~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

~*~Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros,Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.

AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.


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Capítulo 42: Un Corazón determinado

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Sentía que la sangre le hervía por dentro, el ardor en su mejilla se había vuelto calante a pesar de que en su vida había recibido golpes mucho más severos, la mordedura del Wolfo no se comparaba en nada con el dolor que ahora sentía, incluso el ardor era mucho peor que el que había sentido ante las llamaradas de Zilant.

Su corazón se sentía sumamente herido y cuando vio que Zelda se alejaba no pudo controlar sus sentimientos, su instinto de huida se activó de manera inmediata y se alejó del sitio dando largas Zancadas.

La voz de Tomodachi se volvió un susurro sordo, y sin pensarlo demasiado tomó camino hasta el otro lado del pueblo, su necesidad de correr fue mayor que otra cosa, y esa sensación añeja le invadió por completo el alma.

Había pasado tanto tiempo desde la última vez que había huido, tanto que ya casi lo había olvidado. Y cuando por fin retomó el control de su cuerpo se obligó a sí mismo a disminuir su incesante corrediza, aunque sus pasos no se detuvieron y en menos de lo que pensaba ya había llegado a las lindes del pueblo. Cansado y sin aliento después de haber recorrido más de 2 kilómetros en un abrir y cerrar de ojos.

Fue hasta entonces que se dio tiempo de repensar las cosas, de analizar sus gritos y también sus actitudes… pero ahí no había nada.

Todo lo que había dicho era porque de verdad lo había sentido, incluso la palabra "lárgate", aunque después de todo no se la había dicho precisamente a Zelda, sino más bien al sentimiento que la actitud de la joven hylian le producía para sus adentros.

Después de tantos años no entendió como era que estaba llorando de nuevo, desde que había perdido a "esa persona" no se había sentido de esa manera, y tampoco imaginó que hubiera un sentimiento semejante que le hiciera perder el juicio de esa forma. Aunque si lo pensaba detenidamente realmente eran situaciones parecidas.

Ella le había dicho "Me gustas"

Zelda le había dicho "Te quiero", y además le había demostrado que sus sentimientos eran sinceros.

Le había hecho sentir que tenía oportunidades en la vida y que no tenía por qué ser "esa cosa" que sobraba en este mundo. También la quería y le había dolido que su cariño fuera para otro, le había dolido que ella le gritara de esa forma cuando antes solo había obtenido de ella palabras de ternura, le había dolido que ella renegara de su cariño…

Y también le había dolido romper sus propias promesas…

Porque desde siempre se había jurado que nunca querría a nadie tanto como la había querido a ella, a "esa persona", aunque tampoco era como si hubiera tenido de donde elegir.

Se limpió la cara y caminó en silencio, escuchó las risas de los niños que vagabundeaban por el sitio con sus madres, sin darse cuanta había llegado a una especie de parquecito, un diminuto llano a las afueras del pequeño pueblo.

Comenzaba a atardecer pero no tenía intenciones de volver por donde había venido.

-Lo arruine…- musitó de forma dolida.

Ya no quedaba otra cosa más que seguir adelante sin dar la vuelta.

-Fue una misión fallida… de muchas formas- clamó mientras suspiraba.

Se había recompuesto del golpe, al igual que de muchos otros que había recibido a lo largo de su vida, aunque aun así no dejaba de dolerle, podría decirse que desde que se había convertido en mercenario era la primera vez que algo le dejaba tantas secuelas y aunque sus lágrimas se habían secado desde hacía buen rato, su corazón no dejaba de gemir en sus adentros.

Odiaba tanto sentirse de esa manera. Había perdido el rumbo y no sabía qué dirección tomar ahora, aunque frente a sus narices siempre había tenido dos caminos, regresar al sur o seguir su trayecto hacia el norte, La idea de ir a buscar a "su persona" a Hyrule no había desaparecido nunca, aunque ahora que no tenía a Zelda le sería imposible traspasar aquellas grandes murallas, su reputación le precedía y ahora que había decidió alejarse seguro que Tomodachi ya no querría ayudarlo.

Suspiró con cansancio al ver que nuevamente perdía poco a poco el color de su cabello, era extraño puesto que la última vez le había durado literalmente más de medio día, tal vez no era tan complicado comprender que su efecto era aleatorio.

El Camino a Hyrule simple y sencillamente parecía haber perdido la mitad de su sentido, tal vez incluso más que eso. La simple idea lo hizo enrabietarse y terminó soltando un tremendo golpe contra el árbol que había estado más cerca. El pobrecillo retumbó como si hubiera temblado el mismo mundo, y sin más se desprendió de todas sus manzanas, la rabia de Link le había calado hasta el centro del tronco y las hojas se le siguieron cayendo incluso durante muchos minutos después de que el golpe se había producido.

Las personas que paseaban cerca salieron corriendo espantadas y el pobre de Link soltó un triste gemido. Todo era como solía serlo.

De forma extraña nada se había salido de su sitio, el desprecio y la repugnancia seguían de forma latente a pesar de que todavía no dejaba enseñar su bonito cabello rubio…

Queriendo escapar de todo aquello se obligó a detenerse cuando un fuerte dolor en su pecho lo hizo acuclillarse, era como una sensación de peligro aunque nunca la había sentido de forma tan intensa. El rostro de Zelda volvió nuevamente a su memoria.


Escuchó un chillido conocido y entonces abrió los ojos con un dolor de cabeza tremendo. Beast había visto salir a Epona y después cuando se dio cuenta de que nadie volvía sus instintos la hicieron preocuparse, el hechizo de localización le mostraba en su pequeña mentecilla que su amo Tomodachi llevaba demasiado tiempo varado en el mismo sitio, eso junto con su mal presentimiento fue lo que hizo que el águila Arpía emprendiera el vuelo en busca de su amo.

Lo encontró tirado entre los matorrales y de forma triste unió su cabeza con la suya.

El movimiento hizo que Tomo reaccionara, aunque en un inicio no tenía idea de que rayos era lo que le había pasado, sentía como si hubiera estado inconsciente durante horas, lo cual posiblemente era cierto dado que la posición del sol en el cielo había cambiado drásticamente.

Se levantó de forma tambaleante y chilló un poco a causa del ardor en su cabeza, el sonido se reprodujo constantemente y terminó por abrazarse a su fiel compañera. Después de un rato los recuerdos volvieron a su memoria y se separó de Beast para buscar de forma preocupada a Zelda.

-¡Señorita Zelda!

Su grito se dispersó por el escenario y se repitió durante mucho tiempo de forma desesperada, Epona siguió inconsciente durante un buen rato pero cuando se levantó también puso ojos severos y muy tristes, los Lizalfos y esos horribles hombres se había llevado a su amiga sin que ella pudiera hacer nada y eso la hizo enfadar demasiado.

-Se la llevaron- clamó el caviidae tratando de clamarse, tenía miedo de que algo malo le pasara y montó a Beast con un poco de dificultad.

Su hechizo de localización siguió el rastro que había dejado en el gorro del mercenario y se sorprendió al descubrir que todavía seguía en las lindes del pueblo, a esas alturas Tomodachi creía que lo encontraría a Kilómetros, pero cuando Beast descendió en el alejado parquecito, lo encontró sentado debajo de un árbol.

Había manzanas tiradas por todas partes y se acercó de forma cautelosa porque no sabía cómo era que él reaccionaria.

-Link- Lo llamó, pero era como si le hubiera hablado a una piedra.

Tenía una rodilla flexionada sobre la cual había depositado su cabeza, cualquier otra persona que lo hubiera visto hubiera jurado que estaba dormido, aunque el caviidae sabía que eso era imposible.

-Link- volvió a llamarlo.

Y entonces él abrió los ojos, suspiró y acarició su mejilla contra su propia pierna, tenía tantas ganas de seguir llorando porque durante horas en su mente no había visto otra cosa que no fuera el rostro de Zelda, pero también podía escuchar claramente sus últimos gritos y las palabras "Te odio" como un puñal hiriéndolo de forma constante.

Confundido y sin ánimos de entrar en pelea, se preguntó ¿Por qué demonios le dolían tanto aquellas palabras?, se las habían dicho en miles de ocasiones y siempre se le habían resbalado sin tener ningún sentido.

-Link hazme caso- clamó el caviidae con la voz casi quebrada, tratando de moverlo con las patas delanteras.

Entonces después de mucho tiempo se viró para enfrentar su mirada.

-¿Qué le paso a tu cabeza?- preguntó con voz triste sin poder siquiera evitarlo, había dejado de luchar contra él mismo, aunque eso le causaba malestar y muchas nauseas.

-¿Mi cabeza?- clamó llevándose una pata hasta ese sitio, el color carmín le mancho el pelaje aunque ahora eso era lo de menos, el hecho de que sangrara no cambiaba en nada las cosas.- No importa, Link levántate, ¡Se la llevaron!

-¿Qué?

Su mente comenzó a hacer conexiones raídas, a lo lejos escuchó como se acercaba un trote, Epona apareció a los pocos segundos encabritada y golpeando el suelo con los cascos, se acercó a Link y lo mordió de la túnica para tratar de levantarlo.

Fue entonces cuando su mente se llenó de pánico.

-¿Zelda?... ¡En donde esta Zelda!, ¡Tomodachi respóndeme!

-Se la llevaron- volvió a clamar con la voz casi quebrada.

-¡Quien!

-Los Dodongo.

La sangre se le puso sumamente helada, los gritos y los insultos se esfumaron como humo en su cabeza, las cosas que habían ocurrido esa mañana desaparecieron del mapa como si solo hubieran sido polvo.

-¡No!, no, ¡Por qué!

-No lo sé…

No lo sabía ni tampoco tenía idea, aunque era probable que alguien los hubiera delatado, después de todo los habían visto juntos en el Limite y los Dodongo ya sabían que él andaba por ahí rondando en algún sitio de su territorio.

Se paró como si lo hubieran electrocutado y sin pensarlo dos veces pegó un brinco para poder montar a la yegua.

-Espera Link, no sé a dónde o por donde se fueron, esto ocurrió hace horas…

La angustia en sus ojos se volvió aún más tacita.

-No..no… - trato de calmarse- aunque duro un buen rato en hacerlo- llévame, llévame al último lugar en el que la viste.

Tomo asintió con la cabeza, también montó a Beast de un solo salto y voló a la altura de Epona para que Link los siguiera.

-¡Ahí!-Gritó el caviidae.

Epona se detuvo de forma inesperada al llegar al sitio y alzó las patas delanteras en el instante en el que frenó en seco.

El rastro en el piso era confuso, había huellas de Lizalfos, de hombres y cascos de caballo repartidos por todas partes, incluso las huellas de Tomodachi estaban ahí junto con un enorme circulo de tierra que a Link le parecio familiar, y también un extraño olor vagabundeando en el aire, lo había olido antes en el rancho Nol nol aunque esta vez las sustancia parecía más concentrada.

Sin pensarlo demasiado Link azuzó a Epona y recorrió el único sendero que había, pero después de unos minutos el camino se ramificó en varias vías y Link ya no supo por dónde avanzar a ciencia cierta.

-El olor a Lizalfo es muy penetrante, y esta sensación extraña, algo está bloqueando mi hechizo de localización- clamó Tomodachi con un bufido, las huellas también se dispersaban en todas las ramificaciones, daban por hecho que los tres Lizalfos se había separado y que el grupo de hombres también se había dividido.

El enojo de Link creció de forma furibunda cuando en su mente comenzó a imaginar lo que le podrían estar haciendo a "su Zelda", giró con Epona unas cuantas veces como decidiendo cual sería el camino que tomarían y entonces cuando la desesperación lo estaba embargando, apareció una sombra casi de la nada avanzando por uno de los caminos.

Parcia como un fantasma ataviado con esa capa negra, caminando de forma lenta y emitiendo un tono cantarín que Link hubiera jurado escuchar en alguna parte. Se detuvo al llegar a la intersección en la que habían quedado varados los viajeros.

-¿Tú?- clamó ladeando la cabeza de forma tierna.

-¡Tú!- gruñó Link sin poder evitar que se le escapara la ira.

El otro joven aspiró e inhaló aire de forma calmada, tan calmada que Link recuperó la cordura por unos segundos.

-Espera Link- murmuró Tomodachi y después se acercó al joven Dulac- ¿has visto a los Dodongo?- preguntó si dar rodeo.

-¿Los Dodondo?… sí. Los veo todo el tiempo, de aquí para allá, caminando a todas partes.

-No. No. Me refiero a ahora.

-No.- clamó de forma aligerada, pero sus ojos se posaron de forma intensa en el joven mercenario.

Mas enrabietado de que nunca Link bajó de Epona echando pestes y dando vueltas como León enjaulado tratando de descifrar el rastro en el piso.

-Pequeño Caviiadae, no dije que no supiera en donde estaban, solamente he dicho que no los he visto ahora.

La marcha de Link se detuvo de inmediato y se acercó a Dulac de forma un poco hosca.

-¡En donde están!- gruñó tomándolo por el cuello con intención de hacer que hablara, pero el joven Legionario solo lo miró con ojos un poco tristes.

La furia de Link desaprecio solo por unos momentos, Zelda tenía razón después de todo, estaba actuando como un bruto cargando su ira contra alguien inocente.

-Por favor… por favor dime- suplicó al tiempo que lo soltaba.

-No puedes ir a ese sitio-soltó como si nada.

-¡Que!

-Tengo entendido que quieren la cabeza de Zilant, ¿deseas morir joven mercenario?, ni siquiera la Legión ha osado hacer su movimiento en ese sitio.

Los ojos de Link lo escrutaron de forma insistente, el símbolo en la capucha negra pareció cobrar vida y entonces nuevamente sintió que se le revolvía el estómago, le había reclamado Zelda el hecho de haberlo engañado, pero no se había dado cuenta de que era un legionario quien la acompañaba en aquel entonces.

Su respiración terminó por volverse tortuosa aunque después de un rato nuevamente miró a Dulac con ira.

-¡Con un Demonio!- rugió- ¡Al diablo con eso!

-Si… al diablo…. Ese lugar es el mismísimo infierno. ¿Ves hacia allá?- clamó apuntando hacia el cinturón de fuego- la montaña más alta, la que topa con el mar de nubes, en donde se encuentra la última frontera de Dragonsterra.

-Sí, la veo.

-Allí- clamó como si nada.

Link abrió los ojos como platos, el camino por el cual había aparecido Dulac era el mismo que llevaba hasta ese sitio.

Lo vio con intenciones de echar un nuevo brinco hasta Epona y entonces lo tomó de la túnica haciendo que se tambaleara.

-Es el Infierno- la palabra había sonado fuerte pero su voz contrataba con aquello, nuevamente sonaba aligerada como si careciera de sentido- Joven mercenario, ese es un criadero de Dodongos, ¿Entiendes?, de verdaderos Dodongos, La legión había estado buscando ese escondite durante años pero ahora no sabemos exactamente como deshacerlo.

-No me importa, Zelda está en peligro, ¡no voy a dejarla en un sitio como ese!

-¿No?

-¡Claro que no!

-Pero lo escuche, incluso cuando ya iba muy lejos, tú le dijiste LARGATE, ¿Por qué te importa tanto ahora?

-Porque…- su corazón casi dejo de latir tratando de contestarse esa pregunta. Lo había lastimado, lo había herido, hasta cierto punto también había jugado con sus sentimientos. Le había dicho lárgate porque de verdad lo sentía, porque no quería que ella le siguiera haciendo y diciendo esas cosas que lo lastimaban y aun así…-… ¡Que te importa!- Bramó de forma repentina después de haber salido de su trance.

-No me importa en nada, tú sabes lo quieres hacer con tu mercancía o con tu clienta, también debes saber qué hacer con la persona a la que amas.

-¿Qué?

-¿No es cierto?

-No-Clamó escupiendo la palabra- Claro que no- pero incluso su voz parecía traicionarlo.

Dulac rodó los ojos con pereza, le hizo una señal para que se acercara y Link sin pensarlo lo suficiente aceptó la invitación y se inclinó un poco, después de eso el tronido hizo que Tomodachi pusiera los ojos como platos, el joven legionario se había atrevido a darle un capirotazo* realmente sonoro en la frente.

Link se quedó como atarantado y después Dulac se echó reír de forma abierta, el mercenario lo miró con ojos asesinos y estaba a punto de ahorcarlo pero de un momento a otro lo vio poner una mirada fría y muy seria.

-Ya basta- clamó negando con la cabeza- La amas, de eso no hay duda-. Afirmó. Y antes de que Link replicara de nuevo, volvió a hablar con un poco más de fuerza- no he dicho que como pareja, aunque definitivamente se nota que la quieres de una forma especial. Nadie hace un espectáculo de Celos como el que tu hiciste sin motivo alguno, y mucho menos para una persona que no quieres.

El pobre Link retrocedió dos pasos, no sabía porque pero nuevamente tenía esa sensación de taquicardia, era como lo que alguna vez había sentido cuando se quedó encerrado con ella en la biblioteca central de ciudad Ropy.

-No es que no me importe pero ¿No creen que no es momento para esto?-Clamó Tomodachi tratando de enfriar las cosas, Link se había puesto completamente rojo y no sabía si era por el coraje o por otra cosa, lo que si estaba claro era que si explotaba también él saldría embarrado en la sopa.

-Sí, sí. – dijo el Legionario asintiendo con la cabeza de arriba hacia abajo.- ¿Entonces, no te importa ir a ese sitio?

-No- rugió haciendo que se le resbalaran las emociones, el asunto era serio y no tenía tiempo para esas tonterías.

La mirada de Dulac se cruzó con la suya y entonces ocurrió algo verdaderamente extraño…

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Continuara…

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N.A.: Ya, ¡Ya! ¡ya se!, también me estaba cagando de la risa con esa palabra pero realmente así está especificado.

Capirotazo: Golpe dado, generalmente en la cabeza, haciendo resbalar con fuerza, sobre la yema del pulgar, el revés de la última falange de otro dedo de la misma mano, normalmente el corazón

Demonios se me fue la parte épica del capítulo, estaba tan concentrada hasta que busque el nombre de ese movimiento y después como no podía dejar de reírme tuve que resignarme a abandonarlo hasta este punto. Diosas ¡Qué demonios es un Capirotazo!, no sé si me suena a insulto o a comida, o a una comida usada como insulto jajaja.


Comentarios del Capitulo:

Bueno en realidad más que un comentario es una disculpa, sé de ante mano que me he vuelto leeenta (jeje), pero voy a dejar de excusarme para decirles que no esperen mucho de mí las próximas semanas, estoy meramente bloqueada y mientras no termine los proyectos más próximos a los finales simple y sencillamente es que no puedo llevar el ritmo que antes llevaba, por lo pronto este fic se sigue quedando con publicación indefinida tratare de que no pasen más de tres semanas pero bueno…

Para los que estén leyendo Twilight GAMES seguro que ya se dieron cuenta de que esta casi en completo Stand By, les pido que por favor también sean pacientes ;D prometo recompensarlos con gratas sorpresas.