lo tomó en brazos y lo sacó de aquel escenario tan asfixiante.

-Zelda… ella, le tiene miedo a los hombres.- soltó finalmente cuando Link lo había depositado nuevamente en el suelo.

-No juegues conmigo, eso es una mentira, hemos viajado mucho y durante largo tiempo, y ella no me teme.

-Lo sé… es tan extraño y desconcertante, de alguna manera no terminó por explicármelo. Pero es cierto, disimula muy bien su miedo, hasta que alguno de repente la toca y después inevitablemente pierde el control de su cuerpo.

Por un momento Link frunció el ceño de forma severa, pero después recordó algunas cosas…. Algo muy dentro de su mente hizo click de manera inmediata.

-Link… lo siento, sé que soy un idiota y que me odias. Pero por favor te necesito.

-¿De qué forma?

-Tu aura…

-¿Mi aura?

-Por favor… ve y abraza a Zelda, pero no le preguntes nada.

-¿Por qué?

-Porque es muy doloroso… ella… ese miedo.

-Alguien le hizo algo ¿Cierto?- dijo de forma calmada y a la vez con un tono tan sombrío, tan lleno de rabia, que incluso el mismo desconoció su voz ante las palabras.

Rouro agachó la mirada de forma triste.

-Si… hace muchos años allá en Hyrule. Un tipo asqueroso intento…- la voz se le quebró al tratar de contar aquello, no quería decirlo, tampoco quería recordarlo.

-¿Ocurrió realmente?- dijo Link empuñando las manos y sintiendo que nuevamente la sangre le hervía.

-No, por fortuna Impa la salvó a tiempo. Pero en su corazón quedo una enorme herida una que no ha podido sanar con los años y qué sigue creciendo y creciendo, y todo fue peor cuando el año pasado un estúpido principito intento hacerle mismo.

No podía creer lo que escuchaba. Miró a Rouro pero en sus ojos solamente descubrió una mirada sincera.

-Perdóname Link… estaba tan celoso, porque durante años había sido el único que podía acercársele, que podía abrazarla y calmar un poco sus miedos.

No pudo evitar que se le salieran las lágrimas, pero ya no le importaba.

-Ella te necesita… cuando está contigo se siente segura, es porque puede sentir tu aura. Por favor necesito que vayas y la abraces.

-No puedes decirme que es o no lo que debo hacer con ella- dijo Link de manera seca.

La dio la espalda al watarara y se alejó caminado.

**************Fin del Flash Back****************

-Zelda- la llamó sentándose a su lado.

Ella se había hecho ovillo y ocultado el rostro entre las piernas.

-Lo siento tanto- susurró con voz quebrada-… no quería golpearte, lo siento, de verdad lo siento.

Sintió como Link posaba una mano sobre su cabeza y después de cierto de tiempo se atrevió a mirarlo.

-Perdóname, no quería gritarte, es que.. me sorprendiste.

-Pero me lo merecía.

-No, eso no es cierto, yo era el que se merecía la cachetada. Sé que soy tosco y bruto la mayor parte de las ocasiones… debí ver que tenías miedo, yo, lo siento.

Dijo mientras pasaba su brazo por la cintura de la chica y después la acercaba hasta su pecho.

Zelda sintió como el corazón le latía fuertemente y de manera instintiva lo abrazo de manera tierna.

-Link… yo..

-Algo me dice que no te llevas nada bien con los hombres, tienes la suerte de atraer a los más brutos y peligrosos. Pero… no es eso. ¿Cierto?

-…..

-En El Limite también te asustaste y eso que aquel tipo ni siquiera te toco.

-…

-Y en el pueblo Igneo la cosa fue más notoria. Y ahora solo estas temblando ¿hay algo que no me has dicho?

-….

Rouro le había pedido que no le preguntara nada, pero Link sabía que ese no era el camino correcto, sólo cubriría el problema por unos instantes ¿Pero, y después?

Ella se separó por un momento sin poder mirarlo a la cara.

-Sabes que estoy aquí para cuidarte- le susurró Link de manera casi imperceptible.

-Es tan vergonzoso- dijo finalmente.

-¿Por qué?

-Porque soy una princesa…

-Sí... pero, eso no me importa, no me interesa la sangre noble ni la realeza, solamente lo que hay aquí adentro- dijo mientras le señalaba el corazón en su pecho.

-Me dan miedo Link… por eso no quiero que seas un hombre. Los hombres son muy malos.

-No puedes cambiar lo que soy Zelda y yo soy un hombre.

-Pero de verdad no quiero que lo seas. Ellos solamente me hacen daño.

-No es cierto. Eso piensas porque les tienes miedo. Pero no todos son así, dijiste que Altaír era como un pequeño ángel guardián y además… ¿Qué hay de tu padre?

-Si es cierto… no sé Link, no sé qué me pasa, a veces mi cuerpo reacciona solo.

-Todo está en la mente Zelda.

Sé quedo pensativa por un rato y después volvió a abrazarlo, él la recibió con cariño y junto su cabeza con la de ella.

Era una sensación agradable y acogedora, Zelda acurrucó su rostro y sus manos sobre el pecho de Link y durante un buen rato solo escucho los lentos latidos de su corazón, eran bonitos y armoniosos y la hacían sentir tanta calma, tanta que por poco y se quedaba dormida.

-Link… tengo miedo- clamó de pronto.

-¿De qué?

-De mi propio miedo, se ha estado volviendo incontrolable.- dijo guardando cierto silencio- Ni siquiera en Hyrule puedo estar demasiado tiempo sin guardaespaldas y además hace rato… Lastime a Rouro… cuando lo sentí encima de mí no pensé en otra cosa y lo mande a volar muy lejos, creo que ahora el pobre está peor que antes… y si se volvió a romper el ala.

Se le había salido una lágrima pero Link se la limpio tiernamente con la mano.

-No le paso nada Zelda, sólo se le abrió la herida.

-¿Cómo lo sabes?- gimió un poco.

Me lo encontré cuando venía a buscarte.

-¿Te dijo algo?- preguntó sintiendo que la sangre se le congelaba en el cuerpo.

-¿Acaso importa lo que él me dijo?... yo quiero que tú me lo digas, porque solo así vas a poder liberarte.

Nuevamente se le salió una lágrima pero no espero a que Link se la limpiara, abrazo al joven hylian por el cuello y se quedó ahí a su lado esperando a que sus sentimientos fluyeran, esperando a que le salieran las palabras.

Finalmente cuando suspiró de manera honda y se sintió adormilada hablo de manera pausada y muy lenta.

Link la había abrazado completamente estrujándola con un fuerte abrazo. Escuchando atentamente desde el inicio hasta el final de la historia.

-Me tiro contra la pared y me rasgo la ropa…

Escuchó que le decía un poco entre sollozos.

-Grite Link… grite tanto, pero nadie me escuchaba, de verdad pensé que iba a violarme, se había bajado los pantalones… había tenido tanto miedo y después apareció Impa.

Nuevamente los brazos de Link se aferraron a su cuerpo, dándole calidez y calma.

-Casi mató al tipo… me salvo de un horror seguro… pero no dormí en meses y a veces en mis sueños todavía regresa convirtiéndolos en pesadillas. Y después Link, cuando creí que todo era una mala jugada del destino llego ese príncipe, se había portado tierno y amable, quería darle un oportunidad, quería que fuera mi amigo, pero… Él quería lo mismo que todos, también quería propasarse.

-¿Y qué paso?- susurró la voz de Link de manera melodiosa cerca de su oído.

-Le rompí la cara- susurró de manera queda.

El cuerpo de Link se movió de manera un poco brusca y después soltó una carcajada.

Zelda lo miró de reojo, un poco confundida por la reacción que él había tenido.

-¿Y por qué no le rompiste la cara al tipo de la plaza?

-No lo sé, en aquella ocasión mi cuerpo también reaccionó sólo… igual que cuando te di el golpe, lo siento- volvió a repetir.

Pero Link no estaba molesto, la miró de forma tierna y divertida.

-Sabes cómo clavar una flecha a más de 15 metros de distancia… también puedes romperle la cara a cualquier idiota que se sobrepase, sólo debes dejar que tu mente actué antes que tu miedo… voy a enseñarte cómo es que se deben hacer las cosas.

-¿De verdad?

-Si- susurró cerca de su oído.

Nuevamente le dio la taquicardia, era como la reacción más extraña que había sentido en su vida, felicidad y gozo, mezcladas con adrenalina, y eso que acabada de hablar de un tema muy doloroso, pero Link era tan lindo que hasta cierto punto todo lo demás se le olvidaba.

-Aunque todavía no me queda claro… ¿Por qué a mí no me tienes miedo?

-Porque no eres peligroso.

-Soy un mercenario Zelda, si eso no cataloga como peligroso, no sé en qué mundo vives- dijo de forma burlona.

-Si… pero, tu aura- dijo guardando un poco de silencio, Link alzo una ceja y después ella prosiguió tratando de explicarle algo que ni siquiera ella entendía plenamente.- desde la primera vez que nos vimos, ese día cuando me rescataste… desde entonces puedo ver tu aura. Ya te he dicho desde siempre que en el fondo eres muy lindo y amable.

Link rodó los ojos unas cuantas veces y finalmente la vio sumirse entre sus pensamientos.

-Ya no estés triste- escuchó que le decía mientras se separaba un poco de ella.

Se metió una mano a la alforja y sacó una curiosa bolsita.

-Ten te traje un regalo.

-¿Regalo?

Estiro la mano para tomarlo pero Link la retiro deprisa. Suspiró por un momento y las mejillas se le colorearon de un tenue rojo.

-Pero solo te lo doy si me muestras tu sonrisa.

De todas formas no iba poder evitarlo y le sonrió como nunca antes le había sonreído.

Estiro la mano pero no tomo la bolsa sólo lo abrazo a él y se acurruco bajo su cuello.

-Si sabes cuánto te quiero ¿cierto?

-Lo suficiente como para ponerme nombre…. Lo suficiente como para ahorcarme- dijo casi sin aire.

Ella se rio de manera traviesa y lo soltó a pesar de no querer hacerlo.

Finalmente tomó la bolsa, metió la mano y saco una bolita redonda color marrón y de olor muy dulce.

-Y?, ¿qué es esto?- preguntó de forma graciosa.

-¿¡Cómo qué que es!?, ¡ Es chocolate!

-¿Qué?, no es cierto, esto huele muy dulce y el chocolate es amargo.

-Tengo tan pocos placeres en la vida, y tú, no vas a venir a decirme que el chocolate es amargo.

-Pero es cierto- volvió a decir de forma divertida.

-Es chocolate y es dulce- gruño él de forma curiosa.

-De todas formas ¿De dónde lo sacaste?

-Lo compre mientras vagabundeaba en el mercado.

Zelda negó con la cabeza y se puso aquella cosa en la boca. Link la miro muy atento y después de verla abrir los ojos como platos no pudo evitar soltar otra carcajada.

-No puede ser posible- dijo ella de forma sorprendida.

-Princesa, ¿acaso nuca probó el verdadero chocolate?- advirtió en tono divertido y burlesco.

-Creo que estas mal Link, aquel es el verdadero chocolate.

El negó con la cabeza de manera ávida y constante haciendo que su gorrito casi se cayera.

-De todas formas, este sabe realmente rico- añadió ella, se comió otra bolita y guardó la bolsita en su bolso.

-Hey. ¡No piensas darme!- bufó Link de forma divertida.

Esta vez fue ella quien negó con la cabeza.

-No, es mío.- clamó de forma burlona.

-Eres cruel y malvada.

-Dijiste que me enseñarías como hacer las cosas.

-Sí, pero podemos empezar otro día- dijo él tratando de quitarle el bolso.

Al final termino por abrazarla de manera tierna y ella también lo abrazo a él con ternura, le dio unos cuantos chocolates a cambio de que se quedaran así un buen rato…

Hundió su cabeza en su pecho con un solo pensamiento en la mente.

-"Creo que al final de cuantas si me he enamorado… creo que al final de cuantas si te amo tanto"

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Continuara…

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Comentarios del capítulo:

Jajaja perdió su chocolate, pero gano el amor de la princesa, bueno no es que antes no lo tuviera pero ahora si que acepto que lo ama.

Y bueno estas son la clase de cosas que suceden cuando no le prestas atención a alguien, quien sabe si alguien se acuerde que además de tenerle miedo a los escarabajos a Zelda si que le daban miedo los hombres, bueno eso fue lo que le dijo a Tomodachi mientras cruzaban el "Anillo", ¿No se acuerdan? Bueno….

*******Mini Flash back*******

-Y entonces, ¿Qué clase de cosas son las que le dan miedo?- preguntó con su vocecita curiosa el cavi.

-Pues…déjame ver, últimamente los Wolfos- agregó agachando la mirada- y también me aterrorizan los hombres, son creaturas extrañas y malvadas.

Tomodachi parpadeó un par de veces y después se echó a reír de buena manera.

-Qué extraña broma- dijo limpiándose las lágrimas- sabía de antemano que aquello no podía ser cierto pues de lo contrario la princesa no podría viajar así con Link como si nada.

Ella también se rio con nerviosismo.

-"Broma"- se susurró mentalmente, pero en sus ojos no había ni un ápice de mentiras

****Fin del mini Flash back******

Jajaja xD