~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

~*~Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros,Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.


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Capítulo 39: Bajo la sombra de "Ese Fantasma"

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La Luna llena iluminó el pequeño claro, sus ojos se abrieron lentamente y su corazón se desbocó al ver la aparición a su lado.

La pequeña guía revoloteaba de manera alegre y de forma traviesa se posó sobre su cabeza.

- Mi ángel… - susurró mientras se le salían las lágrimas de alegría.

La figura a su lado pareció sonreírle, era vaga y difusa, pero aun entre las sombras Link había logrado reconocerla, los cabellos dorados, los ojos azules, su alma tierna y su risita soñadora.

Quiso dar un paso hacia ella pero sentía como si se estuviera hundiendo, la figura le dedicó una mueca triste y con pasos tambaleantes se alejó un poco del pequeño claro.

-No, ¡No!, no te vayas, no me dejes nuevamente- clamó de forma desesperada tratando de salir del pequeño claro.

La pequeña guía revoloteó frente a sus narices y después Link perdió de vista a "esa persona", su corazón se partió en mil pedazos y de pronto lloró amargamente.

-¡Por que!- gruñó de forma fiera todavía sin poder salir del agua.

El líquido le llegaba hasta la cintura y entonces escuchó la curiosa vocecita.

-Porque te estas hundiendo…

Aun con la rabia a flote se obligó a calmarse.

-Tranquilo, está ahí… está esperándote, pero… abre la mente… Recuerda.

-¿Recordar?

-Crees que te acurdas de todo- profirió la pequeña luz de modo travieso, revoloteó unas cuantas veces a su lado- crees que te acurdas de todo- volvió a repetir mientas se posaba sobre su cabeza- se te olvida algo.

-¿Algo?, ¿Qué algo?, Por favor dime.

-No puedo… pero, está justo enfrente, abre bien los ojos.

La mirada de Link se posó nuevamente al frente, una silueta conocida apareció de la nada, se estiró de forma desesperada y cuando estaba a punto de tomarla…

.

.

-¡Aunch!- la voz de Zelda se escuchó en todo lo amplio de la pradera.

Tomodachi cerró los ojos y se llevó las manos a la cara.

-¿Qué paso?- bufó Link de modo aturdido, la frente le dolía como si se hubiera estampado con algo y de hecho… ¡así había sido!.

La mañana había llegado hace buen rato y Zelda se extraño de que Link no se hubiera levantado todavía, era tan raro que se sentó a su lado, pero al escuchar que musitaba de verdad que empezó a preocuparse.

La expresión en la cara de Link parecía sumamente dolida y la princesa se había puesto a su lado para tratar de despertarlo.

-Princesa tenga cuidado- le había dicho Tomodachi un poco desde la distancia- será mejor que lo deje.

-Pero Tomo, parece que está teniendo una pesadilla- había clamado ella en tono preocupado.

-Si lo traicionan sus reflejos puede llegar a lastimarla.

-No seas tonto- le había dicho ella con cierta tristeza.

Termino por posar su mano sobre la mejilla de Link y había acercado su rostro para decirle "despierta", pero justo en ese instante, tal y como dijo Tomodachi Link se despertó de repente, se irguió de forma presurosa y Zelda no había alcanzado a reaccionar correctamente.

El resultado…

Bueno, ahora la joven princesa estaba sobándose la frente mientras que Link seguía parpadeando como atarantado.

-Mira lo que hiciste ¡Mercenario idiota!- Bufó Tomodachi con mucho enojo.

De pronto Link cayó en cuanta de lo que había pasado y al ver a la pobre Zelda sintió que se le hacía un nudo en el estómago.

-Zelda..- musitó de forma un poco ahogada, la tomó de forma tierna de una mano y después la jaló hasta sentarla sobre su regazo- Lo siento… cuanto lo siento.

-Está bien Link yo…

-¿Qué hacías ahí?- preguntó de forma boba mientras colocaba una mano en la frente de Zelda.

-Quería despertarte, es que parecías tener un mal sueño.

La ultima visión del claro volvió a su mente y de pronto nuevamente su corazón se sintió sumamente herido, sin siquiera pensarlo abrazó a Zelda y se quedó ahí escondiendo su rostro entre su cabello.

-"¡Idiota!"- gruñó mentalmente con mucho enfado, la visión de la pequeña guía de pronto le causo nauseas- "¿Por qué tenías que mostrarme algo como eso?"- pensó de modo muy dolido, de pronto más que nunca en su vida sintió que la debilidad se apoderaba de su ser entero, sus brazos se crisparon alrededor de Zelda como pidiéndole amor y cariño, el sentimiento de soledad parecía haberse acentuado en su alma y su primer instinto había sido ir a buscar consuelo a los brazos de la princesa.

Durante largos instantes se quedaron ahí en silencio, Zelda también lo abrazo de forma tierna, en cualquier otra situación hubiera brincado de alegría, pero el dolor que transmitía la mirada de Link le partía el alma.

Le acarició la cabeza y terminó por darle un beso en la frente.

-¿Qué te pasa?- clamó con mucho cariño.

-He tenido una pesadilla.

-¿Y te dio miedo?

-Si… mucho…- habló casi en una especie de trance- Me duele.- susurró bajando la mirada.

-¿Qué te duele?- le preguntó mientras juntaba su frente con la de su compañero.

-Aquí- musitó de forma triste señalándose su corazón.

Tomodachi tragó un poco de saliva, quién demonios sabe que habría soñado Link para hablar de esa manera. Fuera lo que fuera el caviidae se alejó de inmediato de ese sitio, era obvio que una vez que el mercenario recuperara del todo su conciencia arremetería contra él si sabía que lo había oído.

A lo lejos Epona vio la curiosa escena y sin pensarlo dos veces también se acercó a Link para darle un golpecito con el hocico, en un primer intente el joven mercenario no reaccionó hasta que la yegua le robó el gorro y se fue corriendo de forma juguetona.

-¡Epona Regresa!- gruñó de forma enojada.

Y Epona volvió de forma cabizbaja para devolverle su preciada prenda, Link realmente se había enojado y sin más tomó su gorro para alejarse ese sitio.

Zelda lo miró de forma triste mientras se marchaba…


Al final de cuentas cuando retomaron la marcha él decidió caminar por delante.

-Oye Link- clamó Zelda de modo indiferente.

-Si?

-Ya basta.

-¿Ya basta con qué?

-Ya sabes... con eso.

-¿Con que?

Lo tomó por el brazo y se enganchó a él de forma graciosa, Link sólo rodó los ojos y después Epona también fue a molestarlo, los contantes resoplidos de la yegua hicieron que se le irguiera una pequeña venita en la frente y después escuchó como Zelda se reía.

-No me gusta que pongas esa cara- le dijo de forma tierna.

-Es la única que tengo Zelda.

-No es verdad, esta es tu cara de mercenario malo y a mí me gusta la del mercenario tierno.

-No existe tal cosa- refunfuñó de forma graciosa.

Zelda le hizo cosquillas y de forma extraña no pudo evitar reírse.

-¡Basta!- gruñó de forma fingida, y de la nada el mal humor desapareció por completo, Epona también le sopló en el cuello y Link terminó por darles a ambas un buen empujoncito.- ¿¡Qué les pasa se están volviendo locas!?

-Creo que si.- canturreó la princesa porque era tan feliz estando a su lado.

-A veces me das envidia mercenario- bufó Tomodachi desde el lomo de Beast. Había estado volando muy, muy despacio debido a que Link se había puesto necio y caminaba en lugar de montar con Zelda y con Epona- Tienes la felicidad justo en tus narices ¡abre bien los ojos!- le dijo mientras los regañaba.

-Justo en frente… abrir bien los ojos- repitió él sintiendo como un deja-vú le recorría la memoria, de pronto Zelda volvió a colgársele juguetonamente y sus ojos se quedaron enganchados con los de ella, nuevamente como en los primeros tiempos sintió que podía perderse en la profundidad de su alma aunque de forma curiosa alcanzaba a captar que esta vez había algo diferente, desde hacía tiempo que Zelda lo trataba con algo más que cariño y de un momento a otro se preguntó si aquello se debía a algún exceso de confianza.

Llevaban cierto tiempo viajando juntos y era normal que de alguna forma su relación comenzara acomplejarse, en ciertos puntos lo notaba y admitía que en él también había nacido un tierno cariño hacia la joven princesa.

-¿Qué pasa contigo Zel?- soltó de la nada con una voz tan profunda que a Zelda se le puso toda la piel de gallina, era como si la hubieran electrocutado y de pronto no pudo evitar sonrojarse.

-¡N.. nada!- clamó de manera desarticulada virándose de forma torpe y tonta- sólo… quería que cambiaras ese humor… desde que tuviste ese sueño… bueno.

-Shhh!- gruñó, la tomo de la mano y la abrazó de forma boba y tierna- No me gusto- volvió a gruñir- no me lo recuerdes.

Y ahora parecía un poco nostálgico aunque ella alcanzó a captar que se le había escapado una pequeña sonrisa.

Desde siempre le había tocado enfrentar los problemas solo y al inicio no había sabido reaccionar ante la actitud de Zelda y Epona, ese par de hembras locas que lo único que querían era que él sonriera.

El gran mar de nubes ya comenzaba a vislumbrarse sobre sus cabezas, era sumamente espeso y parecía como si de un momento a otro las nubes grisáceas fueran a soltarse en un aguacero.

-¿Montamos?- preguntó Zelda mientras sus ojos se perdían en los grandes nubarrones grisáceos.

-No… por ahí hay un pueblo- clamó Link señalando hacia el horizonte.

-No veo nada Link- dijo ella en tono gracioso.

-Pero ahí está. ¿Cuándo me he equivocado?

Zelda le sonrió de forma alegre.

-Cierto- le dijo mientras lo abrazaba aún con más cariño

-Vamos, caminar nos hace bien, pero… deja de abrazarme ¡No puedo moverme!

Nuevamente se retiró de forma atolondrada y se rio de forma nerviosa.

-"Demonios"- musitó de forma un poco triste mientras observaba a su compañero caminar por delante- "¡Qué tontería!, ¿Por qué será que últimamente no puedo contener mis sentimientos?, …. Será porque… porque me he dado cuenta"

Su mirada se perdió entre el vasto paisaje, la pradera había desaparecido y ahora transitaban por un pequeño sendero marcado a lo largo del curioso valle, era una ondulación tan extraña que incluso la princesa se preguntó ¿cómo geológicamente era posible?, a lo lejos el cinturón de fuego se hacía visible, aunque de forma extraña la base completa de las montañas estaba cubierta por neblina.

El viento sopló de forma cálida trayendo consigo un olor peculiar que hubiera jurado oler antes, en alguna parte del vasto Hyrule.

De pronto Link retrocedió de forma presurosa, tomó a Zelda de una mano y jaló a Epona de las riendas para poder ocultarlas en los arbustos que había a lo largo del sendero. Tomodachi palmeo a Beast un par de veces y el águila arpía ascendió a los cielos sin el menor problema.

En los arbustos el joven mercenario se había aferrado a la princesa y con una mano había silenciado a la yegua.

Zelda logró ver como un grupo de Dodongos pasaban por ahí conduciendo una curiosa carreta y después cuando se perdieron de vista escuchó como Link suspiraba.

-Zel… yo

Se sentía sumamente arrepentido por hacer que Zelda se enfrentara constantemente a esas situaciones, era peor de lo que alguna vez había imaginado, su pasado le pisaba los talones contantemente y de un momento a otro se preguntó qué pasaría cuando llegara "el momento".

-Buenos reflejos- la princesa interrumpió sus pensamientos para mirarlo con cariño.

-Lo siento.

-¿Por qué?, eres un héroe Link- clamó perdiéndose entre su mirada.

-Héroe- musitó casi a modo de trance, después de un rato despejo su cabeza y salió de los arbustos para inspeccionar el camino.- ¿Qué vamos a hacer?- soltó de la nada.

-Pues- Tomodachi irguió una sonrisita maliciosa- ¿Estabas pensando en tu capucha cierto?

-Si…. Se quemó. Sera difícil vagabundear por el pueblo sin ser reconocido.

Nuevamente el caviidae lo miró de forma graciosa.

-No me gusta esa mirada…¿En qué estás pensando?


-Pensé que te habías deshecho de eso Tomo.- clamó Zelda mirando hacia las nubes.

De pronto el sendero los había llevado hasta una superficie rocosa, había agua por todos partes y muchos geiseres tirando vapor a todos lados.

-Es verdad que fue un "accidente" pero es así como nacen los grandes inventos, ¿no?

-Creo que si… Este lugar es muy extraño.

-Es … una zona térmica, el gran cinturón de fuego, se extiende a lo largo y ancho de toda la zona, incluso bajo nuestros pies, según el mapa este lugar era el reposo de un enorme lago que se alimentaba de ríos subterráneos, hace más o menos unos miles de años, después cuando el cinturón de fuego se expandió la placa tectónica de abajo quedo sesgada y el gran lago se fragmento en muchas y pequeñas partes, a pesar de todo los ríos subterráneos parecen seguir fluyendo aunque ahora gracias a la temperatura todo se ha vuelto vapor y aguas termales….

Zelda parecía sumamente perpleja, entendía, si, pero de un momento a otro las explicaciones iban y venían de una forma demasiado rápida.

-….Y así es como se formó el gran mar de nubes, la actividad activa de los volcanes hace que el agua suba y baje de forma constante, como si esta zona permaneciera dentro de una neblina eterna.

-Ohhh, ci.. cielos

-Y ahora, nos han dado justo lo que necesitamos, un buen lugar para bañarse- clamó de forma sonriente- ¡Oye Link!, ¡Mueve el trasero!, ¡que no ves que tengo hambre!

-¡Cierra la boca cavichucho!, ¡Que no vez que está hirviendo!.- la voz de Link había sonado desde atrás de las rocas y de pronto Zelda se sonrojo demasiado al imaginarse que detrás de ahí Link se estaba dando un buen baño.

Tomodachi se rio de forma bajita al ver que Zelda de pronto se abanicaba.

-Juro que no diré nada si en este mismo instante se asoma.

-¡Tomo!- gruñó ella entre susurros y el caviidae sí que soltó una buena risa.

-No tiene de que avergonzarse señorita Zelda, estas cosas pasan.

La pobre de Zelda se abanicó aún más fuerte.

-Rayos… últimamente me odio tanto, ¿Por qué me pasan estas cosas?

-Es inevitable.

De pronto soltó un suspiro triste.

-No quiero que Link se dé cuenta- clamó de forma bajita bajando la mirada- me da miedo que dejé de quererme, es decir … si es que me quiere.

-Claro que sí, él no se comporta así con otras chicas.

-Me refería a, quererme, bueno como tú sabes…

-Yo también.

-Esta mañana…

-¿Si?

-No estoy segura pero, creo que estaba soñando con ella…

Tomo abrió los ojos de la sorpresa y de pronto sintió como si todo se le hubiera retorcido por dentro, alzó la vista un poco temeroso pero solamente vio los ojos tristes de Zelda.

-Creo que nunca lo había visto de esa forma…yo, de verdad que no sé ni que es lo que siente, en ese aspecto no puedo ser egoísta…

-…

-Pero me gustaría serlo.

-¿Por qué cree eso?

-¿Por qué otra razón lloraría?

-¿Qué?

-Lo vi en su mirada Tomo, aunque se haya retenido… cuando lo abrace sentí que su corazón lloraba. También tenía ganas de llorar a su lado pero… ¿Quién rayos soy yo en su vida?

-¿En la vida de quién?- preguntó Link confundido- se había acercado sin que los otros dos se dieran cuanta.

-¡Que!, ¿¡de quien!? De ¡nadie!, sólo eran… tonterías- clamó ella de modo bobo moviendo las manos como loca y alejándose de ese sitio.

-¿Qué?... ¿Y ahora qué le pasa?- preguntó de modo tierno, se viró hacia Tomodachi y el pobre caviidae ahora sí que se estaba abanicando, se le había ido todo el aire a causa del susto que Link les había metido.

El pobre mercenario juntó las cejas de forma confusa y después dejó de hacer tonterías para tratar de retomar su camino, cerca de ahí Zelda se había abrazado a Epona y Link se preguntó si acaso había dicho algo ¿malo?

-Zelda.

-Si?- clamó ella con nervio al tiempo que lo enfrentaba.

De pronto su mirada se quedó toda boba, el cabello de Link escurría un poco a causa del agua y se le había pegado por completo al rostro, era una imagen sumamente sexi del joven hylian y la pobre Zelda comenzó a hiperventilar de nuevo.

-¿Que pasa Link?…. Mira nada más ese desastre.

-¿Cuál desastre?

-Tu cabeza- clamó entre risas tratando de respirar de nuevo, metió la mano a una de las alforjas de Epona y de ahí sacó una de sus toallas, de forma graciosa se la tiró a Link en la cabeza y comenzó a secarlo como si fuera un perrito lanudo.

-Ay, Zelda basta, ¡oye!, no soy un peluche.

-Te vas a mojar la ropa si te quedas de ese modo.

-¿Y qué pasa con eso?

-Ay Link no seas descuidado.

-Siempre me seco al aire libre- gruñó un poco por debajo de la toalla.

Zelda le sonrió de forma traviesa y cuando le quitó la toalla él no pudo evitar sacudirse como normalmente lo hacía.

-Ves, así está mejor- clamó de forma triunfante.

Link rodó los ojos haciendo berrinche y después se tomó uno de sus mechones como esperando a que algo sucediera, de pronto escuchó como Zelda suspiraba con algo de tristeza.

-No me gusta- clamó ella desviando la mirada.

Link también reprimió un suspiro al ver que su cabello se había vuelto azul y había cambiado de tono hasta quedar en un marrón un poco opaco.

-Siempre me pregunte como sería tener el cabello de otra forma… es muy extraño, después de desearlo durante años, bueno… ahora tampoco sé si me gusta.

-Es porque de seguro te diste cuenta de que antes era hermoso- clamó ella de modo divertido.

-Odio tanto mi aspecto Zelda.. pero… a esa persona le gustaba, tal vez es por eso que ahora mismo siento un nudo en el estómago.

La joven hylian respigó de buena manera, ahí estaba de nuevo "esa persona", ese fantasma que últimamente parecía seguirla a todos lados.

-¿Y qué hay de mí?- gruñó de mala manera.

-Mmmm, tu eres un caso extraño.

-Link idiota- musitó dándose la vuelta, ella también había dicho que adoraba su aspecto, pero al parecer eso a él poco le importaba. El pequeño cometario había hecho que de verdad cierto malestar y enojo se le ingriera en la cabeza.

-¿Qué?- preguntó él al no haber escuchado correctamente.

-Nada

-¿Estas enojada?, ¿Y ahora que rayos hice?

-Nada- volvió a gruñir mientras trataba de montar a Epona.

Link volvió a rodar los ojos y con gracia la ayudó a subirse a la yegua.


Zelda se había enojado y él no tenía ni idea de por qué había sucedido, normalmente solía hacerle ese tipo de comentarios sarcásticos y a ella parecían no importarle, al contrario siempre le contestaba con una tierna sonrisa. Y ahora simple y sencillamente había dejado de hablarle y también lo había exiliado a caminar en lugar de dejarlo montar junto a ella.

Cerca de las lindes del pueblo Zelda pegó un buen salto y sin la menor ayuda logró bajar sana y salva de la yegua.

Link la miró un poco triste.

-¿Qué hiciste?- Preguntó Tomodachi confundido.

-No sé- susurró el joven hylian- bueno supongo que ya se le… pasara.

Nuevamente Tomo negó con la cabeza al igual como lo había hecho durante las últimas horas, la tarde cayó de manera rápida, pero antes de que llegara por completo el crepúsculo ellos ya habían llegado a las posadas del pueblo.

-Zelda… oye, deja de poner esa cara.

Ella suspiró un poco y se viró para enfrentarse a su compañero, el mal humor ya se le había bajado pero tenía que aceptar que no le gustaba la idea de que Link pensara demasiado en otra persona, aun así... comprendía que "esa persona" había estado mucho antes que ella y respecto a eso no podía hacer nada.

-Perdona Link, no sé,… no sé qué me pasa.

-Tal vez es el cansancio- le musitó él de forma tierna.

Tomodachi se había ido a buscar una posada y después cuando volvió tenía una cara más que horrible.

-¡Madre de las Diosas!, todo es demasiado caro en este sitio.

-¿Qué tan caro?- preguntó Link irguiendo una ceja

-150 rupias por cabeza- bufó el caviidae.

Link puso los ojos como platos, era una cantidad excesiva si se ponía pensar en que todavía les quedaba un largo trecho de camino, incluso cuando Rouro les había dejado dinero extra antes de irse, Link considero que no era del todo buena idea.

-Supongo que acamparemos- Clamó Tomo con cierto fastidio, no todos los días encontraban un pueblo y también extrañaba dormir en una cama.

Link asintió levemente con la cabeza hasta que de la nada escuchó un suspiro cansado, a su lado Zelda permanecía pensativa, su mirada se había vuelto un poco nostálgica y también miraba insistentemente hacia el pequeño pueblo.

Nuevamente cierto malestar invadió al joven mercenario, después de todo Zelda era una princesa y seguramente que nunca en su vida se había imaginado en un viaje tan largo y tan cansado, la mirada de Link se puso un poco triste al encontrarse con la de ella y con cierta resignación se movió de su sitio para ir a echar un vistazo al pueblo.

-¿A dónde vas Link?- preguntó Zelda en tono despistado.

-Creo que Tomodachi no busco bien, debe haber algún sitio barato.

Tomo irguió una ceja con fastidio.

-Claro que no- gruñó.- pero en fin, haz lo que queras, vuelve pronto para que me ayudes con el campamento.

-Volveré rápido, no desempaques nada, no dormiremos la aire libre.

Eso estaba claro. Suspiró mientras caminaba por las callecitas del pueblo y su mirada se volvió un poco triste al recordar la de Zelda, no quería seguir viendo esa expresión en su cara, de alguna forma y aunque no alcanzaba a comprender el por qué le dolía verla en ese estado. Lo que Link no sabía era que en la mente de Zelda el cansancio era lo de menos, esa mirada triste y esa actitud de añoranza eran más un rezago de sus sentimientos, esa profunda tristeza de saber que la única persona a la que de verdad había amado estaba rotundamente enamorada de otra.

Nuevamente inspeccionó con la mirada hasta dar con aquello que estaba buscando, refunfuñó un poco y le ganaron los nervios cuando se fijó como objetivo una posada administrada por una linda chica.

-En fin… vaya, sólo espero que Zelda aprecie mis esfuerzos.

Era una técnica que muy pocas veces había intentado, pero había visto como los mercenarios del Sur la practicaban y con resultados positivos, también había deseado intentarlo en varias ocasiones aunque con su reputación era difícil que alguna chica no saliera corriendo al reconocer al demonio rubio ojiazul. A pesar de todo recordaba cómo había estado a punto de dar frutos en pueblo Ígneo y tal vez lo hubiera hecho de no ser porque Zelda se había comportado extraño y había ahuyentado a la chica.

Pero ahora estaba ahí, con un aspecto diferente y con posibilidades abiertas…


-¿No crees que Link se está tardando?- preguntó Zelda preocupada al ver que no volvía.

-Si…

-Vamos por él que ya está anocheciendo.

Caminaron de forma lenta buscándolo con la mirada y cuando lo encontraron Zelda sintió que su corazón se partían en pedazos, había estado preocupada por él y él en cambio estaba ahí coqueteando de forma alegre con otra chica.

"Él no se comporta así con otras chicas", las palabras que esa mañana le había dicho Tomodachi perdieron por completo su significado y no sabía porque pero más que sentir dolor sentía una inmensa rabia.

-¿Entonces qué dices preciosa?- escuchó que Link le decía a la distancia a la otra chica.

Nuevamente sintió que le dolía el pecho, él nunca le había dicho "preciosa" ni tampoco la había tratado de esa forma risueña y coqueta.

-Bien, bien… vaya guapo, pero recuerda, sólo porque me has caído bien, te espero adentro para que firmes el registro.

-Gracias.- le dijo despidiéndola con una sonrisa.

-¡Condenado Mercenario!- clamó Tomodachi en un tono juguetón, había captado desde un inicio las intenciones de su acompañante- Mira nada más, nos tenías preocupados, pero que bien que te estabas divirtiendo.

-Cambia esa cara caviichucho, conseguí una posada a buen precio.

-huuu si, ya me imagino a qué precio.

Link rodó los ojos con gracia, no sabía que coquetear sería tan fácil no teniendo su aspecto.

-La verdad si me estaba divirtiendo- clamó en tono pícaro- ¿Por qué no me esperaron allá afuera?- canturreó en tono de burla.

Se le había subido el buen humor y de un momento a otro se había puesto travieso con Tomodachi, estaba seguro de que el caviidae nunca hubiera logrado algo como aquello y eso lo hacía sentir como si fuera un logro. A pesar de todo no había dejado de seguir viéndolo como un juego.

Durante un buen rato se quedaron platicando de forma alegre, pero Zelda quien se había tomado en serio las cosas se alejó de ahí de forma triste, fue a posarse a un lado de Epona y mucho tiempo después escuchó como Link la llamaba.

Nuevamente sus pasos se activaron sin sentido alguno y paso junto a su compañero sin decirle ni una sola palabra.

-¿Qué te pasa Zelda?, te vez triste, no te da gusto, por hoy dormiremos cómodamente en una cama.

Pero ella no contesto a pesar de que el tono que utilizaba Link era lindo y risueño, caminó directamente hasta el cuarto que le habían señalado y ahí se encerró para después ponerse a llorar en el desconsuelo.

Link sé quedo sumamente confundido, creía que después de darle la noticia ella estaría más feliz, creía que después de haberse esforzado en conseguirle un buen sitio ella correría sus brazos como siempre y se le pegaría de forma juguetona.

Nuevamente se sentía muy triste, era como esa sensación añeja que tanto odiaba, esa sensación de aquellos primeros días en los que se había vuelto a quedar solo, vagando sin rumbo en las áridas tierras del sur.

-Debe estar cansada- se dijo a sí mismo en tono triste- si… mañana volverá a ser como siempre- musitó.

Y sin pensarlo fue a posarse detrás de su puerta y durante varias horas se quedó ahí recargado, añorando volver a ver esa sonrisa…

.

.

Continuara…

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Comentarios del Capitulo:

Me he puesto Dramatica xD, jeje es broma, bueno si, y es que vamos a entrar en una de las partes claves de la historia, una de las piedras angulares (o parteaguas) de Camino a Hyrule, y ahora que sin pensarlo Link metió la pata se desencadenaran algunos accidentes que cambiaran su vida, ¿A dónde llevara el destino a nuestros nobles héroes?, ¿Podrá ese amor de antaño sobrevivir a lo que se viene?

Les recuerdo que a partir de aquí publico de forma quincenal ;), espero que les haya gustado el capítulo y que esperen aun con más ganas el siguiente :D