~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

~*~Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos" *Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura). "Referencias a otras frases", Recuerdos muy efímeros, Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.


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Capitulo 33: Extraños sueños y premoniciones.

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Cuando abrió los ojos se encontró con un escenario conocido, esa era la primera vez que el sueño no funcionaba como espejo del mundo externo.

Ante él estaba el claro del bosque, aquel lugar en donde había vivido cosas tan hermosas y que a la vez le recordaba cosas tan tristes. Nuevamente la pradera de vistosas flores había desaparecido dejando solamente ese curioso cuerpo agua, el pequeño lago que siempre reflejaba a la luna llena.

Caminó de manera calmada sin saber qué hacer y cuando llegó al centro descubrió a la curiosa lucecita revoloteando.

-¿Qué quieres?- preguntó con cierta ansiedad en la voz.

La pequeña guía guardó silencio como lo había hecho desde que se habían conocido. Nuevamente sintió cierta nostalgia estiro el brazo y ella se posó delicadamente.

Después de un tiempo indefinido salió volando y lo dejo completamente solo.

Refunfuño de manera sorda.

-¡Quiero despertar!- dijo de manera firme.

Pero el sueño no desaparecía, miró el reflejo de la luna bajo la superficie del agua y después escuchó un curioso relinchido.

-¿Epona?

Se viro de forma asombrada y descubrió la burlona yegua acercándosele.

-¿Qué haces tú aquí?

La yegua dio un par de vueltas mientras el agua le llagaba casi a las rodillas. Link irguió una ceja miró hacia abajo pero el agua solamente le llagaba a él hasta la suela de las botas.

-Epona no te muevas- ordenó de manera firme.

Le tiró de las riendas pero la yegua no se movía, sólo lo miraba con ojos grandes y tristes. Sintió que se hundía más y más en el agua y trató de sacarla haciendo esfuerzos casi imposibles.

"¡Pero eso me pasa por ser bueno!, la próxima vez no me apiadare de ti sin importar en donde estés atrapado"

-¡Pero que!

Las palabras retumbaban en el escenario como un eco infinito que daba vueltas y vueltas.

-¡No me jodas con eso!- gruñó de manera molesta- es cierto que en el pasado lo dije, ¡Pero las cosas han cambiado!

Estaba consciente de que era un sueño pero no quería que Epona se hundirá para siempre en el lago, la sujetó con muchas fuerzas y cuando sintió que también se hundía se dio un terrible sobresalto.

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-Link… despierta- la voz de Zelda sonó muy cerca de su oído

Abrió los ojos de manera raída y buscó con insistencia a la yegua. Epona dormía plácidamente con la manta que Link había comprado en la Villa del Norte, Rouro también descansaba a su lado y Tomodachi estaba lejos haciendo la guardia nocturna.

-¿Estas bien?, te veías inquieto, ¿Estabas soñando algo feo?

-Fue,.. muy perturbarte- musitó de manera queda al tiempo en que se incorporaba.- "¿qué quieres pequeña loca?"- refunfuñó en su cabeza recordando a la lucecita.

Zelda lo abrazo de manera tierna y le acaricio el cabello hasta que casi se quedó dormido.

-¿Qué haces?

-Es que también me dan miedo mis pesadillas. Impa me acaricia la cabeza cuando tengo miedo.

-No tengo miedo… y tú ¿No tienes sueño?

-Sólo un poco.

-Entonces duérmete, relevare a Tomo en la guardia, de todas formas ya estoy despierto.

Se levantó de manera tambaleante y se alejó hasta donde estaba Tomodachi, Zelda suspiró de manera preocupada pero al final volvió a su lugar junto a Rouro. Epona abrió los ojos cuando sintió a la joven recargarse.

-Buenas noches- dijo ella.

La yegua únicamente recargo su hocico en su regazo.


A la mañana siguiente caminaron por el sendero que llevaba hasta el siguiente pueblo, un paisaje de pastizales amplios y con pocos arboles a la vista. La noche anterior Link no había dormido mucho.

-¡Diablos que horrible!- bufó de manera cansada

Zelda lo tomó del brazo y lo guío de manera tierna por el camino.

-No es bueno dormir Zelda… por eso había dormitado durante toda mi vida, no sé en qué momento comencé a volverme tan débil.

-Así es la vida Link, pruebas algo bueno y después te pesa dejarlo.

-Cárgame.-susurró de forma divertida recargándose en el cuerpo de ella.

-Si claro- clamó de forma graciosa y un poquito ruborizada- si pudiera lo haría. Preguntémosle a Epona.

Link y Epona se miraron a los ojos, pero como siempre ocurría, lo único que paso fue que ardió el fuego en sus miradas.

Zelda suspiró un poco al verlos.

-¿Algún día dejaran de retarse?

-No lo creo- musitó Link- Epona eres un animal ingrato

Pero la yegua no entendía eso, se acercó a él y le bufó de forma traviesa.

-Cómo se nota que te ama- dijo Zelda de forma divertida.

-Si claro- clamó él de forma incrédula.

A lo lejos se podía ver un rancho, al inicio Link suspiró con alivio, pero después tuvo un mal presentimiento, algo en la boca de su estómago se había retorcido y después de manera extraña recordó el sueño. Le dijo a Zelda que se pusiera su capucha y de esa forma avanzaron con cuidado.

La construcción parecía vieja y abovedada, unas cuantas personas los miraron de forma curiosa y en un inicio Link supuso que era por las capuchas, tal vez al igual que Rouro también creían que Zelda y él eran Legionarios.

Epona agachó las orejas y después detuvo el paso, había estado tan distraída jugueteando con Link haciéndolo enojar y esas cosas y cuando menos se dio cuenta ya estaba en aquel sitio. Relinchó de manera triste y después retrocedió con pasos tambaleantes.

-¿Qué te ocurre?- preguntó Zelda.

La yegua seguía retrocediendo. Link la tomó por las riendas pero Epona se plantó en el suelo de forma firme. Entonces Zelda irguió una ceja y después le propuso a Link que la dejara intentarlo. Jaló las riendas y Epona la miro con ojos suplicantes.

-Ven- le hablo Zelda, y entonces su miedo desapareció un poco. Caminó de manera algo reacia pero aun así siguió a la joven hylian.

Por unos instantes Zelda volvió a soltarla y Epona sintió un poco de miedo.

-¡Mira nada más eso!- una voz desconocida clamó desde las cercanías.

Una cuerda de nudo corredizo cayó sobre la cabeza de la yegua y después se apretó de manera brusca.

Epona relinchó de forma asustada y se paró en dos patas.

-¡Cielos!- gritó Rouro y después se apartó para que Epona no le diera una patada.

Zelda también se asustó y dio un par de traspiés, pero Link se acercó de manera rápida y con ágil movimiento blandió la espada para cortar la cuerda.

-¡Quién demonios eres!- gruñó el joven mercenario de manera enojada.

-¿Yo..?- la voz se volvió más clara a medida que el hombre se acercaba- Soy Ruco el dueño de este rancho y esta yegua me pertenece.

-No- clamó Link de forma sonora- La yegua me pertenece.

Por un momento Zelda lo miró con ojos perplejos.

-Esa condenada se me fugó hace unos meses, es mía por derecho.

-No- volvió a replicar el hylian- es mía por derecho.

El hombre de porte alto, rostro pecoso y cabello rojizo se acercó de forma amenazante, su poblado bigote se movió de un lado a otro y después escupió sobre la tierra.

-Mira chaval no estoy bromeando.

-Yo tampoco.- volvió a decir Link de forma firme- La yegua es mía. Yo la salve, yo la alimente, Yo la soporte y la he cargado desde entonces. Es mía. El esfuerzo que invertí en ella hace que me pertenezca.

-Así que de eso se trata. Suena razonable ¿Cuántas rupias quieres?

-No puedes pagarla.

-¡Todo en este mundo puede pagarse!

-Sólo si es un intercambio equiválete- clamó con cierta parsimonia.

-Estas bromeando ¡cierto!- rechistó Tomodachi al escuchar aquel comentario.

-No. Ya sabes que no bromeo.

-¿Entonces qué quieres chaval?- bufó Ruco de forma altanera.

-No puedes darme lo que quiero, si te doy la yegua esta chica bonita no dejara de llorar nunca. ¿Tienes algo que suplante al animal en su corazón?, yo no lo creo. Por eso no puedes comprarla, es irremplazable.

Zelda irguió una sonrisa y después se colgó cariñosamente de su brazo.

-No seas terco chico. Además ¿¡para que la quieres!? Es una potranca indomable.

-Tal vez. Pero la utilidad que le dé a ti no te interesa- bufó de forma desafiante.

Definitivamente estaba sacando su lado fiero, no sabía si era porque estaba ahí con Zelda o si porque todavía cargaba con los rezagos de su último sueño. De cualquier forma las palabras que dijo en aquel claro eran sinceras.

-Ven Epona- la llamó con ojos decididos y la yegua que había corrido aterrorizada irguió las orejas- Ven- susurró el hylian y ella trotó hasta llegar a su lado. Link le tomó las riendas y después se alejaron de aquel sitio.

El hombre se quedó con la boca abierta mientras los veía alejarse.

-¿Y ahora qué? –susurró una sombra a sus espaldas.

-La traemos de vuelta, es un milagro que haya regresado, el señor nos perdonara la vida si sabe que recuperamos a la yegua.

-Tampoco sé para que la quiere.

-Eso no nos interesa, ¿quieres que nos maldiga siempre?

-¡No!

-Entonces andando. Tenemos que robarla cueste lo que cueste.


El sendero que se dibujaba en el mapa tomó a Tomodachi por sorpresa.

-Vaya!, se supone que este camino se extiende unos cuantos kilómetros hasta llegar a el siguiente pueblo, pero al parecer no está desierto como dice el mapa.

-Hace algunos años que se construyeron estas comarcas- añadió Rouro, que varias veces había sobrevolado en aquellas tierras.

-Entiendo, incluso si trate de actualizarlo con ayuda de Tsukiko supongo que ningún mapa puede ser perfecto.

-No- dijo Zelda- sólo tu mapa encantado- añadió divertidamente.

-Si- susurró con una sonrisa- pero sólo muestra las tierras del sur y las de Dragonsterra.

Link bostezó de nuevo y Zelda volvió a tomarlo de la mano. Rouro bufó de manera un tanto amarga pero al final de cuantas había aceptado que era a él a quien Zelda elegía. Se notaba a leguas que la joven hylian estaba profundamente enamorada aunque Link de despistado tal vez era el único que no se había dado cuenta de eso.

Cuando la tarde cayó los viajeros todavía no habían llegado al siguiente pueblo.

-Acamparemos aquí- sugirió Tomodachi

Pero Link negó con la cabeza, justo ahí no había nada que los protegiera del viento nocturno ni tampoco ningún río cerca en el cual pudieran abastecerse de agua.

Zelda lo jaló por la túnica y él le dedico una mirada.

-Mira Link, ahí adelante hay otro rancho. ¿Y si preguntamos si nos dan alojo?

Nuevamente suspiró.

-Bien, no parece tan mala idea. Pero no te quietes la capucha, este lugar no me sienta bien de alguna manera.

Al llegar al dichoso rancho Rouro se adelantó en la marcha, una curiosa ancianita se encontraba barriendo enfrente de la puerta.

-Hola- dijo el watarara con voz tierna y grandes ojos.

-Ohh. Hola pajarito. ¿Qué quieres?

-Buenas tardes- añadió Link- somos viajeros, nos preguntábamos si podría darnos estancia, el siguiente pueblo todavía nos queda lejos y estamos algo cansados, le pagare lo que deseé.

La anciana lo miró de forma curiosa y después irguió una sonrisa.

-Pase, pase joven legionario siempre es un placer tenerlos cerca.

Bajo la capucha, Link irguió una ceja, era obvio que la anciana los confundía pero al fin y al cabo que más daba.

-Si da la vuelta por ahí encontrara las caballerizas, hace dos días nos llegó un gran pedido de heno así que su animal puede comer cuanto quiera.

-Gracias- respondió. Tomó las riendas de Epona y la llevó hasta el lugar indicado. La construcción tenía un curioso techo abovedado y en el interior había muchos caballos pardos.

Link alzo una ceja, los corceles se le acercaron y Epona emitió un curioso relinchido.

-¡Fuera bichos!- clamó de forma protectora haciendo que se alejaran y después parpadeó un poco ante la extraña voz que había proferido.- aquí te quedas Epona, no dejes que estos machos se aprovechen, si se propasan les metes una patada.

Por primera vez la yagua lo miró de forma enteramente alegre y después le dio un golpecito con el hocico.

-Eres la yegua de Zelda no tengo porque preocuparme- refunfuñó un poco- aun así, no dejes que se te monten que muchos problemas tendríamos para el resto del viaje.

Nuevamente relinchó de forma burlona. Avanzo hasta el centro con un ligero trote y les mostro a los corceles que no era una yegua cualquiera.

Por unos instantes Link soltó una curiosa risa.

-Potranca loca… muéstrales quien manda- susurró.


La noche cayó de forma placentera aunque afuera se escucha que el viento se había vuelto arremolinado.

-Bien Link- clamó Tomodachi- tus instintos me siguen asombrando, creo que hubiera sido malo acampar afuera.

-Sí.

La anciana les sirvió una gran comida lo cual ellos agradecieron mucho.

-Señor legionario- habló un poco nerviosa.- bueno yo…

-Si?

-El símbolo que lleva en su capucha… bueno, esta bordado con los colores de la división del Norte de Aincrad, me preguntaba.. si conoce a un legionario, es.. bueno.. es mi nieto y quisiera saber algo.

Por un momento Link se puso algo nervioso, Rouro lo miró con ojos inquisitivos.

-"¿A ver qué tontería se te ocurre decir ahora?"- pensó el joven watarara.

-Bueno. Hay muchos legionarios en Aincrad. Tal vez lo conozca o tal vez no.- clamó Link tratando de no verse sospechoso.

-Si… entiendo, es sólo que se fue hace tanto tiempo. Y además creo que una vez unidos a la Legión es su deber cambiarse el nombre. No sé cómo buscarlo ahora.

Caminó hasta una ventana y miró con nostalgia a las estrellas.

-Oh, Atemu, ¿en dónde te has metido?, ¿estas vivo?, ¿muerto?. ¿Encontraste la felicidad…?- masculló de forma triste.

A Zelda casi se le fue la bebida por otro lado, tosió de manera efusiva y por poco y se ahoga.

-¡Atemu!

-Es el nombre de Altair…el verdadero nombre de Altair- añadió Link también con sorpresa.

-Lo conoce!- dijo con alegría la anciana.

-Si- dijo Link suspirando mentalmente.

-Entonces …Altaír, así es cómo se llama- dijo grabando el nombre en su mente.

-No es por cizañear pero si me da una prueba de que de verdad es su nieto le contare algo interesante.

La anciana corrió a la sala y dejo a los viajeros a solas.

-Conoce su verdadero nombre, ¿necesitas otra prueba?- preguntó Zelda.

-Los legionarios tienen muchos enemigos, no podemos soltar información así como si nada.

-No estás obligado a hacerlo. ¿Qué no se supone que la información es oro para los mercenarios?, ¿acaso piensas vendérsela?- preguntó Rouro.

-Debería- bufó Link un poco- pero no. Tengo una deuda con el legionario. Sus capuchas nos han dado comida y cobijo esta noche, y además también le debo cincuenta rupias- añadió recordando que Altair había escondido la Rupia morada en la capucha de Zelda y además también los había sacado de un buen apuro.

-Eres un mercenario muy blando- dijo Rouro con cierta sonrisa- "Al menos sé que Zelda no se volvió por completo loca"

Link sólo rodó los ojos y cuando la anciana volvió ésta le entrego una fotografía, él hizo un curioso gesto y después se la paso a Zelda.

-Es él- añadió la chica soltando una risita- que gracioso se ve así de pequeñito, pero ese cabello es inconfundible.

-Bien- clamó el joven mercenario- ha acertado, el norte de Aincrad y segundo al mando en esa división. Lo vimos hace tiempo y está más que vivo. No si es feliz pero parece conforme con su trabajo, también guarda una gran energía.

-Tal vez se encontró con una chica por el camino- clamó Zelda con una risita traviesa.

Link la miro de forma curiosa.

-Tal vez- volvió a susurrar ella y no pudo evitar mirar a Tomodachi, pero el caviidae estaba sumamente distraído como para notar aquella sutil mirada.

El resto de la cena fue confortable, con la anciana contenta los viajeros fueron tratados casi como reyes, al final ella no les conto la razón por la que Atemu se había marchado pero se sentía feliz de saber que todavía estaba por ahí y que seguía vivo.

Al final Link volvió a dar un bostezo y mientras permanecía descansando en lo sillones de la sala se recargo en los hombros de Zelda.

-¿Qué haces aprovechado? -Gruñó Rouro zarandeándolo.

-Tengo sueño- Refunfuñó el joven mercenario- tú me causas mucho cansancio. Y dijiste que te quedarías en el anterior pueblo.

-Link no podemos dejarlo- añadió Zelda- por mi culpa se lastimo de nuevo y además no podrá volar ni defenderse si lo dejamos solo.

-No importa- dijo calmosamente mientras se acurrucaba con ella.

El joven watarara se quedó haciendo berrinche pero Link no lo tomó mucho en cuenta. Tomodachi también estaba cansado, pero no tenía ganas de escucharlos discutir mientras ambos hacían sus escenitas de celos y se peleaban por ver quien se quedaría al lado de Zelda. Por unos instantes miró a la anciana preocupada mirando unas cuantas notas.

-Amable señora ¿Ocurre algo?

-Los dueños del Rancho Nolnol exigen nuevamente tributo, quieren que las provincias aledañas compartan sus ganancias a pesar de que hace años se demostró que estas tierras no son de ellos.

Link apartó a Rouro que lo estaba peleando y después arqueó una ceja con impaciencia.

-¿Nolnol?, ¿He escuchado eso en otro lado?

-Tal vez,- inquirió Zelda haciendo memoria.

El nombre del sitio les parecía conocido aunque de forma extraña ninguno de los dos lo recordaba plenamente.

-Ellos quieren que les entregue mis sementales, pero si les doy mis caballos no tendré nada con que sobrevivir.

-Entonces no debe dárselos- añadió Zelda.

-No- afirmó la anciana- y no sólo por mí, sino también por ellos. ¡Esos hombres brutos!, si me pagaran cada vez que veo a un animal muerto salir de sus tierras ya sería realmente rica.

-¡Muertos!- profirió Tomodachi con un poco de miedo.

-Los entrenan para correr y ganar competencias pero sus métodos no son sanos y sólo los verdaderamente fuertes sobreviven.

Link ladeo la cara con fastidio y Zelda sólo agacho la mirada.

-¿Será un lugar como ese..- susurró la joven hylian- ..del que proviene Epona?- añadió con tristeza recordando el mal estado en el cual la había encontrado.

-No sé..- dijo Link

-Ese hombre,- volvió a susurrar ella.- ¿Y si de verdad es cierto lo que dijo?

Nuevamente la mirada del joven hylian se había vuelto fría.

-Ella definitivamente se escapó de su lugar de origen…

Un extraño ruido se escuchaba en la parte de afuera aunque con tanto viento era difícil saber distinguirlo.

Tomodachi irguió las orejas de forma curiosa. Y después se sobresaltó al escuchar algo raro.

-Alguien abrió la puerta…- murmuró con los ojos bien abiertos

-¿Qué?-Profirió Link

-En los establos- dijo virando las orejas de un lado a otro.

-¡Mis caballos!- gritó la anciana corriendo a la puerta.

Pero Link la detuvo de golpe.

-El viento está muy fuerte, yo iré a ver qué pasa- clamó desenfundado a Ryuuji.

Salió de forma presurosa sintiendo que algo andaba muy mal, Zelda se quedó junto a la anciana, Rouro y Tomodachi lo siguieron de cerca, pero el viento era muy fuerte y al ser un poco más bajitos quedaron rezagados.

-Link!- lo llamó Tomodachi, pero el joven hylian ya había entrado en los establos.


Cuando entró en los establos no había ni un solo caballo. Las riendas de Epona estaban tiradas, se agacho para tomarlas y hecho maldiciones. Un extraño olor le llego de repente y al virase un sonido sordo lo dejo completamente noqueado.

-¡Link!- volvió a gritar Tomodachi cuando se dio cuenta de que el establo volaba en pedazos.

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Continuara…

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Cometarios del Capitulo:

O_o aquí damos comienzo a otra parte emociónate de la historia ¡Se han robado a Epona! Y además parece ser que Link se metió directo a una trampa.

El siguiente capítulo será un poco diferente porque estará narrado desde la perspectiva de un personaje inesperado, bueno sólo espero que les guste, aunque de una vez advirtió que como era medio experimental está bastante cortito xD