~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
~*~Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros,Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
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Capítulo 35: Rescate en el rancho Nolnol
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-Link..-la voz se escuchaba de forma lejana-Link despierta- también tenía un timbre muy preocupado- No me dejes despierta.
Y entonces sintió como una lágrima caía sobre su mejilla.
-¿Zelda?-Musitó al tiempo en que se levantaba.
La joven hylian lo abrazó con cariño y entonces él se dio cuenta de que ella estaba llorando.
-¿Qué te curre?... no llores.-clamó de forma tierna y preocupada.
Pero ella no le contesto sólo estrujó la cabeza del joven contra su pecho. Link se puso rojo como tomate, de un momento a otro no sabía lo que estaba pasando, el fuerte estruendo de la explosión le había dejado muy confundida la cabeza y no sabía porque Zelda lo abrazaba de esa manera.
Después de mucho rato cedió en su fuerte abrazo y se separaron un poco para que él respirara.
-Menudo susto- clamó Rouro- es un milagro que no te haya pasado nada.
Link parpadeo un par de veces, realmente no recordaba nada y no lo hizo hasta que involuntariamente se llevó una mano a su cabeza. La rienda de Epona todavía estaba en su mano, se había aferrado a ella incluso en medio de la explosión.
-Epona- susurró mientras las imágenes volvían a su cabeza.
Zelda lo abrazó de manera fuerte y acurrucó su cabeza contra su pecho.
-Y una extraña luz dorada- masculló.
-¿Luz dorada?
-Es seguro que esa cosa me mataba, ¿Qué sería la extraña luz dorada?
-Luz dorada- Volvió a mascullar Zelda, por unos instantes aquello le pareció familiar de sobremanera aunque por el momento no tenía cabeza para eso- ¿Por qué?... ¿Por qué secuestraron a Epona?, ¿Por qué se la llevaron?
-Se los han robado a todos- dijo la anciana acariciando tristemente lo poco que quedaba del marco de la puerta.
Curiosamente solo la puerta había salido volando, el resto del establo estaba intacto y en parte se debía a que la magia de Tomodachi había mitigado el fuego en el momento más justo.
Link ladeó la mirada, las cosas que llevaba Epona puestas habían sido arrojadas a una esquina de la estancia, lo cual hasta cierto punto era una fortuna pues varias cosas de su equipaje había sido salvadas.
Gruñó de manera sorda y después se levantó con algo de ira.
-¡A mí nadie me roba!- rugió con el orgullo herido de un verdadero mercenario- ¡Tomodachi!
-Si…- respondió de manera jadeante, había utilizado mucha magia y ahora se encontraba sentado cerca de la puerta.
El joven hylian le metió una mano a la alforja y rebuscó de manera autoritaria.
-¡Qué haces!- profirió al ver que Link hurgaba en sus cosas.
El joven hylian sacó el mapa y lo azotó en el piso.
-¡Hechiza el mapa y dime donde esta Epona!
-¿Hechizar?
-Tu hechizo de localización, aun esta sobre ella ¿Cierto?
-¡Es cierto!- murmuró Zelda mientras recordaba ese pequeño detalle.
Tomodachi parpadeó un poco- ¿Vas a ir a buscarla?-clamó con voz muy sorprendida.
-Sí. Se llevaron todos los caballos, es posible que no vayan tan lejos si deben de lidiar con ellos.
-Sí, es verdad, cielos tú extraña mente piensa muy rápido- alzó la mano y profirió unas cuantas palabras en un idioma extraño que nadie conocía.
El mapa brilló intensamente y después apareció una marca "Verde" . Link blasfemó de mala manera.
-¡Maldito viejo! Esta me las paga- gruñó de mala manera al ver que la marca se desplazaba exactamente por el camino que antes ellos mismos habían seguido y se dirigía a aquel extraño rancho.
-Va hacia el rancho Nolnol- clamó la anciana que asomaba la cabeza por encima del hombro de joven hylian.
Entonces Link abrió los ojos como platos.
-Nolnol… el rancho Nolnol, ahora lo recuerdo, en el Límite cuando Altaír nos intercepto en la calle menciono ese nombre.
-¡Los que hacen tratos con los Dodongo!- profirió Zelda cuando el recuerdo también volvió a su memoria.
-Sí.
-Oh mis pobrecitos caballos, en manos de Dodongos- clamó la anciana y después se desmayó en el piso.
Zelda corrió a levantarla pero la viejecita no reaccionó de inmediato.
-Me voy- habló de forma firme, volteó a ver a Tomodachi pero el caviidae estaba jadeante y agotado- Zelda quédate y cuida a la anciana y a Tomodachi… Rouro no estoy seguro de lo que estoy diciendo pero, quédate y cuida de Zelda.
Rouro abrió los ojos como platos y después asintió con la cabeza.
-Link espera- dijo Zelda alcanzándolo después de que había cruzado la puerta- ¿Cómo vas a llegar hasta ellos?, está muy lejos el lugar por el que pasamos en la mañana y además seguro que llevan transporte.
-Si, pero llevan cargamento, seguro que van lento y además, en la mañana camine a su paso, si ahora corro seguro que los alcanzo.
-¿Y si están con los Dodongo?
-Tendré que patear unos cuantos traseros- clamó con una sonrisa.
-Tengo miedo no quiero que te pase nada- profirió finalmente abrazándolo de forma tierna.
El corazón de Link latió como loco y de un momento a otro la sangre se le fue a la cabeza.
-No me pasara nada- dijo con la voz nerviosa mientras retiraba a la chica- ya te lo prometí… te llevare sana y salva a Hyrule, no lo olvides, así que, por favor espérame.
-Bien… te espero.
Y después de eso emprendió carrera, Zelda abrió los ojos de manera sorpresiva, Link realmente corría rápido, desde siempre había asumido que tenía buena condición para este tipo de cosas, aunque verlo literalmente tenía otro significado.
Después de una hora alcanzó a ver la diligencia.
-Vaya- clamó jadeante- van más rápido de lo que pensaba- miró atentamente, la enorme diligencia era tirada por cinco enormes Bulbos* que se veían rechonchos pero muy fornidos.
Apresuró el paso y vio que se desviaban del camino para dirigirse a una comarca aledaña. De pronto se detuvieron y Link se ocultó tras un solitario árbol.
-Las bestias están cansadas.
-Es que llevamos mucho peso- clamó una voz fastidiada
-La comarca que está ahí también nos pertenece lleguemos a ese sitio
-Bien.
Link los siguió desde los lejos, con la mirada había logrado ver a los sementales de la anciana desmayados e intuyó que Epona se encontraría entre ellos, si armaba una revuelta y la yagua no se podía mover las cosas terminarían desastrosas.
Después de un rato la diligencia se detuvo, los hombres tocaron a las puertas de aquel rancho y uno más salió para recibirlos. Link enarcó el entrecejo y lanzó unas cuantas maldiciones al ver que el tipo dentro de la estancia era un Dodongo.
Al parecer estaba ahí de paso y se llevó una sorpresa al ver llegar a Ruco con muchos bonitos sementales, palmeó a los caballos y Link alcanzó a escuchar algo así como "Quiero uno", pero lo que le molesto fue comprobar que los hombres realmente estaban dispuestos a vendérselo.
Poco a poco "desempacaron a los caballos" Epona fue la primera en salir, aunque el Dodongo no le presto mucha atención porque se había fijado en un caballo negro.
Se escurrió entre las sombras y con su agilidad mercenaria entró en aquel rancho, adentro había más hombres de los que había previsto, la pequeña comitiva de Ruco y además los que custodiaban aquel rancho. Entonces Link analizó cuidadosamente sus posibilidades, escrutó a los hombres con la mirada, no parecían fuertes pero definitivamente eran demasiados.
Vio pasar a un sujeto con cara de rata acompañado por el Dodongo y decidió seguirlos de forma furtiva, con un hábil salto logró trepar hasta el techo para aprovecharse las grandes vigas de madera que atravesaban por todo lo largo de la construcción, y como solía hacerlo en el bosque los espió desde las alturas.
-¿Cuánto dura el somnífero?
-Cinco horas.
-Es demasiado, mañana vengo por el caballo que me prometiste.
Fue lo único que alcanzo a escuchar, se coló por la parte alta y como las caballerizas estaban separadas por muro a que no llegaban hasta el techo consiguió fácilmente llegar hasta donde estaba Epona.
Tomó una postura fiera al ver que el hombre alzaba el hacha pero se contuvo al ver que su jefe lo detenía. Desde las sombras del tejado abovedado lucho por no reírse cuando escucho a Ruco decir que Epona lo había dejado sin descendencia y después cuando se marcharon bajó sigilosamente y se inclinó junto a la yegua.
-¡Diosas!, de verdad que estas pesada- gruñó por lo bajo- bueno creo que ha sido inteligente esperar no puedo sacarte de aquí de esta manera.
Suspiró con cierta desgana.
-Cinco horas- murmuró. Calculó el tiempo que había pasado desde que la habían secuestrado he intuyó que ya no debía de quedar mucho, tal vez una hora u hora y media.
También pensó en lo que había dicho el Dodongo y no podía permitirlo, tenía que liberar a los caballos pero no tenía idea de cómo así que se sentó un rato junto a la desmayada equina, y mientras estuvo ahí tuvo tiempo de reponer las fuerzas que había perdido durante su corrediza.
Escuchó como Epona respiraba dificultosamente y supuso que aun estando inconsciente en el fondo tenía mucho miedo, algo se estrujó dentro de su alma y casi como si fuera un instinto paso su mano sobre la crin de la yegua.
-Qué raro… yo, en serio que me he vuelto débil, era tan fácil decir déjala y vámonos… y algo extraño pasa contigo, no solo fueron los ojos de Zelda los que me hicieron venir a buscarte…
Suspiró de manera cansada y después volvió a trepar por el techo, avanzó de manera cautelosa haciendo un mapa mental de todo el sitio.
El hombre con cara de rata estaba recostado en la mesa de una estancia, a leguas se notaba que estaba completamente ebrio y que no había tenido el menor cuidado al quedarse ahí dormido, seguramente festejaba en solitario el hecho de haber cogido un buen botín esa noche. Link se acercó de forma curiosa y como hábil hombre en su oficio rebuscó sigilosamente entre las cosas que el bicho ése traía en su alforja.
El joven mercenario irguió una sonrisa burlona.
-Con que robándome ¡eh!- bufó de manera burlona pero queda- no creo que extrañes tus bombas, ni tu pedernal, ….Hmmmm, rupias, ¡Bingo! Jajaja, púdrete con eso- dijo campante y con una voz pilla mientras se alejada.
Le había robado en sus propias narices pero el tipo ni siquiera se había dado cuenta. Nuevamente de forma furtiva localizó el resto de los establos. Quien sabe cuánto tiempo había estado dando vueltas por el rancho pero cuando llego ahí se llevó cierta sorpresa.
-Parece que el somnífero duro menos de lo que esperaba- clamó Ruco algo confundido al ver que los sementales se levantaban y trotaban nerviosos dando vueltas.
Link lo escuchó desde su escondite, desvió la mirada y considero el hecho de volver junto a Epona, pero al final decidió que no lo haría, vio a Ruco salir por la puerta y supo que tenía pocos minutos para ejecutar la loca idea que le había entrado en la mente.
Se dejó caer del techo de forma sonora y los hombres que quedaban en los establos se voltearon de inmediato, para sorpresa de Link aquel Dodongo seguía ahí con ellos, al parecer había desistido de la idea de marcharse y había preferido esperar a que los caballos despertaran.
Link escupió sobre el suelo y puso cara de enfado.
-¡Un legionario!
-No. No es un legionario- clamó el dodongo.
Al caer a Link se le había ido la capucha hacia atrás así que el hombre pudo fácilmente reconocerlo.
-¡Es Zilant!
-¿Zilant?- preguntó el resto al unísono.
-Si es Zilant- rugió Link secamente- y nadie más va a saberlo- refunfuñó con mirada burlona.
De un momento a otro se escucharon muchos gritos ahogados y en menos de lo que se pensaba los hombres de la estancia estaban en el suelo.
Uno de los hombres de Ruco escuchó el alboroto desde la parte de afuera y cuando se asomó a los establos abrió los ojos como platos al ver a todos ahí desmayados incluyendo al que era Dodongo.
-Sorpresa- dijo Link de forma traviesa mientras corría el seguro principal de las caballerizas.
Los caballos salieron desbocados de aquel sitio y corrieron hacia a la salida más cercana. El hombre grito al ver que los animales se le venían encima pero para cuando reaccionó ya era demasiado tarde.
El estruendo de la fuga resonó en todo el rancho y también se armó un gran alboroto. Ruco estaba furioso a causa de la ineptitud de sus hombres al no poder atrapar a los sementales.
-¡Hay un intruso!- gritó como pudo el hombre que anteriormente había sido atropellado por los caballos.
Pero para cuando eso se supo, Link ya había hecho de las suyas, las bombas que le había robado al tal Patas Largas explotaron en varios rincones del rancho causando aún más desconcierto.
Ruco enfureció de sobremanera, no sabía quién había osado entrar en uno de sus ranchos y causado tal alboroto, todos sus buenos caballos se habían escapado pero al menos terminaría con el encargo de El Brujo si es que no quería meterse en problemas.
Avanzó de manera decidida y al entrar en la caballeriza en donde estaba Epona alzo con mucha furia el machete…
Hacía mucho que no causaba un alboroto, se rio de forma burlona al ver como corrían todos como hormiguitas dispersas, la sangre de mercenario definitivamente se la había subido a la cabeza pero cuando llego al establo de Epona la sonrisa se le fue del rostro.
La yegua relinchaba de buena manera como si tratara de pedirle ayuda a los demás caballos, evidentemente ninguno se detuvo para ayudarla y entonces la vio poner esa cara triste y solitaria, suspiró por unos momentos y desde su escondite en las vigas vio como Ruco abría enojado la puerta.
-Aquí se acaba todo, al menos tú no te nos escapas.
Alzó el machete y Epona cerró los ojos con miedo. Fue entonces cuando Link se dejó caer desde arriba y tiro a Ruco al piso del establo, el machete se le soltó de las manos y fue aparar a las patas de la yegua en donde el sonido metálico resonó al contacto con las cadenas.
-Sorpresa- volvió a clamar de forma traviesa- ya te había dicho que me pertenecía.
Epona abrió los ojos y vio a Link parado sobre aquel hombre. Ruco estaba inconsciente pues el golpe de Link lo había noqueado de buena manera.
-Lo siento, te iba a sacar antes pero intuí que este sujeto tenía las llaves- habló Link mientras rebuscaba en las ropas del sujeto. -¡Bingo!-clamó sacando la llave.
Epona lo miraba de forma sorprendida como si no creyera que lo tenía justo enfrente. Link le quito las cadenas y avanzó hacia la puerta de forma firme.
-¿Qué haces ahí parada?, ¡Vámonos!
Pero Epona todavía parecía incrédula, el joven hylian le dio un pequeño zape en la cabeza y después ella pareció salir de su letargo.
Avanzaron de manera sigilosa hacia la salida más cercana, pero ninguno de los dos se había dado cuenta que frente a las puertas ciertos hombres los estaban esperando…
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Continuara…
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N.A.: *Bulbos: los jabalíes gigantes del Twilight Princess
Comentarios del Capitulo:
hay cielos, no se porque pero es que me da tanta risa, quien sabe en que pensaba cuando escribí esto pero de igual forma me encanta como ha quedado, espero que también les guste y que hayan disfrutado del capitulo.
jaja ven, Link estuvo ahí todo el tiempo, de verdad que es un Ángel guardián ;)
